Fascismo en Italia y Alemania

Movimientos políticos del siglo XX. Ideología nazi y fascista. Nazismo. Nazis. Fascistas. Mussolini. Hitler

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El fascismo: Alemania e Italia

El fascismo italiano

Gran Bretaña y Francia se comprometieron a que en caso de victoria, Italia recibiría importantes compensaciones territoriales en el norte de Italia, el Adriático y en África. Pero, una vez acabada la guerra, Italia solo obtuvo uno pequeños territorios. Los italianos se sintieron decepcionados y decían que Italia había sido engañada por los aliados y sólo había obtenido una < victoria mutilada>.

Benito Mussolini, antiguo militante socialista, era un ex combatiente que supo conectar con los anhelos de muchos antiguos soldados, que volvían de la guerra decepcionados y sin trabajo. En poco tiempo Mussolini creó en Milán la primera agrupación fascista (marzo de 1919), embrión del Partido Nacional Fascista (1921). El nuevo partido se caracterizaba por su nacionalismo exacerbado, la voluntad de implantar una dictadura, el uso de una simbología característica y finalmente, la reivindicación bastante vaga de cierta reforma social.

Italia estaba sumergida en una grave crisis económica, el país vivía permanentemente en un clima de enfrentamiento social: los obreros protagonizaban grandes movimientos huelguísticos en reivindicación de mejoras salariales, mientras que los campesinos pobres pedían tierras y ocupaban los latifundios de los terratenientes. Mussolini aprovechó la crisis política en que vivía Italia para organizar una demostración de fuerza, la Marcha sobre Roma (octubre de 1922), que consistió en la llegada a esta ciudad de miles de fascistas procedentes de todos los rincones del país. El rey, impresionado por la fuerza del fascismo, nombró a Mussolini jefe de gobierno.

Ya en el poder, Mussolini cambió la ley electoral para ganar con comodidad las elecciones; una vez dispuso de mayoría absoluta, expulsó del Parlamento a los diputados de la oposición, ilegalizó los partidos y sindicatos, salvo el fascista y, finalmente, proclamó la dictadura fascista. Mussolini fue considerado il Duce, “ el caudillo” y gozaba de una poder casi ilimitado.

Desde un punto de vista económico, el fascismo favoreció la modernización de Italia con la mejora de la agricultura, con las llamadas batalla del trigo, la construcción de autopistas y ferrocarriles y la creación de un sector industrial de titularidad pública. El gobierno fascista potenció la natalidad y aprobó una legislación social que protegía a las clases trabajadoras en caso de accidente laboral, enfermedad y vejez. Por otra parte intentó controlar el asociacionismo infantil y juvenil con la creación de organizaciones que adoctrinaban políticamente a la juventud.

El fascismo alemán: nazismo

En noviembre de 1918 los obreros y los marineros de la flota de guerra de Alemania encabezaron una revolución que pedía el fin de la guerra y la democratización del país. El emperador Guillermo II, falto de apoyo, tuvo que abdicar; de inmediato, se proclamó la República. La nueva república alemana, que se conocía con el nombre de República de Weimar porque la constitución se aprobó en esta ciudad, tuvo que hacer frente a una situación muy crítica derivada de las consecuencias del trato de Versalles y las reparaciones de guerra.

Terminada la guerra, Alemania se hallaba en una situación caótica. Adolf Hitler ingresó en un pequeño partido, el Partido Obrero Alemán, del que pronto fue el líder. Este partido rechazaba el tratado de Versalles, pedía el rearme de Alemania, la unión con Austria, la participación de los obreros en los beneficios empresariales y sobre todo, propugnaba un antisemitismo feroz. El partido que poco después se denominó Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán o partido nazi, organizó un golpe de estado (noviembre de 1923), que fue un completo fracaso. Hitler fue encarcelado y el nazismo perdió su fuerza inicial.

Pero las cosas cambiaron radicalmente tras el crac de 1929. Los capitalistas norteamericanos repatriaron el capital invertido en Alemania, lo cual ocasionó la quiebra de muchas empresas alemanas, y por consiguiente, la aparición de un amplio número de parados. Hitler supo aprovecharse del descontento popular: el partido nazi pronto se convirtió en el grupo mayoritario del Parlamento, y Hitler fue nombrado canciller. Los nazis aprovecharon el poder conseguido democráticamente para instaurar una dictadura, de la que Hitler, proclamado Führer,”conductor”, era el líder indiscutido.

El nuevo régimen, denominado Tercer Reich , era una dictadura totalitaria que controlaba todos los aspectos de la vida de los alemanes. Todos los partidos fueron prohibidos, excepto el nazi y el funcionariado fue depurado. El aspecto más característico y cruel del nazismo fue su carácter racista y antisemita. Los judíos eran considerados una raza inferior y degenerada, fueron sometidos a todo tipo de discriminaciones y vejaciones. Mediante las leyes de Nuremberg, fue desposeídos de la ciudadanía alemán y se les prohibió el ejercicio de determinadas actividades profesionales, a la vez que los matrimonios mixtos entre alemanes y judíos. La noche del 9 a l0 de noviembre de 1938 (<la noche de los cristales rotos>, los militantes nazis asaltaron los barrios judíos y asesinaron a cientos de personas. Lo peor, llegó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando el régimen nazi asesinó en los campos de exterminio unos seis millones de judíos y de personas de otros grupos étnicos considerados inferiores.

La Segunda Guerra Mundial estalló por la actitud del régimen nazi, que gobernaba Alemania desde 1933. De hecho, Hitler ya había descrito en el libro Mein Kampf, “Mi lucha” los objetivos de la política exterior del futuro Estado nazi: la anexión de todos los territorios donde existieran minorías de habla alemana e incluso la ocupación de regiones históricamente no alemanas pero que tenían un interés económico y demográfico. Con la llegada de Hitler al poder y el establecimiento del Tercer Reich, Alemania se preparó para la guerra. Al estallar la Guerra Civil española, Hitler ayudó de forma decisiva al bando de Franco con material y soldados. Aún más grave fue la anexión de Austria a Alemania, precedida, cuatro años antes, del asesinato por parte de los nazis del canciller austríaco Dollfus por haberse negado a ello. Hitler reivindicó la región de los Sudetes, zona fronteriza de Checoslovaquia. Francia y el Reino Unido, aliadas de Checoslovaquia, se opusieron inicialmente a la anexión de este territorio; durante unas semanas el mundo estuvo a punto de ver el estallido de una guerra, pero finalmente, en la conferencia de Munich esos dos estados aceptaron la ocupación de los Sudetes. Pero Hitler no tenía bastante: en marzo de 1939, ocupó el resto de Checoslovaquia y estableció el protectorado sobre una parte del país, mientras que la otra, Eslovaquia, se convertía en un estado satélite de Alemania.
Las ciudades sufrían los efectos de los bombardeos de la aviación enemiga. La situación era particularmente dramática en los territorios ocupados por los nazis; en esas zonas las autoridades de ocupación, prohibían circular por las calles a partir de una determinada hora y detenían a los sospechosos y a los infractores de la prohibición; éstos a menudo eran considerados rehenes de guerra y podían se fusilados.

Uno de los aspectos más dramáticos de la Segundo Guerra Mundial fue el holocausto de los judíos europeos, uno de los fundamentos del nazismo era la creencia en la existencia de una raza superior, la raza aria, y otras inferiores, que debía ser erradicada de Europa. En todos los países ocupados por Alemania, los judíos primero eran obligados a llevar distintivos (la estrella de David) y posteriormente, eran detenidos y enviados a campos de concentración. Inicialmente, las autoridades nazis habían decidido deportar a los judíos a África, pero en 1942 se aprobó la <solución final>, es decir, la eliminación física de toda la población judía, se crearon los campos de exterminio.. Finalizada la guerra, los dirigentes nazis que pudieron ser detenidos fueron juzgados por un tribunal militar internacional( juicio de Nuremberg) por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Fin del fascismo

El fin del fascismo se produce al mismo tiempo que el fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde finales de 1943 el ejército norteamericano avanzó sus posiciones en el Pacífico y ocupó las islas Salomón, Nueva Guinea, Marianas , Palaos y las Filipinas. Al mismo tiempo, la marina de guerra japonesa era destruida en diversos combates navales. Los británicos liberaron Birmania. La guerra estaba decidida pero la resistencia japonesa hacía prever que aún podía prolongarse durante cierto tiempo, con un coste humano muy elevado. Ante esta situación, el nuevo presidente de EEUU, Truman- que había sustituido a Roosevelt, muerto unos meses antes-, decidió lanzar la bomba atómica sobre Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki(9 de agosto). El uso de esta nueva arma, con una potencia devastadora incalculable, obligó a Japón a firmar la capitulación el 2 de septiembre de 1945. Por esta razón la Segunda Guerra Mundial terminó junto con el fascismo.

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