Evaluación

Pedagogía. Educación. Maestro. Primaria. Didáctica. Alumnos. Profesores. Padres. Autoevaluación. Escuela. Escolar. Familiar

  • Enviado por: Yiya
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas

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LOS AGENTES DE LA EVALUACIÓN

El proceso de evaluación es responsabilidad de una pluralidad de participantes: alumnos, profesores, padres, administración educativa, entre otros.

La evaluación realizada por los diferentes agentes debe proporcionar una base de conocimientos bastante ilustrativa como para facilitar el debate racional entre todos los participantes en la enseñanza, englobando los principales agentes de la evaluación en tres grandes apartados:

  • El escolar

  • El docente

  • Los agentes u observadores externos de la evaluación.

El escolar

El protagonismo del alumnado en la evaluación es indispensable para que tenga un carácter realmente formativo, requisito imprescindible para la sigificatividad del aprendizaje.

Para conseguir una información más completa, el escolar se ha de autoevaluar, evaluar al grupo y al profesor.

Cada niño/a se ha de evaluar a sí mismo.

El reconocimiento en el alumnado de la capacidad de evaluar es paralelo al reconocimiento de su capacidad de participar activamente en el proceso de enseñanza aprendizaje. Considerar la evaluación como una función didáctica más, comporta de manera profunda la responsabilización del escolar en sus actividades, ya que en la medida en que se procura el desarrollo de la capacidad de autogobierno, se le reconoce implícitamente la capacidad de auto evaluación.

L a evaluación del escolar no es lo suficiente imparcial, porque todavía no tiene una capacidad de análisis objetiva, lo cual, es normal en las edades de educación primaria.

La autoevaluación ha de cumplir estos objetivos:

  • Constituir un medio para que el escolar conozca y tome conciencia de su progreso de aprendizaje.

  • Ayudar a los alumnos a responsabilizarse de sus actividades, a la vez que desarrollan la capacidad de autogobierno.

  • Ser un factor básico de motivación y refuerzo del aprendizaje.

En educación primaria, se ha de hacer cada vez más explícita la necesidad de enseñar a los niños a valorarse mutuamente, tanto las producciones como los comportamientos respetando las diferencias, y a autoevaluarse.

Evaluar al grupo

Es necesario fomentar que los alumnos se evalúen entre ello. Cada escolar ha de reflexionar y valorar la dinámica de su grupo de trabajo, del colectivo de la clase, el esfuerzo o la colaboración prestada en un trabajo conjunto…

Generalmente se haría en las asambleas de aula, a través de la presentación pública de trabajos y su respectiva valoración.

Evaluar al docente (tutor)

Es necesario que el niño evalúe al mismo docente. Esto puede ayudar a reflexionar al profesor sobre el éxito o fracaso de sus iniciativas y, de esta forma, poder modificar la forma de enseñar.

En educación primaria, surge el problema de que los niños son aún muy pequeños para tener criterios suficientes para evaluar al docente. Pero también es cierto que, desde pequeños, hay que iniciarlos en esta tarea, porque aunque la evaluación la lleve a cabo el profesor, la ayuda de los principales agentes (alumnos) puede ser crucial para comprender y mejorar su ejercicio profesional.

El escolar, debe indicar cualquier comentario, opinión o sugerencia sobre la unidad didáctica trabajada o sobre cualquier otro aspecto que considere relevante.

Algunas preguntas como ¿Te han gustado las unidades propuestas? ¿Por qué? ¿Qué cualidades definen mejor a tu profesor/a?.... son orientativas para propiciar en los escolares la capacidad de evaluar al docente.

El docente (tutor)

El docente, como profesional autónomo y responsable que es, necesita conocer por medio de la evaluación cual es el nivel de aprendizaje con el que empiezan los alumnos la fase de diagnóstico inicial, y también su evolución a través del proceso didáctico, cuales son sus dificultades y las causas que las originan; ya que de esta manera podrá tratar de adaptar convenientemente su actuación sobre ellos.

El profesor ha de conocer cual es la eficiencia de su actuación, el papel de los recursos y de la metodología que utiliza y el grado de satisfacción de la programación prevista.

Los protagonistas y los aspectos que el docente ha de evaluar se dividen en:

  • el escolar,

  • el equipo docente,

  • el mismo (autoevaluación del docente),

  • la evaluación tanto del proyecto educativo del centro como del proyecto curricular.

El escolar

El docente evalúa al alumno con los siguientes objetivos:

  • Conocer mejor a los escolares: su madurez, su ámbito familiar…

  • Determinar la consecución de objetivos tanto a lo largo de los procesos como a través de los resultados producidos.

  • Diagnosticar problemas de aprendizaje, localizar los problemas, analizarlos convenientemente y definir su naturaleza para iniciar un tratamiento.

  • Orientar el aprendizaje; no basta con diagnosticar, hace falta ayudar a resolver los problemas mediante una buena orientación del aprendizaje.

  • Pronosticar la marcha del aprendizaje.

El equipo docente

La evaluación llevada a cabo entre los miembros que forman el equipo escolar, ha de ser una acción positiva de soporte y estímulo, evitando que sea un instrumento amenazador para convertirse en un recurso para el perfeccionamiento del aprendizaje y de la actuación docente.

Para llevar a la práctica esta evaluación entre los docentes, hay que crear un clima abierto, participativo y positivo, que requerirá tiempo, paciencia, confianza y perseverancia; porque la dinámica que se establece en el equipo docente y la actitud grupal de sus miembros en la toma de decisiones es un factor muy importante y clave en la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Para el análisis de esta autoevaluación, podremos utilizar los siguientes recursos:

  • documentos escritos. Podemos destacar:

    • El diario de aula; recoge la información personal que cada docente registra de los hechos cotidianos ocurridos en su práctica educativa.

    • El diario de reuniones de trabajo, quedan reflejados los temas tratados, y la discusión y la reflexión sobre ellos.

    • El libro de actas.

  • La observación directa o diferida: nos permite recoger información sobre la actuación del docente en el entramado de las relaciones personales: profesor-profesor, profesor-alumnos, profesor-familia, profesor-equipo docente.

  • Esta técnica ayuda al autoconocimiento del profesional, así como una observación diferida, como tema de análisis y reflexión del equipo educativo.

  • La puesta en práctica del modelo de investigación “el profesor como investigador en el aula”

  • Este movimiento enfatiza la necesidad de pasar de la reflexión individual a la reflexión cooperativa, para poder llegar a desarrollar conocimientos prácticos compartidos.

    El profesor se evalúa a si mismo. (autoevaluación)

    El docente se ha de plantear la necesidad de autoevaluarse como medio para poder reflexionar críticamente sobre si mismo y sobre su práctica educativa y también para obtener datos sobre su actuación, con el fin de perfeccionarla.

    La evaluación debe de servir al profesorado, para la investigación sobre su práctica docente, investigación que se ha de centrar en los siguientes aspectos:

    • Tomar conciencia de qué se está haciendo y de los objetivos que se pretenden conseguir.

    • Modificar la planificación según las dificultades que aparecen en el proceso de aprendizaje.

    • Adaptar el Proyecto Curricular de Centro a las condiciones de la práctica docente.

    Es por todo esto pues, que el docente ha de concebir la autoevaluación como:

    • Reflexión sobre sus éxitos y fracasos, y basándose en esta reflexión modificar su forma de enseñar.

    • Adquirir una percepción más fiel de su actuación en el aula;

    • Identificar sus necesidades profesionales y crear estrategias para satisfacerlas, mejorando con eso su ejercicio profesional.

    Es necesario reconocer que la autoevaluación sincera, es extremadamente difícil para el docente, ya que la mayoría de las veces, se tiende a seleccionar los datos que confirman una visión positiva de nuestra actuación y rechazar todos los datos disonantes.

    La evaluación tanto del proyecto educativo como del proyecto curricular de centro.

    La evaluación que el docente y el equipo educativo han de realizar tanto del PEC como del PCC, deben formar parte los siguientes aspectos a destacar:

    • La idoneidad de los objetivos establecidos para su grupo de alumnos.

    • La adecuación de los criterios metodológicos, de la secuenciación de los contenidos, de la selección de actividades…

    • La conveniencia de los recursos, de los materiales, de la temporalización….

    • La oportunidad de los criterios de evaluación y de las decisiones sobre el proceso de evaluación y las medidas de adaptación curricular.

    Los resultados obtenidos en la evaluación del aprendizaje de los alumnos y de los procesos de enseñanza, nos servirán para modificar los aspectos de la práctica docente y del PCC que se hayan detectado como poco adecuados tanto en las características de los alumnos como en el contexto del centro.

    Los agentes u observadores externos de la evaluación

    Los últimos agentes que tenemos que tener en cuenta para la evaluación, son aquellos que la realizan desde fuera del ámbito escolar y pretende ofrecer a los componentes del sistema educativo otro punto de vista para añadir a la evaluación interna que realizan.

    La evaluación externa ha de ser entendida como elemento de contraste que enriquecerá el proceso educativo.

    Los observadores externos pueden ser técnicos en evaluación contratados en circunstancias especiales o personales de la administración educativa que está obligada socialmente a evaluar todos los componentes del sistema educativo. Por otra parte, es lógico que esta evaluación la realice la administración educativa como representante de la sociedad, a la que habrá de dar cuenta de la calidad del sistema educativo.