Experiencias en un campo de concentración
Campo de concentración Neuengamme. Alemania nazi. Historias de supervivientes. Testimonios. Voluntariado. Lebensborn. Raza aria. Limpieza racial. Nazismo. Segunda Guerra Mundial. Campos de exterminio. Prisioneros. Holocausto. Embarazo

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UN AMANECER RADIANTE
CAMPO DE CONCENTRACIÓN NEUENGAMME
UN AMANECER RADIANTE
“En realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros” (V. FRANKL)

Neuengamme
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Durante la mañana hemos “jugado” a encontrar las diferentes pistas que nos ayudarÃan a encajar el puzzle. Ahà estábamos Lena (de Baikal), Natalia (Moscú) y yo (made in Spain).
Asà es como empieza más o menos la aventura de las dos semanas que vivà en Neuengamme (campo de concentración al norte de Alemania).
Antes de ir, leà un libro titulado:”El hombre en busca de sentido”, escrito por V.Frankl, el cual cuenta sus experiencias como prisionero en un campo, analizando la situación en todo su contexto. En un momento dado, llega a establecer un baremo para clasificar a los hombres.
Es decir, y estamos hablando de uno de los psicoanalistas más prestigiosos, para él no consiste en decir, por un lado los nazis (= los malos) y los prisioneros (= los buenos). El parámetro que utiliza para distinguir a los hombres es la honradez.
“Los que son honrados respecto a los que no lo son”.
Y nos hemos encontrado con un millar de historias de personas que fueron honradas y actuaron de acuerdo a sus principios: el memorial de Neuengamme tiene un hueco muy especial para un hombre (recientemente fallecido) que dado su dominio de idiomas, durante su internamiento en el campo, estuvo trabajando en la administración. Desde su puesto y con el riesgo que corrÃa, siempre que podÃa ayudaba a sus compañeros más debilitados (v.g.: cambiando sus números (que no nombres) por el de compañeros que habÃan muerto, para librarles de tareas pesadas).
No le conocà pero sà que vi una entrevista grabada en video de él. Durante las dos horas que duró la cinta, habló de la vida diaria en el campo y, sin embargo, me dejó con la intriga de su función, ya que no dedicó ni un minuto a hablar de si mismo. Un hombre que, según nos cuenta Karen, salvo la vida de cientos de personas.
Él era un hombre honrado. Era un héroe.
Pero también está la historia de aquel poeta famoso, que fue muerto en extrañas circunstancias, durante su internamiento. La verdad ha salido a relucir recientemente, cuando iban a concederle un reconocimiento honorÃfico post-mortem por su sufrimiento en el campo. Uno de los compañeros del difunto poeta, cansado de todos los méritos recibidos por aquél, denunció públicamente que fue asesinado por sus propios compañeros, ya que era un delator y les perjudicaba constantemente.
“El poeta” y “el hombre que nunca hablaba de sà mismo”, son dos ejemplos completamente antagónicos del tipo de persona que pudieras hallar por esos lares.
♣ ♣
La introducción:
Buscando a través de la página web de SCI los parámetros cultura y Alemania (querÃa practicar un poco el idioma) fue como encontré el Campo de Concentración de Neuengamme. ParecÃa a simple vista un proyecto muy interesante, que tenÃa lugar entre el 10 y 24 de agosto. IncluÃan algunas salidas culturales, como la visita al campo de Sandbostel, la ciudad de Lübeck y bañarnos en las aguas del Mar Báltico. A cambio, lo que podÃamos ofrecer eran unas horas de nuestro tiempo para ayudar en el mantenimiento del campo. Más adelante, comentaré mi trabajo más detenidamente.
Si conocéis o habéis participado en un proyecto de este tipo, sabréis que el idioma oficial siempre es el inglés. Y fue asà como, con mi inglés chapurreado, me planté allÃ.
☼
La mayorÃa de los voluntarios (o mejor dicho voluntarias) eran de Rusia. Además habÃa dos chicas de Bielorrusia, dos de Ucrania y una alemana.
Eran chicas que rondaban los veinte años, pero cada una con una serie de motivos diferentes para acudir al proyecto.
Entre ellas, habÃa dos nietas de supervivientes. Una de ellas, habÃa decidido investigar más sobre lo que habÃa ocurrido aquà con su abuelo, y estudiaba Historia en su universidad.
Y luego estaba Natasha :
El último dÃa, nos contó la historia de su abuelo. Y asà nos reunió a todas en la tienda de campaña, donde normalmente comÃamos, por la noche.
Su abuelo, un hombre de veinte años, fue reclutado en Ucrania. Tras pasar por varios campos, llegó a Neuengamme. Aquà fue destinado a trabajar en el comando Elba (conocido como el comando de la muerte), donde trabajaban en la construcción de un canal que enlazase el campo con la ciudad de Hamburgo. Las condiciones eran Ãnfimas y las bajas constantes.
Neuengamme empezó como un campo satélite de Sachsenhausen, pero en 1940, llegó a tener “peso” por sà mismo. Llegó a albergar 100.000 prisioneros y ,en dos ocasiones, el bunker se usó como cámara de gas; aparte, tenÃan una horca en mitad del patio y, para colmo de males, tenÃan en plantilla al Dr. Heissmeyer.
El Doctor, empezó a realizar experimentos con algunos prisioneros. Todo valÃa. Natasha nos enseñó fotos de un hombre con el cuello lleno de bultos. Heissmeyer , entre otros, les inyectaba los bacilos de la tuberculosis. QuerÃa averiguar si las personas tenÃan inmunidad natural a la enfermedad y desarrollar una vacuna contra ella.
Doscientos prisioneros fueron usados como conejillos de indias y sólo sobrevivió el abuelo de Natasha…
☼ ☼ ☼
Hamburgo es una ciudad más que recomendable para visitar. Leyendo artÃculos, algunos la llamaban “la Venecia del Norte”. Tiene un puerto espectacular, cargado de historia, y lo más peculiar fue, para mÃ, ver el lago Alster en el centro.
El primer contacto con Hamburgo, fue apurado de tiempo; y asà en dÃa y medio estuvimos Althea y yo callejeando por los canales, principales monumentos, e incluso, por el Reeperbahn, lugar donde los marineros se consolaban en amores. Entre las callejuelas que conforman este barrio, hay una calle vetada para las mujeres y los niños. Tan solo pueden ir los varones. Y es que , según cuenta la historia, donde ahora hay “escaparates” en el que algunas mujeres exhiben sus encantos, hace aproximadamente cien años , algunas mujeres decidieron pasear con sus maridos por aquÃ, ante lo cual las prostitutas empezaron a arrojar verduras, frutas y todo lo que tenÃan a mano, para hacerlas ver que no eran bienvenidas.

El puerto de la ciudad
Pero lo que sorprende de la ciudad, como he dicho arriba, es su historia. No olvida.
Y aún recuerda, en monumentos como St. Nikolai lo ocurrido hace unos años. En concreto en el emplazamiento de St. Nikolai. , encontramos en una esquina, una alusión a todos los que fallecieron en un campo de prisioneros, llamado Sandbostel.
Nosotras tuvimos la suerte de poder visitarlo in situ. De hecho, hay voluntarios que se encargan de adecentarlo. Ahora tienen la labor de dar a conocer a un mayor número de gente lo que ocurrió allÃ.
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Según escribo, me viene a la cabeza un monumento (ya sé que no tiene mucha relación con lo expuesto hasta ahora) que vi en un pueblo al sur de Austria. En cuestión, se trata de un una espada tallada en piedra en honor a todos los soldados que fallecieron del bando fascista. En aquel momento, que también estaba con Althea, mi amiga, que es alemana, se llevó las manos a la cabeza y empezó a sacar fotos diciendo que era la primera vez que veÃa algo igual.
Realmente no sé si es asÃ, si en el paÃs germano han logrado eliminar cualquier referencia alusiva al bando fascista. Lo que sà es cierto, es que resulta doloroso para este pueblo recordar este momento de la historia. Y es que, quién mas quien menos, conoce historias que les toca.
Aun recuerdo como Cristian, uno de nuestros coordinadores, nos contaba que cuando él era pequeño, tenÃa una vecina que era muy cariñosa. La mujer siempre estaba volcada en él y en sus hermanos: les hacÃa regalos, les sacaba a pasear…; siempre se preguntó por qué esa mujer era tan atenta con ellos. Más tarde, cuando ella murió, sus padres le contaron la verdad: aquella anciana habÃa estado en un campo de concentración, y al igual que otros prisioneros, le esterilizaron (eran contrarios a que muchos de ellos pudieran tener descendencia). Era asà como su instinto maternal y ganas de ser madre lo volcaba en sus vecinitos.
Pero, y esto lo digo con conocimiento de causa, al hablar con algunas personas, cuentan que en aquellos años en que los nazis empezaron con la “limpieza racial”, ellos no sabÃan realmente lo que estaba pasando. No sospechaban nada, no sabÃan que les ocurrÃa a aquéllos que eran “tomados” por los nazis. Era un misterio.
Según se puede ver en una exposición del campo, habÃa alrededor de mil centros de trabajo esparcidos por la ciudad de Hamburgo. A estos centros, acudÃan muchos de los prisioneros. DebÃan ser eficientes en su labor ya que si no serÃan duramente castigados. Y en algunos casos, estos prisioneros se mezclaban con peones normales. Eso sÃ, tenÃan terminantemente prohibido hablar con ellos.
Por otra parte, los prisioneros, tan solo una pequeña parte de ellos, podÃan comunicarse, a través del correo, con el exterior. Pero el contenido de las cartas era muy “light”, ya que previamente tenÃan que pasar por las oficinas.
Además, el campo de concentración estaba próximo al pueblo, y de vez en cuando recibÃan visitas, como las del panadero (muchos de ellos, intentaban congraciarse con ellos para conseguir “ciertos favores”).
¿Realmente no sabÃan nada?
Muchos jóvenes querÃan formar parte del bando nazi. TenÃan que pasar sus pruebas y exámenes: es decir, no era tan sencillo acceder.
Si os acercáis a Neuengamme veréis que hay una pequeña exhibición, dedicada Ãntegramente a ellos. Cómo era su vida diaria, algunas figuras que destacaron en el campo…; sin embargo, por unanimidad, se optó por poner fotografÃas pequeñas de ellos para evitar el riesgo de que alguien pudiera magnificar su figura, con sus uniformes y portes. No pretenden, ni muchÃsimo menos, justificar su labor, pero sà que se conozca lo que ocurrió entre aquellos muros desde todos los puntos de vista.
Por que, siguiendo con la reflexión: ¿qué pasó con muchos de ellos una vez finalizada la guerra? que pasaron a ocupar cargos de funcionarios y una serie de puestos que habÃa en aquel momento vacante. Es decir, el mismo perro pero con distinto collar.
También se comenta que algunos fueron utilizados por sus conocimientos y formación para “trabajar” bajo las órdenes de potencias como los USA.
Lo que se podrÃa calificar, como una salida relativamente airosa.
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Algo que recuerdan todos los supervivientes y recalcan mucho al hablar de sus vivencias, son dos momentos: el transporte al campo y los rolling-call (“pasar lista”).

Pasando lista a los prisioneros
Es decir, tras pasar varios dÃas en condiciones lamentables en un tren, donde faltaba el aire al respirar, finalmente llegaban al campo.
Cabe hacer una diferenciación entre distintos tipos de campos:
-
campo de exterminio por trabajo, en el que la idea era también acabar con los prisioneros pero a fuerza de trabajar en unas condiciones Ãnfimas
-
campo de exterminio, cuya misión era matarles directamente. Pocos supervivientes escaparon de este tipo de campo.
De hecho en Auschwitz, habÃa los dos tipos de campo, siendo Auschwitz- Birkenau propiamente el de exterminio.
Lo primero que les hacÃan era quitarles sus pertenencias, afeitarles el pelo de todo el cuerpo y darles un número. Los que sabÃan alemán tenÃan ciertas ventajas, ya que podÃan trabajar en puestos administrativos y gozar de ciertos privilegios. Los que no sabÃan, tuvieron que aprender algunas frases (órdenes que solÃan dar los nazis) a marchas forzadas por la cuenta que les traÃa, ya que cualquier motivo era justificado para castigarles y pegarles.
Los castigos podÃan ir desde la agresión fÃsica a otros como, por ejemplo, privar a aquellos que podÃan, de recibir correspondencia de sus familiares. Eran especialmente crueles los Kapos, los cuales tenÃan que hacer valer su autoridad sobre el grupo.
Algo que me llamó la atención es que, en ocasiones, los designados como Kapos eran hombres que habÃan sido arrestados por comunistas.
En cuanto a los prisioneros, ¿Cuál era su perfil?:
evidentemente judÃos, pero también gitanos, personas acusadas de apoyar una polÃtica opuesta al régimen, Testigos de Jehová, asociales (desempleados, personas sin hogar, prostitutas…), homosexuales (éste último es irónico ya que esta acusación normalmente no tenÃan forma de demostrarla y por otra parte, las relaciones homosexuales se daban en el campo frecuentemente por parte de Kapos con algunos presos, y esto, sin embargo, no era denunciable. Las mujeres lesbianas estaban incluidas dentro del grupo de los asociales), etc.
Cada persona debÃa llevar un triángulo que le relacionase con alguno de los grupos mencionados, asÃ, por ejemplo, el de los “polÃticos” era de color rojo o el de los homosexuales, rosa.
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Uno de los temas menos tratados y de los que más silencio se guarda es el de la prostitución. Tema delicado donde los haya, lo cierto es que la mayorÃa de aquellas mujeres que fueron obligadas a ejercerla, guardaron y guardan silencio por vergüenza o por los motivos que impulsen a cada cual. Muchas de estas mujeres procedÃan de Ravensbrück (campo de concentración femenino) y básicamente el único requisito que se las pedÃa es que preferiblemente fueran alemanas, “con sangre aria”.
Una mujer rusa contaba que nada más llegar a Ravensbrück un hombre iba separando a las feas (iban a las fábricas) de las guapas (reservándolas un trabajo incierto).
La verdad es que para recompensar a los Kapos o a ciertas figuras del campo por “una buena tarea”, la práctica de la homosexualidad no era suficiente. Y asÃ, les proporcionaban mujeres.
Generalmente, tras una previa limpieza de la chica, entraba en un cuarto donde mantenÃa relaciones sexuales. La puerta solÃa tener una mirilla por la que el guarda pertinente vigilaba de que no opusiera ningún tipo de resistencia. Escuché algunas pocas historias de aquellos encuentros carnales: en un lecho del que salieron confidencias, tristezas, desahogos y rabia.
Actualmente, en la ciudad reside un matrimonio que se conocieron en uno de aquellos encuentros.
Nada era sencillo. Lógicamente no tomaban ningún tipo de anticonceptivo, y surgió la cuestión de cómo abordar el tema del embarazo.
En un principio, en concreto me remonto al caso de unas mujeres del este que trabajaban en una fábrica, tras una serie de violaciones algunas quedaron en estado. El régimen decidió deportarlas a sus paÃses de origen y que tuvieran allà a su descendencia. Pero con el tiempo, vieron que aquello no era rentable. Asà pues, optaron porque se quedaran en el campo o bien fueran trasladadas a otros. Una idea que no dejó indiferente.
Si ya la vida era muy difÃcil para una mujer en este contexto, con una criatura a su cuidado lo era más. DebÃa velar por su seguridad y no era nada fácil: ya que muy pocos niños sobrevivÃan al horror.
Conocidas son las estremecedoras narraciones de aquellos muy poco honrados doctores que las hacÃan abortar introduciéndolas ácido por la vagina o bien a aquéllas que estaban en un estado avanzado de gestación, extraerles el feto a lo bestia.
¿Cómo se puede justificar este vandalismo? Hace poco vi en televisión a varios hombres que trabajaron en estos campos, y se justificaban diciendo que ellos veÃan a los prisioneros como al enemigo. Y como tales habÃa que destruirlos ya que si no lo harÃan ellos…: aseguran que tan sólo cumplÃan órdenes. Era espeluznante como esas personas frente a la cámara se explicaban plenamente convencidas de sus palabras…
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Un dÃa normal para nosotras era levantarnos a eso de las 7,30 A.m. y desayunar. Después comentábamos un poco lo que Ãbamos a hacer durante el dÃa y luego marchábamos a nuestro trabajo. Las más afortunadas trabajaban en las oficinas traduciendo textos de prisioneros, y las demás estábamos repartidas entre el grupo de carpinterÃa, ´”albañilerÃa” y el canal.
A mà me tocó trabajar en el canal. Nuestra tarea consistÃa en quitar algunas ramas que dificultaban la visibilidad de las compuertas de aquél (significativamente histórico). AsÃ, nos calzábamos unas botas que nos llegaban hasta las ingles y con mini-hachas y tijeras especiales arrancábamos las ramas. TenÃamos que ir con cuidado ya que, aunque el canal no era muy hondo, en un par de ocasiones dimos un par de pasos en falso y nos calamos de agua hasta las orejas. Aún recuerdo saliendo del agua y corriendo a toda prisa a nuestra habitación para cambiarnos de ropa y no resfriarnos. ¡Qué historias!
Karen era nuestra coordinadora junto con Eliah (su bebé). Normalmente estábamos hasta la hora del almuerzo y después volvÃamos al curro hasta las 17.00 de la tarde.
Luego ya nos dejaban tiempo libre para visitar la ciudad, usar internet, leer…
A Karen en muchas ocasiones, algunos visitantes, le preguntan: ¿por qué no escapaban los prisioneros por el canal nadando?
- Bien, miren ustedes, para empezar estos hombres estaban extenuados, no tenÃan fuerza para nadar semejante trayecto, pero ¿y una vez que en el hipotético caso lo hubieran conseguido, adonde iban? En la mayorÃa de los casos venÃan de otros paÃses y no entendÃan el idioma, no tenÃan dinero (pero sà muchos detractores en las ciudades o pueblos capaces de denunciarles) ni conocidos o familiares en la ciudad ¿qué podÃan hacer?- .
De hecho, no se conoce ningún caso de alguien que consiguiera escapar de “la fortaleza”. Y si alguien lo consiguió, ha permanecido o permanece su testimonio en el más absoluto de los anonimatos.
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Cuando los prisioneros fueron liberados tuvieron que enfrentarse a la pregunta ¿qué hago? ¿Adonde voy?
¡Hay que ponerse en situación! Algunos decidieron volver a su tierra de origen, como el abuelo de Natasha, quién consiguió tener una vida todo lo normal que se pueda tener después de una experiencia asÃ; otros decidieron empezar una vida nueva y fijaron sus horizontes en lugares como Norteamérica.
Israel fue un destino elegido por otros tantos, y algunos, incluso, se quedaron en Alemania.
Enseguida se formaron asociaciones de exprisioneros que pedÃan una indemnización y acusar a los culpables por todo lo que habÃan sufrido. Este aspecto a fecha de hoy sigue sin estar completamente resuelto. Parte de ellos han recibido su indemnización económica pero no todos.
Cuando se piensa en el perfil de prisionero nos viene a la cabeza el de un judÃo, pero hubo más: hubo gitanos, testigos de jehová…, medio olvidados por el cine o la historia sensacionalista (con perdón por el término).
Incluso está el caso de aquel exmilitar nazi que pedÃa una pensión al gobierno por aquellos años en que estuvo trabajando en el campo de concentración. ¿?
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“En el 42 vinieron al campo un grupo de prisioneros de guerra soviéticos. Todos ellos estaban alojados en un barracón aislado del resto. Estaban apelotonados y prácticamente olvidados. Puede que con ellos se ensañaron mucho más…”
Entre los soviéticos habÃa dos grupos:
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los que venÃan directamente del campo de batalla (prisioneros de guerra)
-
los que “capturaron” y trajeron al campo. Ellos eran conocidos como “mano de obra del este”. En ocasiones, hombres del primer grupo con el tiempo pasaban a formar parte de esta mano de obra.
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Se habla mucho de las vÃctimas judÃas, pero el segundo grupo más numeroso fue el de los soviéticos. Perecieron 3,3 millones.
El régimen decidió ir contra de ellos ante el peligro que suponÃan. La idea era, en ocasiones, sitiarles en sus propias regiones. De hecho, de esos 3,3 millones, setecientos mil murieron en Bielorrusia. Pero los restantes fueron a parar a campos de concentración de Alemania.
De entre los que venÃan, también se puede distinguir: entre los que iban a dedicar su vida a trabajos forzados o bien venÃan a ser directamente fusilados (el procedimiento solÃa ser un tiro en la nuca).
Los soviéticos fueron los primeros en participar en los experimentos médicos (recordemos la figura del temible Heissmeyer).
Pese a que habÃa una serie de acuerdos respecto a como debieran ser tratados los prisioneros de guerra, no se cumplieron. Y asà pues, destinaron a 1000 prisioneros a un barracón que tenÃa capacidad para trescientas personas.
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Uno de los supervivientes recuerda con horror como en el 42 cuando fue usado el bunker como cámara de gas, obligaron a todos los prisioneros a presenciarlo.
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Lamentos terribles que duraron en torno a veinte minutos- comenta. En tanto en cuanto ellos eran forzados a cantar. Asà mientras visionaban esa imagen dantesca, lágrimas y canticos esbozaban al unisono.
En ocasiones, era frecuente que los nazis obligaran a sus prisioneros a ser testigos de ejecuciones masivas. Era una forma de reducir cualquier ápice de rebeldÃa y demostrarles hasta donde eran capaces de llegar.
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El abuelo de Natasha
Previamente, hagamos un poco de historia. Resulta que en 1945 cuando veÃan claro el triunfo del enemigo, Himmler dio la orden de no dejar ningún deportado vivo en manos de los aliados. Asà pues, pusieron en marcha sus planes, echando a los prisioneros a las carreteras, en lo que se conocÃan como “las caminatas de la muerte” o bien por mar. Aquà es donde entra el buque Cap Arcona. Éste junto a otros dos un dÃa de mayo fueron usados para transportar alrededor de diez mil personas.
La idea era deshacerse de todos ellos, para que nadie supiera lo que habÃa ocurrido. En estos trayectos, no era la primera vez que se practicaba, trataban a los hombres lamentablemente y luego les abandonaban en alta mar. La idea era dejarles morir sin más testigo que el mar.
Este episodio, el del Cap Arcona, considero que no ha sido suficientemente tratado. El plan era bombardear los buques. De hecho, unos submarinos alemanes pululaban por los alrededores.
Sin embargo, aquel dÃa un avión inglés sobrevolaba la zona.
Al divisar los barcos alemanes, empezó a bombardearles sin reparar en que la mayorÃa eran prisioneros civiles.
Ni siquiera hay unanimidad en cuanto al número de muertos. Tan sólo unos centenares. Un superviviente que salió con vida, Bertran, decÃa que la SS empezó a disparar a diestro y siniestro, perforando a su vez muchos de los botes. Los que no murieron asesinados, quemados o ahogados se intentaron agarrar a los tablones que flotaban. La mayorÃa se ahogó.
Ningún gobierno británico se refirió jamás a las muertes del Cap Arcona. Se cavaron fosas comunes a lo largo de la playa entre Lübeck y Pelzerhaken.
Sesenta años más tarde esta tragedia es casi un tabú. Tan sólo en Francia unos pocos deportados supervivientes reclaman la verdad.
La suerte quiso que en esta ocasión, de nuevo, el abuelo de Natasha, que iba a bordo del Cap Arcona, se salvase.
Su nieta nos comenta que él se considera, dentro de toda la desgracia, un tipo con suerte ya que consiguió sobrevivir a las garras de Heissmeyer y a la masacre del Arcona.
Actualmente tiene alrededor de noventa años. No ha sido hasta hace quince años, cuando se ha atrevió a volver a Neuengamme después de su liberación y recordarlo todo. Apenas volvió otra vez. Está orgulloso de que Natasha decidiera conocer el campo pero él se entristece cada vez que se acuerda de aquellos años.
De hecho, es curiosa la reacción del ser humano. Cuando Neuengamme se abrió de cara al público como memorial, muchos supervivientes fueron mientras que otros decidieron, a pesar de invitaciones, no volver jamás.
Recuerda Cristian, como uno de aquellos exprisioneros al entrar en un barracón se sentó en la esquina de un banco y con la cabeza entre las manos se preguntaba lloriqueando “¿por qué?”.
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La raza aria. Una raza superior
Esto es lo que defendieron personas como Himmler.
Antes de volar para mi proyecto, estuve investigando: desde la historia del campo hasta conceptos más generales, tales como ciertas pautas de la ideologÃa nazi. Aunque ha llovido mucho desde entonces, es curioso como el tema sigue despertando gran expectación y cada poco tiempo salen noticias relacionadas.
Hace un par de meses recuerdo que en la prensa local salÃa un reportaje acerca de Julio MartÃnez Santa Olalla, un burgalés que tenÃa como alias “el arqueólogo de los nazis”. Y es que sin ánimo de irme por los Cerros de Úbeda, sale a relucir el tema de la obsesión que tenÃan por buscar la raza antecesora de la germana.
De hecho se llegó a creer que el origen de aquellos ancestros procedÃa de lugares tales como Castiltierra (Segovia) o las Canarias, donde las crónicas históricas hablaban de sus aborÃgenes como de seres altos, rubios y de ojos claros, posiblemente descendientes de los habitantes de la Atlántida (leyenda que, al igual que la del Santo Grial, también persiguieron los nazis).
Y siguiendo en este contexto viene a colación (aunque a muchos os sonará) todo el entramado y pautas que se adoptaron para el mantenimiento de “esa raza superior”.
Himmler dio a conocer una teorÃa en torno al origen de Jesucristo. El jefe de la SS pensaba que el bÃblico Jacob (nieto de Abraham e hijo de Isaac) era de sangre aria y que sus descendientes, incluido Jesús, eran, en consecuencia, todos arios…
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… Y se crearon las lebensborn. Eran centros de mujeres arias destinadas a procrear con los SS (vamos, hablando pronto, lo que se dicen “criaderos”)
Esta idea se llevó a la práctica a mediados de los años treinta, siguiendo la máxima de que cada soldado fuera padre de cuatro hijos.
Las mujeres solteras participantes tenÃan la oportunidad de vivir en hogares especiales y recibir soporte financiero por parte del Estado, mientras que los niños eran adoptados.
Se calcula que nacieron en estas clÃnicas en torno a siete mil niños entre 1936 y 1945.
Aquellas mujeres que eran reclutadas para fines reproductores, ya que reunÃan las caracterÃsticas de la raza aria, podÃan estar con sus hijos, tan sólo, durante un periodo de tres meses. La razón se debÃa a que los niños nacidos en los centros pertenecÃan al Reich y no debÃan sufrir la influencia de sus padres biológicos.
En contra de lo que se pueda pensar, habÃa muchÃsimas jóvenes que se ponÃan al servicio de la causa, ya que era una honra contribuir al servicio del Estado.
Como he comentado más arriba, estos niños posteriormente eran adoptados. Ni que decir tiene, que los bebés que nacÃan con una malformación eran exterminados inmediatamente.

Lebensborn
Hitler también pretendió establecer lebensborn en paÃses escandinavos.
Como cotilleo, mencionar que el nacimiento de Annie- Frid Lyngstad, la cantante pelirroja de ABBA fue fruto de inseminación de un soldado alemán con una joven noruega. En un artÃculo comentaba lo difÃcil que habÃa sido la vida para esta mujer.
En 1944, viendo el panorama bélico, se decide potenciar este programa buscando en paÃses como Polonia, niños que reunieran las caracterÃsticas arias.
Es decir, y resumiendo, más de doscientos mil niños fueron raptados y enviados a los centros lebensborn, donde se les cambiaba el nombre y fechas de nacimiento, y se les convertÃa en “perfectos alemanes”.
Algunos tuvieron la suerte de ser dados en adopción a familias nazis. Pero la mayorÃa tuvo que someterse a experimentos de los médicos nazis y, especialmente, las niñas, que una vez que cumplÃan los diez años eran sometidas a un tratamiento hormonal que adelantaba la pubertad y las convertÃa en máquinas reproductoras de la SS, pasando directamente a los “burdeles biológicos”.
La mayorÃa de aquellos niños que fueron concebidos en las lebensborn siguen vivos y desconocen sus orÃgenes.
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El Bautizo de Olaf
En concreto, este testimonio fue recogido en un periódico de tirada nacional.
Olaf pasó sus primeros años en una institución nazi. Su madre, una dirigente de la SS, era oficial de la policÃa en Estrasburgo. Fue en el centro de Stenhering donde dio a luz a su hijo.
Olaf fue bautizado según el rito germánico (en lugar del bautismo católico). Básicamente la ceremonia se desarrollaba en una mesa cubierta con una cruz gamada en medio de una sala, en cuyos muros habÃa retratos del Führer. Se depositaba al recién nacido sobre un cojÃn con la cruz gamada. Alrededor del niño, habÃa tres oficiales de la SS con uniforme de gala.
Según Olaf, su padrino mandaba a las tropas nazis en el frente ruso y vino expresamente en avión para colocar en su cuna el puñal de la SS y el anillo con la calavera (distintivos de un futuro jefe).
Su madre era antisemita, una incondicional de Hitler. Estaba orgullosa de que su hijo hubiera nacido “dentro de la institución”, signo de que pertenecÃa a la élite aria.
Pero a los catorce años, Olaf, leyó la colección completa del proceso de Nuremberg y dijo a su madre: ¿Cómo has podido hacerlo, cómo has podido asesinar a toda esta gente? […]
Ya siendo adulto, Olaf realizó numerosos viajes a Israel y cada vez que lo hacÃa era para pedir perdón.
“- Aunque yo no tenÃa la culpa de nada, no podÃa dejar de pensar que sobrevivieron a pesar de gente como mi padre y mi madre - “
Posiblemente todos estos niños, no fueron más que vÃctimas de la monstruosa utopÃa de Hitler. Y es que, cuando terminó la guerra nadie los querÃa.
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Nos comentaron que, tras la guerra, Neuengamme sirvió como un campo para “personas desplazadas” y, posteriormente, como centro de internamiento para antiguos nazis.
Todo sigue una cronologÃa en la que tampoco pretendo extenderme mucho.
En 1948, las autoridades transfirieron el campo a la ciudad de Hamburgo, la cual construyó una prisión.
Era extraño, el hecho de que en aquel lugar que, con anterioridad habÃa sido ocupado por barracones, en aquel momento era el patio en el que los reclusos jugaban, en ocasiones, al fútbol. El penal ha estado vigente hasta hace poquÃsimos años (clausurado a principios del s.XXI).
Por otra parte, a petición general de los exprisioneros, en 1953 se erige una columna conmemorativa en la antigua enfermerÃa.
Y aquà es donde está el circo, ya que, desde que Neuengamme se “abre” y permite la afluencia del público, el penal es algo asà como una atracción más. “Supongo que a nadie le gusta que le traten como a un mono de feria”.
Pero, y sin que se me escape, quiero hacer varias referencias. Primero, en torno a la enfermerÃa.
El personal, muchas veces poco cualificado, y con pocos recursos materiales, debÃa enfrentarse a una situación moral: y es que tenÃa que decidir a quién salvaba.
Sin duda una difÃcil elección para un hombre honrado determinar quien debe vivir y quien no. Cristian, quién nos hizo de guÃa, al referirse a la enfermerÃa siempre entrecomillaba la palabra.
Como ya he comentado con anterioridad la práctica de experimentos llegó a ser común en el campo. Se pretendÃa probar la resistencia del cuerpo humano ante determinadas bacterias, temperaturas y situaciones extremas, para poder usarlo en su propio beneficio (en el ejército) o bien con el enemigo.
“Los veinte inocentes”
Un dÃa trajeron veinte niños, con edades comprendidas entre los cuatro y doce años, de Auschwitz. ProcedÃan de todos los puntos de Europa. Asustados, por no saber donde estaban y no entender el idioma, sirvieron como conejillos de indias a Heissmeyer.
Una placa conmemorativa recuerda la tragedia acontecida aquÃ.
Aquellas vÃctimas estaban escondidas en un barracón. Nadie les veÃa, nunca salÃan a la luz, por lo que el contacto con los prisioneros era inexistente, y sin embargo, todo el mundo sabÃa que estaban allÃ.
Estaban extenuados, postrados en un catre, moribundos. Al final de la guerra y, viendo la victoria del adversario, Heissmeyer decidió que serÃa conveniente deshacerse de ellos, para que nadie supiera lo que habÃan hecho. En una noche del sábado, les sacaron y llevaron a una nave vacÃa de la ciudad. Allà les ahorcaron uno a uno, intentando borrar toda huella que le relacionase con “el Doctor”. Uno de los doctores ayudantes que trabajaban con él, comentó tiempo más tarde, ante la revisión del caso, que les habÃa administrado morfina para aliviarles el sufrimiento.
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Las Nápolas
Y en el extremo opuesto, estaban aquellos niños privilegiados que se formaban en “Las Nápolas”. Como educadora, es un tema muy interesante. Y aunque, nos salgamos del tema, quisiera tratarlo un poco.


También habÃa para chicas.
Las Nápolas eran escuelas donde acudÃan niños con edades comprendidas entre los diez y dieciocho años. Se les exigÃa que fueran miembros de las juventudes hitlerianas, también la capacidad fÃsica y el talante de los jóvenes era importante.
El propósito era formar a una élite que en un futuro no muy lejano llevara las riendas del paÃs.
Creadas desde la década de los treinta, se inspiraba en sistemas como la rÃgida enseñanza inglesa. ComprendÃa una serie de niveles, donde habÃa una serie de grupos de muchachos liderados por uno de ellos. Se les sometÃa a pruebas de valor, y, en fin, debÃan mostrar su lealtad hacia el führer y la predisposición de dar incluso la vida por él.
Los costes de la escuela no eran desproporcionados, si bien es cierto, que no todos tenÃan acceso a éstas: `llevaban a cabo un proceso de selección, no aceptando, entre otros, a miopes o sordos.
Las asignaturas que se impartÃan, eran, más o menos, las convencionales: alemán, latÃn, matemáticas, biologÃa, historia, canto, gimnasia.etc.
Lógicamente, distaban de ser objetivas y eran enseñadas por maestros que glorificaban la doctrina aria.
También realizaban muchas actividades deportivas: remo, escalada, fútbol, boxeo…
Y ocasionalmente viajaban con ánimo de conocer la “realidad” por Alemania y en el extranjero. Es decir, no permanecÃan aislados en “islas” sino que contaban con grupos al estilo boys scouts, donde los chicos compartÃan sus experiencias y aprendÃan una serie de valores.
Hay una pelÃcula muy interesante que trata del tema, titulada: Nápola.
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Retomando a Neuengamme, como he dicho en reiteradas ocasiones, guardo un montón de recuerdos. Y es que para cubrir necesidades tan básicas, como darse una ducha, debÃamos caminar campo a través durante quince minutos para acceder a las instalaciones. Tan sólo disponÃamos de dos duchas para veinte personas…
Con el transcurso de los años, en Neuengamme, hay muchos recuerdos fÃsicos de lo acontecido en un pasado no lejano.
Asà pues, hay una hilera de tumbas, donde cada una simboliza los muertos de diversas nacionalidades. También hay recordatorios más especÃficos como el que se hace a los familiares de las vÃctimas, los testigos de Jehová, los homosexuales, las mujeres…
Pero por encima de todos ellos, para mà tienen especial significación dos:
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en una esquina hay una sala donde todas las paredes están cubiertas por los nombres de las vÃctimas. TodavÃa queda un espacio libre, y es que como ellos nos cuentan, ocasionalmente surgen nuevas historias y nuevos nombres. Es impresionante.
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El segundo es la estatua del “doliente”.

Es una persona asexuada, no se sabe si es un hombre o mujer. Se puede “palpar” el sufrimiento de alguien consumido por el hambre. Las extremidades son desproporcionadamente largas y el escultor jugó con la posición de éstas, puesto que, como se aprecia en la fotografÃa, adquieren la forma de triángulos, que en total son tres.
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Actualmente, con el penal clausurado y le realización de exposiciones, charlas, talleres, .etc.: se pretende que nada de lo acontecido quede en el olvido.
El doliente representa a todos aquellas vÃctimas (directas o indirectas) del régimen, que desde la desesperanza y abatimiento, soñaron con un amanecer radiante.
PAUTAS PEDAGÓGICAS
ACTIVIDADES EDUCATIVAS:
El memorial frecuentemente invita a exprisioneros a discusiones. En su página web (en alemán) muestran su programación.
La página web es: www. kz-gedenkstaette- neuengamme.de
También hacen ciclos de cine, organizan visitas guiadas, talleres, etc.
Además disponen de instalaciones permanentes de documentación como la biblioteca o el archivo (se tiene acceso con cita previa).
Desde 1995 se establece una exposición permanente “lucha por la supervivencia” (en los antiguos talleres Walther, donde se muestra el modelo de campo de concentración, el interior de los barracones y muchos objetos auténticos.
La historia del campo está dividida en veinticinco secciones temáticas y la información se ofrece por fotos y sumarios. Disponen de dos videotecas, puntos de información y auditorio (se oyen testimonios reales).
Las visitas de institutos al campo, son muy frecuentes. Además de visitar el lugar in situ, disponen de numerosos recursos.
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2. ¿Por qué conocer esta historia? ¿Cuáles son las lecciones más significativas a extraer?
En ocasiones, esta pregunta surge.
Y hay muchas razones y respuestas a ella:
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en primer lugar, el holocausto fue un punto decisivo en la historia de la humanidad (y como tal relevancia que tuvo, merece ser estudiado como otro capÃtulo de igual envergadura)
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Se toma conciencia del prejuicio, racismo y estereotipo existente en Alemania en aquellos años ( puede ser una buena excusa en el aula, para tratar el tema de la tolerancia)
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Provee un contexto para explorar los peligros del silencio y la apatÃa ( muchos sabÃan lo que ocurrÃa y sin embargo, decidieron “volver la cabeza”)
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Demuestra el uso de la tecnologÃa para prácticas destructivas (algunas “cabezas pensantes” al servicio nazi, posteriormente seguirán su labor al servicio de otras potencias, como la norteamericana).
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Y finalmente, para abordar el tema y responder a la pregunta de ¿ por qué?, hay que tomar conciencia de la complejidad del tema (factores históricos, sociales, religiosas , polÃticos y económicas)
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