Éxito en los negocios

Psicosociología. Recursos. Oportunidad. Ciencia del éxito. Coordinación. Autoestima. Comunicación. Metas. Actitud. Trabajo. Ambición. Siete hábitos

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
publicidad

La ciencia del éxito ( conseguir lo que quieres en la vida), para obtener felicidad ( querer lo que has conseguido), se basa en la coordinación de seis componentes:

ð Autoestima

ð Comunicación

ð Metas

ð Actitud

ð Trabajo

ð Ambición

Para alcanzar el éxito no hay que tener la mayor potencialidad, debemos marcar una pequeña diferencia aprovechando mejor nuestros recursos. Es esta “diferencia” la que nos hace ver las oportunidades que surgen cerca de nosotros, dejándolas pasar si no estamos preparados.

Conseguimos marcar esta diferencia en el resultado si el conocimiento es aplicado y nuestra forma de percibir el mundo no es estática. Si pensamos que podemos hacer, creando nuestra propia realidad, momento a momento en nuestro cerebro, conseguiremos el éxito.

Autoestima:

Lo importante en la vida es aprender haciendo, porque es esto lo que nos ayuda a utilizar la parte intuitiva, inconsciente del hemisferio derecho del cerebro. He aquí el secreto del escondite de la autoestima y el medio para quitar las barreras que suponen nuestras limitaciones educacionales, nuestras convicciones.

Para mejorar nuestra autoestima hay que:

ð Evitar la preocupación y la ansiedad, manteniendo un estrés “relajado” que aporte energía a nuestros cometidos.

ð Instalar experiencias en nuestro cerebro, se realicen o no.

ð Aceptar los errores, porque aprendiendo con el método probar-equivocarse confiaremos más en nosotros.

ð Sonreír, siempre es un mensaje positivo.

ð Darse a los demás, sin perder el valor de nuestro trabajo.

ð Rodearse de un ambiente y amistades propicios.

ð Concentrarnos en nuestras cualidades-

Hay que potenciar la autoestima porque la realidad nos muestra el valor que consideramos tener. Alcanzando una buena autoestima, conseguiremos el éxito.

Comunicación:

Es importante una comunicación positiva y buena entre nuestro pensamiento y nuestro lenguaje, los malentendidos siempre ocasionan pérdidas.

Una forma de comunicarnos socialmente es nuestra apariencia, que debe estar siempre de acuerdo con el momento y la profesión que se ejerza. Solo tenemos una primera oportunidad para causar una buena impresión.

Nuestra persona se identifica con lo que decimos y como lo decimos: énfasis, gestos, posturas, movimiento de los ojos (pequeños detalles. La comunicación será buena y eficiente si ponemos en sintonía cuerpo y mente.

Metas:

Tener objetivos claros, trazándonos una meta construiremos nuestro propio destino. Una meta se diferencia de un sueño porque se fija una fecha, se diferencia de una finalidad porque se llega a un punto sin que pueda haber más allá.

Tenemos que descubrir nuestra finalidad, alineándola con las metas conseguiremos el éxito.

Existen diversos tipos de metas que debemos saber equilibrar: económicas, sociales, profesionales, familiares, espirituales y mentales.

Las metas deben ser siempre positivas, personales, concretas y grandes, trazadas a largo plazo y con el compromiso de realizarlas.

Poner por escrito cuantas metas consideremos importantes puede ser muy valioso, al igual que cooperar para llegar a ellas.

Actitud:

La percepción y la interpretación de los acontecimientos cotidianos de la vida determinan directamente la reacción que tendremos hacia ellos. Esta actitud que tenemos condiciona nuestra felicidad y nuestro posible éxito.

Sin ser conscientes vivimos dentro de un mundo propio formado por lo que percibimos; es la capacidad de cambiar y aceptar pensar de forma diferente lo que nos hace ser versátiles. Cuando el paradigma cambia las posibilidades se multiplican, pero cambiar es difícil porque el conocimiento anterior se equipara a cero.

Cuestionar el paradigma y transformarlo es lo que consigue el progreso de la humanidad, ya que si seguimos haciendo siempre lo mismo, obtendremos solo lo de siempre. El cambio es una constante en nuestra vida y el universo siempre esta en evolución, así que si no participamos en ello cometemos un error.

Para tener una actitud dirigida hacia el éxito hay que buscar la armonía con uno mismo, con los demás y con el tiempo; tratar de enfrentarse a los problemas considerándolos un estimulo para crecer. El modo en que encaremos los problemas, según nuestro paradigma, marcaran la diferencia.

Tenemos que pensar que todo problema tiene solución, porque si no tienes la capacidad de resolverlo no te lo debes plantear.

Trabajo:

Para tener éxito debes de trabajar mucho, al mismo tiempo que te gusta lo que haces ( que no tiene que ver con hacer lo que te gusta), porque esto es adaptarse.

La energía y el interés que pones en un trabajo cambian el resultado, cosa importante si trabajas para ti. Siempre se trabaja y se es eficiente para uno mismo, y esto repercutirá a la empresa del mismo modo.

Es con el trabajo bien realizado cuando obtienes una preparación, imprescindible para que se encuentre con una oportunidad y tener suerte en la vida.

El éxito en el trabajo es hacer que las cosas sucedan, obteniendo resultados. Para ello puedes delegar, sin transferir responsabilidades, dando la oportunidad a otras personas de que aprendan y tengan eficiencia (además de eficacia.

En un negocio es importante:

ð conocer la mecánica

ð innovar constantemente

ð seguir los cambios del mercado

ð invertir dinero (propio o prestado)

ð vender lo que produces. Para lo que debes tener un compromiso con la calidad, que ya no es una ventaja sino una necesidad.

ð Seguir produciendo.

ð Anticiparse al futuro, más o menos, dependiendo de la velocidad de tu negocio.

ð Crecer con orden para obtener una planificación y una estructura adecuada

ð Diversificar para que todo funcione y poder progresar. No hay que cerrarse a un único mercado por la competencia fuerte y los cambios bruscos de tecnología.

ð Cooperación en la competencia para no entrar en ningún juego que podamos perder.

ð Tener una visión de conjunto sin perder los pequeños detalles.

ð Flexibilidad del negocio, siendo rápidos para cambiar y adaptarse sin problemas a nuevas situaciones (para lo que no hace falta ser grande).

ð Adaptación al trabajo con personal que posea las cualidades necesarias para cada función; luego se coordinan y aumenta la productividad.

ð Remuneración económica y emocional para que sientan que realmente forman parte de la empresa y estén satisfechos y realizados.

ð Son importantes los documentos y reuniones con objetivos claros.

ð Es importante la apariencia de la empresa, siendo sinónimo de productividad la limpieza y el orden.

Ambición:

La ambición es la base de todo, pues todo comienza en la vida con un deseo. Son las ambiciones positivas las que nos hacen progresar y esto solo depende de nosotros no de las circunstancias que nos rodean. Solo nos podemos culpar a nosotros de una vida insatisfactoria.

Tener ambición nos lleva a adoptar nuevas actitudes, que nos llevaran al éxito siempre que busquemos el principio del placer haciendo aquello que nos gusta hacer de una forma espontánea.

Para potenciar la ambición es bueno saber que lo imposible es aquello que nadie hace hasta que alguien lo hace; luego todo es posible basta con atreverse y querer.

Es necesaria la acción para que se vayan sucediendo las cosas, para lo que hay que tener deseo de realizarla alimentándolo con la ambición.

La vida propia nunca es fruto de las circunstancias, nos la creamos nosotros mismos con nuestras decisiones y actos. Luego el éxito siempre estuvo y estará en nuestras manos.

Los “ siete hábitos” de las personas altamente efectivas representan principios básicos que integran el carácter humano y materializan la efectividad de la ética que estos principios constituyen. Son hábitos efectivos porque se basan en principios, lo que brinda el máximo beneficio a largo plazo.

Un hábito se puede interpretar como la puesta en marcha de unos conocimientos, gracias a unas capacidades, siempre persiguiendo unos deseos concretos; esta relación de sucesos es básica y primaria, y puede cimentar una felicidad y éxito duraderos si se llevan acabo correctamente.

Los siete hábitos son como un camino correcto en un mapa general que nos lleva a resolver problemas con efectividad, maximizar oportunidades y aprender e integrar continuamente otros principios, en nuestro avance por el camino (siempre ascendente).

Los siete hábitos:

  • Somos nosotros quienes decidimos nuestros actos, de acuerdo a nuestros principios y valores, formando nuestro propio destino. Es de este mismo modo como se crea un rumbo estratégico para una efectiva organización.

  • Sí tenemos una visión de futuro, nuestras acciones estarán dirigidas, dando un sentido a nuestra vida. El mismo modo en una organización debe existir una misión.

  • Siempre debemos empezar por las cosas importantes que tengan sentido en nuestras vidas. Este habito también ayuda en una organización a prevenir problemas o corregirlos en su origen.

  • Hay que poner en una balanza a un lado nuestros objetivos y al otro los objetivos de los demás, intentando siempre que la balanza este nivelada para lograr el bien común. Este habito queda plasmado en la organización de una empresa con los sistemas alineados.

  • Siempre escuchar antes de hablar, respetando a los demás. En una organización esto se refleja por la necesidad de información y puntos de vista de las personas que la forman.

  • Hay que añadir la diversidad a nuestros valores personales, traduciéndose a intercambio de información y cooperación en una organización.

  • Siempre tenemos que renovarnos para poder establecer un balance y decidir sobre las cosas efectivas en nuestra vida. En una organización este habito se interpretaría como una inversión en la empresa, para que siempre pueda renovarse en instalaciones, personal, valores, principios, capacitación, emocionalmente...

Como se puede apreciar estos siete hábitos tienen un enfoque gradual, secuencial y una estructura aplicada al desarrollo tanto personal como interpersonal. Es como si la aplicación de estos hábitos, desde el primero hasta el séptimo, estuviera en armonía con las leyes naturales del crecimiento humano: nos mueven a madurar desde la dependencia hacia la independencia y hacia la interdependencia.

En todo proceso de cambio en el que estemos inmersos tenemos que aprender a adaptar nuestras percepciones y cambiarnos a nosotros mismos; no podremos cambiar una situación si no lo hacemos nosotros antes.

Cada persona tiene una forma de ver el mundo, según su percepción, comprensión e interpretación; y es este carácter lo que comunica con mayor elocuencia. Hay que saber salirse de nuestra visión del mundo para entender otras y evolucionar personal, social y organizacionalmente. Explorando y descubriendo otras verdades, podemos llegar a nuestros principios más primitivos y profundos, y redescubrirnos por primera vez en nuevos campos.