Evolución económica de Venezuela durante el siglo XX

Historia del Estado venezolano. Economía. Derecho. Etapas. Egaña Barroeta. Román Cárdenas. Gumersindo Torres

  • Enviado por: Eduardo Benitez
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 19 páginas

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EVOLUCION DEL ESTADO VENEZOLANO Y SU ECONOMIA DURANTE EL SIGLO XX

INTRODUCCIÓN

En relación con la asignatura El Estado, la Economía y Participación Ciudadana, se ha dispuesto la preparación de un trabajo de investigación que abarque la evolución del Estado venezolano y su economía durante el siglo XX. No hubiera sido posible realizar el mismo si no se conocieran los antecedentes, que se logró básicamente, en parte, con la anterior asignación investigativa: “Instituciones Juridisccionales y Eclesiásticas en Venezuela durante la época colonial”. Ciertamente, quién desee comprender los sucesos actuales en la vida política, social y económica del país no debe enfocarse en una sola fuente informativa, si no, que al contrario, debe documentarse acerca de la evolución histórica del tema que aspire conocer para poder emitir opinión del mismo, ya que por antonomasia el gobernante de turno desearía que sus gobernados pensaran y opinaran según sus razones, lo que indicaría sumisión y apego al régimen, objetivo que es contrario totalmente a lo que se conoce como democracia.

Las siguientes páginas contienen una síntesis bibliográfica de tres insignes venezolanos: Manuel Egaña Barroeta, Román Cárdenas y Gumersindo Torres, quienes con sus acciones contribuyeron a introducir a Venezuela en la época moderna. Seguidamente, se hace mención a la evolución de la economía venezolana desde la post independencia hasta el año 1945. Luego se analiza el período comprendido entre los años 1958 y 1998, lapso influenciado por lo establecido en la Constitución Nacional aprobada el año 1961 durante el gobierno del presidente Rómulo Betancourt. A continuación, se analiza el período que va desde el año 1999 hasta nuestros días, por lo que se detallan someramente los cambios económicos y políticos ocurridos y sus efectos sobre el país nacional. Se incluyen unas líneas dedicadas a la participación ciudadana partiendo desde la asunción del poder del General Juan Vicente Gómez en el año 1908 hasta el presente.

Con esto aspiramos haber cubierto en lo posible el objetivo de esta asignatura y que forma parte de la Especialización en Control y Gestión de las Finanzas Públicas de la Universidad José Antonio Paéz.

Política económica de Manuel Egaña Barroeta, Román Cárdenas y Gumersindo Torres.

Manuel Egaña Barroeta.

Nació en Zaraza, Edo. Guárico el 24-01-1900 murió en Caracas el 16-12-1985. Abogado, economista y político. Realiza estudios secundarios en Zaraza donde se gradúa de Bachiller en Filosofía y Letras. Obtiene el título de Abogado en La Universidad Central de Venezuela y de Doctor en Ciencias Políticas en 1925. Agregado Civil en la legación de Venezuela en Washington (1927-1928). Secretario de la Delegación Venezolana en la VIII Asamblea de la Sociedad de las Naciones en 1928. Consultor Jurídico del Banco Agrícola y Pecuario (1929-1934). Director de Crédito Público y Ministro Interino de Hacienda a la muerte de Alberto Adriani (1936). Ministro de Fomento (1938-1941). Encargado de presentar el proyecto de creación del Banco Central de Venezuela (1938-1939). Senador por el Estado Guárico (1941-1945). Presidente del congreso (1944). Ponente de la primera Ley de Impuesto sobre la Renta dirigió los debates de la comisión encargada de su elaboración (1941). Miembro de la comisión revisora del proyecto de Ley de Hidrocarburos en 1943. Ministro de Fomento (1948-1950), presentó un proyecto centrado en 3 áreas prioritarias: riego, caminos y electrificación. Embajador de Venezuela en Canadá (1959-1963). Ministro de Fomento en 1964 durante el Gobierno de Raúl Leoni. Considerado como uno de los modernizadores de las instituciones económicas y financieras del país, es autor de varios libros sobre economía, historia de las finanzas y petróleo. “Proyecto Egaña” se llamó el proyecto oficial para la creación del Banco Central de Venezuela, aprobado en forma de Ley del Banco Central el 8 de septiembre de 1939. La Ley del Banco Central de Venezuela consagraba la centralización de la emisión de billetes, la centralización de las reservas monetarias, la regulación del comercio de oro y divisas, la administración del encaje legal mínimo de los bancos, la iniciación de un sistema de redescuentos y el funcionamiento de una Cámara de Compensación.

Cárdenas, Román.

Nació en El Ceibal, Táchira el 9-08-1862 y murió en Caracas el 20-08-1950. Se gradúa de Bachiller en el Colegio Nacional del Táchira. En Caracas obtiene el Título de Bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas. Ejerce la ingeniería en Táchira donde construye el mercado de Capacho, el acueducto del edificio del Colegio Nacional del Táchira y elabora un proyecto para el ferrocarril de los llanos. En 1910, asume el cargo de Ministro de Obras Públicas. Elabora el primer plan nacional de obras públicas y el primer plan nacional de vias de comunicación. Durante su gestión en el Ministerio se edita la Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas. En 1912, ante la solicitud del Presidente Juan Vicente Gómez de que asumiera la cartera de Hacienda, pide autorización para viajar a Londres a estudiar Finanzas. El 3 de enero toma posesión del cargo de Ministro de Hacienda. Desde allí promueve la reforma de la Hacienda Pública, destaca la necesidad de una Ley Orgánica de Hacienda y de un cuerpo metódico de legislación sobre Contabilidad Pública. Desarrolló un vasto plan que modificó el funcionamiento administrativo del Estado. En 1918, se aprueba la Ley Orgánica de Hacienda donde se asienta la centralización de las rentas nacionales. Cárdenas logra la reorganización del servicio de Tesorería, promueve una nueva Ley de impuestos sobre licores, compila y perfecciona la legislación sobre contabilidad pública, elimina el régimen de los contratos de las rentas nacionales, logrando ahorros en los gastos del Tesoro e incrementos en el ingreso. El 22 de junio de 1922 se retira del Ministerio de Hacienda a los 60 años, sin volver a ocupar cargo público alguno.

Gumersindo Torres

Nació en Coro, Edo. Falcón el 13-01-1875 y murió en Caracas el 17-06-1947. Médico y político, experto en hidrocarburos. Se graduó de Médico el 27 de septiembre de 1897. Asumió las funciones de Ministro de Fomento el 17 de septiembre de 1917. Consciente de la importancia del petróleo, de inmediato lanzó la tesis de que no debía seguirse otorgando derechos de explotación sin programación y objetivos definidos. El 27 de junio de 1918 refrendó la Ley de Minas, en cuyo artículo 3 se determinó que el Estado explotaría los hidrocarburos por administración directa o según arrendamiento, “…pero en ningún caso podrá conceder derechos (reales) sobre las minas…” , al tiempo que incorporó las primeras referencias a medidas de conservación de los yacimientos descubiertos. El 9 de octubre de 1918 salió el decreto reglamento del carbón, petróleo y sustancias similares, en el cual apareció por primera vez el principio de la reversión al Estado, sin “ …pago de mejoras de ninguna especie(…) de la mina con todos sus edificios, maquinarias y obras anexas…” El 19 de junio de 1920, el Congreso promulgó, bajo su asesoría, la primera Ley de hidrocarburos que aumentó las rentas superficiales y permitía a los propietarios obtener concesiones, incrementó el área de las reservas nacionales y disminuyó grandemente la lista de artículos de libre importación por las compañias petroleras; éstas protestaron su acción ante el propio general Juan Vicente Gómez. Con base en determinadas inconsistencias en el texto legal, más la negativa a adquirir derechos de particulares, las empresas actuaron concertadamente hasta lograr la sanción de una nueva Ley de Hidrocarburos el 2 de junio de 1921 y otra, más condescendiente aún el 9 de junio de 1922. De inmediato Torres fue removido del Ministerio de Fomento. De Administrador de la aduana de La Guaira pasó a Inspector de Aduanas, encargado de la Aduana de Maracaibo e Inspector de Consulados en la Cancillería. Representó a Venezuela en las diligencias de establecimiento y puesta en marcha del Instituto Internacional del Paludismo, en Roma. Fue embajador ante los reinos de España y Holanda (1927-1929). El 16 de septiembre de 1929, volvió a encargarse del Ministerio de Fomento. Obligó entonces a las compañias concesionarias a pagar el impuesto por servicio de boyas en el lago de Maracaibo y a corregir las fallas en sus hospitales; estableció el servicio técnico de hidrocarburos, el 16 de julio de 1930 y promulgó el reglamento de la ley de hidrocarburos de 1928, cuyos fundamentos técnicos fueron puestos en duda por las empresas. Confirmó todos los procedimientos de fiscalización y supervisión de la industria por los inspectores de campo (18-10-1930). El 24 de noviembre de 1930, ordenó a 6 ingenieros civiles de la Universidad Central de Venezuela salir a los Estados Unidos para estudiar la teoría y aprender la práctica de las operaciones petroleras. No obstante la situación internacional depresiva, logró adelantar otros programas tales como la normalización del mercado interno de gasolina, ordenar la liquidación y percepción de los impuestos, imponer condiciones de trabajo más justas y sobre todo el fortalecimiento de la Oficina Técnica de Hidrocarburos. En julio de 1932, volvió a la administración de la Aduana de La Guaira. Luego de presidir la Compañía Ganadera Industrial, empresa promotora de “tasajo”, el 16 de julio de 1938, fue electo primer Contralor General de la República, encargándosele de la revisión de las cuentas de los ministerios de la administración central, lo que nunca antes se había intentado en el país. El 23 de mayo de 1941, fue designado Administrador de la aduana de Maracaibo y, el 6 de 1943, Presidente del Estado Bolívar.

EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA VENEZOLANA.

Primera etapa: Desde la post-independencia hasta 1902

El fin de la guerra de independencia trajo como consecuencias, entre otras, la ampliación de la dirigencia criolla. Dentro de la misma lograron insertarse algunos blancos, antes marginados y unos pocos pardos, antes excluidos, cuyos flamantes pergaminos probatorios de su ascenso social fueron obtenidos como premio de sus actuaciones en la milicia. Ganar vastas posesiones de tierras confería señorío a la gesta guerrera. José Antonio Páez y los hermanos Monagas fueron terrófagos, no salteadores de arcas. El período de los gobiernos liberales, sin contar el breve período de los gobiernos conservadores de Julián Castro y Páez (de 1858 a 1863), puede ser mejor comprendido si se distinguen en él dos momentos desde el punto de vista de la economía: el primero, de consolidación del latifundio y la guerra federal, entre 1848 y 1864, aproximadamente, el segundo, de modernización con deudas, que se extiende hasta 1928, en el cual se destacan los problemas relacionados con el financiamiento externo y el cobro compulsivo de la deuda.

Consolidación del latifundio

En el proceso de constitución de nuevos latifundios (1830 - 1858) hay una línea divisoria: el 10 de abril de 1848, cuando se aprobó la Ley sobre enajenación de Tierras Nacionales. En los catorce años anteriores la concentración de tierras había favorecido especialmente a los militares combatientes afortunados en la guerra de independencia. Después de 1848, durante diez años, la gestión personalista de los Monagas y su precaria alianza con el Partido Liberal le sirvió para convertirse -ellos y sus fieles- en grandes latifundistas.

La aprobación de la Ley tenía dos objetivos principales: uno de orden fiscal y agrícola: aportar recursos al fisco con la venta de las tierras y favorecer el crecimiento agrícola; el segundo: aumentar el número de empresarios rurales. Ninguno de los objetivos se cumplió; no se benefició el erario porque, sorprendentemente, los remates no tenían como base un precio mínimo. Además los ingresos en efectivo fueron magros, ya que se podía cancelar la compra de las tierras con vales de la deuda pública que se cotizaban muy por debajo de su valor nominal. No se amplió el número de empresarios agrícolas porque la inmensa cantidad de tierras se repartió entre muy pocos beneficiarios, entre ellos íntimos colaboradores del régimen.

La elevada deuda externa de entonces, la caída de la demanda de los productos de exportación y la extremada dependencia del exterior por parte de la economía venezolana produjo una situación crítica que agudizó las tensiones políticas y sociales que desembocaron en la Guerra Federal. Efectivamente el endeudamiento generalizado fue uno de los detonantes del malestar general que lanzó a los partidos políticos a la disputa del poder y a intentar restaurar las condiciones favorables para los intereses de los sectores sociales que los respaldaban. La abolición de la esclavitud agravó esta situación. El 24 de marzo de 1854 el general José Gregorio Monagas tomó la decisión como estrategia política de su campaña electoral elleccionaria. La aprobación de la Ley de Libertad de Contratos en 1848 y la aprobación de la Ley del Beneficio de Espera, o de Espera Obligatoria en 1849, legalizó entonces una moratoria universal y unilateral a todos los deudores incluyendo al Estado lo que originó reacciones de protesta de parte de los acreedores, en su mayoría gobiernos extranjeros que a la larga incidiría en el bloqueo y agresiones al país ocurrido entre el final del siglo XIX y comienzos del siglo XX. La Guerra Federal (1859-1864) -con la existencia de dos gobiernos- desorganizó al Estado de tal forma que los compromisos tanto externos como internos dejaron de cancelarse. En plena guerra el general liberal Antonio Guzmán Blanco logró concretar para el gobierno del mariscal Juan Crisóstomo Falcón (17 de junio de 1863 al 28 de junio de 1868) un empréstito que alivió las tensiones del erario y obligó a los conservadores -el otro gobierno- a negociar. El resultado fueron los tratados de Coche, con los cuales se puso fin a la guerra y se formó la Asamblea constituyente que produjo la constitución de 1864.

La economía durante el Guzmancismo (1870-1888)

Fue una etapa marcadamente pro-capitalista. Las casas comerciales tenían bajo control las operaciones de comercialización y distribución de todo lo que se importaba y exportaba. Eran la llave de la economía. Disponían de transporte marítimo propio para las ventas y las compras en el exterior. Además eran aseguradoras de los bienes que mercadeaban, y para completar el círculo -o el cerrojo- recibían depósitos y en su gestión de intermediación financiera otorgaban préstamos, en efectivo o en especie, con libertad para fijar las tasas de interés. Como garantía real, los agricultores hipotecaban sus cosechas o propiedades. Sin los préstamos de las casas comerciales, los productores agropecuarios no hubieran podido contar, en muchos casos, con el capital de trabajo suficiente y, una vez levantada la cosecha -en una agricultura orientada hacia afuera- no hubieran logrado negociarla, transportarla y colocarla en los mercados internacionales.

Las casas comerciales, además de gerenciar los ingresos de las aduanas y de fungir como tesorería del Estado, prestaban a éste importantes servicios con los acreedores extranjeros. Eran sus contactos en Caracas y recababan los fondos para el pago del capital e intereses de la deuda externa. Comerciantes como los de la Casa Boulton eran, simultáneamente, una suerte de cónsules de los prestamistas e inversionistas extranjeros, y asesores y gestores del gobierno. Alta era su credibilidad a ambos lados del océano. Para el año 1883 tocaba ya su fin el gobierno de Guzmán Blanco, cuando se dio la primera concesión para la explotación del lago de asfalto de Guanoco, en el oriente del país. Seguramente Guzmán Blanco no pudo intuir lo que esto significaría para Venezuela. Tal vez nadie pudo sospecharlo.

Para el 30 de junio de 1873, la deuda pública externa venezolana era de 8.608.420 libra esterlinas, que se servía con un porcentaje prefijado de la renta aduanera. El 24 de enero de 1880 se concretó un convenio entre los tenedores de bonos de la deuda externa venezolana y el gobierno. En esta negociación intervino también como agente de los prestamistas, H.L. Boulton. En algunas operaciones se consiguió la recompra de bonos de la deuda al 34 y 35%. Desde 1880 Venezuela desatendió nuevamente el servicio de la deuda: no pagó principal ni intereses de la deuda interna ni externa. La moratoria general de pagos de la deuda continuó, de modo que para 1902 las obligaciones con los acreedores externos alcanzaban unos 120 millones de bolívares. La situación fiscal del país hacía imposible destinar recursos para el pago de la deuda. La complicada situación llegó a un punto de ruptura cuando el gobierno venezolano, fiscalmente asfixiado, declaró formal y unilateralmente la moratoria de una deuda cuyo servicio había sido desatendido por más de 20 años, con algunos pocos gestos de buena voluntad, por escasa sumas que no aplacaban los ánimos de los acreedores. Para entonces se intensificaron los reclamos de los prestamistas extranjeros y los gobiernos asumieron su representación por las quejas que formulaban y, de esta forma, Holanda, Francia, Bélgica, Estados Unidos, España e Italia se sumaron a las protestas, presiones y reclamaciones de Inglaterra y Alemania. Finalmente, el 9 de diciembre de 1902, una flota conjunta de Inglaterra, Alemania e Italia impuso un bloqueo naval a las costas venezolanas exigiendo el pago de las deudas y otras solicitudes.

Al finalizar el año 1902, con los barcos de guerra emplazados en La Guaira, la deuda externa total de Venezuela ascendía a 155.411.296 bolívares. Los abusivos requerimientos superaban a ésta: 186.558.150 bolívares; después de algunos ajustes y negociaciones los gobiernos demandantes la redujeron al límite aceptable. Con la gestión mediadora de Estados Unidos se llegó a un acuerdo expresado en los Protocolos de Washington. Suscritos éstos, el gobierno venezolano, con recursos de impuestos adicionales, comenzó a cumplir sus compromisos de pago y el bloqueo fue levantado. Las reclamaciones se terminaron de pagar en 1913 y en 1930 la deuda se canceló en su totalidad durante el mandato del general Juan Vicente Gómez.

Venezuela petrolera (1928-1945)

Después de la negligente e ineficiente gestión de Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez (1908-1935), reafirmó el vínculo con las potencias extranjeras insertándose plenamente en el sistema capitalista mundial, obtuvo el tutelaje de los Estados Unidos, pagó la deuda externa, hizo del ejercito modernizado su guardia pretoriana que aniquiló los remanentes caudillistas e impuso paz de cementerio sobre un país fatigado de guerras, motines y desorden. Con el orden de las armas atrajo y protegió las inversiones extranjeras sedientas de petróleo y con sus réditos mejoró y amplió la infraestructura del país. Suprimió los impuestos a la exportación del café, cacao y cueros, vigentes desde 1903; suprimió también el impuesto de guerra que gravaba la importaciones en un 30%; normalizó el comercio exterior, severamente entorpecido por la gestión internacional de Castro; suprimió los monopolios para la venta de varios artículos como el tabaco y los géneros de lujo. En torno al negocio de las concesiones petroleras, de las industrias y comercios que se establecieron al calor de la corrupción y el compadrazgo y de las expoliaciones de tierras, la vieja clase dominante criolla se perfiló como burguesía, cuya actitud ante el dictador fue generalmente servil. Gómez, campesino pero astuto, tuvo la inteligencia de encargar la Hacienda Pública y la Administración del Estado a los personajes que pudo reclutar para ello, esmerándose en contratar a aquellos bien preparados para tales menesteres y haciendo capacitar en la marcha a quienes habían de sucederlos. Su gobierno se convirtió así en la bisagra articuladora entre un pasado agrícola, cerril, latinoamericanamente decimonónico y la Venezuela abierta a la modernidad que Guzmán Blanco soñó, pero que no pudo consolidar. A partir de 1928 la economía cambió dramáticamente. El petróleo pasó a ocupar el primerísimo lugar en las exportaciones con un 85%, el café bajó a un escueto 10%, el cacao al 2%, el ganado al 1%, el oro, al 1,5%;. Venezuela se convirtió de este modo en un país abrumadoramente petrolero. Entre 1917 y 1926 la exportación petrolera se incrementó 300 veces, mientras las exportaciones agropecuarias permanecían en el mismo nivel o decrecían.

Cuando Gómez toma el poder en 1908, Venezuela tenía una deuda externa de 161.138.109 bolívares y una deuda interna por 71.958.383 bolívares. En la década de 1920-1930, gracias a la creciente explotación petrolera, la balanza comercial, excepto en dos años, fue ampliamente positiva -ello, a pesar del fuerte aumento de las importaciones-. El gobierno fue pagando religiosamente el capital y los intereses de la deuda de modo que en 1929 se había reducido a Bs. 29.249.416. En medio de la crisis mundial -que se prolongó varios años- y a pesar de que en Venezuela la situación económica y social se había deteriorado gravemente -desempleo, caída de la producción agropecuaria por falta de demanda externa, quiebra de hacendados, etc. -el general Gómez, como homenaje a Bolívar en el centenario de su muerte (1930), decide cancelar totalmente la deuda externa. Gesto extraordinario que situó a Venezuela en lugar impar en el concierto internacional.

López Contreras y Medina Angarita

Al morir Gómez, el 17 de diciembre de 1935, el temido “vacío de poder” es cubierto por su Ministro de Guerra y Marina, el general Eleazar López Contreras, quién es designado para terminar el período presidencial que vence el 19 de abril de 1936. El 25 de abril el Congreso Nacional lo elegirá para el período 1936-1943. En lo político López Contreras no pudo y no quiso abrir súbitamente y de par en par las compuertas que reprimían las aspiraciones de amplia participación democrática. Las aguas podrían desbordarse y abrir el cauce a la anarquía. Calma y cordura… reclamaba el Presidente. Si en el ámbito político fue cauteloso, conservador y reaccionario, en el económico y social fue promotor de iniciativas modernizadoras y constructor de instituciones que concretaron el cambio de la Venezuela rural, personalista, arbitraria, a la Venezuela estructurada y predecible. No toleró la plena libertad ciudadana; pero demolió la Rotunda -“sepulcro de hombres vivos”- y creó el Banco Central de Venezuela.

Isaías Medina Angarita, ministro de Guerra y Marina de López Contreras, es elegido Presidente de la República por el congreso el 28 de abril de 1941, por un período de cinco años. Sorprende a muchos al asumir un estilo civilista y de apertura democrática. Desde su elección como Presidente de todos los venezolanos, jamás volvió a usar el uniforme militar. Quizá no se aventurado sostener que Medina Angarita fue el mandatario más respetuoso de las libertades públicas en toda la historia de Venezuela. Durante su gobierno, el país derrotó al silencio; fue una fiesta de voces encontradas, a veces injustas, críticas pero siempre toleradas.

ECONOMÍA DE LA EPOCA POST-DICTADURA (1958-1998)

En 1961, con la aprobación de la Constitución Nacional, se acentúa la intervención del Estado en todas las áreas de la economía, se nacionalizó el hierro y el petróleo, se respeta la propiedad, es cierto, se alientan las inversiones privadas nacionales y extranjeras y se encuadra toda la actividad económica y comercial dentro de los preceptos del capitalismo pero con una profunda intervención del Estado, por medio de las leyes, y se consolida el Estado inversor y promotor: líneas aéreas, hoteles, transporte público, medios de comunicación, productoras agropecuarias y forestales son propiedad de la Nación. Tendencia que comienza a revertirse en 1980 con la privatización de algunas empresas comerciales productivas, mineras y de comunicaciones que hace que éstas se modernicen y se sitúen a la par de sus competidores latinoamericanos y mundiales. La producción petrolera no manifiesta el mismo impulso y pierde su lugar prominente entre los primeros productores mundiales. El bolívar comienza a perder su valor monetario y a disminuir su poder adquisitivo frente a las demás monedas y en 1983 comienzan períodos de devaluaciones sucesivas y controles de cambio que subsisten hasta nuestros días.

PERIODO 1999 - ACTUAL

Con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el Estado se abroga el costo total de la educación, salud y servicios sociales como política nacional, lo que representa una gran carga fiscal para el erario público. Se afianza la inflación como algo típico de la economía venezolana. Se amenaza la empresa privada y la propiedad, “La propiedad privada no es sagrada”. El Estado incrementa su participación en todos los ámbitos del vivir nacional. Se afianza o institucionaliza el control cambiario. Se prioriza lo político sobre lo económico. Se acumulan altas reservas monetarias internacionales. Se estabiliza la Deuda Externa y se incrementa la Deuda Interna. Se obtienen altos precios del petróleo. Se formulan altos presupuestos fiscales. No hay sustitución de importaciones, al contrario, empresas transnacionales emigran y actualmente se importan muchos productos que se elaboraban en el país hasta finales del siglo XX. Cierre de todo tipo de empresas grandes y medianas. Incremento de la pobreza (42,8% en 1999, 53% al cierre de 2004. Fuente INE). Se amplía la brecha entre la clase alta y las clases bajas. Proletarización de la clase media. Se trata de sustituir la economía formal por expresiones informales de la economía. Venezuela fue el único país de la América del Sur que en el año 2004 no revalorizó su moneda a pesar de los ingentes recursos monetarios recibidos.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Al hablar de participación ciudadana no debemos dejar de lado la figura de los partidos políticos, así como de otras formas de asociación (Gremios, Sindicatos, etc.) las cuales han sido las agrupaciones que de alguna u otra manera ha permitido la participación de la ciudadanía en las tomas de las decisiones que han incidido en la evolución del país. A partir de 1908 con Juan Vicente Gómez, no hubo, de hecho, actividad de partidos políticos; pero el período Gomecista, a la vez que de letargo es un período de incubación partidista. El régimen obliga a los estudiantes a agruparse bajo la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), cuya oposición al gobierno estallará en los sucesos del año 1928, que culminaran en la prisión o exilio de los dirigentes estudiantiles. En el exilio se forman varios partidos, dos de los cuales darían a la larga origen a los partidos que han sobrevivido hasta hoy: El Partido Revolucionario Venezolano (PRV) y La Agrupación Revolucionaria de Izquierda (ARDI); El primero es el antecesor del Partido Comunista Venezolano (PCV) y el segundo el embrión de los futuros partidos reformistas - populistas de Venezuela. Ambos se inspiran en el Marxismo, siendo desde luego más ortodoxo en sus planteamientos el PRV. A la muerte de Gómez, todas las pasiones reprimidas se desataron y se organizaron. Los viejos partidos no lograron renacer (Liberal y Partido Nacionalista). Surgen nuevos partidos: el Partido Revolucionario Progresista (PRP), el Movimiento de Organización Venezolano (ORVE), éste al igual que ARDI sería antecesor del partido Acción Democrática (AD). Surgió la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), una disidencia de la FEV, con ideario Socialcristiano. La UNE después de pasar por las etapas de Acción Electoral en 1938, Movimiento de Acción Nacionalista y Acción Nacional es el embrión del Partido Social Cristiano COPEI. Se constituye el Partido Democrático Nacional clandestinamente liderado por Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt. Ni el Partido Democrático Nacionalista (PDN) ni el Partido democrático Venezolano (PDV) “disfraz del PDN”, pudieron ser legalizados ya que eran considerados comunistas, proscritos por la Constitución Nacional de 1936. En 1941 nace el PDN. En 1945 se legaliza el PCV. Surgen el PDV y la Agrupación Cívica Bolivariana, oficialistas. Después del golpe militar de 1945 aparecen en 1946 COPEI y Unión Republicana Democrática (URD) en un ambiente dominado por AD que se impondría en las elecciones ganadas por Rómulo Gallegos quien sería derrocado el 24 de noviembre de 1948 por un golpe militar. AD pasa a la clandestinidad igual que el PCV. COPEI y URD ven suspendidas su actividad política. En 1958 al caer Marcos Pérez Jiménez se fortalecen los partidos AD, COPEI, PCV y URD. Para 1973 AD y COPEI habían acaparado las preferencias de los electores y las presidencias del país, AD con Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez en dos oportunidades y COPEI por medio de Rafael Caldera y Luis Herrera Campins, Convergencia, escisión de COPEI con Rafael Caldera. En 1998 ocurrió un fenómeno electoral con el desgaste de los partidos políticos tradicionales y la aparición del Movimiento V República (MVR) que llevó a la presidencia de la República al Teniente Coronel retirado Hugo Chávez Frías, quién había intentado un fallido golpe de estado en 1992 y luego indultado por Rafael Caldera, Chávez también fue apoyado por la mayoría de los partidos de izquierda que aportaron cuadros más no cantidades significativas de votos.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999 ofrece mayor participación ciudadana, pero después de seis años de gobierno no se ha materializado debido en gran parte a la ocupación de todos los espacios, o casi todos, por la mayoría oficialista quién administra esta participación a su conveniencia, siempre y cuando los “participantes” sean de su corriente política o seguidores de su “proyecto revolucionario” ¿?.

CONCLUSIÓN

Después de haber analizado la evolución económica de Venezuela durante el Siglo XX, se observa una primera etapa post independentista y otra ubicada entre el año 1908 y 1936 que estuvo signado por un régimen dictatorial, y podríamos decir que patriarcal, en el cual el primer mandatario nacional el General Juan Vicente Gómez dirigió los destinos del país según sus deseos. Fue un período de paz lograda por medio de la represión efectuada por el primer ejército organizado que tuvo el país. A la muerte del General Gómez se sucedió la experiencia que rompió con todo lo vivido políticamente hasta la época: los gobiernos de los generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, quienes se pueden catalogar como verdaderos demócratas.

Los efectos de la explotación petrolera, a partir de 1928, los estamos viviendo hasta nuestros días y no hay indicios de que esta situación se revierta en el mediano plazo. Las dos últimas constituciones (1961 y 1999) afianzan el papel del Estado como partícipe en todos los ámbitos del espacio económico y financiero nacional. La aplicación de dichos preceptos económicos ha resultado en el surgimiento de una especie de muro infranqueable que no permite la realización del ciudadano de acuerdo a sus propias capacidades, si no, de acuerdo al objetivo político del régimen dominante.

Es necesario crear conciencia ciudadana a fin de que se materialice la participación activa de los nacionales para tener el país, la democracia y la felicidad que todos los venezolanos deseamos.

Bibliografía

Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Editorial Ex Libris, Caracas, 1988.

Venezuela. Enciclopedia Temática, Círculo de Lectores. Editorial Planeta Venezolana S.A., 2003.

Egaña, Manuel. Consideraciones sobre la evolución del derecho minero. Caracas: Fundación John Boulton, 1975.

Estadísticas Fundación Polar., Caracas 2005.