Exposición de un problema científico

Ciencias. Problemas científicos. Planteamiento de problemas. Formulación de problemas. Enunciación de problemas. Definición del problema

  • Enviado por: Manuel Sánchez Zorrilla
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 3 páginas
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Sobre los diversos modos de titular a la exposición de un Problema Científico

El significado de las palabras se da por pura convención, así que es inútil tratar de buscar la esencia de las cosas a través de su definición, como al parecer pensaba Aristóteles. Lo que podemos hacer es tratar de unificar su significado, para facilitarnos su uso de un modo correcto, de modo tal que se contribuya a esclarecer y no a seguir enturbiando nuestro vocabulario. Seguramente, si usted está apunto de elaborar su tesis u otra investigación, se habrá topado con nombres tales como: Planteamiento del Problema, Formulación del Problema, Enunciación del Problema y, Definición del Problema. Cada autor, o institución, escoge el que más le agrada para colocarlo como un requisito de la tesis. Según he visto, de una o de otra manera, lo que los autores nos quieren transmitir con estos títulos es que, bajo uno de esos nombres, en esa sección se va a exponer un Problema Científico (PC) que se pretende investigar o resolver. Sin embargo, a veces se diferencia entre un nombre y otro. Sostengo que son sinónimos, pero que si queremos ser exquisitos, podemos diferenciar entre Formulación del Problema y los otros nombres. A continuación expondré mis razones.

En primer lugar, debemos saber que si uno duda del conocimiento científico preexistente, es muy probable que se haya topado contra una pared que no le permite avanzar, ésta es precisamente la idea griega de un problema de la que nos habla Julían Marías (1947, 5). Si usted persevera en su intento por cruzar esa pared y descubre que no es fácil, habrá encontrado un problema que requiere solución. De ahí que “...los problemas científicos son exclusivamente aquellos que se plantean sobre un trasfondo científico y se estudian con medios científicos y con el objeto primario de incrementar nuestro conocimiento” (Bunge 1997, 208). El mismo criterio se puede utilizar para los problemas filosóficos e incluso humanísticos.

Esta localización de un PC no surge del aire, esto quiere decir que no surge porque sí, porque se me ocurrió sin que haya hecho una pequeña investigación, no se debe confundir la idea de investigación con el PC. La idea es el paso anterior a la localización del problema, es la posibilidad de que nuestra duda esté sustentada, de alguna medida, en el conocimiento previo. Un problema científico puede ser formulado, usualmente, a través de una pregunta. Además, es preciso aclarar que para localizar el problema necesitamos de una Revisión de Literatura. Pero eso es otro tema, sólo queríamos darle a conocer brevemente lo que es un PC.

En segundo lugar, he notado que en la literatura consultada, relacionada con la ciencia o la filosofía, podemos leer que se usan, de modo correcto y en forma indistinta, los términos Planteamiento, Formulación, o Enunciación. Por lo cual podemos afirmar que en principio, cuando nos referimos al hecho de expresar un PC, estos términos son tenidos como sinónimos en el ámbito científico y filosófico. Sin embargo, cuando se expresa el PC en forma de pregunta, se suele decir que se está Formulando el Problema. Esto tiene mucho sentido, pues en nuestro idioma existe una pequeña distinción entre estos términos y la expondremos a continuación:

¿Qué es Plantear? Para la Real Academia Española de la Lengua, plantear tiene cuatro acepciones, de las cuales tres nos serán útiles. En primer lugar nos dice que plantear es tantear, trazar o hacer planta de algo para procurar el acierto en ello (1ª acepción). La tercera acepción nos dirá que al utilizar la palabra plantear estamos hablando de proponer, suscitar o exponer un problema matemático, un tema, una dificultad o una duda (2ª acepción). Finalmente señala que plantear también puede significar enfocar una solución de un problema, lléguese o no a obtenerla (3ª acepción).

¿Qué es Formular? De las cinco acepciones que nos presenta la Academia, la primera es la que nos interesa, ésta nos dice que el formular es reducir a términos claros y precisos un mandato, una proposición, una denuncia, etc.

Tal vez haya sido por eso que Marío Bunge, en uno de sus libros, incluya dentro del Planteamiento a la Formulación del Problema y nos diga que se trata del “planteo de una pregunta que tiene la posibilidad de ser la correcta” (Bunge 2000, 67). Aunque debemos manifestar también que en otro libro (Bunge 1997) equipara los términos planteamiento, formulación y enunciación.

Por lo tanto, creemos que de existir una diferencia entre estos términos, será la señalada anteriormente; es decir, que la Formulación del Problema deberá ser la pregunta o PC. Sostiene nuestra afirmación el siguiente argumento: ni la Academia, ni Bunge (cuando diferencia los términos), le dan al término formular la misma amplitud que al término plantear. Este argumento se encuentra respaldado por los siguientes hechos:

Primero, si analizamos los tres componentes que nos presenta Bunge para plantear un problema, nos daremos cuenta de que el primer paso: “Reconocimiento de los hechos: examen del grupo de hechos, clasificación preliminar y selección de los que probablemente sean relevantes en algún aspecto” (Bunge 2000, 66), se ajustaría a la 1ª acepción de plantear dada por la Real Academia.

Segundo, el siguiente paso que nos indica Bunge es el “Descubrimiento del problema: hallazgo de la laguna o de la incoherencia en el cuerpo del saber” (Bunge 2000, 67), y este paso puede encajar en la 2ª acepción de plantear de la Real Academia.

Tercero, finalmente Bunge termina con la “Formulación del problema: planteo de una pregunta que tiene la probabilidad de ser la correcta; esto es, la reducción del problema a su núcleo significativo, probablemente soluble y probablemente fructífero, con ayuda del conocimiento disponible” (Bunge 2000, 67). Es aquí donde pensamos que el plantear puede tomar otro nombre, justamente el que utiliza Bunge: Formulación del Problema.

Por lo tanto, tenemos que formular puede estar dentro de plantear, pero no a la inversa. Como se dan cuenta, el planteamiento cada vez se va estrechando más hasta concluir en la Formulación del Problema, entonces, la relación entre Plantear y Formular la podemos graficar así:

Veamos como formula Popper un problema filosófico (1997b, 230), nótese la simplicidad y precisión:

  • Si todas las teorías filosóficas son irrefutables, ¿cómo podemos distinguir entre teorías filosóficas falsas y verídicas?

Por otro lado, uno debe tener en cuenta que cuando se elabora un proyecto de tesis o de otro trabajo de investigación, quienes tienen que decidir su aprobación, necesitan no sólo la Formulación del Problema científico (entendida como pregunta de investigación), sino que deben evaluar si en verdad es tal. Por eso exigen que el investigador declare cómo logró localizar el problema, y a esa sección le ponen alguno de los títulos que hemos analizado. No creo que haya inconveniente en utilizar esos títulos como sinónimos, pero creo que se evitaría mucha confusión si sólo denomináramos a esa sección: El Problema de Investigación, en donde, se describirá en forma proposicional las características principales del problema, para lo cual debe valerse del conocimiento previo. “Debe ir de lo general a lo particular, de atrás hacia adelante en el tiempo. Debe ir descendiendo gradualmente. Cada párrafo debe ir acercándonos al problema que queremos investigar” (Suárez-Íñiguez 2000, 45). De ese modo usted puede concluir formulando su problema en forma de pregunta.

Concluiré diciendo que no tiene sentido tratar de diferenciar entre Planteamiento del Problema, Formulación del Problema, Enunciación del Problema y, Definición del Problema. Pero, puesto que si hay diferencia entre Planteamiento del Problema y Formulación del Problema, entonces, dicha diferenciación debe tener las características expuestas en este artículo.

NOTAS


Lista de referencias

Aristóteles. 2000. Tratados de lógica (órganon): Categorías-Tópicos-Sobre las refutaciones sofísticas. Traducción de Miguel Candel Sanmartín. Madrid: Editorial Gredos. Edición original, Madrid: Editorial Gredos, 1982.

Ávila Acosta, Roberto B. 2001. Metodología de la investigación. Lima, Perú: Estudios y Ediciones R.A.

Bunge, Mario. 1997. La investigación científica, su estrategia y su filosofía. 4ta. ed. Traducción de Manuel Sacristán. Barcelona, España: Editorial Ariel.

________. 2000. La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires: Ediciones Siglo Veinte.

Ferrater Mora, José. 1965. Diccionario de Filosofía. 5ta. ed. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

Hernández Sampieri, Roberto, Carlos Fernández Collado, y Pilar Baptista Lucio. 2003. Metodología de la investigación. 3ra. ed. México, D.F.: McGraw-Hill/Interamericana editores, S.A.

Kerlinger, Fred, y Howard B. Lee. 2002. Investigación del comportamiento. Traducción de Leticia Esther Pineda Ayala, e Ignacio Mora Magaña. 4ta. ed. México: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A.

Marías, Javier. 1947. Introducción a la filosofía. 7ma. ed. Madrid, España: Manuales de la Revista de Occidente.

Piscoya Hermoza, Luis. 1995. Investigación científica y educacional: un enfoque epistemológico. 2da. ed. Lima, Perú: AMARU EDITORES.

Polit, Denise F., y Bernadette P. Hungler. 2000. Investigación científica en ciencias de la salud. Traducción de Roberto Palacios Martínez y Guillermina Féher de la Torre. México, D.F.: McGraw-Hill Interamericana Editores S.A.

Popper, Karl R. 1997a. El mito del marco común: en defensa de la ciencia y la racionalidad. Traducción de Marco Aurelio Galmari. Barcelona, España: Paidós Ibérica, S.A.

________. 1997b. Escritos selectos, comp. David Miller. Traducción de Sergio René Madero Báez. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. Edición original, México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1995.

Sánchez Zorrilla, Manuel. 2006. Guía para elaborar tesis. Cajamarca, Perú: Universidad Nacional de Cajamarca, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.

Suárez-Íñiguez, Enrique. 2000. Cómo hacer la tesis: la solución a un problema. México, D.F.: Editorial Trillas.

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Elaborado por Manuel Sánchez Zorrilla para el panel denominado “El planteamiento y la formulación del problema en la investigación científica”.

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“El problema suele tener (explícita o implícitamente) la forma de una pregunta” (Ferrater Mora, José, “Problema”, en Diccionario de filosofía, 5ta edición). La manera de plantear el Problema en forma de pregunta explícita es precisamente la más sencilla y antigua de hacerlo. En efecto, Aristóteles ya lo planteaba y usaba en sus discusiones sobre los Tópicos en sus Tratados de Lógica u Órganon. Así, pues, él manifiesta que los razonamientos tienen como tema a los problemas, y que la diferencia entre una proposición y un problema es en el modo. Por ejemplo, una proposición sería “¿Acaso `animal pedestre bípedo' es la definición de hombre?” Pero si diríamos “El animal pedestre bípedo ¿es la definición de hombre o no?” Ya estaríamos planteando un problema. De manera que Aristóteles correctamente sostenía que cuando una proposición se cambia de modo se transforma en un problema (Aristóteles 2000, 95).

Esta localización del problema científico se basa en lo que Popper denomina comprensión de un problema, ¿en qué consiste comprender un problema? Popper responde diciendo que sólo existe un modo: “Esta única manera consiste en tratar de solucionarlo y fracasar. Sólo cuando se vea que una solución fácil y obvia no resuelve el problema, comenzaremos a comprenderlo. Pues un problema es una dificultad. Comprenderlo quiere decir tener experiencia de esa dificultad. Y esto sólo se puede conseguir descubriendo que no tiene solución fácil y obvia” (1997a, 103).

Para Kerlinger y Lee (2000), se enuncia un PC a través de una pregunta. Polit y Hungler distinguen entre enunciado y preguntas de investigación; sin embargo, no transmiten una idea clara de lo que es un PC. En su glosario nos dirán que el enunciado del problema es el planteamiento del problema a menudo mediante una pregunta de investigación (2000, 668). Piscoya Hermoza (1995) utiliza formular y plantear, aunque prefiere utilizar en su ejemplo (en donde expresa su problema en forma de pregunta) el término formulación. Henández Sampieri, Fernández Collado, y Baptista Lucio, equiparan planteamiento a formulación (2003, 42 y 43), pero luego sólo usarán el término planteamiento para titular una sección que estará conformada por los objetivos de investigación, las preguntas de investigación y la justificación del estudio (2003, 44-60). Hasta el momento sólo he podido notar que Ávila Acosta (1995) es el único que toma al Planteamiento como una sección conformada por la formulación del problema, importancia del estudio, definición del problema y, limitaciones del estudio (1995, 177-178). Expondré en el texto lo que considero es un Planteamiento del Problema, motivo por el cual no me pronunciaré sobre las invenciones de algunos autores anteriormente mencionados.

Enunciar para la Academia es: Expresar breve y sencillamente una idea y también, en matemáticas: Exponer el conjunto de datos de un problema.

Sólo me centraré en las diferencias entre estos dos términos, porque he notado que son los más usados por las instituciones y porque creo que la definición que nos da la Academia para enunciación es muy clara y puede usarse como un sinónimo de plantear. El término definición lo relaciono más con el de formulación, pero su uso no ha tenido éxito, así que tampoco haré un análisis de él.

Debemos entender esto como la declaración precisa, de los acontecimientos relevantes, que hicieron, al autor de la tesis, descubrir que su idea de investigación no tiene una solución fácil y obvia (ver nota 1).

Ya había señalado antes esto, en la nota veintitrés de mi libro (vid. Sánchez Zorrilla 2006, 23). Aunque también puede notarse que no le di mucha importancia a esta diferenciación de términos (ni a mi propuesta), y que ya venía distinguiendo entre Formulación y los otros términos (Sánchez Zorrilla 2006, 24-25, 47). Preferí el nombre de formulación del problema, cuando se presenta la tesis en su redacción final. Esto se debe a que, como dice Mario Bunge “por regla general, el enunciado del problema llega a ser una pregunta bien formulada” (1997. 226). Entonces esto significa que de donde partimos para llegar a formular bien una pregunta es del enunciado del problema (o planteamiento o cómo se llame), aún más, dado que en la tesis se plasma lo último de la investigación, es posible que nuestra pregunta haya variado un poco desde que la formulamos en el proyecto, esto es normal porque “muchos problemas empiezan de un modo oscuro, embrional, y terminan en una pregunta que apenas hace más que aparecerse a la oscura interrogación inicial” (Bunge 1997. 226).

Solución

3 acepción

Formular

Plantear

2 acepción

1 acepción