Evolución social

Sociología. Factores fisiográficos, psicológicos, culturales. Clima. Relieve. Conducta. Instintos. Cultura. Lenguaje

  • Enviado por: Sergio Renato Aldana Alvarez
  • Idioma: castellano
  • País: Guatemala Guatemala
  • 14 páginas

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Curso: Sociología

“Factores que Influyen en la Evolución Social”

Clave: “1”

4to “A”

Fecha: 10/0706

Índice

Introducción 1

Factores Fisiográficos 4-8

Factores Psicológicos 8- 11

Factores Culturales 11-12

Colusión 13

Bibliografía 14

Introducción

En el siguiente trabajo encontraremos un tema que habla acerca de los factores que influyen en la evolución social, el cual se divide en factores fisiográficos: que nos explica como el ambiente físico que nos rodea afecta grandemente a la forma de vida de las sociedades, los factores Psicológicos: que nos habla de cómo actúa el hombre en las sociedades y los factores culturales: que nos dice como nuestras costumbres y formas de comunicación han contribuido en la evolución social.

Factores que Influyen en la Evolución Social

I) Los Factores Fisiográficos

Son la tierra y el hombre, y que lo que llamamos cultura es el resultado de la interacción de estos dos factores. Así, pudiéramos considerar a la tierra como “un inmenso escenario, en el cual el hombre ha desarrollado el gran drama de la historia” en función de la cultura.

La adaptación al medio físico es uno de los procesos vitales que ha influido más profundamente en las características de los grupos humanos.

La naturaleza y fertilidad del suelo, el clima, el relieve y los accidentes geográficos de las tierras, su mayor o menor aislamiento de las vías de comunicación, constituyen elementos muy importantes en la explicación de las diferencias que muestran los distintos pueblos. Las ocupaciones humanas, los medios de transporte, la salud, la densidad de población, y hasta ciertos rasgos del temperamento, guardan relación estrecha con las condiciones geográficas del lugar o la región en que viva el grupo.

El hombre primitivo y el moderno en relación al medio:

La supervivencia del individuo depende, en gran parte, de su capacidad de adaptación al ambiente, tanto geográfico como cultural o social. El hombre primitivo, el salvaje en “estado de naturaleza”, hubo de depender en grado máximo de las condiciones fisiográficas del medio; en cambio, el hombre moderno, gracias a la acumulación de cultura material que ha realizado, ha sido capaz de irse emancipando de la sujeción a las circunstancias del ambiente geográfico.

Actualmente el hombre se ha convertido, por los recursos que le brinda la técnica, en un agente modificador de las condiciones del medio físico; deseca pantanos, abre canales, desvía ríos, rescata tierras del mar, fertiliza regiones estériles, tala bosques, etc. Pero aún depende en muchos aspectos de las condiciones naturales del medio, y sus actividades económicas se hallan en gran medida influidas por la riqueza natural del suelo y por los factores del clima.

Los más importantes factores fisiográficos son el relieve del territorio, el clima, el tipo de riqueza natural predominante (flora, fauna, minerales) y las vías naturales de comunicación. Estos entre otros, son los factores pasivos, pudiéramos decir, a los que ha de sumarse la acción profundamente modificadora del agente humano, que lo convierte en un elemento activo de alteración del medio fisiográfico.

a) El Relieve

Las montañas, llanuras, valles, influyen marcadamente en la densidad de población. El relieve tiene mucho que ver con la fertilidad des suelo y el tamaño de los grupos, guarda una estrecha relación con la mayor o menor facilidad para obtener los alimentos que brinda el campo aledaño. Las regiones montañosas son generalmente adversas en este aspecto, porque la pendiente del terreno hace que las lluvias o el agua del deshielo arrastren la capa vegetal, con la consiguiente pérdida de fertilidad, y en igual sentido obra la violencia del viento en las alturas, que tampoco favorece el desarrollo de las plantas de cultivo agrícola. De aquí que las regiones de relieve accidentado suelen ser poco densas en población.

Las llanuras, en cambio, facilitan los cultivos, sobre todo de los cereales y de las gramíneas en general, de las que se alimentan el hombre y el ganado, ofreciendo por ello un medio favorable a la existencia de grupos de población densos.

Los valles constituyen lugares de fertilidad óptima en los más de los casos, y sus ríos ofrecen vías naturales de comunicación. Así, muchos de ellos han sido históricamente asiento de grandes civilizaciones de pueblos densos y prósperos.

La altitud influye también de modo notable en la distribución de la población, de acuerdo con las zonas climáticas, pues sabido es que la temperatura disminuye en relación con la elevación del terreno.

b) Clima

Es el factor fisiográfico más importante en relación con la sociedad humana. El clima comprende elementos tales como la temperatura, la humedad, la forma y cantidad de las precipitaciones y el movimiento de los vientos.

Una región que goce de lluvias abundantes y bien distribuidas será una región fértil propicia para la población humana. Las regiones de clima monzónico son buen ejemplo de este caso, y en ellas la población es extraordinariamente densa. Pero las condiciones de habitabilidad óptima no se dan allí, porque la extrema pluviosidad que en ellas tiene lugar, se acompaña de altas temperaturas y elevada humedad relativa, que son factores desfavorables para la salud.

La llamada zona de clima templado es la que ofrece las mejores condiciones para la población humana. Sus acentuados contrastes obran con estimulante y desigual influjo sobre las actividades del hombre, contribuyendo a la variación del ambiente físico y, por consiguiente, el cambio periódico de las costumbres de adaptación de la indumentaria, en las comidas, en las diversiones, etc. La alternativa que las estaciones presentan da un matiz más rico y variado a la existencia del hombre y evita la monotonía de las regiones tropicales, con su clima siempre igualmente caluroso, húmedo y lluvioso, que enerva las energías.

El Clima y el Carácter

El clima es también un factor de considerable importancia en el desarrollo de ciertas peculiaridades en la idiosincrasia de los pueblos. Los inviernos que cubren con un manto de hielo extensas regiones donde se hace imposible, o por lo menos muy difícil obtener de la tierra algo con qué alimentarse, obligaron a la población expuesta a sus rigores (nos estamos refiriendo a etapas primitivas de la cultura humana) a no consumir todo lo recolectado en la época de las cosechas, a prepararse en el verano y el otoño para la escasez que vendrá con las nieves. Y la forzosa observancia de esta regla de economía, impuesta por la necesidad durante muchas generaciones, ha fomentado en los pueblos de climas templados y fríos un sentido de la previsión que se ha extendido a otras áreas de su conducta, haciéndolos más capaces de organización, y, por ende, de poder; pues en lo social y político, poder y capacidad de organización marchan unidos.

Esta capacidad de organización general, que luce mayor en los pueblos que habitan las zonas templadas, es cada vez más necesaria dada la creciente complejidad de la civilización y de la vida social modernas; y seguramente tiene algo que ver en el hecho observado de que, a medida que la civilización ha ido desarrollándose y creciendo su caudal, sus principales centros se han ido desplazando más y más al Norte, desde zonas cálidas hacia zonas templadas.

Hay, también, un hecho histórico que guarda curiosa relación con las zonas climáticas, y es que las metrópolis de los grandes imperios que hasta ahora han existido, siempre han existido en zonas de clima templado: la talasocracia ateniense, el imperio romano, el imperio español, el imperio inglés.

Tal vez no sea ajeno a todo esto la influencia agotadora del calor y la humedad excesivos de las zonas tórridas, que enervan la energía física y mental, fatigan la atención y la voluntad y por ende hacen flaquear la persistencia en los empeños.

Los Tres Tipos de Riqueza Natural

1. La Flora

Entre los recursos naturales de mayor importancia para el hombre se destaca en lugar preeminentemente la flora, o sea, la riqueza vegetal del medio. Sin las plantas la existencia del hombre seria imposible. Viven de la carne de los herbívoros, cuya existencia depende de las plantas; y el hombre, cuya dieta se compone de sustancias vegetales y animales, depende directa e indirectamente de las plantas para subsistir.

En lo referente al ambiente físico en que viven los grupos humanos, la flora influye en la densidad, concentración o dispersión de la población, de acuerdo con el tipo de vegetación predominante en la religión. Si es de selvas tropicales tupidas y húmedas, resultan difíciles los cultivos y las comunicaciones; además, un medio tal es favorable al desarrollo de parásitos y gérmenes patógenos, que debilitan y mantienen en precario estado la salud. Y esta condición poco propicia, unida a las anteriores, trae como consecuencia que en esas regiones sea escasa la densidad de población, generalmente formada por grupos no muy numerosos que se mantienen dispersos. En cambio, la vegetación de praderas, sabanas o llanuras herbáceas facilita los cultivos y ofrece buen pasto a los animales; a la vez que la horizontalidad del suelo, sin grandes obstáculos geográficos, presenta un plano de menor resistencia al desplazamiento del hombre, favoreciendo de este modo la movilidad de los grupos y los contactos entre ellos.

La riqueza animal de una región ha sido un factor de gran importancia social, en cuanto a los medios de vida que ofrece, en las fases cazadora y pastoral de la evolución de la cultura. Aunque la ganadería constituye una fuente de riqueza importante y algunos pueblos viven en gran parte de la pesca, y otros de inferior civilización, de la caza de animales de pieles preciosas.

Empero, en la evolución histórica de los grupos humanos, los animales han desempeñado un papel relevante, bien proporcionándoles alimento y materia prima para sus ropas y calzado o para la fabricación de tiendas y utensilios diversos que han aumentado las comodidades de la vida, o ya prestándoles servicio como bestias de carga o de transporte.

Trascendencia Social y Cultural de la domesticación de los animales.

Cuando el hombre aprendió a domesticar animales y organizó su explotación económica manteniéndolos en cautiverio, dio un gran paso de avance en el camino de la civilización. Los rebaños de ganado bovino, de ovejas, de caballos, de camellos o de renos, no solamente constituyeron una de las primeras formas de reserva alimenticia que tuvo el hombre, sino que representaron la forma más primitiva de acumulación de riqueza y, en virtud de ello, establecieron la base de la división en clases de la sociedad en modo más simple: ricos y pobres, en función del numero de cabezas de ganado que poseyeran.

Durante la larga fase pastoral el hombre pudo hacer mucho camino por las vías de la cultura y la civilización, debido entre otras cosas, a que las actividades propias del pastoreo no requieren un trabajo constante y fatigoso, y en cambio dejan bastante tiempo libre para cultivar la mente y hacer observaciones.

La poesía tiene en ellos a sus más remotos cultivadores, y posiblemente el arte de la música nació entre ellos, buscando la melodía para el canto con que entretenían el tiempo ocioso de las veladas junto a la lumbre, en el campamento nómada.

Como medio de transporte y de carga, los animales domesticados facilitaron de modo extraordinario el desplazamiento de los grupos humanos, haciendo más frecuentes los contactos que fecundan el progreso con el intercambio de ideas y bienes. La movilidad y rapidez de acción que permitieron el caballo y el camello, fue un elemento de capital importancia en la fundación de los primeros grandes imperios. El correo de postas, la diligencia, el carromato y los coches de vara fueron cosa corriente,

2. Los Minerales

La riqueza mineral, al vez que la posesión de yacimientos de combustibles, constipen el factor principal del poderío y bienestar para los pueblos que los reúnen, en esta época histórica de civilización industrial.

Las necesidades del hombre moderno son de una variedad extraordinaria, y la inmensa mayoría de ellas se satisface, directa o indirectamente, por medio de productos industriales suministrados por los pocos países que, debido a su abundancia en recursos minerales varios, unida a la posesión del combustible necesario para fundir y transformar esas materias, constituyen los grandes centros industriales del mundo. De aquí la posición privilegiada de dichos países ocupan como abastecedores universales de los productos más necesarios de la vida civilizada

Pero no sólo en nuestra época, sino desde la Prehistoria misma, el uso de los minerales ha sido de suma importancia para la evolución y el progreso de los grupos humanos, al extremo que ha servido de base para clasificar las distintas etapas de la evolución de la cultura humana anteriores a la aparición de los testimonios históricos. Tales como: la de Piedra, del Cobre, del Bronce y del Hierro.

Los pueblos de primero aprendieron la fusión y la utilización de los metales para la fabricación de armas e instrumentos.

De igual modo los que fueron descubriendo y utilizando metales de mayor dureza o de mejores propiedades para la fabricación de utensilios y herramientas de trabajo, pudieron hacer de la agricultura, la pesca, la caza y diversas actividades industriales, empresas más provechosas económicamente, aumentando su riqueza y poderío.

Una de las más grandes y trascendentales invenciones realizadas por el hombre ha sido la rueda, y aunque ello ocurrió probablemente antes de la época de los metales, en todo caso no pudo extenderse su uso hasta que el zuncho metálico le proporciono la resistencia y duración necesarias para ser considerada económicamente útil.

La rueda ocasiono la más grande revolución en el transporte que ha conocido la humanidad. Sin ella, sin este humilde medio auxiliar para conducir cargas y recorrer las distancias con mucho menor esfuerzo y más rápidamente, no hubieran sido posibles ni el ferrocarril, ni el automóvil, ni el barco a vapor, ni aún tampoco la maquina que mueve la industria. Con razón se ha dicho que sin el uso del fuego y de la rueda el hombre volvería rápidamente a las más atrasadas etapas de la Edad de la Piedra.

En la inmensa mayoría de las cosas que nosotros utilizamos, prácticamente en todas, figuran de algún modo los metales; bien porque constituyan la materia prima de que esos bienes están hechos o ya porque formen parte de los instrumentos con que fueron elaborados u obtenidos. Tal es la importancia que para el hombre tienen los minerales, que resulta tanto mayor cuanto más avanza la civilización.

II) Los Factores Psicológicos

  • Formas Generales de la Conducta

  • Se llama conducta, en su más amplia acepción, a toda forma de reacción a un estimulo o situación. Estas reacciones se refieren tanto al pensamiento como a la acción, pues ambos no son más que aspectos distintos de un mismo proceso, que algunas veces no se manifiestan en actos objetivos y visibles, sino que da lugar únicamente a la formación de conceptos mentales o esquemas de conducta pensada, aunque en los más de los casos se completa con actos externos. Es así que existen dos tipos de conducta: uno externo, objetivo, visible en sus reacciones, otro interno, subjetivo, con predominio de la influencia inhibitoria de los procesos mentales superiores, que no se traduce en actos inmediatamente.

  • Conducta Emocional y Conducta Cortical o Mental

  • El hombre comparte con los demás animales el primer tipo de conducta, entre cuyas clases se halla la conducta refleja y la emocional, regidas primordialmente por la medula, el cerebelo, el tálamo y los centros subcorticales en general. El otro tipo de conducta, es mental, es propiamente humano, y esta gobernado por los centros superiores de la corteza cerebral.

    En la evolución filogenética del cerebro la corteza constituye la fase última y relativamente reciente, puesto que alcanza la plenitud de su desarrollo en la especie humana, particularmente en el “homo sapiens”. Los órganos del mesocéfalo, en cambio, llegan a su cabal integración antes de la aparición del hombre; por esto se le denomina “paleoncefalo”, o sea el cerebro antiguo anterior a la humanidad.

    De los órganos que componen el mesocéfalo el más importante en cuanto a la conducta es el tálamo, por sus funciones de centro coordinador de las emociones y sentimientos. Mientras que la corteza cerebral es la cede del pensamiento discriminativo ologico. Experimentos con animales y el estudio de ciertos tipos de vidas en el cerebro durante la ultima guerra mundial han revelado, con forme expone Koester, “la existencia de dos tendencias en la reacción a una situación dada, mutuamente inhibitorias: la tendencia al tipo de conducta talamito y la tendencia al tipo de conducta cortical. La conducta talamica se halla dominada por la emoción, la cortical por el razonamiento formal. Las creencias irracionales tienen sus raíces en la emoción: uno siente que son verdad. El creer puede ser definido como “el saber con las propias entrañas”. La conducta dominada por el tálamo va acompañada por un pensar afectivo, es decir basada en los propios deseos y temores; tipo de pensamiento que encontramos en los monos, en los salvajes, en los niños, y en nosotros durante veintitrés horas del día. El pensamiento cortical, es decir, racional y libres de impulsos emocionales, es nueva y frágil adquisición que queda rota a la menor irritación visceral transmitida por el sistema autónomo al tálamo, el cual una vez excitado, domina la escena.

    Este tipo de conducta emocional tiene psicológicamente una importancia extraordinaria. Ella explica el proceder de las multitudes y del hombre masa de nuestro tiempo, cuyas reacciones están regidas por estados de ánimo afectivos, impulsos de simpatía y antipatía, cólera o temor pánico. Las grandes revoluciones históricas de todas las épocas se han realizados al calor de estados emocionales suscitados en las multitudes, y la opinión publica tan mencionada en los regimenes democráticos, muchas veces no es otra cosa que el producto de una labor de propaganda que apela más a los sentimientos y a la emoción que a la razón.

  • Los Instintos

  • Hay una forma de conducta no aprendida, determinada por la herencia de la especie, que en grado mayor o menor poseen todos los animales. Esta es la llamada conducta instintiva.

    La influencia de los instintos en la conducta humana fue una cuestión muy debatida hasta el advenimiento de la psicología social, que puso en evidencia se llanidad. Pero todavía en los primeros años del siglo actual McDougall y otros postulados en la vigencia de los instintos en el hombre, manifestada en forma de impulsos congénitos más fuertes que la voluntad individual, que determinar actos y aún procesos de conducta, en los cuales en juicio personal o colectivo las más de las veces intervienen tan solo para racionalizarlos o sublimarlos, en el sentido psicoanalítico de estos términos.

    Así la sociedad misma seria un producto del instinto gregario del hombre; la constitución de la familia es resultado de una combinación de instintos, destacándose en ella el instinto sexual y el de conservación; siendo en este último, además, la base natural de una larga serie de instituciones. La búsqueda de placer y la evitación al dolor, en cuanto a impulsos instintivos, han sido también rica cantera para edificación de teorías sobre la conducta.

    Pese al descrédito científico actual de la teoría instintiva de la conducta humana, es razonable conceder que los impulsos biológicos juegan su papel en la constitución de los llamados grupos primarios. Pero aún aquí, las modificaciones que impone la herencia social o cultura por otro nombre alteran tanto a la naturaleza original del instinto, que muchas veces la hacen indiscernible. Tomemos como ejemplo la familia. Sin duda alguna, este grupo primario universal es, en gran parte, producto del instinto sexual, que el hombre comparte con los demás animales, y concediéndose más, aceptemos que en la constitución de ella se manifiestan el instinto de conservación de la especie (si es que este existe).

  • Psicología de las Multitudes

  • La multitud es una forma de agrupación inorgánica, inestable en sus sentimientos y no duradera. Puede ser ocasional y pacifica, como la que se reúne en una playa o en un parque publico, sin concierto general de voluntades solo por el deseo personal de tomar fresco, de estar donde los demás o presenciar un espectáculo cualquiera. O bien puede reunirse con la finalidad concertada para realizar determinadas acciones, por lo común violentas. Este tipo de multitud, mucho más coherente por el propósito general que reúne a sus componentes y por la comunidad de sentimientos, o más bien de pasiones que dominan la voluntad de todos imponiéndoles reacciones semejantes, es el más importante desde el punto de vista sociológico.

    El rasgo psicológico más destacado de las multitudes es la preponderancia en ellas de los estados emocionales. La función critica e inhibitoria de la razón se halla prácticamente abolida en la multitud, y el contagio mental se difunde sin trabas creando temporalmente un modo de sentir colectivo de índole irracional o poco menos, que no es otra cosa que el rebajamiento de la conducta común hasta el nivel de las emociones más genéricas y ordinarias.

    Bajo el imperio de una situación emocional o por la sugestión de un líder hábil, las multitudes aceptan las ideas más irracionales sin censura ni discernimiento y desbordan en su conducta los diques impuestos por usos y costumbres sociales, frenos e inhibiciones morales.

    En los estados emocionales que predominan en las multitudes, la personalidad individual de quienes las componen pierden sus rasgos propios diferenciadores. Pudiéramos decir que cada uno abdican su personalidad, enajena su individualidad se funde en la masa anónima del grupo; lo cual crea, hasta cierto punto, un estado impersonal de conciencia primaria e irracional, determinante de formas de conducta que muy pocos de los individuos que la integran seria capaces de realizar por si solos que fríamente analizadas después casi todos hallarían censurables.

    En caso del hombre reflexivo, pacifico y bondadoso que como parte de una multitud se transforma en un sujeto violento, irreflexivo y apasionado hasta el delirio; que vocifera, ataca y mata y saquea es frecuente en la historia de todas las revoluciones. Y es de observación común los cambios que sufren personas de reconocida circunspección y sensata conducta, digamos en un juego de béisbol, de fútbol y en un encuentro de boxeo. Llegando el momento se tornan frenéticos en su entusiasmo, o insultan e injurian con violencia para expresar su descontento.

    III) Los Factores Culturales

  • La Cultura

  • El termino “cultura” tiene un sentido en sociología que se aparta de la acepción vulgar del mismo. Se designa con el “el complejo formado por los bienes materiales, conocimientos técnicos creencias, moral, costumbres y normas de derecho, así como otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad”.

    La cultura, así entendida, es un resultado del proceso de adaptación al medio y de la lucha por la vida que lleva a cabo el hombre. El hombre, estudiando comparativamente, dice Malinowski, varía en dos aspectos: en sus rasgos físicos o corporales y en su herencia social o cultural. “la variedad de rasgos físicos comunes a grupos relativamente números ha permitido clasificar la humanidad en razas diferentes. Pero el hombre ofrece también variedades en un aspecto enteramente distintos.

    Como ya hemos dicho, el medio ha que ha de adaptarse el ser humano es de naturaleza doble y distinta: uno es el medio físico el otro el medio social. Por lo tanto la cultura puede ser dividida en dos grandes clases: cultura material y cultura inmaterial, según resulte el proceso adaptivo al medio físico a al medio social.

    Entre los factores culturales que han influido en la evolución social, merecen destacarse la vivienda, el vestido, el arte, la religión y el lenguaje. Por razones de tiempo en el desarrollo del programa únicamente estudiaremos al lenguaje, por considerar la importancia que esté ha tenido en la evolución del hombre.

  • El Lenguaje

  • Importancia del Lenguaje

    El capital inmenso de la cultura humana en modo alguno hubiera podido formarse sin el lenguaje; porque sin la palabra hablada o escrita nada puede darse a conocer o trasmitirse, como no sea por observación directa, que es la forma limitada y única en que un animal aprende de otro.

    El animal irracional no ha podido progresar, pues cada uno individualmente ha de conocerlo todo, sin poder aprovecharse de lo que otros antes que el descubrieron, ni tampoco hacer a los demás sus propias experiencias.

    La función racional, propia del hombre, ha podido desarrollarse solo porque la especie humana posee la aptitud del lenguaje, que permite operar con símbolos convencionales “en la cabeza”, sin necesidades de echar mano a cosas o a acciones del mundo exterior.

    F. S. Chapín ha dicho que el lenguaje constituye el aspecto más característico de la cultura… “representa el don inapreciable de poder registrar y conservar extraindividualmente las experiencias personales que tengan valor social para el grupo. Este registro y tal conservación exterior de las experiencias individuales por medio de los símbolos del lenguaje, es un proceso enteramente desconocido a cualquier otra forma de vida que no sea el hombre. La importancia de semejante proceso esta más allá de todo calculo y alcanza su más alto desarrollo en el alfabeto”.

    Conclusión

    En conclusión puedo decir que los factores que influyen en la evolución anteriormente expuestos y comparados con las manifestaciones sociales actuales, si son acertados los puntos que se plantearon. Los factores anteriores se observan claramente en nuestro país en cuanto al relieve podemos observar en qué lugares existe más densidad de población, como es su conducta y que formas de cultura poseen.

    Bibliografía

    Autor: Roberto Arrivillaga P.

    Libro: ciencias sociales.