Eutanasia

Ética y moral. Muerte asistida. Enfermos terminales o incurables. Valor de la vida. Posturas políticas y religiosas

  • Enviado por: Camilo Navarro Meza
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 5 páginas
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'Eutanasia'

Informe de Teología

“La eutanasia”

Introducción:

La eutanasia es un tema altamente controversial que se ha venido tratando en diversas instituciones de carácter no sólo de carácter jurídico, sino ético y religioso por igual. La palabra y el concepto eutanasia viene del griego euzanasia que significa “morir bueno” pero actualmente se refiere al “acto u omisión destinados a provocar la muerte de un paciente que experimenta un sufrimiento insoportable o una degradación insostenible; con mayor con mayor razón si ha entrado en la etapa final”. Es decir, la muerte no se da por causas naturales, es en cierta forma meditada.

Se comprenden como situaciones eutanásicas aquellas en las que una anticipación de la muerte aparece como una alternativa mejor.

Desde el punto de vista médico, eutanasia es todo tipo de terapia que suponga objetiva e intencionalmente, directa o indirectamente, el adelantamiento de la muerte. Las situaciones eutanásicas, pueden agruparse según el siguiente criterio de sistematización:

a. Eutanasia activa y negativa. La primera puede ser directa o indirecta según se realice por acción directa o de forma indirecta. La negativa consiste en “dejar morir en paz” al enfermo sin proporcionarle los medios conducentes a retrasar la muerte inminente.

b. Eutanasia personal o legal. La primera se realiza por opción del interesado, o de sus familiares, o de un tercero interesado en la situación. La eutanasia legal es la impuesta o tolerada y despenalizada por la ley.

Tanto la eutanasia personal como la legal puede realizarse por diversos motivos:

1. Para evitar dolores y molestias al paciente.

2. Para rematar heridos agonizantes.

3. Para deshacerse de ancianos “inútiles”.

4. Por simple elección libre del paciente o anciano que juzga más humano hacer del morir un acto personal de elección.

c. Eutanasia activa o pasiva. Activa si se provoca por acción (administrar sustancias tóxicas mortales) o pasiva si se provoca por omisión (negar la asistencia médica debida).

Desarrollo

Al concepto médico de la eutanasia, la consideración ética añade un horizonte comprensivo nuevo: refiere la terapia eutanasia de abreviación de la vida o de adelantamiento de la muerte al universo de los valores morales. En consecuencia, las situaciones eutanásicas para la ética son aquellas que se aprueban o reprueban moralmente por referencia a una escala de valores. Concretamente, la aprobación o el rechazo morales dependen del modo de resolver el conflicto entre el valor de la vida humana y el valor del morir como alternativa mejor aquí y ahora frente al vivir.

Me refiero a aquellas situaciones en las que el paciente o sus familiares consideran preferible abreviar la vida y, consiguientemente, adelantar la muerte por los motivos siguientes:

1. Liberarse de una agonía prolongada.

2. Liberarse de sufrimientos notables.

3. Deshacerse de una vida “inútil” (ancianos, minusválidos).

4. Hacer del morir una elección libre. . . etc.

¿Se puede hablar en esos casos de conflicto ético entre el valor de la vida y esos valores que constituirían el contenido del derecho al morir dignamente?

Según los planteamientos de la ética moral la respuesta seria negativa como lo demuestran los siguientes argumentos:

1. Inviolabilidad de la vida humana.

2. Incoherencia de la proposición de otros valores por encima del valor de la vida humana.

3. Peligro de arbitrariedad por parte de poderosos (autoridad, técnicos).

4. Consideración utilitarista de la vida del hombre.

5. Pérdida del nivel moral de la sociedad. 

Esta valoración no impide que se tengan en cuenta los matices diversos que nacen de la distinción entre dimensión objetiva y dimensión subjetiva y entre consideración moral (pecado) y consideración jurídica (crimen).

La valoración se refiere a las situaciones propiamente eutanásicas, es decir, a la eutanasia activa directa. En relación con otras situaciones de eutanasia indirecta o pasiva, el término de distancia las completaría.

La distancia es un término sobrepuesto para referirse a ciertas situaciones médicas creadas por el empleo de nuevas técnicas terapéuticas de prolongación de la vida. Distancia es la práctica que tiende a alejar lo más posible la muerte utilizando todo tipo de medios. Las situaciones distanásicas revisten una gran variedad, sin embargo, todas se pueden enmarcar dentro de un afán desmesurado de prolongar la vida humana, incluso hasta la vida vegetativa. Desde un estricto punto de vista se juzga inmoral todo procedimiento conducente a la eutanasia, se opina que debieran proponerse pistas más abiertas para orientar la conciencia moral en relación con las situaciones distanásicas. Se apuntan dos situaciones concretas:

  • Vidas mantenidas mediante reanimación. Si se llega a comprobar que ha tenido lugar la “muerte clínica” (muerte irreversible de la corteza cerebral), no tiene sentido mantener la vida puramente vegetativa, en tales situaciones no es inmoral suspender el tratamiento distanásico.

  • Situaciones en que “el dejar morir” es recomendable. Existen situaciones en las que no hay obligación de prolongar la vida humana y en las que se puede dejar morir al paciente, a fin de liberarlo del “encarnizamiento terapéutico”, y hacerla posible una muerte digna. Conviene advertir que éste “dejar morir” no es lo mismo que “hacer morir” que es la práctica eutanásica.

  • Entrevista a:

    Preguntas:

    1.- ¿Que entiende por eutanasia?

    2.- ¿Cuál es su opinión frente a esta?

    3.- ¿Considera licito o ético recurrir a la eutanasia en ciertos casos?

    4.- ¿Qué opina de la distancia y/o la eutanasia aplicada a un paciente en estado vegetal?

    5.- Si usted hipotéticamente hablando se encontrara en alguna de las situaciones planteadas en éste ensayo, refiriéndonos más específicamente a casos como cáncer terminales o discapacidades severas ¿Consideraría recurrir a la eutanasia?

    -Alejandra Meza, 51 años, separada, Carlos Elton y asociados, ameza@elton.cl

    1.- Producir o facilitar la muerte de alguien para terminar con su agonía.

    2.- Opino que esta bien pero de una manera indirecta, o sea dejarlo morir naturalmente intentando calmar sus malestares, ya que inducir directamente la muerte como con sobredosis de anestesia o fármacos sería llanamente un asesinato.

    3.- Si, creo que es lícita y ética de la manera en que lo mencione anteriormente.

    4.- Opino que está muy mal, ya que a mi manera de ver solamente se estaría sosteniendo de manera artificial la vida y solo se prolongaría el sufrimiento de la familia y quizás el del mismo paciente.

    5.- Si, pediría que me dejaran morir de la manera mas tranquila posible ya sea con analgésicos u otra cosa, pero nada que me impida morir de manera natural y en paz junto a mis seres amados, según entiendo esta sería la eutanasia pasiva.

    -Jorge Navarro: 24 años, soltero, Estudiante de odontología,

    Spawin@hotmail.com

    1.- Decisión de darle muerte a una persona con su consentimiento o con el de algún tercero involucrado si el caso lo amerita.

    2.- Opino que es necesaria en algunos casos, cuando el paciente sufre y la familia se desmorona como ocurre muchas veces.

    3.-Si, en especial por las condiciones inhumanas a las que en algunos casos se llega.

    4.- Opino que no esta del todo mal, puesto que se de casos increíbles en que pacientes en estado vegetal logran recuperar la conciencia y logran una vida relativamente satisfactoria, claro que podrían ser llamados milagros pero después de todo no son esos los momentos en que más se debe tener fé? Planteo esto simplemente porque tuve una experiencia de este tipo muy cercana con un amigo que le sucedió algo parecido.

    5.- Lo dejaría netamente a decisión de mi familia puesto que serían ellos los que tendrían que lidiar conmigo como una carga o por el caso contrario en que podrían necesitar todavía de mí.

    Planteamiento personal:

    Personalmente, si estoy de acuerdo con la eutanasia pero no sólo en ciertos casos que aunque suene terrible decirlo es casi indispensable. Muchas veces el paciente se encuentra bajo un sufrimiento terrible, su estado de debilidad alcanza tales niveles, que ya no soporta ni el tratamiento requerido. Su estado emocional está totalmente deteriorado y la idea de vivir produce un dolor que va más allá de lo físico. Hay pacientes que ni siquiera están concientes o pueden desarrollar actividades de sustento básico como alimentarse o hablar. Es una situación terrible para ellos y además para sus respectivas familias y seres queridos. Estos sufren junto con ellos y me atrevo a decir que a veces hasta aún más, como tal y como plantearon los entrevistados anteriormente.

    Viéndolo desde un punto mas teológico y desde la postura de la iglesia frente a este dilema en mi opinión puedo afirmar que para mi decidir que me provoquen la muerte es liberarme de una enfermedad que está matando mi espíritu y la fe de los que me ven sufrir o anhelan que ya todo termine, para poder así, conocer mi salvación. Decidir ir a la muerte no es fácil, porque no hay nada que haga que la muerte deje de ser eso. Un enfermo terminal, con fe y amor a Dios, puede darle gratuitamente lo único valioso que le queda: la “luz tenue de su vida”, cuando aún está consciente para decidirlo, asemejándose a Cristo, quien no se suicidó, sino que se entregó a cambio de nada, no sólo a Dios, sino a los hombres. Dios no quiere mi dolor, sino mi amor gratuito; y quiere ser amado como Persona, sin importar si hay o no un “Cielo” para mí. Quizá Él valore más, que yo le dé voluntaria y conscientemente mi vida, a cambio de nada; que la vida se vaya de mí dejándome en el vacío.

    A modo de concluir, la eutanasia sí es un tema controversial, que alcanza niveles de rompimiento entre lo moral y lo racional, pero es una situación que cada día es más accesible para la humanidad y lo único que me resta por decir es: ¿qué haríamos cada uno de nosotros si mañana fuéramos los enfermos? ¿Cuál sería la decisión a tomar? Es un cuestionamiento difícil, pero vale la pena reflexionar sobre el.

    Bibliografía:

    • Moral de actitudes 2, ética de la persona. Marciano Vidal

    • Propuestas éticas hacia el siglo XX1

    • Diccionario Enciclopedia de Teología Moral

    • La nueva moral

    Colegio: San Ignacio El Bosque

    Asignatura: Teología