Éxtasis

Drogas. Sustancias estupefacientes. Sicoactiva. Metanfetamina. Anfetamina. Estimulante

  • Enviado por: YaizA
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Éxtasis

Índice

Introducción……………………………...…………………………………2

Estudio Histórico…………………………………………………...………3

Características………………………………………..…………………..4-8

Estudio Social…………………………………………..………………9-11

Observaciones…………………………………………………………11-13

Opinión……………………………………………………………………14

Introducción

La MDMA, llamada "Adam", "Éxtasis" o "XTC" en la calle, es una droga sintética sicoactiva (que altera la mente) con propiedades alucinógenas y similares a las de la anfetamina. Su estructura química es parecida a la de otras dos drogas sintéticas, la MDA y la metanfetamina, las cuales producen daño cerebral.

Las opiniones sobre la MDMA recuerdan aseveraciones similares que se hicieron del LSD en los años 50 y 60, las cuales resultaron ser falsas. Según sus defensores, la MDMA puede hacer que las personas confíen unas en las otras y derribar barreras entre terapeutas y pacientes, entre amantes y entre familiares.

Estudio Histórico

La historia de las drogas de síntesis comienza hacia los años 60 con la recuperación de la síntesis de MDMA (3,4- metilendioximetanfetamina).

Esta sustancia había sido descubierta en 1912 y patentada en 1914 por la compañía Merck como vasoconstrictora, según otros como anorexígeno, pero nunca llegó a comercializarse. En los 60 comienza a usarse como droga psicoactiva, fundamentalmente en Estados Unidos, y en los 70 aparecen los primeros estudios sobre sus efectos.

Características

El término drogas de síntesis se refiere a un conjunto de sustancias

psicoestimulantes, en su mayoría derivadas de las anfetaminas. Se administran por vía oral y se presentan en forma de comprimidos con colores llamativos y diferentes dibujos y anagramas grabados en su superficie, y se las denomina vulgarmente pastillas.

Los aspectos generales de estas sustancias son similares entre sí. Se trata de derivados anfetamínicos fabricados por métodos químicos u obtenidos a través de precursores que pueden ser medicamentos. No suele tratarse de drogas nuevas u originales ni tampoco de drogas elaboradas "a la carta" sino drogas conocidas para las que en un determinado momento se encuentra mercado,

satisfaciendo nuevas demandas o sustituyendo a psicofármacos controlados. De aquí que el concepto "drogas de diseño" no sea ni preciso ni adecuado; su denominación más correcta química y farmacológicamente hablando es la de drogas "sintéticas".

Las drogas de síntesis tienen una acción farmacológica mixta, combinan efectos estimulantes con alteraciones de las percepciones. Estos efectos se producen en función del tipo de sustancia, dosis, sensibilidad individual..., por lo que muchas veces no son predecibles.

Los efectos comienzan a la media hora, duran entre dos y cuatro horas, e incluyen un aumento de la frecuencia cardíaca y de la tensión, ansiedad, sensación de vértigo y náuseas. Posteriormente, aparecen efectos placenteros y disfóricos, euforia, sensación de energía, hilaridad, empatía, deseo, distorsiones perceptivas, etc.

Sin embargo, para valorar sus efectos o, como veremos a continuación, su capacidad adictiva y los riesgos derivados de su uso, hay que tener en cuenta que estas drogas se consumen siguiendo un claro patrón de policonsumo. En efecto, frente a las creencias iniciales que no las vinculaban con otras drogas,

hoy sabemos a través de numerosos estudios que los consumidores de drogas de síntesis emplea otras sustancias y con elevada frecuencia.

Del mismo modo, puede producirse tolerancia tras un período de

administración continuado. Esto conlleva, cuando se abandona el consumo, la aparición de síntomas de abstinencia tales como: incremento de la agresividad, trastornos del sueño, fatiga, ánimo depresivo, etc.

En concreto, el MDMA o éxtasis puede producir una intoxicación aguda con taquicardia, hipertensión, palpitaciones, hipertermia, hipertonía muscular,coagulación intravascular diseminada, insuficiencia renal, alucinaciones visuales, rabdomíolisis y muerte súbita.

También sorprende su reputación de sustancia limpia y segura a pesar de que se ha demostrado que la intoxicación crónica tiene el peligro de una posible neurotoxicidad ya que la acción que el MDMA tiene sobre los depósitos de serotonina podría ser irreversible.

En términos generales, los efectos de todas estas sustancias son similares y directamente relacionados con la dosis, frecuencia de uso y vía de administración.

'Extasis líquido'

En realidad, el GHB (gamma-hidroxibutirato), aunque es conocido como éxtasis líquido, nada tiene que ver con el MDMA. Se trata de un metabolito fisiológico derivado del GABA, que se aisló investigando acerca de este neurotransmisor y que se encuentra en todos los tejidos del organismo, sobre todo en el cerebro. Es un líquido incoloro, inodoro y con un cierto sabor salado.

Cuando se descubrió esta sustancia, se le atribuyeron una serie de aplicaciones terapéuticas:

· Narcolepsia.

· Tratamientos de drogodependencia (alcoholismo, adicción a la heroína ysíndrome de abstinencia).

· Anestésico intravenoso.

· Ayuda al parto (disminuye el dolor y aumenta la dilatación del cuello del útero).

Los efectos que se han observado con el consumo de esta droga son relajación y somnolencia. Con dosis de 10 mg/kg de peso produce hipotonía y anestesia.

Si la dosis es de 20-30 mg/kg, el GHB produce adormecimiento y sueño y cuando alcanza los 50-70 mg/kg puede desencadenar un estado hipnótico y causar bradicardia y bradipnea. Dosis más altas aumentan la depresión cardiopulmonar y comportan el riesgo de mioclonias y actividad epileptógena. El problema de esta droga radica en que es líquida y la dosificación no es tan exacta como en el caso de las pastillas.

Las sobredosificaciones son muy corrientes, pudiéndose llegar a estados de coma y muerte. Los efectos aparecen al cabo de cinco o diez minutos de la ingestión y habitualmente se prolongan de una hora y media a tres horas, aproximadamente.

'Extasis vegetal'

Durante los últimos años han aparecido en el mercado unos productos a base de plantas medicinales comercializados con fines lúdicos. Entre otros, cabe destacar aquellos conocidos como éxtasis vegetal. Según los fabricantes, se trata de productos estimulantes de origen natural carentes de efectos secundarios, por lo que se han considerado una alternativa sana y segura al éxtasis químico. Sin embargo, las sustancias que lo componen pueden resultar

peligrosas y, por tanto, se debería tener precaución con su consumo.

El éxtasis vegetal son preparados de composición muy variable,

constituidos por multitud de plantas y compuestos químicos. Se

comercializa como comprimidos o cápsulas de atractivos colores, a un precio que ronda los 18 euros el envase de unos 10 comprimidos. Su venta se realiza a través de Internet, por correo o en Smart Shops, tiendas especializadas en la venta de productos estimulantes a base de plantas. Algunos de sus nombres comerciales más conocidos en España son Cloud 9, Herbal Bliss, Ritual Spirit, Herbal X, GWM, Rave Energy, Ultímate Xphoria.

Todos los preparados conocidos como éxtasis vegetal tienen en común la presencia en su composición de las siguientes plantas:

· Plantas ricas en cafeína, como la nuez de cola, la guaraná o el té. La cantidad de cafeína presente en ellas oscila entre un 2-6%.

· Plantas con precursores anfetamínicos como la efedra, la bala o el cálamo

aromático. La efedra y la bala contiene efedrina, una amina

impaticomimética muy similar a la noradrenalina. Por su parte, el cálamo aromático presenta asarona, entre cuyos metabolitos se encuentra la trimetilanfetamuta.

· Plantas de exclusivo control médico o farmacéutico como la pasiflora, el ginkgo o el ginseng.

ð Plantas desconocidas en la tradición fitoterapéutica española como el kava-kava, la damiana, la salvia de los adivinos o el yohimbe.

ð Finalmente, pueden aparecer sustancias químicas como la L-arginina, la fenilalanina o el ácido gammaaminobutírico.

El éxtasis vegetal es un estimulante de la corteza nerviosa debido a la presencia de cafeína y de análogos anfetamínicos, como la efedrina de la efedra o la asarona del cálamo aromático.

Aunque estos productos se han comercializado asegurando su seguridad y legalidad, se han recogido más de 800 reacciones adversas asociadas al consumo de estos preparados. De estos 800 casos, 17 resultaron mortales, por lo que la Food and Drug Administration americana decidió prohibir la fabricación

y comercialización de estas sustancias.

Debido a la presencia de sustancias estimulantes, el éxtasis vegetal está contraindicado en caso de trastornos cardiovasculares como hipertensión, insuficiencia cardiaca o insuficiencia coronaria. Las bases xánticas, la efedrina, el ginseng y la yohimbina del yohimbe presentan unos efectos cronotrópicos y vasoconstrictores que pueden empeorar los cuadros, pudiendo producir crisis de hipertensión o infarto de miocardio.

Estudio Social

En España, si bien se detectan algunos consumos de drogas de síntesis a finales de los años 80, especialmente en zonas turísticas de Baleares, su uso empieza a extenderse a comienzos de los años 90.

Su consumo se ha afianzado en las nuevas generaciones de jóvenes más como un fenómeno sociocultural que se inviste de señas de identidad peculiares que como un hecho individual y aislado. Su uso, por lo tanto, posee un significado de elemento facilitador de la sociabilidad, la relación enmarcada en el propósito de la diversión y el ocio. De aquí que este consumo se haya relacionado con ambientes y movimientos musicales concretos como el AcidHouse y con efectos favorecedores de la comunicación y la facilitación de la empatía -estos factores han condicionado que se las denomine entactógenas-.

Los datos recogidos por el Observatorio Español sobre Drogas, a través de las Encuestas a Población General y Población Escolar, revelan lo siguiente:

En la población general (15 a 65 años), tras un fuerte incremento del consumo a mediados de los 90, la situación parece haberse estabilizado en los últimos años. De acuerdo con la Encuesta sobre Drogas a la Población General de 1999, el 2,4% ha probado el éxtasis o las pastillas alguna vez en su vida; un 0,8%, en el año anterior a ser encuestados, y un 0,2%, en el mes anterior.

En cuanto a la población escolar (14 a 18 años), el consumo que había mostrado una cierta tendencia a la baja entre 1996 y 1998, se ha vuelto a incrementar entre esta última fecha y el año 2000. Así, en el indicador “alguna vez”, se ha pasado del 3,5% en 1998 al 5,7% en 2000. En el indicador “último año”, las cifras son del 2,5% en 1998 y el 4,6% en 2000, y en el indicador“último mes”, entre las mismas fechas el porcentaje de usuarios ha pasado del 1,6% al 2,5%.

En relación con el riesgo percibido ante el consumo de drogas de diseño (proporción de población que piensan que esa conducta puede causar bastantes o muchos problemas), en el caso de los estudiantes de 14 a 18

años, esa proporción ha bajado ligeramente en los últimos años, del 57% en

1994 al 54% en 2000 para el caso del consumo “alguna vez”, y del 86,3% al

85,2% en las mismas fechas para el caso del “consumo habitual”.

En la población general (15 a 65 años), la evolución ha sido la contraria. Se ha pasado del 67,5% al 73,5% entre 1997 y 1999 en el caso del consumo “algunavez”, y del 80,7% al 85,7% en las mismas fechas en el caso del “consumo habitual”.

Las pastillas se consumen los fines de semana en ambientes festivos y en

compañía de amigos. Lo más frecuente es tomar una o más pastillas por noche, hasta el punto de que un 25% de los usuarios ingiere más de cuatro pastillas, y las simultanea con cannabis, alcohol y tabaco. Con menos frecuencia, se asocian a cocaína, otras anfetaminas y algo menos a alucinógenos. Esto supone un gran riesgo sanitario que, en muchas ocasiones, es desconocido para los jóvenes.

'Éxtasis'

Finalmente, conviene incidir en dos aspectos fundamentales a la hora de valorar los peligros derivados de las circunstancias concretas de su uso. En primer lugar, según las encuestas de que dispone el Observatorio Español sobre Drogas, las motivaciones expresadas por los jóvenes para su consumo son la diversión (46,1%), la experimentación de nuevas sensaciones (39,5%) y bailar (22,9%). Esto lleva a muchos usuarios de estas drogas a bailar durante horas sin descanso, en recintos cerrados y sin reponer suficientes líquidos, lo que les coloca en riesgo de hipertermia y deshidratación.

El segundo aspecto es la existencia de una clara relación entre el consumo de éxtasis y los accidentes de tráfico, sobre todo los que se producen durante el fin de semana. Estas sustancias disminuyen las capacidades para una conducción segura: se reduce la capacidad de concentración, los reflejos y la visibilidad, aumenta el tiempo de reacción y, lo que suele ser más determinante en los accidentes, se altera la percepción y valoración del riesgo.

En lo que se refiere al consumo de éxtasis en los países de la Unión

Europea, los que tienen una mayor prevalencia son Irlanda y el Reino

Unido. El consumo en población adulta en el indicador “últimos 12 meses”

alcanza un 2,4% en Irlanda, si bien la mayoría de los países tiene prevalencias inferiores al 1%. España ocupa la cuarta posición junto con Holanda con una prevalencia de un 0,8%.

En cuanto al consumo entre escolares de 15 y 16 años, éste es en España

inferior a otros países de la Unión Europea, ocupando la séptima posición con una prevalencia del 2,9% de escolares que lo han probado alguna vez en la vida. La prevalencia de Irlanda, que es el país con un mayor consumo entre escolares de esta edad es del 9%, y la de Suecia, que es el país con un menor consumo, de un 1%.

Observaciones

Las estrategias de prevención se construyen teniendo en cuenta algunos factores relacionados con su uso.

En primer lugar, hay que precisar que existen algunas circunstancias, características y situaciones que favorecen o dificultan el consumo de drogas.

Citaremos las más importantes:

La tendencia a la satisfacción inmediata de los impulsos: la falta de

autocontrol. Se quiere algo y se quiere ya, pero con el mínimo esfuerzo personal. En muchas familias se fomenta esta conducta de los hijos desde pequeños, sin ser conscientes de que el autocontrol hay que enseñarlo y que no aparece espontáneamente.

La habilidad para relacionarse con el entorno: muchos adolescentes

comienzan a consumir sustancias tóxicas como una forma de integrarse en un grupo. La presión del grupo de iguales es una circunstancia que muchos adolescentes no saben afrontar con habilidad, de forma que, aunque en un primer momento no les guste la idea de consumir, les agrada mucho menos la de ser rechazados por los demás.

Su falta de seguridad en sí mismos les hace más vulnerables a la presión de los amigos.

La escasa percepción del riesgo hacia el consumo de drogas genera tolerancia hacia su uso, lo que está estrechamente relacionado con la experimentación temprana.

Desde las distintas instancias de socialización es posible adoptar actitudes preventivas frente a estos consumos tales como:

Fomentar la comunicación familiar. Es uno de los más importantes factoresde protección frente a las conductas problemáticas de los hijos, ya que una buena comunicación facilita la posibilidad de influir positivamente en ellos, de hacerles reflexionar sobre sus decisiones. En el período adolescente esta comunicación puede comenzar a deteriorarse: empiezan a surgir conflictos y la forma que los padres tengan de reaccionar ante ellos va a determinar que la posibilidad de comunicarse siga abierta o se cierre cada vez más. En muchos casos es importante hacerles ver a los padres que es muy importante mantenerse afectivamente cerca del hijo porque, aunque a veces parece que no les necesitan, la realidad es muy distinta. El apoyo de los padres y la confianza en ellos les aporta una gran seguridad y les permite ser más fuertes en su relación con el entorno.

Opinión

Nadie debería consumir estas sustancias no sólo por el daño que produce en el cuerpo, sino también en lo que ésto arrasta consigo: robar a familiares, amigos y personas de la calle para conseguir el dinero suficiente para comprar la dosis con lo que el adicto se aisla, como bien has dicho tú.
Estas sustancias están por todas partes y aunque es virtualmente imposible erradicarlas, sí podrías reducir las cantidades con poner un poco de seguridad y vigilancia en los aeropuertos.