Evolución histórica durante los siglos XIX y XX

Historia contemporánea. Sistemas de gobierno. Liberalismo. Sexenio democrático. Restauración. Movimiento obrero. Primo de Rivera. Segunda República. Bienio Radical-Cedista. Guerra Civil. Régimen franquista. Autarquía

  • Enviado por: Emmelinne
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 96 páginas
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EL TRIUNFO DEL LIBERALISMO EN ESPAÑA.

ASPECTOS POLÍTICOS Y SOCIALES (1833-1868)

  • La implantación del régimen liberal: regencias de Maria Cristina y Espartero.

  • La transición al régimen liberal.

    Con la muerte de Fernando VII comienza la definitiva transformación de la sociedad española y la implantación de un sistema político liberal. Este cambio será sin embargo muy lento, problemático, irregular e incompleto.

    Debido a la minoría de edad de la heredera se hace cargo de la regencia su madre, María Cristina, con el título de Reina Regente.

    Para sostener la causa de Isabel frente al carlismo sublevado la regente inicia una política de reformas administrativas sin alterar en profundidad el sistema político absolutista heredado. Se forma así un gobierno presidido por Cea Bermúdez, antiguo ministro reformista de Fernando VII.

    La principal reforma administrativa es la emprendida por el ministro de Fomento Javier de Burgos que consiste en la división de España en las actuales provincias. Se pretende reforzar el dominio de la administración central sobre todo el territorio puesto que uno de las principales ideas liberales en España va a ser el centralismo político.

    Sin embargo los liberales recién retornados del exilio y que apoyaban la causa de la Regente y de Isabel, reclamaban además reformas políticas, especialmente una convocatoria a Cortes (según el modelo de Cádiz) y una reforma constitucional con la adopción del texto de 1812 o con la elaboración de una nueva Ley Suprema. Esta opinión era también apoyada por gran parte de los militares.

    En 1834 la regente forma un nuevo gobierno presidido por el liberal moderado Martínez de la Rosa con el fin de emprender una reforma política pactada y de elaborar un nuevo texto constitucional.

    En Abril de 1834 se presenta el Estatuto Real que no es propiamente una constitución sino una Carta Otorgada elaborada por el gobierno sin la convocatoria previa de Cortes. Los principales elementos del Estatuto son:

    - Soberanía real autolimitada concediendo unas instituciones representativas a la nación.

    - Parlamento bicameral. El Estamento de Próceres estaba formado por miembros elegidos por la Corona, con carácter hereditario y pertenecientes a los Grandes de España, el alto clero y los grandes propietarios agrarios o urbanos. El Estamento de Procuradores estaba formado por miembros elegidos por voto popular, indirecto y muy censitario (sólo el 0'15% de la población tenía derecho electoral).

    - La iniciativa legal quedaba totalmente reservada al gobierno. A las cámaras solo se les reconoce un papel consultivo.

    El gobierno emprendió además otras importantes reformas:

    - Supresión definitiva de los monopolios y privilegios gremiales concediendo la total libertad de industria y comercio como exigían los sectores burgueses.

    - Eliminación definitiva de la Inquisición.

    - Concesión de una ley de libertad de prensa muy restringida, pues se exigía la licencia gubernativa y se mantenía la censura previa.

    - Autorización para crear milicias urbanas con el fin de combatir el carlismo. Esta milicia popular y burguesa es el equivalente a las milicias nacionales durante el T. L..

    El Estatuto y las reformas contentaron a los liberales más moderados pero provocaron la oposición de los radicales que exigían mayores reformas y una constitución surgida de la soberanía nacional, a ser posible la reinstauración del texto de 1812.

    Aparecen así los dos principales “partidos políticos” de la época isabelina, los moderados y los progresistas.

    Gobiernos progresistas y moderados. La Constitución de 1837.

    En el verano de 1835 los progresistas iniciaron un movimiento revolucionario apoyado por la burguesía y por la Milicia Nacional. Exigen un gobierno más liberal, la derogación del Estatuto y su sustitución por la Constitución del 12 y una convocatoria de Cortes Generales con una base popular más amplia. La Regente ofrece el gobierno al progresista Mendizábal que emprende un importante programa de reformas entre las que destaca la Desamortización de 1836 que veremos en el tema siguiente.

    Pretende también iniciar reformas políticas a las que se oponen Maria Cristina y los moderados partidarios de mantener el Estatuto. En 1836 se produce el motín de los sargentos de la Granja que obligan a la Regente a reinstaurar la Constitución del 12.

    Conforme con el texto constitucional se eligen nuevas Cortes, de mayoría progresista, cuyo objetivo es la reforma constitucional. El resultado es una nueva ley, la Constitución de 1837. Sus principales características son:

    - Se reconoce la soberanía nacional en el Preámbulo pero se acepta de hecho la soberanía compartida puesto que la Corona a través del gobierno tiene derecho a sancionar y promulgar leyes junto con las Cortes, puede convocar, disolver o suspender libremente las Cortes y puede nombrar y destituir libremente a los ministros.

    - Las Cortes son bicamerales (Congreso y Senado). El Congreso es electivo con sufragio censitario (aprox. un 2'5%) mientras que los senadores son en parte electivos y en parte de nombramiento regio.

    - Entre los derechos destaca sobre todo la libertad de imprenta sin censura previa.

    - La defensa del estado queda en manos del ejército y de la milicia nacional.

    - El estado se obliga a mantener el culto de la Iglesia Católica pero no se contempla su obligatoriedad como en el texto de 1812 y en el Estatuto.

    En las elecciones de 1837 vence el partido moderado opuesto a gran parte del texto aprobado por las Cortes anteriores. Se inicia así un periodo de nuevos cambios constitucionales En 1840 los moderados con el apoyo de la Regente pretenden:

    - Imponer limitaciones a la libertad de expresión como la licencia gubernativa.

    - Reducir el derecho a voto.

    - Eliminar la Milicia Nacional, instrumento del partido progresista.

    - Suprimir la elección popular de los ayuntamientos.

    La ley moderada de ayuntamiento provoca un nuevo movimiento revolucionario progresista dirigido por los municipios y la Milicia y apoyado por gran parte del ejército y especialmente por el general Espartero, héroe de la guerra carlista.

    La Regencia de Espartero (1840-1843).

    El apoyo de la Regente a los proyectos de ley de los moderados provoca su renuncia y su exilio en París. Para sustituirla se nombra a Espartero que además es nombrado jefe de Gobierno, instaurando una dictadura de hecho.

    Espartero gobernó con el apoyo de militares leales a su persona relegando a los progresistas que lo habían alzado al poder.

    Se forma así un gran frente contra el general, formado por los moderados y gran parte de los progresistas.

    En 1842 se produce una revolución popular en Barcelona provocada las medidas librecambistas del gobierno que eran consideradas perjudiciales para la industria textil catalana. Espartero reacciona con gran dureza bombardeando la ciudad y prohibiendo las asociaciones obreras.

    Al año siguiente se produce un alzamiento de los generales moderados encabezados por Narváez, que derrota a las tropas gubernamentales y obligan a Espartero a exiliarse.

    2. La guerra carlista. (1833-40)

    Orígenes de la ideología carlista.

    La muerte de Fernando VII y la proclamación de Isabel como legítima heredera desencadenan una guerra civil que enfrenta a los isabelinos o cristinos en el poder con la sublevación de los partidarios de Don Carlos, hermano del rey fallecido.

    El conflicto no fue sólo debido a la cuestión sucesoria sino que además se enfrentan las dos principales concepciones políticas de la época: el liberalismo representado por los isabelinos o cristinos y el mantenimiento del absolutismo defendido por los carlistas.

    La ideología carlista se resume en su lema: Dios, patria, rey y fueros. En definitiva la tradición y la defensa de la religión frente a las innovaciones liberales. Van a contar con el apoyo, más moral que efectivo, de las potencias absolutistas mientras que Francia e Inglaterra apoyaran a los liberales con los que firman en 1834 la llamada Cuádruple Alianza (Inglaterra, Francia, Portugal y España).

    El carlismo tuvo un fuerte apoyo entre los campesinos del norte del país, especialmente en las provincias forales (País Vasco, Navarra) y el interior de Cataluña. Es además un movimiento rural aunque también encontró apoyos entre los artesanos de las ciudades amenazados por la legislación antigremial favorable a los intereses de la nueva burguesía industrial. Se trata además de una ideología anticentralista que pretende conservar los antiguos fueros frente a la legislación centralista de los gobiernos liberales. Por último cuenta con el apoyo de gran parte de la Iglesia, especialmente debido a la desamortización eclesiástica de Mendizábal.

    A pesar de su evidente fuerza popular el carlismo fracasó en las sucesivas intentonas debido a la falta de apoyo exterior y a la debilidad militar. La mayor parte del ejército se mantuvo leal a la Regente. Los carlistas optaron por la guerrilla de partidas y nunca consiguieron superar su aislamiento territorial en las comarcas del norte del país.

    El desarrollo de la primera guerra carlista.

    En el conflicto carlista se distinguen tres fases:

    -1ª. Fracasado el levantamiento general carlista en Octubre del 33 el general Zumalacarregi organiza un ejército regular en el norte venciendo a distintos generales cristinos y controlando el territorio vasco navarro (1833-35). Sin embargo muere en el intento fracasado de conquistar Bilbao, vencido por Espartero.

    En esta etapa el carlismo se extiende por Aragón, Castilla y León, Galicia y el interior de Cataluña y Levante, aunque en forma de núcleos aislados.

    -2ª. Los carlistas intentan extender la guerra por el territorio nacional (1836-37). El general Gómez fracasa en su expedición por Andalucía y el Pretendiente no consigue entrar en Madrid. Es el momento álgido del carlismo pero no logra sus objetivos y debe retirarse a sus bases del norte.

    -3º. En 1837, ante las victorias del general liberal Espartero, comienzan las divisiones en el bando carlista entre apostólicos, partidarios de continuar la guerra, y moderados dirigidos por el general Maroto y partidarios de firmar la paz.

    En Agosto de 1839 se produce el abrazo de Vergara entre Maroto y Espartero que termina con la guerra en el Norte. Los oficiales carlistas se incorporan al ejército isabelino y Espartero recomendará el mantenimiento de los fueros vasco navarros.

    La guerra continua por un año en el Maestrazgo, interior de Valencia, hasta que en Mayo de 1840 Espartero derrota al general carlista Cabrera y conquista el último bastión carlista, Morella.

    En 1846-49, se producirá una nueva sublevación carlista llamada Guerra de los Matiners. Limitada a las comarcas rurales de Cataluña no pasó de ser un movimiento guerrillero.

    3. La España isabelina (1843-1868).

    La década moderada (1844-1854).

    Tras la caída de Espartero en 1843, las Cortes adelantan la mayoría de edad de Isabel para eliminar la Regencia. Los moderados obtienen la mayoría y emprenden la reforma política con el objeto de crear un estado liberal, conservador y centralista.

    El principal elemento de esta reforma es una nueva Constitución aprobada en 1845 y que representa la ideología conservadora. Sus elementos principales son:

    - Incide en el concepto de soberanía compartida otorgando más poderes a la Corona: nombramiento íntegro del Senado con miembros de la nobleza.

    - Una nueva ley de imprenta que recortaba las libertades de expresión.

    - Un nuevo sistema electoral que reduce el derecho al voto al 1% de la población y aumenta el control gubernamental sobre las elecciones.

    Los gobierno moderados iniciaron también otras reformas políticas:

    - Para asegurar el orden público y prevenir las revueltas y el bandidaje se crea en 1844 la Guardia Civil, un cuerpo policial con reglamentos militares.

    - Se aprueba la ley de Ayuntamientos (1845) que reserva al gobierno el nombramiento de los alcaldes y el control de la Diputaciones provinciales.

    - De gran importancia es la firma con el Papado del Concordato de 1851 por el que la iglesia acepta las desamortizaciones eclesiásticas y reconoce la legitimidad de Isabel (gran parte de la Iglesia en España era carlista). Por su parte el estado se compromete a devolver los bienes no vendidos y a mantener a la Iglesia Católica como única aceptada en España (confesionalidad). Además otorgaba a la Iglesia un importante papel en la educación.

    La causa de la crisis de los gobiernos moderados fue la corrupción financiera relacionada con las concesiones de las primeras líneas ferroviarias. En 1854 las Cortes exigen la revisión de las cuentas del gobierno y este responde cerrando las Cortes y obligando al exilio a los políticos y militares, tanto conservadores como progresistas, de la oposición. Pronto comienza a prepararse un nuevo golpe militar.

    El bienio progresista (1854-56).

    La revolución de 1854 fue muy compleja porque en ella coincidieron una revuelta popular urbana ocasionada por la carestía del pan en la que predominaban los elementos democráticos e incluso republicanos. Además se produce una sublevación de militares moderados, contrarios al gobierno pero leales a la Constitución y a la Monarquía.

    Las tropas sublevadas obtienen un triunfo limitado contra las tropas del gobierno en Vicálvaro. A este episodio se le conoce con el nombre de la “Vicalvarada”.

    El principal militar implicado, el general O'Donell se compromete con los sectores progresistas en el llamado Manifiesto de Manzanares, en el que promete poner en marcha algunas de las reformas exigidas por los revolucionarios.

    O'Donell crea un nuevo partido, la Unión Liberal, que engloba a los moderados contrarios al autoritarismo de la etapa anterior y partidarios de volver al espíritu de la Constitución de 1845.

    Ante el peligro para la Corona, Isabel se ve obligada a llamar a los progresistas al poder. Espartero será jefe del gobierno y O'Donell ministro de la guerra. Es decir, una coalición entre moderados y progresistas.

    Este nuevo gobierno revoca la Constitución del año 45 y conforme a los principios del texto progresista del 37 convoca Cortes Constituyentes. Se aprueba así la Constitución nonata de 1856, que nunca llegó a entrar en vigor.

    Este nuevo texto supone la plasmación de los principios progresistas: soberanía nacional, amplia declaración de derechos y tolerancia religiosa. La Corona conservaba los mismos poderes plasmados en 1837.

    La principal medida económica tomada por el nuevo gobierno es la ley Madoz de desamortización general de 1855, que completaba la desamortización eclesiástica de Mendizábal.

    El proyecto político del bienio se agotó muy pronto debido a dos causas:

    - Por una parte el enfrentamiento entre los dos partidos de la coalición en torno a la Constitución que no era aceptada plenamente por los moderados puesto que representaba el ideario de los progresistas. Esta es la razón que explica que nunca llegara a aplicarse.

    - Por otro lado hay que señalar la división dentro de las filas progresistas ya que muchos de sus miembros, especialmente en la Milicia Nacional defendían ideas democráticas e incluso republicanas. Surge así a la izquierda de los progresistas el partido Demócrata, cuya principal reivindicación será una nueva Constitución que contemple el sufragio universal.

    Además en 1856 se producen importantes motines obreros y rurales debidos al alza de los precios de los productos de consumo básicos. Los partidos de gobierno se enfrentan con motivo de la represión. Espartero dimite y se hace cargo del gobierno la Unión Liberal de O'Donell, que, con el apoyo del ejército, de la Corona y de la burguesía propietaria, suprime la Milicia Nacional y vuelve a la vigencia de la constitución de 1845.

    Es el fin de la experiencia revolucionaria del bienio progresista.

    La Unión Liberal (1858-63). Los moderados(1863-68). El fin de la monarquía.

    Se inicia el llamado gobierno breve de O'Donell. A partir de 1856 O'Donell intenta ampliar la Constitución recién repuesta (1845) en un sentido más liberal. Entre otras medidas propone:

    - Ampliación del sufragio.

    - Determinación de un periodo mínimo de apertura de las Cortes.

    - Restitución del sistema de jurados en los juicios por “delitos de imprenta”, que existía en 1837.

    - Elección popular de los municipios en las grandes ciudades (> 40.000 habts.)

    Sin embargo estas medidas no llegan a entrar en vigor y O'Donell pierde la confianza de la reina que nombra un nuevo gobierno moderado presidido por Narváez.

    Los moderados inician un bienio conservador en el que se vuelve totalmente al sistema político y constitucional de 1845, sin adicciones progresistas. La única reforma de importancia es la Ley de Instrucción Pública de Moyano (1857), primera ley educativa española que pretendió paliar sin éxito el alto nivel de analfabetismo en nuestro país.

    En 1858 los enfrentamientos dentro del partido moderado provocan el cese de Narváez y el comienzo del llamado gobierno largo de O'Donell y la Unión Liberal. Es una etapa de estabilidad política y social con un importante desarrollo económico y en la que se intenta ampliar las bases sociales del régimen monárquico favoreciendo la alternancia política.

    Lo más destacado del periodo liberal es la política exterior de prestigio caracterizada por las empresas de intervención colonial como ocurre en otros países europeos en la misma época. España siempre tuvo un papel secundario en estas aventuras coloniales y no obtuvo beneficios reales. Las principales intervenciones en el extranjero fueron:

    - Expedición franco-española a la Cochinchina (Vietnam) en 1858. Los franceses inician su penetración colonial en la zona. España sólo obtiene una pequeña compensación económica.

    - La guerra de Marruecos (1859) fue provocada por los ataques contra Ceuta y Melilla. Los españoles, al mando del general Prim, vencen a los marroquíes pero solo obtienen un pequeño territorio (Ifni) y un tratado comercial más favorable a Francia e Inglaterra que a nuestro país.

    - La expedición a Méjico (1861-63) estuvo fundamentalmente al servicio de los intereses coloniales de prestigio del Emperador Napoleón III de Francia. España acabó por retirarse de la empresa.

    La política exterior de O'Donell tuvo un importante papel en el auge económico de la época y contribuyó a mantener la estabilidad política. Sin embargo los escasos resultados obtenidos provocaron a la larga la debilidad del gobierno de la Unión Liberal, afectado también por escándalos de corrupción financiera que afectaban a la propia familia de O'Donell. En 1863 los unionistas pierden el poder siendo sustituidos por los moderados.

    Desde 1863 a 1868 se alternan en el poder los gobiernos moderados presididos por Narváez y los gobiernos unionistas presididos por O'Donell. Se impone una política autoritaria y represiva con la oposición. Ante la imposibilidad de volver al poder por vía pacífica, los progresistas y los demócratas recurren a los intentos de insurrección militar.

    Es además una etapa de fuerte crisis económica general a toda Europa con un importante aumento del desempleo agrícola e industrial y un aumento de los precios. Se inician en este momento las primeras organizaciones del movimiento obrero en España.

    En 1866 se produce un alzamiento fracasado de Prim y la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil, duramente reprimido. En Agosto de ese mismo año los partidos de oposición llegan al Pacto de Ostende con un programa mínimo que incluye el sufragio universal y el derrocamiento de Isabel, aunque no se determina la futura formula del estado, monarquía o república.

    El general Serrano, sucesor en la Unión de O'Donell, se suma a la conjura, con la condición de que se mantenga el sistema político monárquico aunque sin Isabel. La reina se queda sin apoyos a la espera del definitivo golpe de estado.

    4. Las instituciones políticas isabelinas: la Corona, los partidos y el ejército.

    La monarquía de Isabel II.

    Con el estado liberal la monarquía absoluta deja paso a una monarquía constitucional. Sin embargo en la práctica la Corona va a tener un papel político decisivo. Retiene importantes poderes ejecutivos a través del gobierno y una amplísima función legislativa. Por eso es preferible utilizar el concepto de soberanía compartida en lugar del de soberanía nacional.

    Las dos regencias y después Isabel hicieron un mal uso de estas atribuciones. Los gobiernos fueron nombrados siempre por la corona a espaldas de la confianza de las Cortes. La reina beneficia exclusivamente a las opciones más moderadas, excluyendo a los progresistas. Esta es la razón por la que este partido hubo de recurrir en numerosas ocasiones a la sublevación y al golpe militar para acceder al poder.

    Los partidos políticos.

    El origen de las formaciones políticas se sitúa en 1835-36 cuando los liberales se dividen por la cuestión del Estatuto Real concedido por Maria Cristina.

    Son partidos de élites, con muy pocos “afiliados” y en los que toman un papel fundamental los líderes, frecuentemente militares. En conjunto representaban a una muy pequeña minoría de ciudadanos, los que tenían derecho de voto en los sistemas censitarios.

    La mayor parte de la población se mantenía al margen de los partidos. Hay que señalar para explicar este hecho el elevadísimo % de analfabetismo y la falta de formación política.

    Existieron partidos extremistas y antidinásticos. Por la derecha los carlistas y por la izquierda los republicanos. Pero nunca lograron una relevancia importante y fueron excluidos del funcionamiento del estado.

    Los principales partidos fueron por tanto:

    - El partido moderado: partidarios de conciliar la revolución liberal con la tradición histórica. Rechazaban el principio de soberanía nacional y defendían la compartida. Sus principales intereses radicaban en el mantenimiento del orden social y de la propiedad privada. Defendían un sufragio muy censitario y un Estado centralista y confesional.

    - El partido progresista defendía la soberanía nacional plena. Reclamaban una amplia concesión de derechos individuales y colectivos y pretendían aumentar progresivamente el censo electoral. Aunque católicos defendían la tolerancia religiosa.

    - La Unión Liberal de O'Donell pretendió ser una conciliación entre las dos tendencias anteriores. Sin embargo sus principios ideológicos eran muy eclécticos y acabó por inclinarse hacia el moderantismo.

    - Por ultimo, el partido Demócrata surge de una escisión progresista en 1849. Su base social es más amplia puesto que defienden el sufragio universal. En la cuestión religiosa se decantan por un estado aconfesional. Nunca participarán en el poder hasta la revolución de 1868.

    El ejército.

    Los militares van a tener un papel destacadísimo en la construcción del Estado Liberal. Como jefes de los partidos políticos presiden numerosos gobiernos o participan en sublevaciones para llegar al gobierno. Su importancia se explica por las siguientes razones:

    - Incapacidad de la Corona y de los partidos para establecer un sistema de alternancia política pacífica. Adquieren así gran importancia los sistemas “violentos”.

    - Las distintas constituciones que se suceden en el periodo reflejan el ideario político de los partidos en el poder y por tanto nunca son aceptados por la oposición en cada momento.

    • La importancia social del ejército en una época de continuos conflictos civiles como las guerras carlistas y las distintas sublevaciones partidarias.

    EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874)

  • INTRODUCCIÓN.

  • LA REVOLUCIÓN “GLORIOSA” DE 1868.

    • Causas

    • Desarrollo y nuevo orden político.

    • LA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA DE 1869.

    • DE LA REGENCIA A LA MONARQUÍA CONSTITUCIONAL(1869-1871)

      • Reformas legislativas y económicas.

      • Problemas sociales.

      • La cuestión de la elección de monarca.

      • LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA DE AMADEO DE SABOYA.1871-1873.

        • Constitucionalistas y radicales.

        • La oposición:

        • Republicanos.

        • AIT.

        • Iglesia.

  • La guerra de Cuba. Guerra Larga 1868-78.

  • La III guerra Carlista.1872-1876.

  • LA 1ª REPUBLICA. 1873.

    • Indefinida.

    • Federalista y cantonalista.

    • República del Orden y República Autoritaria.

    • EL FINAL DE LA REPÚBLICA. HACIA LA RESTAURACIÓN. 1874

    • INTRODUCCIÓN.

    • El periodo que se abre tras el derrocamiento de Isabel II es uno de los más turbulentos de la historia de España.

      En el transcurso de 6 años se suceden tres sistemas de estado distintos. En primer lugar un gobierno provisional y constituyente. Posteriormente el intento de volver a una monarquía plenamente democrática con un cambio dinástico. Y por último el primer ensayo de gobierno republicano de la historia de España, fracasado por sus propias limitaciones e incapacidades y eliminado por un golpe de estado. Por último, la “Restauración”, en la figura de Alfonso XII, hijo de la reina destronada.

      En este breve periodo de tiempo triunfan los principios del liberalismo radical y democrático que habían surgido en la oposición política de a los gobiernos moderados de Isabel II. Se imponen el principio de soberanía nacional y el sufragio universal.

      El experimento democrático del sexenio fracasó debido a la acumulación de problemas políticos heredados de la época anterior. Resurge el problema del carlismo con una nueva guerra civil. Se inicia el problema colonial con la guerra de Cuba. Y por último, durante la Republica estalla la sublevación del cantonalismo, provocada por el federalismo radical.

      De forma paralela en este periodo se inicia el movimiento obrero en Europa y en España. En 1864 distintas organizaciones obreras de distinto signo político han fundado en Londres la I Internacional (A.I.T.), en la que se ponen las bases de las principales ideologías obreras, el marxismo o socialismo científico y el bakuninismo o anarquismo.

    • LA REVOLUCIÓN “GLORIOSA” DE 1868.

    • CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN.

    • Son de naturaleza muy variada. Destaca la importancia de la crisis económica como causa externa y el agotamiento de los gobierno moderados de Isabel II como causa interna.

      - La crisis económica de 1866 tiene dos elementos. Se trata de un crack financiero internacional que provoca el hundimiento de la bolsa y el cierre de numerosas empresas industriales y bancarias. La industria textil catalana se ve muy afectada por la restricción de las importaciones de algodón desde EE.UU., y por la caída del consumo interno.

      Además se trata de una crisis típica del antiguo régimen económico. Las malas cosechas de 1867-68 causan una crisis de subsistencias, con un aumento del hambre y de la mortalidad. Esto beneficia a los partidos de izquierdas más radicales, los demócratas y los republicanos. Los procesos desamortizadores de la etapa isabelina no han solucionado el problema agrario social de Andalucía sino que, por el contrario lo han agravado al arrebatar a los pequeños campesinos sus escasas propiedades, proletarizándolos.

      - Desde 1856 la monarquía de Isabel se ha apoyado únicamente en el partido moderado, que se ha mantenido en el poder por la fuerza, ignorando el sistema parlamentario y la Constitución de 1845 y reprimiendo duramente cualquier oposición.

      Los partidos de la oposición (progresistas, Unión Liberal y demócratas), preparan un golpe de estado para acceder al gobierno en el Pacto de Ostende. Será un pronunciamiento militar encabezado por Topete, Prim y Serrano. Cuenta con el apoyo de un movimiento revolucionario popular. Su único objetivo es el derrocamiento de Isabel II. La forma de gobierno se deja para después del triunfo de la Revolución.

    • EL DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN.

    • Se trata de una revolución militar y simultáneamente se dará un movimiento revolucionario civil popular:

      • En Septiembre de 1868 triunfa el pronunciamiento militar del ejército y de la Armada de Cádiz al mando de Topete por la reducción del presupuesto Naval. Las tropas sublevadas vencen a los leales a la reina en la batalla de Alcolea. Isabel emprende el camino del exilio.

      Los militares defienden un manifiesto llamado “España con honra” en el que se exponen las razones de su levantamiento:

        • Expulsión de la Reina y formación de un Gobierno Provisional que representara las fuerzas excluídas del poder.

        • Proclamación de libertades y derechos.

        • Convocatoria de unas Cortes Constituyentes por Sufragio Universal Masculino.

      • Al mismo tiempo, desde Cádiz, se extienden por el resto del estado las Juntas revolucionarias que, de hecho, ejercen el poder y exigen reformas políticas (sufragio universal, libertad de expresión, de reunión y de culto); y reformas sociales (abolición de las quintas, de los impuestos de consumo- Impuesto indirecto que gravaba productos básicos de consumo- y reforma fiscal). En ellas predominan los elementos populares predominantemente demócratas y republicanos. Las Juntas restablecen la Milicia Nacional con el nombre de Voluntarios de la Libertad (en contraposición a los voluntarios Realistas de la época de Fernando VII.

      Para evitar el vacío de poder y la radicalización se forma rápidamente un Gobierno Provisional, con los progresistas de Prim y Sagasta y los unionistas de Serrano, que decreta la disolución de las Juntas asumiendo sus peticiones democráticas pero excluyendo en el gobierno a los demócratas. Entre las medidas destacaron:

      • Compromiso para reducir y suprimir el Impuesto de Consumos.

      • Libertad de asociación, imprenta, enseñanza y culto .

      • Emancipación de los hijos de las esclavas de las colonias.

      • Disolución de las órdenes religiosas aparecidas tras 1837.

      • Expulsión de Jesuitas.

      • No se suprimen del todo las Quintas.

      El primer problema a resolver por el gobierno es la cuestión de la forma del estado, monarquía o república, problema que dividió definitivamente a los demócratas separándose en monárquicos y Republicanos (nace el Partido Republicano Federal).

      Para resolverlo se convocan elecciones a Cortes Constituyentes con sufragio Universal Masculino de + 25 años donde obtienen mayoría los partidarios de una monarquía democrática no borbónica, o sea, el triunfo de los vencedores en la Revolución (unionistas, progresistas y demócratas) con un total de 236 escaños. A la izquierda el nuevo partido republicano federal de Pi i Margall, que obtuvieron un fuerte apoyo con 85 escaños. A la derecha se presentaron los neocatólicos que retomaban los ideales del carlismo y que obtuvieron 20 escaños, concentrados en Navarra y País Vasco.

      2- LA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA DE 1869.

      La principal tarea de las nuevas Cortes va a ser la promulgación de un nuevo texto constitucional que recoja los principios de la revolución.

      Será la primera Constitución democrática española. Sus principales elementos son:

      • Establece una monarquía constitucional basada en el principio de la soberanía nacional.

      • Sistema bicameral con un Senado compuesto por cuatro senadores por provincia y un Congreso.

      • División de los poderes:

        • El poder legislativo reside en Cortes bicamerales (Congreso y Senado) ambos electivos, que asumen la aprobación de las leyes y la iniciativa legislativa plena. Las Cortes debían reunirse al menos 4 meses al año para evitar la discrecionalidad abusiva de la época isabelina. Además del poder ejecutivo tiene el nuevo poder de control del gobierno por medio del nuevo mecanismo del derecho de censura.

        • El poder ejecutivo reside en el gobierno responsable solo ante las Cortes. El “rey reina pero no gobierna”, su papel es meramente representativo. El gobierno podía disolver Cortes con las limitaciones antedichas y tenía iniciativa legal y poder de sanción.

        • Por vez primera el poder judicial es asumido por una Justicia independiente formada por jueces de oposición y basada en el sistema de jurados.

      • Amplia declaración de derechos: de reunión y asociación (estos aparecen ahora por vez primera en una Constitución española), y otros como la inviolabilidad de la correspondencia.

      • Sufragio universal masculino (mayores de 25 años)

      • Libertad de cultos. Este punto fue uno de los más controvertidos de la discusión constitucional, aunque se mantenía la ayuda del Estado al la Iglesia católica como principal religión.

      • Se consagra el principio de descentralización política al establecer la elección democrática de los ayuntamientos.

      3- DE LA REGENCIA A LA MONARQUÍA CONSTITUCIONAL.

      a. REFORMAS LEGISLATIVAS Y ECONÓMICAS.

      Al margen de la Constitución, en este período, durante la Regencia de Serrano y el Gobierno de Prim, se llevaron a cabo importantes reformas entre las que destacó la obra legislativa del momento:

      • Nuevo Código Penal.

      • Ley de Enjuiciamiento Criminal.

      • Ley de órden Público.

      • Ley de Matrimonio Civil; establece la afirmación del poder civil sobre cualquier otro (militar, religioso...).

      • Ley Orgánica del Poder Judicial; se establece la Administración de Justicia que va desde el tribunal Supremo a los Juzgados Municipales.

      También destacó la reforma económica llevada por el titular del ministerio Figuerola:

      • La ley de Bases Arancelarias. Supone una tendencia al librecambismo y por tanto, una mayor apertura al exterior. Es parte del ideario democrático de integrarse en el mercado mundial. Se apoya a las exportaciones y se acusa al proteccionismo de la escasa innovación tecnológica.

      • Ley de Minas de 1869. traspaso de l subsuelo que pasa de manos de la Corona a manos privadas para su explotación (inversión extranjera).

      • Unificación monetaria con el nacimiento de la Peseta en 1869.

      b. PROBLEMAS SOCIALES.

      El Gobierno de Prim tuvo que hacer frente a importantes problemas sociales como los levantamientos republicanos y campesinos:

      • Las masas populares revolucionarias eran en gran medida republicanas por lo que estaban insatisfechas por la nueva constitución y pasaron a engrosar las filas republicanas. En el verano de 1869 se produce una sublevación republicana federal (en núcleos urbanos del Mediterráneo) que obliga al Gobierno a suspender las garantías Constitucionales y declarar el Estado de Guerra.

      • En Andalucía los campesinos sin tierras multiplican las ocupaciones de fincas que son duramente reprimidas por la Guardia Civil. Sus peticiones de una nueva y más radical reforma agraria no son atendidas por el gobierno. A partir de este momento el campo andaluz se inclinará por la ideología anarquista recién traída a nuestro país por los agentes de la I Internacional (en España desde 1872). También rentabilizó este fracaso social y políticamente el carlismo.

      En este momento también se tuvo que hacer frente al estallido de La Guerra de Cuba iniciada en 1868 con el Grito de Yara y resuelta diez años después. El Gobierno estaba absorbido por las convulsiones internas y antepuso la victoria militar a la solución política. La guerra provocó motines urbanos pues no permitió que se cumplieran las promesas de Supresión del Impuesto de Consumo y abolición de Quintas.

      c. LA CUESTIÓN DE LA ELECCIÓN DE MONARCA.

      El principal problema planteado al Gb. Provisional tras la Constitución es la elección de un rey. Las Cortes nombran Regente al general Serrano y se inicia la búsqueda de candidato al trono, que no debe pertenecer a ninguna de las dos líneas borbónicas. Se trató de una cuestión de ámbito internacional con iniciativas internas de oposición entre Carlistas, Alfonsinos y Republicanos.

      Entre los candidatos que se barajaron destacan:

      • Espartero: Héroe militar y mito revolucionario pero que ya había fracasado en la Regencia (1840-43).

      • Fernando De Coburgo: es la opción portuguesa que pretendió la unión Ibérica. Al final no gustó y fue rechazada.

      • El Duque de Montpensier: sospechoso del asesinato en duelo de un primo de la Reina. A su vez introducía la rama borbónica pues estaba casado con la hermana de la Reina.

      • Leopoldo de Hohenzollern Sigmaringen. Es el candidato aleman apadrinado por Bismarck. Su opción fue la causante de la guerra franco-prusiana de 1870-71.

      • Amadeo de Saboya: Es el hijo de Víctor Manuel II, y causaba menos alteraciones en el juego de alianzas internacionales. Su elección no fue unánime, lo que representó el mayor obstáculo en su reinado. Se elige como rey en Nov-1870.

    • LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA DE AMADEO I (1871-73).

    • La llegada del nuevo rey en Enero de 1871 se produce en un momento de tensión política. Días antes había sido asesinado el general Prim*1, uno de los pocos posibles apoyos del nuevo monarca. Amadeo no tiene ninguna popularidad en el pueblo español por su condición de extranjero, por la indiferencia de la nobleza que es isabelina y por la división entre los partidos políticos.

    • CONSTITUCIONALISTAS Y RADICALES.

    • Con la elección de Amadeo y la muerte de Prim se inicia la descomposición del liberlismo triunfante en la Revolución y la fractura de los progresistas.

      Así, los Unionistas se acercaron a los posicionamientos alfonsinos.

      Por su parte, los progresistas se dividieron en: Partido constitucionalista de Sagasta, que sería la derecha monárquica, y del partido demócrata radical de Ruiz Zorrilla,*2 que propone reformas políticas y sociales más profundas entre las que destacan:

        • Supresión real de las quintas que seguían en vigor debido a los distintos conflictos.

        • Abolición de la esclavitud en Cuba. Se intenta así aplicar un derecho humano básico y solucionar en parte el problema de la guerra independentista en la isla.

        • Profundización de la reforma agraria en un sentido más social.

        • Separación Iglesia-Estado.

      Ambos partidos no logran establecer un sistema político estable y de alternancia sino que estuvieron envueltos en una continua rivalidad, provocando la sucesión de siete gobiernos distintos a lo largo de un reinado de poco más de dos años de duración.

    • LA OPOSICIÓN

    • Los principales grupos de oposición son:

      • Los republicanos se oponen a la monarquía de Amadeo y propugnan la República Federal. El partido se encuentra dividido entre los partidarios de una oposición parlamentaria, con Pi i Margall a la cabeza, y los insurreccionales que pretenden imponerla por la fuerza. Tenían gran apoyo de las masas populares, insatisfechas con las reformas.

      • AIT: La Asociación Internacional de Trabajadores con una base ideológica que parte del Socialismo Científico marxista y del Anarquismo Bakuninista. Encaja en el campesinado andaluz y levantino por su desconfianza en los partidos políticos y sus respuestas de rebeldía.

      • El movimiento propone la Libertad, Igualdad y Fraternidad absolutas. Necesita la creación de asociaciones como medio para lograr esos objetivos. La labor de proselitismo fue llevada a cabo por Fanelli. Representa la tendencia anarquista . se reúne en Barcelona el Primer Congreso de la Federación Española, en que se decide abolir clases sociales, la propiedad privada y establecer la igualdad económica-social de ambos sexos y sustituir el Estado por una federación de asociaciones obreras.

      • La Iglesia católica nunca aceptó el régimen democrático por la cuestión de la tolerancia religiosa consagrada en la Constitución así como por la separación absoluta de Estado e Iglesia. Molesta también la elección de Amadeo de Saboya, hijo del rey que llevó a cabo la Unificación Italiana enfrentándose con el Papado.

      • Otros:

        • Los ricos hacendados de Cuba temían los proyectos de abolición de la esclavitud en la isla. Se alejaran del nuevo monarca para apoyar al partido alfonsino.

        • La nobleza y la alta burguesía temían que el sistema se radicalizara poniendo en peligro la propiedad privada como había ocurrido durante los sucesos de la Comuna parisiense en 1870-71. Sobre todo estos últimos crearon el Partido Alfonsino convencidos de que la restauración borbónica garantizaba: orden y tranquilidad para los negocios y mantenimiento de la propiedad, amenazada con la monarquía de Amadeo.

    • LA GUERRA LARGA DE CUBA.

    • Iniciada con el Grito de Yara y finalizada con la Paz de Zanjón en 1878. Entre sus causas están:

      • La exclusión de los burgueses criollos del desarrollo económico especialmente del comercio del azúcar.

      • La injerencia norteamericana con importantes intereses económicos.

      Se exige la participación de los cubanos en el Gobierno y se rechaza la Condición de Colonia. También se exige el fin de la esclavitud.

      Frcasaron todas las propuestas y se convirtió e una larga guerra de tropas españolas contra guerrillas cubanas que produjo enormes pérdidas humanas y gastos militares.

      D- LA III GUERRA CARLISTA

      Tras el derrocamiento de Isabel el carlismo pretende imponer a su propio candidato (Carlos VII). En Mayo de 1872 se produce una sublevación carlista que va a afectar de nuevo a Navarra, el País Vasco, el interior de Cataluña y zonas aisladas en el resto del estado. Esta nueva guerra no termina hasta 1876.

      La falta de apoyo popular, la fuerza de los distintos grupos de oposición, aunque sus intereses fueran muy distintos, junto con la ineficacia de los sucesivos gobiernos provocan en Febrero de 1873 la renuncia a la corona por parte de Amadeo.

      Las Cortes reunidas en Asamblea Nacional, es decir Congreso más Senado, aceptan su renuncia y por mayoría votan la única posible solución: la instauración de la República.

    • LA PRIMERA REPÚBLICA.

    • La República indefinida (Febrero-Mayo de 1873).

      La instauración de la República se hizo de forma pacífica y rápida debido al vació de poder provocado por la abdicación del rey. Fue el resultado de un pacto entre una mayoría de monárquicos demócratas y una minoría de republicanos con el objeto de salvar el programa democrático de 1868.

      La Asamblea Nacional, cámara única por reunión del Congreso y el Senado, forma un primer gobierno de coalición presidido por el federal Figueras. Los ministros radicales solo aceptan que la nueva república sea unitaria y centralista, mientras que el Partido Republicano Federal pretendía disolver la Asamblea, convocar nuevas Cortes Constituyentes y proclamar de forma legal la República Federal en una nueva Constitución.

      Las elecciones a Cortes Constituyentes en Mayo dieron el triunfo absoluto a los federales con un 90 % de los votos pero con una elevadísima abstención (60%) debido al boicot de todos los demás partidos.

      La República Federal (Junio-Julio 1873). El cantonalismo.

      El 1 de Junio las Cortes Constituyentes recién elegidas proclaman la Rep. Federal. Se forma un nuevo gobierno presidido por Pi y Margall y se comienza a redactar una nueva constitución que nunca llegaría a entrar en vigor.

      La idea básica del proyecto constitucional era la formación de una federación de 17 repúblicas, incluidas Cuba y Puerto Rico. Cada uno de ellos podía actuar libremente e incluso dotarse de su propia constitución pero siempre ajustándose a los principios de la Constitución. (Pacto Federal desde arriba)

      La declaración de derechos era similar a la de 1869 y era más radical en la cuestión religiosa al proponer la separación total de la Iglesia y el Estado y la obligatoriedad del matrimonio civil.

      El legislativo era bicameral. El Congreso tenía la iniciativa de las leyes y el Senado tenía la función de representar a los distintos estados.

      El gobierno federal también encaró las dos principales cuestiones sociales: el reparto de la tierra y las relaciones laborales.

      La resolución del primer problema suponía cuestionar el derecho a la propiedad privada y por tanto las medidas adoptadas nunca llegaron a aplicarse. En cuanto a las reivindicaciones obreras se aprobaron las dos primeras medidas de protección al trabajo:

      - La ley sobre el trabajo de los menores de 16 años.

      - La creación de jurados mixtos de obreros y patronos para resolver los conflictos laborales.

      Ninguna de las dos llegó realmente a aplicarse y posteriormente fueron derogadas.

      La República Federal fracasó por los problemas acumulados pero sobre todo por la división interna entre legalistas e intransigentes.

      Estos querían la implantación inmediata del federalismo sin esperar a la promulgación de la Constitución. En Julio se retiran de las Cortes llamando a las masas populares a la creación de “cantones” independientes. El Cantonalismo pretende una organización de abajo-arriba en que las unidades inferiores se federan para crear unidades superiores.

      El cantonalismo se extiende con rapidez por Andalucía, Levante y Murcia. Entre sus objetivos resulta difícil de distinguir entre las ideas del federalismo radical y los deseos de revolución social. En algunos cantones, por ejemplo en Alcoy (Alicante), participaran líderes obreros de la Internacional, aunque su implicación fue marginal.

      La sublevación provoca de inmediato la caída del gobierno de Pi i Margall sustituido por un nuevo gobierno presidido por Salmerón. Es el fin de la experiencia republicana federal deshecha por sus sectores más radicales en el cantonalismo. La República se tuvo que enfrentar contra el cantonalismo y disolverlo mediante la fuerza militar. En algunos casos con gran resistencia, como en el Cantón de Cartagena.

      La consecuencia del movimiento cantonal fue la adopción de medidas cada vez más conservadoras y a medio plazo la ruina total de la idea federal y el fracaso democrático del sexenio.

      La República de orden. La presidencia de Castelar.

      La prioridad del nuevo gobierno fue acabar con las sublevaciones carlista en el norte y cantonalista en el sur y en levante, apoyándose en las clases acomodadas y utilizando al ejército mandado por oficiales de simpatías monárquicas.

      En Septiembre el movimiento cantonal solo resiste en Cartagena. El nuevo presidente Nicolás Salmerón dimite por su negativa a firmar condenas de muerte contra algunos líderes de la revuelta. Es elegido presidente el republicano moderado Castelar con quien se acentúa el giro a la derecha de la república resumido en su programa de gobierno: “lo que necesitamos es orden, autoridad y gobierno”. Las Cortes le otorgan poderes extraordinarios para afrontar la situación y solventar el problema del cantonalismo así como el conflicto carlista, el cubano y lograr la pacificación del país.

      Sus principales medidas de gobierno fueron:

      - Disolución del cuerpo de Voluntarios de la República, formado por las clases populares federales.

      - Reimplantación del sistema de quintas.

      - Nombramientos militares que favorecen a los oficiales más conservadores.

      - Suspensión de las garantías constitucionales y gobierno por decreto.

      El carlismo había adquirido una gran fuerza en sus territorios tradicionales llegándose a organizar casi como un estado independiente con capital en Estella (Navarra). También se agrava el problema de la guerra de Cuba por la creciente intervención norteamericana que favorecía a los independentistas. Se produce el incidente del Virginius, barco de los EE.UU. que transportaba armas para los rebeldes de la isla.

      Estos conflictos contribuyeron a acentuar la importancia del ejército y su compromiso con los sectores de oposición de derechas y monárquicos. Asimismo el gobierno de Castelar perdía la confianza de las Cortes.

      El día 3 de Enero el general Pavía disolvía por la fuerza la Asamblea. El golpe de Estado no provocó ninguna resistencia. El país necesitaba volver a la normalidad política.

      La República autoritaria. La presidencia de Serrano.

      El golpe de Pavía abría tres posibilidades en el futuro político del Estado:

      - Restaurar la Constitución de 1869 cambiando la forma de gobierno para establecer una república unitaria.

      - Una continuidad republicana autoritaria bajo la presidencia de un hombre de orden pero con el prestigio de la revolución del 68, el general Serrano. Esta solución era semejante a la propiciada en Francia, tras la represión de la Comuna, por el general Mac Mahon.

      - Un retorno a la monarquía en la figura de Alfonso, hijo de Isabel. Esta era la opción preferida por las clases acomodadas y por gran parte del ejército. Su principal valedor era Cánovas del Castillo.

      Aunque se optó por la segunda opción, Serrano carecía de los apoyos necesarios para consolidar su presidencia y la República. Siempre se le consideró una solución interina, mientras el partido alfonsino reunía a sus partidarios y esperaba que la restauración de los Borbones se produjera por la presión de la opinión pública.

      Serrano siguió una política de orden, sin Constitución, puesto que no se llegó a restaurar la del 69. Se tomaron medidas tendentes a perseguir a la oposición más radical. Persiguió a los federalistas intransigentes terminando definitivamente con el cantón de Cartagena, el último en resistir.

      Prohibió asimismo las asociaciones vinculadas con la I Internacional obrera (AIT) a la que se responsabilizaba, exageradamente, de los acontecimientos revolucionarios del año anterior.

      Dos graves problemas del periodo de Serrano fueron la guerra carlista en el Norte y la guerra de Cuba que habían empeorado para el gobierno central.

      Los carlistas habían sitiado Bilbao y esto obligó a intervenir al propio general Serrano. Se consigue salvar la ciudad pero la fuerza militar y popular del carlismo sigue siendo muy grande. La gravedad del conflicto favorecía a los militares alfonsinos. La falta de credibilidad de los gobiernos de Serrano conducía a otorgar más prestigio a la causa de Alfonso de Borbón.

      El 1 de Diciembre se hace público el Manifiesto de Sandhurst, escrito por el futuro rey y dado a conocer por Canovas del Castillo. En el Manifiesto Alfonso se ofrece como alternativa política y se compromete a respetar las libertades.

      Por último el 31 de Diciembre de 1874, el General Martínez Campos se pronuncia con sus tropas en Sagunto por la monarquía de Alfonso XII. El gobierno se exilia pero casi todos los partidos políticos excepto carlistas y federales aceptan de buen grado la nueva situación.

      LA RESTAURACIÓN.

      • Introducción.

      • Apoyos sociales a la Restauración.

      • La Constitución de 1876.

      • Los fundamentos del sistema de la Restauración.

        • El bipartidismo y los partidos al margen.

        • El turnismo.

        • El caciquismo.

      • Etapas y evolución histórica.

        • El reinado de Alfonso XII 1875-1885.

        • La Regencia de Maria Cristina 1885-1902.

          • Política internacional y Guerra de Cuba.

      • El problema de los nacionalismos.

        • El nacionalismo catalán.

        • El nacionalismo vasco.

      LA RESTAURACIÓN

      • INTRODUCCIÓN.

          • Tras el fracaso de la experiencia del sexenio democrático y revolucionario y la acumulación de problemas sin resolver, toma fuerza la idea de reponer la Monarquía Borbónica como una forma de devolver la estabilidad política al país.

          • El promotor de la Restauración es Antonio Canovas del Castillo, figura ligada al ideario del liberalismo doctrinario (moderantismo) y de la Unión Liberal.

              • En 1870 propuso abdicar a Isabel II en su hijo con vistas a una futura Restauración. A partir de aquí nació el partido Alfonsino que apoya esta idea.

              • En 1874 redacta el manifiesto de Sandhurst en el que se condensa parte del ideario Canovista:

                • La vuelta de los Borbones. La monarquía es un eje básico que se ajusta a la tradición española. Para Canovas la Monarquía era consustancial a la Historia de España y debía jugar un papel protagonista en la Política, lo que chocaba con la idea de la Soberanía Nacional. Canovas defiende la idea de la tradición española de una Constitución no escrita en la que la Soberanía es compartida por Cortes y Rey.

                • Importancia histórica de las Cortes como representante de la Nación. De este modo pretende articular un sistema en el que el poder queda en manos de las Cortes y el Rey y este se compromete a respetar y defender el sistema parlamentario.

                • La voluntad de integrar a todos los españoles.

          • El resto de la ideología canovista se resume en:

            • restricción de libertades

            • Práctica del proteccionismo económico.

            • .

          • Conclusión: La Restauración es un sistema político cuya pieza fundamental se basó en la vuelta de los Borbones y la Soberanía compartida. Significa el restablecimiento de un régimen liberal-conservador no democrático.

          • Canovas deseaba la aceptación de la monarquía alfonsina de una forma legal con apoyo de la opinión pública; por eso criticó el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto el último día de 1874.

      APOYOS SOCIALES A LA RESTAURACIÓN:

          • Trató de crear un sistema de dominio burgués pero sin el exclusivismo de la época moderada de Isabel II.

          • Supone un giro conservador para evitar el acceso de los movimientos populares al poder.

          • Es apoyado por la burguesía terrateniente, industriales y hombres de negocio que consideran la Restauración un sistema que garantizará el orden y la tranquilidad en los negocios.

          • También se acabaron uniendo los sectores industriales, profesionales urbanos y jerarquía eclesiástica, así como la antigua aristocracia.

          • Apoyo de la Iglesia que, durante este tiempo ha ido siendo despojada de sus bienes por la burguesía liberal y de sus derechos en el sexenio. La Iglesia se adapta al nuevo orden (se produce el doble fenómeno de aburguesamiento de la Iglesia y catolización de la burguesía) y apoya los intereses de la burguesía para intentar reconquistar la influencia perdida. El anticatolicismo y ateísmo se propagan por el mundo obrero

          • Apoyo de ejército que se convierte en el garante del orden público en este sistema frente a la pérdida de protagonismo que sufrió durante la República Federal en la que se abolió el servicio militar y se estableció un ejército de voluntarios pagados.

      LA CONSTITUCIÓN DE 1876

          • Sustituye a la de 1869 e intenta integrar la mayor parte de adeptos. Consiguió convertirse en la más duradera de España 1876-1923 (hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera).

          • Gracias a la vaguedad de al declaración de sus principios lo que permitía una interpretación más flexible. Se trataba de crear un marco que fuera aceptado por cualquier grupo liberal que aceptase la Monarquía. En general, el sistema procuró dejar fuera a los extremos oposicionales: republicanos, movimientos obreros (nace el PSOE), y carlistas.

          • Características: podemos diferenciar dos partes:

              • La primera se refiere a los derechos individuales y se asemeja a la Constitución del 69. el artículo más crítico fue el de la tolerancia religiosa (al que se opuso la Iglesia) que establecía la religión católica del Estado pero la tolerancia religiosa a la práctica privada de otros cultos.

              • La segunda son los mecanismos políticos:

                  • Soberanía compartida del Rey y las Cortes.

                  • Sistema bicameral.

                  • Sufragio con posibilidades de cambio. Desde 1878 se estableció el censitario, sistema preferido por Canovas.

                  • El rey tiene el poder ejecutivo a través del gobierno. Capacidad de nombrar gobiernos.

      LOS FUNDAMENTOS DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN

    • El bipartidismo y los partidos al margen.

      • La teoría de Canovas para mantener el sistema político estable consiste en seguir el modelo bipartidista inglés. Pretende, al igual que en Inglaterra, que los dos principales partidos se turnen en el poder. La alternancia debería ser pacífica para evitar el intervencionismo militar (constante durante el período isabelino) y que ambos partidos pudieran gobernar sin necesidad de modificar la Constitución. Esos dos partidos son:

          • El partido conservador (heredero de los moderados y unionistas) cuyo líder es el propio Canovas y más adelante Silvela. En él se integra el partido moderado y el partid unionista de la época Isabelina.

      Su programa político es: sufragio censitario, control de la prensa, política económica proteccionista exclusivism de la religión católica y centralismo.

      Es el partido que comienza a gobernar a partir de 1875 bajo el turnismo pactado.

          • El partido Liberal o fusionista. Son herederos de las tendencias progresistas que aceptaron la Monarquía y el sistema constitucional de 1876. Incluye antiguos progresistas, demócratas, radicales y parte de la Unión Liberal. Su líder es Práxedes Mateo Sagasta, quien agrupa las ideologías en torno al Partido Fusionista creado en 1880.

      La ideología política se resume en: sufragio universal, libertad de culto, libertad de prensa y librecamismo económico.

      • Por otro lado encontramos los partidos al margen del sistema: eran todos aquellos que no aceptaron la Restauración Monárquica de Alfonso XII. Son partidos débiles sin posibilidad de vencer en las consultas electorales.

          • Los republicanos: comenzaron a disolverse tras el Golpe de Pavía. Se subdividieron en varios grupos:

              • Diferencias entre los que optaron por la vía insurreccional antimonárquica (Ruiz Zorrilla) y los que se presentaron a elecciones (obtención de pobres resultados debido a la corrupción electoral).

              • Diferencias entre los defensores de la República Federal (Pi i Margall) y los centralistas (Salmerón).

      El ideario republicano propone la República como forma de Estado, la soberanía Nacional, el racionalismo y anticlericalismo.

          • Los carlistas. Su derrota en 1876 provocó su división entre los partidarios de introducirse en el sistema político (que más tarde acabarán incluyéndose en las filas del partido Conservador con el nombre de Unión Católica) y los que optaban por el retraimiento (no participación en el sistema político). Este grupo es conocido con el nombre de Integristas.

      El carlismo siguió teniendo arraigo en Navarra , País Vasco, Valencia y Cataluña.

          • El Movimiento obrero. En este momento habían nacido las primeras asociaciones revolucionarias obreras que se manifestaban en dos tendencias.

            • Anarquistas: inspirados en la ideología de Bakunin con gran apoyo de los jornaleros andaluces y los sindicatos catalanes.

      Eran perseguidos políticamente por los gobiernos (en un momento les acusaron de formar la Organización de la Mano Negra, dedicada al crimen). Muchos anarquistas se inclinaron por la sublevación campesina y los atentados contra burgueses y personalidades políticas (Asesinato de Canovas por el anarquista Angiolillo en 1897). También llevaban a cabo acciones sindicales mediante huelgas y reivindicaciones. Fueron sistemáticamente reprimidos por los gobiernos de la Restauración.

            • Los marxistas o socialistas. En 1879 Pablo Iglesias fundó el PSOE y en 1888 se funda el sindicato UGT. La doctrina socialista se basaba en la lucha contra los intereses burgueses y contra el capitalismo. Tuvieron cierto arraigo y apoyo obrero en Madrid, País Vasco y Asturias.

    • El turnismo.

          • En la Constitución del 76 se incluían mecanismos que hacen posible la alternancia de los dos grandes partidos. El rey puede retirar la confianza a un Gobierno y posteriormente se produce la disolución de las Cortes, la entrega provisional del Gobierno al partido contrario quien, convoca nuevas elecciones y las gana. El gobierno entrante consigue una mayoría amplia frente a una minoría con bastante representación del partido contrario y un número muy limitado de diputados de carlistas y republicanos.

          • De este modo se aseguraba la estabilidad y se elimina el recurso al pronunciamiento militar.

          • El sistema del turnismo quedó definitivamente consolidado a partir de 1885 con la firma del Pacto del Pardo entre Cánovas y Sagasta que establecía la rotación en el poder.

          • El resultado de este sistema político fue una gran estabilidad y a la vez una falta de credibilidad ya que en él se producía el falseamiento electoral manipulando los resultados aunque , como sucedería desde 1890, se llegara al sufragio universal. Los fraudes electorales se entienden con los fenómenos del caciquismo y el encasillado.

    • El caciquismo.

          • El caciquismo es la relación político-social que se produce entre un grupo social que tiene los medios de poder y la influencia social, política o económica que se aprovecha de esta influencia. Habitualmente se trata de la oligarquía rural que, a cambio de favores obtiene los votos para el candidato político que desea. Se aprovechan del alto grado de analfabetismo rural para la manipulación política.

          • Los partidos políticos planificaban previamente el resultado electoral y la distribución de poder en cada distrito. A este sistema se conoce como el encasillado. Si faltaban votos para que saliera el candidato designado de antemano, se recurría al pucherazo, añadiendo los votos necesarios mediante la falsificación de las actas, vaciando urnas...

      ETAPAS Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA.

      • 1- El reinado de Alfonso XII 1875-1885.

          • La consolidación del proyecto de Canovas se produce mediante la solución de los dos grandes conflictos.

            • La guerra carlista finaliza en 1876. la victoria alfonsina se debió a la superioridad numérica y financiera y a la falta de apoyos y división interna de los carlistas. La consecuencia fue la supresión de los fueros tradicionales de Navarra y País Vasco. El malestar producido en esta zona por estos acontecimientos es la base del nacimiento del Nacionalismo Vasco.

            • La guerra de Cuba solucionada con la Paz de Zanjón en 1878.

            • El gobierno conservador: 76-81. procuró limitar las libertades con el objeto de mantener la Monarquía. Durante su gobierno se dieron:

                  • La ley electoral de 1878. Establece el sufragio censitario al 5% de la población.

                  • La Ley de Imprenta. Limita la libertad de prensa y de expresión (considera delito cualquier crítica a la Monarquía o al sistema de la Restauración)

                  • La Ley de reunión y Asociación de 1880. Dificulta las organizaciones republicanas y obreras. (clandestinidad).

                  • Control de los Ayuntamientos: se da a los Gobernadores la potestad de aprobar los presupuestos municipales. La Corona puede nombrar a los alcaldes de poblaciones de más de 30000 hab.

            • El primer Gobierno de Sagasta.81-84.

                  • Intenta anular algunas restricciones anteriores como la ampliación de libertades, los derechos de reunión la legalización de las asociaciones republicanas.

                  • Enfermedad y muerte por tuberculosis del rey. Para evitar levantamientos se produjo el Pacto del Pardo que marca el turnismo durante la regencia de Maria Cristina de Austria, embarazada del futuro Alfonso XIII .

              2- La Regencia de María Cristina 1885-1902.

            • El parlamento Largo de Sagasta 85-90. Durante esta fase se llevan a cabo importantes reformas.

            • Ley de Asociaciones de 1887. hace posible la legalización de las organizaciones obreras.

            • Ley electoral. Se adopta el sufragio universal masculino en 1890.

            • Nuevo Codigo Civil. Contempla la coexistencia legal entre matrimonio religioso y civil. Además se ratifica en la anulación de los fueros vasco-navarros.

            • 2.2- España hasta 1898.

            • En los últimos años de la Regencia se fue alterando la estabilidad. Por un lado el asesinato de Canovas sustituido primero por Silvela y más tarde por Antonio Maura. Por otro, la muerte de Sagasta en 1903, produjo la división de su partido en varias tendencias.

            • La política internacional.

            • En general, la política exterior de la época estuv caracteizada por el recogimiento, no involucrándose en aventuras coloniales como se hacía en las potencias europeas (imperialismo S XIX) y se asumía el escaso papel internacional de España. La única preocupación de los gobiernos era mantener las colonias.

              La guerra de Cuba 1895-1898.

                  • La paz de Zanjón supuso el fin del conflicto cubano en 1878. La nueva situación implicaba el fin de la esclavitud y la promesa de reformas que el gobierno español no cumplió , lo que provocó el empeoramiento de las relaciones.

                  • Durante la Regencia, Cuba era una colonia incluso más rica que la metrópoli. La política comercial impuesta en Cuba protegía la entrada de productos españoles en la isla (proteccionismo frente a productos extranjeros), sin embargo los mayores compradores de productos cubanos eran USA e Inglaterra.

                  • La situación se hizo insoportable y el proceso de lucha por la independencia era evidente.

                    • Desde Cuba la Guerra de Independencia fue un fenómeno popular apoyado por las clases inferiores que deseaban mejorar sus condiciones.

                    • En España, la opinión pública apoyaba la guerra, pues confluían muchos sentimientos (Cuba y Puerto Rico eran vistas como Baleares y Canarias) y muchos intereses económicos. Los únicos que no la apoyaban eran socialistas, republicanos y algunos intelectuales.

              El deseo de guerra se inflamaba desde la prensa que ensalzaba las virtudes de España frente al enemigo norteamericano (“Guerra de papel”).

                    • EEUU intentaba absorber el mercado de Cuba que había entrado en su órbita económica.

                  • Acontecimientos

                    • Se creó el Partido Revolucionario Cubano con José Martí al frente y apoyado por los EEUU.

                    • En 1895 se reinicia la guerra con el “Grito de Baire” y España envía a Martínez Campos para dominar la insurrección quien, viendo que con la represión militar no se puede acabar con el conflicto, decide renunciar y se nombra al general Valeriano Weyler dispuesto a combatir. Frente a las guerrillas de Antonio Maceo, Weyler, dividió el territorio cubano en líneas fortificadas. Con la muerte de Maceo, España tenía prácticamente ganada la guerra, pero entonces se produjo la intervención de EEUU. La excusa utilizada para la declaración de guerra fue la voladura del acorazado Maine en Febrero de 1898. La flota americana destrozó a la española y España se vio obligada a capitular y a firmar la Paz de París en 1898 que supuso en fin del Imperio Español, la pérdida de Cuba y la cesión de Puerto Rico y Filipinas a EEUU.

                  • Impacto psicológico de la derrota.

                    • La derrota militar supuso el fracaso del sistema de la Restauración y el nacimiento del Regeneracionismo suscitado por el fracaso político militar. El pesimismo dio origen al nacimiento de la generación del 98. Más que la pérdida del Imperio se produce una crisis moral e ideológica que supuso la pérdida de la ilusión. La preocupación de los hombres del 98 gira en torno al “problema de España”, de su definición como nación, de la búsqueda de identidad nacional y de las causas de su atraso con respecto a Europa.

                    • Reflejo de estas ideas fueron las obras de escritores y filósofos como Unamuno, Ortega y Gasset, Machado o Azorín quines siguieron la corriente regeneracionista iniciada por Joaquin Costa.

                    • El Regeneracionismo es la voluntad de revisar el pasado y afrontar el futuro pasando por la modernización de España. Su atraso económico era visto como la causa de su derrota.

              EL PROBLEMA DE LOS NACIONALISMOS.

              Durante la Regencia se produce el surgimiento de los Nacionalismos Periféricos en Cataluña y el País Vasco, que suponen la reacción frente al centralismo de la España liberal. Al principio, el desarrollo de estos movimientos tiene un carácter cultural basado en la defensa de la lengua propia y de las peculiaridades culturales, movimiento que en Cataluña se conoció con el nombre de Renaixença.

              • 1- El Nacionalismo Catalán.

                  • Parte del Catalanismo cultural de la Renaixença . Los antiguos Republicanos Federales de Pi i Margall se transformaron en los primeros catalanistas.

                  • En 1880, Vicente Almirall, se convierte en presidente del Primer Congreso Catalanista y en 1885 se presenta el Memorial de Greuges, en el que se exponen peticiones nacionalistas.

                  • En 1892, con la nueva situación económica, se empieza a producir el mayor apoyo de la burguesía al catalanismo. Los distintos grupos catalanistas, con diversas tendencias ideológicas, redactan las Bases de Manresa, en las que se exige la concesión de una amplia autonomía para Cataluña. El nacionalismo catalán sólo fue autonomista y sólo durante la II República surgirán las formaciones independentistas.

              • 2- El Nacionalismo Vasco.

                  • La abolición de los fueros tras la derrota carlista en 1876, supuso importantes ventajas para el desarrollo industrial del País Vasco, al suprimirse la aduana interior que la separaba del resto del Estado.

                  • Desde el punto de vista social, el gran desarrollo de la banca y de la industria siderometalúrgica y naval, favoreció el crecimiento de una importante clase media-alta y un nuevo proletariado con la llegada de inmigrantes del resto del país.

                  • El nacionalismo vasco se desarrollará a partir de la fundación del PNV bajo iniciativa de Sabino Arana. La ideología del partido se basa en la afirmación de una raza vasca, el catolicismo (vinculado al carlismo), el antiespañolismo, la reivindicación de la independencia de Euskal-herría y un carácter racista contra los inmigrantes “maketos”.

                  • El Nacionalismo evoluciona desde el radicalismo inicial hacia posturas más moderadas.

              LA DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN.

              LA CRISIS DE 1917.

            • El “regeneracionismo”.

            • El reinado de Alfonso XIII. La evolución política hasta 1917.

            • Ascenso de nuevas fuerzas políticas externas al sistema.

            • La crisis de 1917.

            • El problema de Marruecos.

            • La disolución del sistema. Hacia la Dictadura (1917-1923)

            • 1. El regeneracionismo.

              1.1. Las consecuencias del Desastre.

              Las consecuencias de la guerra y la derrota van más allá de la mera perdida de las colonias:

              • La economía del país se vio afectada por la perdida de los mercados coloniales especialmente perjudicial para la industria textil catalana. La consecuencia positiva: la repatriación de los capitales coloniales, haciendas, bancos, maquinaria etc., etc., que se reinvertirán en nuevas actividades en la Península.

              • Pérdidas humanas del conflicto (unos 40.000 muertos desde 1895). Las clases populares se opusieron al sistema de reclutamiento por injusto y desigual y hubo numerosas deserciones. Además el ejército exigía una modernización.

              • Crecen con fuerza los nacionalismos periféricos especialmente el catalán, la región más afectada por la perdida de las colonias. En 1901 los distintos grupos catalanistas fundan la Lliga regionalista, dirigida por F. Cambó.

              • Puso de manifiesto la mala situación económica, social, política y cultural del país que tomaba conciencia de su atraso y su aislamiento respecto a Europa.

              Ya en las décadas de los 80 y 90 surge una corriente de opinión de escritores, intelectuales y políticos con el fin de analizar las causas de esa situación y aportar soluciones. Es lo que se conoce como “regeneracionismo” y que en su vertiente literaria (Ganivet, Unamuno, Pío Baroja,...) fueron conocidos como la “generación del 98”.

              Otros regeneracionistas se inclinaron por los partidos de oposición, como los republicanos Ortega y Gasset y Blasco Ibáñez o socialistas como Besteiro o Unamuno.

              1.2. Un ejemplo de regeneracionismo. Joaquín Costa.

              Las propuestas regeneracionistas coincidían en la necesidad de reformar con profundidad el sistema político. En frase del principal de ellos, Joaquín Costa, “descuajar el caciquismo”. Para ello proponía una serie de medidas:

              • Reformar la agricultura, potenciando los regadíos, las obras públicas en el medio rural(carreteras, obras hidráulicas) y favorecer una nueva redistribución de la tierra estimulando los bienes comunales destruidos por las desamortizaciones vuelta a las colectivizaciones agrarias). Construir en definitiva una clase campesina independiente de la tutela de los caciques rurales.

              • Reforma de la educación que sacara a las masas de su ignorancia secular.

              • Conciliación de los patronos y los obreros para mejorar la industria, las condiciones de vida y evitar la revolución proletaria..

              • Otorgar una mayor autonomía política a los municipios con el fin de destruir el poder de influencia de las oligarquías y del caciquismo.

              • Reformar el sistema político incluso apelando a un gobierno autoritario temporal, un dictador, cuyo papel definió como el “cirujano de hierro” que condujera la modernización del país.

              Costa junto con otros regeneracionistas como Basilio Paraíso, intentó organizar un partido político no elitista sino de masas, llamado la Liga Nacional de Productores, para participar en el gobierno e imponer su programa. El partido fracasó y sus seguidores se integrarían sobre todo en los partidos republicanos.

              A pesar de su falta de éxito la ideas regeneracionistas de Costa tendrían gran importancia en el futuro tanto entre los partidos de derechas (mauristas - regeneracionismo desde arriba-) como entre los de izquierdas (republicanos reformistas y socialistas - regeneracionismo desde abajo-).

              2. El reinado de Alfonso XIII. La evolución política hasta 1917.

              En 1902 alcanza la mayoría de edad Alfonso XIII, que accede a la corona. El inicio de su reinado coincide con el auge del regeneracionismo y por la crisis generalizada del sistema canovista provocada por diferentes causas:

              • Desaparición de los anteriores líderes políticos, Cánovas y Sagasta. Ante la falta de liderazgo los partidos se dividen en corrientes personalistas; es la crisis del turnismo. Con la llegada de Maura (conservador) y Canalejas(liberal), recuperaron los partidos la unidad aunque de forma transitoria.

              • La falta de respuesta a las demandas de la sociedad por parte de los gobiernos que se traducen en un incremento de la importancia de fuerzas políticas ajenas al sistema, como los republicanos y el movimiento obrero

              • Inmovilidad del sistema político que no emprende ninguna reforma de importancia y que profundiza los desequilibrios regionales.

              • Los problemas acumulados del ejército, anticuado y desprestigiado, la cuestión social y los nacionalismos, especialmente el catalán.

              La propia actitud del monarca, más “político” que sus antecesores y que interviene en exceso en los asuntos públicos y en las sucesiones políticas ( por decisión del rey). Además estableció una relación más directa con los militares. Está será la causa última del golpe de Estado de 1923 que supone el fin definitivo del sistema de la Restauración.

              2.1. Los gobiernos conservadores regeneracionistas (1898-1904)

              El fin de la guerra de Cuba en Dic-1898 provoca la sustitución del gobierno liberal de Sagasta por el partido conservador dirigido por Silvela que se propone limpiar el sistema político. Lo más destacable del periodo es la política económica de rigor presupuestario dirigida por Fernández Villaverde, ministro de Hacienda.

              La experiencia reformista de Silvela fracasó por los enfrentamientos dentro del partido conservador. En 1903 se inicia el breve gobierno de Antonio Maura cuyo principal objetivo será la reforma política para terminar con el caciquismo con la Ley de la Administración Local, inspirada en las ideas de Costa, a la que se opone gran parte de su propio partido .

              2.2. Los gobiernos liberales inestables (1905-1907)

              El partido liberal sustituye a Maura pero se encuentra dividido y carece de proyecto político reformista. Las dos figuras más importantes son el jurista Montero Ríos y Segismundo Moret pero ninguno de ellos consiguió unir al partido.

              2.3. El “maurismo” en el poder (1907-1909).

              En 1907 vuelve al poder Antonio Maura con el respaldo de todo el partido conservador. Su ideario político se resume en el lema de la “revolución desde arriba” política encaminada a las reformas sociales desde el gobierno. Si el gobierno es incapaz de reformar en profundidad el sistema político este será destruido por las masas populares, es decir, por la “revolución desde abajo”. Se inicia un intenso programa de reformas en distintos campos con el fin de atraerse el apoyo de las masas, hasta ese momento indiferentes en política. Sus principales iniciativas fueron:

              • Las leyes de protección de la industria nacional y de fomento de industrias y comunicaciones marítimas.

              • La creación del Instituto Nacional de Previsión (es el antecedente del actual sistema de la Seguridad Social)

              • La ley de tribunales de industria que regularían las relaciones conflictivas entre trabajadores y propietarios.

              • La reforma de la ley electoral de 1907 introducía el sufragio obligatorio para acabar con el caciquismo. No tuvo éxito pues los ciudadanos se vieron privados de votar en muchos distritos (no se celebraban elecciones en los que había un solo candidato)

              • Ley de Administración Local que pretendía dar mayor autonomía a los gobiernos locales para evitar la corrupción electoral y el caciquismo. En esta ley se contemplaba asimismo la posibilidad de crear las llamadas Mancomunidades, embriones de posibles autonomías regionales con el fin de satisfacer las reivindicaciones catalanistas. Fue este último proyecto de ley, nunca aprobado el que concitó la mayor oposición. El partido liberal lo consideraba demasiado generoso con los catalanes y temía perder su influencia en los caciques.

              La “Semana Trágica” de Barcelona.

              El fin del gobierno reformista de Maura lo provocan los incidentes que se producen en Barcelona entre Julio y de Agosto de 1909. El origen de estos hechos se sitúa en Marruecos, donde se dan ataques a obreros españoles de un tren minero.

              Se moviliza a un elevado número de reservistas sobre todo catalanes. En Cataluña existía un fuerte sentimiento antimilitarista . Los republicanos radicales de Alejandro Lerroux y la organización anarquista Solidaridad Obrera declaran la huelga general que pronto se traduce en una revuelta urbana dirigida sobre todo contra la Iglesia, en la que se queman numerosos edificios religiosos. La revuelta carecía de líderes y de objetivos revolucionarios y era solo producto del anticlericalismo de las clases populares.

              La represión es muy dura (más de 100 muertos y unos 1000 prisioneros), y se acusa sin pruebas a numerosas personas entre las que destaca el educador anarquista Francisco Ferrer y Guardia, que es fusilado. Se produce una oleada de protestas dentro y fuera del país y Maura, ante la división del país (“Maura, sí”, “Maura, no”) con su partido dividido y sin el apoyo del rey, se ve obligado a dimitir.

              El gobierno de Maura dio lugar al surgimiento del “maurismo”, una corriente del partido conservador formada por elementos muy diversos y que tras el despido de su líder se encontraría siempre enfrentada a su partido y al propio rey. Fue el primer movimiento político de masas de signo derechista.

              2.4. El regeneracionismo liberal de José Canalejas (1909-1912).

              En 1910 accede al poder Canalejas, nuevo jefe de los liberales. A pesar de proceder de los grupos republicanos supo conciliar la necesidad de mantener el orden público con las reformas políticas y sociales:

              • Proyecto de reforma del servicio militar haciéndolo obligatorio en tiempos de paz y limitando la redención en metálico en tiempos de guerra. Oposición del ejército pues acaba con parte de su presupuesto.

              • Proyecto de separar definitivamente la Iglesia y el Estado, suspendiendo el Concordato con el Vaticano y aprobando la ley de Asociaciones Religiosas o “ley del candado” que requería la autorización del gobierno para la apertura de nuevas órdenes religiosas (Prohibición en 2 años). Oposición de la Iglesia.

              • Importante reforma fiscal que terminaba con los impuestos de consumos y creaba un impuesto progresivo lo que provocó la oposición de la alta burguesía.

              • El proyecto de Mancomunidades heredado de Maura. (el poder provincial le enfrenta con los sectores centralistas de su propio partido)

              Su proyecto quedó truncado cuando Canalejas fue asesinado por el anarquista Pardina en Madrid en Nov-1912. Canalejas fue el gran dirigente que mantuvo unido al partido liberal y junto con Maura, uno de los dos grandes jefes políticos del reinado de Alfonso XIII.

              2.5- La división de los partidos dinásticos (1913-1917)

              El gobierno corresponde a los conservadores de Dato entre 1913 y 1916. Lo más destacable del periodo fue la definitiva concesión de las Mancomunidades, que suponían un cierto nivel de autonomía regional.

              El gobierno de Dato unió a los principales grupos conservadores pero no a los mauristas y se mantuvo en el poder debido a que las Cortes permanecieron cerradas la mayor parte del tiempo que duró su mandato.

              En este periodo estalló en Europa la Gran Guerra que colocó a España ante el dilema de inclinarse por uno u otro bando o permanecer neutral, opción que prevaleció en el Gobierno aunque el pueblo español si se dividió en:

              • Aliadófilos. Los partidos de izquierda (liberales, republicanos y socialistas) apoyaban a los aliados por que representaban los ideales democráticos y de progreso.

              • Germanófilos. Los partidos de derecha, los mauristas y los carlistas (identificados con los valores de orden y disciplina).

              La política de neutralidad fue económicamente beneficiosa pues incrementó las exportaciones a los países en guerra y se generó un espectacular desarrollo económico La neutralidad convirtió a nuestro país en el principal abastecedor de los beligerantes de todo tipo de productos, tanto agrarios (sobre todo trigo de Castilla), como industriales (textil catalán, siderurgia vasca) y mineros (hierro, carbón,...) Pero el aumento de exportaciones estimuló el alza de precios de productos de primera necesidad, no compensado con la subida de salarios, lo que perjudicó a las clases populares. Debido a los elevados precios pagados por los europeos se produjo una creciente escasez de productos básicos como el pan y el carbón encarecidos en más de un 70% por la especulación. Surge la figura del nuevo rico, inmoral y sin escrúpulos, que se enriquece provocando el hambre de los obreros.

              En 1915 y con una creciente crisis social debido a las consecuencias económicas del conflicto europeo en España llega al poder el partido liberal presidido por Romanones. La principal figura del ministerio fue Santiago Alba, de la fracción izquierdista del partido. Alba presenta un proyecto de reforma económica con un presupuesto de gasto creciente destinado a la educación y a las obras públicas. Este presupuesto debía financiarse con una contribución extraordinaria sobre los beneficios de las empresas. Este impuesto sería rechazado por los grupos de poder conservadores y catalanistas y tampoco contó con la aprobación de su partido. El rechazo del presupuesto provoca la caída de Romanones mientras comienza a desarrollarse la profunda crisis social y política de 1917.

              3. Ascenso de nuevas fuerzas políticas externas al sistema: Republicanos. Socialistas y anarquistas. Carlistas.

              3.1. El nuevo republicanismo.

              Durante el reinado de Alfonso XII y la Regencia (1875-1902) el movimiento republicano tuvo una fuerza escasa. Gran parte de los líderes históricos como Castelar se habían integrado en el sistema político dentro del partido liberal dinástico de Sagasta. Los federales de Pi i Margall habían constituido la base del nacionalismo catalán. El republicanismo insurrecional dirigido por Ruiz Zorrilla había perdido fuerza ante la estabilidad del sistema político canovista.

              Bajo el influjo del “regeneracionismo” de fin de siglo las fuerzas republicanas comenzaron a evolucionar. En 1903 se forma la Unión Republicana, dirigida por el histórico Salmerón y Alejandro Lerroux, nuevo líder del republicanismo popular desde 1895 por su defensa de los obreros durante los juicios de Montjuich. Tenía una fuerte implantación entre las clases populares y la pequeña burguesía en Cataluña. El nuevo grupo obtuvo 35 diputados en las elecciones de 1903, el mejor resultado de los republicanos desde 1874. Sin embargo el grupo se divide en 1906 debido a la integración del grupo de Salmerón en la Solidaritat Catalana mientras que los lerrouxistas sostenían una política anticatalanista y centralista. Se forman así dos grupos republicanos, con importantes diferencias ideológicas:

              • el Partido Republicano Radical: son los republicanos de izquierdas como Lerroux o el escritor valenciano Blasco Ibáñez fundan en 1908. Su objetivo será la movilización de las clases populares para lograr la caída del rey. Sus principales elementos ideológicos, el anticlericalismo, el anticatalanismo y la demagogia populista. Tuvieron una gran responsabilidad en los acontecimientos de la Semana Trágica.

              • el Partido Reformista fundado en 1912. Estaba dirigido por Azcárate y Melquíades Álvarez y su base social eran las clases medias y los intelectuales. Versión moderada del republicanismo. Sus principios ideológicos serán la participación electoral y la verdadera democratización del sistema.

              Ninguno de ambos grupos consiguió sus objetivos políticos aunque contribuyeron a acentuar la sensación de crisis en la que se movía el sistema político a partir de 1913.

              3.2. Los socialistas.

              El PSOE, dirigido por Pablo Iglesias, y su sindicato UGT tuvo un crecimiento lento pero continuado desde su fundación. Solo tiene una presencia importante en Madrid y más tarde en las minas de Asturias y en la siderurgia vasca.

              En 1909 se forma una alianza con los republicanos, la Conjunción Republicano-socialista, que permite en 1910 a los socialistas obtener su primer diputado, Iglesias, y comenzar a crecer en influencia política..

              A partir de 1917 se produce importantes cambios en el partido:

              • Fuerte crecimiento de la afiliación a la UGT debido al empeoramiento de las condiciones económicas de la clase obrera y al aumento de la conflictividad social. El PSOE obtiene 6 diputados.

              • El impacto de la Revolución Rusa y del triunfo de los bolcheviques de Lenin, el primer partido obrero que llega al poder.

              • Se dividen laas posturas del socialimo. La división se consuma cuando en 1920 se funda el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), lo que sería después el PCE.

              3.3. La evolución del anarquismo.

              En los primeros años del siglo continuó la oposición táctica entre los partidarios de la “propaganda por el hecho” y los anarcosindicalistas. Los primeros, elementos aislados, ejercían el terrorismo como el atentado de Mateo Morral contra la boda del rey en 1906. La respuesta de los gobiernos era siempre la represión indiscriminada.

              Pero sobre todo se potencia la acción sindical predominante entre los obreros catalanes. El elemento fundamental de estos grupos era la preparación de la huelga general revolucionaria que debería llevar a la destrucción del sistema político y a la sociedad ácrata.

              En 1906 como respuesta a la creación de la Solidaritat Catalana se forma la Solidaridad Obrera que unía en una federación abierta a los distintos grupos sindicalistas catalanes. Este proceso culmina con la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910. Su crecimiento fue muy rápido alcanzando el medio millón de afiliados en 1919, (la UGT tenía entonces 200.000).

              A pesar de las diferencias ideológicas, la UGT y la CNT colaboraron en distintas protestas laborales y en la preparación de las huelgas aunque su acción era frecuentemente desarticulada.

              3.4. Los carlistas.

              Constituían la extrema derecha del régimen político, la oposición radical al liberalismo y la defensa de los privilegios de la Iglesia. Durante todo el periodo mantuvieron cierta presencia electoral en sus feudos tradicionales (Navarra, Guipúzcoa, Cataluña) y en menor medida en otras regiones.

              El carlismo había sufrido un proceso de división en distintos grupos desde la década de los años 80. Este proceso continuó durante el reinado de Alfonso XIII sin que lograran un proyecto unitario.

              Los carlistas contaron con su propia organización paramilitar el Requeté, que participaría en las luchas callejeras contra los socialistas y los anarquistas.

              4. La crisis de 1917.

              En el verano de 1917 el sistema político español y la misma monarquía llegan a estar en peligro de colapso total. En realidad se trató de tres conflictos diferentes en cuanto a su naturaleza, provocados por otros tantos problemas que, surgidos mucho tiempo atrás, los políticos del sistema no habían resuelto:

            • El problema militar. Las Juntas de Defensa.

            • Desde la derrota de Cuba existía un fuerte malestar en el ejército por su falta de prestigio, la escasa dotación presupuestaria y las desigualdades entre los distintos cuerpos (infantería, caballería, ingenieros y artillería) sobre todo en lo referente a los distintos sistemas de ascenso en la jerarquía. El problema se planteaba en los oficiales del escalafón medio (hasta el grado de coronel) destinados en la Península que protestaban contra los ascensos por “méritos de guerra” concedidos a los militares destinados en Marruecos o “africanistas”.

              Los peninsulares constituyen las Juntas de Defensa a modo de sindicatos profesionales para defender sus reivindicaciones. Toleradas en un principio, en Mayo de 1917 las Juntas son disueltas y algunos de sus jefes encarcelados . Esto produce un gran movimiento de solidaridad de todo el ejército que amenaza con un golpe de estado. Ante esta situación cae el gobierno y el nuevo presidente, Dato, legaliza a las Juntas y concede la mayor parte de sus peticiones. Esto demostrará la debilidad del gobierno ante los militares pero también su capacidad de evitar el conflicto político al acceder a las demandas técnicas y profesionales.

            • El problema político. La Asamblea de Parlamentarios

            • En Junio de 1917 ante la crisis social y el problema de las Juntas los partidos de oposición exigen la reunión de Cortes Constituyentes con el objeto de reformar la Constitución de 1876 en un sentido más democrático. Para evitar el conflicto el gobierno de Dato cierra las Cortes y suspende las garantías constitucionales. En esta petición coinciden por primera vez todas las fuerzas de oposición independientemente de su ideología: la Lliga, el PNV, los republicanos de todas las tendencias y los socialistas.

              Cambó, líder de la Lliga, convoca una Asamblea de Parlamentarios que se reúne en 1917 en Barcelona. Existen sin embargo fuertes contradicciones en el seno de la reunión puesto que la Lliga defiende los intereses de los patronos industriales catalanes y los republicano-socialistas defienden las posturas de los sindicatos.

              Ante el agravamiento del problema social la Lliga acaba abandonando a los demás grupos para integrarse en un nuevo gobierno liberal patrocinado por el rey en Octubre. El resto de los miembros de la Asamblea es disuelto y alguno de ellos detenido.

            • La crisis social. La huelga general revolucionaria de Agosto de 1917.

            • Tras la huelga del 16 los dos grandes sindicatos lanzan un manifiesto en Marzo pidiendo reformas profundas políticas y económicas que de no ser aprobadas conducirían a una nueva huelga general. La situación económica empeoraba por la carestía y por el aumento del paro en algunos sectores. Estalla una huelga de ferroviarios de Valencia seguida después por una huelga general en todo el país.

              La huelga se extendió por todos los sectores y por todas las regiones con una gran coordinación entre los dos sindicatos. El gobierno detiene al Comité Central de la huelga e inicia la represión utilizando al ejército y a la Guardia Civil. La represión provocó más de 80 muertos sobre todo en Asturias. La represión de la huelga no solucionó el problema social sino que, por el contrario, contribuyó a agravarlo. Las condiciones de vida siguieron empeorando; aumentó la sindicación de los obreros y se endurecieron sus formas de lucha

              5. El problema de Marruecos.

              5.1. El origen del problema de Marruecos.

              Desde 1885 en la Conferencia de Berlín las potencias europeas se habían repartido el continente africano. España, potencia de segundo orden, sólo recibió el pequeño territorio de Guinea Ecuatorial e islas cercanas y en 1904, por un tratado hispano-francés, un protectorado en el norte de Marruecos, que era en teoría un país independiente bajo el protectorado de Francia, que controlaba el centro y sur del país así como la vecina Argelia.

              El protectorado español confirmado en la Conferencia de Algeciras se extendía desde la región de Ceuta y Tánger en el oeste a Melilla en el este a través del Rif, una comarca montañosa, pobre, poblada por tribus independientes y belicosas. El interés de esta región para España residía en:

              • Posibilidad de desarrollar una política imperialista al modo de las potencias europeas para recuperar el prestigio perdido en Cuba.

              • Posibles riquezas mineras del territorio.

              • Proteger Ceuta y Melilla así como controlar el paso del Estrecho.

              • La presencia de España evitaba distintos conflictos en la zona entre otras potencias, especialmente entre Alemania, Inglaterra y Francia.

              5.2. Los intentos de penetración pacífica.

              A pesar del protectorado el dominio real de España sobre el territorio se reducía a las cercanías de Ceuta y de Melilla. Se imponía pues el control efectivo del territorio y la explotación de su riqueza minera.

              Se crea la Compañía Minera del Rif y en 1908 se inicia la construcción de un ferrocarril. La resistencia se tradujo en la derrota del Barranco del Lobo y en los acontecimientos de la Semana Trágica. La penetración española debe detenerse pero Marruecos ya se ha convertido en un problema por la exigencia de Francia a España para que controle de forma efectiva su parte del protectorado o se retire del territorio.

              En 1912 un nuevo tratado hispano-francés ante las amenazas y presiones de Alemania reduce el protectorado español y convierte a Tánger en ciudad internacional.

              Durante la Gran Guerra europea España afianza su dominio sobre la zona occidental controlando las ciudades de Alcazaquivir, Larache y Tetuán. Pero en la zona oriental surge un nuevo jefe de las cabilas(tribus), Abd el Krim, que conoce el terreno las tácticas militares europeas y cuenta con el apoyo de la población rifeña.

              5.3. El desastre de Annual y sus consecuencias.

              En 1920 el protectorado se divide en dos comandancias; una occidental con sede en Ceuta al cargo del general Berenguer que era además el alto comisario de todo el territorio. De carácter pacificador conquista la ciudad de Xauen en el interior de Rif.

              La comandancia oriental en Melilla está al mando del general Silvestre, dependiente de Berenguer y del alto mando del ejército. En el verano de 1921 y sin la autorización de sus superiores Silvestre lanza una campaña desde Melilla contra la bahía de Alhucemas, lugar estratégico en la zona central del Rif.

              Las tropas españolas, unos 10.000 soldados, aislados de su base, fueron sitiados en el fuerte de Annual y masacrados por un número de poco más de 500 rebeldes rifeños dirigidos por Abd el Krim. Los supervivientes fueron perseguidos hasta las puertas de Melilla que estuvo a punto de caer.

              Las consecuencias de Annual.

              Las noticias del desastre tuvieron un enorme impacto en España:

              - Militarmente las bajas humanas habían sido enormes y se conocieron las prácticas brutales desarrolladas por españoles y rifeños. Se perdió una enorme cantidad de armamento y el prestigio del ejército sufrió un golpe humillante como en Cuba.

              - Los costes económicos fueron asimismo enormes, unos 250 millones de pesetas de la época. Abd el Krim había retenido como rehenes a todos los oficiales supervivientes a cambio de un costoso rescate. Los intereses mineros en la zona habían quedado seriamente dañados.

              - Más graves fueron las consecuencias políticas. En la Península cae el gobierno mientras se acentúa la presión popular contra la guerra en Marruecos. Además se sospecha con razones fundadas que la iniciativa de Silvestre fue inducida por intereses políticos y económicos muy elevados que implican al rey y al liberal Romanones, al parecer accionistas de la Compañía Minera.

              El gobierno encarga un informe para aclarar las responsabilidades políticas (informe Picasso). Las conclusiones del informe, que apuntaban a la Corona, no serían conocidas por que el informe fue silenciado tras el golpe de estado de Primo de Rivera.

              Por tanto se puede afirmar en conclusión que el desastre de Annual tuvo una trascendencia política fundamental para explicar el fin definitivo de la Restauración y en último lugar para determinar el fin de la monarquía mucho más tarde, en 1931.

              6. La disolución del sistema. El golpe de Estado de 1923.

              6.1. El agravamiento de la crisis económica y social.

              Al finalizar la guerra europea en 1918 terminó también la época de los grandes beneficios empresariales. Depresión con el descenso de la producción industrial y de las exportaciones y, como consecuencia, un dramático aumento del desempleo que se unía a la espiral inflacionista iniciada en 1916. Las condiciones de vida de los obreros empeoran rápidamente.

              Esta crisis coincide además con el entusiasmo que produce en los obreros español el triunfo en Rusia en Octubre de 1917 de los bolcheviques comunistas de Lenin. Es el momento en que los dos grandes sindicatos, UGT socialista y CNT anarquista alcanzan el mayor número de afiliados.

              Se desata un intenso movimiento huelguístico que llega a su máxima incidencia con la huelga en la empresa “La Canadiense”, encargada de suministrar la luz eléctrica a la ciudad de Barcelona, a comienzos de 1919 con la que se solidarizan todos los sectores industriales de Cataluña. La huelga triunfa y el gobierno y la patronal se ven obligados a conceder las reivindicaciones sindicales.

              También en Andalucía es una época de intensa movilización de los jornaleros que llevan a cabo numerosa ocupaciones violentas de tierras. Son los años conocidos como el “trienio bolchevique”.

              Las clases burguesas y los patronos industriales asustados ante la perspectiva de la repetición en España de los acontecimientos de Rusia responden con medidas radicales:

              • Se produce un movimiento de cierres patronales (locks out) conocidos como el “pacto del hambre” con el objetivo de quebrar la resistencia y la solidaridad de los huelguistas.

              • Patrocinan la formación de los “sindicatos libres” o “sindicatos amarillos” con el fin de oponerlos a los sindicatos obreros y que actúan como asesinos a sueldo. Pronto estalla una guerra abierta entre los patronos y los sindicatos en los que elementos incontrolados de ambos lados desarrollan una campaña de atentados y asesinatos en lo que se conoce como “pistolerismo”. Los sindicatos libres alentados por la patronal atentan contra los líderes más moderados buscando provocar una movimiento revolucionario que justificase la intervención del ejército. Así es asesinado el dirigente de la CNT Salvador Seguí. Solo en 1920 se produjeron en Barcelona 300 atentados con más de 100 muertos.

              • El gobierno de Dato para detener la agitación obrera en Barcelona suspende las garantías constitucionales y nombra al general Martínez Anido como responsable del orden público en la ciudad. Se aprueba y se aplica la “ley de fugas” que suponía la posibilidad de realizar ejecuciones extrajudiciales de los sindicalistas detenidos.

              • La burguesía catalana crea el “Somatén”, un cuerpo armado civil voluntario de orden público para combatir el terrorismo

              6.2. Los gobiernos de concentración nacional.

              Una vez solucionadas las distintas crisis del verano de 1917 se suceden distintos gobiernos que están formados por ministros procedentes de los distintos partidos y tendencias monárquicas incluidos algunos regionalistas de la Lliga. Son los llamados gobiernos de concentración nacional o liberal. El objetivo de estos gobiernos era lograr una verdadera regeneración y democratización del sistema político. El más importante de estos gobierno fue el que preside Maura entre Marzo y Noviembre de 1918 llamado de “unidad nacional”. Se intenta llevar a cabo una reforma de la Constitución en los siguientes puntos:

              • Limitación de las prerrogativas de la Corona, especialmente retirar al rey el poder de nombrar los gobiernos.

              • Reconocimiento de la autonomía que era pedida insistentemente por los diputados catalanes.

              • Secularización del estado para resolver de forma definitiva las relaciones con la Iglesia y poner freno al creciente anticlericalismo de las clases populares.

              • Eliminación del Senado o su reforma para hacerlo enteramente electivo.

              El proyecto de reforma no pudo llevarse a cabo debido a los enfrentamientos dentro del gobierno en torno a la cuestión autonómica catalana. Maura dimite dejando al país en una situación casi ingobernable.

              6.3. Los gobiernos conservadores.

              En 1919 se hace cargo del poder el partido conservador con tres gobiernos sucesivos (Maura, Sánchez Toca y Dato) en menos de dos años. El gobierno apoya a los patronos catalanes y hace intervenir al ejército para reprimir el movimiento huelguístico. Se suspenden las garantías constitucionales en la ciudad y se aprueba la llamada “ley de fugas” , que permitía disparar a matar a los detenidos si estos intentaban fugarse.

              Los partidos de la oposición de izquierdas que experimentan un fuerte crecimiento (20 diputados del PSOE en las elecciones de 1919) critican con dureza al ejecutivo por negarse a pactar las reivindicaciones sociales y laborales de las organizaciones obreras. Se produce un recrudecimiento de la violencia y de los atentados anarquistas y antisindicalistas y el propio jefe del gobierno, Dato, es asesinado en Marzo de 1921 por pistoleros anarquistas

              6.4. Los últimos gobiernos.

              En 1921 a los graves problemas políticos y sociales del país se unen las consecuencias del desastre de Annual y la exigencia por parte de los partidos de oposición de esclarecer las responsabilidades políticas. En Agosto de 1921 se forma un nuevo gobierno de “unión nacional” presidido por Maura. El gobierno se encuentra dividido por la cuestión de Marruecos:

              • Las derechas y el ejército exigían la paralización del proceso de responsabilidades y la reanudación de las campañas militares en el norte de África.

              • Los liberales y las izquierdas eran partidarios de preparar el abandono del territorio, de sanear todas las responsabilidades y de afrontar de nuevo la democratización del Estado.

              • Por último los catalanes exigían la pronta tramitación de la autonomía y el restablecimiento de las garantías constitucionales en Barcelona que habían sido suspendidas en 1920 para combatir el terrorismo.

              Tras la caída de Maura forma gobierno una concentración de las tendencias liberales presidida de nuevo por García Prieto en 1922.. Incapaz de resolver los problemas acumulados y de iniciar la prometida reforma del sistema político, con la opinión publica totalmente en contra y la desconfianza del rey no puede oponerse a la creciente presión del ejército para acallar el asunto de las responsabilidades de Annual y para restablecer militarmente el orden público en Barcelona.

              El 13 de Septiembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña da un golpe de Estado suspendiendo la constitución. Nadie va a defender al gobierno constitucional sumido en el descrédito y en la ineficacia.

              El rey, que no estaba enterado de los propósitos del ejército, acepta los hechos consumados como única garantía de mantenimiento de la monarquía. Alfonso XIII se convierte así de hecho en cómplice de la destrucción del régimen constitucional lo que significara más adelante, en 1931, el fin de su reinado y la proclamación de la II República.

              EL MOVIMIENTO OBRERO EN EL SIGLO XIX:

              ORÍGENES, TENDENCIAS Y EVOLUCIÓN.

            • Introducción. Desde los orígenes hasta la I Internacional.

            • La I Internacional en España.

            • El socialismo y su evolución.

            • El anarquismo y su evolución.

            • El Estado y el movimiento obrero.

            • 1. Introducción.

              Las clases populares: artesanos, obreros y campesinos.

              A lo largo del siglo XIX desaparecen los últimos vestigios de la sociedad estamental y feudal característica del Antiguo Régimen y surge lentamente la sociedad clasista característica del nuevo capitalismo industrial y financiero.

              Si en las sociedades estamentales el factor de determinación social es el nacimiento, es decir, el título, que divide a los individuos entre privilegiados y no privilegiados, en la nueva sociedad el factor determinante es la posesión del capital, del dinero.

              Una pequeña minoría de la población, la nueva burguesía y gran parte de la antigua nobleza terrateniente forman la élite social del dinero y los negocios, beneficiados por las compras de bienes y tierras desamortizadas y por las nuevas actividades industriales y financieras, por ejemplo el ferrocarril. Este grupo detenta además el control político en la época isabelina y en la Restauración, es la oligarquía.

              Por debajo se encuentran las clases medias, débiles en España. Están formadas por profesionales liberales (médicos, abogados...), militares, funcionarios y personal de la administración y pequeños propietarios urbanos y rurales.

              Más del 90% de la población se integra en el grupo heterogéneo de las clases populares. Son muy diversas en cuanto a ocupación o lugar de residencia aunque tienen características comunes como las malas condiciones de vida y de trabajo y el elevado índice de analfabetismo. Se sitúan completamente al margen de la política, lo que explica el caciquismo y los altos niveles de abstención en las elecciones cuando se inicia el sufragio universal.

              Los principales grupos son:

              Debido al escaso nivel de industrialización las clases populares urbanas están formadas por artesanos, pequeños comerciantes, servicio doméstico femenino y asalariados de los distintos oficios organizados todavía de forma casi gremial. En estos sectores las principales preocupaciones son la amenaza de la industrialización que arruinaba sus talleres artesanales, la protesta contra los impuestos de consumo, la carestía de los alimentos y productos básicos y la protesta contra las quintas.

              Lo que llamaríamos clase obrera industrial es un grupo todavía muy minoritario hasta finales de siglo. Se concentra en la industria textil catalana y en la siderúrgica vasca de 1880. Sus condiciones de vida y trabajo eran penosas en uno y otro grupo:

              • Largas jornadas de trabajo, no menores de 10 o 12 horas diarias.

              • No existe legislación sobre el trabajo de niños.

              • Sueldos irregulares y en general muy insuficientes.

              • Hacinamiento, falta de higiene y subalimentación. Altos índices de mortalidad y de morbilidad.

              • Carencia de cualquier tipo de derecho laboral o de medidas de prestación social.

              Por ultimo, la mayor parte de las clases bajas españolas estaban formadas por trabajadores de la tierra asalariados.

              Las desamortizaciones no solo no habían mejorado sus condiciones de vida sino que incluso las habían empeorado. Los grandes compradores (burguesía y nobleza) se hicieron con las mejores tierras y aumentaron los arriendos aprovechando la plena propiedad de las tierras. Las desamortizaciones además quitaron a los campesinos el uso de las tierras de comunes, que fueron privatizadas. La extensión de tierras en manos de pequeños campesino se redujo pues considerablemente.

              El crecimiento demográfico incrementó la presión de los campesinos por la tierra, sobre todo al sur del Tajo, en los dominios latifundistas. En estas regiones la mayor parte de la población son jornaleros sin tierras, con jornales muy devaluados por el exceso de mano de obra y un paro estacional muy extendido. Su principal preocupación va a ser la petición de una verdadera reforma agraria que incluya el reparto de tierras.

              No es extraño que sea con motivo de la desamortización cuando se producen las primeras movilizaciones campesinas que se manifiestan en ocupaciones violentas de tierras. En 1861 se produce la sublevación de Loja, el más importante de los movimientos campesinos en Andalucía antes de la llegada del anarquismo.

              También se incrementa el fenómeno del bandolerismo. Contra ambos hechos se utiliza la represión violenta por parte de los gobiernos isabelinos de un signo o de otro con la utilización de la Guardia Civil, fundada en 1845 precisamente para proteger la propiedad agraria y controlar el orden público en el campo.

              Los orígenes del movimiento obrero en España.

              Durante un largo periodo de tiempo el obrerismo en España careció de conciencia de clase y por tanto de instrumentos para su defensa y para canalizar sus reivindicaciones sociales, laborales y políticas. Esta conciencia de clase se lograra con la llegada de las ideologías obreras en la I Internacional.

              Desde principios de siglo se producen sin embargo protestas obreras contra el progresivo empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo:

              - Movimientos inspirados en el ludismo británico (destrucción de maquinaria o mecanoclastia). Consideraban que la mecanización empeoraba el valor de sus salarios, aumentaba el paro y deterioraba sus condiciones laborales además de competir contra las artesanías urbanas. Un ejemplo de esta tendencia fueron los incendios de fábricas dotadas de máquinas de vapor como la Bonaplata de Barcelona, destruida en 1835.

              - Movimiento asociativo. Se crean las llamadas “Sociedades de Socorro Mutuo”, con el objeto de defender sus peticiones y organizar fondos de ayuda en caso de accidente o viudedad. Estas asociaciones fueron legalizadas en 1839, pero frecuentemente prohibidas por su recurso a la huelga, considerada ilegal por las autoridades. En 1855 se produce la primera huelga general de los obreros industriales catalanes en petición de reformas sociales.

              - Fue muy frecuente la acción mancomunada de obreros y propietarios en defensa del proteccionismo industrial frente a la competencia extranjera. Un ejemplo fue la sublevación de 1842 de la ciudad de Barcelona contra las nuevas leyes de libre cambio introducidas por Espartero.

              En los últimos años del reinado de Isabel se acentúa la represión sobre las asociaciones obreras y por otra parte la crisis económica incide muy negativamente sobre los salarios y la estabilidad laboral. Hasta este momento el movimiento obrero era esencialmente asociativo, defensivo y no politizado. A partir de 1865 los obreros se sitúan cada vez más al lado de los partidos de oposición especialmente los demócratas y republicanos. En la Revolución de 1868 las clases populares participan activamente contra la dinastía con peticiones propias (ver el tema del sexenio democrático).

              Al mismo tiempo comienzan a llegar a España las ideas de la I Internacional fundada en Londres en 1864.

              2. La I internacional en España.

              Una de las peticiones de las Juntas revolucionarias de Septiembre de 1868 fue la libertad de asociación que se contempla sin limitaciones en la Constitución del 69. En esas fechas llegan a España dos miembros de la AIT, Fanelli, diputado italiano y amigo de Bakunin y Lafargue, yerno y seguidor de Marx.

              La AIT fue una reunión de sindicalistas obreros e intelectuales preocupados por la cuestión social que planteaba la aparición del proletariado. En la AIT se encontraban representadas muchas tendencias como el sindicalismo británico de las Trade Unions o el socialismo utópico francés (saintsimonianos). Sin embargo las dos principales orientaciones eran las marcadas por el filósofo alemán Carlos Marx y por el ruso Bakunin.

              Ambas tendencias coincidían en la necesidad de organizar al proletariado para acceder al poder político por una vía revolucionaria. A partir del momento del triunfo proletario surgían las diferencias ideológicas entre los dos grupos:

              - Los marxistas o “autoritarios” defendían que una vez conseguido el poder debía establecerse una “dictadura del proletariado” ejercida por el Estado obrero para dirigir la transición al socialismo o sociedad sin clases.

              - Por el contrario, los bakuninistas, anarquistas (acratas) o antiautoritarios pensaban que tras el triunfo de la revolución proletaria no debía existir ninguna autoridad que estuviera por encima de la libre voluntad de asociación y de federación entre los obreros y los campesinos. Por lo tanto rechazaban los conceptos de partido obrero, de Estado y de “dictadura del proletariado”.

              En la AIT acaban imponiéndose las tesis marxistas y Bakunin es expulsado con sus seguidores lo que provoca de inmediato la división del movimiento obrero. Otro acontecimiento es el fracaso de la Comuna. Ambos hechos llevan a la disolución de la Internacional en 1872.

              En España bajo la influencia de la AIT se celebra un primer congreso obrero (Barcelona, 1870) en el que triunfan las ideas anarquistas especialmente entre los obreros fabriles catalanes y el campesinado andaluz. En el pequeño grupo obrero de Madrid, muy minoritario, se imponen sin embargo las tesis de Marx.

              El anarquismo triunfa en España por diversas razones. En primer lugar por su carácter individualista y federal muy acorde con el espíritu nacional. Pero además por su preocupación por el problema agrario, mientras que el mensaje marxista se dirigía principalmente a los obreros industriales.

              Los sucesos de la Comuna de París (1870-71) asustaron a la burguesía española. Poco después se produce en España la sublevación cantonalista dirigida por los republicanos federalistas intransigentes pero en la que participaron a título individual bastantes obreros afiliados a la Internacional, como por ejemplo en el cantón de Alcoy, ciudad en la que se destruyeron fábricas y se produjeron numerosos asesinatos.

              Esta participación en la sublevación, el ejemplo de lo ocurrido en París y la violencia desarrollada en los cantones provocó que la República declarara ilegal a las asociaciones obreras vinculadas a la Internacional y procediera a su persecución. Esta política de represión continuaría durante la primera etapa de la Restauración con los primeros gobierno conservadores de Cánovas (1875-80). El movimiento obrero, recién nacido en España, débil y poco numeroso, pasaría a la clandestinidad.

              3. El socialismo y su evolución.

              Las ideas marxistas, mayoritarias en la AIT fueron sin embargo muy minoritarias en España. Solo consiguieron algún arraigo entre los obreros de algunos oficios en Madrid. Especialmente entre los tipógrafos que constituían por su cultura y formación la élite del obrerismo español.

              Uno de estos tipógrafos fue Pablo Iglesias, que en 1872 funda el periódico “La Emancipación” y la Asociación del Arte de Imprimir bajo la influencia de las obras de Marx.

              Los marxistas pasan a la clandestinidad a partir de 1874 y además su influencia fuera de Madrid era muy escasa. En 1879 se funda el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en 1886 el periódico El Socialista dirigidos ambos por Pablo Iglesias.

              Se define con las siguientes características:

              - Organización esencialmente proletaria aunque más tarde contará con la colaboración de algunos intelectuales como Miguel de Unamuno.

              - Aunque declaraba tener fines revolucionarios en realidad su práctica política fue reformista participando en las elecciones y reivindicando mejoras sociales. Sus resultados electorales fueron siempre muy reducidos debido a la manipulación y al abstencionismo de la mayoría de los obreros anarquistas.

              En la década de los años 90 obtendrá algunos concejales en Madrid y Bilbao gracias a la alianza con los republicanos y a la dificultad del fraude electoral en las grandes ciudades. No consiguen la elección de ningún diputado hasta 1910.

              - Su actuación será siempre pacífica e incluso muy moderada en el recurso a los conflictos laborales como las huelgas. Esto hizo posible que fuera más fácilmente aceptado por el sistema político de la Restauración.

              Hacia hincapié sobre todo en la formación del proletariado a través de la fundación de las Casas del Pueblo, que llevaban a cabo una tarea importantísima de alfabetización y adoctrinamiento.

              En 1888 los socialistas fundan su propio sindicato, la Unión General de Trabajadores (UGT) en Barcelona. Su objetivo es contrarrestar la fuerte implantación del anarquismo entre los obreros fabriles catalanes aunque la UGT siempre se encontró en una posición minoritaria.

              El socialismo se extenderá, aunque muy lentamente, sobre todo por las nuevas regiones industriales y mineras del norte de España, en la siderurgia de Bilbao y en Asturias.

              4. El anarquismo y su evolución.

              También las asociaciones españolas de la Internacional de signo anarquista pasaron a la clandestinidad a raíz de su participación en los sucesos cantonalistas. Estas asociaciones se habían agrupado en la Federación Regional Española de la AIT (FRE).

              Dentro del movimiento ácrata en la clandestinidad, surgirán pronto divisiones entre:

              - Los partidarios de potenciar la lucha sindical, apolítica y revolucionaria pero centrada en la consecución de mejoras laborales y sociales como paso previo a la toma del poder (anarcosindicalistas). Defendían sobre todo la acción huelguística y eran predominantes entre las asociaciones catalanas. Sus prioridades eran la organización y el gradualismo.

              - Entre los campesinos andaluces el anarquismo tenía una fuerte influencia insurrecionalista, promoviendo las sublevaciones y las ocupaciones violentas de tierras (anarcocomunismo o anarcocolectivismo). Su prioridad era la toma inmediata del poder y la colectivización de la tierra.

              El primer gobierno liberal de Sagasta (1881-83) aprobó una ley de asociaciones que permitió la legalización de los grupos anarquistas. En 1881 se crea en Barcelona la FTRE (Federación de trabajadores de la región española), de fuerte influencia sindical aunque muy contestada en Andalucía.

              Al año siguiente se produce el caso de la Mano Negra, presunta organización anarquista centrada en la Baja Andalucía (Jerez, Cádiz y Sevilla), implicada en asesinatos, asaltos y robos. Al parecer sus miembros pertenecían a la FTRE aunque la organización siempre lo negó y se opuso a la práctica de la violencia. El caso, muy manipulado, sirvió a los gobiernos conservadores para volver a ilegalizar a las asociaciones de tendencia ácrata fueran éstas violentas o no.

              La nueva represión y las disidencias internas terminaron pronto con la FTRE que se disuelve en 1888. A partir de esta fecha se inicia una etapa de decaimiento del anarquismo dividido en distintos grupos que solo se ponen de acuerdo para celebrar el Día del Trabajo (1º de Mayo) a partir de 1890.

              Se encuentran también dividios en cuanto a la táctica a seguir. La mayor parte anarquismo se inclina por el sindicalismo pacífico y reivindicativo, pero una minoría inicia la llamada “propaganda por el hecho”, que consistía en la realización de atentados contra figuras políticas, militares, eclesiásticas, contra la burguesía y contra el propio rey aunque sin éxito.

              Esta violencia solía ser consecuencia de la represión del Estado creando así un círculo vicioso. En 1891 se produce un intento de sublevación campesina en la región de Jerez. Fueron detenidos y ejecutados dos periodistas de una organización anarquista como incitadores a la revuelta.

              En 1893, un amigo de los anarquistas ejecutados lanza una bomba contra el militar Martínez Campos que resulta herido, pero el responsable es ejecutado. Los atentados acratas en venganza se hicieron mas frecuentes y provocaron decenas de muertos como las bombas del Liceo en Barcelona en 1893 o el atentado contra la procesión del Corpus, también en Barcelona en 1896.

              Con estos atentados se pretendía crear un ambiente revolucionario que provocara una inmediata sublevación obrera y campesina y el advenimiento de la utópica sociedad anarquista.

              Para combatir los atentados el gobierno aprobó en 1893 una Ley Antiterrorista que permitía la detención y los interrogatorios sin garantías. En 1896 fueron detenidos y torturados en Barcelona (Castillo de Montjuich) gran número de sospechosos sin pruebas. Este hecho provocó numerosas protestas en los partidos obreros y republicanos y en 1897, en un acto de venganza, Cánovas es asesinado por un anarquista italiano.

              5. El Estado y el movimiento obrero.

              Pero el Estado también intento ocuparse de solucionar el creciente problema social que suponía el nacimiento del proletariado industrial y la presión del movimiento obrero.

              Hasta la década de los años 80 la política económica del Estado, fuera proteccionista o de libre cambio, se ajustaba a la regla básica del liberalismo capitalista el llamado “laissez faire” (dejar hacer), es decir, no intervenir en absoluto en las relaciones entre los trabajadores y los propietarios. Solo durante el gobierno de Pi i Margall en la 1ª República se aprobó un principio de legislación social que quedaría anulado con la Restauración sin llegar a entrar en vigor.

              Sin embargo en la década de los 80 y los 90 los distintos gobiernos, liberales y progresistas comienzan a cambiar su política económica que se hace más intervensionista y más proteccionista. Los factores que explican este cambio son:

              - El desarrollo de la crisis económica de fin de siglo.

              - La aparición del movimiento obrero y de la crisis social. Tienen gran influencia las numerosas huelgas, las manifestaciones y los atentados.

              - La influencia en España y sobre todo en el partido conservador de la política social del canciller Bismarck en Alemania a partir de 1890. Esta política consistió en la adopción de medidas de protección social y de leyes de reglamentación laboral pedidas por los socialistas alemanes.

              - La encíclica “Rerum Novarum” de 1890 que ponía las bases de la nueva doctrina social de la Iglesia. Se condenaba el liberalismo y el capitalismo y también las ideologías obreras por materialistas y ateas. Al mismo tiempo se recordaba el papel protector del estado sobre las clases más desfavorecidas.

              A partir de este momento surgen las primeras organizaciones obreras católicas que tenían una función esencialmente misionera. Tuvieron muy poco éxito por su rechazo de los conflictos laborales como las huelgas o las manifestaciones. Las principales manifestaciones de este obrerismo católico fueron los Círculos Obreros y las Escuelas del Ave María.

              La tarea reformista del estado se inicia con la creación en 1886 de la Comisión de Reformas Sociales por parte del partido liberal en el poder. En ella participaban técnicos del gobierno y asociaciones obreras, especialmente el PSOE puesto que las organizaciones anarquistas se abstenían de colaborar con cualquier autoridad.

              Aunque en España no se aprobarían las primeras reformas sociales hasta el año 1900, la Comisión permitió conocer las necesidades y problemas de la clase obrera y facilitó que la política del partido socialista se inclinara por la reforma y no por la práctica revolucionaria.

              LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

              1.- Introducción.

              2.- El Directorio Militar.

              3.- El Directorio Civil.

              4.- Política económica y social.

              5.- La Dictadura y los nacionalismos.

              6.- El problema de Marruecos. Política exterior.

              7.- La oposición al régimen.

              8.- El fin de la Dictadura.

              1.- Introducción.

              La década de los años 20 supuso en gran parte de Europa un retroceso de los sistemas políticos parlamentarios y un avance del fenómeno de las dictaduras, especialmente en la Europa central y del este y en el Mediterráneo. En cada caso el régimen dictatorial presenta características distintas así como distintas causas que explican el acceso al poder de los dictadores.

              En España, a co­mienzos del año 1923, el problema de Marruecos había exacerbado las tensiones del sistema político debido al tema de las responsabilidades por el Desastre de Annual. Mientras, los partidos del turno se mostraban incapaces de llevar a cabo una renovación del sistema político y lo hundían en el desprestigio y la radical inestabilidad.

              Existía un clima de agitación entre los ele­mentos militares debido a los sucesos de Marruecos, y la situación del orden público era grave, especialmente en la ciudad de Barce­lona a causa del pistolerismo y la guerra social. El 13 de Septiembre el general Primo de Rivera se hace con el poder.

              El golpe no propugnaba la permanencia indefinida del Ejercito en el poder, sino que éste debía ser entregado a civiles que hubiesen permanecido al margen de la política, buscando con ello la marginación de los llamados despectivamente por el general, políticos profesionales. Primo de Rivera enunció su programa en un manifiesto que concordaba con el espíritu regeneracionista: la clase política tenía secuestrada la voluntad real y los militares, que habían sido el único freno de la corrupción, iban a imponer un régimen nuevo.

              Primo de Rivera vino a Madrid desde Barcelona dispues­to a formar un Directorio militar bajo su ex­clusiva presidencia, pero el rey le hizo que aceptara jurar como Ministro úni­co manteniendo así, en apariencia, la nor­malidad constitucional.

              El general Primo de Rivera fue un admirador de Mussolini. Sin embargo no era un fascista y la dictadura siempre estuvo muy alejada de las características y estilo del fascismo italiano. Por ejemplo, Primo de Rivera siempre consideró que la dictadura era un régimen temporal y careció de la voluntad de institucionalizarlo hasta 1926.

              2.- El Directorio Militar.

              Cuando el 13 de septiembre de 1923 el general Pri­mo de Rivera asumió el gobierno de la nación, compuesto únicamente por militares, tenía un propósito fundamental, que era el de llevar a cabo una regeneración de la política española, y a ello se dedicó desde el primer momento centrándose, sobre todo, en la per­secución del caciquismo. Para ello utilizó fundamentalmente dos métodos, por un lado la intervención del Gobierno a escala local, y por otro aplicando una serie de medidas le­gislativas de carácter nacional.

              Entre sep­tiembre de 1923 y abril de 1924, se quiso rea­lizar lo que Joaquín Costa había denominado política quirúrgica, que consistía fundamental­mente en perseguir a los caciques de los pue­blos y prohibir las recomendaciones. Se disol­vieron todos los Ayuntamientos y las Diputa­ciones Provinciales. Las máximas autoridades en cada provincia pasaron a ser los gobernadores civiles, militares nombrados por el Dictador. Esta medida resultó poco efectiva, ya que los militares encargados de realizar esta misión participaban de los mismos defectos que tenían encomendado corregir. Llegaron a descubrirse ca­sos de corrupción entre ellos y algu­nos delegados gubernativos se convirtieron en auténticos caciques.

              Hubo otras medidas tendentes a cambiar la legislación nacional. Muchas de ellas no se cumplieron, como la posibilidad de “democratizar” el régimen a través de una reforma electoral. De haberse realizado, ésta habría consistido en establecer un sistema de representación proporcional y corporativa. Asimismo se habría adoptado la admisión del voto femenino, medida muy democrática y que en Fran­cia no se implantaría hasta después de la Se­gunda Guerra Mundial. Durante los primeros meses de la dictadura se mencionó la posibilidad de realizar una convocatoria a las urnas.

              Tampoco se llevo a cabo la reforma del Senado que había sido planeada incluso antes del golpe, por ejemplo entre los parlamentarios de la Asamblea de 1917. En la Cámara Alta se habría dado una mayor importancia a la representación corporativa, y se recortaría la re­presentación de la Grandeza española que eran senadores vitalicios

              La medida básica del programa regeneracionista fue la elaboración de un Estatuto Municipal con un sentido au­tonomista y descentralizador. Su im­pulsor fue Calvo Sotelo. El proyecto estaba inspirado en el de Antonio Maura, pero, a diferencia de éste, el de Calvo Sotelo tenía un carácter más democrático y autonomista. El proyecto fue aprobado y aplicado en lo que tenía de más esen­cial. Pero no se interrumpió la tra­dición de que el Estado nombrara a los alcal­des y todos fueron elegidos por el Ministerio de la Gobernación, incumpliendo el propósito regeneracionista.

              La creación de la Unión Patriótica.

              Para organizar el apoyo popular a la Dictadura en su programa regeneracionista se creo un nuevo partido, la Unión Patriótica.

              La Unión Patriótica surgió de manera es­pontánea en los círculos del catolicismo polí­tico en los primeros meses de la dictadura. Las zonas geográficas de mayor implantación de esta primera Unión Pa­triótica coinciden con aquellas donde tuvo ma­yor influencia el catolicismo político y social inspirado por Ángel Herrera Oria.

              En abril de 1924 la Unión Pa­triótica fue oficializada y se nombró respon­sable de su dirección a un mili­tar del Directorio. Desde ese momento la Unión Patriótica osciló entre ser el partido úni­co del dictador, aunque hubiera otros permi­tidos, o constituir un movimiento de apoyo al régimen. No respondía al es­quema clásico de derechas o izquierdas. El general definió la Unión Patriótica como un partido central, monárquico, templa­do y serenamente democrático, al que le atri­buyó una divisa, Patria, Religión y Monar­quía.

              En teoría el Directorio Civil de 1925 fue exclusivamente de la Unión Patriótica, pero ésta sólo servía para proporcionar a la dictadu­ra un apoyo popular en manifestaciones y ac­tos de adhesión. Sólo al final del régimen la Unión Patriótica adoptó algunas fórmulas se­mejantes a las del partido único. No se pareció en nada al partido único fascista, sino que fue una entidad circunstancial y oportunista que desapareció en cuanto le faltó el apo­yo del Gobierno. También fracasó en su misión regeneracionista pues muchos antiguos caciques se incorporaron al nuevo partido.

              Otra medida política de la dictadura fue la generalización a todo el estado del Somatén, que en principio fue una organización surgi­da en Cataluña para apoyar el mantenimiento del orden público en los difíciles años del terrorismo.

              3. El Directorio Civil.

              En diciembre de 1925, cuando el tema de Marruecos parecía en vías de solución, Primo de Rivera nombró un gobierno formado por personas que no pertenecían a la carrera militar en un intento de normalización del ré­gimen. En este gabinete el ministro de la Gobernación fue el general Martínez Anido, antiguo amigo del dic­tador, pero la mayor parte de los nuevos mi­nistros fueron civiles destacando Calvo Sotelo como ministro de Hacienda. Primo de Rivera afirmaba su voluntad de permane­cer en el poder.

              En 1926 convocó un plebiscito informal, para demostrar el apoyo popular que tenía y para presionar al monarca en el sentido que aceptara la convocatoria de una Asam­blea consultiva, no elegida, cuyo cometido sería propiciar el retorno a la legalidad. Pero la cuestión quedó aplazada debido a la resistencia de Alfonso XIII.

              En septiembre de 1927 Primo de Rivera volvió a convocar la Asamblea Nacional Consultiva, como un procedimiento para la vuelta a la normalidad y dando un plazo para llegar a la misma. La Asamblea debía presentar al Gobierno una legislación general y completa que sería sometida a la opinión pública y a la real sanción.

              El Rey tuvo que admitirlo y, finalmente, la Asamblea se reu­nió a partir de febrero de 1928. Estaba inte­grada por casi cuatrocientos miembros, de los que entre cincuenta y sesenta eran asambleís­tas por derecho propio o representantes del Estado. El resto lo componían representantes elegidos corporativamente y que representaban de distintas áreas de la vida nacional, como la enseñanza, actividades sindicales, etcétera.

              La Asamblea debía llevar a cabo dos ta­reas fundamentales: por un lado, crear unas nuevas institu­ciones; y por otro, ejercer una labor de control del Gobierno. El trabajo más continuado fue la elaboración de las Leyes Constituyentes. Finalmente se redactó un anteproyecto que contenía claras limitaciones al ejercicio de los derechos, como corresponde a una Constitu­ción de carácter autoritario.

              Existiría una Cámara única en la que la mi­tad de los diputados era de elección corpo­rativa y nombramiento real, y el resto sería ele­gido por sufragio universal. Esta “constitución” no llegó a ponerse en vigor porque no respondía ni a los deseos de volver a la legalidad ni al objetivo de mantener indefinidamente la dictadura.

              4.- Política económica y social.

              La política de reactivación económica.

              A diferencia de lo que les sucedió a sus predecesores y a quienes le siguieron después, Primo de Rivera se benefició de una situación de auge económico que era común a todos los países, y que él mismo no había contribuido a crear. Eran los felices años veinte. La Dictadura centró su propaganda en la economía junto con la solución del problema de Marruecos que constituyeron el aspecto más positivo de su gestión.

              La política económica llevada a cabo por Primo de Rive­ra se resume en el aumento del gasto público para elevar el nivel de vida de la población y desactivar así el problema de la conflictividad social que tanto había influido en la crisis del sistema político parlamentario a partir de 1917.

              Para ello fue fundamental la intervención estatal a través de las medidas de protección a la industria nacio­nal. La mejora de las comunicaciones y la política hi­dráulica formaban parte del plan destinado a la reactivación económica.

              En 1924 se creó el Consejo de Economía Nacional. Se favoreció el proteccionismo frente al exterior, y se restringió la competencia. En junio de 1927 se creó la CAMPSA (Compa­ñía Arrendataria del Monopolio de Petró­leos), proyecto que se remontaba a 1917. Su fin primordial consistía en aliviar las necesida­des presupuestarias y ocuparse de la compra de yacimientos, transporte y refinos.

              En las obras hidráulicas fue muy visible la política económica de reactivación. Se fundan las Confederaciones Hidrográficas destinadas al aprovechamiento integral, (energético, de riegos y de transporte) de las cuencas fluviales, para así asegurar los rie­gos ya existentes y en corto plazo triplicarlos, según la idea de Costa.

              Otro aspecto de la política eco­nómica de la Dictadura fueron las vías de co­municación. En 1926 se creó el Circuito Nacional de Firmes Espe­ciales que realizó unos 7.000 kilómetros de carreteras. En cuanto a los ferrocarriles, la Dictadura ini­ció el camino del intervencionismo mediante el Estatuto de julio de 1924, que fomentaba a las industrias nacionales en la expansión de la red ferroviaria

              La política económica tuvo buenos resultados en la industria. Los incrementos más fuertes se dieron en hulla, cemento, electricidad, quími­ca y siderometalúrgica. En otros apartados industriales, como la industria textil, el creci­miento fue menor.

              Fue muy importante en este periodo la modernización de las entidades financieras que se convirtieron en los grandes apoyos de la política expansiva de la dictadura.

              Lo más discutible de esta política de reactivación económica a través del gasto fue la financiación que se dejó al cargo de organismos públicos, las Cajas Autónomas, para evitar que el presupuesto del Estado se resintiera. La consecuencia fue que a partir de 1928 el gasto acumulado resultará tan grande que impedirá a la economía española afrontar las nuevas condiciones de crisis económica y financiera general.

              La política social.

              Primo de Rivera afrontó el problema social con un marcado carácter paternalista. En ningún momento se planteó la posibilidad de emprender reformas sociales audaces en la línea de las reivindicaciones de las organizaciones obreras, sino que intento sobre todo desactivar las causas de los conflictos sociales. La Dictadura tuvo una mayor conciencia social que la demostrada por los políticos anteriores.

              Siguiendo ese carácter paternalista se crearon toda una serie de organismos. En abril de 1924 se creó con carácter con­sultivo el Consejo Nacional de Trabajo, Co­mercio e Industria, continuador del Instituto de Reformas Sociales. Más tarde apare­ció el Código de Trabajo, que pretendía ser el primer elemento de una nueva codificación de tipo social, pero no llegó a realizarse por completo. Otras medidas sociales de importancia fueron la creación del Tesoro del Emigrante, de la Di­rección General de Emigración, el subsidio de fami­lias numerosas y el seguro de maternidad.

              Lo más importante de la política social fue la creación del arbitraje para resolver los conflictos laborales llevada a cabo por el ministro Aunós. Se basaba en la participación igualitaria de los obreros y los patronos. El comité paritario en cada centro de trabajo era la célula primaria del sistema de arbitraje. El peldaño siguiente lo constituían las comisio­nes mixtas provinciales y, finalmente, los con­sejos de corporación de cada oficio eran el órgano superior. La representación de patro­nos y obreros era igual en cada peldaño, y la labor presidencial era ejercida por una perso­na nombrada por el Gobierno.

              Aunque fue muy criticada sobre todo por los sectores empresariales la organización corporativa fue, en buena medida, la responsable de que existiera paz social durante la dictadura. Además permitió que las organizaciones obreras, la UGT y el PSOE, participarán, aunque de forma limitada, en el sistema político.

              La reforma del Código Penal, no prohibió las huel­gas sino que limitó su aprobación a las que tu­vieran un motivo estrictamente económico. Así durante este período se redujo su número. Los principales beneficios que obtuvo la clase obrera durante la Dictadura fueron sobre todo consecuencia de la estabilidad en el empleo y de la extensión de la seguridad social.

              Las organizaciones obreras y la Dictadura.

              El movimiento obrero, cuyo papel había sido crucial en la agi­tación y el desorden producido entre 1919 y en la 1923, encontró durante la dictadura pocas dificultades durante la Dictadura. Pri­mo de Rivera no llevó a cabo una represión muy dura, e incluso solicitó y consiguió colaboración de un sector de los socialistas y de su sindicato, la UGT, lo que provocaría la división interna en­tre los socialistas. Sólo respecto a los anarquistas y comunistas su actitud fue más severa, aunque no todos los sindicatos y organizaciones de estas ideologías fue­ron ilegalizados.

              Se puede apreciar una evolución en la actitud del PSOE y la UGT respecto a la Dic­tadura. Hasta la Asamblea Na­cional hubo una actitud colabora­cionista, para sólo modificarse de manera drásti­ca en los últimos meses de la vida del régi­men. Tras la muerte de Pablo Iglesias en 1925, asumió la dirección del socialismo Julián Besteiro, quien si por un lado repudia­ba cualquier régimen burgués, al mismo tiem­po se mostraba dispuesto a una colaboración parcial con él en aspectos concretos.

              Cuando el Instituto de Reformas Sociales se convirtió en Consejo de Trabajo y obtuvo re­presentación en el Consejo de Estado, fue la ocasión en la que se hizo más patente la co­laboración socialista con el régimen. Entonces pasó a formar parte de este último un vocal de la UGT, Largo Ca­ballero. Fue elegido por los obreros de su propio sindica­to y no la Dictadura, hecho que no evitó la protesta de In­dalecio Prieto y Fernando de los Ríos que se oponían a cualquier colaboración con el régimen.

              En 1929 se produjo una ruptura radical, cuando Pri­mo de Rivera, en el declive de su régimen, es­tuvo dispuesto a aceptar en la Asamblea a cin­co representantes de la UGT elegidos por el sindicato. Dicha propuesta no fue aceptada y, en el congreso del partido celebrado inmedia­tamente después, el PSOE se declaró a favor de la República.

              La actitud de la CNT fue muy distinta. El sindicato anarquista se había destruido a sí mismo antes de la llegada de la Dictadu­ra por su actitud a partir de 1917 y el sector terrorista se encontraba cada vez más distanciado de los sindicatos. La po­lítica de la Dictadura consistió en conseguir que los sindi­catos cumplieran con la legalidad vigente. El enfrentamiento entre quienes practica­ban el terrorismo y aquellos sindicalistas que se mantenían en la legalidad se agravó durante la Dictadura.

              Los sectores más duros del anarquismo partidarios de la táctica terrorista y del paso a la clandestinidad crean en julio de 1927 la Federación Anarquista Ibéri­ca (FAI), en la que existía una mayoría partidaria de la insurrección.

              En cuanto al Partido Comunista, minoritario y de escasa influencia, fue prohibido por la dictadura, aunque, de hecho, se siguió publicando algu­no de sus periódicos.

              Los sindicatos libres tuvieron el apoyo del Gobierno y dominaron gran parte del sindicalismo barcelonés. El sindicalismo católico se sintió marginado a pesar del papel relevante que alguno de sus militantes desempeñó en la Unión Patriótica.

              5.- La Dictadura y los nacionalismos.

              El golpe de Estado de Primo de Rivera se había iniciado en Barcelona donde el general era gobernador militar y en un principio había sido muy bien acogido por la Lliga, el partido de la burguesía catalanista. Estos sectores confiaban en la política de orden público de un gobierno autoritario teniendo en cuenta que había sido Cataluña una de las regiones más afectadas por la conflictividad social del periodo anterior.

              Existía otro punto de contacto entre el catalanismo y la Dictadura, que derivaba del común objetivo regeneracionista. Si iba a actuar un cirujano de hierro era lógico que lo hiciera en beneficio de los intereses regionales que eran los que lo habían solicitado.

              Puig i Cadafalch, presidente de la Mancomunidad de Cataluña, se mostró de acuerdo con el golpe de Estado en un primer momento. Quizá porque pensaba que, en la práctica, ya estaba liquidado el régimen de liberalismo oligárquico de la Restauración. Cambó actuó de forma más prudente. En los primeros meses de la Dictadura se llegó a hablar de la posibilidad de crear un modelo de Estado regionalista en el que desaparecerían las provincias sustituidas por regiones más o menos autónomas.

              Pronto desapareció la simpatía entre el dictador y los catalanes. En el ejército existían importantes corrientes españolistas contrarias a lo que consideraban separatismo catalán. Se prohibió la utilización del catalán en los actos oficiales y se sancionaron algunas publicaciones vinculadas al catalanismo radical. En un principio pareció que el dictador permitiría la exis­tencia de la Mancomunidad, pero la aprobación del Estatuto provincial en Febrero de 1925 condujo a la supresión de esta institución.

              Las declaraciones del dictador se fueron haciendo cada vez más duras contra la región y su idioma. Para él, el catalanismo acabaría desapareciendo después de unos años de silencio. A partir de 1925 se produjo un distanciamiento cada vez mayor entre la sociedad catalana y el régimen dictatorial. Algunas oficinas de la Lliga fueron cerradas y fue suspendido temporalmente su periódico, La Veu de Cata­lunya. Todavía resultó peor el efecto sobre el sector más radical del nacionalismo, la Acció Catala­na. Esto grupo presentó el problema catalán ante la Sociedad de Naciones lo que contribuyo a endurecer todavía más la política de la Dictadura.

              Fue en el terreno político donde se produ­jeron las consecuencias más graves de la ac­tuación de la Dictadura en Cataluña. En los años treinta el catalanismo burgués y monárquico que habían representado Cambó y la Lliga fue desplazado por el que representaba Maciá, obligado a exiliarse por Primo de Rivera. Maciá y su partido el Estat Catalá representaban un nacionalismo mucho más radica­lizado, que se convirtió en un símbolo de la re­sistencia nacional. A pesar de ser un partido de clases medias colaboró con los anar­quistas y los comunistas.. Maciá se convirtió en el símbolo de la oposición de Cataluña frente a la Dictadura.

              Respecto de los restantes movimientos regionalistas y nacionalistas la actuación del ré­gimen dictatorial fue muy parecida y siempre de carácter negativo. En el País Vasco, al igual que en Cataluña, hubo una clara diferencia­ción entre el nacionalismo más radical, perse­guido desde los primeros momentos, y otros sectores más moderados que colaboraron ini­cialmente con él.

              6.- Marruecos y la política exterior.

              La aparición de la Dictadura de Primo de Rivera tuvo una raíz esencial en el problema de Marruecos que había envenenado la vida política española de un modo semejante a lo ocurrido tras el desastre del 98. Existían dos problemas fundamentales a resolver en la cuestión marroquí.

              El asunto de las responsabilidades quedó inmediatamente anulado con la llegada al poder del Directorio Militar. El informe Picasso no llegó a hacerse público por las sospechas de que la indagación llegara a implicar a la propia monarquía.

              Pero además existía una fuerte división en cuanto a la continuidad del conflicto tanto entre la clase política como entre los militares. Primo de Rivera siempre se había declarado aban­donista, y era consciente de la pésima ima­gen de la empresa marroquí, sobre todo en­tre las clases populares. Sus opiniones no coincidían con lo que se defendía en el seno del Ejército y en algunos círculos políticos.

              Conforme a esta idea abandonista el ejército español inició en 1923-24 una retirada táctica aprovechada por los rifeños de Abd el Krim que llegaron a poner en peligro las dos posesiones españolas en el norte de África, Ceuta y Melilla. En octubre de 1924 Primo de Rivera asumió la Alta Comisaría de Marrue­cos.

              Los in­dígenas consideraron a España como un ene­migo derrotado y se creyeron lo suficiente­mente fuertes como para avanzar hacia el protectorado francés en la primavera de 1925. Este éxito rifeño tuvo como consecuencia la colaboración entre Francia y España en una política común, algo que no se había conse­guido hasta entonces. El acuerdo incluía la acción militar coordinada contra los rebeldes.

              Los resultados de esa colaboración fueron palpa­bles muy pronto. En septiembre de 1925 tuvo lugar el desembarco de Alhucemas, con la exclusiva utilización de la flota, la artillería y la aviación. La ope­ración casi exclusivamente española, se sal­dó con un espectacular éxito. En abril de 1926 Abd-el Krim solicitaba entablar negociacio­nes.

              A partir de ese momento el número de fuerzas en suelo marroquí se redujo, y la lucha prácticamente concluyó en 1927, dejando de ser Marruecos un problema. La victoria fue, sin duda, el triunfo más espectacular del gobierno de Primo de Rivera.

              En cuanto a la política exterior de la Dictadura se propició desde el Gobierno un acerca­miento a la Italia fascista, para contrapesar la influencia de Gran Bretaña y Francia, pero no con deseos de asimilar el régimen español y el italiano. Alfonso XIII viajó a Italia a finales de 1923, pero no hubo un acuerdo entre ambas dictaduras.

              El afianzamiento de relaciones con Portugal fue lo más nuevo de la política exterior. En ello sí pudo existir algún componente ideológico puesto que en 1926 se instaura en el país vecino una dictadura semejante a la española. Se firmaron entonces acuerdos en­tre ambos países como, por ejemplo, el re­lativo al aprovechamiento hidroeléctrico del río Duero, en el año 1927, y el de concilia­ción y arbitraje en 1928.

              7.- La oposición al régimen.

              La oposición a la Dictadura estuvo com­puesta por los viejos partidos del turno, los republicanos, determinados sectores del Ejérci­to, la casi la totalidad de los intelectuales y el movimiento obrero, especialmente co­munistas y anarquistas.

              Como la dictadura desplazó del poder a los partidos del turno, resultaba lógico que éstos mostraran su oposición al nuevo régimen. En un primer momento el golpe de Estado fue considerado como inevitable.

              Durante los primeros meses los políticos de la oposición liberal y conservadora trataron de influir en el ánimo de Alfonso XIII para margi­nar al dictador. Poco a poco fue viéndose cada vez más claramente que los políticos del turno no iban a conseguir desplazar a Primo de Rivera a base de influir en el monarca, por lo que se empezaron a plantear la posibilidad de recurrir al Ejército. El más caracterizado re­presentante de la oposición de los antiguos políticos del turno fue el conservador Sánchez Guerra, que convenció a Al­fonso XIII para que aplazara durante un año la convocatoria de la Asamblea Nacional y cuan­do ésta se produjo en 1927, se exilió.

              En fe­brero de 1926, los partidos republicanos se unieron en la coalición Alianza Republicana. Su dirigente sería Azaña representante de un republicanismo nuevo que evolucionó para convertirse en un partido de masas moderno reformista y moderado.

              El ejército había sido el principal apoyo al golpe de Primo de Rivera. Sin embargo la actitud de los jefes militares no fue homogénea. La oposición militar al régimen dictatorial obedeció a motivos dispares en los que, sin duda, hubo factores de antipatía personal o motivos políticos, como el carácter liberal de algunos altos mandos. Los militares más destacados fueron los gene­rales López Ochoa y Queipo de Llano. Más grave para el dictador fue que, en 1926, dos prestigiosos generales, Aguilera y Weyler, conspiraran con los antiguos políticos del turno contra la dictadura.

              Esta colaboración entre políticos y milita­res se manifestó, en junio de 1926, en el golpe de la «noche de San Juan», la sanjuanada, que fue causado por un conflic­to artillero. Primo de Rivera era parti­dario de promover un sistema de ascensos por méritos, y no solo basados en la antigüe­dad, que beneficiaba a los militares africanistas como Franco. El conflicto surgió al aplicar estas normas de ascenso en el cuerpo de Artillería, en el que los oficiales renunciaron a sus ascensos obtenidos por este procedi­miento. El Rey trató de mediar en el conflic­to, pero Primo de Rivera amenazó con dimi­tir, ante lo que el monarca finalmente cedió. Desde entonces los jóvenes oficiales artilleros pasarían a formar parte de la cons­piración militar republicana.

              Algunos intelectuales como Azorín y Ortega mostraron benevolencia respecto al golpe de Estado, y el segundo intentó influir sobre Primo para conseguir de él un cambio de rumbo político. Uno y otros coincidían en su común regeneracionismo.

              Otros intelectuales, como Valle Inclán, Blasco Ibáñez y Unamuno, se posicionaron desde el primer momento contra la dictadura siendo el caso más destacado el de Unamuno que en 1924 fue expulsado de la Universidad y desterrado a la isla canaria de Fuerteventura. Posteriormente se exilia en Francia.

              Hubo también un sector reducido del mun­do intelectual que evolucionó hacia el autoritarismo y que estaba representado por Eugenio D'Ors y Ramiro de Maeztu que colaboraron con la Dictadura. Pero estos casos fueron excepcionales.

              El conflicto más grave se desencadena en Marzo de 1929. Se producen importantes revueltas estudiantiles por la pretensión de la Dictadura de cambiar el Estatuto de la Universidad. Se funda la FUE (Federación Universitaria Española) que actuará como catalizadora de todos los sectores de oposición. La detención del dirigente estudiantil Sbert provocó la dimisión de los profesores más prestigiosos como Ortega, Fernando de los Ríos o Jiménez de Asúa.

              8.- El fin de la Dictadura.

              La decadencia del régimen comenzó a mediados del año 1928, acentuándose de manera considerable en el siguiente. Varios factores confluían en este hecho.

              Ya estaban lejanos los éxitos de su política, y se demostraba su evidente incapa­cidad de crear un régimen político nuevo. El papel de la oposición era creciente y existía un ambiente de murmuración crítica en contra del sistema político vigente.

              Al mismo tiempo se hicieron cada vez más frecuentes las cons­piraciones militares en contra del régimen. En enero de 1929 estalló una que tenía su origen en Valencia, cuyo principal protagonista fue Sánchez Guerra, por la que se intentaba conseguir un retorno al sistema liberal vigente an­tes del golpe de Estado.

              Ante el aumento de las dificultades, Primo de Rivera trata en un primer momento de en­durecer la Dictadura. Más adelan­te pareció optar por el abandono del poder sin tener en cuenta los riesgos que esto podía tener para la monarquía. Evi­dentemente, todas las soluciones que intentó tomar resultaban tardías. En diciembre de 1929 propuso un nuevo plan al Rey para la convocatoria de una Asamblea única formada por 250 senadores y 250 diputados, elegidos tres por provincia y otros 100 a través de una lista nacional. La propuesta acogida con frialdad por el rey, quedó en suspenso.

              En 1929 reaparecieron los conflictos socia­les. Llegaban a Europa los primeros efectos del crack financiero de la bolsa de Nueva York. Cierran numerosas industrias y se manifiesta la gravedad del déficit público. Renace el movimiento obrero y se pierden por las huelgas casi cua­tro millones de días de trabajo.

              El dictador, tras sopesar varias posi­bles salidas al régimen, consulta con los militares más leales la posible continuidad del régimen obteniendo una respuesta muy fría. En Enero de 1930, gravemente enfermo, aca­ba por presentar su dimisión al rey y salir de España. En muy poco tiempo falleció en un modesto hotel de París.

              La solución Berenguer y el final de la Monarquía.

              El general Berenguer, claro opositor de la Dictadura, era el más liberal de los tres candidatos que Primo de Rivera había presentado al Rey para sucederle. A este periodo se le calificó como la “dictablanda”. Sus propósi­tos de una vuelta a la normalidad constitucio­nal fueron muy bien recibidos al igual que las medidas liberalizadoras para la opinión pública. Sin embargo su política fue tan lenta que se llegó a dudar que tuviera la voluntad de evolucionar hacia una solución constitucional y democrática.

              El “error Berenguer” según expresión de Ortega fue no comprender que no podía restablecerse sin más la situación previa al golpe de Estado sino con reformas muy profundas del viejo sistema constitucional

              La oposición se acentúa a lo largo del año de 1930 especialmente por el cambio de actitud de los socialistas que abandonaron totalmente la política de colaboración. Continuaba la oposición estudiantil y la protesta obrera. Las clases medias comenzaban a mostrar un claro distanciamiento hacia la figura del Rey y numerosos personajes monárquicos como Miguel Maura y Alcalá Zamora se pasaron al bando republicano.

              En agosto de 1930 se firma el Pacto de San Se­bastián, que supone una alianza entre todos los partidos de oposición a la monarquía, así como el inicio de una etapa de dirección coordinada. A par­tir de entonces hubo un Gobierno Provisional republicano, presidido por Alcalá Zamora y que celebraba sus reuniones en el Ateneo de Madrid.

              Los intelectuales formaron la Agrupación al servicio de la Republica, inspirada en un manifiesto de Ortega, Marañón y Pérez de Ayala. En diciembre de 1930 se produ­jo el intento de sublevación de Jaca dirigida por los oficiales Galán y García Hernández, que fracasó. El fusila­miento de los dos oficiales proporcionó al republicanismo unos hé­roes capaces de movilizar en su favor a la opi­nión pública. Los miembros del Pacto de San Sebastián son también detenidos.

              Berenguer intenta solucionar la crisis convocando unas elecciones generales que son rechazadas por todos los partidos de oposición. El jefe de gobierno dimite en Enero y el rey lo sustituye por un militar desconocido, Aznar, con la única misión de convocar elecciones, primero municipales y después generales, para culminar la transición.

              Ante esta crisis política, el almirante Aznar formó un Gobierno de con­centración monárquica con la colaboración de los regionalistas de la Lliga. Promete dar a las Cortes el carácter de Constituyen­tes. También incluía en su programa de go­bierno la revisión de la Constitución y la auto­nomía de Cataluña. A pesar de estas propuestas aperturistas continuó con fuerza la oposición obrera, estudiantil y republicana, que sin embargo aceptó participar en la primera de las consultas electorales.

              Las elecciones se celebraron el 12 de abril y la jornada electoral fue concebi­da por los republicanos como un plebiscito a favor o en contra de la Monarquía. Aunque las candidaturas monárquicas fueron las más votadas el voto republicano fue muy importante sobre todo en las grandes ciudades, donde la limpieza electoral había sido mayor. El país se encontraba en la práctica dividido en dos sectores de fuerza semejante. La monarquía no podía mantenerse contra la opinión de la mitad del país. El propio desarrollo de los acontecimientos con­venció a los miembros del Gobierno Provisio­nal republicano para tomar inmediatamente el poder. El 14 de Abril proclamaban la República en la Puerta del Sol de Madrid.

              De acuerdo con sus consejeros el Rey pen­só en un principio en el abandono temporal del Trono hasta la celebración de las eleccio­nes legislativas, pero, ante el desarrollo de los acontecimientos y el entusiasmo de la población por el triunfo republicano abandonó el país y suspen­dió el ejercicio de la potestad real.

              LA SEGUNDA REPUBLICA: EL BIENIO REFORMADOR (1931-33)

            • Introducción. Sociedad y economía en 1931.

            • El advenimiento de la República. La Constitución de 1931.

            • La obra del bienio reformista:

            • La reforma militar. La ley de defensa de la republica.

            • La reforma religiosa.

            • La reforma agraria.

            • La cuestión autonómica.

            • Otras reformas. Economía y Educación.

            • La crisis del bienio reformista.

            • Introducción. Sociedad y economía en 1931.

            • El desarrollo demográfico.

              La población española en 1931 era de 23.560.000 y se había incrementado en más 3 millones de personas desde 1900. El 51% de la población vivía aún en núcleos rurales y solo 11 ciudades superaban los 100.000 habitantes. Sólo Madrid y Barcelona se encontraban cerca de alcanzar el millón de personas.

              Para 1930 se había detenido la fuerte emigración de españoles hacia América Latina. Durante todo el periodo de 1898 a 1931 fueron también muy importantes las migraciones del campo a la ciudad, contribuyendo al desarrollo de la urbanización.

              Los cambios económicos Arcaísmo y modernización.

              A) A pesar del crecimiento económico y de la industrialización de los años 20 España era un país agrario (45,4% de población activa) y la estructura de la propiedad agraria era muy irregular. Unos 10.000 grandes propietarios poseían más de la mitad de las tierras al tiempo que 2 millones de jornaleros carecían totalmente de propiedad.

              Las técnicas agrícolas eran primitivas y la rentabilidad, muy escasa, se basaba en el bajo nivel salarial de la mano de obra. La mayor parte de la población tenía una capacidad adquisitiva escasa y por tanto el mercado interior era muy débil.

              B) Los años 20 habían supuesto un importante desarrollo industrial. Pero la industria española dependía de las ayudas estatales o del capital extranjero y no podía competir con los demás estados europeos. España importaba productos manufacturados y exportaba sobre todo productos agrícolas y minerales.

              La sociedad presentaba las mismas características que a comienzos del siglo. Una minoría formada por latifundistas, financieros e industriales reunía la mayor parte de las rentas del país. Las masas obreras y campesinas habían conseguido importantes mejoras sociales pero se encontraban lejos de los niveles de vida de las clases populares europeas. Las clases medias eran débiles y no podían imponerse a los conflictos planteados por las dos grandes clases extremas.

              En esta situación de conflictividad social el nuevo régimen político tenía que resolver los numerosos problemas heredados de las etapas anteriores de la historia:

              - Emprender una reforma agraria que cumpliese el doble objetivo de repartir la propiedad y modernizar la actividad agrícola.

              - Democratizar el Estado para igualarse con el resto de las democracias avanzadas

              - Resolver el problema de los nacionalismos periféricos vasco y catalán.

              - Modernizar el ejército y transformarlo en una institución sometida al poder civil.

              - Y, por último, solucionar el problema religioso alcanzando la separación definitiva de la Iglesia y el Estado.

              2. El advenimiento de la República. La Constitución de 1931.

              Con la proclamación de la República el 14 de Abril de 1931 en España existía por vez primera un régimen político plenamente democrático. El cambio fue aceptado de forma muy entusiasta por la población aunque las esperanzas puestas en la República comenzarían pronto a deshacerse debido a la inexperiencia en la práctica democrática del poder y a las crecientes dificultades económicas provocadas por el crack de 1929.

              El gobierno provisional.

              El 14 de Abril se hace cargo del poder un gobierno provisional formado por personalidades procedentes de distintas fuerzas políticas, muy diversas ideológicamente, que se habían opuesto a la Dictadura y a la monarquía y que en 1930 habían firmado el Pacto de San Sebastián.

              La presidencia del gobierno correspondía a Niceto Alcalá Zamora que junto con Miguel Maura eran miembros del partido Derecha Liberal Republicana (DRL), antiguos monárquicos desencantados. El partido muy poca base social. Pronto se disolvería.

              Entre los republicanos la figura más señalada era Manuel Azaña, el mejor político de la República. Pertenecía al partido Acción Republicana, posteriormente Izquierda Republicana. También estaban representados el Partido Radical (Lerroux) y el Radical-Socialista (Álvaro de Albornoz y Marcelino Domingo). Contaban con el apoyo de la mayor parte de los electores pero se encontraban muy divididos y enfrentados.

              El último partido representado en el gobierno era el PSOE a pesar de las diferencias internas sobre la conveniencia de colaborar o no con un régimen burgués. Los tres ministros socialistas fueron: Indalecio Prieto, partidario de la colaboración con los republicanos, F. Largo Caballero, líder de la UGT y responsable de la posterior radicalización del partido y Fernando de los Ríos, representante de los sectores más intelectuales.

              El Gobierno Provisional convoca elecciones a Cortes Constituyente con el fin de redactar un nuevo texto supremo. Además, a pesar de su breve mandato (2 meses) también se iniciaron importantes reformas:

              - Reformas sociales: jornada de 8 horas y legislación contra el paro.

              - Reformas educativas: autorización para la apertura de nuevas escuelas y la formación de profesorado y supresión de la enseñanza obligatoria de la religión. Sería el primer elemento de conflicto entre el nuevo régimen y la Iglesia Católica.

              - Reforma de las fuerzas de orden público con la creación de la Guardia de Asalto,

              Pero la impaciencia de los sectores deseosos de reformas y la oposición cerrada a aceptarlas por parte de los grupos privilegiados dieron lugar a los primeros conflictos:

              - Macía, jefe del partido Esquerra Republicana, proclama, ilegalmente, la República Catalana. Aunque el hecho no tuvo consecuencias si subrayó la importancia de resolver de forma favorable y pactada el problema catalán.

              - El 11 de Mayo de 1931 grupos populares de radical anticlericalismo provocan la quema en Madrid de numerosas iglesias y conventos. La reacción del gobierno fue muy tímida e indecisa lo que provocó la creciente desconfianza hacia el nuevo régimen de los sectores más conservadores y de algunos intelectuales.

              El problema fue causado en parte por la propia Iglesia cuando el cardenal Segura hizo pública una pastoral contraria a la República. El cardenal sería expulsado del país.

              - En el campo también se produjeron importantes conflictos sociales debido a que las masas jornaleras comenzaron ilegalmente la ocupación de tierras. Duramente reprimidos por los guardias de asalto y la guardia civil y se produjeron muertes en distintos lugares como Castilblanco (Badajoz) y Arnedo (Logroño).

              Las Cortes Constituyentes y la Constitución de 1931.

              Tras los sucesos de Mayo el Gobierno provisional, dividido por la cuestión religiosa, convoca elecciones a Cortes. Se celebran en Junio con una alta participación y resultan vencedores los partidos de izquierdas, siendo el PSOE el más votado (115 diputados sobre 470). La derecha obtuvo muy poca representación y además se encontraban muy dividida (monárquicos, carlistas o tradicionalistas junto al PNV, republicanos de derecha y regionalistas catalanes de la Lliga).

              El nuevo sistema electoral erradicaba el caciquismo al imponer la circunscripción provincial pero favorecía grandemente la fragmentación de la representación: en estas primeras elecciones obtuvieron representantes más de 14 partidos.

              El gobierno provisional continua en el poder aunque ahora con el respaldo de una amplia mayoría de los electos en las nuevas Cortes. Inmediatamente se emprende la redacción de la Carta Magna de la República.

              La Constitución aprobada por las Cortes reflejaba la mayoría obtenida por los partidos republicanos y de izquierdas pues era más democrática y progresista que las de los países de su entorno. Su defecto es que no se realizó con el suficiente consenso dado lo escaso de la representación parlamentaria de las derechas que siempre la consideraron un texto partidista y sectario. Este será uno de los grandes problemas de la República.

              Los puntos más destacados de la nueva Ley Superior eran:

              - Se declaraba la “República democrática de trabajadores de toda clase...”. Esta formulación atendía a la influencia de los socialistas, el grupo mayoritario en las Cortes.

              - Se reconocía además el derecho de las regiones y de los municipios a obtener la autonomía, lo que serviría de base para resolver el problema de los nacionalismos.

              - Muy discutidos fueron los artículos religiosos que consagraban la separación de lglesia y Estado (Art. 3: “El estado Español no tiene religión oficial...”), y ordenaba la disolución de los jesuitas y de aquellas otras órdenes religiosas que supusiesen un peligro para la seguridad del Estado. Además se prohibía la dedicación a la enseñanza de las órdenes religiosas en beneficio de una educación única, estatal y laica.

              La Iglesia y los partidos de derechas se opusieron siempre a estos artículos y esta oposición impidió que el texto fuera aceptado por gran parte de la opinión pública.

              - Era muy amplia en la declaración de derechos con libertad total de expresión, sufragio femenino, derecho al divorcio y una amplia legislación laboral (desempleo, seguro de enfermedad...).

              - Aunque mantenía el derecho de propiedad lo limitaba al interés social introduciendo la expropiación indemnizada. Esto se incluyó para favorecer la posterior reforma agraria y fue muy bien recibido por los jornaleros pero con la oposición cerrada de los diputados del grupo agrario que representaban a los propietarios agrícolas.

              - El poder legislativo era unicameral (se suprimía el Senado) y se encontraba siempre en vigor pues de no estar reunido funcionaba una Diputación Permanente.

              - Existía un Tribunal de Garantías Constitucionales encargado de decidir en última instancia sobre la constitucionalidad de las leyes y decretos.

              - El jefe del Estado era el Presidente de la República que tenía un poder muy limitado. Era elegido por las Cortes por espacio de 6 años, no prorrogables, y sus poderes eran nombrar al primer ministro de acuerdo con la composición de las Cortes y disolver éstas pero sólo en dos ocasiones como máximo en su mandato.

              El verdadero poder se encontraba en el jefe de gobierno que debía contar con el respaldo de una mayoría de los diputados en Cortes. Esta podía retirar su apoyo al gobierno por medio de la moción de censura y del voto de confianza. También podía votar la destitución del presidente.

              A pesar de sus evidentes virtudes como su carácter democrático y su progresismo social la Constitución tenía graves defectos, especialmente el exceso de radicalismo anticlerical en un país fuertemente católico.

              Este carácter fue atribuido sobre todo a algunos líderes políticos, señaladamente a Azaña. También fue muy discutido el asunto de las autonomías que no fueron aceptadas ni por las derechas, ni por el ejército que defendía la unidad integral del estado, ni por algunos intelectuales como Ortega y Gasset.

              3. La obra del bienio reformista.

              Los gobiernos reformistas de Azaña y los partidos de oposición.

              La discusión y votación de las cláusulas religiosas de la Constitución provocó las dimisiones de los ministros derechistas del gobierno provisional, Alcalá Zamora y Miguel Maura. Las Cortes designan al primero como presidente de la República por su carácter moderado y éste encarga a Azaña la formación del primer gobierno reformista.

              Los distintos gobiernos presididos por Azaña consisten en alianzas entre los republicanos de izquierdas del partido Acción Republicana y los socialistas del PSOE. Contaban también con el apoyo de los nacionalistas catalanes (Esquerra Republicana) y de los regionalistas gallegos.

              El partido Republicano Radical de A. Lerroux constituía la oposición de centro- derecha como segundo grupo en las Cortes. La oposición derechista era muy escasa y se encontraba dividida en distintos grupos:

              - Monárquicos alfonsinos cuyo único objetivo era la destrucción de la República y la vuelta del rey mediante un golpe de estado y con un régimen dictatorial. Su principal jefe era Antonio Goicoechea.

              - Las distintas tendencias del carlismo se habían unificado en la Comunión Tradicionalista. Estaban dirigidas por el Conde de Rodezno y obtenían representantes en las zonas tradicionales del carlismo. Defensa de la religión católica única y de la monarquía tradicional y antidemocrática eran sus dos líneas ideológicas.

              - El partido Agrario agrupaba a los propietarios y a los antiguos caciques. Se oponían sobre todo a la reforma agraria pero eran accidentalistas en cuanto a la forma de estado, monarquía o republica. Será el origen de la futura CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) dirigida por Gil Robles.

              Sin representación parlamentaria existían otros grupos de extrema derecha como el Partido Nacionalista dirigido por Albiñana y las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) creadas por Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo e inspiradas en las doctrinas fascistas triunfantes en Italia y Alemania. En 1934 se asocian con un nuevo partido de extrema derecha e inspiración fascista, la Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del antiguo dictador, en 1933. El nuevo partido, FE y de las JONS, minoritario en miembros e influencia pero de gran importancia futura.

              En la extrema izquierda se situaba el PCE, sin representación parlamentaria. Era una formación de muy pocos militantes que seguían órdenes de la URSS y de Stalin.

              Los anarquistas de la CNT y de la FAI habían sido de nuevo legalizados tras el fin de la dictadura y conforme a su actitud habitual se mantenían al margen de cualquier opción política. Se encontraban de nuevo divididos entre los partidarios, como Angel Pestaña, de la pura acción sindical que llegaron a crear el Partido Sindicalista y los miembros de la FAI como Durruti, Ascaso o Federica Montseny, partidarios del terrorismo y de las sublevaciones populares

              Este ultimo grupo acabó haciéndose con el control de toda la CNT y promoviendo revueltas contra los gobiernos republicanos como la sublevación de Sallent o las sublevaciones campesinas en Extremadura y Andalucía.

              El programa de reformas.

              Contando con el apoyo de la mayoría izquierdista y republicana de las Cortes los distintos gobiernos de Azaña comenzaron a desarrollar una amplia política de reformas que afectaba a sectores muy importantes de la sociedad y de la economía del país, como la agricultura, la educación y la Iglesia, el ejército y la organización territorial del Estado con la negociación de las autonomías.

              Estas reformas ya se habían iniciado en parte con el gobierno provisional pero ahora se van a acelerar y a legislar con un elevado grado de radicalismo. Esto provocara numerosos incidentes y una creciente oposición a las reformas que, por otro lado, tuvieron un desarrollo muy irregular. Al igual que ocurrió con la constitución, las reformas de Azaña no contaron con una aceptación unánime de la opinión política. Esto hizo que fueran polémicas, ineficaces y que no tuvieran continuidad tras la derrota de las izquierdas y la llegada al poder de los partidos de derecha.

              A) La reforma militar. La ley de Defensa de la República.

              Los objetivos de esta reforma del ejército español eran diversos:

              - Reducir el tamaño de la oficialidad para adecuarlo a las verdaderas necesidades del país. Esto se consiguió con la ley de retiro de la oficialidad que exigía a los militares que siguieran en activo el juramento de lealtad al nuevo régimen o bien se retiraran con el sueldo íntegro. Una parte de los oficiales afectados eran monárquicos.

              - Someter al ejército al poder civil. Para ello se suprimió la jurisdicción militar y el Consejo Supremo de Justicia Militar y se readmitió a los militares que habían sido expulsados por sentencia de este órgano de justicia militar.

              - Reforma de la enseñanza militar vinculándola a la Universidad y suprimiendo la Academia General de Zaragoza, fundada por la Dictadura y dirigida por Franco.

              - Finalmente la reforma intentaba evitar la repetición de nuevos golpes de estado e intervenciones del ejército en la política. Para ello se relegó a los militares más hostiles a la República (africanistas) a puestos secundarios y se promocionó a la oficialidad más liberal y republicana. Esto provocó un malestar entre los oficiales puesto que para ello Azaña se saltó el sistema de ascensos eliminando la promoción por méritos de guerra.

              A pesar de la necesidad de la reforma, Azaña se ganó muchos enemigos entre los militares por la forma de aplicación que tuvo consecuencias muy negativas a largo plazo y en gran medida fue ineficaz. No solucionaba las carencias técnicas y presupuestarias del ejército español y de su armamento y formación.

              La ley de Defensa de la República.

              La llegada de la República se vio muy pronto acompañada de violentos incidentes como destrucción de iglesias, atentados, conspiraciones monárquico-militares y sublevaciones anarquistas.

              Para combatir estos peligros se aprueba en 1931 la ley de Defensa de la República. Se trataba de una norma de excepción que permitía a los gobiernos anular las garantías constitucionales para enfrentarse con los enemigos del régimen republicano. Una pieza clave en esta ley fue la creación de la Guardia de Asalto.

              Esta ley fue muy criticada por los partidos de oposición que consideraban que permitía a los gobiernos republicanos establecer una dictadura legal.

              B) La reforma religiosa.

              Este aspecto fue sin duda el que más enfrentamientos provocó en la etapa republicana. Tradicionalmente se había identificado el catolicismo con los partidos derechistas y con la monarquía. Frente a este hecho los republicanos de izquierda y los socialistas eran fuertemente anticlericales desde mediados del siglo anterior. Esta postura queda reflejada en la frase de Azaña: “España ha dejado de ser católica”.

              Las ideas de los republicanos quedaron fijadas en los artículos 3 y 26 de la Constitución (ver arriba). En 1933 se aprueba la Ley de Congregaciones que exigía a las órdenes religiosas su inscripción en un registro estatal, limitaba su posesión de bienes y establecía el dominio superior del Estado sobre todos los bienes eclesiásticos.

              Además todas las manifestaciones del culto religioso público requerían la autorización expresa del poder civil lo que provocó numerosos conflictos como la llamada “guerra de las campanas” por la pretensión de algunos alcaldes anticlericales de multar a los párrocos.

              C) La reforma agraria.

              La política agraria de la República era la más ambiciosa y necesaria de todas. La desamortización del XIX no había resuelto el problema social de la propiedad de la tierra y tampoco había elevado significativamente el nivel tecnológico y económico de la agricultura española, lo que a su vez impedía el desarrollo de una industrial moderna.

              Por lo tanto los objetivos de la reforma eran claros: repartir tierras entre los campesinos y fomentar el desarrollo de la agricultura.

              Los primeros decretos.

              El gobierno provisional inició una serie de medidas encaminadas a mejorar el nivel de vida de los jornaleros del campo y a reducir el elevado nivel de desempleo:

              - Decreto de términos municipales: los propietarios son obligados a contratar trabajadores locales con preferencia. De esta forma no podían romper las huelgas agrarias recurriendo a trabajadores de otros municipios.

              - Decreto sobre laboreo forzoso: se obliga a realizar obras de mejoramiento de los cultivos empleando nueva mano de obra.

              - Creación de los Jurados Mixtos de Trabajo Rural, Propiedad rústica e industrias agrícolas: estaban formadas por propietarios y campesinos sindicados que regularían las disputas laborales y los conflictos entre propietarios y arrendatarios.

              - Generalización del Seguro de Accidentes de Trabajo y de la jornada de 8 horas.

              Aunque bien intencionadas estas medidas no atacaban la raíz del problema sino sólo sus consecuencias y fueron muy contestadas por los terratenientes que organizaron su propio partido político, el Agrario, para oponerse a cualquier cambio.

              La ley de Reforma Agraria.

              El triunfo de los republicanos de izquierdas y la formación de un gobierno de coalición con los socialistas dio nuevos impulsos a la reforma agraria llevada a cabo, con escaso éxito, por el ministro Marcelino Domingo.

              La base de la ley era la expropiación forzosa de tierras para su reparto a nivel individual (idea defendida por los republicanos) o para la formación de cooperativas (opción de los socialistas).

              Se pretendía asentar a unos 60.000 campesinos anualmente con carácter temporal pero indefinido. Para llevarlo a cabo se creaba el IRA (Instituto de Reforma Agraria) con el fin de estudiar las tierras a expropiar, pagar las indemnizaciones y asentar a los peticionarios.

              Tras una larga tramitación en Cortes debido a la férrea oposición de los diputados agrarios se aprueba la ley en Agosto de 1932. Es un texto complicado y muy difícil de aplicar de forma que apenas pudo ponerse en marcha antes de que la oposición derechista alcanzase el poder al año siguiente paralizando su aplicación. Sus principales elementos, muy simplificadas dada su complejidad, eran:

              - Se expropian con indemnización las propiedades no o mal cultivadas, las regables que no estuvieran en regadío y aquellas cuyo propietario fuera absentista, es decir, que las tuviera siempre arrendadas.

              - Se expropiarían sin indemnización las tierras pertenecientes a la alta nobleza (los Grandes de España) ya que alguno de ellos había participado en la “Sanjurjada”.

              - Las indemnizaciones se pagarían en parte en efectivo pero sobre todo en títulos de Deuda Pública, lo que era claramente perjudicial para los expropiados.

              - Los beneficiarios no podían vender, arrendar ni hipotecar las nuevas propiedades y estaban obligados a mejorarlas con ayudas del IRA.

              Consecuencias de la reforma agraria.

              Cuando las izquierdas pierden el poder ya estaba claro que la reforma había sido un absoluto fracaso. Se habían establecido 2500 familias sobre menos de 25.000 Ha, solamente. Las causas fueron muy diversas:

              - La tenaz oposición de los propietarios que retrasaron su entrada en vigor.

              - La propia complejidad de la ley que era muy confusa especialmente en la determinación de las tierras expropiables. Hasta los promotores de la ley reconocían su complejidad y sus dificultades de aplicación práctica.

              - La carencia de medios financieros. El presupuesto del IRA suponía menos del 1% del presupuesto nacional.

              - La división entre los propios partidos de gobierno y el desinterés por los temas agrarios de las grandes figuras políticas.

              Las consecuencias del fracaso fueron muy graves:

              Las masas campesinas que se habían sindicado sobre todo a la UGT de forma masiva se vieron muy decepcionadas y de nuevo se inclinaron por los anarquistas o pusieron sus esperanzas en la ocupación ilegal y violenta de tierras. Se inicia un nuevo periodo de fuerte conflictividad social en el campo.

              Los propietarios agrícolas grandes y medianos se situaron en bloque frente a la República y a partir de este momento sus votos se inclinaran hacia los partidos más derechistas y reaccionarios. Lo cierto es que la reforma cometía muchas injusticias al amenazar con la expropiación a casi toda la clase campesina propietaria sin hacer distinciones entre situaciones de propiedad muy diversas.

              D) La cuestión autonómica.

              Otro grave conflicto heredado por la Republica era el de la inserción en el Estado de los nacionalismos periféricos vasco y catalán. La Dictadura con su política de represión había contribuido a agravar el problema y en el Pacto de San Sebastián los republicanos se habían comprometido a encontrar una solución democrática y aceptable.

              Cataluña.

              Los partidos nacionalistas catalanes tenían una fuerte implantación social en la región y abarcaban desde la derecha (Lliga regionalista) a la izquierda (Esquerra Republicana). Esta última formación, dirigida por Maciá, fue la más votada en 1931 en Cataluña y el 14 de Abril proclamó la Republica Catalana y exigió su reconocimiento.

              El gobierno provisional concedió la formación de un gobierno propio, la Generalitat, que comienza a elaborar un Estatuto de Autonomía, el llamado Estatuto de Nuria. Presentado a plebiscito es aceptado casi unánimemente (600.000 votos a favor, 3.000 en contra) y llevado a las Cortes constituyentes para su aprobación.

              Sin embargo el proyecto encontró mucha oposición en las Cortes por parte de casi todos los partidos debido a que contemplaba la creación de una República Federal. Se opusieron al texto los partidos de derechas por que defendían la integridad nacional pero también los intelectuales de la Agrupación al Servicio de la República, los azañistas e incluso los socialistas.

              Tras una difícil negociación en la que se recortan muchos poderes a la Generalitat, el texto es aprobado en Septiembre de 1932. Se basaba en la división de competencias entre el poder central (Defensa, Aduanas y Asuntos Exteriores) y el gobierno autonómico (Educación y Cultura, Fomento, Industria...). Se establecía un Parlamento catalán y la cooficialidad de la lengua catalana. Los puntos más controvertidos y finalmente más ambiguos se referían a los asuntos económicos.

              El texto no satisfacía a ninguna de las dos partes pero constituyó una fórmula de convivencia útil y duradera.

              El País Vasco y otras nacionalidades.

              Desde finales del XIX el nacionalismo vasco había sido dirigido por el PNV fundado por Sabino Arana. En los años 30 estaba dirigido por Aguirre y era un partido muy católico. Se había presentado a las elecciones del 31 en alianza con los carlistas y habían sido la lista más votada en el País Vasco y en Navarra. Esto explicaría la fuerte hostilidad de los republicanos hacia los nacionalistas vascos.

              El acuerdo con los carlistas se rompe cuanto el PNV elabora en 1931 el Estatuto de Estella. Los carlistas eran partidarios de mantener la unidad del estado aunque aceptaban reponer los antiguos fueros.

              El proyecto autonómico del PNV era similar al catalán pero exigía adicionalmente las relaciones diplomáticas entre el gobierno vasco y el Vaticano e incluía en el marco territorial a Navarra. El proyecto fracasa por la oposición gubernamental y por la negativa de Navarra (de mayoría carlista) a asociarse con el País Vasco.

              Otras regiones como Valencia y Galicia también elaboraron sus propios estatutos de autonomía. Pero en estos casos la división social en torno a la cuestión autonómica era mucho mayor y en ambos casos no llegaron a tramitarse y por tanto a aceptarse.

              E) Otras reformas. Economía y Educación.

              La proclamación de la Republica coincidió con la llegada a toda Europa de las consecuencias más graves de la crisis financiera norteamericana de 1929. En España los efectos negativos fueron menores que en países muy duramente afectados como el Reino Unido y Alemania puesto que su economía era menos industrial y por tanto menos dependiente de los flujos financieros y comerciales.

              Se produjo un importante aumento del desempleo contra el que los gobiernos republicanos se enfrentaron potenciando una política social expansiva inspirada en las teorías del economista británico Keynes y que continuaba la política económica de la Dictadura de Primo de Rivera.

              La República no pudo mantener esta política debido al problema creciente de la Deuda y de hecho solo existió el presupuesto de 1932 que se repitió hasta 1936.

              Destaca la obra del socialista Indalecio Prieto, ministro de Fomento, que propuso la realización de un plan de obras públicas con el objeto de mejorar las infraestructuras y de absorber el desempleo urbano. Los dos planes principales fueron:

              - Reforma de las terminales ferroviarias en Madrid.

              - Un gran desarrollo de las obras hidráulicas que incluía la realización de gran número de embalses con el objeto de aumentar los regadíos y la electrificación. Se preveía también la construcción de un trasvase del Tajo a las regiones mediterráneas.

              Aunque bien planificadas, las obras hidráulicas no llegaron a ponerse en marcha por falta de fondos. Gran parte del proyecto sería llevado a cabo durante la dictadura franquista.

              Fueron importantes las reformas educativas emprendidas por los republicanos y dirigidas por el socialista Fernando de los Ríos. El presupuesto para Educación se incremento en un 50% y se crearon 10.000 nuevas escuelas primarias especialmente en el mundo rural. Se mejoró asimismo la formación y el sueldo de los maestros.

              Se pretendía sustituir a las Órdenes religiosas cuyo papel era muy importante en la educación primaria y mayoritario en secundaria. Sin embargo la falta de fondos imposibilitó una reforma más intensiva.

              La República se preocupó activamente por la cultura popular y la alfabetización. Un elemento clave en esta política fue la organización de las Misiones Pedagógicas enviadas desde Madrid al mundo rural y en las que participaron los mejores intelectuales de la época como Federico G. Lorca con su teatro La Barraca.

            • La crisis del bienio reformista.

            • La incapacidad de los gobiernos de Azaña en algunos casos (reforma agraria), el incremento de la oposición de importantes sectores y grupos sociales y de poder en otros (reforma militar y cuestión religiosa) y el egoísmo de los grandes intereses sociales que nunca aceptaron la llegada de la República, fueron restando popularidad al nuevo régimen de forma acelerada a partir del invierno del 32-33.

              Los principales acontecimientos con los que se tuvieron que enfrentar los gobiernos del periodo republicano-reformista de Azaña fueron:

              - En Agosto de 1932 se produce la intentona antirrepublicana del general Sanjurjo en Sevilla (la Sanjurjada) que fracasa al conocer de antemano el gobierno la conspiración. El golpe tenía un significado monárquico y derechista y contó con el apoyo de sectores civiles pertenecientes a la nobleza y de políticos de la monarquía.

              Sanjurjo fue condenado a muerte aunque la sentencia sería conmutada por la pena de reclusión y más adelante el general consiguió huir a Portugal desde donde continuaría conspirando contra la República

              - El movimiento anarquista en manos de la organización FAI tampoco aceptó la llegada del nuevo régimen republicano. Se produjeron numerosos intentos de insurrección en áreas industriales (Alto Llobregat, enero de 1932), y en el campo que se fueron agravando conforme fracasaba el proyecto de reforma agraria del gobierno.

              El hecho más grave para el gobierno se produjo en la población gaditana de Casas Viejas el 11 de Enero de 1933. Un grupo de campesinos de la CNT ocupa el pueblo y asesinan a dos guardias civiles. El gobierno envía refuerzos de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto que recuperan el pueblo. Uno de los anarquistas se encierra en su casa con su familia, se niega a entregar las armas y dispara contra las fuerzas de orden. A continuación los guardias queman la casa y acribillan a sus 7 ocupantes incluido un niño pequeño; después fusilan a otros 12 campesinos sin ninguna razón.

              El incidente fue muy bien aprovechado por la oposición derechista que acusó al gobierno de asesinar al pueblo. Asimismo el PSOE comenzó a reconsiderar su política de participación en los gobiernos republicanos de izquierdas y algunos sectores sobre todo de la UGT (Largo Caballero) exigieron la salida del PSOE del gobierno.

              Azaña se negó a aceptar las responsabilidades políticas del hecho. Su popularidad política se vio muy afectada y comenzó a perder rápidamente el apoyo de la población.

              A lo largo de 1933 el gobierno de Azaña perdió algunas consultas electorales. La derecha se estaba reorganizando en un nuevo partido, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) dirigido por José María Gil Robles, antiguo abogado de los jesuitas que procedía de los grupos católicos. Su programa consistía en deshacer las principales reformas del periodo azañista, especialmente la ley de Reforma Agraria, y terminar con la legislación anticlerical.

              Alcalá Zamora cesa a Azaña en septiembre ante la falta de apoyo popular del gobierno y nombra primer ministro a Martínez Barrios del Partido Republicano Radical de Lerroux destinado a convocar nuevas elecciones generales para Noviembre de 1933.

              La consulta dio mayor número de votos a la derecha (3,3 millones) y el centro (2 millones) frente a la izquierda (3 millones) que se vio muy perjudicada por la elevada abstención en el campo promovida por los anarquistas y por presentarse los distintos partidos por separado cuando el sistema electoral beneficiaba a las coaliciones como la presentada por la derecha.

              Las izquierdas obtuvieron 94 diputados, (58 del PSOE), el centro 168, (102 del Partido Radical) y la derecha 204, (115 de la CEDA el partido más votado).

              LA SEGUNDA REPÚBLICA: EL BIENIO RADICAL-CEDISTA

              Y EL FRENTE POPULAR (1933-36)

            • La llegada al poder de los partidos de centro-derecha.

            • La política contrarreformista.

            • La Revolución de 1934.

            • Balance y crisis de la República derechista.

            • La formación del Frente Popular.

            • La llegada al poder de los partidos de centro derecha. El bienio “negro”.

            • Los resultados electorales de 1933 supusieron la victoria de los partidos de centro y de derecha aunque ninguno de ellos obtuvo una mayoría suficiente como para formar gobierno en solitario.

              Alcalá Zamora encargó el gobierno al Partido Radical de A. Lerroux, a pesar de que había sido la CEDA de Gil Robles la formación más votada. El presidente de la República consideraba que Gil Robles no era totalmente leal al régimen republicano y que había demostrado simpatías por los sistemas políticos fascistas y dictatoriales. Debido a su escaso apoyo parlamentario los radicales de Lerroux tuvieron que llegar a un acuerdo de gobierno con la CEDA. Este apoyo se supeditaba a que el nuevo gobierno desmontase las reformas del bienio republicano-socialista, especialmente la reforma agraria y las cláusulas religiosas.

              Además habían obtenido representación otros partidos de extrema derecha como los monárquicos alfonsinos, los carlistas de Comunión Tradicionalista y la FE de las JONS, una organización filo fascista cuyo principal dirigente y único diputado era José Antonio Primo de Rivera.

              Los partidos de la oposición. Las izquierdas y los nacionalistas.

              La derrota del gobierno republicano-socialista se había debido a dos causas:

              - El sistema electoral favorecía las coaliciones y castigaba a los partidos que se presentaban en solitario como había ocurrido con el PSOE y los republicanos de izquierdas.

              - Las reformas del bienio republicano-izquierdista habían sido un fracaso debido a que no se consiguieron los resultados sociales esperados, especialmente en la reforma agraria, y por el contrario se había incrementado el número de los enemigos de la República, especialmente por la cuestión religiosa.

              Las socialistas no aceptaron el resultado electoral y comenzaron a preparar la revolución para terminar con el gobierno de derechas y con la propia República burguesa. Su objetivo era proclamar la republica socialista imitando la experiencia de la URSS. En esta tendencia subversiva y antidemocrática de los socialistas influía la progresiva división del partido entre una tendencia moderada que favorecía la colaboración con los partidos republicanos de izquierda, dirigida por I. Prieto, y una tendencia radical y revolucionaria dirigida por el líder de la UGT, Largo Caballero.

              También se produjeron conflictos entre los nuevos gobierno de centro-derecha y los nacionalistas, por la pretensión del poder central de reducir los poderes autonómicos del gobierno catalán y oponerse a la autonomía para el País Vasco.

              El conflicto más grave se produjo por la cuestión de los rabassaires. Estos eran los campesinos catalanes arrendatarios de viñas que pidieron y obtuvieron del gobierno catalán una ley que les permitía acceder a la plena propiedad de las tierras que trabajaban. Los propietarios solicitaron consiguieron que el Tribunal de garantías constitucionales declarase la ley como anticonstitucional, puesto que el gobierno autonómico no podía legislar en cuestiones sociales.

              A principios de 1934 los nacionalistas vascos solicitaron al nuevo gobierno la concesión del Estatuto de autonomía que de nuevo fue rechazado a pesar de la afinidad ideológica entre el PNV, católico y derechista, y el gobierno central. Esto va a provocar la alianza entre las izquierdas y el nacionalismo vasco que se manifiesta en numerosos actos de protesta como la Asamblea de Zumárraga.

              Las etapas de gobierno del bienio radical-cedista.

              Los dos años de gobierno de la derecha se caracterizan por la inestabilidad política, los continuos cambios de gobierno debidos a la debilidad de la alianza entre radicales y cedistas y la creciente polarización política entre derechas e izquierdas que constituía un anuncio de la Guerra Civil.

              Se pueden distinguir dos etapas de gobierno separadas por la sublevación armada de las izquierdas en Asturias y Cataluña en Octubre de 1934:

              - Etapa radical: gobierno de los radicales con el apoyo de la CEDA. Primeras medidas contrarreformistas.

              - Etapa radical-cedista: En Oct. de 1934 entran en el gobierno distintos ministros de la CEDA. Esto provoca la violenta reacción de las izquierdas en la revolución de Asturias. Continúan y se intensifican las medidas contrarreformistas.

              - En los últimos meses de 1935 los gobiernos radical-cedistas entran en crisis y se convocan nuevas elecciones en las que una amplia coalición de partidos de izquierdas, el Frente Popular, logra la victoria en Febrero de 1936.

            • La política contrarreformista.

            • La llegada al poder de la alianza entre el Partido Republicano y la CEDA se iba a manifestar en una voluntad de deshacer la obra reformista iniciada en el bienio anterior.

              Durante 1933 y 34 continúo aplicándose la reforma agraria de Azaña y, de hecho, en estos años se multiplicó el número de tierras expropiadas y se asentó a un número mayor de campesinos. Pero al mismo tiempo se elaboraba y se promulgaba la Ley de Reforma de la reforma agraria que contenía los siguientes elementos:

              - Se daban más facilidades a los propietarios para el desalojo de los arrendatarios.

              - Se modificó la Ley de Términos municipales para permitir la libre contratación de jornaleros. Esto permitía a los propietarios evitar las consecuencias de las huelgas.

              - Se concedió una amnistía que amparaba a los implicados en el golpe derechista de 1932. De esta manera los aristócratas recuperaron sus tierras u obtuvieron una crecida indemnización si habían sido ya repartidas.

              - Se simplificó el sistema de expropiación para transformarlo en voluntario.

              - Supresión del sistema de retribuciones en el campo que se tradujo en un descenso generalizado de los salarios.

              - Y por último, reforma de los Jurados Mixtos para reducir la influencia de los sindicatos agrarios.

              Estas medidas fueron rechazadas por las izquierdas que consideraron el proyecto como anticonstitucional. También se opuso a la ley la Falange Española que pretendía demostrar así sus diferencias con los partidos de derecha.

              La tramitación de la ley provocó una oleada de huelgas en el campo en el verano de 1934 en la época de la siega. La reacción del gobierno fue muy violenta y se produjeron 7.000 detenidos y decenas de muertes. Los sindicatos fueron cerrados.

              También se reformaron algunas de las leyes anticlericales de la izquierda. Quedó en suspenso la aplicación del artículo constitucional (Art. 26) que decretaba la disolución de los jesuitas y se permitió a las órdenes religiosas continuar con sus actividades educativas. Otro hecho importante fue la reinstauración del presupuesto del clero, anulado por las izquierdas, que suponía que el Estado seguiría pagando una parte del salario de los sacerdotes.

              Otra política afectada por la contrarreforma derechista fue la que afectaba al Ejército. Los militares de simpatías conservadoras y los africanistas como Franco fueron premiados con numerosos ascensos al tiempo que se marginaba a los oficiales considerados leales a la República. Además se concedieron puestos de responsabilidad a los generales derechistas: Franco fue el encargado de reprimir la revolución de Asturias en Octubre de 1934 y después se convirtió en Jefe del Estado Mayor Central; el general Mola alcanzó la jefatura del ejército en África.

              En conexión con la anterior medida se promulgo una ley de amnistía que permitió salir de la cárcel y reintegrarse a sus mandos a los militares implicados en el golpe derechista de Agosto de 1932.

              La mayor parte de los militares beneficiados por la política de los gobiernos de centro derecha participarían a partir de 1936 en las conspiraciones contra el Frente Popular y serían los principales instigadores del golpe de 1936 y de la Guerra Civil.

              En el verano de 1934 la colaboración entre el Partido Radical Republicano y la CEDA entró en crisis. Gil Robles, jefe de la CEDA, exigió al gobierno del Partido Radical una acción más decidida en materia de orden público ante la creciente implicación de las izquierdas en una posible sublevación contra el gobierno.

              Además acusaba al gobierno de debilidad frente al problema catalán provocado por la ley de “rabassaires” aprobada por la Generalitat y considerada anticonstitucional. La coalición de derechas pretendía recortar, y si fuera posible eliminar, el autogobierno catalán de Lluis Companys del partido izquierdista Esquerra Republicana.

              La única salida a la crisis era la convocatoria de nuevas elecciones o la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno. El presidente de la República, Alcalá Zamora, optó por permitir que tres cedistas entraran en el gobierno pero no Gil Robles puesto que este se negaba a reconocer explícitamente la legalidad del régimen republicano. Hay que tener en cuenta que muchos votantes de la CEDA eran monárquicos y que el partido se financiaba con aportaciones de banqueros enemigos del régimen republicano.

            • La revolución de 1934. Asturias y Cataluña.

            • El día 5 de Octubre los ministros de la CEDA entraron en el gobierno provocando una violenta reacción de las izquierdas que a lo largo del año habían estado armando a sus afiliados y preparando una sublevación militar contra el gobierno.

              Los socialistas consideraban que la llegada al poder de la CEDA suponía una traición a la República pues existía a su entender la posibilidad de que, como había ocurrido en Alemania e Italia, se produjera una progresiva implantación del fascismo en España. Este temor era injustificado pues la CEDA no se había pronunciado contra la República aunque algunos de sus líderes provenían de los antiguos partidos monárquicos. Pero en las circunstancias de 1934 el peligro podía ser considerado real. Hay que recordar que el año anterior Hitler había llegado al poder en Alemania por una vía legítima y gracias a un proceso electoral limpio.

              Las izquierdas convocaron una huelga general de protesta en todo el país aunque los acontecimientos más graves se produjeron en Asturias y en Cataluña. El fracaso del movimiento huelguístico revolucionario se debió a la falta de objetivos, a la descoordinación entre los socialistas y el sindicato anarquista de la CNT y a la rápida reacción del gobierno que se encontraba advertido.

              La revolución en Cataluña.

              El presidente de la Generalitat, L. Companys fue arrastrado por los grupos catalanistas más radicales, dirigidos por el conseller de Gobernación Dencás, que consideraban que la CEDA se disponía a suspender el estatuto de autonomía. Como respuesta se proclamó en Barcelona el nacimiento de la República Catalana dentro de la República Federal Española lo que suponía alterar la constitución de 1931.

              Pero la Generalitat no controlaba al ejército que dependía del poder central y que se mantuvo leal a las instituciones. Además no disponían de armas y los sindicatos obreros estaban divididos y se negaron a apoyar la proclamación de Companys.

              El movimiento catalanista fue fácilmente derrotado por el ejercito y sus líderes detenidos y encarcelados. También fue detenido Azaña que se encontraba en Barcelona aunque no había tenido nada que ver con los acontecimientos.

              La revolución en Asturias.

              En esta región los acontecimientos de 1934 se convirtieron en una verdadera revolución social cuyos objetivos eran muy semejantes a los de la revolución rusa de 1917, es decir, la destrucción de la democracia burguesa y la proclamación de un estado socialista.

              El papel dirigente de la revolución de Asturias recayó en los mineros afiliados a los sindicatos UGT y CNT unidos en una alianza obrera bajo las siglas U.H.P. (¡Unios hermanos proletarios!). 20.000 obreros y mineros armados con fusiles y dinamita de las minas se apoderaron de la región y sitiaron la ciudad de Oviedo que resultó gravemente destruida. Los revolucionarios emplearon una gran violencia y se produjeron asesinatos de religiosos, gentes de derecha y miembros de las fuerzas de seguridad, especialmente guardias civiles.

              El gobierno, presionado por Gil Robles, reaccionó con una dureza extrema y procedió a ordenar la ocupación militar de la región. Al mando del general Franco un ejército formado por la Legión y por tropas regulares marroquíes vencieron a los mineros en verdaderos combates militares.

              Las consecuencias de la Revolución de Asturias fueron muy graves:

              - Se produjeron más de 1.500 muertos, la mayor parte mineros revolucionarios, y unos 30.000 detenidos. Muchos de ellos fueron torturados por las fuerzas gubernamentales.

              - La revolución y la posterior represión se llevaron a cabo con una enorme crueldad (violaciones, torturas, asesinatos injustificados). Fue un aviso de lo que ocurriría 2 años después.

              - El casco histórico de Oviedo y otras ciudades resultó muy afectado por la dinamita y por los combates calle a calle entre el ejército y los mineros.

              - La victoria del gobierno tuvo consecuencias muy graves para la clase trabajadora: se redujeron drásticamente los salarios y aumentaron los despidos. Los sindicatos obreros fueron suprimidos en toda España y sus publicaciones prohibidas.

              - Lo más grave fue que los acontecimientos de Asturias provocaron la polarización política del país.

              - La Generalitat de Cataluña fue suspendida sólo temporalmente aunque los monárquicos pidieron la supresión del Estatuto.

              La revolución de Octubre de 1934 fue un acontecimiento completamente injustificado. La CEDA como principal partido en el Congreso tenía derecho a participar en el gobierno y su jefe, Gil Robles, no estaba preparando un golpe de estado ni tenía verdaderas simpatías por las dictaduras fascistas. Además las izquierdas perdieron cualquier posibilidad de condenar moralmente el alzamiento derechista de 1936, puesto que ellos también habían intentado destruir la República.

            • Balance y crisis de la República derechista.

            • Tras la revolución se inicia la última etapa del bienio derechista o “negro”. Esta fase se caracteriza por la creciente inestabilidad política, por el incremento de las opiniones políticas extremas de derecha e izquierda y por el enfrentamiento entre los dos partidos del gobierno.

              La CEDA consiguió dos nuevos ministerios. Gil Robles se convirtió en ministro de la Guerra y Giménez Fernández entró en Agricultura. La labor de este ministro fue muy importante puesto que pretendió retomar los principios progresistas y sociales de la reforma agraria. Sin embargo su proyecto de ley de arrendamientos que favorecía a los campesinos provocó una gran oposición dentro de su propio partido y fue obligado a dimitir. Fue sustituido por Velayos perteneciente al sector más reaccionario de su partido. Propuso una nueva reforma agraria que restringía el presupuesto del Instituto de Reformas Agrarias y aumentaba las indemnizaciones con lo que las expropiaciones resultaban tan costosas que en la práctica se paralizó el asentamiento de campesinos.

              El nuevo gobierno pretendía también la reforma de la Constitución en un sentido más derechista sobre todo con la supresión de las cláusulas anticlericales y la reforma del sistema electoral. El desacuerdo entre los dos partidos, Radical y CEDA hizo imposible la reforma.

              La crisis final de la coalición de gobierno se produjo a consecuencia de los escándalos financieros que afectaron a importantes personajes del partido Radical entre ellos el propio Lerroux, un personaje siempre sospechoso de corrupciones económicas.

              El caso más conocido fue el del “estraperlo”. Dos financieros (Strauss y Perl) habían sobornado a miembros del gobierno para introducir en España un juego ilegal de ruleta (en España este tipo de juegos estaba prohibido). El caso provocó la dimisión de Lerroux como jefe de gobierno en noviembre de 1935 y Gil Robles reclamó al presidente de la República su nombramiento como nuevo jefe de gobierno.

              Alcalá Zamora, a pesar de su ideología conservadora, no se fiaba de Gil Robles pues temía que su llegada al poder significase una dictadura de derechas. Encargó la formación de gobierno a un político centrista desconocido, Portela Valladares, con el objetivo de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones ante la constatación de la ruptura entre la CEDA y el Partido Radical.

              La decisión de Alcalá Zamora provocó la indignación de Gil Robles que incluso pensó en la posibilidad de organizar un golpe de estado con los militares que le eran afines como Franco, Goded o Fanjul. Los militares le aconsejaron esperar a los acontecimientos. Este hecho demuestra las crecientes tensiones políticas y el escaso respeto hacía la legalidad por parte de los políticos de un signo u otro.

            • La formación del Frente Popular. Las elecciones de Febrero de 1936.

            • Después del fracaso de la Revolución de 1934 las izquierdas consideraron que la única forma de vencer a las derechas era la formación de una gran alianza electoral que agrupase a todos los partidos progresistas, tanto republicanos como obreros. Además el sistema electoral premiaba a las formaciones que se presentaban en coalición frente a aquellas que lo hacían en solitario.

              Esta idea de unión de las izquierdas era fomentada tanto por el republicano Azaña como por el socialista Prieto y se basaba en un programa de mínimos que incluía:

              - Una amnistía general para todos los presos de la revolución de 1934 y la readmisión en sus trabajos de los despedidos por causas políticas a partir de esa fecha.

              - Puesta en marcha de la Reforma Agraria suspendida por la derecha.

              - Devolución a Cataluña del Estatuto de Autonomía y de la Generalitat.

              - Reinstauración del sistema de los Jurados Mixtos para resolver los conflictos laborales tal y como habían sido concebidos en 1931.

              - Un importante aumento del presupuesto de educación para conseguir una sistema educativo nacional y laico.

              Se trataba de un programa muy moderado que pretendía volver a los principios del primer bienio reformista republicano. Además la idea de una alianza moderada de las izquierdas tenía un gran prestigio pues una coalición semejante había llegado al poder en Francia y era considerada la única forma posible de defender la democracia ante el avance de los fascismos.

              El pacto de formación del Frente Popular se firmó en Enero de 1936 en pleno proceso de descomposición de la coalición centroderechista. Las principales organizaciones firmantes fueron:

              - La Izquierda Republicana, el partido de Azaña. Una formación burguesa y progresista que había impuesto el programa moderado del Frente Popular y que se beneficiaba de la popularidad de su jefe político.

              - El PSOE y la UGT se encontraban divididos en distintas tendencias. Se impuso la línea más moderada representada por el antiguo ministro Prieto y por Besteiro.

              - Las Juventudes socialistas que tenían un programa prácticamente comunista.

              - El PCE de escasa influencia electoral pero que consiguió gracias al pacto 14 diputados, entre ellos Dolores Ibarruri, la “Pasionaria”.

              - El POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) una formación comunista pero antistalinista que tenía implantación sólo en Cataluña.

              - Esquerra Republicana de Cataluña, el partido de Companys y la principal formación política en Cataluña.

              - La ORGA, partido de los autonomistas gallegos y otros partidos menores.

              Además las organizaciones anarquistas CNT y FAI decidieron no hacer su habitual campaña abstencionista e incluso algunos de sus dirigentes recomendaron el voto al Frente Popular.

              Por el contrario las derechas se presentaban desunidas. El partido Radical de Lerroux, principal formación de centro político, se encontraba completamente desprestigiado por los escándalos financieros. Además había sufrido la escisión de su sector más progresista dirigido por Martínez Barrios, contrario a la alianza con la CEDA, que fundó el partido Unión Republicana.

              Los partidos monárquicos de Renovación Española (alfonsinos) y de la Comunión Tradicionalista (carlistas) se presentaban unidos en una alianza denominada Bloque Nacional cuyo jefe era José Calvo Sotelo y cuya ideología era claramente antidemocrática y simpatizante de los sistemas de gobierno fascistas.

              La CEDA se presentaba por separado y se vio perjudicada por el creciente extremismo de algunos de sus militantes, sobre todo de sus juventudes, las JAP (Juventud de Acción Popular) que criticaban la moderación del partido y se mostraban más cercanos a las posiciones antidemocráticas del Bloque Nacional y de la Falange.

              Este último partido no había conseguido una alianza con otros partidos de derecha por las exigencias electorales de José Antonio y por la frecuente crítica que éste había hecho contra la política reaccionaria en lo social de la CEDA. Además el partido se había roto en dos grupos; la Falange de José Antonio y las JONS de Ramiro Ledesma. Sólo obtuvieron 50.000 votos y no consiguieron representación electoral.

              A las elecciones celebradas el 16 de Febrero de 1936 se presentaron por tanto, unidas las izquierdas y desunidas las derechas. Considerando el sistema electoral existente el resultado a favor del Frente Popular era previsible, pero la victoria considerada en número de diputados fue mucho más amplia de lo que cabía suponer.

              El triunfo electoral del Frente Popular.

              Las elecciones se celebraron con un alto nivel de participación debido al voto de muchos anarquistas y en perfectas condiciones de tranquilidad y limpieza democrática. El voto se concentró en las izquierdas y las derechas de forma que los partidos de centro prácticamente desaparecieron. La diferencia de voto entre ambas opciones fue escasa pero la diferencia de representación fue muy grande:

              - izquierdas (Frente Popular): 4.654.000 votos con 278 diputados.

              - derechas (CEDA, Bloque Nacional, Falange y otros): 4.503.000 votos con 131 diputados.

              - centro (Partido Radical, Unión Republicana, Lliga, PNV ...): 526.000 votos con 40 diputados.

              El voto derechista se concentró en la mitad norte del país y especialmente en las regiones más rurales (Galicia, Castilla y León, Navarra y Aragón). Las izquierdas ganaron en las grandes ciudades (voto obrero) y en las zonas de latifundio (voto campesino)(Madrid, Asturias, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía y Cataluña). Este dato tiene interés porque el mapa electoral se asemeja mucho al de los primeros momentos de la Guerra Civil.

              Las nuevas Cortes destituyeron al Presidente de la República, Alcalá Zamora, por un motivo técnico: había disuelto en dos ocasiones las Cortes. Fue sustituido por Azaña. Esto fue un grave error por parte de la izquierda pues eliminaron a uno de los pocos personajes que podía salvar la confianza de las derechas en la República.

              El Frente Popular obtenía la mayoría absoluta. Los partidos republicanos del Frente formaron gobierno apoyados por el resto de la coalición. El nuevo jefe de gobierno fue Casares Quiroga, republicano gallego y amigo personal de Azaña.

              Inmediatamente se emprendió la tarea de gobierno centrada en los siguientes objetivos:

              - Continuación de la reforma agraria. El IRA fue autorizado a ocupar aquellas tierras que fueses consideradas de utilidad social para asentar campesinos sin tierras. Los propietarios no pudieron oponerse a la nueva ofensiva de expropiaciones.

              - Se concedieron a los sindicatos obreros todas sus peticiones en materia laboral y social: aumento de salarios, readmisión de despedidos, reducción de horarios. La respuesta de los industriales fue una cadena de cierres patronales que hizo aumentar el desempleo e incremento el odio social entre trabajadores y capitalistas.

              - Se retomó el plan de reforma educativa. Se cerraron muchos colegios religiosos y se promulgó la coeducación de niños y niñas. Las protestas de la Iglesia provocaron nuevos episodios de anticlericalismo callejero con quema de iglesias y conventos. El gobierno no intervino para controlar a las masas y las autoridades eclesiásticas consideraron que el país se encontraba al borde del ateismo y el comunismo.

              - Los presos políticos de 1934 fueron liberados, readmitidos en sus fábricas e incluso indemnizados.

              La violencia política y las conspiraciones.

              El triunfo de la izquierda provocó de inmediato una oleada de violencia que se manifestaba en incendios, atentados con bombas y asesinatos políticos. Los responsables de esta creciente violencia política fueron una minoría de extremistas tanto de derecha como de izquierdas y el principal problema del gobierno es que se mostraba incapaz de detenerla.

              Los grupos de extrema izquierda (anarquistas y juventudes socialistas y comunistas) consideraban inminente el conflicto con los grupos de extrema derecha y como consecuencia el triunfo de la revolución obrera. Todos los partidos tenían organizaciones paramilitares armadas y entrenadas.

              En las derechas también se impusieron las minorías más violentas especialmente los falangistas que iniciaron una campaña de atentados contra los socialistas. J. Antonio Primo de Rivera fue detenido por posesión ilegal de armas y el partido fue ilegalizado lo que contribuyó aun más a su radicalización.

              En Navarra los carlistas organizaron su propio ejército privado, el Requeté, para colaborar contra la República en el movimiento militar que ya se estaba preparando.

              Los partidos de derecha nunca aceptaron el resultado electoral y desde el primer día de gobierno del Frente Popular prepararon su derrocamiento. Se justificaban por la incapacidad del gobierno para detener la violencia que sus propias organizaciones (JAP, Falange y Requeté) provocaban. Su objetivo era la intervención del ejército para instaurar una dictadura de extrema derecha aunque la forma de estado a imponer no había sido establecida.

              La Guerra Civil 1

              LA GUERRA CIVIL

              1. CAUSAS DE LA GUERRA CIVIL

              La crisis del sistema liberal parlamentario

              El sistema liberal parlamentario entró en crisis durante el período de entreguerras: en muchos países

              de Europa y en América fue sustituido por distintos tipos de regímenes autoritarios. En España, en

              cambio, se recuperaron las libertades tras la dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, la Segunda

              República terminará por ser una democracia sin demócratas, en la que una buena parte de la clase política

              no respetaba las “reglas de juego” (si perjudicaban las propias expectativas) y mantenía unos

              principios irrenunciables (república de izquierdas, carácter católico de la nación, por ejemplo), cuya

              defensa justificaba la tergiversación de la legalidad. Otros políticos, simplemente, quisieron sustituir

              la democracia por diferentes modelos autoritarios.

              Proyectos revolucionarios y contrarrevolución

              En Europa, las posiciones extremas eran el comunismo soviético y el nacionalsocialismo alemán,

              auténticas “religiones políticas” revolucionarias que rechazaban el liberalismo y el capitalismo, que

              justificaban la violencia como medio para crear en el futuro una sociedad perfecta sin conflictos, y

              que poseían un líder considerado providencial. En España existían diversos proyectos políticos no democráticos

              contradictorios entre sí: comunismo libertario de los anarquistas; dictadura del proletariado

              de socialistas y comunistas; corporativismo reaccionario de cedistas, monárquicos y tradicionalistas;

              fascismo de los falangistas. Todos se justificaban a sí mismos y a la violencia que generaban por

              la necesidad de defenderse del “enemigo” y por la esperanza en la creación de una sociedad perfecta.

              Polarización política y violencia

              En los años precedentes se había producido una progresiva desaparición del centro político, que

              culminó con el hundimiento del Partido Radical tras el escándalo del estraperlo y con el fracaso de los

              proyectos de Alcalá Zamora y Portela Valladares. A su vez, las derechas e izquierdas que habían

              aceptado el sistema democrático en mayor o menor grado, se radicalizaron progresivamente. Este proceso

              había provocado un debilitamiento de la izquierda burguesa, el triunfo de los partidarios de la revolución

              en el PSOE, y el de los partidarios de la reacción contrarrevolucionaria en la CEDA. Las

              fuerzas extremistas y sus milicias (socialistas, comunistas, anarquistas, falangistas, tradicionalistas)

              tuvieron cada vez más presencia en la calle, mediante desfiles paramilitares y asesinatos de sus enemigos

              políticos. Los atentados a las personas (300 asesinados en 1936 hasta el inicio de la guerra) y a

              las cosas se hicieron habituales, y generaron una espiral de acción-reacción.

              División de la sociedad

              La división ideológica y política se simplificó progresivamente (derechas-izquierdas, revolucióncontrarrevolución,

              catolicismo-anticatolicismo) y se extendió a sectores más amplios de la sociedad,

              rompiendo definitivamente la convivencia. La fractura afectó por igual los distintos territorios, clases

              sociales y hasta las mismas familias. Cada vez fue más frecuente la “toma de partido”, el apoyo a uno

              de los dos campos aunque fuera con reservas.

              El golpe militar y su fracaso

              El golpe militar contra el gobierno del Frente Popular se organizó para “rectificar” la deriva revolucionaria

              de la república en un sentido conservador, y tomó un impulso decisivo a raíz del asesinato

              de Calvo Sotelo. Su fracaso (y el paralelo del gobierno para derrotarlo) constituiyó el arranque de la

              guerra civil y, al mismo tiempo, el fin de la segunda república: en ambos bandos se construyeron a

              partir de este momento novedosos regímenes antidemocráticos.

              La Guerra Civil 2

              2. DESARROLLO

              El pronunciamiento fallido

              El golpe de estado había sido preparado por el general Mola desde Pamplona, bajo el teórico

              mando del exiliado general Sanjurjo. El 17 de julio de 1936 se inició el movimiento militar, con la

              llegada del general Franco al Protectorado español de Marruecos para hacerse cargo de las tropas allí

              destacadas (las que poseían una mayor preparación militar). Poco después se sublevaron los mandos

              militares implicados, con un resultado incierto: triunfaron en las actuales Castilla y León, Galicia, Navarra,

              Rioja, Aragón, Baleares y en varias capitales andaluzas; fracasaron en el resto, incluyendo las

              decisivas Madrid y Barcelona, así como en la marina de guerra. En ambos bandos tomaron gran protagonismo

              las milicias políticas y sindicales.

              La lucha por Madrid (1936-1937)

              El traslado del ejército de África a la península permitió unir los territorios sublevados, en paralelo

              a la conquista republicana de la mitad oriental de Aragón. Pero la iniciativa la tuvieron los primeros,

              que se esforzaron en tomar Madrid mediante un avance de columnas todavía no muy numerosas. Sin

              embargo, aunque se ocupó Toledo (en cuyo Alcázar habían resistido los militares pronunciados), no

              fue posible conquistar la capital: la resistencia de las milicias (“No pasarán”) lo impidió en el primer

              momento, y posteriormente las batallas en mayor escala de Jarama y Guadalajara dejaron la situación

              en tablas.

              Del frente norte a la batalla de Teruel (1937-1938)

              Ante la imposibilidad de ocupar Madrid (lo que habría supuesto el fin de la guerra), el general

              Franco cambió de estrategia: tras la toma de Málaga, inició la conquista de la franja cantábrica: Guipúzcoa,

              Vizcaya (bombardeo de Guernica), Cantabria y Asturias. Pese a los intentos republicanos de

              cambiar la situación mediante ataques en otros escenarios (ofensivas de Brunete en Madrid y de Belchite

              en Zaragoza), en octubre todo el norte había caído en manos de los sublevados. Pero en diciembre,

              una nueva ofensiva republicana logró tomar Teruel. La reacción del otro bando en la durísima batalla

              de Teruel les permitió recuperar la ciudad y avanzar rápidamente en Aragón y hacia el Mediterráneo,

              al que se llegó en abril: Cataluña quedó aislada del resto de la zona republicana.

              De la batalla del Ebro al fin de la guerra (1938-1939)

              La última gran ofensiva republicana se produjo en julio con la batalla del Ebro. Inicialmente el

              plan del general Rojo tuvo éxito, pero la contraofensiva del otoño no sólo recuperó el territorio perdido

              sino que supuso la conquista de Cataluña, culminada en febrero. La zona republicana quedó reducida

              al cuadrante sudoriental de la península (Madrid-Valencia-Almería), y en ella se produjo la lucha

              entre los partidarios de mantener la resistencia y los que consideraban perdida la guerra. El triunfo

              de estos últimos en Madrid supuso el final de la resistencia armada (1 de abril de 1939).

              3. LAS DOS ESPAÑAS

              La división de España

              La España republicana comprendía ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, regiones

              industrializadas como Cataluña y Vizcaya, importantes zonas mineras (Asturias), y zonas agrícolas

              exportadoras (Levante). Asimismo contaba con las reservas del Banco de España y con una parte

              significativa del ejército, especialmente de la Armada y la aviación.

              La España nacional controló inicialmente algunas grandes ciudades (Sevilla, Zaragoza, Valladolid)

              y con importantes zonas cerealistas (meseta norte, Aragón, valle del Guadalquivir). Disponía de

              más de la mitad del ejército de tierra, especialmente de las tropas mejor preparadas, las del protectorado

              de Marruecos. Y tras las primeras semanas, su zona se encontraba territorialmente unida.

              La Guerra Civil 3

              La España republicana

              El inicio de la guerra civil supuso el fin de la legalidad republicana. El gobierno de la izquierda

              burguesa dirigido por Giral se vio incapaz de encauzar la revolución que estalló como consecuencia

              de la sublevación militar. Desde entonces, existieron dos fuentes de autoridad paralelas aunque intercomunicadas:

              el gobierno legal y las distintas fuerzas políticas y sindicales del Frente Popular (y los

              anarquistas). Los restantes partidos y sindicatos, buena parte del ejército, las organizaciones religiosas

              y todo “enemigo de clase” susceptible de simpatizar con los sublevados fueron perseguidos de forma

              muy violenta. Se estableció una colectivización de los medios de producción, aunque de modo variable:

              por lo general, fueron los distintos sindicatos los que se incautaron de las propiedades.

              Ante los graves problemas organizativos, en septiembre de 1936 se eligió un nuevo gobierno de

              unión nacional dirigido por Largo Caballero y con participación de socialistas, comunistas, republicanos

              de izquierdas y, más tarde, anarquistas y un nacionalista vasco. Entre las primeras medidas estuvo

              la creación de un nuevo Ejército Popular, y el traslado del gobierno a Valencia, ante la amenaza

              de las columnas rebeldes. En los meses siguientes fue en aumento la rivalidad entre comunistas (cada

              vez más influyentes gracias a la dependencia de la ayuda militar soviética) y anarquistas. Estos últimos

              consideraban necesario mantener y profundizar la revolución colectivista de signo libertario; los

              primeros eran partidarios de un estado revolucionario centralizado y fuerte.

              La tensión acumulada estalló en Barcelona en mayo de 1937. Un conflicto por el control de la Telefónica

              dio lugar a tres días de luchas callejeras que constituyeron una auténtica pequeña guerra civil.

              El resultado fue el aumento del poder de los comunistas, el retroceso considerable de la influencia de

              los anarquistas, el recorte de las atribuciones de la Generalitat, y la eliminación radical del POUM

              (partido comunista disidente) al que se acusó de estar al servicio de los rebeldes. La última consecuencia

              de los sucesos de mayo fue la sustitución de Largo Caballero por el también socialista Juan

              Negrín, más favorable a la concentración del poser y al acuerdo con los comunistas.

              Negrín era partidario de la resistencia a ultranza, centrando todos los esfuerzos en la guerra. Al

              mismo tiempo buscó influir en la opinión pública mundial mediante sus Trece Puntos, con los que se

              suavizaban los aspectos más radicales de la revolución española. El único éxito (en buena parte debido

              al aumento de la tensión internacional) fue la salida de los combatientes extranjeros.

              La caída de Cataluña a principios de 1939 redujo las expectativas de la república. Buena parte del

              clase política (el presidente Azaña, por ejemplo) se encontraba ya en el exilio, y cada vez eran menos

              numerosos los partidarios de resistir. En marzo se produjo en Madrid una breve revuelta anticomunista

              con el resultado de la creación de un Consejo de Defensa Nacional con el general Casado y el socialista

              Besteiro. Sin embargo, sus intentos de lograr una paz pactada fracasaron.

              La España nacional

              El fracaso de la insurrección militar y la muerte del general Sanjurjo hizo que los militares sublevados

              organizaran en Burgos una Junta de Defensa Nacional dirigida por el general Cabanellas,

              que se responsabilizó de la gobernación del territorio. En septiembre de 1936 la Junta eligió al general

              Franco jefe del estado y generalísimo, uniendo las máximas autoridades política y militar. Se inició

              así la creación de una nueva dictadura personal.

              En las zonas en las que había triunfado el golpe, los militares contaron con la colaboración entusiasta

              de las milicias tradicionalistas (requetés) y falangistas. Los restantes partidos del centro y la derecha

              fueron disueltos, mientras que las organizaciones políticas y sindicales del Frente Popular fueron

              violentamente perseguidos, al igual que la masonería (excepto aquellos masones que habían participado

              en la insurrección, naturalmente).

              En abril de 1937 Franco, cada vez más influido por los gobiernos alemán e italiano, creó mediante

              el Decreto de Unificación su propio partido: Falange Española Tradicionalista de las JONS,

              partido único que se convirtió en el único vehículo de acción política. Poseía rasgos de tipo fascista

              La Guerra Civil 4

              (la “revolución pendiente”, un populismo igualitario...) y otros carlistas (corporativismo organicista,

              defensa de la religión y de la monarquía...), pero lo decisivo era el rechazo del sistema liberal parlamentario

              y la obediencia plena al Caudillo. Pese a lo diferente de estas dos ideologías preexistentes,

              hubo escasas resistencias a la unificación (sucesos de Salamanca) ya que ambos movimientos estaban

              descabezados: José Antonio Primo de Rivera había sido fusilado en la zona republicana, y Manuel

              Fal Conde (máximo dirigente de los carlistas) había sido expulsado de la zona nacional.

              La institucionalización del régimen culminó con la formación del primer gobierno convencional

              en enero de 1938. Naturalmente, lo presidía Franco y las carteras ministeriales se repartieron entre

              militares, falangistas, carlistas, monárquicos y otros. Paralelamente comenzó la actividad legislativa,

              entre la que destacó la promulgación del Fuero del Trabajo.

              Dimensión internacional de la guerra

              Las dos Españas se apresuraron a justificar la guerra en relación con la conflictiva situación internacional:

              el gobierno republicano se presentó como antifascista y defensor de la democracia; el gobierno

              nacional, a su vez, se presentó como anticomunista y defensor de la civilización europea amenazada

              por la revolución. En ambos casos, la propaganda tuvo un resultado relativo a causa de la información

              sobre la situación real que trascendía a través de diplomáticos y periodistas.

              Otra coincidencia entre los dos bandos fue la exacerbación del nacionalismo. Se veía la guerra

              como una lucha para garantizar la independencia de España contra ejércitos invasores: en un caso alemanes,

              italianos y marroquíes, en el otro soviéticos. Se percibía a los dirigentes enemigos como meros

              títeres de las potencias extranjeras, mientras que los propios eran los auténticos representantes del

              pueblo español. Esta situación se explica por el peso de la ayuda exterior en los dos bandos.

              Francia fue la primera suministradora de armas a la España republicana, pero la protesta de la

              oposición y la firma de un acuerdo de No Intervención por las potencias europeas detuvo las ventas.

              Desde entonces el gobierno republicano dependió cada vez más de la Unión Soviética de Stalin, con

              la que se establecieron relaciones diplomáticas en agosto de 1936. Su ayuda fue de tres tipos: suministro

              de armamento (aviones, carros de combate y piezas de artillería); envío de expertos, instructores,

              pilotos y asesores varios, en total unos tres mil; y organización de las Brigadas Internacionales,

              un cuerpo de algo más de cuarenta mil voluntarios -comunistas en su práctica totalidad- procedentes

              de numerosos países. El coste de esta ayuda fue elevado: en octubre de 1936 se enviaron la mayor

              parte de las reservas de oro del Banco de España (510 toneladas) a Moscú para garantizar el pago de

              las adquisiciones. Por otra parte, la influencia política rusa aumentó rápidamente, especialmente desde

              el nombramiento de Negrín con jefe de gobierno a mediados de 1937. Otro país que apoyó a la España

              republicana fue México.

              Alemania e Italia reconocieron al gobierno de Franco en noviembre de 1936, aunque desde julio

              venían apoyándolo. La Italia de Mussolini suministró gran cantidad de armas a la España nacional,

              con la ventaja de que fueron vendidas a crédito. También proporcionó el contingente más numeroso

              de voluntarios extranjeros, unos setenta mil a lo largo de la guerra. La Alemania de Hitler también

              suministró un gran volumen de armas, pero su mayor contribución fue la Legión Cóndor. Estaba formada

              por unos cuatro mil hombres y un centenar de aviones, y gozó de una considerable autonomía.

              El gobierno nacionalsocialista alemán obtuvo a cambio el control sobre ciertos recursos mineros estratégicos.

              La influencia política de ambos países fue considerable y reforzó las tendencias de tipo fascista

              del régimen, aunque siempre supeditadas a su carácter de dictadura personal. Portugal e Irlanda

              también apoyaron en mayor o menor grado a la España nacional.

              La participación de las tres grandes dictaduras europeas en la Guerra Civil no fue desinteresada,

              sino que obedeció a distintas estrategias: aumentar la influencia italiana en el Mediterráneo, facilitar

              la política expansiva alemana en Austria y Checoslovaquia, diseñar un nuevo tipo de régimen prosoviético.

              Y también probar armas y tácticas militares que se usarán en la Segunda Guerra Mundial.

              La Guerra Civil 5

              4. CONSECUENCIAS

              Las víctimas y el retroceso demográfico

              España contaba en 1936 con unos veinticinco millones de habitantes. De ellos unos 130.000 murieron

              en los combates (la mitad en cada bando; además hubo 20.000 víctimas extranjeras) y 10.000

              civiles en bombardeos u otras acciones. La represión provocó unas 120.000 muertes entre las dos zonas:

              posiblemente fue mayor en la zona nacional, al desarrollarse sobre todo el territorio. En esta zona

              estuvo dirigida por el ejército; persiguió sobre todo activistas políticos y sindicales considerados de

              izquierdas. En la zona republicana corrió a cargo de los partidos y sindicatos del Frente Popular (las

              checas); persiguió a los considerados enemigos de clase: afiliados a partidos de derechas,

              “burgueses”, clérigos y religiosos. En ambos bandos se intentó controlar la represión mediante los tribunales

              populares y militares, respectivamnte con un éxito relativo.

              Medio millón de españoles salió de España, especialmente a principios de 1939. Aunque la mayoría

              regresó al año siguiente, unos 160.000 se exiliaron de forma permanente. Algunos participarán

              en la resistencia francesa contra la ocupación alemana durante la segunda guerra mundial, y otros se

              establecerán definitivamente en América.

              Por último se debe valorar el aumento de la mortalidad provocado por el hambre, las enfermedades

              y penalidades diversas, y el descenso consiguiente de la natalidad. Teniendo en cuenta todo ello,

              algunos estudiosos plantearon que la guerra habia supuesto un retroceso demográfico de un millón de

              habitantes, popularizado con la inexacta frase de “un millón de muertos”.

              Destrucción material y retroceso económico

              Las destrucciones provocadas por la guerra fueron enormes: medio millón de viviendas, la mitad

              de los ferrocarriles, la cuarta parte de la marina mercante. La reconstrucción fue lenta y se vio dificultada

              por condiciones externas (segunda guerra mundial) e internas (la propia política económica del

              régimen). El PIB (producto interior bruto) de 1940 era inferior en un 15 por ciento al de 1935. El nivel

              de vida anterior a la guerra sólo se recuperó a principios de los años cincuenta.

              Establecimiento de una dictadura

              El nuevo régimen fruto de la Guerra Civil no fue una rectificación de la deriva izquierdista de la

              República, como se habían propuesto los organizadores del golpe militar. Al contrario, supuso la creación

              de un régimen autoritario y semifascista sometido a la dictadura personal del general Franco.

              Se mantendrá una represión férrea durante los primeros años de postguerra mediante las leyes de Responsabilidades

              Políticas y de Supresión de la Masonería y el Comunismo; supusieron la aplicación

              de unas 30.000 penas de muerte y numerosas condenas a prisión. Aunque el régimen evolucionará y

              se moderará en muchos sentidos, sus características básicas permanecerán durante casi cuarenta años.

              Fractura social

              La nueva sociedad que se impulsó desde el Estado se basaba exclusivamente en los principios y

              valores de los vencedores de la Guerra Civil. Por ello, aunque los vencidos se incorporaron progresivamente

              a todo tipo de actividades económicas, sociales y culturales, e incluso a las propias instituciones

              del régimen, la fractura social se mantuvo en buena medida. Pero con el tiempo se inició un esfuerzo

              consciente en olvidar la guerra y en reconocer todos los excesos y no sólo los del bando contrario.

              Sin embargo, sólo se iniciará un proceso de reconciliación más consciente y eficaz con el inicio

              de la transición a la democracia tras la muerte del general Franco en 1975.

              TEMA 15

              FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS E INSTITUCIONALES

              DEL REGIMEN FRANQUISTA.

              LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA.

              0. Introducción.

            • La naturaleza política e ideológica del franquismo.

            • El sistema político del régimen de Franco.

            • Las leyes Fundamentales. Constitucionalismo de la dictadura franquista.

            • La oposición a la dictadura y su evolución.

            • Introducción.

            • La victoria de los nacionales en la guerra civil supone un cambio radical en la evolución política de España. Se instaura una dictadura de militar, autoritaria, represiva, conservadora y personalista en la figura del general F. Franco, que en 1936, al comienzo de la guerra había sido elevado al máximo poder civil y militar por la Junta de Burgos.

              Franco es el elemento básico de un sistema político que se legitima por la victoria militar en la guerra civil. Las bases esenciales del nuevo régimen político se mantienen a lo largo de toda la dictadura, pero se transforman en el tiempo de forma que la “apariencia exterior” del régimen es muy diferente en los años 40 y en los 60. Estos cambios se deben a los siguientes factores:

              - La larga duración de la dictadura y los cambios que se producen en los grupos sociales vencedores de la guerra y en los grupos de oposición.

              - Son muy importantes los cambios que se producen en la política internacional con el fin de la 2ª G.M. y el inicio de la guerra fría contra el comunismo.

              - Las propias transformaciones económicas y sociales que se producen en España a lo largo de todo el periodo histórico que cubre la dictadura franquista.

            • La naturaleza política e ideológica del régimen de Franco.

            • Este punto ha sido muy discutido por los historiadores debido a la diversidad de opiniones al respecto y a la propia evolución política del régimen. El único elemento permanente de dicha evolución es la figura del general Franco y algunos principios ideológicos que veremos más adelante. Las distintas opiniones pueden agruparse en tres direcciones todas las cuales tienen parte de razón en sus argumentaciones:

              - Algunos autores identifican el régimen franquista con los regímenes fascistas italiano y alemán, y que desaparecen tras ser derrotados en la contienda mundial.

              La dictadura utilizó signos externos de carácter fascista como el saludo brazo en alto, los lemas políticos (“España, una, grande, libre”, “Por el imperio hacia Dios” y otros), la uniformización del pensamiento y el papel concedido al líder (Caudillo), similar al que se produce en Alemania (“Fuhrer”) o en Italia (“Duce”). También es importante la importancia que se concede al Partido único (FET de las JONS o el “Movimiento”) que se compara con el partido nazi alemán o con el fascismo italiano.

              Este paralelismo el franquismo y los regímenes fascistas solo puede establecerse en los primeros años y, en realidad, se trataba de una simple imitación de los signos más externos. Nunca existió una voluntad clara de fascistizar el régimen franquista.

              - Otros historiadores consideran que el franquismo es una dictadura militar. Su llegada al poder se debe a una guerra, mientras que en Italia y Alemania el ascenso del fascismo se produjo por causas políticas y el ejército tuvo un papel secundario.

              Otra diferencia importante es que en el franquismo nunca se produjo la movilización política de la opinión pública que es característica de los regímenes fascistas. Además señalan la importante colaboración política e ideológica de la Iglesia española que no se produjo de ninguna manera en Italia y en Alemania.

              - Por último, otros historiadores consideran que el franquismo es un sistema político reaccionario y conservador que nace por la voluntad de la oligarquía de desmantelar los avances políticos y sociales progresistas que había puesto en marcha la II República. Estos autores hacen hincapié en una de las características permanentes del régimen que es la voluntad de reprimir cualquier tipo de oposición obrera a la dictadura.

              Sea cual sea el modelo interpretativo con el que se explique el franquismo, si es cierto que este mantuvo una serie de principios e ideas a lo largo de toda la dictadura:

              - Se trata de un régimen que se autodefine como antiliberal y totalitario.

              Esta segunda característica se pierde tras la derrota de las potencias “totalitarias” pero la dictadura franquista nunca admitió la validez de la democracia liberal en España. No se permitía la competencia electoral entre opciones políticas distintas, no se admitía la libertad de prensa y de opinión y los derechos individuales de los ciudadanos (manifestación, reunión, garantías jurídicas ...) se encontraban seriamente limitados.

              Franco creía que la democracia había conducido a la guerra y que no servía en España, ya que era un país poco preparado para vivir en un sistema democrático abierto.

              - Una concepción muy centralista del país que consideraba España como un estado unitario. Perseguía cualquier manifestación cultural y política de las regiones como “separatismo”, sobre todo en lo referente a los nacionalismos vasco y catalán.

              - Una voluntad de prohibir cualquier tipo de conflicto entre los diferentes grupos sociales como las huelgas, las manifestaciones obreras o la libertad de sindicación.

              El ejercicio de estos derechos sociales fue duramente reprimido por el franquismo. Las huelgas y manifestaciones eran consideradas delitos de traición a la patria y juzgadas por tribunales especiales. Para reprimir el desarrollo del movimiento obrero se recurría al ejército o se declaraba el estado de excepción que permitía a los gobiernos franquistas recortar los ya escasos derechos civiles de los ciudadanos.

              A pesar de utilizar una retórica de justicia social, la represión del movimiento obrero favorecía claramente a los empresarios y a las clases dominantes.

              - Un férreo control del estado sobre la información y la cultura. No existía ningún tipo de libertad de prensa y se estableció un sistema de censura sobre todos los medios escritos y audiovisuales. Además el estado franquista crea sus propios medios de información con fines propagandísticos, como el NODO.

              Esta labor de propaganda se ejerció también a través de organizaciones vinculadas al partido único, como el Frente de Juventudes y la Sección Femenina de la Falange.

              La educación estaba también muy manipulada para formar a la población en la obediencia al régimen político. No existía la libertad de cátedra y la enseñanza estaba llena de contenidos ideológicos. Era obligatoria la enseñanza de la religiosa y la FEN (Formación del espíritu nacional). La historia de España daba gran importancia a figuras históricas que se identificaban con la ideología oficial, como el Cid, el Imperio de Carlos V y de Felipe II y la conquista y colonización de América.

              - Otra característica fundamental y permanente fue la vinculación estricta entre el catolicismo y la dictadura. El franquismo se autodefinía como nacional-catolicismo.

              El estado se declaraba confesional y se prohibía la práctica pública de otras religiones. La Iglesia se mantenía del Estado y dominaba la educación, sobre todo primaria y secundaria. Ejercía a través de la censura un fuerte control sobre la cultura e impuso un modelo de comportamiento moral caracterizado por su puritanismo.

              A cambio de estos privilegios la Iglesia mantuvo siempre el apoyo al franquismo y participaba activamente en las instituciones y en los distintos gobiernos del franquismo. El propio Franco mantenía un privilegio medieval como era la presentación de obispos.

              En los años 60 y 70 comenzó a aparecer en la Iglesia una oposición a la dictadura en el País vasco, en Cataluña y en los centros industriales.

              - Por último, un factor ideológico esencial del franquismo es el anticomunismo. Los comunistas habían sido considerados como los máximos responsables de la guerra. La dictadura además calificará como comunistas o colaboradores de esta idea política a todos los opositores al régimen fuera cual fuese su ideología.

              La ley de persecución del comunismo y la masonería castigaba con largas condenas de cárcel y otras penas la pertenencia a organizaciones comunistas o similares.

              La masonería, organización secreta, progresista y modernizadora, era poco importante en España. En la república algunos líderes políticos fueron masones y el régimen franquista los consideraba enemigos del catolicismo, religión oficial del estado.

            • El sistema político del régimen de Franco.

            • El alzamiento de 1936 que desencadenó la guerra civil y la dictadura, no fue un simple golpe militar. Detrás de los militares golpistas se encontraban los grupos civiles que en España representaban una ideología conservadora y derechista, todos aquellos que habían votado contra el Frente Popular.

              Estos grupos políticos se encontraban divididos en cuanto a sus expectativas políticas en la dictadura. Tras la victoria, Franco obtiene el máximo poder en el nuevo régimen y, sobre todo, el papel de arbitraje político entre los distintos grupos que se reparten el poder, aunque siempre con un importante nivel de conflictividad entre ellos.

              A las distintas opiniones políticas del franquismo los historiadores las llaman las “familias del régimen”: ejército, Falange, iglesia católica y monárquicos franquistas.

              El ejército.

              Constituye el elemento fundamental del nuevo régimen. Participa en las instituciones políticas de la dictadura como las Cortes, los consejos y los gobiernos.

              Los mandos militares del franquismo han participado en la guerra y se caracterizan por su lealtad a Franco. Los menos afines al Caudillo por razones políticas o personales como Queipo de Llano son apartados del poder. Las promociones más jóvenes se educan en Academias militares en las que el elemento básico de formación es la defensa del régimen político. Al final de la dictadura, en los años 70, aparece un pequeño grupo de oposición democrática, la U.M.D. (Unión Militar democrática).

              Los militares franquistas frecuentemente estaban asociados con alguna de las familias del régimen. Había militares monárquicos, carlistas o falangistas.

              La función del ejército era el mantenimiento del orden público y la represión de los opositores. Para ello se decretaba el estado de excepción o de guerra en la totalidad o en parte del país. Los militares formaban parte de los tribunales que juzgaban los delitos por causas de guerra o de oposición armada. Las fuerzas de orden público, la Guardia Civil y la Policía, se encontraban asimiladas a la función militar.

              La Falange.

              El partido político fundado por Primo de Rivera había incrementado rápidamente su afiliación durante la guerra por razones de oportunismo o como protección personal ante la represión. Se produce diferenciación entre los “camisas viejas”, afiliados antes del conflicto y los nuevos afiliados, “camisas nuevas” procedentes de muy diversas tendencias políticas o simplemente desideologizados.

              Los primeros reclaman la puesta en marcha de medidas sociales revolucionarias, recogidas en el nacional-sindicalismo y en los 17 puntos de Falange antes de la guerra, y una mayor implicación de España en la guerra mundial junto a Alemania e Italia. Esto produce enfrentamiento con otros sectores políticos del régimen, más reaccionarios, a los que acusan de imposibilitar la llamada “revolución pendiente” de la Falange.

              Su influencia decae a partir de la derrota de los regímenes fascistas a partir de 1943-44. Muchos falangistas siguieron ligados al régimen mientras otros iniciaban la oposición a la Dictadura desde posiciones democráticas, como Dionisio Ridruejo.

              Los falangistas constituían el elemento más importante del partido único de la dictadura, FET y de las JONS, o, más tarde, “el Movimiento”. Suministraban los cuadros políticos del régimen y participaban en las instituciones franquistas, sobre todo en los sindicatos verticales y en el “Consejo Nacional del Movimiento”, órgano director del partido.

              La Iglesia católica.

              Durante la guerra y a lo largo de la Dictadura la iglesia española va a apoyar incondicionalmente al régimen franquista obteniendo a cambio importantes privilegios económicos, políticos y sociales. Además las altas jerarquías eclesiásticas participan por derecho en las instituciones del franquismo, como en las Cortes y, a través de distintas organizaciones, forman parte de los gobiernos franquistas.

              En los años 40 y 50 la principal organización católica es la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP). Fundada a comienzos de siglo por A. Herrera Oria participó en la organización de la CEDA durante la República, como partido de los católicos. Tras la guerra forma parte de todos los gobiernos franquistas hasta los años 50. Destaca la figura de J. Ibáñez Martín, ministro de educación durante 11 años.

              En los años 50 crece en importancia la organización Opus Dei, fundada antes de la guerra por Escrivá de Balaguer. Su influencia es grande en la universidad, entre los profesores y en la élite intelectual que constituía el CSIC (Centro Superior Investigaciones Científicas). Este grupo de universitarios es conocido con el nombre de los “tecnócratas” y acceden al gobierno en 1959. Con ellos se inicia la etapa de fortísimo desarrollo económico de España en la década de los 60, el “desarrollismo”. Su principal representante será el ministro López Bravo.

              Los monárquicos.

              Una gran parte de los apoyos civiles del golpe de 1936 la constituían los monárquicos, alfonsinos o carlistas, que se habían opuesto a la República y habían defendido el retorno a la monarquía. Este grupo, muy influyente, estaba formado por terratenientes, banqueros, industriales y bastantes militares, es decir, la oligarquía dominante de la política, la sociedad y la economía española.

              Al final de la guerra estos políticos presionaron a Franco para que transforme la dictadura en una restauración monárquica en la figura de Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII. Tras el final de la guerra mundial en 1945 cobra mayor fuerza la idea de un retorno a la monarquía.

              En 1947 se define la forma del estado como una monarquía pero Franco se reserva la función de regente perpetuo y la capacidad de designar a su sucesor. Estas condiciones fueron rechazadas por Juan de Borbón. Franco nunca va a permitir en esas circunstancias la restauración monárquica en la persona de Juan, pero pide y obtiene del candidato borbónico que su hijo, Juan Carlos, se eduque en España a partir de 1948.

              Algunos monárquicos, como Gil Robles, comienzan a separarse del régimen. Otros continuaron siendo franquistas hasta el final de la dictadura.

            • Las leyes Fundamentales. Constitucionalismo de la dictadura franquista.

            • La organización institucional y política del nuevo estado franquista fue un proceso lento y muy variable puesto que se encontraba sometido a las circunstancias de la evolución de la política interior y exterior y que se extiende entre 1938 y 1966 por medio de la promulgación de una serie de leyes “constitucionales” o “fundamentales”.

              Trataban de definir la forma de estado, instituciones y principios de gobierno de la dictadura franquista y por eso pueden considerarse como una Constitución. Sin embargo emanaban directamente de la voluntad de Franco. En este sentido, no se las puede considerar como una Constitución, en una interpretación liberal del término, ya que no fueron elaboradas por los representantes elegidos democráticamente por los españoles.

              Las leyes fundamentales del franquismo fueron:

              - El Fuero del Trabajo (marzo de 1938): Formulado por una comisión y aceptado por Franco este documento se inspira en la Carta del Lavoro del fascismo italiano.

              Se trata de una declaración (hipotética) de derechos de los trabajadores y de las obligaciones de las empresas y del estado en las cuestiones sociales y económicas. Hace alusión al carácter católico y tradicional del régimen y reafirma la voluntad de establecer un sistema político totalitario, antiliberal y antidemocrático.

              En 1940 se crean los sindicatos verticales, tomados de la ideología falangista. Son obligatorios y únicos; en ellos la representación no es sólo obrera sino que incluye al Estado y a los empresarios y su dirección política corresponde al partido único.

              - La ley constitutiva de las Cortes franquistas (julio de 1942).

              Las Cortes son concebidas como órgano de participación, de discusión y de acción legislativa. Su composición y su funcionamiento eran totalmente antidemocráticos.

              Se establece una sola Cámara, la de Procuradores, con poder legislativo aunque la sanción plena de las leyes corresponde a Franco. Los procuradores son miembros natos y electos. Entre los primeros están los ministros, los consejeros del partido, presidentes de los tribunales, etc, etc... Además Franco se reserva personalmente el nombramiento de 50 procuradores del ejército, de la Iglesia, la administración,... También se reserva el nombramiento del presidente, vicepresidente y secretarios de las Cortes.

              A lo largo de la dictadura se logró aumentar la representación popular. En 1966 se introduce la elección directa de la representación familiar. Se prohibía la participación de agrupaciones políticas y cualquier tipo de competencia electoral democrática.

              Con tales limitaciones las Cortes franquistas nunca tuvieron posibilidad de constituir un órgano representativo y se convirtieron en una cámara de aclamación de las iniciativas legislativas y políticas de Franco y sus gobiernos.

              - El Fuero de los españoles (julio de 1945): consiste en una Carta de derechos políticos, muy general, que debían ser desarrollados por leyes futuras. Pero además se incluyen en el texto las limitaciones al ejercicio de tales derechos y la posibilidad del gobierno de suspenderlos parcial o totalmente sin necesidad de consultar a las Cortes.

              - La ley de Referéndum Nacional (octubre de 1945): Pretendía dar una apariencia de representatividad y participación política de los ciudadanos en el régimen franquista. Se reservaba el gobierno la posibilidad de consultar a la nación para la aprobación de leyes consideradas de trascendencia.

              Se aplicó en dos ocasiones con importantes limitaciones y ninguna garantía de control democrático: en 1947 para la aprobación de la ley de Sucesión y en 1966 para la ley Orgánica del Estado. En ambos casos el gobierno pidió el sí, prohibió la propaganda a favor de la abstención o el no y persiguió cualquier actividad de la oposición al régimen. Los resultados fueron superiores al 90 % a favor de las tesis del gobierno.

              - La ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (julio de 1947): Se declaraba a España como un estado social y representativo y que adoptaba la forma de monarquía, aunque no se definía la persona ni siquiera la dinastía con derechos al trono. Franco designaba a su sucesor; el candidato debía ser mayor de 30 años y jurar lealtad a las Leyes fundamentales y a los principios políticos del partido (Movimiento Nacional).

              Aparecen dos nuevas instituciones: el Consejo del Reino que asesoraba al jefe del Estado en algunas cuestiones de trascendencia política. Y el Consejo de Regencia, que asumía la jefatura del Estado en caso de vacante. Lo componen tres personas: el presidente de las Cortes, la máxima autoridad religiosa y la máxima autoridad militar.

              - La ley de Principios Fundamentales (mayo de 1958): Esta ley confirmaba los principios políticos del régimen aprobados hasta ese momento y los declaraba permanentes e inalterables para perpetuar indefinidamente la dictadura. Fue aprobada directamente por petición de Franco en la Cortes, sin discusión y por aclamación.

              - La ley Orgánica del Estado (LOE) (Diciembre de 1966): Supone la culminación de la obra constitucional del franquismo. Se introducen dos novedades: en primer lugar la posibilidad de separar la jefatura del estado de la presidencia del gobierno ante el progresivo deterioro de Franco que tenía ya 72 años.

              También se aumenta la representación ciudadana en las Cortes. Dos procuradores por provincia, es decir, 108 en total, son elegidos por los cabezas de familia y por las mujeres casadas, pero no se permite ninguna asociación política ni electoral.

            • La oposición a la Dictadura y su evolución.

            • A pesar de la progresiva consolidación política del régimen y de la aceptación pasiva por parte de gran parte de los españoles de la dictadura, el franquismo tuvo que luchar continuamente contra un cierto grado de oposición política, social y/o militar, cuya fuerza y cuyas características fueron variando a lo largo de la dictadura.

              La oposición al régimen fue especialmente importante en los comienzos y en los finales de la dictadura aunque nunca lograron reunir fuerza suficiente como para lograr poner al franquismo, que solo terminó con la muerte del dictador. Distintos factores explican la evolución de los movimientos de oposición y la imposibilidad que demostraron para terminar con la dictadura franquista:

              - En primer lugar la evolución de los acontecimientos de la política exterior.

              - La desunión entre las distintas opciones políticas de la oposición.

              - La fuerte represión que ejerció el gobierno sobre la oposición. Las actividades contrarias al régimen o reivindicaciónes de derechos políticos y sociales eran castigadas con gran dureza, con penas de multa, inhabilitación, cárcel e incluso ejecuciones.

              La oposición política en los años 40.

              Al final de la guerra el régimen necesita consolidarse y para ello inicia una etapa muy represiva contra la oposición política de cualquier signo. Estas medidas se aplicaban contra los antiguos partidarios de la República y contra los intentos de los partidos por reorganizarse en la clandestinidad. Existen dos grandes tendencias opositoras: la oposición moderada o monárquica y la oposición radical, de signo socialista-comunista.

              - En 1945 Juan de Borbón hace público el Manifiesto de Lausana proponiendo a Franco el abandono del poder y el paso a la monarquía. Le apoyan algunos políticos, diplomáticos y militares. Franco expulsa a los monárquicos disidentes del gobierno.

              Los monárquicos intentan llegar a un acuerdo con los sectores más moderados de los republicanos en el exilio como el socialista I. Prieto. Este acuerdo fracasa por la actitud de don Juan que en 1948, (entrevista en el Azor) acepta la ley sucesoria del franquismo y envía a su hijo Juan Carlos, actual monarca, a educarse en España.

              - El PCE en el exilio organiza la Unión Nacional Española (UNE), con el fin de coordinar la oposición, apoyar a las guerrillas y reorganizar el partido en el interior.

              Lo más característico de este periodo es la lucha del maquis que se mantiene en algunas zonas montañosas y aisladas desde el final de la guerra. En 1944 se produce un intento de invasión del valle de Arán (Huesca) a través de los Pirineos por parte de los exiliados españoles que habían luchado en Francia contra los alemanes. La acción fracasa por falta de apoyo popular y por la enérgica acción del ejército franquista. En 1948 el PCE da por terminada la estrategia guerrillera y se centra en la organización del partido y en la actividad obrera de la oposición aunque algunos grupos guerrilleros aislados mantuvieron su actividad hasta los primeros años 50.

              - El PSOE junto con los republicanos, los catalanistas y los anarquistas forman la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas para contrarrestar la influencia de los comunistas. No apoyaban la lucha del maquis sino que trataban de aislar al régimen de Franco en la comunidad internacional y de llegar a un acuerdo con los monárquicos. En 1948 esta estrategia fracasa por el acuerdo entre don Juan y Franco y por la nueva política internacional cada vez más favorable al mantenimiento de la dictadura. La consecuencia más importante será la debilidad de los socialistas en la oposición y la separación entre el PSOE en el exilio y los grupos socialistas del interior.

              La oposición en los años 50 y 60.

              La década de los 50 fue la de mayor debilidad del antifranquismo. Esto se debe a la disolución del maquis y por tanto de la posibilidad de vencer militarmente al régimen, al reconocimiento internacional del régimen y a la consolidación de la dictadura.

              Surge una oposición de signo monárquico y democrático agrupada en torno al antiguo dirigente de la CEDA, Gil Robles, junto con personas venidas de la Falange. Sin embargo tenían una influencia muy escasa y muy poco apoyo popular.

              A mediados de la década aparece una nueva generación de opositores sobre todo en la Universidad que protagonizan importantes conflictos en 1956 por la exigencia de una mayor liberalización educativa. Estos nuevos grupos de oposición se organizan en el Frente de Liberación Popular, de carácter izquierdista y revolucionario, apoyados por el PCE en el exilio. Comienzan a organizarse los primeros núcleos de oposición obrera en las zonas industriales y en la minería asturiana.

              Los comunistas lanzan la idea de la Reconciliación Nacional, para superar las divisiones provocadas por la guerra y lograr la unión de todas las fuerzas de oposición. Los hechos más importantes provocados por la oposición a comienzos de los 60 son:

              - Constitución de la Unión de Fuerzas Democráticas en 1961 por diversos grupos políticos y sindicatos de izquierdas.

              - En el Congreso del Movimiento Europeo de Munich (junio 1962), se presenta un manifiesto de la oposición española, formada por monárquicos, liberales y socialistas. Tuvo una gran repercusión internacional y fue calificado por la dictadura como el “contubernio de Munich”, una alianza entre monárquicos y comunistas, aunque estos últimos no se encontraban presentes en la reunión

              - Huelgas en la minería de Asturias en 1962 y 63. Se crean las Comisiones Obreras (CC.OO) vinculado al PCE, un gran sindicato obrero fuera del sindicato oficial.

              - Aparecen grupos políticos de oposición en Cataluña y en el País Vasco. Cuentan con el apoyo de parte de la Iglesia, sobre todo en el País Vasco, donde una escisión del PNV da lugar a la organización Euskadi ta askatasuna (ETA).

              A partir de la reunión de Munich la oposición comienza a crecer en fuerza e influencia al tiempo que se producen los grandes cambios económicos y sociales de la década de los 60. Los factores que influyen en este crecimiento son muy diversos:

              - El incremento de la presión internacional contra la dictadura sobre todo cuando la represión política del régimen se endurece. Un ejemplo fueron las manifestaciones contra la ejecución del comunista Julián Grimau o con motivo del proceso de Burgos en 1970 contra miembros de ETA y del FRAP (Frente Revolucionario de Acción Popular).

              - Aumenta la protesta universitaria. A las huelgas se unen profesores como Tierno Galván o Aranguren que son expulsados. Se forma el Sindicato Democrático de Estudiantes que sustituye a los falangistas de SEU (Sindicato Español Universitario).

              - Crece la conflictividad laboral. La apertura del régimen legaliza las huelgas por motivos económicos lo que se traduce en un gran auge del movimiento obrero. Las CC.OO. se hacen con el control de los sindicatos a través de las elecciones a enlaces sindicales (representantes de los trabajadores en los sindicatos verticales). El gobierno reacciona juzgando y encarcelando a los líderes sindicales como Marcelino Camacho, en el llamado proceso 1001, muy contestado en el interior y en el exterior del país.

              - Se produce un cambio en la actitud de la Iglesia. El Concilio Vaticano II de 1963 supone un mayor compromiso social y político de la Iglesia con los más desfavorecidos y con los obreros. Surgen los “curas obreros” que trabajan en las fábricas y muchos de los cuales se afilian a partidos y sindicatos de oposición, incluso al comunismo. Aparecen grupos católicos de oposición como la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) de gran influencia en las zonas industriales.

              - Surge una oposición armada cuyo principal representante es el grupo socialista y nacionalista vasco ETA que en 1964 inicia la estrategia de guerra revolucionaria. Sus acciones se limitan al sabotaje y el atraco pero a partir de 1968 se inician los asesinatos de militares y fuerzas del orden. El gobierno decreta el estado de excepción en el País Vasco (1969). El proceso de Burgos condena a terroristas de ETA y otros grupos a 9 penas de muerte conmutadas a cadena perpetua por la presión internacional.

              El terrorismo de ETA continua en años siguientes y llega a su máxima expresión con la “operación Ogro” en la que es asesinado con una bomba el jefe de gobierno y posible sucesor de Franco, almirante Carrero Blanco, en dic-1973.

              La oposición en la última fase del franquismo.

              En la década de los 70 la oposición era más fuerte que nunca antes. El régimen mostraba síntomas de agotamiento y la situación económica comienza a deteriorarse tras más de 10 años de crecimiento constante.

              Dentro del régimen aparecen grupos que piden una salida democrática pero que no tienen fuerza para oponerse a los sectores más duros y continuistas de la dictadura. Tampoco se ponen de acuerdo las distintas corrientes de oposición política.

              Ni siquiera la revolución de los claveles en Portugal (abril del 74) que había logrado derrocar fácilmente a la dictadura derechista del país vecino logró unir a la oposición para terminar con la dictadura. El fin del régimen franquista vendrá por su descomposición interna y por la incapacidad de mantenerse tras la muerte del dictador en noviembre de 1975.

              EVOLUCIÓN ECONOMICA Y SOCIAL DURANTE EL FRANQUISMO:

              AUTARQUÍA Y DESARROLLISMO.

              1. La posguerra. Política económica autárquica. Aislamiento internacional (1939-1950)

              2. Apertura económica y reconocimiento exterior en los años 50 (1951-1959).

              3. La España del desarrollo (1960-1972).

              4. El fin del franquismo (1969-1975)

              1. La posguerra. Política económica autárquica y aislamiento internacional.

              La represión política.

              La represión se manifestó de forma muy diversa:

              - Hasta 1945 fueron fusiladas unas 50.000 personas, 20 veces más que las ejecuciones que se produjeron en Francia después de 1944 contra los colaboracionistas. Los juicios se llevaban a cabo por las autoridades militares, de forma sumaria y sin garantías ni defensa legal.

              - 300.000 personas fueron encarceladas o condenadas a trabajos forzosos (p.e. en la construcción del “Valle de los Caídos”). El hacinamiento, el hambre y las enfermedades causaron una alta mortalidad entre los presos, como en el caso del poeta comunista Miguel Hernández. En 1950 el número de presos se había reducido a 30.000, el doble del número medio de presos durante la República.

              - Medio millón de personas se exiliaron en distintos países. Entre los exiliados figuraba gran parte de los intelectuales y artistas españoles (Machado, Sender, Alberti, Miró, Juan Ramón Jiménez entre muchos otros). Se perdió la brillante generación de los años 30 y el país se sumió en una época de profunda mediocridad intelectual.

              Gran parte de los exiliados en Francia combatieron en la guerrilla contra los alemanes con la esperanza de conseguir apoyo internacional contra Franco.

              - Los que se quedaron sufrieron cárcel y después la discriminación social, laboral y económica más absoluta. Un 90% de los maestros de la Republica fue depurado y perdió su trabajo para siempre. Se impuso en la escuela el modelo educativo represor y puritano propio de la dictadura y del catolicismo más reaccionario.

              - La sociedad se vio obligada a demostrar su lealtad al nuevo estado. Los que habían vivido en la zona republicana tenían que disponer de un certificado “de penales” en el que constaba que estaban libres de responsabilidades políticas. Se exigieron también los avales de “afectos al régimen”. Carecer de uno de estos documentos significaba no poder acceder a puestos de trabajo cualificado, pisos de protección oficial, apertura de negocios etc, etc...

              Las relaciones exteriores. La vinculación al Eje germano-italiano.

              Franco ganó la guerra en gran parte gracias a la ayuda prestada por las potencias totalitarias y fascistas, Italia y Alemania. En marzo de 1939 se había firmado el “Tratado de Amistad germano-español” que obligaba a España a satisfacer las necesidades de Alemania sobre todo en suministros y en minerales estratégicos.

              El 1 de sep. de 1939 comenzaba la 2ª G. M. con el ataque de Alemania contra Polonia y la declaración de guerra de Francia y el Reino Unido. España se declaró neutral por el estado ruinoso del país, pero apoyó a las potencias del Eje Roma-Berlín. Hasta finales de 1942 la evolución de la guerra fue favorable a Italia y Alemania con la ocupación de casi toda Europa (Francia en jun. 1940). España cambió el estatuto de neutralidad por el de “no-beligerancia” que le permitía ayudar abiertamente a sus aliados.

              En octubre de 1940 se produce la “entrevista de Hendaya” entre Franco y Hitler con el objeto de pactar la entrada de España en la guerra. Franco deseaba intervenir en el conflicto pero sus exigencias materiales y territoriales en el norte de Africa a costa de Francia, no fueron aceptadas por Hitler a quien no interesaba un aliado débil y la apertura de un nuevo frente. Franco se mantuvo por tanto como no beligerante.

              En 1941 se produjeron dos acontecimientos que cambiaron el desarrollo de la guerra. En junio los alemanes invaden la URSS vulnerando el pacto de no-agresión que los dos países habían firmado antes del ataque a Polonia, en agosto de 1939. En dic. Japón ataca la base de Pearl Harbour (Hawai, EE.UU.) y se suma así al Eje de Italia y Alemania. La guerra se convertía en un conflicto mundial.

              El ataque a la URSS permitió a Franco intervenir, indirectamente, en el conflicto. Se organiza la División Azul formada por voluntarios, gran parte de ellos falangistas, al mando del general Muñoz Grandes, para luchar contra los comunistas rusos. Es el momento de máxima colaboración de Franco con las potencias totalitarias.

              El cambio de la guerra y la modificación de la postura española.

              En la segunda mitad del 42 la guerra mundial cambia a favor de los “aliados”. EE.UU inicia el avance contra los japoneses en el Pacífico; en noviembre se produce un desembarco anglo-estadounidense en el norte de África y las tropas alemanas se ven frenadas en Rusia, en Stalingrado y en Leningrado en el duro invierno de 1942-43.

              Cambia también la posición española. Los aliados amenazan con un bloqueo comercial total a Franco. Serrano Súñer, ministro de asuntos exteriores y germanófilo, es sustituido por Gómez Jordana en el verano de 1942. Al año siguiente se producía la retirada de la División Azul y en octubre de 1943 España volvía a la neutralidad. A partir de ese momento se evita el apoyo a las potencias del Eje y el régimen franquista comienza a desmarcarse de sus características más totalitarias y fascistas.

              En el gobierno franquista pierde importancia la Falange, en beneficio de otras familias como los católicos y los monárquicos. Comienzan a elaborarse las primeras leyes fundamentales (la ley de las Cortes en 1942, el Fuero de los Españoles y la ley de Referéndum en 1945). Franco intentaba demostrar que renegaba de su pasado totalitario y de su colaboración con el Eje para ganarse la simpatía de los aliados.

              El aislamiento internacional.

              En 1945 se produce el final de la guerra. A pesar de la política franquista de ocultación de sus simpatías fascistas y totalitarias los vencedores consideran a España como un estado enemigo. En junio de 1945 se veta el ingreso de España en la ONU y en agosto, los líderes mundiales reunidos en Postdam condenan el régimen franquista. En 1946 Francia cierra la frontera y en dic. la ONU toma las siguientes medidas:

              - Exclusión permanente de España de todos los organismos vinculados a la ONU.

              - La Asamblea de la ONU vota y aprueba la retirada de los embajadores de los países miembros en Madrid. Sólo cuatro estados mantuvieron a sus representantes.

              - España tampoco pudo acceder a los fondos aprobados por el Congreso de los EE.UU. para ayudar a la reconstrucción de Europa, el llamado “Plan Marshall”.

              Se cristaliza así un aislamiento diplomático casi absoluto de España. A pesar de ello Franco consiguió mantener el contacto con algunas naciones hispanoamericanas como Argentina e iniciar relaciones con algunos países árabes. El gobierno franquista continuó con las reformas y organizó masivas campañas de apoyo popular al régimen con una concentración multitudinaria en la Plaza de Oriente (dic. de 1946)

              El apogeo de los católicos en el poder.

              Para afrontar la nueva situación internacional Franco procede a un cambio político con la formación del gobierno de julio de 1945. En él aparecían ministros vinculados a asociaciones católicas como la ACNP. Las principales figuras eran Martín Artajo en Exteriores y J. Ibáñez Martín en Educación. Los falangistas pierden importancia aunque siguen ocupando los ministerios más sociales como Trabajo y Agricultura. Además se suprime la oficialidad del saludo fascista.

              A partir de 1947 el aislamiento exterior hacia Franco comenzó a atenuarse. Se había iniciado ya la “guerra fría” que enfrentaba a los EE.UU. y la URSS. Europa se había convertido en un continente dividido por el “telón de acero”. El anticomunismo franquista y la posición estratégica del país hacían que Franco se convirtiera en útil aliado en la nueva situación geoestratégica mundial.

              La política económica: la autarquía.

              La situación económica al terminar la guerra era absoluta ruina. Gran parte de las ciudades se encontraban devastadas y las obras públicas habían sufrido graves daños igual que las centrales eléctricas. Los sectores más afectados eran la agricultura y la ganadería por la duración de la guerra y de la necesidad prioritaria de abastecer a los frentes en ambos bandos. Por el contrario, la industria se había mantenido casi intacta.

              La situación financiera era dramática. Las reservas del Banco de España habían sido evacuadas hacia Moscú durante la guerra y el régimen franquista debía unos 1.000 millones de dólares en ayuda a Alemania e Italia. El valor de la peseta se había reducido en un 50% respecto a su cotización en la República. Se desencadenó un fuerte proceso inflacionario. En 1941 los precios llegaban al nivel de 243 tomando como valor 100 el de 1931. Los niveles de renta per capita no se recuperaron hasta 1950.

              Era muy grave la situación de la vivienda. Un 40% de la población vivía en infraviviendas o chabolas en los suburbios de las grandes ciudades. Este problema se agravó a partir de 1950 con la creciente emigración desde el campo a la ciudad. En 1939 se crea el Instituto Nacional de la Vivienda, pero el problema no se comenzó a solucionar, con medidas de urgencia, hasta los años 50.

              Los años 40 fueron una época de hambre que se vio agravada por el repunte demográfico provocado por el fin del conflicto. A pesar del control del gobierno apenas existía comercio legal, sustituido por la especulación denominada “estraperlo”. En el mercado negro los precios triplicaban o cuadruplicaban a los oficiales. Se impuso el racionamiento. La mortalidad aumentó puesto que las enfermedades se agravaban por la subalimentación. La vida en el campo era más fácil por la posibilidad de abastecerse de los productos agrícolas, esto produjo una cierta ruralización de la población española.

              Los gobiernos franquistas pusieron en marcha la autarquía económica. Consistía en la autosuficiencia económica del país, es decir, en la voluntad de reducir las importaciones y controlar rígidamente la economía, junto con fuerte proteccionismo. Hasta 1943 la autarquía sirvió para corregir los desequilibrios de la guerra y estaba influida por el fascismo italiano. Después el argumento fue el boicot internacional.

              La autarquía se mantuvo en España hasta los años 50 y fue un fracaso económico. Se retrasó la modernización y la reconstrucción del país.

              La aplicación de la autarquía.

              La política económica autárquica requería una poderosa burocracia estatal con el objetivo de controlar toda la economía. Esta burocracia, dominada por sectores afines al régimen, generó una fuerte corrupción y se mostró ineficaz para combatir la crítica situación del país y resolver los problemas planteados en los distintos sectores:

              - En la agricultura se produjeron grandes cambios. Las tierras expropiadas fueron devueltas a sus dueños. Se intentó fomentar la producción con una mayor tecnificación y mecanización. Se crea el Instituto Nacional de Colonización para aumentar los regadíos y asentar a campesinos en áreas atrasadas. El resultado fue muy limitado. En los 40 se sucedieron años de sequía que provocaron un déficit añadido de producción.

              El Servicio Nacional del Trigo y la Comisaría de abastecimiento y transporte intentaron controlar la comercialización oficial de los productos agrarios y combatir así el estraperlo. No tuvieron éxito; casi la mitad de la producción agraria se desviaba hacia el mercado negro con la colaboración de funcionarios corruptos.

              - La política industrial también se caracterizó por el rígido control estatal. En 1941 se crea el Instituto Nacional de Industria (INI) que suponía la nacionalización de las grandes empresas (Telefónica, RENFE, Iberia, HUNOSA...). El estado se convirtió así en el principal inversor desanimando la iniciativa privada y agravándose el problema del endeudamiento. Muchos sectores industriales se convirtieron en monopolios que sólo beneficiaban a la burocracia y a los grandes bancos.

              Los resultados fueron muy mediocres en comparación con los obtenidos en otros países europeos de economía más abierta. Pero los empresarios se beneficiaron de los contratos en exclusiva, de la represión obrera y los bajos salarios.

              - El comercio exterior fue la actividad más afectada por la autarquía. El régimen franquista redujo las compras a los productos más esenciales como el petróleo y las demás adquisiciones fueron sometidas a un sistema de cupos de importación bajo el control de funcionarios fácilmente corruptibles. Argentina tuvo un papel fundamental en el abastecimiento de trigo y carne ante la sucesión de malas cosechas.

              Las exportaciones fueron todavía más escasas. Se limitaban a productos agrarios y minerales coyunturales como el wolfram durante la guerra. Además los envíos realizados a Alemania e Italia durante el conflicto fueron a fondo perdido como parte del pago de la elevada deuda contraída por Franco.

              2. Apertura económica y reconocimiento exterior en los años 50 (1951-1959).

              El contexto de la guerra fría y la normalización diplomática.

              A partir de 1947 se consolida de forma definitiva la división del mundo entre los estados comunistas y las democracias liberales. Franco se ve favorecido por la nueva situación y la comunidad internacional comienza a cambiar su postura frente a España. En 1947 los EE.UU. se niegan a ratificar la condena contra el franquismo; al año siguiente se reabre la frontera francesa y se logra un acuerdo comercial con el Reino Unido. En 1950 la ONU levanta el veto contra el régimen franquista y éste comienza a ser aceptado en los distintos organismo hasta que en 1955 es admitido como miembro de pleno derecho de la Asamblea Internacional.

              - Los acuerdos con EE.UU. (sep. 1953). Ambos países establecían una política de defensa y de ayuda económica. Se autorizaba la instalación de bases militares de Rota (Cádiz), Zaragoza, Morón (Sevilla) y Torrejón (Madrid) que podían ser utilizadas sin necesidad de autorización por parte del gobierno español.

              España se integra en el Plan Marshall, aunque sólo llegó al reparto de pequeñas ayudas económicas y alimentarias (leche en polvo, mantequilla, queso...). Esta ayuda permitieron suprimir el mercado negro y eliminar el racionamiento. El régimen obtuvo el reconocimiento político de la máxima potencia económica y milita del mundo occidental sin tener que renunciar las características esenciales de su sistema político.

              A finales de 1959 se produce la visita a España del presidente Eisenhower, que supone el respaldo definitivo a la aceptación internacional del franquismo.

              - El Concordato con el Vaticano (jun. 1953). Se confirma la privilegiada relación entre la Iglesia y la dictadura. El estado reafirma la confesionalidad religiosa y concedía a la Iglesia el Fuero eclesiástico: los religiosos tenían jurisdicción propia, se mantenían gracias al presupuesto estatal y se les reconocían amplios derechos en la Educación.

              Los gobiernos franquistas en los años 50.

              En 1951 se forma un nuevo gobierno en el que aumenta la influencia de los católicos. La principal figura, constante a partir de esta fecha, es la del Almirante Carrero Blanco como subsecretario de Presidencia y como principal asesor de Franco.

              El gobierno se enfrenta a los primeros movimientos organizados de la oposición, con el boicot a los transportes públicos en Barcelona (1951) y las huelgas estudiantiles en 1956. Los sectores duros del régimen culparon de los disturbios en la Universidad a la política liberalizadora del ministro Ruiz Jiménez que fue destituido.

              En febrero de 1956 se produce un nuevo cambio de gobierno para solucionar la crisis. Los falangistas intentan recuperar el poder y reorientar la dictadura conforme a sus ideales con el proyecto de ley sobre el Movimiento elaborada por el ministro J. Luis Arrese, que provoca la inmediata protesta de las demás familias del régimen.

              En el bienio 56-58 se suceden los cambios políticos y la Falange pierde definitivamente el poder.. Como grupo de recambio aparecen los ministros tecnócratas como Navarro Rubio o Alberto Ullastres. Apadrinados por Carrero Blanco, están vinculados a la organización secular católica Opus Dei, y patrocinan el desarrollismo económico junto con el mantenimiento de la dictadura.

              La reforma de la política económica autárquica.

              En los 50 se produce el agotamiento de la política autárquica y el inicio de una cierta liberalización. El rígido control gubernamental sobre la economía no había logrado resolver los problemas planteados por la guerra y entre 1939 y 1951 apenas existió crecimiento económico. El cambio se va a producir con una gran lentitud y obligado por las circunstancias exteriores más que por la voluntad de los gobernantes.

              Los dos principales factores que influyeron en los cambios económicos fueron:

              - La llegada de la ayuda de los EE.UU. y el aumento de inversiones extranjeras. Aunque escasas, proporcionaron la base indispensable para iniciar la modernización del aparato productivo, sobre todo gracias a las ayudas técnicas aplicadas a la industria. En contrapartida el gobierno se comprometía a liberalizar la economía: estabilización monetaria, equilibrio presupuestario reduciendo el gasto público, impulso a la libre competencia interior y exterior y rebaja de los aranceles proteccionistas.

              - Cambio de la política económica del gobierno. En agricultura se eliminaron los cupos y los precios oficiales; se inició la política de “concentración parcelaria” para aumentar el tamaño y la productividad de las explotaciones; se continuó con la política de regadíos y de asentamientos de colonos.

              En la industria se paralizan los proyectos autárquicos del INI aunque los controles gubernamentales siguieron siendo altos. Por último, se promovieron los intercambios comerciales eliminándose algunos de los cupos de importación para favorecer el nivel adquisitivo de la población.

              Los resultados de la nueva orientación económica son:

              - Se eleva la productividad agraria, la superficie cultivada y la mecanización. Disminuye la población activa en el campo y se crean fuertes corrientes migratorias hacia las ciudades.

              - El índice de producción industrial creció un 95%, cinco veces más que en los 40. Aparecen nuevas empresas industriales como ENSIDESA y SEAT.

              - Se multiplica por 10 el volumen del comercio exterior

              - En resumen, el PIB (producto interior bruto) creció el 4,5% anual y la renta per capita también creció aceleradamente.

              - Sin embargo el nivel de consumo de la población seguía siendo bajo debido a los altos precios y los bajos salarios. Se producen huelgas en las zonas industriales.

              A pesar de los importantes avances económicos, para 1957 la situación del país seguía siendo precaria debido al incremento del déficit público, la escasez de divisas para abastecerse de bienes de equipo industriales y la inflación. Era necesario un nuevo cambio profundizando en la liberalización y eliminando los restos de la autarquía.

              El Plan de Estabilización.

              El gobierno de 1957 comenzó a tomar medidas inspiradas por los tecnócratas del Opus y aconsejadas por los organismos económicos internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional). Estas medidas se plasmaron en el Decreto-ley de nueva ordenación económica (julio de 1959), conocido como Plan de Estabilización.

              Incluía medidas fiscales (limitación del gasto público), medidas monetarias (limitación de préstamos al sector privado; estabilización de la peseta en un cambio fijo) y medidas laborales (mayor flexibilidad en la normativa de trabajo y bajos salarios). Pretendía lograr una mayor y mejor integración económica de España en el mercado internacional dando más garantías a los inversores. Sentó las bases del fuerte desarrollo económico de los años 60 pero inicialmente (1959-62) provocó una caída en el nivel de vida y un aumento del paro con un incremento de la emigración al exterior.

              Población sociedad y cultura en los años 50.

              En los años 50 comienza la lenta transformación social española que se acelerara en la década siguiente. Se produjeron importantes cambios poblacionales:

              - Fuerte crecimiento demográfico. La población pasó de 25,8 millones en 1940 a 30,4 en 1960. Este se debió al boom de la natalidad en la posguerra, a la reducción muy fuerte de la mortalidad tras los años del hambre y a la fuerte natalidad potenciada por el régimen y la moral católica.

              - Importante descenso de la población agraria que pasó del 51% en 1940 al 42% en 1960. Fortísima emigración campo-ciudad impulsada por el régimen.

              - Aumento de la emigración exterior por motivos socioeconómicos. En los 40 la emigración fue escasa y se dirigió a América Latina. En los 50 se incrementa y cambia de destino hacia países europeos como Alemania y Francia.

              La sociedad española mantuvo las mismas características, pero se inician lentamente los cambios que se producirán en los años siguientes:

              - Continua el fuerte control sobre la cultura, la educación y la información. Se mantiene el sistema de censura previa sobre todas las manifestaciones culturales aunque los autores encontraron formas de evitar o reducir su presencia.

              - La educación se encontraba en manos de la Iglesia. Sólo en la universidad se inicia una cierta liberalización a partir de 1956.

              - La información sigue controlada por la ley de prensa de1938. No existía la libertad de empresa y de opinión y el régimen tenía sus propios medios de información, RNE retiene el monopolio de la información, el “parte”, hasta 1977.

              - La cultura oficial de los 40, centrada en la exaltación patriótica del régimen con gran interés en la historia y en la religión, comienza a ser superada por una nueva generación de intelectuales críticos con el régimen. En la literatura se impone la novela social de los 50.

              3. La España del desarrollo (1960-1972).

              En los años 60 y los primeros 70 se produce una gran transformación económica, social, cultural y política en España. El motor de este cambio es el fuerte y sostenido desarrollo económico, uno de los más altos del mundo, que supone la modernización definitiva del país. Este desarrollo económico convivía con la existencia de un sistema político autoritario pero, al mismo tiempo, generó unos cambios sociales y culturales que hicieron cada vez más insostenible el mantenimiento de la dictadura.

              El gran desarrollo económico.

              Con el Plan de Estabilización del 59 España abandonaba definitivamente la autarquía y se sumaba a la ola de prosperidad de la economía mundial que se había iniciado tras el fin de la 2ª G.M. y que duraría hasta mediados de los años 70. El factor que explica el desarrollo económico fue la abundancia de capitales en divisas para financiar la modernización. Estos capitales masivos procedían de las siguientes fuentes:

              - El turismo comenzó a llegar masivamente a España procedente de toda Europa. Se beneficiaba de las condiciones climáticas y geográficas y de la competitividad relativa de sus bajos precios. A comienzos de los 70 el número de turistas anuales superaba los 30 millones de personas.

              Un efecto negativo del turismo fue su impacto urbanístico y ecológico en las costas españolas del Mediterráneo. Un efecto positivo, además del económico, fue la imitación de las costumbres sociales europeas y la consiguiente apertura cultural. Además el turismo nacional creció también muy rápidamente.

              - Más de 2 millones de personas dejaron España para emigrar a Europa en busca de mejores condiciones de vida, laborales y sociales. Fue una válvula de escape para las tensiones sociales en la España franquista y además se convirtió un una importante fuente de divisas gracias a los ahorros que los emigrantes enviaban a sus familias.

              - La inversión extranjera se multiplicó en los 60 gracias a la liberalización de la economía. Los principales inversores fueron los norteamericanos en la industria y los alemanes en el sector turismo, que se convirtió en pocos años en el motor del desarrollo, contribuyendo a la terciarización de la economía española.

              Los Planes de Desarrollo (1964-1975)

              En 1962 tras el fin de la política de estabilización, el Estado renovó la intervención en la economía por medio de la Comisaría del Plan de Desarrollo, dirigida por el tecnócrata López Rodó. Consistía en programar el crecimiento económico de forma obligatoria para el sector público y de forma orientativa para el sector privado.

              Se programaron 3 planes de desarrollo sucesivos cuyos objetivos fueron:

              - Impulsar el desarrollo de algunas zonas del país por sus ventajas comparativas. Se crean los “polos de desarrollo” y los polígonos industriales que se beneficiaban de ventajas de crédito y fiscales. El resultado fue un crecimiento industrial fuerte pero muy desigual, acentuándose las diferencias regionales a favor de las zonas industriales tradicionales (Cataluña, Madrid, País Vasco, Asturias).

              - Asignar las inversiones públicas de acuerdo con la máxima rentabilidad y estimular la iniciativa privada. Se consiguieron avances en la pequeña y mediana industria; pero la gran industria continuó con gran dependencia exterior tanto técnica como financiera.

              - Impulsar los intercambios comerciales y fomentar las exportaciones. El valor de las importaciones se multiplicó por cuatro. Crecieron menos las exportaciones aunque estaban más diversificadas y no sólo consistían en productos agrarios y minerales. Pero se mantuvo o incluso creció el déficit comercial. Gracias al turismo, a las inversiones y a los emigrantes la balanza de pagos fue muy positiva.

              Las consecuencias económicas y sociales del “desarrollismo”

              - El reparto de la población activa se orientó definitivamente a las características de un país desarrollado. El sector primario cayó del 41% en 1960 al 29% en 1970 y el 21% en 1975. En el secundario (industria y construcción) las cifras respectivas fueron 32%, 37% y 38% y las del sector servicios gracias al turismo fueron 26%, 32% y 41%.

              Aumentó también el índice de población activa femenina pero con cifras todavía muy bajas (18% en 1970).

              - El PIB creció a un ritmo del 7% anual entre 1961 y 1974, una tasa que no superó ningún país desarrollado con la excepción de Japón.

              - Grandes movimientos migratorios. Más de 3 millones de españoles cambiaron de residencia por razones económicas y laborales. Las regiones interiores (Aragón, Castilla, algunas provincias andaluzas y Extremadura) se vaciaron en beneficio de las áreas industriales y de servicios de la periferia.

              - Se acentuaron los desequilibrios económicos, sociales y geográficos. Gran parte de las familias españolas en las áreas rurales y en los nuevos suburbios de las ciudades se encontraban muy por debajo de la renta económica media nacional.

              - Caída de las rentas agrarias y aumento de las rentas urbanas e industriales.

              - Las inversiones públicas y privadas se movieron sólo por condicionantes de rentabilidad. No se hizo política social y las condiciones de vida y habitabilidad de los barrios obreros eran muy inferiores a las que existían en el resto de Europa.

              - Mucha importancia tuvo la llegada del turismo. Mostró a los españoles una forma de vida, una moral y unas costumbres y culturas muy distintas a las predominantes. La moral tradicional, puritana, cerrada, religiosa y muy conservadora empieza a resquebrajarse sobre todo en los grandes núcleos urbanos.

              - En 1958 se inician las emisiones televisivas, restringidas al principio a las clases más altas pero que se generalizan pronto entre las clases medias urbanas. A pesar de la censura suponen una apertura de la sociedad a las nuevas formas de vida propias de las sociedades más avanzadas. La televisión revela también el progresivo aumento del nivel de vida y de consumo de los españoles.

              - Los emigrantes también contribuyeron al cambio social informando en España de las formas de vida propias de las sociedades occidentales avanzadas.

              - Se inicia un proceso de secularización. La sociedad se liberó de la tutela moral de la Iglesia de forma progresiva. A ello contribuyó la propia apertura de la Iglesia en el concilio Vaticano II (1963).

              - Aparece una nueva generación de españoles que no han vivido la guerra civil y que demandan una sociedad más abierta y más acorde con los niveles de vida obtenidos en los años 60.

              La evolución política del franquismo en los 60.

              Los cambios políticos y sociales de la década impusieron un giro considerable a las características políticas de la dictadura, manteniendo sus principios ideológicos básicos: autoritarismo, represión y reparto del poder entre las distintas “familias”.

              A finales de los años 50 habían llegado al poder los tecnócratas vinculados al Opus Dei, partidarios de un sistema político autoritario junto con una liberalización social y de las costumbres. En 1964 el régimen celebra con una gran campaña propagandística los “25 años de Paz”. Pero la dictadura no tenía voluntad real de avanzar hacia la democracia:

              - Continuó la persecución contra cualquier postura opositora. Esto se manifestó con ocasión del manifiesto de Munich contra la integración de España en la Comunidad Económica Europea, denostado por el régimen como el “contubernio de Munich”.

              - Los tribunales militares fueron sustituidos por el Tribunal de Orden Público, encargado de perseguir los delitos políticos. Pero las penas no se atenuaron: en 1963 era ejecutado el dirigente comunista J. Grimau.

              - En 1962-63 se produjo una oleada de huelgas Asturias. La represión fue muy dura, con torturas, encarcelamientos y despidos colectivos por razones políticas.

              Política de apertura legislativa.

              En los años 60 se inicia una cierta liberalización cultural e informativa. Estas mejoras se deben a M. Fraga Iribarne, ministro de Información y Cultura desde 1962. Se permite la publicación de obras y autores prohibidos hasta ese momento como Machado, Azaña, Sender, Carlos Marx y muchos otros. En 1966 se publica la Ley de Prensa, suprimía la censura previa pero mantenía un sistema de multas y penalizaciones (incluido el cierre) contra las empresas de comunicación.

              En 1967 se aprueba la Ley Orgánica del Estado. Contempla la instauración de una monarquía tradicional y autoritaria, leal a los principios del régimen y se ampliaba la participación de los ciudadanos en las Cortes pero de forma muy limitada. Conforme a la ley, las Cortes y Franco designan como sucesor a Juan Carlos de Borbón en 1969.

              La política exterior en los años 60.

              En todos los gobiernos de la década el encargado de exteriores fue el ministro Castiella. El principal objetivo era la normalización de las relaciones exteriores, aunque los episodios represivos del régimen le restaron bastante credibilidad. Los principales hechos de la política internacional del régimen fueron:

              - Solicitud de entrada de España en la CEE. No fue aceptada por la ausencia de garantías democráticas y por la campaña de la oposición política en la que tuvieron gran importancia los monárquicos que aconsejaban a Don Juan (Manifiesto de Munich).

              - Reclamación de la soberanía española sobre Gibraltar. El caso fue llevado a la ONU que dio la razón a España. La oposición británica a la cesión provoca en 1969 el cierre de la frontera entre España y el Peñón que tuvo consecuencias negativas para la economía de las comarcas españolas cercanas.

              - Descolonización de los territorios españoles en África que se hizo de forma inadecuada y apresurada. En 1956 el protectorado sobre el Rif se integró en Marruecos. España retuvo el Sahara Occidental y el territorio de Ifni en el sur de Marruecos.

              En 1968 se concedió la independencia a la provincia de Guinea Ecuatorial en el centro de África y al año siguiente se devolvió Ifni a Marruecos. Sólo se retuvo el territorio del Sahara Occidental hasta los últimos momentos de la dictadura.

            • El fin del franquismo (1969-1975).

            • La situación política y económica en la fase final de la Dictadura.

              Tras la Ley de Prensa y la LOE el régimen franquista entró en una fase de descomposición interna. Este proceso se debió a distintos factores:

              - El envejecimiento de Franco incapaz de mantener su autoridad sobre las familias.

              - El fortalecimiento de la oposición y sobre todo, la aparición de grupos armados terroristas como ETA, FRAP y GRAPO. Las acciones de estos grupos, frecuentemente sangrientas, provocaron un nuevo repunte de la represión franquista. Se declaró en varias ocasiones el estado de excepción y se llevaron a cabo encarcelamientos y ejecuciones muy protestadas en el interior y el exterior del país.

              - El cambio de perspectivas económicas. En 1973 se desata la crisis petrolera que afecta a toda el mundo occidental y también a España.

              - Las luchas por el control del poder entre las distintas “familias”. Muchas personalidades del régimen derivan hacia posiciones de apertura democrática como Fraga Iribarne o Areilza (aperturistas). Otros grupos, falangistas y militares sobre todo, forman el “búnker” opuesto a cualquier tipo de cambio y partidarios de la continuidad de la dictadura incluso tras la muerte del dictador.

              Los gobiernos franquistas de 1969 y 1973.

              En 1969 las peleas entre las “familias” destaparon el caso MATESA, un episodio de corrupción que afectaba a altos cargos políticos. Franco expulsó del gobierno a los ministros responsable de la manipulación política del caso: Fraga y Castiella. Se forma un nuevo gobierno en el que el control absoluto correspondía a Carrero Blanco y sus aliados del Opus como López Rodó.

              Se intenta relanzar el aperturismo político con las siguientes leyes y medidas:

              - La ley de Educación (1970) de Villar Palasí que instituía la obligatoriedad escolar hasta los 14 años, la famosa EGB.

              - La ley de Ordenación universitaria (1970) ampliaba la autonomía de las universidades. No disminuyó la contestación política de los grupos de oposición.

              - La ley Sindical (1971), permitía una mayor participación obrera en los sindicatos oficiales. Fue aprovechada por los sindicatos ilegales como las CC.OO. para dinamitar la organización sindical del régimen.

              - El proyecto de ley de Asociaciones (1972), pretendía permitir agrupaciones sociales que participaran en las elecciones a Cortes por el “tercio familiar”.

              - Se logró un acuerdo de asociación preferencial con la CEE y se establecieron relaciones diplomáticas con algunos países socialistas.

              Fue muy negativo el aumento de la represión política. Se prepararon grandes juicios contra la oposición obrera (Proceso 1001 contra los líderes de las CC.OO.) y contra las organizaciones terroristas (Proceso de Burgos).Este último terminó con varias condenas a muerte que fueron revocadas ante las grandes protestas.

              En junio de 1973 se forma un nuevo gobierno. Por vez primera Franco abandona la presidencia del gobierno, aunque conserva la jefatura del Estado. El nuevo gobierno será presidido por Carrero Blanco, principal garantía de la continuidad de la Dictadura. El gobierno retomó la ley de “Asociaciones” como forma de liberalizar el sistema y, al mismo tiempo, mantener la dictadura. Esta vía se agota con el asesinato en diciembre de Carrero Blanco por parte de ETA (operación “Ogro”).

              El gobierno de Arias y la muerte del dictador.

              En enero de 1974 se forma el último gobierno de la dictadura, presidido por Arias Navarro. La primera medida del gobierno es la presentación definitiva en febrero de la ley de Asociaciones. Suponía una liberalización política: el “espíritu del 12 de febrero”.

              La ley fue aprobada en diciembre pero era muy restrictiva. Las asociaciones debían adaptarse a los Principios Fundamentales y serían controladas por el Consejo de Estado. Estas condiciones la hacían inaceptable por la oposición y por los sectores aperturistas que forman el grupo “Tácito” para buscar una salida pactada a la dictadura.

              En el verano Franco enferma gravemente y su sucesor Juan Carlos se hace cargo de la jefatura del estado. Tras la recuperación del dictador Juan Carlos es despedido; ni el “bunker”, ni la familia de Franco se fiaban del futuro rey.

              Además se produce el rápido empeoramiento de la economía. Las previsiones del Tercer Plan de Desarrollo no se cumplen y la inflación crece debido al aumento de los costes energéticos (petróleo). La balanza de pagos se desequilibró de nuevo ante la recesión del turismo y de las exportaciones. Para no empeorar las consecuencias sociales el gobierno no tomó las medidas adecuadas y el problema se agravó.

              La descomposición política del régimen se tradujo en una mayor actividad de la oposición. En abril de 1974 se produce en Portugal la “revolución de los claveles” que termina con la dictadura de Salazar y da nueva fuerza a las organizaciones españolas. Se inicia un proceso de coordinación de los distintos partidos, sindicatos y asociaciones:

              - En 1971 se crea la Asamblea de Catalunya, primera plataforma opositora unida contra el franquismo aunque sus miembros son detenidos al año siguiente.

              - En 1974 se crea la Junta Democrática, integrada por el PCE, los monárquicos y opositores independientes. Después se unen los socialistas del Partido Socialista Popular de Tierno Galván, algunos carlistas, las CC.OO y otros grupos de izquierda.

              - En julio de 1975 se forma la Plataforma de Convergencia Democrática, en la que se integran el PSOE y los democratacristianos.

              La fuerza de la oposición se manifiesta en una gran actividad contra el régimen:

              - El número de huelgas crece. Aumenta también la actividad terrorista.

              - La influencia de la oposición llega incluso al ejército en el que sectores muy minoritarios fundan la UMD (Unión Militar Democrática).

              - Empeoran las relaciones entre el régimen y la Iglesia. El obispo de Bilbao es deportado por defender los derechos individuales y colectivos de los vascos. El cardenal Tarancón, principal autoridad eclesial, se manifiesta contra la represión política.

              - Una nueva complicación fue el problema del Sahara. España preparaba un referéndum para otorgar la independencia al territorio. Aprovechando la enfermedad de Franco, Marruecos reclama el Sahara y se opone a la independencia. Organiza la “marcha verde”, una ocupación pacífica del territorio desafiando al ejército español.

              Para evitar la guerra contra Marruecos el gobierno decreta el abandono del territorio en los últimos días de la dictadura.

              - En abril se decreta de nuevo el estado de excepción en el País Vasco. Son detenidos y juzgados gran número de presuntos terroristas y se obtienen confesiones por medio de la tortura. Se decretan 11 penas de muerte y el 25 de septiembre son ejecutados 5 terroristas (tres del FRAP y dos de ETA). Nueva e intensísima campaña de protestas nacionales e internacionales.

              El régimen organiza una gran campaña de apoyo a Franco en la plaza de Oriente el 1 de octubre de 1975. El día fue frío y el dictador enfermó de gripe. A finales de mes es ingresado de urgencia. Tras una larga agonía muere el 20 de noviembre de 1975.

              Terminaba así una dictadura personal de casi 40 años de duración y se abría una etapa de cambios que conducirían a la restauración de la democracia y de un sistema político abierto y constitucional. A estos cambios políticos, jurídicos y sociales se les conoce con el nombre de la Transición.

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              *1 el atentado fue inducido por el Duque de Montpensier, quien se sentía traicionado por no haber sido nombrado rey. El expediente que podía probar su culpabilidad fue paralizado durante la Restauración (el nuevo rey no podía tener un suegro asesino). En los años 70 del s XX, Pedrol Reus, Presidente del Colegio Nacional de Abogados y natural de Reus como Prim, volvió a sacar el expediente que demostraba que Montpensier había sido inductor del asesinato.

              *2 División del Partido Progresista en Constitucionalistas y Radicales.

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