Evolución histórica desde los Reyes Católicos a los Austrias

Historia de España. Corona de Castilla y Aragón. Isabel La Católica. Fernando El Católico. Unificación territorial. Unificación religiosa. Descubrimiento de América. Imperio hispánico. Carlos V. Felipe II

  • Enviado por: Larayurian
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4 LOS REYES CATÓLICOS Y LOS AUSTRIAS

  • LA UNIÓN DINÁSTICA: LOS REYES CATÓLICOS

  • La unión matrimonial de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469 abrió una nueva

    Etapa en la historia de los reinos cristianos peninsulares.

    LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA

    En 1479 se produjo la unidad dinástica de las coronas de Castilla y Aragón.

    La unión personal se convirtió en una unión política que planteaba tres objetivos comunes para

    las dos coronas: el dominio peninsular, la unidad religiosa de sus súbditos y la centralización

    del poder, procurando reducir la influencia de los nobles que habían protagonizado revueltas y

    sublevaciones contra el poder real. Pero el acuerdo no supuso la unidad territorial e

    institucional. Cada uno mantuvo sus instituciones políticas, su sistema de recaudación de

    impuestos, sus monedas, lenguas, leyes, aduanas y usos tradicionales. En la Corona de

    Aragón cada uno de sus componentes tenía instituciones propias.

    Fernando II impulsó dos instituciones nuevas: el virrey, con poderes ejecutivos y

    judiciales y el Consejo de Aragón. Indican el aumento hacia el poder de la monarquía en la

    marcha hacia la denominada monarquía autoritaria. Introdujo el sistema de la insaculación

    o sorteo para la elección de cargos municipales.

    En Castilla las Cortes castellanas perdieron importancia y fueron convocadas en pocas

    ocasiones. Surgieron consejos que dependían directamente de la monarquía, como el Consejo

    Real o de Castilla, suprema jurisdicción del reino, el de Indias, el de Hacienda o el de Órdenes

    Militares. Se creo la figura del corregidor que era el representante del rey.

    La única institución con jurisdicción en los dos reinos es la Inquisición, un tribunal eclesiástico

    Encargado de velar por la ortodoxia de la fe católica.

    LA UNIFICACIÓN TERRITORIAL Y RELIGIOSA

    Intentaron completar la unidad política peninsular mediante la incorporación de Granada, del

    Reyno de Navarra y de Portugal.

    La conquista empezó en 1483 y finalizó en 1492 con las Capitulaciones de Santa Fe. A sus

    habitantes se les reconocía el derecho a mantener su religión, sus costumbres, lengua, usos, etc.

    Finalizada la conquista de Granada, la expansión se dirigió hacia Navarra. Fernando I ocupó

    Pamplona por la fuerza (entraron las tropas del Duque de Alba) y en 1512 declaró Navarra

    anexionada a Castilla. Navarra mantuvo su Fuero y sus instituciones.

    En Portugal se intentó una política matrimonial pero fracasó.

    Continuaron las políticas expansivas. Aragón incorporó Nápoles y el sur de Italia; y Castilla a

    Melilla, Orán, Argel y Trípoli.

    Los deseos unificadores se extendieron también al ámbito religioso. La convivencia pacífica

    se rompió definitivamente con los Reyes Católicos. Los judíos habían suscitado el odio

    de las masas populares. La presión social y política hizo que muchos cristianos se convirtieran

    al cristianismo (judeoconversos). Algunos siguieron practicando su religión a escondidas. Al

    convertirse se investigaba si los antepasados eran cristianos o no (se manifestaba en la limpieza

    de sangre. En 1492 se les obligó a convertirse al cristianismo o emigrar.

    Los musulmanes sufrieron constantes presiones. La mayoría se quedaron concentrados en

    Granada, Valencia y el Valle del Ebro, y recibieron el nombre de moriscos.

    EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

    Fue uno de los hechos más importantes de la historia europea y condicionó la evolución

    económica, política y social. Portugueses y castellanos hicieron una intento de llegar a

    Oriente (las Indias). Fruto de esas expediciones fue la conquista de las Islas Canarias en 1496.

    Parecía que los portugueses se habían adelantado a los castellanos en la conquista de la ruta

    de las especias. Cristóbal Colón ofreció a los Reyes Católicos el proyecto de llegar a las Indias.

    Colón partía de la idea de la esferidad de la tierra. En agosto de 1492 salió del puerto de Palos,

    Huelva. La expedición estaba formada por tres naves: la Santa María, la Pinta y la Niña. El 12

    de Octubre llegaban a las Antillas.

    Colón seguía creyendo que había llegado a Asia pero realmente había llegado a América. La

    partición de las zonas de expansión y de navegación entre Castilla y Portugal se realizó en el

    Tratado de Tordesillas (1494). De esta manera la costa africana y Brasil pasaron a Portugal y

    el resto de América pasó a pertenecer a Castilla.

    2. EL IMPERIO HISPÁNICO DE LOS AUSTRIAS EN EL SIGLO XVI

    Los Austrias crearon el primer imperio de los tiempos modernos: Castilla.

    LA POLÍTICA IMPERIAL DE CARLOS V

    La muerte de Isabel I en 1504 dio paso a una curiosa situación: su hija Juana la Loca se

    convirtió en reina de Castilla mientras su propio padre seguía siendo rey de Aragón. La salud mental de Juana hizo que quien realmente actuara como rey fuese su marido Felipe I el Hermoso. La muerte de Felipe en 1506 llevó a Fernando el Católico a hacerse cargo del gobierno castellano. A la muerte de Fernando en 1516 fue proclamado rey de Aragón y Castilla el hijo de la reina Juana, Carlos, tras una pequeña regencia del cardenal Cisneros.

    Carlos I recibió una herencia inmensa fruto de la política matrimonial de los Reyes Católicos. Heredo a través de su madre la Corona de Aragón, Nápoles, Sicilia, la corona de Castilla, Navarra y las provincias vascas, y los nuevos territorios de las Indias. De su padre recibió el legado de su abuela María de Borgoña: Flandes y el Franco-Condado, y el de su abuelo Maximiliano de Austria compuesto por los territorios de los Habsburgo en Alemania y Austria. En 1519 heredó el título de emperador de Alemania con el sobrenombre de Carlos V.

    La herencia y los enormes territorios recibidos alentaron en Carlos la idea imperial: reunir a toda la cristiandad bajo la bandera del emperador y luchar contra los enemigos del catolicismo: los turcos y la herejía protestante. Esta idea fue un gran fracaso.

    La política exterior de los dos primeros austrias se caracterizó por una orientación europea, y por la lucha por la conservación y extensión de sus patrimonios. La monarquía hispánica se convirtió en el centro del imperio. Los ejes de la política exterior de Carlos I fueron: el enfrentamiento con Francia por la hegemonía europea, la defensa de la cristiandad frente a los turcos y la defensa del catolicismo frente al protestantismo.

    Las luchas con Francia se saldaron con la indudable preeminencia de Carlos I. Frente a los turcos el resultado fue mas bien negativo. La lucha contra el protestantismo fue al mismo tiempo religiosa y política. Una parte de los príncipes y delas ciudades del imperio alemán se convirtieron enfrentándose al emperador. Estas diferencias se saldaron con diversas guerras que acabaron con la Paz de Augsburgo (1555) que reconocía la división religiosa en el Imperio alemán. La amargura de este fracaso es una delas razones para la abdicación de Carlos I en 1556 y su retiró al Monasterio de Yuste hasta 1558, fecha de su muerte.

    EL IMPERIO HISPÁNICO DE FELIPE II

    Felipe II heredó la misma idea de política internacional que tenía su padre. Los ejes de esta política fueron la lucha contra los turcos, el problema de Flandes y el enfrentamiento con Inglaterra.

    En 1571 se organizó la ultima cruzada. La armada constituida por España, Roma y Venecia venció a la armada turca en la Batalla de Lepanto. Significó el freno de la expansión turca en el Mediterráneo.

    A partir de 1566 el problema fundamental fue la sublevación de Flandes. Se mezclan cuestiones religiosas y políticas. La posición de Felipe II se mantuvo irreductible y aplicó una dura represión en la que destacó el Duque de Alba. Los rebeldes consiguieron ayuda de los príncipes protestantes alemanes y de los hugonotes, y, especialmente, de Inglaterra. La guerra fue larga y Felipe II no pudo doblegar a los flamencos; a finales de siglo se llegó a un acuerdo: las provincias del sur se mantuvieron fieles a la monarquía hispánica y las provincias del norte se convirtieron en un estado independiente. Fue más que un problema internacional porque los enormes gastos recayeron sobre Castilla.

    En el primer período del reinado las relaciones entre España e Inglaterra fueron buenas y el monarca español contrajo matrimonio con María Tudor, última reina católica de aquel país. Con la muerte de ésta la situación cambió radicalmente por el apoyo que esta daba a la rebelión en Flandes y la acción de piratas contra los barcos españoles en el Atlántico. La guerra abierta comenzó en 1585: a las causas religiosas se añadía el deseo de Inglaterra de participar en el comercio con América monopolizado por España. Felipe II pensaba que derrotando a Inglaterra derrotaba a los rebeldes flamencos. Preparó en 1588 la invasión de Inglaterra por la Armada Invencible pero fracasó por completo. Fue la primera derrota de la monarquía hispánica. Las relaciones con Francia resultaron menos conflictivas. Sólo la coronación de Enrique de Navarra provocó un conflicto que se solucionó con la conversión de éste al catolicismo. En 1580 a la muerte del rey le correspondió Portugal como herencia convirtiéndose en rey por lo que consiguió la unión de toda la península. Portugal siguió disfrutando de independencia ya que la unión sólo fue a nivel personal.

    Lo más negativo de la política internacional fue el coste político y social.

    LOS PROBLEMAS INTERNOS: LAS REBELIONES

    Hubo frecuentes conflictos sociales y enfrentamientos políticos muestra del descontento por la política imperial.

    La revuelta de los Comuneros de Villalar fue un movimiento de los representantes de las ciudades en las Cortes contra los consejeros extranjeros de Carlos I y frente a una política imperial que terminaría perjudicándolos. El rey y la nobleza se aliaron hasta aplastar la sublevación; sus dirigentes tras la batalla de Villalar (1521) fueron decapitados.

    En el reinado de Felipe II también hubo conflictos internos. En 1568 los moriscos de las Alpujarras granadinas se sublevaron. Al ser vencidos fueron expulsados de Granada y repartidos por Castilla.

    En Aragón estalló la rebelión por la defensa de los Fueros. Los aragoneses se negaron a la petición del Rey y éste mandó decapitar al Justicia, Juan de Lanuza.

    LAS MINORÍAS RELIGIOSAS

    Carlos I y Felipe II continuaron la unidad religiosa a través de dos instrumentos: el estatuto de limpieza de sangre y la Inquisición.

    LA DECADENCIA DE LA HEGEMONÍA ESPAÑOLA

    Esta crisis vino por la imposibilidad de mantener la hegemonía en Europa. El gobierno de los monarcas españoles del s.XVII se caracterizó por la figura del valido. Los validos más destacados fueron el Duque de Lerma con Felipe III y el Conde-Duque de Olivares con Felipe IV. La toma de decisiones la hacía directamente el valido.

    Felipe II legó a su hijo un gran imperio y un gran ejército, pero Felipe III heredó también una deuda enorme y dos largas guerras. El cansancio y la grave situación de la Hacienda Real hicieron que el reinado de Felipe III fuera pacífico. Al final de su reinado se vio involucrado en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

    El acceso al trono de Felipe IV en 1621 implicó un cambio en la política exterior y el ascenso del Conde-Duque de Olivares. Éste pretendía la restauración de la posición internacional de la monarquía. España combatió en toda Europa, en los mares, y, en España. Este esfuerzo era necesario para mantener la superioridad del imperio y habían surgido nuevas potencias: Francia, Inglaterra y Holanda.

    La Paz de Westfalia (1648) puso fin a la Guerra de los Treinta Años y significó el fracaso de los Habsburgo. La guerra con Francia continuó hasta la Paz de los Pirineos en 1659 y se saldó con una nueva derrota: Francia conseguía el Roselló y la Cerdanya.

    EL FINAL DE LA DINASTÍA

    Felipe IV dejó como heredero a un niño de 4 años, Carlos II, de débil salud física y mental. Hasta 1675 se hizo cargo de la regencia su madre, Mariana de Austria, que siguió empleando la figura del valido. Carlos II continuó también con el gobierno de los validos. La salud del rey convirtió la corte en escenario de continuas intrigas. La gestión del Duque de Medinaceli y del Conde de Oropesa se caracterizó por una constante voluntad de reformas. Un obstáculo fue las agresiones de la Francia de Luis XIV.

    Una cuestión de mayor importancia se suscitó tanto en España como en Europa: la sucesión de Carlos II.

    Se crearon dos bandos con dos candidatos: el nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou, y el hijo del emperador de Austria, Carlos de Austria. Los castellanos se inclinaron por la sucesión francesa pero en Aragón había hostilidad hacia Francia.

    En Octubre de 1700 Carlos II nombró heredero a Felipe de Anjou. Se formó una alianza anti-francesa y se desencadenó la Guerra de Sucesión de 1702.

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