Evolución de la familia en la sociedad de consumo

Sociología. Sociedad de subsistencia. Unidad familiar tradicional. Tipos de familia. Cambios. Alienación. España

  • Enviado por: Raul Silleras
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 26 páginas

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ÍNDICE:

1.INTRODUCCIÓN......................................................................2

2.OBJETIVOS...............................................................................3

3.ESTRUCTURA DEL TRABAJO...............................................4

4. DEFINICIÓN DE CONCEPTOS............................................4

5. METODOLOGÍA......................................................................9

6. DESARROLLO DEL ESTUDIO............................................10

6.1. ANÁLISIS TEÓRICO....................................................10

6.2. ANÁLISIS CUANTITATIVO........................................12

6.3. ANÁLISIS CUALITATIVO...........................................18

6.3.1 ENTREVISTA Nº 1..........................................................19

6.3.2 ENTREVISTA Nº 2..........................................................20

6.3.3 ENTREVISTA Nº 3..........................................................21

6.3.4 ENTREVISTA Nº 4..........................................................22

7. CONCLUSIONES.......................................................23

8. BIBLIOGRAFÍA.........................................................26

1.INTRODUCCIÓN:

El estudio que a continuación aparece equivale a un intento de descripción de la situación de la familia en España y su relación con el desarrollo y evolución de la Sociedad de Consumo.

Decimos “intento” porque francamente, los objetivos y la metodología que nos habíamos planteado en un principio han tenido que ser modificados, y es ese planteamiento inicial del diseño de la investigación el que, en nuestra opinión, debía haber sido desarrollado para lograr un análisis del que pudiéramos estar enteramente satisfechos.

Finalmente no ha podido ser así, y esto es fundamentalmente debido a la escasez de tiempo disponible para la elaboración del estudio y a errores de cálculo en la planificación del mismo. Esto nos molesta y así lo queremos dejar claro. Las circunstancias han hecho que variemos los pasos a dar presentados en el proyecto de investigación. Éstos tal vez pecarán de ingenuos en ciertos aspectos, como en la intención de llevar a cabo un grupo de discusión en plena época de exámenes, con la dificultad (o imposibilidad) que eso conlleva.

Es por esto por lo que deseamos ser consecuentes y no defraudar a nadie (sobre todo a nosotros mismos) con los resultados. Si de sabios es rectificar nuestro mérito está en saber adaptarnos a los medios y al tiempo disponible.

Aún así, nuestros redirigidos esfuerzos han finalizado en la presentación de una visión general que ayude perfectamente a tener una idea clara de la familia en España. Nos basta con esto, que no es poco.

El interés y las razones que nos indujeron a elegir este espacio de investigación se encuentran en las características de nuestra propia existencia. Cada uno de nosotros pertenece a una familia y cada uno de nosotros resulta parte integrante de una sociedad de consumo. Ambas dimensiones nos son establecidas e impuestas desde nuestro nacimiento, y su influencia sobre nosotros y la actitud que adoptemos frente a ellas determinarán en un alto grado el color de nuestra vida.

2.OBJETIVOS:

Los objetivos que pretendemos alcanzar nacen relacionados con los intereses antes mencionados y se pueden resumir en los siguientes:

  • Elaborar una visión genérica de la evolución de unidad familiar tradicional condicionada por el nacimiento y desarrollo de la Sociedad de consumo.

  • Condensar en este trabajo la descripción de las características principales que toman los distintos tipos de familia en España, mediante una revisión bibliográfica acompañada de datos empíricos.

  • Entrar en contacto personalmente con los protagonistas, es decir, las personas, obteniendo una visión íntima diferenciada de las conclusiones que podamos extraer exclusivamente con el manejo de bibliografía.

  • Intentar comunicar al lector una visión crítica de la sociedad de consumo que nos ha tocado vivir en las grandes ciudades, animándole a cuestionar la realidad de las necesidades que justifican este modelo de vida.

Estas son nuestras intenciones, que vuelan alrededor de una hipótesis principal: La sociedad de consumo condiciona la evolución de la familia y provoca una progresiva decadencia de la unidad familiar tradicional (modelo nuclear).

Por debajo en importancia de esta proposición, por la que apostamos como conclusión, se encuentran otras que nos guían para la elaboración del estudio. Como ejemplo puede valer nuestra idea de que la sociedad estadounidense representa el paradigma de desarrollo de la Sociedad de Consumo, con su correspondiente modelo de estructura familiar, al que tienden, en general, todas las sociedades occidentales. Como indicadores significativos: ideal de sueño americano, sistema de valores, número de divorcios, violencia derivada del deseo de consumir, etc.

3.ESTRUCTURACIÓN DEL TRABAJO:

La estructura del trabajo es muy sencilla. A continuación aparece una definición de los conceptos fundamentales, con la intención de acotar y delimitar, ayudando al lector a la identificación de los términos en su propia experiencia personal.

Un paso posterior es el esbozo de la metodología empleada, diferente de la planteada en el proyecto expuesto en clase.

Lo siguiente es ya el desarrollo en sí de la investigación, dividido en determinados subapartados, para finalizar en una breve conclusión personal y en la enumeración de la documentación bibliográfica utilizada.

4.DEFINICIÓN DE CONCEPTOS:

A lo largo del análisis vamos a jugar con dos conceptos clave: familia y Sociedad de Consumo. Bajo este epígrafe ofrecemos las aclaraciones necesarias para entender estos términos inmersos dentro de un contexto determinado.

FAMILIA:

Ateniéndonos estrictamente a una definición puramente académica, podemos decir que la familia es aquella unidad fundamental de la organización social, en la que se dan relaciones sexuales y afectivas, relaciones de parentesco, cooperación económica, reconocimiento legal y residencia común.

El hombre occidental nace dentro de esta estructura concreta de carácter institucional, que le dota de: caracteres genéticos, una relación de dependencia en los primeros años (protección, alimentación, educación etc.), una herencia cultural producto del proceso de socialización y las bases iniciales que condicionaran su futura relación con otros individuos y grupos.

La familia, el individuo y la sociedad son los integrantes de un juego interactivo a tres bandas, donde cada uno de los elementos posee cierta autonomía pero sin dejar de ser totalidades interdependientes.

Tipos de familia. El estudio se centra principalmente en la familia tradicional nuclear (cónyuges e hijos), recordando que hay otros tipos de familia que pueden compartir la mayor parte de las características mencionadas. Nos referimos a ciertas modalidades de familia marcadas por el devenir de la sociedad de consumo y sus nuevos valores, algunas de ellas todavía no legitimadas social o legalmente (parejas de hecho del mismo sexo, por ejemplo).

  • Familia unipersonal. Se han incluido dentro de esta categoría los individuos que viven absolutamente solos, sin ninguna compañía. Generalmente es la modalidad de una “persona mayor” que, en la mayoría de los casos, está viuda.

  • Familias de núcleo estricto. Se refieren a las constituidas por una pareja, casada o no, pero sin hijos ni otros familiares en el hogar. En este apartado podríamos incluir tanto a las parejas de hecho como alas parejas de homosexuales.

  • Familia nuclear. Está constituida por parejas con hijos, y pueden incluir, o no, a los padres de cualquiera de los dos miembros de la pareja, y también a otros familiares. La mayoría de las familias incluidas en esta categoría, no obstante, están constituidas por la pareja y uno o más hijos siendo el tipo más común actualmente.

  • Familia monoparental. Es aquella en que uno de los dos miembros de la pareja vive con hijos de la pareja, y pueden incluir, o no, a los padres del miembro de la pareja. Se trata, pues, de familias constituidas a partir de una pareja rota (por viudedad, separación o divorcio), uno de cuyos miembros sigue conviviendo con los hijos y, a veces, con sus propios progenitores.

  • Familia de tejido secundario. Es aquella constituida por parejas en que al menos uno de los dos miembros procede de una pareja previa que se ha roto, y que ha traído consigo a la actual pareja uno o más hijos de esa pareja previa.

SOCIEDAD DE CONSUMO:

Entenderemos por consumo una forma de vida y de explotación de la naturaleza.

La Sociedad de Consumo tiene sus orígenes después de la 2ª Guerra Mundial (E.E.U.U.). Se basa en el suscitar-satisfacer, en el consumir para producir para consumir...

Para Marcuse toda sociedad ha de proporcionar al individuo tres dimensiones básicas:

  • Dirección política.

  • Producción.

  • Consumo.

  • Las dos primeras dimensiones se le escaparían al individuo puesto que su desempeño es exclusivo de las élites. La única que le sería propia, que le pertenecería y de la que sería soberano es la dimensión consumista, pero en la sociedad de consumo le son dirigidas tanto las necesidades como la satisfacción de éstas. Esto produce una alienación que lleva consigo la formación por parte de la Sociedad de Consumo de hombres tipo, de comportamientos standard.

    El consumo en la sociedad actual está considerado como bueno, como fin en sí mismo necesario para la realización personal, basada ésta en la identificación del individuo con las características atribuidas al objeto a consumir. Además, el consumo es objetivo de las políticas económicas nacionales esgrimiéndolo como arma para el progreso, basándose éste en la acumulación de bienes.

    La Sociedad de Consumo para su propia subsistencia no puede en ningún caso satisfacer de forma completa las necesidades individuales por ella misma suscitadas. Si lo hiciese cerraría el círculo vicioso que la mantiene viva, es decir, no haría falta seguir produciendo puesto que pararía el consumo, y le es necesario el continuo consumir para producir para consumir... Es por esto que una de sus características clave sea la transitoriedad, hay que desechar rápidamente lo consumido para poder seguir consumiendo. Extrapolando esta característica a las relaciones de pareja actuales podríamos llegar a establecer un paralelismo tal que nunca quedarían satisfechas nuestras necesidades haciéndose necesario el “consumo” de nuevas personas en pos de la felicidad absoluta.

    En otro orden de cosas, el valor supremo promovido por la sociedad de consumo es el de la técnica (económica de producir, psicológica de suscitar, de poder, de control). A ella se supeditarían todos los demás planteamientos consumistas llegándose a extremos tecnicistas-cientificistas, en los que nada sería aceptado si no es demostrable por o basado en la técnica.

    5.METODOLOGÍA:

    Para llevar a cabo nuestro estudio hemos decidido, dada la situación en la que nos vemos inmersos (escasez de tiempo y medios), utilizar dos tipos de técnicas: cuantitativas y cualitativas.

    En cuanto a la metodología cuantitativa hemos optado por revisar estudios sobre nuestro campo de análisis realizados anteriormente por autores más cualificados que nosotros, para así conferir a nuestros resultados mayor precisión. Más adelante aportaremos los datos y las conclusiones sobre ellos extraídas de las investigaciones que hemos sometido a revisión bibliográfica.

    Por otro lado, la metodología cualitativa empleada difiere de la planeada en primera instancia en la presentación del proyecto de estudio. Optamos por sustituir los grupos de discusión por entrevistas personales en profundidad, de las cuales aportaremos resúmenes, evitando así la tediosa tarea de la transcripción total de las mismas, tanto para el lector como para nosotros.

    6.DESARROLLO DEL ESTUDIO

    6.1.Análisis teórico.

    La escasez de empleo, junto con otros factores de carácter demográfico y ligados al desarrollo de la Sociedad de Consumo, han influido en ciertos cambios en las estructuras familiares, no sólo en lo que se refiere al tamaño y composición de las familias, sino también respecto a la edad de los miembros que permanecen en el hogar, el número de miembros que trabajan en un empleo remunerado, la restricción del consumo familiar, los ingresos del hogar, etc.

    Parece innecesario demostrar que la estructura familiar tradicional (pareja en que el marido trabaja fuera del hogar y la mujer se ocupa de las labores del hogar y de los hijos, e hijos que generalmente están estudiando), no es ya tan universal como lo fue hace décadas. Otras estructuras familiares, como las monoparentales (no sólo por viudedad, sino por separación o divorcio de la pareja), las unipersonales (por ancianidad-viudedad y por el retraso y disminución de la nupcialidad), o las familias en que los miembros de la pareja tienen hijos de parejas previas, son cada vez más frecuentes, aunque sigan siendo minoritarias.

    A través de estos problemas surgen dos posibles predicciones. Una de ellas sería la que confiere a la familia visos de desaparición y la otra la que considera la familia eterna debido a su carácter natural, como mantiene Riehl.

    La familia es la primera modalidad de sociedad natural, donde se da ya desde el principio una división social del trabajo, con las correspondientes relaciones de dominación que esto acarrea. Nos estamos refiriendo a la naturaleza patriarcal de la familia tradicional, donde existe una clara estratificación donde el hombre adquiere un rol dominador sobre el resto de los miembros.

    Esto último está sufriendo transformaciones graves debido a la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral, provocando día a día una mayor independencia de la mujer con respecto al marido y un aumento de su status social, que conduce a una desestabilización de esa relación de dominación. Los dos cónyuges se erigen en conductores del destino familiar.

    A su vez, mediante la incorporación de la mujer al trabajo y la independencia surgida de ello, ésta puede plantearse ahora la opcionalidad del matrimonio y del divorcio, cosa harto impensable bajo la antigua situación de total dependencia.

    El trabajo que la mujer realiza fuera de casa sumado al menor número de hijos ayuda al proceso de disgregación familiar (aunque en el caso español el paro juvenil trae consigo que los hijos continúen hasta edades muy avanzadas en el seno familiar, retrasando la *rotura familiar).

    La situación de crisis de la familia nuclear se debe, según hemos constatado en nuestra revisión bibliográfica, a la influencia decisiva de la Sociedad de Consumo, ya que la ansiedad que produce por consumir lleva a la inversión de más horas de trabajo, lo que resta tiempo para familia y ocio.

    Por el contrario en niveles más bajos de desarrollo económico, la familia y la empresa local representaban los pilares básicos que proporcionaban los lazos vitales entre individuos para el sustento diario. Esta dependencia vital lograba una unión más intensa que la derivada de simples factores de proximidad. Este fenómeno inculcaba en el grupo un sentimiento de identidad común y comunidad.

    Actualmente, inmersos en unos niveles de mucho mayor desarrollo, el grado de independencia personal es muy alto, disminuyendo el cariño y la unión característicos de décadas pasadas.

    En pequeñas comunidades las relaciones interpersonales pueden ser matizadas sin perjuicio para los intereses de la sociedad. En cambio, el gran número de individuos integrantes de la sociedad actual produce al Estado la necesidad del establecimiento de reglas homogeneizantes. Es necesario reforzar el mensaje. Por ello las capas dominantes (función normativa) organizan verticalmente las medidas a seguir para que “el mundo continúe tal y como está”. Así, la familia representa esa institución salvadora de intereses como el único medio de llegar incluso a los recién nacidos. La función socializadora de la familia es, pues, un elemento fundamental para la sociedad de consumo.

    6.2.Análisis cuantitativo.

    El análisis de los datos cuantitativos ha sido posible gracias a investigaciones y encuestas ya realizadas. Comenzaremos por las aparecidas en “Las bases sociales de la economía española” conjunto de estudios coordinados por Mª Angeles Durán.

    El tamaño de la muestra, y el correspondiente error muestral, hacen más probables las desviaciones en la estimación cuantitativa de los tipos de familia menos frecuentes, pero los resultados parecen lo suficientemente fiables si se los compara con datos obtenidos de otras fuentes (Censales o basadas también en encuestas).

    Tabla1.

    II-93 III-96

    Tipos de estructura familiar

    (N)

    %

    (N)

    %

    Familia unipersonal

    70

    5.8

    74

    6.2

    Familia de núcleo estricto

    194

    16.2

    185

    15.4

    Familia nuclear

    766

    63.9

    767

    63.9

    Familia monoparental

    96

    8.0

    122

    10.2

    Familia de tejido secundario

    46

    3.8

    24

    2.0

    Otros

    28

    2.3

    28

    2.3

    1200

    100.0

    1200

    100.0

    Como puede comprobarse, casi dos tercios de los hogares españoles responden al modelo tradicional de familia nuclear. El segundo modelo más frecuente es de parejas sin hijos ni otras personas, tal y como se observó comparando los datos de los años 93 y 96.

    Sin embargo se detecta un aumento de familias monoparentales y, en menor media, de las unipersonales, en detrimento de las familias de núcleo estricto y de tejido secundario.

    Tabla 2. Perfil socioeconómico de los tipos de estructuras familiares

    MARZO 1996

    Total

    Unipersonal

    Núcleo

    Estricto

    Nuclear

    Monoparental

    Tejido

    Secundario

    Otros

    TOTAL

    1200

    74

    185

    767

    122

    24

    28

    SEXO:

    Hombres

    48%

    37%

    50%

    50%

    40%

    42%

    55%

    Mujeres

    52

    63

    50

    50

    60

    58

    45

    EDAD:

    18-29

    26%

    8%

    10%

    30%

    39%

    33%

    7%

    30-49

    34

    26

    16

    41

    21

    38

    26

    50-64

    22

    16

    28

    21

    23

    17

    22

    65 y +

    18

    50

    47

    8

    18

    13

    45

    ESTADO CIVIL:

    Soltero

    26%

    42%

    1%

    25%

    51%

    16%

    70%

    Casado

    62

    -

    94

    72

    -

    75

    4

    Viviendo en pareja

    2

    -

    5

    1

    -

    8

    -

    Separado/

    divorciado

    2

    11

    -

    -

    11

    -

    4

    Viudo

    8

    47

    -

    1

    39

    -

    23

    STATUS

    Activos

    34%

    30%

    23%

    37%

    34%

    46%

    22%

    En paro

    13

    6

    5

    15

    17

    12

    18

    Ama de casa

    25

    -

    36

    28

    9

    29

    -

    Jubilado

    21

    63

    36

    11

    30

    8

    56

    Estudiante

    7

    1

    -

    9

    10

    4

    4

    STATUS SOCIO-ECONÓMICO FAMILIAR:

    Alto

    20%

    12%

    12%

    23%

    16%

    29%

    11%

    Medio

    55

    27

    49

    60

    52

    54

    41

    Bajo

    25

    60

    39

    17

    32

    17

    48

    TAMAÑO

    MEDIO

    DEL

    HOGAR

    Nº medio miembros hogar

    3.6

    1.0

    2.0

    4.2

    3.3

    5.0

    2.3

    Los rasgos descriptivos principales de estos diferentes tipos de familia son los siguientes: dos de cada tres familias unipersonales son mujeres; dos de cada tres son mayores de 50 años, y una de cada dos es mayor de 65; tres de cada cinco son viudos separados o divorciados; y dos de cada tres son jubilados.

    Los hogares unipersonales son, además, los que tienen un status socioeconómico más bajo, debido a la alta proporción de jubilados.

    De manera similar, la familia de núcleo estricto más frecuente parece ser la de una pareja casada, preferentemente de más de 50 años, que ya no tienen hijos viviendo con ellos.

    Las familias nucleares son las más frecuentes, respondiendo al tipo de familia tradicional (los hijos conviven con ellos, mayor equilibrio entre sexo y edad, mayoría de casados, alta proporción de estudiantes y amas de casa, status socioeconómico más alto, etc.).

    Mediante otras tablas que no hemos integrado en el estudio, hemos podido observar que el 72% de los entrevistados de18 a 29 años vive en casa de sus padres, lo que confirma el extraordinario papel que la familia desempeña en la vida de los españoles.

    La presencia o ausencia de hijos en el hogar es muy importante para definir la estructura familiar y el tipo de relaciones que se establecen. Un tercio de los entrevistados no tiene hijos, la mitad tienen hijos no emancipados que viven con ellos, y un 12% de los entrevistados tienen hijos emancipados que no viven con ellos.

    Tabla 3.Situación familiar, por características socioeconómicas

    MARZO 1996

    Total

    No tiene hijos

    (1)

    (2)

    (3)

    (4)

    TOTAL

    1200

    33%

    38

    12

    3

    12

    Tamaño medio del hogar:

    Nº de miembros hogar

    3.6

    3.5

    4.2

    3.7

    2.1

    2.1

    Tipología familiar:

    Familia unipersonal

    74

    56%

    -

    -

    7

    37

    Fam. Núcleo estricto

    185

    35%

    2

    1

    11

    51

    Familia nuclear

    767

    27%

    55

    14

    1

    2

    Familia monoparental

    122

    51%

    18

    24

    2

    2

    Fam. Tejido secundario

    24

    21%

    59

    12

    -

    -

    Otros

    28

    78%

    -

    -

    -

    22

  • Todos sus hijos no emancipados viven con Vd.

  • Algunos de sus hijos no emancipados viven con Vd.

  • Ninguno de sus hijos no emancipados vive con Vd.

  • Sus hijos emancipados no viven con Vd.

  • La proporción de entrevistados sin hijos es superior al 75% como cabría esperar, entre los menores de treinta años y entre los estudiantes; pero es inferior al 25% entre los mayores de 30 años, las amas de casa y los jubilados, lo que parece indicar que tener hijos sigue siendo un comportamiento muy generalizado en toda la población a partir de la edad adulta.

    El status socioeconómico familiar parece estar directamente relacionado con tener hijos no emancipados viviendo en el hogar. Pero las diferencias más significativas en este aspecto son las que se observan según el tipo de estructura familiar. Así, se comprueba que las familias unipersonales son, o bien jóvenes emancipados que viven solos o bien personas mayores que han quedado sin pareja.

    Tabla 4. Procesos de familia 1988-1994

    CONCEPTOS

    1988

    1989

    1990

    1991

    1992

    1993

    1994

    Separaciones

    33240

    34672

    36272

    39758

    39918

    46491

    47546

    Por mutuo acuerdo

    15075

    15980

    17124

    19415

    19661

    21535

    23368

    Por causa legal

    18165

    18692

    19148

    20343

    20257

    21956

    24178

    Divorcios

    22449

    23063

    23191

    27224

    26693

    28854

    31522

    Por mutuo acuerdo

    9683

    9935

    10017

    11892

    12009

    12796

    13814

    Sin mutuo acuerdo

    12766

    13128

    13174

    15332

    14684

    16058

    17708

    Nulidades

    72

    83

    75

    79

    76

    78

    93

    Total

    Procedimientos

    55761

    57818

    59538

    67061

    66687

    72423

    79161

    Esta última tabla procede de los estudios realizados para el anuario EL PAÍS de 1996.

    Como se puede observar en el cuadro, el número de divorcios y separaciones aumenta cada año, tal vez debido a las causas que hemos comentado ya largo y tendido durante el desarrollo del trabajo.

    6.3 Análisis cualitativo.

    La coyuntura que rodea a este estudio (falta de tiempo y medios materiales principalmente) ha hecho necesaria la sustitución de la formación de grupos de discusión por entrevistas personales ya que fue imposible compatibilizar los horarios de los distintos participantes en tales grupos. Por lo tanto hemos escogido a las personas que iban a formar parte de uno de estos grupos (estaban proyectados dos) para que, una por una, nos suministrasen el máximo de material posible.

    Hemos tratado de reunir a sujetos representativos estructuralmente de la sociedad. Los entrevistados escogidos forman parte de distintos grupos de edad, sexo, estratos sociales, etc., abarcando, en lo posible, el máximo de opiniones acerca del tema principal de estudio así como de los temas subyacentes surgidos en el devenir de las entrevistas que nos han llamado la atención como apoyos al tema principal o como indicadores de posibles direcciones a tomar en éste u otros trabajos posteriores. De este modo adjuntamos los extractos de las cuatro entrevistas realizadas.

    SUJETO Nº 1.

    SEXO: Hombre.

    EDAD: 19.

    ESTADO CIVIL: Soltero.

    OCUPACIÓN: estudiante (magisterio en educación especial).

    Este estudiante comparte su tiempo entre los estudios, los amigos y algunos trabajos ocasionales.

    Su valoración sobre la familia, tanto en su aspecto de célula socioeconómica como en el de núcleo afectivo básico (sobre todo en este último) es muy alta. Pero esta concepción no excluye para él, el hecho de que una familia puede serlo incluso fuera del patrón tradicional. Defiende una concepción abierta de la familia considerando igual de válidas formas como la monoparental, las parejas de homosexuales, grupos de amigos que viven juntos, etc., aunque para sí mismo prefiere el modo tradicional.

    Su actitud frente al matrimonio es negativa, argumentando que no son necesarios los “papeles” para constituir una familia. Por el contrario prefiere las uniones de hecho, dado el mayor grado de libertad que producen a la hora de separaciones, etc.

    En cuestiones como el derecho de adopción para parejas de homosexuales, algo más alejado de lo común y tradicional, el sujeto nº 1 muestra su conformidad pero de forma reservada, argumentando que no es natural que un niño crezca en el seno de una pareja homosexual y que tal situación puede crear problemas para el niño. Sobre todo por la situación de diferencia con una sociedad en la que la homosexualidad está “bien vista” para según qué cosas.

    El último de los puntos sobre el que se pulsó la opinión del sujeto nº 1 fue el de la aparición de recientes estudios que reflejan un aumento en la natalidad y en el número de matrimonios. Para él, esto no es sino una nota discordante que no tardará en caer en la mera anécdota.

    SUJETO Nº 2.

    SEXO: Mujer.

    EDAD: 21.

    ESTADO CIVIL: Soltera.

    OCUPACIÓN: Camarera.

    NIVEL DE ESTUDIOS: C.O.U.

    La sujeto nº 2 es partidaria del matrimonio como forma de relación y convivencia, pero no descarta la soltería o la forma pareja de hecho. Defiende, por tanto, el modelo de familia tradicional puesto que cree que éste es el mejor núcleo como en todos los aspectos, para el crecimiento de los hijos. Si los tuviese coloca su tope en 2 hijos.

    La sujeto nº 2 consideraría igual de “normales”, en caso de ruptura conyugal, la forma de familia monoparental. En problemas derivados de la ruptura como el de la custodia de los hijos, se muestra reacia a la custodia compartida, puesto que la considere un punto de inestabilidad en la educación de los hijos. Con esto no quiere decir que el otro cónyuge deba perder contacto con los hijos, puesto que sería igual de perjudicial.

    En cuanto al tema de las parejas homosexuales su opinión es reservada, mostrándose reticente a entrar en juicios de valor comprometidos. Las ve bien pero en la lejanía.

    En conclusión, se define a favor de familias estables y duraderas, y se la podría encuadrar dentro de la tendencia a favor del aumento de matrimonios y nº de hijos.

    SUJETO Nº 3

    SEXO: Hombre

    ESTADO CIVIL: Casado (4 hijos)

    OCUPACIÓN: Dependiente

    ESTUDIOS: Primarios

    La historia de este sujeto podríamos identificarla con la de la mayoría de los españoles de entre40 y 60 años. De padres casados, él mismo cree en esta institución social como la mejor forma de vida tanto para él como para su familia, hecho que no le hace mirar con malos ojos otras formas de convivencia. Para el sujeto nº 3, otras variantes de convivencia le parecen respetables, pero nunca las escogería frente al matrimonio salvo en el caso de necesidades impuestas por coyunturas excepcionales.

    Bajo su punto de vista, la influencia que la Sociedad de Consumo tiene sobre la célula principal de la familia ha sido significativa, la ha modificado pero no de tal modo como para hacerla desaparecer.

    SUJETO Nº 4

    SEXO: Mujer

    EDAD: 49 años

    ESTADO CIVIL: Divorciada (3 hijos)

    OCUPACIÓN: Empleada de oficina

    Este caso podríamos considerarlo disonante para con su marco social de referencia. Esta mujer es hija de padres separados, situación que dentro de su época era muy extraña y provocaba bastante rechazo social. Fue educada por su madre junto a sus dos hermanos varones en la creencia del matrimonio como institución clave en la vida adulta. Esto puede parecer contradictorio a la vista de la situación, pero la creencia de su madre fue siempre esa a pesar de las circunstancias.

    La sujeto nº 3 es a su vez divorciada desde hace 16 años y no se ha vuelto a casar aunque mantiene una relación estable (pero sin cohabitación) desde hace 10 años. No quiere volver a casarse y considera el matrimonio no deseable bajo su circunstancia.

    Es partidaria de otras formas de familia como la de las parejas de hecho porque a la hora de educar a los hijos la forma monoparental, en la que ella está encuadrada, resulta muy dura y complicada. El hecho de que falte una figura referencial como la del padre o la de la madre, podría, bajo su opinión, ocasionar graves problemas en la educación de los hijos. Es en este punto donde se considera afortunada por haber sido capaz de suplir esa carencia tanto económica como afectivamente.

    7.CONCLUSIONES:

    Al la vista de los datos aportados y de las ideas extraídas de nuestras lecturas podríamos arrojar una serie de conclusiones con respecto al estudio.

    Partiendo de nuestra hipótesis principal, con la que apostábamos por una progresiva decadencia de la familia por influencia de la Sociedad de Consumo, maticemos que hemos concluido su no del todo acertada aseveración.

    La familia, en tanto que célula primitiva del tejido social, a experimentado toda clase de transformaciones, cada una de ellas ligada a la sociedad dentro de la cual ha surgido, en este caso, la Sociedad de Consumo. La forma instituida ha sido rodeada de tabúes destinados a protegerla, pero aún así su evolución no ha podido ser frenada por las fuerzas tendentes a prolongar la tradición y, por lo tanto, favorecedoras de cualquier tipo de estatismo. Un sentido sociológico de cualquier sociedad como el que pretendemos nosotros dar a nuestro trabajo, tanto si se toma en cuenta el factor económico como el religioso o el sentimental, ha de tener en cuenta la estructura familiar aceptada en un momento determinado. En éste, nuestro momento actual, la forma de familia más aceptada es la de la familia nuclear. La Sociedad de consumo a introducido varios cambios que distan mucho de provocar una progresiva decadencia, rectificando así una parte de nuestra proposición inicial. En lugar de esto, los cambios acaecidos en el seno de esta célula social no han sino puesto las bases para una adaptación que en el futuro acrecentará su posición predominante.

    Son cambios más bien cuantitativos los que se han introducido. Es decir, si bien es cierto que la familia tradicional a experimentado alteraciones cualitativas en su forma, en el total de familias españolas sigue siendo predominante el modelo tradicional nuclear con una diferencia aplastante. Lo que la Sociedad de Consumo ha propiciado ha sido el aumento en la cantidad de otros modelos de familia, una apertura del abanico de posibilidades que anteriormente no se daban o eran socialmente coartados.

    Pese a la tendencia actual, es posible que algunos factores externos a la estructura familiar lleguen a invertir las tendencias actuales. Si continua la cristalización social actualmente en marcha, las generaciones futuras verán reducirse considerablemente su margen de oportunidades individuales. La pertenencia a una familia amplia puede resultar de nuevo económicamente ventajosa, aunque esta vez las ventajas radiquen menos en las posibilidades de acceso conjunto a la propiedad que en las de acceso a empleos. El tipo de organización familiar consanguínea puede estar, pues, en crisis temporal y volver a desempeñar un papel importante en un futuro no demasiado lejano.

    Estamos totalmente convencidos de que por lo menos el tipo de familia conyugal (nuclear o de núcleo estricto) seguirá siendo necesario y sobrevivirá. Esta convicción la basamos en la existencia de otras funciones asociadas a necesidades mucho más útiles del individuo y de la sociedad en general.

    Es indudable que la familia sigue siendo el mejor organismo para el cuidado y, sobre todo, para la socialización del niño. Hay pruebas muy sólidas de que el desarrollo sano y adecuado del niño exige no sólo la satisfacción de sus necesidades físicas sino también una atención y un amor personalizados. Por tanto parece probado que para la perpetuación de nuestra sociedad, parece indispensable la perpetuación de la institución familiar.

    La antigua trinidad de padre, madre e hijo ha sobrevivido a muchas más vicisitudes que cualquier otra relación humana. Es el fundamento de todas las estructuras familiares. Aunque los sistemas familiares más complicados puedan destruirse desde el exterior o incluso hundirse por su propio peso, el fundamento permanece. En el Götterdämerung que la superciencia y la locura de los estadistas nos están preparando, es posible que el último hombre pase sus últimas horas buscado a su mujer y a su hijo

    8. BILIOGRAFÍA CONSULTADA:

  • La familia: E. Fromm, M. Horkheimer, T. Parsons. Ediciones Península. Madrid 1972

  • Familia y sociedad de consumo. Manuel Gómez Ríos. Editorial Católica nuevo Cristianismo. Madrid 1983

  • Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en la Unión Europea: informe anual 1996/ Comisión Europea. Oficina de publicaciones oficiales de las Comunidades Europeas.

  • El comportamiento financiero de las familias. Ana Esther Castro. Consejo Económico y Social. 1996

  • Hacia la familia no matrimonial: presente y futuro en Derecho Civil catalán. Sergio Llevaría Samper. Cdecs. Barcelona 1997.

  • La realidad social en España 1995-96. Centro de Investigaciones sobre la Realidad Social. Fundación BBV. 1997

  • Las bases sociales de la economía española. Mª Ángeles Durán. Universitat 1997

  • La sociedad española 1996-97. Amando de Miguel. Universidad Complutense de Madrid 1997.

  • ¿Qué piensan los niños y las niñas sobre su familia?. Jan Van Gils en colaboración con O.N.C.E. Ministerio de trabajo y asuntos sociales 1997

  • Estrategias laborales de las familias en España. Mª Antonia Carbonero Gamundí. Consejo Económico y Social.1997.

  • Derecho de familia. E. Roca y Trías. Ed. Tirant lo Blanch. Barcelona 1997.