Evolución humana

Antropología humana. Bipedestación. Morfología. Etapas. Migraciones

  • Enviado por: Ldu2004
  • Idioma: castellano
  • País: Ecuador Ecuador
  • 15 páginas
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Carlos Toledo D. EVOLUCIÓN HUMANA

2009

EVOLUCIÓN HUMANA

La evolución humana (u hominización) explica el proceso de evolución biológica de la especie humana desde sus ancestros hasta el estado actual. El estudio de dicho proceso requiere una búsqueda interdisciplinar en la que se aúnan conocimientos procedentes de ciencias como la antropología física, la lingüística y la genética.

  1. Bipedestación

Los Homínidos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos. Más aún, en un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo. Hace 150.000 años el norte de África volvió a sufrir una intensa desertización lo cual significó otra gran presión evolutiva como para que se fijaran los rasgos principales de la especie Homo sapiens.

Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:

  • Cráneo: Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la raquis) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha "desplazado" casi hacia la base del mismo.

  • Columna vertebral: La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto "resorte". Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la raquis humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies, al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable (y hace que al intentar nadar, el humano tienda a hundirse "de cabeza"). Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.

  • Pelvis: La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. La citada modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los alumbramientos, siendo esto fundamental en la evolución de nuestra especie.

  • Piernas: También para la bipedestación ha habido otros cambios morfológicos muy importantes y evidentes, particularmente en los miembros y articulaciones. Los miembros inferiores se han robustecido, el fémur humano se inclina hacia adentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se ha vuelto casi omnidireccional (esto es, puede moverse en diversas direcciones), aunque en los monos -por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidad de la articulación de la rodilla, es para un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.

  • Pies: En los humanos los pies se han alargado, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos del pie y dejando de ser oponible el "pulgar" del pie (el dedo mayor), en líneas generales el pie ha perdido casi totalmente la capacidad de aprehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano ha dejado de estar capacitado para aferrarse (cual si fuera una mano) a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio de los homínidos durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el pulgar del pie de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más fácilmente de las ramas, en cambio el "pulgar" del pie humano, al estar alineado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr. Los huesos de los miembros inferiores son relativamente rectilíneos en comparación con los de otros primates.

  1. Ventajas de la bipedestación

Es evidente que la gran cantidad de modificaciones anatómicas que condujeron del cuadrupedismo al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Se ha discutido mucho sobre la ineficacia de la marcha bípeda comparada con la cuadrúpeda. También se ha criticado que ningún otro animal de los que se adaptaron a la sabana al final de Mioceno desarrolló una marcha bípeda. Hemos de tener en cuenta que partimos de homínidos con un tipo de desplazamiento cuadrúpedo que no es ninguna maravilla adaptativa; en efecto, el modo en que se desplazan los chimpancés, apoyando la segunda falange de los dedos de las manos no puede compararse a la marcha cuadrúpeda de ningún otro mamífero. Puede ser suficiente en trayectos cortos por el suelo, pero no es muy eficaz para grandes desplazamientos en terreno abierto. Los primeros homínidos de sabana probablemente se vieron obligados a desplazarse distancias considerables en campo abierto para alcanzar grupos de árboles situados a distancia. La marcha bípeda pudo ser muy eficaz en estas condiciones ya que:

  • Permite otear el horizonte por encima de la vegetación herbácea en busca de árboles o depredadores.

  • Permite transportar cosas (como comida, palos, piedras o crías) con las manos, liberadas de la función locomotora.

  • Es más lenta que la marcha cuadrúpeda, pero es menos costosa energéticamente, lo que debería ser interesante para recorrer largas distancias en la sabana, o en un hábitat más pobre en recursos que la selva.

  • Expone menos superficie al sol y permite aprovechar la brisa, lo que ayuda a no recalentar el cuerpo y ahorrar agua, cosa útil en un hábitat con escasez del líquido elemento.

Hace años se argumentó que la liberación de las manos por parte de los primeros homínidos bípedos les permitió elaborar armas de piedra para cazar, lo cual habría sido el principal motor de nuestra evolución. Hoy está claro que la liberación de las manos (que se produjo hace más de 4 millones de años) no está ligada a la fabricación de herramientas, que aconteció unos 2 millones de años después, y que los primeros homínidos no eran cazadores y que a lo sumo comían carroña esporádicamente.

Pero sin duda la bipedestación trajo una ventaja clave para la supervivencia: la reproducción, ya que el hecho de pasar del cuadrupedismo al bipedismo conllevo un cambio anatómico de las caderas, este cambio suponía un ensachamiento del canal del parto (aproximadamente de 1 cm) que hacia más fácil el alumbramiento como consecuencia esta característica (el bipedismo) que claramente era ventajosa pasó a ser el rasgo, que miles de generaciones posteriores, nos definiría.

  1. Aspectos morfológicos

  1. Diferencias con otros primates

Cuando los ancestros del Homo sapiensy otros muchos primates vivían en selvas comiendo frutos, bayas y hojas, abundantes en vitamina C, pudieron perder la capacidad genética, que tiene la mayoría de los animales, de sintetizar en su propio organismo tal vitamina. Tales pérdidas durante la evolución han implicado sutiles pero importantes determinaciones: cuando las selvas originales se redujeron o, por crecimiento demográfico, resultaron superpobladas, los primitivos homínidos (y luego los humanos) se vieron forzados a recorrer importantes distancias, migrar, para obtener nuevas fuentes de nutrientes (por ejemplo de la citada vitamina C).

Todos los cambios reseñados han sucedido en un periodo relativamente breve (aunque se mida en millones de años), esto explica la susceptibilidad de nuestra especie a afecciones en la columna vertebral y en la circulación sanguínea y linfática.

  1. Liberación de los miembros superiores

La postura bípeda dejó libres los miembros superiores que ya no tienen que cumplir la función de patas (excepto en los niños muy pequeños) ni la de braquiación, es decir, el desplazamiento de rama en rama con los brazos, aun cuando la actual especie humana, de la cintura hacia arriba mantenga una complexión de tipo arborícola.

Esta liberación de los miembros superiores fue, en su inicio, una adaptación óptima al bioma de sabana; al marchar bípedamente y con los brazos libres, los ancestros del hombre podían recoger más fácilmente su comida; raíces, frutos, hojas, insectos, huevos, reptiles pequeños, roedores y carroña; en efecto, muchos indicios hacen suponer como probable que nuestros ancestros fueran en gran medida carroñeros y, dentro del carroñeo, practicaran la modalidad llamada cleptoparasitismo, esto es, robaban las presas recién cazadas por especies netamente carnívoras; para tal práctica, nuestros ancestros debían haber actuado en bandas, organizadamente.

Los miembros superiores, siempre en relación con otras especies, se han acortado. Estos miembros superiores al quedar liberados de funciones locomotoras, se han podido especializar en funciones netamente humanas. El pulgar oponible es una característica heredada de los primates más antiguos, pero si en éstos la función principal ha sido la de aferrarse a las ramas y en segundo lugar aprehender las frutas o insectos que servían de alimento, en la línea evolutiva que desemboca en nuestra especie la motilidad de la mano, y en particular de los dedos de ésta, se ha hecho gradualmente más precisa y delicada lo que ha facilitado la elaboración de artefactos; aún no se tiene conocimiento respecto al momento en que la línea evolutiva comenzó a crear artefactos, es seguro que ya hace más de 2 millones de años Homo habilis/Homo rudolfensisrealizaba toscos instrumentos que utilizaba asiduamente (en todo caso, los chimpancés, en estado silvestre, confeccionan "herramientas" de piedra, madera y hueso muy rudimentarias). El desarrollo de la capacidad de pronación en la articulación de la muñeca también ha sido importantísimo para la capacidad de elaborar artefactos.

  1. Visión

El humano hereda de los prosimios la visión estereoscópica y pancromática (la capacidad de ver una amplia tonalidad de los colores del espectro visible); los ojos en la parte delantera de la cabeza posibilitan la visión estereoscópica (en tres dimensiones), pero si esa característica surge en los prosimios como una adaptación para moverse mejor durante la noche o en ambientes umbríos como los de las junglas, en Homo sapienstal función cobra otro valor; facilita la mirada a lontananza, el otear horizontes, en este aspecto la visión es bastante más aguda en los humanos que en los otros primates y en los prosimios. Esto facilitará el hecho por el cual Homo sapienssea un ser altamente visual (por ejemplo las comunicaciones mediante la mímica), facilitará asimismo lo imaginario.

  1. Especialización

Pese al conjunto de modificaciones morfológicas antes reseñadas, desde el punto de vista de la anatomía comparada, llama la atención una cuestión: Homo sapiens es un animal relativamente poco especializado. En efecto, gran parte de las especies animales ha logrado algún tipo de especialización anatómica (por ejemplo los artiodáctilos poseen pezuñas que les permiten correr en las llanuras despejadas), pero las especializaciones, si suelen ser una óptima adaptación a un determinado bioma, conllevan el riesgo de la desaparición de la especie especializada y asociada a tal bioma si éste se modifica.

La ausencia de tales especializaciones anatómicas ha facilitado a los humanos una adaptabilidad inusitada entre las demás especies de vertebrados para adecuarse a muy diversas condiciones ambientales.

Más aún, aunque parezca paradójico, Homo sapiens tiene características neoténicas. En efecto, la estructura craneal de un Homo sapiens adulto se aproxima más a la de la cría de un chimpancé que a la de un chimpancé adulto: el rostro es achatado ("ortognato" o de "bajo índice facial") y es casi inexistente el torus supraorbitario (en la humanidad actual apenas se encuentran vestigios de torus en las poblaciones llamadas australoides). De otro modo se puede decir que los arcos superciliares de Homo sapiens son "infantiles", delicados, el rostro aplanado o ligeramente prognato.

Homo sapiens es, por su anatomía, un animal muy vulnerable si se encuentra en condiciones naturales.

Asociado al hecho por el cual morfológicamente el ser humano tenga características que le aproximan a las de un chimpancé "niño" se encuentra el 'ortognatismo' y esto quiere decir, entre otras cuestiones, que los dientes de Homo sapiens son relativamente pequeños y poco especializados, las mandíbulas, por esto, se ha abreviado y hecho más delicadas, falta además el diastema o espacio en donde encajan los colmillos. La debilidad de las mandíbulas humanas las hace casi totalmente inútiles para la defensa a mordiscos ante un predador y, asimismo, son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado natural, lo que es uno de los muchos déficits corporales que llevan al humano a vivir en una sociedad organizada.

  1. Etapas de la evolución humana

La evolución de los homínidos comenzó en África. Los primeros homínidos pertenecen al género Ardipithecus, que apareció hace unos 4.4 millones de años. Sus fósiles fueron hallados en Etiopía. Basándose en el tamaño de los huesos, se ha inferido que las especies de Ardipithecus tuvieron la envergadura de un chimpancé actual. La forma de los dedos de los pies de A. ramidus sugiere que andaban erguidos, y esto plantea un problema con las teorías actuales sobre los orígenes de la bipedación.

El Ardipithecus dio origen a los autralopitecinos, de manera directa al Australopithcus anamensis. Existieron hace 3.9 a 4.2 millones de años. Sus mandíbulas son como de los simios modernos, mientras que los dientes son más parecidos a los de homínidos posteriores. Sus muelas poseían gruesos esmaltes, por lo que se deduce que no comía solo hojas y frutos sino alimentos más duros.

Vivió en un ambiente forestal pero más abierto que el de sus antepasados ramidus y caminaba erguido, aunque pudo haber ramoneado de los árboles. Presentaban un claro dimorfismo sexual en tamaño corporal. Los machos medían cerca de 1.55 m de estatura, y las hembras alrededor de 1.30 m.

El Australopithcus afarensis surge del Australopithcus anamensis. El australopithecus afarensis fue encontrado en 1974, en Hadar, en el norte de Etiopía, por un equipo comandado por el paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson. Esta región es ocupada por la tribu Afar; de ahí el nombre de la especie.

La especie era bípeda, sin embargo era diferente de nosotros en bastantes aspectos relacionados; por ejemplo, sus piernas eran proporcionalmente más largas en comparación con los brazos. Asimismo, podemos suponer, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos. Su pecho no era plano, como el nuestro, sino que se estrechaba agudamente hacia arriba.

Estos homínidos poseían cerebros pequeños, aproximadamente del tamaño de los grandes simios (como un chimpancé o un gorila), aunque en comparación con el tamaño del cuerpo eran relativamente más grandes. Tenían caras grandes, que se proyectaban por delante del cráneo (como la mayoría de los homínidos primitivos). Esto es, al menos en parte, reflejo del gran tamaño de los dientes, como en los simios. Sin embargo, y en contraste con éstos últimos, los caninos son reducidos, aunque se proyectan ligeramente delante del diente adyacente. Los incisivos son grandes (característica, en simios, asociada con un régimen frugívoro), y los premolares y molares son de tamaño sustancial, con superficies planas. La forma del paladar, aunque grande, forma una curva que no es parabólica, como la nuestra, ni de lados paralelos, como en simios. El efecto total es, de todas maneras, más parecido a la mandíbula humana que a la de un simio.

Los primeros restos australopithecus afarensis encontrados fueron los de la mundialmente conocida "Lucy", llamada así debido a la canción de The Beatles "Lucy in the sky with diamonds", que era escuchada en el momento de la excavación. La especie resultó ser bastante antigua, datándose entre 3.5 y 2.8 millones de años antes del presente, siendo así la especie más antigua conocida que es con gran certeza antecesora del hombre. El hallazgo de Lucy, uno de los esqueletos más completos encontrados (pertenecientes a un especimen), se vio reforzado posteriormente por un grupo de más piezas, incluyendo cráneos, de la misma especie. Este grupo de fósiles es conocido como "La primera familia", consistente en fósiles de al menos trece individuos. La especie presenta un alto grado de dimorfismo sexual. Los machos medían alrededor de 1,50 metros y pesaban más de cincuenta kilos. Las hembras medían alrededor de treinta centímetros menos, y pesaban cerca de treinta kilos. El dimorfismo sexual es notorio también en los caninos.

La pelvis de la especie tiene un gran parecido a la nuestra, si bien es cierto que el canal de parto era más pequeño que el nuestro, y tenía forma de riñón. Hay que tener en cuenta que las hembras de la especie no necesitaban un gran canal de parto, debido al tamaño (muy chico) del cerebro de sus crías.

No se han encontrado indicios de uso de fuego, ni herramientas de piedra asociadas con esta especie. Sin embargo, esto no quiere decir que no hayan usado herramientas de madera o hueso, las que no se conservan debido a su fragilidad.

El australopithecus afarensis dio origen a varias especies de autralopitecinos, callejón sin salida evolutiva excepto el australopithecus aficanus, que apareció hace unos tres millones de años. El primer fósil de A. aficanus, fue descubierto en Sudáfrica en 1924, y desde entonces se han encontrado restos de cientos de individuos. Los machos medían alrededor de 1.37 m, y las hembras, unos 1.14m. Este homínido caminaba erecto, y sus manos y dientes eran claramente humanoides. Poseía una capacidad craneana de 430 a 520 centímetros cúbicos, con una media de 440 centímetros cúbicos, un 10 por 100 más que en el A. afarensis. En general la cara es más corta y presenta menor prognatismo, unido a un menor tamaño de las piezas dentarias. Los caninos son cortos y no se ha detectado dimorfismo sexual en el tamaño de los mismos. En resumen, se ofrece una reducción de los caninos e incisivos, y hay un mayor énfasis de la masticación en el resto de la dentición.

Homo Habilis es el primer representante del género Homo. Habilis no era muy diferente del Australopithecus Africanus del cual se origina, tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un poco más pequeño que los Australopithecus. Los machos medían 1.32 m y la hembras 1.17 m. Este ser humano primitivo apareció hace unos 2.3 millones de años y persistió por más de 750 000 años.

Se han encontrado sus restos en numerosas regiones de África. Presentaban una capacidad craneal de unos 600 cm3 de promedio y un esqueleto con rasgos anatómicos más modernos que los de los australopitecos y con piezas dentarias más pequeñas.

El nombre asignado a esta especie (habilis) hace referencia al hecho de que estos humanos son los primeros talladores que tenían la capacidad técnica para fabricar utensilios. Fabrican las primeras herramientas de piedra y son cantos rodados y piedras talladas toscamente por una cara (choppers) o por dos (chopping tools).

Los análisis al microscopio electrónico de las muescas de desgaste de la dentadura, junto con otras evidencias indirectas, muestran que su dieta incluía la carne, sin embargo no podemos decir que fueran todavía cazadores, practicaban más bien una actividad de carroñeo. Probablemente solían aprovechar el tuétano de los huesos procedentes de los despojos de la caza de otros depredadores. Los cantos tallados serían utilizados para fracturar el hueso y extraer el tuétano. También utilizarían los instrumentos de piedra para cortar plantas y triturar ciertos productos vegetales duros.

El Homo habilis todavía no conocía el uso del fuego, ni tampoco estaría en posesión de un lenguaje articulado, aunque en los moldes de un cráneo de un Homo habilis se ha observado que tenían una circunvolución de Broca bastante desarrollada.

Analizando algunos de los huesos de las extremidades recuperados se puede reconocer que se trata de una especie con un aspecto mucho más humano. La cabeza del fémur es mucho más grande y de forma más corta y redondeada. También la pelvis tiene un aspecto mucho más moderno. No hay dudas que su andar era erguido, así lo atestiguan los rasgos de su pelvis, columna, miembros y foramen magnun. Podemos concluir que tanto los huesos de las manos como de las piernas estaban más próximo a los seres humanos modernos que a los antropomorfos.

El Homo Erectus se originó en África hace unos 2 millones de años y luego se dispersó con rapidez a Asia y Europa. Los fósiles más antiguos que se han encontrado, corresponden al sudeste asiático con una datación de 1.8 millones de años, aunque la fecha más ampliamente aceptada es 1 millón de años. El hombre de Pekín y el hombre de Java, descubiertos en Asia, son ejemplos posteriores de H. Erectus, que existió hasta hace al menos 200 000 años; es posible que algunas poblaciones de H. Erectus hayan persistido hasta hace apenas 27 000 a 53 000 años.

Homo erectus era más alto que Homo habilis; los machos medían alrededor de 1.78 m, y las hembras, cerca de 1.60 m. Su cráneo, si bien era mayor, no presenta características del todo modernas, pues conservaba los grandes bordes supraorbitarios y el rostro proyectado al frente característicos de los simios que fueron sus ancestros.

El incremento de las facultades mentales, asociados al aumento del tamaño del encéfalo, permitió a estos seres humanos primitivos manufacturar herramientas de piedra más avanzadas (conocidas como herramientas achelenses), como hachas de mano y otros instrumentos que se ha supuesto son tajaderas, punzones y raspadores. Su inteligencia también les permitió sobrevivir en regiones frías. Homo erectus obtenía alimento de presas que cazaba o de carroña, y es posible que hayan vestido ropas, encendido fuego, y habitado en cuevas y refugios.

Las ideas acerca de Homo erectus, como muchos otros aspectos de la evolución humana, cambian con cada nuevo descubrimiento fósil. Actualmente muchos científicos plantean la posibilidad de que los fósiles clasificados como H. erectus en realidad representen dos especies: Homo ergaster, una especie africana previa, y Homo erectus, una rama asiática oriental posterior. Los investigadores que apoyan esta división especulan que H. ergaster puede ser el ancestro directo de seres humanos posteriores, mientras que H. erectus puede ser un callejón sin salida evolutivo. La capacidad craneana del H. ergaster se sitúa entre 800 y 950 cc.

Así mismo, su modelo de desarrollo era más lento que el de sus antepasados y esto implica un entorno social más protector (la alimentación y la complejidad social son imprescindibles para la expansión y reestructuración cerebral).

Además trajeron consigo una nueva forma de tallar la piedra, el Achellense o Modo 2, que consiste en núcleos o grandes lascas tallados por las dos caras denominados bifaces, como las hachas de mano, los hendedores y los picos. Se trata de una técnica que perduraría durante muchísimo tiempo ya que son de múltiple uso.

El Homo sapiens arcaico u Homo heidelbergensis, desciende del H. ergaster. Vivió en África, Asia y Europa desde hace unos 800 000 años hasta hace unos 100 000 años. Por tanto coincidieron en tiempo y lugar tanto con poblaciones de H. erectus como hombres de Neandertal, de aparición posterior. Los varones medían alrededor de 1.75 m, y las mujeres, unos 1.57 m.

Era un homínido con un cráneo más "inflado" que el de ningún erectus, aunque todavía posee arcos supraciliares. La parte trasera del cráneo es más redondeada que en erectus, y las mejillas son infladas, como en los neandertales, aunque la cara es más plana.

Los utensilios asociados con estos fósiles son generalmente muy rudos, consistiendo básicamente en simples "piedras de cortar" y algunas herramientas de lascas como puntas y raspadores, siendo ellos los iniciadores de esta técnica.

El descendiente directo del H. heidelbergensis es el hombre de Neandertal, cuyos restos encontrados en el valle de Neander – Alemania, datan de hace 230 000 años. Estaba ampliamente distribuido en Eurasia desde hace alrededor de 230 000 años hasta hace unos 30 000 años. Estos seres humanos, de una rama paralela a la del H. sapiens moderno, eran de corta estatura y complexión fuerte; los varones medían alrededor de 1.65 m y su peso estimado era de 83.9 kg, mientras que las mujeres medían unos 1.55 m y pesaban unos 79.4 kg. Su rostro se proyectaba poco hacia adelante, su mentón y su frente eran menos pronunciados, los bordes supraorbitarios y la mandíbula eran masivos, y el encéfalo y los dientes delanteros eran mayores que en el ser humano moderno. Las cavidades nasales contenían proyecciones óseas triangulares inexistentes en este último; los científicos han planteado la posibilidad de que estas proyecciones aportaban mayores áreas superficiales en los senos nasales de los hombres de Neandertal, lo cual les permitía calentar mejor el frío aire de la Eurasia glacial en su recorrido de la cabeza a los pulmones.

La fauna que acompañaba a los neandertales era bastante rica, y un poco extraña para lo que uno pensaría. Por ejemplo, había mamuts, rinocerontes lanudos, hienas, leones, y toda clase de animales que uno asociaría con África, en versiones adaptadas a climas fríos. También había especies gigantes de venados y osos. La flora alternaba entre la típica de la tundra, cuando la temperatura promedio era baja, y los bosques, en los periodos en que el clima se hacía más agradable.

En vez de utilizar un tipo de herramienta multipropósito, como el hacha de mano acheuliana, crearon diferentes tipos de herramientas según la necesidad. Tenían diferentes herramientas para cortar carne, raspar, trabajar la madera, etc. Algunas puntas tienen signos de haber sido parte de flechas. Además, los Neandertales deben haber sido expertos en usar la piel de animales muertos y convertirla en cuero. Algunos resultados experimentales nos conducen a pensar que comían grandes cantidades de carne. También manejaban el uso del fuego, el que probablemente podían crear por sus propios medios.

Hacia el final de la era de los neandertales, vemos un avance en las técnicas y pasamos a una etapa llamada Chatelperroniana. Este avance se supone debido a copias de los neandertales de las técnicas sapiens. Ahora encontramos aparte de herramientas, objetos tales como pendientes, dientes de animales agujereados, y lo que parece ser los cimientos de una cabaña.

La faringe era más corta que en los humanos modernos. Esto quiere decir solamente que no podían producir exactamente los mismos sonidos que nosotros, pero no quiere decir que no poseyeran lenguaje. Probablemente poseían un lenguaje articulado, gestos u otras formas, pero no sabemos si poseían síntaxis, gramática o un alto nivel de razonamiento simbólico. En un análisis hecho por Lieberman, se llegó a la conclusión de que los neandertales podían pronunciar al menos tres vocales: a, i, u. Comparado con otros homínidos, esto es un gran avance.

El Homo Sapiens, con sus características anatómicas modernas, existió en África hace cuando menos 100 000 años. Los varones medían unos 1.75 m, y las mujeres, 1.60 m. El cráneo de H. sapiens ya carecía de los grandes bordes supraorbitarios y tenía un mentón bien definido. La cultura de Cro – Magnon, que existión en Francia y España hace unos 30 000 años, ejemplifica a estos seres humanos.

Las herramientas de nuestra especie se asocian en cuatro periodos. El primero de ellos es el Auriñaciense, que apareció hace 40.000 años y persistió hasta hace 28.000, está marcado por una explosión de creatividad. Aparecen el arte, la decoración de objetos, la decoración personal, la música (en forma de instrumentos).

Este periodo es seguido por el Gravetiano, entre los 28.000 y los 22.000 o 18.000 años. Es aquí cuando aparecen las agujas de coser, aparte de cuchillos más pequeños y afilados.

Seguidamente aparece el Solutreano, entre los 22.000 y los 18.000 años. Este periodo se caracteriza por los cuchillos "hoja de laurel", llamados así por su forma. Algunos de estos cuchillos son tan delgados y delicados que no es posible imaginar que hayan tenido un uso práctico.

Finalmente, llegamos al Magdaleniano, el que se extiende de los 18.000 a 10.000 años atrás. Con este periodo termina el paleolítico superior. Encontramos un trabajo sofisticado del hueso y las astas, junto con abundantes "microlitos", pequeñas herramientas de piedra que eran seguramente puestas en mangos. Encontramos también enterramientos, siendo mucho más complejos que los de los neandertales.

Cuando aparece el hombre es cuando encontramos por primera vez indicios de actividad artística, como en las famosas cuevas de Lascaux y Altamira, hechas por el hombre de Cro-Magnon. También podemos considerar el arte rupestre que practican los aborígenes en Australia. Las asociaciones entre distintos grupos de animales, y entre un conjunto aparentemente regularizado de símbolos abstractos indican un enorme complejo de creencias, historias y mitos.

El arte en la edad del hielo se dio en sitios de Francia y España particularmente favorecidos por la naturaleza. La estepa abierta y la tundra soportaban grandes grupos de herbívoros grandes y medianos, que no deben haber sido problema para cazar. En los sitios en que se desarrolló el arte paleolítico, la supervivencia no debe haber sido un gran problema.

Los problemas empezaron probablemente al terminar la edad de hielo. Con el progresivo calentamiento del clima, los grupos de mamíferos empezaron a moverse hacia el norte, y la estepa comenzó a transformarse en bosque. Los magdalenianos descubrieron entonces que era mucho más difícil cazar entre los bosques que en las pradera abiertas, y hace 10.000 años su rico estilo de vida, materialmente hablando, empezó a transformarse en manifestaciones culturales más simples, que reciben el nombre de Epipaleolítico. Irónicamente, estos mismos cambios climáticos contribuyeron a desarrollar las innovaciones que, hacia el sur y el este, dieron lugar a una de las revoluciones fundamentales en la historia humana: la agricultura.

  1. Migraciones prehistóricas del Homo Sapiens

Junto a los hallazgos arqueológicos, el principal indicador de la expansión del ser humano por el planeta es el ADNm, aunque se está investigando el cromosoma Y, que es característico de los machos, para lograr mayores precisiones.

Los humanos ya habrían comenzado a salir del África unos 90.000 años antes del presente. Colonizando para esas fechas el sur de Eurasia (Estos restos fósiles han sido atribuibles a tempranos homo sapiens, pero su real relación con los humanos modernos es aún discutida).

  • Australia y Nueva Guinea: la Línea de Wallace significó para los Homo sapiens un límite insuperable durante casi 20.000 años para acceder a esta región. La llegada de humanos a Australia se data hace unos 70.000 años cuando pudieron fabricar rústicas almadías o balsas de juncos para atravesar el estrecho que durante las glaciaciones formaba la Fosa de Wallace, separando a Australasia.

  • Europa: comenzó a ser colonizada hace sólo unos 40.000 años, ellos suponen que durante milenios el desierto de Siria resultaba una barrera infranqueable desde África hacia Europa, por lo que habría resultado más practicable una migración costera desde las costas de Eritrea a las costas yemeníes y de allí al subcontinente indio. La expansión por Europa coincide con la extinción de su coetáneo de entonces, el hombre de Neandertal.

  • Oceanía: la colonización de estas islas más próximas a Eurasia se habría iniciado hace unos 50.000 años, pero la expansión por esta MUG (macro-unidad geográfica) fue muy lenta y gradual, y hasta hace unos 15.000 años los Homo sapiens no comenzaron una efectiva expansión por Oceanía, aunque archipiélagos como el de Hawái y Nueva Zelanda no estaban aún poblados por seres humanos hace 2.000 ó 1.500 años (se requirió el desarrollo de una apropiada técnica naval y conocimientos suficientes de náutica).

  • América: la llegada del hombre a América, se habría iniciado durante el Wurmiense. Esto hace unos 40.000, o cuando menos, 30.000 años atrás. Durante las glaciaciones el nivel de los océanos desciende al grado que el "Viejo Mundo" y el "Nuevo Mundo" forman un megacontinente unido por el Puente de Beringia.

  • Antártida: ha sido la última MUG descubierta por el español Gabriel de Castilla (1603), siendo poblada desde 1904, y con población nativa desde 1978 (población chilena).

  1. Evolución Cultural

La evolución cultural humana suele dividirse en tres etapas:

  1. Desarrollo de las sociedades cazadoras/recolectoras: Los seres humanos primitivos eran cazadores y recolectores que dependían de lo que podían encontrar en el entorno inmediato. Eran nómadas, y cuando los recursos disponibles en una zona determinada se agotaban o cuando la población aumentaba, emigraban a otra región. Estas sociedades requerían división del trabajo y la capacidad de elaborar herramientas y armas, necesarias no sólo para matar a las presas, sino también para limpiar las pieles, desenterrar raíces y tubérculos, y cocinar el alimento. La importancia de la cacería declinó hace unos 15 000 años, debido tal vez a un descenso en la abundancia de animales grandes, causado en parte por la cacería excesiva.

  2. Desarrollo de la agricultura: El hallazgo de herramientas agrícolas y restos vegetales en sitios arqueológicos indican que la agricultura se inició hace unos 10 000 años. La agricultura, incluida en ella la ganadería, dio por resultado un suministro más confiable de alimento. El cultivo de vegetales en combinación con la cacería corresponde al inicio de esta actividad. La domesticación de animales se inició en una fase posterior. El desarrollo de la agricultura permitió la sedentarización del hombre.

En las sociedades agrícolas se requieren menos personas para dotar de alimento a todos. Así, la agricultura liberó a algunos individuos que pudieron dedicarse a otras actividades como la religión, el arte y diversas labores.

  1. Revolución Industrial: La cual comenzó en el siglo XVIII, dio por resultado la concentración de poblaciones en zonas urbanas cerca de los centros de manufactura. Los avances en la agricultura estimularon la urbanización. La industrialización cada vez más intensa incrementó la demanda de recursos naturales para suministrar materias primas a la industria.

La evolución cultural permitió que la población humana se expandiera de manera tan impresionante, que existen serias dudas acerca de la capacidad del planeta para mantener a tantas personas por tiempo indefinido.