Fantasías y deseo

Psicología. Ciencias de la Educación. Filosofía. Psicoanálisis. Psicoterapia. Fantasías. Deseos

  • Enviado por: Iann
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Universidad de Morón

Facultad de Filosofía, Ciencias de la Educación y Humanidades.

Carrera: Psicología

Materia:

PSICOANALISIS

LAS FANTASIAS Y SU ARTICULACION CON EL DESEO

INTRODUCCION

El objetivo del presente trabajo esta orientado a abordar los sucesos que confrontaron a Freud con la necesidad de introducir en su teoría el concepto de fantasía. Termino psicoanalítico que difiere de la concepción vulgar que hace referencia a lo no real, que existe solamente en los pensamientos, en el mundo interno del sujeto y que obliga a Freud a un viraje en su teoría de las escenas traumáticas infantiles entendidas como materialmente real.

Definiremos entonces las fantasías intentando describir de qué modo es concebible su relación con el deseo. ¿Es que el sujeto al no encontrar su objeto de deseo se abandona al intento de satisfacción por medio de las fantasías?

DESARROLLO

Sigmund Freud (1856-1939) se dedico en sus comienzos al estudio de los entonces llamados <<enfermos nerviosos>> a quienes las terapias tradicionales de la medicina no daban respuestas favorable para su rehabilitación.

Su gran oportunidad le llegaría con una beca que le permitió ir a París para estudiar con Charcot, célebre especialista de enfermedades nerviosas que trabajaba en la Salpêtrière, dónde tras numerosas investigaciones comienza a descubrir la existencia del inconsciente, instancia psíquica cuyo contenido tiene vedado su paso a la conciencia, pues los enfermos ignoran siempre el sentido de sus síntomas, pero no obstante tiene efectos sobre la vida despierta, es eficaz . Estos productos de procesos inconscientes, según descubre luego, son susceptibles de conciencia, pueden a través del análisis ser hechos concientes, cediendo así la sintomatología.

A través de la práctica con las histéricas, fundamentó la génesis de la patología en algo acontecido en el pasado psíquico y relacionado con la sexualidad infantil. Coligió entonces que era posible entender el trauma como una seducción del niño por un adulto, siendo este el acontecimiento real que ha originado la neurosis. Así esta vivencia traumática real de gran intensidad ante la cual el sujeto es incapaz de reaccionar adecuadamente, provoca trastornos patógenos duraderos en la organización psíquica.

Pero mas tarde tras una serie de evidencias irrefutables, se vio obligado a abandonar definitivamente esta convicción de trauma de seducción, y decepcionado le comunico a su amigo Fliss, mediante una carta que data de 1897, que ya no cree en sus neuróticas por lo que se hallaba desalentado en la posibilidad de resolver definitivamente una neurosis y de establecer su etiología en sucesos infantiles.

Era probable que las escenas sexuales que describían sus pacientes no hayan en verdad ocurrido, sino que hayan sido fantaseadas por ellas, pues era improbable que la amplia generalidad de actos de perversión atribuidos al padre, deducible en todos los casos sea real. Y por ultimo, confieza a Fliss que en el inconsciente no existe un “signo de realidad”, por lo que no se puede distinguir la verdad frente a una ficción efectivamente cargada.

Logra entonces a partir de esta encrucijada, a la que lo arrojan sus pacientes, delinear el concepto de fantasía. Esa escena de seducción que no había existido en la realidad sino en el discurso del paciente, pero que por ello mismo conserva su capacidad de causa, su poder patógeno, es entendida por Frued como fantasía. El discurso se torna verdad, a través de la fantasía, en el mismo momento que la realidad del referente se manifiesta como falso. La realidad de estas escenas sexuales infantiles no eran más que realidad psíquica”. Por lo cual si la realidad del referente (la seducción del padre) era falsa, pero no obstante el paciente fantasea con la vivencia de esa escena otorgándole carácter verdadero.

En algunos casos, no obstante estas escenas originarias fueron vivencias reales, o bien se mezcla en ellas algo de la realidad material, pero de todos modos el resultado es el mismo y no existe diferencia entre los efectos ya hayan sido sucesos reales o creaciones imaginativas.

Fantasías

Podemos entender la fantasía como un guión imaginario en el que se halla presente el sujeto, son escenas organizadas que pueden ser dramatizadas generalmente en modo visual y que representan, si bien en forma deformada por los procesos defensivos, la realización de un deseo.

Las fantasías se presentan bajo diferentes modalidades: fantasías concientes y sueños diurnos, fantasías inconscientes que descubre el análisis como estructura subyacentes a un contenido manifiesto, y fantasías originarias.

Las fantasías típicas halladas por el psicoanálisis, lo condujeron a postular la existencia de esquemas inconscientes que trascienden la vivencia individual y se transmiten filogenéticamente, es decir presentan estructuras irreductibles a las contingencias de la vivencia individual. Remiten a algo de carácter arcaico, pero al mismo tiempo algo constitutivo, fundante de la estructura del sujeto. Este tipo de fantasías serian las fantasías originarias.

Las temáticas que presentan las fantasías originarias tienen un carácter común: todas ellas se refieren a los orígenes.

Las Protofantasias de escena primaria: se representa el origen del sujeto. Estaría dada por la visión del coito de los padres, que aporta perturbación, disgusto y miedo al niño.

Las Protofantasias de seducción: el origen o surgimiento de la sexualidad. El niño desea la consumación del acto sexual con el adulto, la seducción se orienta a los padres que se han vuelto su objeto sexual.

Las Protofantasias de castración: el origen de la diferencia de los sexos. Surge el temor a la castración por parte del padre si se cumpliera su deseo de acostarse con la madre.

Estas protofantasias constituyen un patrimonio filogenético, por medio de las cuales vuelve el individuo a la vida primitiva. Es posible que estas fantasías originarias hayan sido en épocas tempranas realidades concretas y que el niño no haga más que llenar con esta verdad prehistórica lagunas de la verdad individual.

Al descubrir la importancia de las fantasías en la etiología de las neurosis y aceptar que la realidad aparentemente real de estas escenas no era mas que realidad psíquica, cuya expresión no hace referencia a un mundo interior, sino que designa un núcleo resistente, el único verdaderamente “real”, puede hacer un viraje importante en su teoría, evolucionando desde la concepción de trauma de la escena sexual infantil hasta las protofantasias de seducción. Así la escena de seducción, es fantaseada por la histérica que busca a través de esta la satisfacción del deseo incestuoso.

Fantasía y deseo:

La fantasía guarda la más estrecha relación con el deseo, El deseo tiene su origen y su modelo en la experiencia de satisfacción, a partir de la cual el objeto de deseo se halla irremediablemente perdido, instaurándose la falta.

Deseos insatisfechos son entonces las fuerzas pulsionales de las fantasías, y cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la insatisfactoria realidad.

Esta realidad exterior, a la cual el sujeto debe volcarse forzado por la necesidad, instaura el principio de realidad, que impone la renuncia a una cuota de placer. Este renunciamiento doloroso, por cierto, no se consuma sin asegurar una compensación, a saber la fantasía.

El hombre se ha reservado la fantasía, una actividad psíquica que le permite seguir gozando de esa libertad que el principio de realidad ha obligado a ceder.

Frued propone entender la fantasía como los parques naturales que preservan todo aquello a lo cual el hombre se ha visto a renunciar, no sin disgusto, en pos de alcanzar fines utilitarios. El reino de las fantasías es semejante a uno de estos parques sustraído al principio de realidad. Las fantasías permiten la adquisición del placer, independientemente de la realidad.

Podemos preguntarnos en este punto entonces ¿por que no puede este placer ser satisfecho sin más en la realidad exterior? ¿Por qué el deseo al no encontrar posibilidad de satisfacción real se vuelca a las fantasías como medio de satisfacción?

Quizás podemos pesquisar la respuesta en los sueños nocturnos, que al igual que las fantasías son una manifestación del inconsciente Si la elucidación del sentido de los sueños es la mayoría de las veces un trabajo arduo , ello es debido a una sola circunstancia: que también por la noche, al igual que en los sueños diurnos, se ponen en movimiento en nuestro interior unos deseos de los que tenemos que avergonzarnos y debemos ocultar, y que por eso mismo fueron reprimidos, empujados a lo inconsciente. Los sueños nocturnos son unos cumplimientos de deseo como los diurnos, en el trabajo del sueño la fantasía se halla presente en los dos extremos del proceso: por un lado esta ligada al deseo inconsciente mas profundo, al “capitalista” del sueno, por otra en el otro extremo, se halla presente en la elaboración secundaria. Las dos modalidades de fantasía parecen comunicarse interiormente y simbolizarse entre si.

Ahora, si bien todos los hombre se entregan a la actividad fantaseadora, el hecho de que las fantasías proliferen y se vuelvan hiperpotentes crea las condiciones para la caída en una neurosis o una psicosis, pues el enfermo se enajena de la realidad por la fuerza de un deseo que necesariamente esta prohibido, pues por esto ha sucumbido a la represión y concentra todo su interés en los deseos creados y satisfechos en su vida anímica.

CONCLUCION

Las fantasías se encuentran íntimamente ligadas al deseo pues son una formación psicológica en la cual el deseo se presenta imaginariamente como cumplido.

Debemos decir imaginariamente por que en este punto no puede quedar por fuera el echo de que el objeto del deseo no esta determinado, no hay en el deseo tal como en la necesidad un objeto determinado.

En la necesidad el objeto esta duramente determinado, así la necesidad que instala el hambre no hay mas objeto que el alimento. Cuando pasamos al plano del deseo esto no es posible, el objeto esta perdido. Pro lo cual el tipo de realización que exige el deseo no es lo que comúnmente conocemos como lo real o la realidad, ya que para el psicoanálisis lo real no trata de aquello que efectivamente ocurrió, sino que la realidad que cuenta es la realidad psíquica cuya acción, tal como pudo comprobar Freud con las histéricas, es eficaz. Así la realización del deseo es justamente el síntoma, el sueño o bien las fantasías.

En las fantasías, al igual que en el sueño el cumplimento del deseo, de expresa de forma mas o menos disfrazada, esto es que entre el deseo y estas formaciones del inconsciente median los disfraces, que son producto de las censuras que el deseo debió atravesar.

Podemos concluir que en relación al interrogante planteado, es posible pensar que el sujeto ante la imposibilidad de encontrar su objeto de deseo busque en las fantasía y demás formaciones del inconsciente, un intento de satisfacción. Pero es preciso puntualizar que solo será un intento, ya que el deseo vive precisamente de insatisfacción.

Ninguna producción del inconsciente, la fantasía lo es, puede decirse que cumpla un deseo.

BIBLIOGRAFIA

  • Freud, S.: Sobre la psicoterapia de la histeria, AE. II

  • Freud, S.;Proyecto para una psicología de neurólogos (La primera mentira histérica-Experiencia de satisfacción)A.E. I

  • Freud S.: Modos de formación de un síntoma. Introducción al psicoanálisis. Biblioteca Freud. Alianza Editorial.

  • Carta a Fliess nro.139, Viena, 21 de septiembre de 1897.

  • Massotta, O.: Lecciones introductorias.

  • Freud, S.: La interpretación de los sueños. 1900. A.E. V. Cáp. VII

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