Expansión capitalista. El fenómeno colonial

Historia universal. Reparto de África. Conferencia de Berlín

  • Enviado por: Manuel Carrascosa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
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TEMA 10: LA EXPANSIÓN CAPITALISTA: EL FENÓMENO COLONIAL

10.1.- El desarrollo capitalista desde 1870.

El cambio de la primera a la segunda revolución industrial se sitúa alrededor de 1870 y se debe a una serie de transformaciones básicas: si en la primera revol. industrial fueron el vapor, el carbón y el motor de avance, a partir de 1870 comienzan a ser sustituidos por nuevas formas energéticas, la electricidad y el petróleo; en la industrialización británica los leading sectors (sectores punta de desarrollo), fueron la industria textil hasta 1830 y, posteriormente, la siderurgia como consecuencia del tendido ferroviario europeo. Se abren nuevas posibilidades al aparecer la industria química, la nueva metalurgia o las mecánicas del automóvil o del avión. En muchas ocasiones estas transformaciones son el fruto de algo nuevo: la estrecha colaboración entre la ciencia y la industria.

Se denomina a este período era del gran capitalismo, pues en él se establecen las bases de la gran concentración empresarial y financiera que otorgan a una serie de familias todopoderosas el control de grandes recursos Morgan en la banca o Ford en el automóvil.

Se transforma también el mapa de la industrialización: concluyó la situación de indiscutible predominio dela industria británica y surgen con gran fuerza las nuevas potencias industriales: Alemania y EE.UU. Países anclados en el pasado, como Japón, consiguen un desarrollo industrial, y la Rusia de los Zares lentamente empieza su transformación industrial.

En esta etapa existe un gran optimismo: el telégrafo, el teléfono, la radio, el tendido eléctrico en las grandes urbes, el tranvía, facilitan la comunicación y hacen pensar que para la ciencia y el hombre nada hay imposible.

Incluso el proletariado, que tantas injusticias había sufrido en la primera etapa de la industrialización, ve mejorar lentamente su situación laboral y se convierte ya en consumidor de los productos que fabrica en serie y en cadena (Taylorismo), lo que ocasiona el abaratamiento de dichos productos.

10.2.- Caracteres generales de la expansión colonial europea.

Antecedentes:

La civilización europea siempre había mostrado una tendencia a la expansión. En la Edad Media el cristianismo latino se extendió mediante la conquista y la conversión. Luego vino la época de los descubrimientos ultramarinos y la fundación de los imperios coloniales, cuyas luchas llegan a los S. XVII y XVIII, y cuya consecuencia más importante fue la europeización de las américas. Hacia 1870 las expansiones coloniales se situaron en el primer plano, época de colonialismo.

Concepto y teorías del imperialismo:

El problema del imperialismo y de la expansión colonial es uno de los más debatidos por los historiadores. Se puede hablar de imperialismo a lo largo de toda la historia y considerar como imperialista a todo pueblo que, sobrepasando sus fronteras nacionales se impone a otro, militar, política, económica o culturalmente o todo ello a la vez. Sin embargo, los historiadores designan a la época que arranca desde 1870 “la época del imperialismo”, por estimar que en este periodo tiene unas dimensiones mayores, a parte de unas características distintas:

-Unas mayores dimensiones: si hasta entonces los países coloniales habían sido europeos occidentales (España, Portugal, Holanda, Inglaterra y Francia), ahora se incorporan no sólo Bélgica y Alemania, sino también EE.UU. y Japón y, a comienzos de la Primera Guerra Mundial (1914), la ocupación colonial de Asia ascendería a un 56%, la de África a un 90% y la de Oceanía a un 99%.

-Unas características distintas: el nuevo colonialismo difería, política y económicamente del colonialismo de tiempos anteriores, excepto el caso español. Los antiguos imperios habían sido marítimos y mercantiles. Los comerciantes europeos no habían hecho más que comprar en la India, en Java o en Cantón, los artículos producidos con métodos nativos. Operaban sobre una base que era una especie de pago al contado y transporte a cambio del comprador.

El caso de América había sido una excepción. Allí no había Estados nativos que los europeos respetasen, ni industrias nativas en que estuviesen interesados los europeos. Por lo tanto, los europeos desplegaron títulos territoriales, e invirtieron capital e introdujeron sus propios métodos de producción y de administración, especialmente en las entonces prósperas islas del azúcar de las Indias Occidentales.

Con el nuevo imperialismo, los europeos no se contentaron sólo con comprar los que los mercaderes nativos les ofrecían, penetraron más profundamente en los países atrasados, explotaron minas, invirtieron capital, levantaron plantaciones, muelles, fábricas, bancos, ferrocarriles...

Se apoderaron de la vida productiva del país y transformaron a la mayor parte de la población nativa en asalariados de los propietarios extranjeros.

Así, introdujeron los problemas de la clase de la Europa industrial agonizados todavía más por las diferencias parciales.

Para asegurar las inversiones los países imperialistas aspiraron a la dominación política y territorial.

-Teorías que intentan explicar el imperialismo:

La palabra nace a mediados del S. XIX y ha adquirido un significado desde el punto de vista Marxista como palabra definitoria del sometimiento y la explotación llevada a cabo en los países más atrasados colonizados.

Otros teóricos han querido justificar el imperialismo y encontrarnos otras teorías:

-Humanitaria: justifica la conquista para elevar el nivel de vida de los países sometidos, suprimir la esclavitud e incorporarlos a la civilización europea bajo la tutela de los países desarrollados.

-Racista: basándose en Darwin, pero extrapolando sus teorías, se considera que la raza superior es la blanca y dentro de ello la anglosajona. La raza blanca por su superioridad tiene la obligación de regir los destinos de la humanidad.

-Psicológica: explica que el colonialismo es fruto, no de la voluntad de las naciones, sino de individualidades concretas. Esas fuertes personalidades hacen caso omiso de las órdenes recibidas por su gobierno, sobrepasan los límites y colocan a la metrópoli ante el derecho consumado.

-Económica: da primacía a los factores económicos y explica que la expansión imperialista es un producto de la presión de la burguesía capitalista, que busca materias primas baratas, mercados...Lenin.

-Política: el colonialismo es fruto del deseo de poder o de desprestigio.

10.3.- El reparto de África.

Introducción:

Por la diferencia de métodos de colonización que se dieron en este continente vamos a estudiar el fenómeno imperialista africano, dividiendo a África en tres:

a)-África del Norte, Blanca o Mediterránea (Marruecos, Argelia, Tunicia y Egipto).

b)-Al sur del Sahara estudiaremos el África Negra.

c)-África del sur (El Cabo, Natal que son británicas y las dos repúblicas holandesas de Orange y Transvaal.

ÁFRICA DEL NORTE (Mediterránea o blanca)

Las causas del interés europeo por estos estados fueron:

-Su proximidad a Europa hacía de ella parte integrante del ambiente europeo, de modo que cualquier cambio despertaba el interés de varios Estados de Europa.

-En cuanto a estrategia y comercio marítimo era de un interés político de primera clase para Gran Bretaña, Francia e Italia.

-Una vez terminado el canal de Suez, en 1869, se convirtió en paso vital hacia el Océano Índico y guardián del mismo. De ahí las fuertes reacciones que se producían cuando cabía la posibilidad de que a algún Estado se anexionara algún territorio norteafricano en cualquier fecha posterior de 1870.

Además, los Estados del África del Norte islámica eran en muchos aspectos más “civilizados” que los de cualquier otra zona africano, con sistemas relativamente complejos de gobierno y derecho. Por eso pudieron los europeos ejercer actividades económicas casi como si estuvieran en Europa prestando dinero a los gobiernos, construyendo ferrocarriles y otros servicios públicos y estableciendo empresas productivas.

En cuanto al clima, la región era relativamente atractiva para los colonos europeos, de modo que a finales del siglo XIX había en muchos Estados norteafricanos colonias de franceses, italianos, etc. Todos estos factores influyeron en el curso del imperialismo europeo en África del Norte.

La clave de los acontecimientos desde principios del siglo XIX hasta 1914 fue que todos estos Estados norteafricanos, excepto el sultanato independiente de Marruecos, eran formalmente provincias del Imperio otomano, demasiado débil en esos momentos para controlarlas o protegerlas.

Egipto estaba gobernada por un virrey (más tarde se le dio el título de Jedive) y había conseguido la independencia oficiosa bajo Muhammad Alí antes de 1847.

Trípoli, Tunicia y Argelia eran gobernadas por un bey (Tunicia) o dey (Argelia) bajo autoridad formal turca, pero estaban en vías de seguir el camino de Egipto hacia la independencia efectiva. Para hacerlo necesitaban apoyo europeo e inevitablemente se presentó el peligro de que la colaboración con Europa llevara consigo la subordinación a nuevos amos.

ARGELIA:

Antes de 1880 Argelia era la única posesión oficial europea en África del Norte, aparte de los pequeños enclaves españoles de Ceuta y Melilla en Marruecos, reliquias de la cruzada contra el Islam en el siglo XV.

Su importancia para el estudio del imperialismo europeo del S. XIX es relativamente grande:

Para Francia, Argelia era constituyó el núcleo desde el cual se expandió al este en Tunicia, al oeste en Marruecos y al sur en el Sáhara.

Fue un campo de entrenamiento para generaciones de administradores y soldados franceses.

Durante la década anterior a 1830 dos problemas económicos hicieron de Argelia un problema para Francia:

Por irónico contraste, el gobierno francés debía 13 millones de francos al dey de Argel. Este dinero había sido prestado durante las guerras napoleónicas. Los franceses reconocieron la deuda en principio, y en 1827 nombraron una comisión para fijar la cantidad debida y llegar a un acuerdo para el pago. Pero el dey estaba comprensiblemente impaciente. En 1827 le dio en la cara al cónsul francés con un espantamoscas, cuando éste trataba de explicar el retraso de los pagos, y desde esta fecha la corte francesa consideraba la posibilidad de vengar esta ofensa con un ataque a Argel.

Sin embargo, está claro que estos motivos no fueron decisivos en última instancia. Durante los tres años que siguieron a 1827 el gobierno francés se sintió incapaz de emprender una acción ante la hostilidad británica a la intervención francesa en África del Norte y ante la falta de entusiasmo dentro de la misma Francia.

La decisión política de atacar a Argel provino de factores políticos internos y fue excepcional en la historia del imperialismo moderno porque su intención fue dar prestigio al gobierno de la época: en 1830, la monarquía de la Restauración, vacilante e impopular, se decidió a aventurarse en una expedición que podía salvar al régimen dándole crédito con un éxito militar espectacular. En mayo se tomó el puerto de Argel y el dey fue derrocado. Sin embargo, dos meses después fue depuesto Carlos X y sustituido por Luis Felipe. La conquista podía haberse abandonado entonces, pero el nuevo rey temió que la retirada fuese impopular en Francia, Marsella principal beneficiaria de la supresión de la piratería, era firme partidaria de conservar Argel. La monarquía de Julio decidió por ello conservar Argel y completar la ocupación costera, lo que se hizo en 1834.

En 1834 Abd el-Kader promovió un yihad (guerra santa) contra el invasor infiel. Para defender sus posiciones el gobierno francés tuvo que enviar una expedición militar.

En 1847 se había capturado a Abd el -Kader y pacificado la zona, pero la conquista no había terminado, más allá de la línea de ocupación se hallaban las tribus del desierto y parecía necesario por motivos de seguridad perseguirlas hasta que también fueran dominadas. Las montañas de Kabilia fueron tomadas en 1857.

La colonia estaba entonces a salvo de las tribus del desierto.

Argelia fue asimilada políticamente a Francia en 1848 durante la Segunda República.

TUNICIA:

Tunicia era vecino de la Argelia francesa, era un territorio pequeño y políticamente débil cuya frontera era fuente de repetidos desórdenes y cuyas tierras de labranza serían una agradable compensación a la relativa pobreza de las tierras argelinas. En suma, la opinión argelina creía que había que anexionar Tunicia a Argelia por razones tanto de seguridad como económicas. Para Francia significaba la seguridad de Argelia y el predominio en el Norte de África.

Para Italia, Tunicia tenía un doble significado sentimental: era parte del antiguo Imperio romano y el primer objetivo de los más ardientes entusiastas de la restauración de las pasadas glorias italianas. Era también el hogar de unos mil italianos.

Para Gran Bretaña, Tunicia, era simplemente era uno de los muchos Estados autónomos no europeos con el que tenía satisfactorias relaciones políticas 6y económicas. No deseaba ocupar Tunicia pero temía los posibles efectos de la ocupación extranjera.

Para los tres países, desde el punto de vista económico, Tunicia tenía una sociedad relativamente rica, con gusto creciente por los productos europeos que quería modernizarse. Era por tanto un blanco atractivo para la economía europea en expansión.

Desde la década de 1830, Tunicia necesitó pedir préstamos en los mercados europeos de dinero, sobre todo en París, para pagar las fuerzas militares y navales como garantía contra la reconquista por Turquía.

En 1862 como consecuencia de los nuevos préstamos la deuda había subido.

En 1857 la deuda pendiente de pago ascendía a 160 millones de francos y el gobierno no podía pagar ni los intereses que debía, ni conseguir nuevos impuestos para pagarla. Tunicia estaba en quiebra. Ante la bancarrota del bey, los que tenían intereses económicos en Tunicia presionaron a sus respectivos gobiernos para que actuaran, ante todo Francia, que era la más afectada. Sólo querían una presión oficial sobre el bey para que pagara sus deudas o se sometiera a una supervisión financiera.

En julio de 1869 se llegó a un acuerdo entre los tres cónsules: francés, italiano y británico y el bey. Una comisión internacional de nueve miembros, que representaba a los obligacionistas franceses, británicos e italianos, se hizo responsable de las deudas y rentas tunecinas.

Pero tras estos acontecimientos aunque Tunicia permaneció nominalmente independiente, las finanzas públicas y por tanto, de hecho, el gobierno estuvieron bajo el control extranjero: el bey había perdido el poder de tomar decisiones importantes; es decir existía una pérdida parcial de la soberanía de Tunicia.

La técnica del imperialismo financiero preferida de la época era la de conseguir en primer lugar un firme asidero sobre un Estado no europeo a través de los préstamos, para invocar la ayuda del Estado si el interés o el capital estaba en peligro, este sistema prepara el terreno para la toma oficial del poder.

Desde 1870 la lucha entre los cónsules, inglés, italiano y francés se agudizó en su intento de obtener concesiones tunecinas: Francia construyó un telégrafo desde Argelia a Tunicia. Más adelante Inglaterra al adquirir Chipre de Turquía, reconoció que Francia necesitaba una compensación por este cambio en el equilibrio de poder mediterráneo y pensó que esta compensación podía dársele en Tunicia.

BAJO EGIPTO:

El caso de Egipto mostró un gran parecido con el de Tunicia. Egipto era otra provincia separada del Imperio Turco, aunque su independencia efectiva se consumó antes: bajo Muhammad Alí, que gobernó como virrey y obtuvo del sultán el reconocimiento de la independencia y de la sucesión hereditaria. Muhammad Alí emprendió la modernización de Egipto y amplió las comunicaciones.

Alejandría y El Cairo eran centros de civilización europea, con grandes colonias de expatriados, bancos propiedad de extranjeros...

Este logro representaba una alianza efectiva entre el gobierno egipcio y el capital y la técnica extranjera. El grueso de la inversión extranjera adoptó la forma de préstamos al gobierno egipcio.

Los grandes préstamos fueron emitidos en Europa por las bancas internacionales a tipos de interés del 12 % y mayores, mientras que el tipo normal en Europa para préstamos similares era del 6-7 %. A mediados de la década de 1870 más de los dos tercios de la renta pública tenía que ser enviada al extranjero como intereses de la deuda. Era una situación desesperada pero el jedive poco podía hacer. Su activo líquido se limitaba a las 177.000 acciones de la Compañía del Canal de Suez (7/16 del total) que había recibido como pago del permiso para construir el canal y por la participación de Egipto en su construcción. En 1875 estas acciones fueron vendidas a Gran Bretaña por 4 millones de libras para pagar los intereses: y después de esto el jedive quedó desamparado. Las obligacionistas del gobierno egipcio (les deben dinero), muchos súbditos británicos, aunque la mayoría eran franceses, corrían el riego de perder tanto su capital como sus altos intereses si se permitía que el jedive se declarara en quiebra y evadiera sus obligaciones. Los obligacionistas recurrieron a sus respectivos gobiernos francés e inglés.

El jedive había contribuido también a la ruina con sus gastos disparatados (plataforma de hierro ante su palacio de Alejandría para que los soldados al hacer maniobras no le molestaran con el polvo, reposición de su harem).

El gobierno francés pide la institución de una caja de amortización de la deuda pública, que dirigiera las finanzas egipcias. Inglaterra respondió que era una excelente idea pero que lo harían conjuntamente y se las arregló de tal forma, que un inglés: Wilson, acabó siendo nombrado ministro de finanzas de Egipto.

Una conferencia de embajadores, reunida en Constantinopla, a propuesta de Francia, decidió que ninguna potencia podría intervenir aisladamente en Egipto: Inglaterra acepta, aunque con la reserva de que si “si se veía obligada a intervenir por una fuerza mayor, intervendría”. Para casos como éste Inglaterra tenía sus agentes: se provoca un motín en Alejandría que costó la vida a 60 europeos.

La flota británica desembarca en Alejandría en 1882, anunciando la ocupación temporal de la zona (iba a durar medio siglo).

Ahora fue Francia quien se dolió, aspiraba a un imperio de este a oeste en África e Inglaterra una África inglesa desde el Cabo al Cairo. Los franceses avanzaban por el alto Egipto o Sudán. Lord Kitchener con un ejército inglés remontó el Nilo derrotando a los musulmanes locales cerca de Jartum. Pero Marchand con el ejército francés había izado la bandera francesa en Fashoda.

Marchand como primer ocupante se negó a ceder. En los últimos días de octubre la guerra parecía inevitable, pero Francia con problemas interiores e incapaz de medirse en mar con Inglaterra cedió. Una oleada de odio a los ingleses se extendió por toda Francia.

MARRUECOS:

En el umbral del siglo XX, Marruecos presenta una situación interna de desbarajuste y de inestabilidad política, junto a una atractiva posición estratégica y económica.

Desde el punto de vista estratégico, Marruecos ofrece un interés manifiesto para distintas potencias europeas: para España asentada del es siglo XVI en las plazas del litoral, para Francia por la proximidad de Argelia, para Inglaterra preocupada por la defensa del Estrecho.

Avala la importancia económico del territorio la existencia de recursos mineros en el Rif y la capacidad inversionista que esto supone.

Mientras España y Francia se reparten por el tratado hispano-francés de 1904 su influencia en Marruecos por vía diplomática, después de reconocerse franceses e ingleses los derechos sobre Marruecos y Egipto respectivamente.

1ª crisis marroquí: El desembarco del kaiser Guillermo II en Tánger y la crítica feroz que este hizo de los pactos anteriores, desencadena una crisis en torno a la cuestión marroquí, muestra de la rivalidad franco-alemana, amenazando la paz general. Las dos crisis de Marruecos fueron superadas mediante transacciones. La primera por la conferencia de Algeciras, en cuya acta final se reconoce la superioridad de Francia en los asuntos jerifianos y un puesto privilegiado en “la Banca del Estado de Marruecos” compartiendo con España la policía de los puertos Marroquíes.

No obstante, la posterior intervención francesa en el interior del país, ocupando Fez en mayo de 1911, al amparo de una nueva rebelión contra el nuevo sultán y para proteger las vidas de los colonos europeos, provocó la presencia del cañonero alemán Panther en la rada de Agadir y el desembarco de un contingente de tropas. La medida no daba lugar a dudas sobre las intenciones germanas. Se abría así la 2ª crisis marroquí. Pudo ser superada mediante el arbitraje inglés que permitió llegar al acuerdo franco-alemán. Francia obtenía de Alemania el reconocimiento del protectorado de Marruecos, permutando una importante parte del Congo francés por un pequeño territorio del Camerún alemán.

Al año siguiente quedaba establecido con carácter definitivo el doble protectorado francés y español sobre Marruecos.

APERTURA DE ÁFRICA NEGRA:

Al sur del áfrica mediterránea ,se encuentra el Sahara, y, al sur de este se encuentra África negra. Durante siglos los europeos sólo conocieron sus costas (la Costa de Oro, de Marfil, de los Esclavos) a la que desde un interior inagotable habían llegado interminables procesiones de esclavos cautivos encadenados. La población era negra excepto los blancos que hablaban árabe y que se encontraban en la costa oriental. Las poblaciones nativas eran agrícolas o pastoriles, sin lenguaje escrito, ni estados políticos duraderos, pero con audaces y notables formas artísticas y con un recuerdo de grandes reinos en pasados tiempos.

Misioneros, exploradores y aventureros individuales fueron los primeros en abrir este mundo a Europa.

Mucho antes de la era imperialista en 1841, el escocés David Livingstone llegó al África suroriental como misionero médico. Fue el primer blanco que vio las cataratas Victoria. Por Europa y América se difundió la noticia de que se había perdido. El Herald de Nueva York, para elaborar noticias, envió al inquieto periodista Stanley, que se dio cuenta de las grandes posibilidades de África y marchó a Europa en busca de financiadores. En 1878 encontró a un hombre con las mismas ideas, que era Leopoldo II rey de los belgas.

El rey ante la carrera imperialista de las potencias comprendió que Bélgica necesitaba colonias.

Stanley fue contratado para realizar el proyecto real, se trataba de ganar la confianza de los jefes de las tribus y en definitiva de crear un imperio.

En 1879 Stanley fundó por su cuenta una “Sociedad de Estudio del Alto Congo”, en la margen izquierda del río mientras Brazza se instalaba en la orilla derecha por cuenta de Francia. Pronto la Sociedad terminó sus estudios y tomó el nombre de “Asociación Internacional del Congo”. La Asociación fundada en Bruselas con la ayuda de algunos financieros era una empresa privada, el gobierno y el pueblo belga no tenían nada que ver con ella.

Stanley concertó en uno o dos años tratados con más de 500 jefes, con tanta más facilidad cuanto que ellos no sabían escribir y a cambio de un poco de bisutería y unos pocos metros de tela ponían sus toscas huellas en los misteriosos papeles y aceptaban la banda azul y oro de la Asociación. Leopoldo II proclamó que la Asociación era verdaderamente internacional y que estaba abierta a todos los negociantes del mundo. Los EE.UU. la reconocieron oficialmente a causa del “fin generoso y humano” que perseguía.

Bismarck, queriendo fastidiar a Inglaterra, ayudó al rey de Bélgica en el congreso de Berlín a fundar un Estado “Independiente”, el del Congo bajo su soberanía personal. La caza del marfil y del caucho quedaba abierta. Se sometían a los indígenas a trabajos forzados con un “fin generoso y humano”. Los ingleses devolvieron la pelota publicando las “Congo atrocities”.

Como el continente negro aún no tenía fronteras interiores, nadie podría decidir cuanta extensión podía cubrir muy pronto la Asociación con aquellos métodos. Mientras el francés Brazza, reivindicaba junto al río Congo un territorio más grande que Francia. También los portugueses aspiraban a reunir sus antiguas colonias de Angola y Mozambique en un imperio trans-africano para lo cual reclamaban una generosa porción del interior.

Bismarck convocó la Conferencia de Berlín en 1885 para someter la cuestión africana a una regulación internacional. Los estados europeos acudieron en su mayoría y también EE.UU.. La Conferencia de Berlín intentó hacer dos cosas:

-Establecer los territorios de la Asociación del Congo como un estado internacional.

-Redactar un código internacional que dictase las formas en que deberían proceder las potencias europeas que quisiesen obtener un territorio africano.

El río Congo se internacionalizaba, las personas de todas las nacionalidades eran libres para comerciar con el Estado del Congo y el comercio de esclavos quedaba suprimido.

Este estado de internacionalismo fracasó, porque Europa no tenía una maquinaria internacional para llevar tan difícil tarea. Leopoldo actúo en el Congo según su propia voluntad. Los árboles se destruían sin pensar en reponer esta fuente de riqueza. Pero Leopoldo nunca pudo hacer la empresa autosuficiente, consumido por las deudas obtuvo un préstamo del estado Belga sobre la base de que a su muerte si la deuda estaba sin pagar Bélgica heredaría el Congo en 1908.

LA CONFERENCIA DE BERLÍN:

La conferencia de Berlín, también había establecido respecto a la expansión en África ciertas reglas del juego:

-Una potencia europea con posesiones en la costa tenía derechos prioritarios en el interior del país:

-La ocupación no debía tener lugar sólo sobre el papel, o sea, mediante el trazado de unas líneas sobre el mapa, sino que debía consistir en una ocupación real, mediante administradores o tropas.

-Cada potencia debía informar a las otras sobre los territorios que consideraba como propios.

Inmediatamente se produjo una carrera arrebatada por la ocupación real. En 15 años se parceló todo el continente. Las únicas excepciones fueron Etiopía y Liberia, fundada en 1822 como colonia para esclavos americanos emancipados, pero virtualmente Liberia fue un protectorado de los EE.UU..

En todas partes se producía una variante del mismo proceso. Primero en algún lugar de la selva aparecían un puñado de hombres blancos con sus inevitables tratados (a veces, en impresos). Para conseguir lo que deseaban los europeos, por lo general, tenían que otorgar al jefe unos poderes que de hecho no tenía según las costumbre de la tribu: los poderes de transmitir la soberanía, de vender la tierra, etc. Esto condujo al extendido sistema de “Gobernación indirecta”, mediante la cual las autoridades coloniales actuaban a través de los jefes y de las formas tribales existentes. Había muchas cosas que sólo el jefe podía resolver, tales como la seguridad de los europeos aislados, de las cuadrillas de los trabajadores para hacer carreteras...

El africano por su parte no tenía el sentido del valor del salario. El trabajo constante y laborioso se les había dado desde siempre en muchas sociedades africanas a las mujeres. El resultado fue que los europeos, ante la poca atracción que ejercía el salario sobre los africanos y por tanto la poca oferta de mano de obra, recurrieron en toda África al trabajo forzado.

En los años que van de 1885 a 1900, los portugueses se anexionaron a Angola y Mozambique. Los italianos se apoderaron de dos zonas áridas: la Somalia italiana y Eritrea, junto al Mar Rojo. Luego avanzaron hacia el interior en busca de posesiones de mayor solidez que les permitieron conquistar Etiopía, pero los etíopes derrotaron a los italianos en la batalla de Adowa de 1896: era la primera vez que unos nativos africanos se defendían victoriosamente contra los blancos y aquello disuadió a los italianos durante 40 años.

Los alemanes fueron los últimos en la carrera colonial: establecieron colonias alemanas en África Oriental Alemana y en el Camerún y el Togo en la costa occidental.

Los franceses controlaban la mayor parte de África Occidental, desde Argelia a través del Sahara, hasta varios puntos de la costa Guineana: soñaban también como ya sabemos con un sólido cinturón que atravesase África.

Pero, como sabemos también Gran Bretaña quería un ferrocarril desde el Cabo a el Cairo.

Cecil Rodees era un gran defensor del imperialismo británico. En 1855 mediante simples negociaciones con los indígenas se anexionaba Beguanalandia, al noroeste del Trasvaal. En 1890 extendió las leyes británicas al territorio de los Matabelé, donde se había descubierto oro. El tratado fue sellado con el “sello del elefante” y sancionado con sacrificios humanos. Matabelelandia pasó a ser de la compañía africana de Rodees, que le dio su nombre: Rhodesia.

Con esto se quedaban cercados los estados boers y Rodees fabulosamente rico consideró una afrenta personal la independencia de aquellos estados donde había parecido oro. A sus 40 años Rodees era el “Napoleón del Cabo”.

Cecil Rodees seguía soñando con su ferrocarril del Cabo al Cairo y la presencia de los estados independientes del Transvaal y Orange en su trayecto le parecía un escándalo tanto más cuando que se habían descubierto en Transvaal, minas de oro , diamantes y esmeraldas, 10 años después la aldea de Johannesburgo se había convertido en una ciudad de 100.000 hab.: la población de buscadores de oro, esencialmente anglosajona, inquieta, violenta se hallaba en constante oposición con el pueblo boer, sencillo, rutinario, hostil a los capitalistas tanto como a los negros, sin reconocer más que a Dios y a su ganado.

Rodees, primer ministro del Cabo desde 1890, se oponía al presidente del Transvaal Krüger, que se había aliado con el estado de Orange, Rodees había ido a visitar a Krüger a Pretoria en 1894 con el fin de persuadirle de que entrase en una federación surafricana, Krüger se negó. Rodees provocó un motín en Johannesburgo y ahí murieron británicos y se puso en contacto con Chamberlain y exigió a Krüger medidas especiales para el bienestar de los extranjeros, Krüger se negó y empezó la guerra de los boers, 3 años, los británicos saquearon, Krüger pidió ayuda, Orange y Transvaal cayeron en manos de los británicos, con el Cabo, Natal, Orange y Transvaal se forma la unión surafricana.

10.4.- Organización político administrativa de los territorios coloniales. Relación con las metrópolis.

Para asegurar los territorios colonizados los europeos les dieron diferentes estatus juridicus según el caso.

1)Colonias: algunas áreas se convirtieron en colonias sobre todo en el África Negra donde no habían naciones al estilo europeo. La colonia se caracteriza porque la metrópoli se adueña de su soberanía política, carece de libertad y recibe un trato desigual de dependencia, de política, al no tener existencia política es objeto de las decisiones europeas, económico con salarios misérrimos a los indígenas con todos los aspectos negativos del “pacto colonial” que consiste en que la colonia es explotada, se toman sus materias primas, se le impide la industrialización. Es un mercado para los productos industriales y cultural porque Europa inculca sus propias ideas sin reprocidad.

2)Otras zonas se transforman en protectorados.

Se aplica a aquellas zonas que habían sido estados con relación internacional como en el caso del África Blanca. En él se mantiene al jefe nativo que goza de una semi-soberanía ficticia, es protegido por los europeos contra un levantamiento interior, una conquista extranjera, pero siempre hay junto a él “un residente” o “comisario europeo que dicta la política”.

3)Esferas de influencia: es la más ambigua y se aplican a aquellos países que por su inmensidad territorial es imposible que puedan ser tomados por una potencia europea: China, Persia... Entonces se reparten el país en esferas, sigue gobernando la misma dinastía pero lo soberanía es ficticia ya que está condicionada por tratados discriminatorios y desiguales. Todas las ventajas que obtienen no ofrecen contrapartidas para los indígenas.

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