Evangelios

Religión. Iglesia Católica. Canónicos. Evangelistas. Mateo. Marcos. Lucas. Juan

  • Enviado por: Mnr
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas

publicidad
cursos destacados
Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información

Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información


¿ Qué son los evangelios?

Es cada uno de los cuatro relatos de la vida y enseñanzas de Jesús con que se inicia el Nuevo Testamento. Durante los servicios religiosos de las Iglesias cristianas se leen o cantan pasajes escogidos de estos libros. La palabra evangelio tiene su origen en el término griego evangelion ("buena nueva"). Por lo general los especialistas coinciden en que los cuatro evangelios fueron escritos en griego, y que sus autores tal vez utilizaron fuentes arameas orales o escritas más antiguas que conservaron muchas de las palabras y dichos reales de Jesús.

Los tres primeros evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) se denominan sinópticos porque presentan la misma perspectiva general de la vida y recogen la predicación de Jesús. Narran casi los mismos hechos, coincidiendo a menudo en la narración de los acontecimientos, y utilizan un vocabulario similar. En ocasiones emplean incluso las mismas palabras.

Los Evangelios sorprenden desde el comienzo por su forma narrativa. Aunque dejan en la sombra muchos pasajes de la biografía de Jesús, a veces informan detalladamente de su vida cotidiana, presentando frecuentemente su enseñanza en forma de alegorías. El inmenso interés del método interpretativo de Omraam Mikhaël Aïvanhov consiste en considerar estos relatos cortos, reales o simbólicos, como datos de situaciones psicológicas. Las diez vírgenes invitadas a las bodas del Esposo, el propietario rico pidiendo cuentas a su administrador, el patrón que va a alquilar obreros para su campo, así como los discípulos aterrorizados por la tempestad despertando a Jesús dormido en la barca, la cuestión del impuesto al César... quedan desprovistos de su carácter eventual y pintoresco, es decir, externo y de limitada proyección, convirtiéndose en realidades constantes de nuestra vida interior en el seno de la cual se enfrentan y se reconcilian las fuerzas antagónicas espirituales y materiales.

¿Qué son los evangelios canonicos?

Los evangelios canónicos son aquellos que fueron aceptados por las primeras comunidades cristianas como inspirados, y pasaron a formar parte del canon o lista de libros inspirados del Nuevo Testamento. Son los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Estos cuatro evangelios representan dos tradiciones. Los tres primeros (Mateo, Marcos y Lucas) tienen muchas cosas en común, porque dependen de una misma tradición, como veremos más adelante. Se les llama "sinópticos", porque pueden ser leídos en paralelo: "syn" = juntamente; "opsis" = visión. El evangelio de Juan es notablemente diferente a los tres sinópticos. Tanto el trazado como los contenidos y el estilo reflejan un clima y una tradición distintas. No obstante, a pesar de las diferencias, todos ellos narran los comienzos del ministerio de Jesús relacionado con Juan el Bautista, recogen sus enseñanzas y acciones, y terminan con el relato de su muerte y resurrección.

Los evangelistas

San Mateo

Según el Nuevo Testamento uno de los 12 apóstoles de Jesucristo. De acuerdo con la tradición eclesiástica fue el autor del Evangelio primigenio, y por tanto uno de los cuatro evangelistas. Poco se sabe sobre Mateo. Los tres primeros Evangelios relatan que era un recaudador de impuestos en el antiguo puerto lacustre de Cafarnaum lo que le sitúa en la clase que fue denostada ante el pueblo como de los "pecadores". Marcos lo llama "Leví, hijo de Alfeo" y Lucas sólo lo llama "Leví". Algunos estudiosos piensan que en su origen se llamaba Leví y que Jesús le adjudicó el nombre de Mateo después de hacerlo apóstol. El nombre viene del antiguo hebreo o arameo y significa 'don de Yahvé' (Dios).

Mateo no destaca en los relatos del Nuevo Testamento sobre los 12 apóstoles. Tres de los evangelistas narran la historia de su vocación, otro habla de la fiesta que dio para celebrar el giro en su vida y tres mencionan que verdaderamente estaba entre los doce apóstoles. Narran la historia de su vocación no como si fuese un apóstol importante sino más bien como un testimonio de la irresistible gracia de Jesucristo.

San Marcos

Autor del segundo Evangelio. Su vida puede reconstruirse a partir de hechos narrados en el Nuevo Testamento. Juan Marcos (parece ser que tal era su nombre, formado por el hebreo Juan y el latino Marcos) era hijo de una mujer viuda llamada María, en cuya casa de Jerusalén se reunían los primeros cristianos durante las persecuciones. Su parentesco con san Bernabé, del cual era primo, parece confirmar que, al igual que éste, era un levita perteneciente a la comunidad judía de origen chipriota que vivía en Jerusalén, lo que también explica su formación helenística y su conocimiento de la lengua griega. San Pedro le llamó “hijo”, apelativo que indica los sólidos vínculos personales que existían entre ambos.

San Lucas

En el Nuevo Testamento, compañero de san Pablo y, al parecer, su fiel amigo durante el encarcelamiento del apóstol. Según la tradición de la Iglesia, fue médico y autor del libro de los Hechos de los Apóstoles y del tercer Evangelio sinóptico

Nada se sabe nada sobre su lugar de nacimiento ni sobre las circunstancias de su muerte.

San Juan

uno de los doce apóstoles de Jesucristo, también conocido por el nombre de san Juan el Divino. Hijo de Zebedeo y hermano pequeño de Santiago el Mayor, fue primeramente discípulo de san Juan Bautista y luego de Jesús, quien otorgó a Juan y a su hermano Santiago el nombre de boanerges (en griego, `hijos del trueno') por su celo. Ambos, junto a san Pedro, contemplaron la Transfiguración de Jesús y su agonía en Getsemaní. Cercano a Pedro, participó activamente en la organización de la Iglesia primitiva en Palestina y, más tarde, en Asia Menor. En Asia Menor es venerado como patrón y en muchas obras artísticas se le representa con varios emblemas, entre ellos el águila (que le identifica como evangelista) y el caldero (que hace referencia a la tradición que asegura que sobrevivió al martirio de permanecer en el interior de una caldera con aceite hirviendo). Su festividad se celebra el 27 de diciembre.

Los evangelios

Según San Mateo

Los antiguos escritores cristianos creían que este libro fue el primero de los Evangelios sinópticos (de ahí su ubicación al principio del Nuevo Testamento), y lo atribuyeron a san Mateo, uno de los doce apóstoles. Sostenían que Mateo escribió el Evangelio en Palestina poco antes de la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. Aunque todavía existen quienes mantienen esta opinión, la mayoría de los especialistas aseguran que el Evangelio más antiguo es el de san Marcos. Sobre la base de las pruebas externas e internas, consideran que el autor de Mateo utilizó el Evangelio según san Marcos como una de sus dos principales fuentes, siendo la segunda una colección de proverbios de Jesús denominada “Q” (del alemán Quelle, `fuente'). Además, dudan de que fuese el apóstol Mateo quien escribiera el libro. Sea quien fuere su autor real, ha sido identificado como judío porque su Evangelio contiene numerosas referencias a las Escrituras y a las leyes y costumbres judías con las que presuponen que el lector estaba familiarizado. Otras evidencias sugieren también que escribió principalmente para cristianos de origen judío. No se sabe con exactitud el lugar donde fue escrito este Evangelio. Algunas autoridades en la materia piensan que fue en Palestina; otras se inclinan por algún otro centro del cristianismo primitivo, posiblemente la ciudad de Antioquía. La opinión más generalizada sostiene que fue escrito después del 70 d.C., quizá hacia el 80 d.C.

El Evangelio según san Mateo se estructura en torno a cinco discursos de Jesucristo. Cada uno de ellos es introducido por una narración sobre los hechos de Jesús, que sirve como preparación y cuya interpretación está contenida en el discurso. La totalidad de los discursos está precedida a su vez por una narración introductoria y, al finalizar los discursos, aparecen dos narraciones culminantes. La primera de estas narraciones finales hace referencia a la Pasión, y la segunda a la Resurrección. Por eso, puede decirse que Mateo consta de ocho secciones bastante diferenciadas.

Según San Marcos

Historiador de la Iglesia que citaba a un escritor más antiguo llamado Papías. Éste, a su vez, hacía una aseveración relativa al Evangelio de Marcos de boca de un personaje aún más antiguo, a quien llamaba `el Presbítero' (del griego presbyteros, `más viejo'): “Y solía decir el Presbítero esto: `Marcos, al ser el intérprete de Pedro, escribió con exactitud, pero no en orden, lo que recordaba que había sido dicho y hecho por el Señor'”. Es virtualmente indudable que, en opinión de Papías, este Marcos era Juan Marcos, primo de Bernabé, mencionado en Hechos de los Apóstoles (He. 15,37-39), en varias epístolas de san Pablo (Colosenses 4,10; 2 Timoteo 4,11; Filemón 24) y en 1 Pedro 5,13. La investigación crítica no ha conseguido demostrar esta hipótesis, ni tampoco refutarla, aunque existen razones para dudar de ella.

Los primeros cristianos tendían a vincular los Evangelios con uno de los doce apóstoles. Si en la Iglesia primitiva la tradición siempre atribuyó el Evangelio a un hombre llamado Marcos (probablemente `el Presbítero' de Papías), se apoyó en dicha tradición al identificar a este Marcos con Juan Marcos a fin de vincularlo al apóstol Pedro. Por eso, muchos especialistas creen que el Evangelio fue escrito por un anónimo cristiano primitivo llamado Marcos, que se basó en un gran número de tradiciones para componer una narración, ajustadamente organizada y atractiva.

En el capítulo 13, Marcos se refiere a la destrucción de Jerusalén como a un acontecimiento inminente u ocurrido recientemente. En consecuencia, aunque los especialistas no saben si datar este Evangelio poco antes o poco después del 70 d.C., es prácticamente seguro que debió ser redactado en torno a ese año.

Según San Lucas

La tradición atribuye a san Lucas los Hechos de los Apóstoles que, conjuntamente con el Evangelio que lleva su nombre, suele considerarse que constituyeron una única obra en los primeros años del cristianismo. La mayoría de los especialistas modernos aceptan que Lucas fue el autor de ambos libros, aunque algunos —debido a la contradicción entre las epístolas de san Pablo y lo que de él se cuenta en Hechos— dudan que Lucas y Pablo estuviesen estrechamente asociados durante la obra misionera de este último.

el Evangelio según san Lucas fue redactado entre los años 70 y 80 d.C. También se han sugerido fechas anteriores o posteriores: en torno al 63-65 d.C. si, como se ha propuesto, Hechos fue escrito mientras Pablo estaba encarcelado en Roma; a finales del siglo I, si se toma como prueba de una fecha posterior cualquier ausencia de referencias al Evangelio en los escritos de los primeros Padres de la Iglesia. Se desconoce si este Evangelio fue escrito en Roma, en Asia Menor o en Grecia.

El contexto del Evangelio según san Lucas es el mismo que refiere el Evangelio según san Marcos. Sin embargo, Lucas amplió el relato de Marcos mediante dos importantes interpolaciones. La mayoría de los especialistas coincide en que estas inserciones fueron tomadas principalmente de una recopilación de los dichos de Jesucristo conocida como “Q”, o “Logia”, y de un cuerpo de tradiciones orales denominado a veces “L”, recopiladas por Lucas o conocidas sólo por él.

Lucas puede dividirse en seis secciones bastante diferenciadas: un prólogo, relatos del nacimiento e infancia de Jesús, el ministerio de Jesús en Galilea, su viaje desde Galilea a Jerusalén, su predicación en Jerusalén y su Pasión, Resurrección y Ascensión.

Según San Juan

Cuarto libro del Nuevo Testamento. La tradición eclesiástica de la segunda mitad del siglo II sostuvo que fue escrito por san Juan Evangelista antes de su muerte, y publicado hacia finales del siglo I, quizá en la antigua ciudad griega de Éfeso. Además, la tradición afirmó que es el último de los Evangelios, opinión compartida y fundamentada por los estudiosos modernos. Ésta es la razón de que aparezca en el canon del Nuevo Testamento tras los tres Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Los Evangelios sinópticos comparten un punto de vista y una temática central comunes.

Desde el siglo XIX, la identidad del autor del Evangelio según san Juan ha suscitado encendidas polémicas. Los especialistas conservadores de la actualidad aceptan, en general, a san Juan Evangelista como autor, aunque otros, que no pueden aceptar en absoluto que el autor fuera a la vez apóstol y testigo presencial de los acontecimientos registrados en el libro, han propuesto diversas hipótesis. Una de ellas propugna que el cuarto Evangelio canónico fue escrito por `el Presbítero' mencionado en las dos últimas Epístolas de san Juan. Otras que fue compuesto por un discípulo de san Juan Evangelista (por lo cual se basó, en parte, sobre las memorias que Juan conservó de los acontecimientos del Evangelio); que acaso fuera compuesto por un amigo de Jesucristo, Lázaro de Betania; o que fue escrito por un cristiano anónimo en Alejandría durante la primera mitad del siglo II d.C. Los especialistas más liberales sitúan a Juan en la última década del siglo I o en la primera del siglo II.

El Evangelio según san Juan se divide en cuatro secciones bien diferenciadas. La primera es un breve prólogo sobre la naturaleza de Jesucristo como encarnación de “la Palabra”—o “el Verbo'' o “Logos”, un término que significa razón y que en la antigua filosofía griega representa el principio rector del Universo. Logos designa, asimismo, una doctrina cristiana que explica cómo el agente divino se manifiesta en la creación, ordenación y salvación del mundo. La segunda sección aporta el testimonio de que Jesús es el verdadero Cristo o Mesías. Que Él es, en otras palabras, la manifestación del Logos encarnado. Este testimonio lo prestan san Juan Bautista y los primeros discípulos, pero se expresa sobre todo a través de los milagros o “señales”, de Jesús, quien “manifestó su gloria”. Estos milagros son la transformación del agua en vino en Caná), la curación del hijo de un funcionario real, la curación de un hombre que llevaba 38 años enfermo, la multiplicación de los panes y los peces —el único milagro registrado en los cuatro Evangelios—, la curación de un hombre ciego de nacimiento, y la resurrección de Lázaro, amigo de Jesús, de entre los muertos. Algunos especialistas consideran que la aparición de Jesús caminando sobre las aguas, es también un milagro. Otros, que dudan que deba considerarse como tal, enumeran otros como su muerte, y apariciones como Cristo resucitado.

Mapa del país de Jesús

'Evangelios'

Tras recibir el bautismo a orillas del río Jordán, Jesús inició sus tres años de predicación, tiempo durante el cual viajó por las provincias de Judea y Galilea, zonas que hoy pertenecen a Israel. Después viajó a Jerusalén, donde fue crucificado.