Evolución del clarinete

Música. Instrumentos de viento. Llaves. Agujeros. Denner. Muller. Bohem. Mahillon

  • Enviado por: FJ
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EVOLUCION DE SUS LLAVES Y AGUJEROS

DE JUAN CRIS TOBAL DENNER A IWAN MULLER:

Denner empleó de cuatro a seis años en los primeros trabajos de in­vestigación del nuevo instrumento; para esclarecer mejor el hecho dividi­remos todo el proceso en tres etapas.

-Primera etapa:

Cuando la boquilla con la lengüeta incorporada se puso en contac­to directo con la boca, los armónicos se multiplicaron con asombrosa facilidad por medio de una presión de labios; no podían tener control tímbrico o definir altura, por eso, los extraños chillidos o graznidos que resultaron al soplo de Denner en su Chalumeau no se parecían en nada a los instrumentos que con tanta destreza estaba acostumbrado a cons­truir (flautas).

-Segunda etapa:

Hacer una ranura en la parte superior del tubo, o mejor dicho, un pequeño agujero cubierto y descubierto por medio de una espátula en forma de palanca a voluntad del ejecutante. Esta fue la primera llave de un nuevo registro. El probó el instrumento y, sin lugar a dudas, con las posiciones del Chalumeau esperaba el resultado de la flauta, o sea, la distancia de una oc­tava, pero no fue así; la abertura del nuevo agujero significaba una doce­ava más alta de la fundamental.

-Tercera etapa:

Después de observar la ausencia de sonidos entre los registros (fun­damentales y primer registro) tuvo que idear otro agujero accionado también como el anterior; en vista de que se en­contraba a una distancia que los dos dedos no llegaban, este segundo agujero lo taladró un poco más bajo que el anterior. Las dos primeras llaves estaban accionadas como en nuestros días, la primera por el dedo pulgar de la mano izquierda y la segunda por el índice.

Denner se dio perfectamente cuenta de que su primera llave solo le servía para que saltara el sonido a la doceava, y ahora, después de conseguir el segundo agujero con su correspondiente llave, obtuvo más o menos afinado el LA, y con las dos llaves a la vez, el SI bemol. Estas mencionadas etapas fueron la base evolutiva del nuevo instrumento.

Denner ideó con el fin de conseguir más resonancia para el registro de fundamentales un cuerpo cónico en forma de pabellón o campana, añadiéndolo al final del tubo cilíndrico.

En memoria del instrumento que le había dado su nueva forma, llamó a la serie de sonidos fundamentales: "Registro de Chalumeau", y a la serie de duodécima llamó "Registro de Clarín" porque sus sonidos eran parecidos a los que daba la Trompeta. La naturaleza particular de estos sonidos, así como la forma del Pabellón y sus 50 cm. de largo, confirieron al nuevo instrumento el nombre de CLA­RINETE hacia el año 1700.

Los sonidos resultantes del nuevo instrumento eran imperfectos, la causa era debida a la falta de perfeccionamiento de los agujeros. Tanto Denner como sus hijos, comenzaron a desarrollar experimentos en busca de situar adecuadamente el agujero con el fin de mejorar la afinación de las notas. La nota SI natural que aún no había aparecido, señaló el camino en el desarrollo del Clarinete; el paso trascendental a seguir, era buscar la posibilidad del MI grave o fundamental, y en consecuencia, su duodécima sería el SI natural; así, de esta forma, la tercera llave en la historia del Clarinete habría nacido.

Fueron sus hijos Juan y Jacob (murieron en 1735 y 1741 respec­tivamente) los que descubrieron la tercera llave, lo mismo que el alarga­miento del tubo hacia el año 1740, siguiendo el estudio de su padre. No cabe duda que ésta fue otra etapa crucial en la historia del Clarinete.

Reforma constante del instrumento por los clarinetistas:

En el año 1770 ya se había elevado el número de agujeros hasta trece; de ellos se tapaban con los dedos ocho y los cinco restantes por medio de llaves, completándose así su escala diatónica medianamente afinada con algunos intervalos cromáticos, éste hecho fue posible gra­cias a En­rique BEER.

Juan Javier LEFEVRE célebre clarinetista, perfecciona el instru­mento con la sexta llave en 1791, cuya novedad permitía aumentar dos sonidos al instrumento; gracias a esta llave, los sonidos de la escala se completan. Desde entonces, los compositores se interesan mucho más por el Clarinete, no sin los lógicos reparos.

En el año 1808, Jaime Francisco SIMIOT fabricante de instrumen­tos, añade la séptima llave e introduce modificaciones en el Clarinete, aplicando alguna que otra llave de mucha utilidad, especialmente para poder con más facilidad trinar algunas notas, publicando a continuación una tabla explicativa de las innovaciones y cambios aportados al nuevo instrumento. Entre los inconvenientes inherentes a la construcción de este instrumento, podemos citar el de la evacuación del agua, produc­to de la condensación del vapor y saliva; tenía su salida por el taladro que corresponde a la llave de duodécima y por el agujero del dedo pulgar izquierdo. El ingeniero lio­nés cambió el agujero más alto poniéndolo en la parte superior del tubo y después fabricó un recipiente cilíndrico de metal, con el fin de que saltara al interior del instrumento remediando así el problema.

El tiempo en que Lefévre inventaba la sexta llave, el berlinés Mr. Floth creaba un Clarinete de ocho llaves. Por esa misma época existía un gran interés por el instrumento; algunos fabricantes e innumerables clarinetistas sentían la necesidad de perfeccionarlo; no olvidemos el también berlinés Griessling, que en 1809 le añadiría la décima llave.

Consideremos los hechos en el tiempo y pensemos que todos los clarinetes a los que nos hemos referido, poco a poco iban desaparecien­do a medida que se estudiaba, perfeccionaba y generalizaba el Clarinete diseñado por Iwan MULLER que se componía de trece llaves.

Florecimiento del sistema MULLER o de trece llaves.

Este instrumento, que apareció formalmente en el año 1812, aventajó a cuantos le precedieron y para que se aprendiera a manejar convenientemente cada una de las tre­ce llaves, Müller compuso y publicó treinta ejercicios muy notables.

Aquí hicieron punto de reposo los progresos de los más esenciales problemas de fabricación del instrumento, concentrándose unos fabricantes a dulcificar el sonido, otros a darle más brillantez y ocupándose otros de colocar las espátulas de las llaves de modo que su pulsación fue­ra más cómoda, pero dejando intactos todos los defectos capitales de afinación y sonoridad que existen en el citado sistema de 13 llaves, así como las dificultades de ejecución que de su empleo resultan.

Müller reclamaba con justicia que su nueva disposición de las llaves presentaba un instrumento capaz de interpretar en cualquier tono con bastante comodidad; sus métodos y sus formas eran nuevas: sus aguje­ros eran todos de forma avellanada o cabeza hundida. La disposición de éstas llaves era mucho más lógica que todas las que entonces se conocían. Müller llamó la atención, no solo por el sistema de su instrumento, sino porque había suprimido el pesado y a menudo inseguro cordón que unía la caña a la boquilla, por una abrazadera de metal.

SISTEMA BOHEM. Un acontecimiento del siglo XIX.

Mientras el Clarinete descansaba, por decirlo así, de todos los pro­gresos realizados en su fabricación, un hombre hábil, mecánico y notable profesor de Flauta, fue Teobaldo BOEHM. Hizo una gran revolución en su instru­mento, in­ventando un ingenioso mecanismo de anillos móviles y que des­pués se conocería con el nombre de SISTEMA Boehm.

Los brillantes resultados obtenidos en la Flauta con dicho sistema indujeron al profesor español residente en París, P. Soler y al fabricante de instrumentos Luis Augusto Buffet a emplearlo para el Oboe y el Cor­no Inglés.

Buffet co­mo constructor y con la ayuda del célebre clarinetista Hyacinthe Eleo­nor KLOSE como técnico, en 1842 encontraron el medio de dotar al Clarinete de dicho sistema; perfeccionamientos que han sido adoptados por todos los fabricantes franceses y que rápidamente empezarían a se­guir en otros paises. Klosé y Buffet supieron adaptar al Clarinete de Müller o de 13 lla­ves el descubrimiento que T. Boehm había ultimado ya para la Flauta, y consistía en un sistema de anillos que permitía tapar varios agujeros con un solo dedo. En 1844 patentaron conjuntamente con el núm. 16036 el modelo conocido ya universalmente bajo el nombre de Sistema Boehm.

El nuevo sistema permitía suprimir las dificultades en el manejo de ciertas llaves. Proveía también de dos llaves pa­ra los dedos meñiques entre las que se podía escoger, con el fin de evi­tar que el dedo se deslizara de una llave a otra, lo que daba mayor segu­ridad al ligado, al tiempo que enriquecía la técnica.

Se sabe que la diferencia de digitación en­tre los clarinetes de 13 llaves y el nuevo sistema Boehm es grande; a pe­sar de las innegables ventajas, no se adoptó con gran rapidez en Francia.

Más adelante, tomando siempre como base el Clarinete sistema Müller que los fabricantes construyeron en gran cantidad, existían dife­rentes tipos de instrumentos muy en uso, sobre los cuales están combi­nados los dos sistemas: Múller - Boebm; veamos los más importantes:

El Clarinete que contiene 14 llaves. Esta precisa llave núm. 14 está destinada para el índice de la mano derecha, esta colocada sobre un lado del instrumento y sirve para trinar las notas LA y SI bemol.

El Clarinete de 13 llaves y dos anillos en el cuerpo inferior del instrumento ­permite suprimir la llave núm. 6 del sistema de Müller.

El clarinete de 15 llaves y dos anillos es el que esta catalogado comúnmente bajo el nombre de “Semi-Boehm”.

Charles MAHILLON inventa un nuevo modelo de Clarinete que contiene 16 llaves.

Después que Buffet y Klosé aplicaron al Clarinete el sistema Boehm, en España, un notable clarinetista y eminente profesor del Conservatorio de Madrid Antonio ROMERO y ANDIA inventa un nuevo sistema en el Clarinete. El nos explica así todo el proceso en su libro Método completo para Clarinete, 1860.

Para conseguir facilidades en la transposición, el fabricante de ins­trumentos L.A. Buffet de París, presentó en 1862 un Clarinete de metal con el sistema Boehm incorpo­rado, con doble tubo y mecanismo, el cual resultaba afinado en tono de SI bemol o en el tono de LA con solo variar la posición respectiva de los tubos, por medio de un pequeño giro de izquierda a derecha o vice­versa. Este ingenioso sistema no se generalizó por creer, unos, que el me­tal no es a propósito para obtener el sonido especial de Clarinete, y por tener, otros, que la complicación del mecanismo pudiera ser un peligro para la conservación del instrumento.

Con el mismo propósito, el distinguido profesor del Conservatorio de Milán y del Teatro Scala, Tomeo Orsi, ha hecho construir al instru­mentista de dicha capital Sr. Paolo Mamo, un Clarinete de madera, con doble tubo metálico que llama de doble tonalidad, el cual con un ligero movimiento giratorio, se alarga o se acorta resultando en el primer caso en tono de LA y en el segundo en tono de SI bemol; fue presentado en 1881, pero surgieron dificultades de mecanismo.

En la actualidad y en la mayor parte del mundo se emplean los si­guientes clarinetes y sistemas:

1-El que tiene 17 llaves, 6 anillos y 24 agujeros.

2-El de 17 llaves, 7 anillos y 25 agujeros.

3-El de 17 llaves, 6 anillos y 24 agujeros, además, el DO y su duo­décima SOL ambas sostenidos son automáticos en las combinaciones de anillos inferiores.

4-El que tiene 18 llaves, 7 anillos y 25 agujeros con la automatiza­ción del anterior.

5-El que más se está popularizando, por sus ventajas y sus posibilidades, se le llama comúnmente perfeccionado o núm. 8: tiene 20 llaves 7 anillos y 26 agujeros y además de las articulaciones de los anteriores.