Fábulas; Fedro

Literatura clásica antigua. Narrativa romana. Versos. Senario yámbico. Influencia esópica. Contexto histórico. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Raistlina
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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DATOS DEL AUTOR

Galio Julio Fedro, siglo I d. De J.C. Fabulista latino, liberto de Augusto nacido en las faldas del monte Pierio (Macedonia), autor 93 fábulas distribuidas en cinco libros, sin contar con otras 32 (las Fabulae nouae) que le atribuye el renacentista italiano Incola Perotti (siglo XV) en su Epitome fabellarum Aesopi, Avuieni et Phaedri y que no hay motivo para rechazar por apócrifas. Escritas en senarios yámbicos, estas fábulas, que aparecen unas como adaptación de las esópicas, otras como inspiradas en fuentes distintas y otras, en fin, como auténticamente originales, persiguen - En verso ágil, estilo claro y lengua castiza - Un fin marcadamente moral y didáctico, a veces incluso una valiente alusión política, como la que le valió la persecución de Seyano, favorito de Tiberio.

Transplantó el género fabulístico a Roma, verso popular y humilde. Su lenguaje es claro y sencillo, pero elegante. Sus metáforas son simples, pero pintorescas y sugestivas.

Fedro utilizó para sus fábulas el senario yámbico, el tipo de verso que se utilizaba en las partes dialogadas de las comedias. Ennio, Lucilio y Horacio ya habían recurrido a la fábula de manera ocasional, pero fue Fedro quien introdujo la novedad de escribir libros, de los que llegó a publicar hasta cinco bajo el título de Fabulae Aesopiae. Fedro contribuyó a fijar el género y a darle la caracterización formal, que seguirían fabulistas de todos los tiempos. 

Escribió cinco libros de Fábulas. Como el propio Fedro nos dice en los prólogos y epílogos a sus libros, sus temas están tomados de Esopo, aunque también compone fábulas originales, inspiradas en la vida y en las costumbres de su época. Las dos características esenciales de la fábula de Fedro son la diversión y la enseñanza moral. Las fábulas de Fedro encierran una dura sátira contra los poderosos que abusan de su poder, contra los soberbios, los mentirosos, los malvados.

En general, las fábulas esópicas que sirvieron de modelo a Fedro constituían una reivindicación burlona del pueblo llano frente a los privilegiados, que aparecían en ellas vistos desde la perspectiva más grotesca. Fedro, de origen servil, vio en este género la posibilidad de expresar sus convicciones en una época en que era peligroso hablar libremente. Tal vez algunas de sus fábulas fueron consideradas como sátiras políticas porque llegó a ser acusado y condenado a muerte en época de Tiberio. Pero también hay una evidente intención en Fedro de instruir deleitando. 

 La mayoría de las fábulas están protagonizadas por animales, aunque en algunas intervienen personas, e incluso puede aparecer el propio Fedro poniendo la moraleja al final. 

En las 143 composiciones conservadas se aprecia que Fedro añadió a sus modelos esópicos otros elementos tomados también de fuentes griegas, e incluso algunas fábulas son de su propia invención. Su espíritu satírico lo aproxima a Persio, Juvenal u Horacio, pero su estilo es un tanto seco, razón por la que fue poco apreciado en su tiempo. No obstante, sus versos están cuidadosamente elaborados y son un modelo de sencillez y concisión.

Otros autores escribieron fábulas con posterioridad. Así Babrio, quien en el siglo II adaptó cien fábulas esópicas. En el siglo IV Aviano reelaboró cuarenta y dos fábulas de Babrio poniéndolas en dísticos. Y en el siglo V Rómulo redactó en prosa noventa y ocho fábulas de Esopo, la mayoría de las cuales se corresponden con las de Fedro.

ÉPOCA EN LA QUE VIVIÓ

EL IMPERIO ROMANO: periodo de la historia de Roma caracterizado por un régimen político dominado por un emperador, que comprende desde el momento en que Octavio recibió el título de augusto (27 a.C.) hasta la disolución del Imperio romano de Occidente (476 d.C.).

Fábulas; Fedro

2. AUGUSTO Y LA DINASTÍA JULIA-CLAUDIA  
El Imperio sucedió a la República de Roma y Augusto, como princeps (primer ciudadano) mantuvo la constitución republicana hasta el año 23 a.C. en que el poder tribunicio y el imperium militar (o mando supremo) fueron revestidos con la autoridad real. El Senado conservó el control de Roma, la península Itálica y las provincias más romanizadas y pacíficas. Las provincias fronterizas, donde fue preciso el acuartelamiento estable de legiones, estaban gobernadas por legados, nombrados y controlados directamente por Augusto. La corrupción y extorsión que habían caracterizado a la administración provincial romana durante el último siglo de la República no fue tolerada, de lo que se beneficiaron en especial las provincias.


Augusto introdujo numerosas reformas sociales, entre ellas las que pretendían restaurar las tradiciones morales del pueblo romano y la integridad del matrimonio; intentó combatir las costumbres licenciosas de la época y recuperar los antiguos festivales religiosos. Embelleció Roma con templos, basílicas y pórticos en lo que parecía el nacimiento de una era de paz y prosperidad. Este periodo representa la culminación de la edad de oro de la literatura latina, en la que destacan las obras poéticas de Virgilio, Horacio y Ovidio, y la monumental obra en prosa de Tito Livio Ab urbe condita libri (Décadas).


Con el establecimiento de un sistema de gobierno imperial, la historia de Roma se identificó en gran medida con los reinados de cada uno de los emperadores. El emperador Tiberio, sucesor de su padrastro Augusto desde el 14 d.C., competente gestor, fue objeto del descontento y de la sospecha general; apoyándose en el poder militar, mantuvo en Roma a su Guardia Pretoriana (las únicas tropas permitidas en la capital), siempre prestas a su llamada. Fue sucedido por el tiránico y mentalmente inestable Calígula (37-41). A su muerte el título imperial pasó a Claudio I, cuyo mandato contempló la conquista de Britania y continuó las obras públicas y las reformas administrativas iniciadas por César y Augusto. Su hijo adoptivo Nerón inició su gobierno bajo el sabio consejo y asesoramiento del filósofo Lucio Anneo Séneca y de Sexto Afranio Burro, prefecto de la Guardia Pretoriana; sin embargo, sus posteriores excesos de poder le condujeron a su derrocamiento y suicidio en el 68 d.C., lo que supuso el fin de la dinastía Julia-Claudia.

3. DINASTÍAS DEL LOS FLAVIOS Y LOS ANTONINOS (69-192)  
Los breves reinados de Galba, Otón y Vitelio entre los años 68 y 69 d.C. fueron seguidos por el de Vespasiano, que junto a sus hijos, los emperadores Tito y Domiciano, constituyen la dinastía de los Flavios (69-96). Resucitaron la sencillez de la corte en los comienzos del Imperio e intentaron restaurar la autoridad del Senado y promover el bienestar del pueblo. Fue durante el reinado de Tito cuando se produjo la erupción del Vesubio que devastó la zona al sur de Nápoles donde se encontraban las ciudades de Herculano y Pompeya. Aunque la literatura floreció durante el reinado de Domiciano, éste se convirtió en sus últimos años en una persona cruel y un gobernante tiránico. Este periodo de terror sólo acabó con su asesinato.


Marco Coceyo Nerva (96-98) fue el primero de los denominados `cinco buenos emperadores' junto a Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio. Cada uno de ellos era elegido y adoptado legalmente por su predecesor según su habilidad e integridad. Trajano llevó a cabo una campaña contra los dacios, armenios y partos, permitiendo que el Imperio alcanzara su mayor extensión territorial; también destacó por su excelente administración. El escritor satírico Juvenal, el orador y escritor Plinio el Joven y el historiador Tácito vivieron bajo el reinado de Trajano. Los 21 años de gobierno de Adriano también fueron un periodo de paz y prosperidad; tras ceder algunos de los territorios más orientales, Adriano consolidó el resto del Imperio y estabilizó sus fronteras. El reinado de su sucesor, Antonino Pío se caracterizó igualmente por el orden y la paz. Las incursiones de varios pueblos emigrantes sobre diversas zonas del Imperio agitaron el reinado del siguiente emperador, el filósofo estoico Marco Aurelio, que gobernó junto a Lucio Aurelio Vero hasta el fallecimiento de este último. Marco Aurelio fue sucedido por su disoluto hijo Lucio Aurelio Cómodo, considerado como uno de los más sanguinarios y licenciosos tiranos de la historia. Fue asesinado en el 192 y con él finalizó la dinastía de los Antoninos (96-192).

4. DECADENCIA Y CAÍDA DEL IMPERIO  
Los breves reinados de Publio Helvio Pertinax (193) y Didio Severo Juliano fueron seguidos por el de Lucio Septimio Severo (193-211), primer emperador de la breve dinastía de los Severos. Los emperadores de este linaje fueron: Caracalla (211-217), Publio Septimio Geta (211-212, compartiendo el primer año de reinado de su hermano Caracalla), Heliogábalo (218-222) y Severo Alejandro (222-235). Septimio Severo fue un hábil gobernante; Caracalla fue famoso por su brutalidad y Heliogábalo por su corrupción. Caracalla otorgó en el año 212 la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio romano a fin de poder grabarlos con los impuestos a los que sólo estaban sometidos los ciudadanos. Severo Alejandro destacó por su justicia y sabiduría.


El periodo posterior a la muerte de Severo Alejandro (235) fue de gran confusión. De los 12 emperadores que gobernaron en los 33 años siguientes, casi todos murieron violentamente, por lo general a manos del Ejército, quien también los había entronizado. Los emperadores ilirios, nativos de Dalmacia, lograron que se desarrollara un periodo breve de paz y prosperidad. Esta nueva dinastía incluyó a Claudio II el Gótico, que rechazó a los godos, y Aureliano, quien entre el 270 y el 275 derrotó a los godos, germanos y a la reina de Palmira, Septimia Zenobia, la cual había ocupado Egipto y Asia Menor, restaurando la unidad del Imperio durante algún tiempo. A Aureliano le siguieron una serie de emperadores relativamente insignificantes hasta el ascenso al trono en el año 284 de Diocleciano.


Gobernante capaz, Diocleciano llevó a cabo un buen número de reformas sociales, económicas y políticas: eliminó los privilegios económicos y políticos que habían disfrutado Roma e Italia a costa de las provincias, intentó regular la creciente inflación mediante el control de los precios de los alimentos y de otros productos básicos, así como del salario máximo de los trabajadores, instituyó un nuevo sistema de gobierno en el cual él y Aurelio Valerio Maximiano compartieron el título de augusto, a fin de establecer una administración más uniforme en todo el Imperio. Sus poderes fueron reforzados por el nombramiento de dos césares, Galerio y Constancio, instaurando así el régimen de tetrarquía (dos augustos y dos césares). Diocleciano controlaba Tracia, Egipto y Asia, mientras que su césar Galerio gobernaba las provincias danubianas. Maximiano administraba Italia y África y su césar Constancio, Hispania, la Galia y Britania. La tetrarquía creó una maquinaria administrativa más sólida pero aumentó la ya enorme burocracia gubernamental con cuatro sectores imperiales y sus correspondientes funcionarios, lo que supuso una enorme carga financiera para los limitados recursos imperiales.


Diocleciano y Maximiano abdicaron en el 305 y dejaron a los dos nuevos césares inmersos en una guerra civil, que no acabó hasta la ascensión del hijo de Constancio Constantino I el Grande en el 312. Constantino, que había sido con anterioridad césar en Britania derrotó a sus rivales en la lucha por el poder y reunificó el Imperio de Occidente bajo su mando. Tras derrotar en el 324 a Licinio, emperador de Oriente, Constantino quedó como único gobernante del mundo romano. Se convirtió al cristianismo, que había hecho su aparición durante el reinado de Augusto y que, a pesar de las numerosas persecuciones de que fue objeto, se había difundido durante el mandato de los últimos emperadores y, a finales del siglo IV, se convirtió en la religión oficial del Imperio. Constantino estableció la capital en Bizancio, ciudad reconstruida en el 330 y rebautizada con el nombre de Constantinopla (actual Estambul). La muerte de Constantino (337) marcó el inicio de la guerra civil entre los césares rivales, que continuó hasta que su único hijo vivo, Constancio II reunificó el Imperio bajo su mando en el 351. Fue sucedido por Juliano el Apóstata, conocido por tal nombre a causa de su renuncia al cristianismo, y éste por Joviano (363-364).

A continuación el Imperio volvió a escindirse, aunque bajo el reinado de Teodosio I estuvo unido por última vez tras la muerte del emperador de Occidente Valentiniano II. Cuando falleció Teodosio (395), sus dos hijos se repartieron el Imperio: Arcadio se convirtió en emperador de Oriente (395-408) y Flavio Honorio en emperador de Occidente (395-423).


En el siglo V las provincias del Imperio romano de Occidente se empobrecieron por los impuestos exigidos para el mantenimiento del Ejército y de la burocracia; también a causa de la guerra civil y de las invasiones de los pueblos germanos. Al principio la política conciliadora con los invasores al nombrarles para cargos militares en el Ejército romano y administrativos en el gobierno, tuvo éxito. No obstante, los pueblos invasores del Este emprendieron gradualmente la conquista del Occidente y a finales del siglo IV Alarico I, rey de los visigodos, ocupó Iliria y arrasó Grecia; en el 410 conquistó y saqueó Roma, pero murió poco después. Su sucesor Ataúlfo (410-415) dirigió a los visigodos a la Galia y en el 419 el rey visigodo Valia recibió autorización del emperador Flavio Honorio para asentarse en el suroeste de la Galia, donde fundó un reino visigodo. En torno a estas fechas los vándalos, suevos y alanos ya habían invadido Hispania, por lo que Flavio Honorio se vio obligado a reconocer la autoridad de estos pueblos sobre esa provincia. Durante el reinado de su sucesor, Valentiniano III, los vándalos, bajo el mando de Genserico conquistaron Cartago, mientras que la Galia e Italia eran invadidas por los hunos, encabezados por Atila. Éste marchó primero sobre la Galia pero los visigodos, ya cristianizados y leales a Roma, le hicieron frente. En el año 451 un ejército de romanos y visigodos, mandado por Flavio Aecio, derrotó a los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos. En el año siguiente Atila invadió Lombardía, pero no pudo seguir avanzando hacia el sur y falleció en el año 453. En el 455, Valentiniano, último miembro del linaje de Teodosio en Occidente, fue asesinado. En el periodo comprendido entre su muerte y el año 476 el título de emperador de Occidente fue ostentado por nueve gobernantes, aunque el auténtico poder en la sombra era el general romano de origen suevo Ricimer, llamado también el `proclamador de reyes'. Rómulo Augústulo, último emperador de Occidente, fue depuesto por el jefe de los hérulos Odoacro, a quien sus tropas proclamaron rey de Italia en el año 476. El Imperio de Oriente, también llamado Imperio bizantino, perduraría hasta 1453.

GÉNERO LITERARIO

Fábula, breve composición literaria en verso o prosa, cuyos personajes son en general animales u objetos inanimados. En su forma tradicional, apunta a demostrar una verdad moral que, a modo de advertencia o consejo, se sintetiza al final de la narración en una moraleja.

La fábula suele definirse como una composición literaria, generalmente en verso, en la que por medio de una ficción alegórica y de personificaciones de seres irracionales, inanimados o abstractos, se da una enseñanza útil o moral. Su origen remoto es probablemente oriental. La paternidad de la fábula como género literario se atribuye a Esopo, griego del siglo VI a. de C., personaje semimítico cuya vida está llena de leyendas de dudosa autenticidad: por él, la fábula de animales se denomina «fábula esópica».

  En Roma, el término fábula tiene, por un lado un sentido amplio, designando cualquier relato con peripecias variadas; por otro lado, se usa con el sentido restringido con las características que antes hemos citado.

ÉPOCA LITERARIA

A la edad de oro siguió lo que a menudo se conoce como la edad de plata de la literatura latina, en el siglo I d.C.; aunque sobrepasada por el brillo del siglo anterior, durante este periodo se produjo un valioso conjunto de obras importantes. La Eneida de Virgilio pareció consumar hasta tal punto la perfección del género épico que los poetas posteriores tuvieron más dificultades que ayudas por su ejemplo. Sin embargo, Lucano, cuya epopeya Farsalia narra incidentes de la guerra civil romana con un estilo animado, y Publio Papinio Estacio, un escritor muy admirado en la edad media, supieron abordar con efectividad la tradición épica. La Tebaida (91?), obra principal de Estacio, es una epopeya vigorosa y poco organizada que lleva al límite las formas del estilo virgiliano. Figura descollante de la edad de plata fue Séneca, tutor del famoso emperador Nerón. Séneca expuso las doctrinas de la filosofía estoica en cartas y tratados que tuvieron una gran influencia y escribió una serie de tragedias terribles que durante siglos han espantado y horrorizado a la sensibilidad dramática europea.

Durante este periodo se produjeron obras de interés en varios estilos satíricos. El esclavo Fedro, que se convirtió en hombre libre con el emperador Augusto, escribió en verso versiones latinas de las populares fábulas del griego Esopo. El escritor más original de su época fue tal vez el galante Petronio, cuyo sorprendente Satiricón (60?), una extensa obra en verso y prosa de la que sólo se conserva parte, es una narración enormemente entretenida que describe vivamente un amplio conjunto de excesos humanos. También la viveza es una característica de los grandes escritores de sátira en verso, como el áspero y difícil Persio y el amargo, pero entretenido, Juvenal. La más corta de las formas poéticas, el epigrama, fue perfeccionada por Marcial, cuyos socarrones e ingeniosos versos son un modelo en su género.

La prosa del siglo I d.C. incluye la obra de varios escritores didácticos notables. Plinio el Viejo fue un autor prolífico cuya Historia natural sirvió durante generaciones como modelo de libro de texto sobre historia natural. La Institución oratoria (95?) del retórico Quintiliano es también un estudio importante dedicado a la teoría y práctica de la oratoria, que incluye además algunas de las críticas literarias romanas más juiciosas. Varios destacados historiadores escribieron también durante este periodo. Cornelio Tácito relató dramáticamente los acontecimientos de su época y la que le precedió en sus Historias y Anales; escribió asimismo una famosa descripción de Germania y sus habitantes, Germania (98?). La vida de los Césares (121?), de Suetonio, es famosa por sus animadas biografías de los césares y su, a menudo, espeluznante descripción de lo que para los lectores actuales es el periodo más sensacional de la historia romana

FÁBULAS COMENTADAS

LA VACA, LA CABRA, LA OVEJA Y EL LEÓN

La sociedad con el poderoso nunca es segura. Esta fábula narra cómo habiendo colaborado por igual la vaca, la cabra, la oveja y el león, éste último se queda con todas las partes, la suya y la de sus compañeros alegando que se llama león, que es más fuerte y el más valiente y por último con una amenaza.

En esta fábula lo que intenta decir de un modo más o menos disimulado, ya que en aquella época no se podía expresar libremente los pensamientos e ideas, e incluso siendo penalizados por ello (de hecho Fedro estuvo desterrado de Roma por unas sátiras contra un ministro de Tiberio), es más o menos la ley del más fuerte y hace clara alusión al abuso del poder del emperador o de quienes estaban al gobierno, que cuanto más fuertes eran más se aprovechaban de los más débiles, desdichados, pobres y con unos derechos mínimos.

EL SOL Y LAS RANAS

Esopo vio las bodas concurridísimas de un ladrón vecino suyo, y al instante empezó a narrar lo siguiente: “Cierta vez, como el Sol quisiera tomar esposa, las ranas levantaron el grito al cielo. Júpiter, movido por su vocerío, inquirió la causa de los lamentos. Entonces, una de las habitantes del estanque dijo: -Ahora siendo uno solo, deseca todas las lagunas, y nos condena, pobres de nosotras, a morir en árida morada. ¿Qué llegaría a ocurrir si tuviera descendencia?

Esta fábula hace referencia a las clases aristócratas que tienen más derechos y privilegios que nadie a costa de los más pobres y miserables, la plebe que vive asolada sin derechos. La aristocracia ya es bastante numerosa, pero no se puede ni imaginar que tenga mucha descendencia, porque cuantos más sean peor es para el pueblo.

EL VIEJO PASTOR Y EL ASNO

A menudo, en un cambio de gobierno, los pobres no cambian nada, a no ser el nombre del señor.

Esta fábula narra como en una guerra un anciano exhortaba al burro a huir para no ser atrapados, a lo que el burro contestó que poco importaba quien fuera el dueño pues no habría diferencia.

Aquí hace una referencia muy clara a la situación política de la época, y dice la poca diferencia que existe para el pueblo llano o la plebe entre un gobernante u otro, pues ellos seguirían exactamente en la misma situación, sin ninguna variación significativa, ya que esos cambios solo son notables para el gobernante y la aristocracia, para aumentar más y más sus privilegios.

LOS DOS TOROS Y LA RANA

Los humildes padecen, cuando los poderosos están en desacuerdo.

En esta fábula cuenta como una rana le cuenta a otra el mal que sobrevendrá de la lucha de dos grandes toros, si no bien causado directamente por éstos, sí indirectamente.

Una vez más el autor camufla las críticas por la política y la sociedad propias de la época con una fábula protagonizada por animales, los más pobres y modestos se ven afectados por las acciones ejercidas por los fuertes, y si los poderosos discuten y pelean entre ellos el pueblo es quien más lo sufre, ya que éste último depende directamente de las acciones de los más ricos.

EL PERRO Y EL LADRÓN

El que se muestra generoso de improviso, se concilia con los incautos.

Cuenta cómo un perro no se deja embaucar por el ladrón para traicionar a su amo.

Esta fábula nos previene a desconfiar de la gente que se muestra inusitadamente generosa sin motivo aparente, o, como en este caso, con un motivo bien definido el de conseguir un objetivo embaucando si es posible.

LOS ÁRBOLES PROTEGIDOS POR LOS DIOSES

Esta fábula narra como los dioses más importantes protegieron a los árboles y como Minerva cuestionó el por qué dichos árboles estériles eran elegidos por ellos, afirmando que ella cogería el olivo por su fruto.

La fábula aconseja no hacer nada que no sea provechoso, simplemente por capricho o por arbitrariedad, que todo lo que se haga tenga algún beneficio o provecho.

EL PAVO QUEJÁNDOSE A JUNO

No pretendas desear lo que no te ha sido dado, no sea que tu esperanza burlada acabe en lamentos.

Se cuenta en esta fábula como un pavo, viéndose superado en la voz por el ruiseñor, pregunta que por qué esa voz no se le ha sido dada a él, no conformándose con la belleza propia.

Lo que viene a decir es que nos conformemos con lo que tenemos sin desear ni envidiar lo de los demás y aceptar la diversidad de cualidades que tiene cada uno, sin ser avaricioso es más o menos lo que viene a decirnos esta fábula.

LA ZORRA Y LAS UVAS

Los que desacreditan con palabras las cosas que no pueden hacer deberán aplicarse este ejemplo.

Narra como una zorra a causa del hambre se ve imposibilitada a conseguir unas uvas a gran altura, y desiste en su empeño alegando que no están maduras.

Esta es una de las más famosas fábulas de Fedro imitada por Samaniego posteriormente. Narra cómo el ser humano, para salvar su dignidad ante su fracaso en una empresa, intenta poner varias excusas, no sólo para librarse de la vergüenza de los demás sino para salvar, como quien dice, la dignidad personal y la confianza en sí mismo.

ESOPO Y EL MAL ESCRITOR

Esta fábula es un ejemplo de muchas en las que aparece Esopo como símbolo de la sabiduría. En ella Esopo pone en su lugar al individuo que había escrito un pésimo libro en el que se alababa demasiado a sí mismo; respondiendo Esopo con ingenio: Yo apruebo vehemente que te alabes a ti mismo, pues esto no te ocurrirá nunca de parte de otro.

Así pues, alguien que se engaña a sí mismo en cuanto a sus cualidades, y que no sólo eso, sino que no repara en alabanzas, sin conocer la modestia, es un necio, al que con palabras se le puede poner en su sitio, recurriendo al ingenio, causándole con la verdad en ellas plasmada una gran vergüenza, pues es verdad lo que dice el dicho por todos conocido: Las verdades duelen.

EL ZORRO Y LA CIGÜEÑA

Narra cómo el zorro invita a comer a su casa a la cigüeña y le gasta una jugarreta, dándole de comer una sopa en un plato plano de modo que a ésta le resulta imposible comer, por lo que pone por excusa un dolor de cabeza. Al día siguiente la cigüeña invita esta vez al zorro, que confiado en que a ésta no le había molestado la broma, acepta. Pero la cigüeña le da la comida en una estrecha jarra resultándole imposible comer porque no le cabe el hocico en el recipiente, dándose cuenta de que después de la jugarreta que le había gastado a ella debería habérselo esperado.

Esto se puede resumir tranquilamente con la frase: Quien las hace las paga.

INTRODUCCIÓN

Se nos mandó hacer un trabajo individual de investigación en el que se nos dieron diversas posibilidades:

1º La metamorfosis de Ovidio.

2º 10 poesías de Catulo

3º 10 fábulas de Fedro

4º Romanización del Museo Arqueológico.

5º Estudio de las plantas del Parque San Francisco.

Tras considerar las diversas opciones me decidí por las fábulas de Fedro, porque a parte de ser sencillas, tienen una enseñanza moral y son entretenidas de leer, pareciéndome la mejor opción entre todas.

En este trabajo se nos dejó buscar información libremente y no se nos pidió una estructura determinada a diferencia de en otros trabajos. No obstante se daba por supuesto que había que seguir la estructura utilizada en los trabajos anteriores:

Índice.

Introducción

Cuerpo del trabajo: Datos del autor, género literario y época; y el comentario de 10 fábulas de dicho autor.

Conclusiones

Valoración

Bibliografía.

Se nos puso de fecha de entrega con bastante antelación el Viernes 19 de abril, fecha en la que a parte de entregar el trabajo escrito, del cual viene el 40% de la calificación final del trabajo, se debe exponer oralmente en un tiempo aproximado de dos minutos, de forma individual sin cabida a la mesa redonda debido a la variedad de temas, representando la exposición el 60% de la nota.

CONCLUSIONES

Las fábulas son relatos relativamente olvidados y poco valorados en la actualidad, vemos que son un instrumento muy eficaz para educar a los niños. Al identificarse con los distintos personajes de los cuentos, ellos experimentan en sí mismos sentimientos de justicia, fidelidad, valentía, no como lecciones impuestas, sino como auténticas lecciones de vida.

La convicción de que la lucha honesta y valiente siempre acarrea felicidad; la seguridad de que al final siempre vence el bien, y que se realizará la conversión y la expiación de los malos.

Nos transmiten además, que en la vida siempre hay serias dificultades que resolver, y que para vencerlas hace falta inteligencia, arrojo y confianza en sí mismo; que uno puede encontrarse en situaciones injustas, de las que puede salir airoso si uno se mantiene fuerte y animoso mientras dure la prueba; que hasta los más pobres, si de verdad se lo proponen, pueden alzarse victoriosos de sus desgracias y transitar caminos más dignos.

"Los seres humanos se edifican a sí mismos y crecen desde el interior: hacen de toda su vida sensible y espiritual un material de su crecimiento."

Así pues las fábulas te enseñan grandes lecciones de una forma sencilla y entretenida de forma que hasta para un niño sería ameno aprender.

VALORACIÓN

Este ha sido un trabajo interesante debido a varias razones. Para empezar no ha sido un trabajo impuesto sino uno de muchos a elegir, dándote varias opciones para escoger en la que cada individuo hace la más accesible, dentro de sus posibilidades.

Por otra parte, y centrándome más en mi trabajo en particular (las fábulas de Fedro), he aprendido mucho de forma amena a la par que me entretenía, ya que son relatos cortos y amenos y alguna de las fábulas eran realmente bonitas.

Me gustaría hacer más trabajos de este tipo, en el que se nos ha dado la opción de elegir, en el que no se imponga: tienes que hacer esto así y así, aunque esto de por sí no es malo porque en la vida se tendrán que aceptar muchas imposiciones y esto en cierta manera nos ayuda a acostumbrarnos. Aunque también es importante el saber elegir, de modo que ambos casos son instructivos y válidos, preparándote para la vida diaria.

Otro aspecto fundamental de un trabajo, este y cualquier otro, es que aumenta nuestra cultura, no es algo que vayamos a utilizar a diario, pero como dicen: el saber no ocupa lugar. Es más es importante tener cierta cultura, aunque sólo sea para mejorarnos a nosotros mismos, sin llegar a utilizarla con otro fin.

Por otra parte, a lo largo de nuestros estudios se nos mandará leer y comentar varios textos, por lo que no nos sobra comenzar ahora, más vale tarde que nunca.

En conclusión este trabajo es interesante e instructivo por varias razones comentadas con anterioridad.

BIBLIOGRAFÍA

AA.VV., La Gran Enciclopedia del Mundo. Durvan, Barcelona, 1962.

AA.VV., Obras Selectas, antología de fábulas. Círculo de Lectores, Barcelona, 1982.

Microsoft Encarta 2000.

www.atlas-iap.es/~pepcardo/fedro1.htm

www.cnice.mecd.es/mem2001/scripta/gen/autores

www.mundobb.com/cuentospapa.htm

henciclopedia.org.uy/autores/Castro/Fabulas.htm

www,lasalvacion.com

www.liceus.org/es/aco/culc/per/11007.html

www.sbnet.com.ar/reflexiones/fabulas1/fabulas/fabulas2.html

ÍNDICE

Págs.

.- Datos del autor ------------------------------------------------------ 1

.- Época en la que vivió ------------------------------------------------- 3

.- Género literario ----------------------------------------------------- 8

.- Fábulas comentadas: ------------------------------------------------ 10

-La vaca, la cabra, la oveja y el león. ----------------------------------- 10

-El sol y las ranas. ------------------------------------------------------- 10

-El viejo pastor y el asno. ----------------------------------------------- 11

-Los dos toros y la rana. ------------------------------------------------- 11

-El perro y el ladrón. ----------------------------------------------------- 12

-Los árboles protegidos por los dioses. --------------------------------- 12

-El pavo quejándose a Juno. --------------------------------------------- 12

-La zorra y las uvas. ------------------------------------------------------ 13

-Esopo y el mal escritor. ------------------------------------------------- 13

-El zorro y la cigüeña. ---------------------------------------------------- 13

- Introducción ------------------------------------------------------------ 14

.- Conclusiones ---------------------------------------------------------- 15

.- Valoración ------------------------------------------------------------- 16

.- Bibliografía ------------------------------------------------------------ 17