Evaluación de materiales de enseñanza

Educación. Políticas educativas. Libros de texto

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¿ CÓMO EVALUAR LOS MATERIALES?

Definimos los materiales didácticos como las diferentes herramientas que utilizan tanto los profesores como los alumnos en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Unos son de carácter globalizador, articulantes y orientativos de todo el proceso, y otros son elementos vicarios, de carácter auxiliar. Los materiales no son un fin en sí mismos.

El uso de estos materiales en el proceso de enseñanza/aprendizaje es lo que permitirá ver si estos son útiles, estériles o perjudiciales.

La evaluación de los materiales didácticos ha de tener en cuenta tres vertientes fundamentales:

1) La política de elaboración y difusión

Saber quien elabora los materiales, por qué y para qué.

La política de elaboración y difusión de materiales tiene una importancia decisiva en la configuración y desarrollo del currículum.

La difusión de materiales que deben usar todos los profesores, constituye una amenaza para la concepción del profesor como un investigador que planifica, diseña, desarrolla y analiza su práctica.

La política de los materiales impone a los profesores lo que tienen que enseñar, cómo lo tienen que hacer y qué objetivos deben conseguir, lo que les deja sin capacidad de maniobra, de reflexión y de adaptación.

El profesor se convierte así en el ejecutor de los materiales.

Esta política engendra seguridad en los padres, en los alumnos, y a veces, en los mismos profesores. Todos ellos pueden pensar que si se utilizan unos buenos materiales curriculares se están haciendo bien las cosas.

En este sentido, la evaluación se plantearía algunas cuestiones determinantes:

  • nivel de concreción de los materiales

  • nivel de obligatoriedad de las orientaciones o prescripciones de los materiales.

Disponer de materiales que explicitan claramente los objetivos, contenidos, actividades, ejercicios de control con sus correspondientes correcciones, es un modo de cercenar la autonomía curricular.

El libro de texto subraya el individualismo de la práctica docente y discente: cada profesor en su aula, con sus alumnos y con sus materiales.

Dado esto, el alumno, con la seguridad que le ofrece el libro de texto, podrá poner todo el empeño en aprender lo que en él se dice y en rendir cuentas sobre ello.

2) La naturaleza de los materiales

Nos sirve de guía los doce principios que Raths ofrece para la valoración de las actividades en el desarrollo curricular. La potencialidad didáctica de los materiales estaría centrada en las siguientes características:

  • Que permitan al alumno tomar decisiones razonables respecto a cómo utilizarlos.

  • Que permitan desempeñar un papel activo al alumno.

  • Que implique al alumno con la realidad.

  • Que pueda ser utilizado por los alumnos de diversos niveles de capacidad y con distintos intereses.

  • Que estimulen a los estudiantes a examinar ideas.

  • Que exijan que los estudiantes examinen temas en lo que no se detiene un ciudadano normalmente.

  • Que obliguen a aceptar a cierto riesgo, fracaso y crítica

  • Que exija que los estudiantes escriban de nuevo, revisen y perfeccionen sus esfuerzos iniciales.

  • Que den oportunidad a los estudiantes de planificar con otros y participar en su desarrollo y resultados.

  • Que permitan la acogida de los intereses de los alumnos para que se comprometan de forma personal.

Tanto el contenido como la estructura de los materiales curriculares están basados en concepciones que no aparecen expresamente enunciados.

Es importante el hecho de que los materiales remitan al uso de otros materiales.

Los instrumentos de evaluación de materiales que circulan por el mercado pedagógico tienen limitaciones peligrosas en su configuración y en su aplicación:

  • Prescinden de aspectos relacionados con la política curricular.

  • Están descarnados de teoría sobre elementos esenciales del proceso educativo.

  • No tienen en cuenta el análisis de los materiales en el contexto del usuario.

  • Muestran un aparente rigor mediante cuantificaciones o gradaciones rígidas.

  • Se analizan desde un punto de vista exclusivamente temático y formal.

  • Centran la atención en cuestiones secundarias como costo, durabilidad, atractivo del diseño, etc.

Salvar estos peligros exige, que sean los usuarios quienes planteen la valoración de los materiales, atendiendo a la potencialidad educativa que han permitido desarrollar.

3) El uso de los materiales

Lo que importa es la evaluación del uso que se hace de los materiales.

El uso de materiales tiene un aspecto preliminar que se pregunta por los motivos que han determinado la adquisición o la elección.

La evaluación del uso de los materiales permite ver su potencialidad educativa. Puede ser que los materiales no sean auxiliadores eficaces en el proceso de enseñanza/aprendizaje, porque el profesor no los utilice de manera correcta, o bien porque un uso exclusivo del texto impida una dinámica viva por parte de profesor como animador en el proceso de aprendizaje.

La práctica nos permitiría descubrir, que el guía del aprendizaje ha asfixiado al profesor como investigador de su experiencia.

En este análisis no se evalúan solo los materiales, sino la capacidad de uso de éstos que muestra el profesor. Unos materiales dan excelentes resultados en un aula, pero muy malos en otra.

QUIÉN EVALÚA

La reflexión sobre los materiales y su uso es un excelente modo de someter la práctica al análisis sistemático.

La evaluación de los materiales del profesor, puede ser ayudada por personas ajenas al proceso de enseñanza/aprendizaje.

La evaluación externa e independiente tiene valor porque aporta al debate crítico una rica gama de evidencias.

Han de intervenir de manera inexcusable los alumnos para que sea democrática y valiosa, requiere un tiempo para que se realice con rigor y una actitud positiva y abierta.

Su misma elaboración requiere un esfuerzo de reflexión sistemática, su discusión compartida, un enriquecimiento para los mismos profesores que los elaboran. Es más, lo han elaborado especialistas y a sido aprobado por la autoridad educativa.

CÓMO REALIZAR LA EVALUACIÓN

Planteamos la necesidad de hacer una evaluación asentada en una pluralidad de recogida de evidencias y firmemente arraigada en cuestiones de valor.

La evaluación asentada en una pluralidad de recogida de evidencias y firmemente arraigada en cuestiones de valor. Mejores materiales pueden convertirse en los peores y no hay materiales en si mismos didácticos. Todo depende de la concepción que los sustente, de la intención con que es utilicen y de las condiciones de dicho uso.

  • Observar cómo esos materiales orientan la práctica, cómo ayudan al profesor a ponerla en cuestión, cómo potencian una serie de actividades y de estrategias de pensamiento y de acción.

  • Preguntar a los protagonistas, qué valor atribuyen a los materiales, qué facilidades o dificultades encuentran en su uso.

  • Contrastar la utilización de unos materiales con la de otros, de carácter descendente o ascendente, ayudará a conocer las particularidades de ambos.

La evaluación de materiales como un análisis cualitativo de éstos en sus dimensiones políticas, económicas y didácticas, efectuado desde una perspectiva conceptual o teórica, en un contexto organizativo, cuenta con la opinión de los protagonistas de la acción educativa y que tiene por finalidad fundamental la mejora de la práctica.