Europa a partir de 1660

Historia universal. Política europea. Paz de Westfalia. Absolutismo europeo

  • Enviado por: Javiera
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Elementos principales de la fase de transición de la historia europea a partir de 1660:

  • Situación de respiro luego de un largo periodo de conflicto que afectó a grandes zonas europeas. Fueron superados política y constitucionalmente

  • Expansión acelerada de la presencia colonial de los países europeos en América

Europa seguía teniendo un régimen de vida agrario y campesino. Los centros urbanos eran escasos. La población apenas creció entre 1620 y 1700, sobre todo en los países más afectados por la guerra. Hay una gran diversidad en la estructuración de los estados, monarquías hereditarias ( sin la eliminación de la nobleza), monarquías electivas, estados con ambiciones de política exterior, ligas de estados, etc. Estas últimas eran muy susceptibles a escisión, y en el mejor de los casos solo disponían de un sistema impositivo central embrionario, como el sacro imperio romano.

Pero a pesar de la diversificación política y constitucional y las revoluciones sociales y políticas no afectaron la sociedad de la antigua Europa, que estaba estructurada invariablemente de forma estamental, lo que determinaba el “lugar social” que ocupaba una persona. Las superaciones de las limitaciones sociales eran excepcionales, y se lograban a través de la educación, una especial competencia profesional y la Iglesia, y se necesitaba a lo menos de una generación. Los estamentos fueron la base de la sociedad de la vieja Europa, y aunque se registraron diversos movimientos dentro de ellos, siguieron siendo un armazón estable que protegían al Estado, por ejemplo, protegiendo a ciertos grupos sociales.

En todo esto la nobleza tenía un papel determinante. Aun cuando su poderío económico y político se veía seriamente aminorado (debido a una crisis estructural). Su principio exclusivo de calidad nativa se vio muy socavado, pues un importante número de funciones del Estado conferían un título de nobleza (Francia).Además la nobleza tendía a acoger a ciertos burgueses destacados por motivos financieros, vendiendo títulos de nobleza. Pero esto no eliminaba las diferencias que habían con la burguesía. No se quebrantó la articulación estructural de la sociedad, y la burguesía ennoblecida se mantuvo siempre como una nobleza de segunda clase. En este marco las academias de caballeros de Francia y el Imperio Germánico procuraban que se conservara y profundizaran ciertos parámetros de conducta y un una visión del mundo que era típicamente nobiliaria, como por ejemplo, la prohibición de actividades comerciales e industriales. Cuando la nobleza no podía vivir de acuerdo a su condición estamental del trabajo de sus súbditos, entonces se dedicaban al servicio militar, administrativo o cortesano de un príncipe, que en la Germania sacra también podía ser eclesiástico.

Tanto la nobleza como los estamentos no nobiliarios no son capas sociales homogéneas, debido a las grandes diferencias de carácter jurídico, social y económico, lo que se traducía muchas veces en privilegios en desmedro de la población rural. Esto también se reflejo en la tendencia de los miembros más destacados de la burguesía urbana a tratar de conseguir una igualdad con la nobleza, teniendo en cuenta su poderío financiero y económico. Por otro lado la población campesina no estaba compuesta exclusivamente por los “campesinos” sino también por la servidumbre y otras capas infracampesinas. Como característica de unión solo podría mencionarse que la población campesina no nobiliaria no estaba exenta de las cargas estatales en ninguna parte, y cierta medida la única obligada a soportarlas, aunque cuando estas amenazaban el derecho y la costumbre se registraron actos de resistencia cuyo origen se ubicaba en las comunidades rurales. El ascenso social de esta capa social era extremadamente difícil, aunque a fines del siglo XVII algunos príncipes alemanes se ocuparon de mejorar las oportunidades de educación de la población rural.

A partir de 1660 Europa casi no existía como concepto político, pero ya no había dudas de que el imperio de los zares podía incorporarse a esta unidad geográfica, ya que Rusia ya estaba a finales del siglo XVI formando parte activa de los conflictos europeos (involucrada incluso en la Paz de Westfalia). Y también había consenso en que el imperio otomano solo podría unirse a Europa de manera relativa. Europa aun se veía a si misma como una unión de estados cristianos, consciente de la amenaza expansionista del Islam, hecho que aprovecho para pasar por alto algunos conflictos internos.

Los europeos de 1660sabian hasta que punto era capaz de emprender causas exteriores, que no solamente consistían en descubrir y conquistar nuevos territorios, sino que además en explotarlos en su beneficio. Por esta razón hubo importantes conflictos entre los países que limitaban con el Atlántico, ya que luchaban por situarse en las regiones coloniales más importantes y por participar en el comercio mundial. A diferencia del “modelo de colonización español”, que suponía la presencia de población neoespañola proveniente de la metrópoli y la exportación de formas de organización política, no produjo mayores cambios demográficos en Europa.

El proceso de “europeización” del mundo degeneró en una competencia desnuda por el comercio, las ventajas y los centros mercantiles, pero aun estaba en peligro de que los conflictos extraeuropeos influyeran en Europa, o que los conflictos europeos se trasladaran a otras zonas.

La carrera por el dominio de los mares no se había dado nunca con tanta intensidad, ni tampoco había alcanzado a las potencias asiáticas. En esto tuvo un rol decisivo Holanda.

Alrededor de 1660 se podría decir que se vivía una “época holandesa”. Pero el monárquico siglo XVII era absolutamente antiholandés, debido al absolutismo imperante. Pero lo que realmente Holanda inspiraba era envidia y admiración. Logró posicionarse en lugares clave al otro lado del atlántico, y había ascendido de rango con su industria y su condición de almacén de mercancías del continente. En la compañía de las Indias occidentales se observa “el primer paso hacia el futuro de la organización empresarial capitalista” y una emanación típica del prototipo calvinista. Ámsterdam se convirtió en el nuevo centro del comercio mundial. Solo el 50% de su población total se dedicaba a la agricultura, y fue el primer y único país de la época en implantar una tolerancia religiosa auténtica. Llegó casi a ser un emporio de la vida intelectual europea y un foro de exposición del pensamiento moderno, la experimentación científica. En el ámbito de la agricultura Holanda estaba libre de las constricciones de los señores o de las comunidades rurales, por lo que logró una especialización y comercialización importante, incluyendo la adopción de formas capitalistas de producción y de empresa.

Pero por otro lado sus estructuras constitucionales son muy arcaicas, lo que impidió que se consolidara como una potencia mundial, y la crisis de la coyuntura económica estaba afectando a Holanda, lo que aumentó los conflictos internos y sociales. Los grupos de comerciantes, gracias a las ganancias que obtuvieron, tenían una vida de características cada vez más aristocráticas, lo que quitó el impulso al comercio holandés y generó la envidia social. En 1660 ya se perfilaba el decaimiento de Holanda. Ámsterdam decae en su protagonismo en el comercio mundial hacia finales del siglo XVII, y Londres se convierte en su reemplazante.

Los productos naturales coloniales alteraron los hábitos de comida y bebida, y permitieron el enriquecimiento de los comerciantes y las compañías. Pero por otro lado la importación de metales nobles no produjo que Holanda y España se convirtieran en las potencias coloniales. Holanda se enriqueció gracias al comercio colonial.

Las “ganancias” de Europa se registraron mas que en el aspecto financiero, en el aspecto tecnológico, pues los viajes transatlánticos exigieron un perfeccionamiento del instrumental técnico de las embarcaciones. El descubrimiento de nuevos territorios generó nuevos retos, a los que la ciencia supo responder.

CONDICIONES QUE ENMARCAN LA POLÍTICA EUROPEA EN TORNO A 1660:

La doble paz de Westfalia(24 de octubre de 1648) y la paz hispano-holandesa finalizaron un conflicto secular, que no era solo una guerra religiosa, sino que también contra el dominio de la casa de Austria. Estos tratados dieron inicio a un nuevo orden de derecho imperial e internacional: pacífico, duradero y a largo plazo.

1.- Se debilitó el principio de obligatoriedad religiosa. Paridad confesional. Reconocimiento de las confesiones reformadas. La soberanía y el derecho de alianza se convirtieron en elementos decisivos y constitutivos de la condición del Estado moderno, y le dieron a los grandes estados la posibilidad de intervenir en la relación de las fuerzas y en la práctica del derecho internacional.

Todo esto, bajo el signo de Libertad, aceleraron el proceso de descentralización de la historia de Alemania, lo que se comprende en el contexto de una confrontación entre el emperador y los estamentos, pero también contrastándolos con los intentos de los príncipes del imperio para minar la preeminencia de los electores. El congreso ya había establecido que no solo el emperador representará el imperio, sino que también los estamentos. Esto afecto la posición del emperador como institución y también al grupo de los electores del rey. Pareció casi una revolución constitucional, ya que el emperador y los electores se vieron obligados a ceder posiciones.

En conjunto, con la paz de Westfalia se dio respuesta a la cuestión de si era o no posible la transformación del imperio a un Estado. A partir de 1648, la soberanía territorial y el derecho de alianza consiguieron conjuntamente fundamentos de estatalidad, cosa que los emperadores no consiguieron. La estatalización moderna se logró en el plano regional estamental, y no en el marco del imperio. En el aspecto administrativo, el imperio se mantuvo en lo esencial. Por su debilidad y pasividad político-militar es un elemento clave en la estabilidad del continente y de cualquier sistema de paz.

El imperio es tema de debate en la teoría política. La cuestión de la soberanía ahora se discute mas controvertidamente. La pregunta es quien es el que posee la soberanía. Esto es causa de desesperación de muchos (“el imperio es un cuerpo irregular, semejante a un mounstro”).

En el segundo tercio del siglo XVII la doctrina dualista del status mixtus del imperio fue la más difundida. Pero hay otras teorías como la de la monarquía universal (primacía íntegra del emperador). Pero la teoría constitucional estamental fue la que tuvo mayor eco: el imperio está constituido por una federación de señoríos que en el pasado renunciaron a sus derechos, que eligió a un jefe, obligado a rendir cuentas a los delegados imperiales. La dieta imperial esta el igual o mayor condición que el mismo emperador, acentuando la cuasi soberanía de los estamentos y rebajando la esencia feudal del imperio. Esto provocó una desideologización y la secularización del imperio.

2.- La institución imperial atribuyo sus reveses políticos y constitucionales mas a la presión de Francia y Suecia que a la capacidad de los estamentos para imponerse. Suecia y Francia fueron los garantes del tratado de paz, y con esto obtuvieron el derecho de control e intervención, lo que se tradujo casi en la dirección exterior de la política imperial. Aparece con claridad el carácter doble de los instrumentos de 1648, son al mismo tiempo documentos fundamentales del derecho político y el constitucional.

3.- Este proceso fue sancionado en 1648 como un elemento del derecho internacional. Por ejemplo Holanda se separa del imperio hispano y se libera de todo vínculo de derecho político con el imperio. Junto con otros casos, se amplia el abanico de tipos de estados de Europa. Estos nuevos estados tenían estructuras políticas arcaicas, pero igualmente juegan un rol en las relaciones de fuerza en Europa.

4.- Otra consecuencia de la paz de Westfalia es la nivelación. El emperador es considerado “primus Inter. Pares”. A nivel del derecho internacional se impone el principio de igualdad y paridad entre estados. Las relaciones internacionales presuponían una familia de estados soberanos.

La paz de Westfalia tenía lagunas y debilidades, no había solucionado con todo los problemas legales y políticos. Fijó y estabilizó muchos procesos. Tenía una tendencia a introducir una “condición paritaria”. Pero no pudo generar una paz “perfecta” y “resguardable”. Desde el punto de vista del derecho internacional se estableció solo un marco. La diplomacia era usada para configurar en la práctica las normas del derecho internacional. En el derecho imperial no se han modernizado bien las instituciones. Esto generaría nuevos conflictos. Los padres de los acuerdos de 1648 formularon artículos con imprecisión, indefinición y contradicción. La paz de Westfalia quito hierro, con resultados des favorables, a muchas situaciones explosivas, por el hecho de haber dado con muchas soluciones definitivas, pero también introdujo en germen de nuevas confrontaciones en más de un sentido.

La década siguiente se caracterizó por el fin de la guerra, por poner en la vía de la paz incluso a los caudillos militares descontentos, por haber sondeado hasta que punto era posible usar los nuevos derechos estamentales. Con la nueva estructura jurídico-constitucional del imperio, que no era otra cosa que el establecimiento de las relaciones de fuerza, no se sabía aun si el nuevo sistema realmente funcionaría. La dinastía, luego de la aplicación de marco constitucional de 1648, trataba de salir de su aislamiento político. En la dieta de Ratisbona de 1654 se perfilo ya que los estamentos toparían con ciertos límites. Por ejemplo, los príncipes y electores pudieron imponerse frente a las autoridades del imperio en la cuestión del votum decisivum de las ciudades imperiales. Los príncipes se encargaron de que nadie mas entrara en el consejo de los príncipes, lo que hizo a esta institución maleable para los Habsburgos. Sin embargo, la “paritariedad” de la práctica de las dietas no eran de todo el gusto de éstos.

En la década de 1650 se pudo observar un aislamiento habsburgués y el dualismo emperador-estamentos. En el imperio esto se aprecia bajo tres signos.

  • Los Habsburgos se ven obligados a apoyar a sus candidatos para reyes de romanos y en las elecciones para emperador.

  • La liquidación de la guerra se logra al precio de otros conflictos locales, ya que se defendieron militarmente posiciones jurídicas que no habían sido aclaradas.

  • Los estamentos del imperio intentaron emanciparse de la corte de Viena en los asuntos político-militares, mediante alianzas entre ellos.

Estas constelaciones típicas de los años siguientes de la Paz de Westfalia, tienen como común denominador el motivo de querer mantener la Paz. Y la constitución imperial. Las alianzas tienen como origen la desconfianza frente a la corte de Viena., ya que era vista como incapaz de defender al Imperio y como peligro potencial para la paz y la constitución imperial, así como los vecinos armados. Entre estos vínculos estamentales está el Rheinbund, que fue una señal clara de hasta qué punto había cambiado de orientación incluso la tradicional clientela católica y no secular del emperador.

El año 1658 marca el punto final de un movimiento de tendencia centrífuga, y comienza a perfilarse una profunda crisis constitucional y política, de la que no se excluyeron los otros estados. Esto ocurrió con Francia, que si bien tuvo importantes logros a nivel internacional, tuvo agitaciones internas, fenómeno conocido como la “Fronda”, la que comenzó en 1648 y se extendió incluso hasta el siglo XX. El “síndrome de crisis” fue alimentado por factores políticos, de derecho constitucional, económicos y sociales, se transformó en una amenaza al centralismo que Francia había desarrollado y al sistema existente. Afecto a toda la estructura social. El fracaso de la fronda se debió a la desunión de sus dirigentes y la preeminencia de los intereses particulares. La realeza salió fortalecida, pero la oposición no quedó enmudecida. El conflicto inconcluso con España acabó en 1659 sin presión política interior. Francia se adentró en una fase de consolidación por partida doble al asumir Luis XIV.

El Inglaterra también se registra una crisis del sistema político y de la corona, lo que se relaciona con las tendencias absolutistas de la dinastía. Se desencadena con el recorte de derechos de cooperación del parlamento, pero las causas propiamente tal son una “crisis de nobleza” y el “ascenso de la gentry y la burguesía”. Se genera un hundimiento de la monarquía, y con ello un debate sobre las nuevas estructuras del Estado y las estructuras sociales. Inglaterra se ocupaba solo de sus asuntos, pero luego de una reactivación de su política protestante y anti-española y el ascenso de los Estuardo en 1660 al poder logro unirse a la actividad política europea.

En Suecia se generaba un conflicto amplio, multilateral y de carácter militar. Luego de su intervención en la guerra alemana aun no había alcanzado el dominio del mar báltico. A esto se suma la crisis de la nueva dinastía (Carlos X). La vanidad de Estados y príncipes, problemas estructurales en la configuración estatal de un imperio todavía en formación y factores confesionales se superponen de una forma extraordinariamente típica de la época del final del confesionalismo y comienzos del absolutismo extremo.

En esta primera guerra del norte participaron de forma directa e indirecta todos los países ribereños del mar báltico, y luego la corte imperial, la que saco provecho de la situación con una diplomacia hábil y carente de escrúpulos. Por otro lado Francia nunca dejó solo0 a su socio. A partir de la Paz de Oliva (1660), la alianza franco-sueca paso a ser casi una constante en las relaciones internacionales hasta entrado el siglo XVIII. Pero esta posición de potencia de Suecia no logró mantenerse para siempre.

Hay una crisis dinástica, contradicciones y condiciones políticas explosivas. Muchos estados perdieron su rango de potencia, principalmente la Estaña de los Austrias. Las razones del ocaso político se encuentran en el ámbito económico y demográfico. La afluencia de metales nobles se desvió hacia Ámsterdam, con lo que Sevilla perdió su lugar en el comercio del Atlántico. España tenía cada vez menos población debido a la gran emigración hacia el nuevo mundo. La expulsión de los moriscos en 1609 afectó gravemente la economía española. España casi no sufrió perdidas territoriales con los tratados de 1648 y 1659. La defensa del Imperio y la presencia en los campos de batalla fue superior que su poder económico y financiero.

También hay crisis en Venecia, sus extensos dominios se habían desintegrado progresivamente , ante los envites otomanos, y se había perdido incluso su posición clave en el comercio de especias. Por otro lado estaba Polonia , que no se recuperó de la primera guerra del Norte y sufrió una crisis agraria. Por otra parte el Imperio Otomano era un factor incalculable en el juego de fuerzas europeo, ya que no había abandonado aún sus tendencias expansivas en los Balcanes.

Es difícil descubrir los efectos económicos de la guerra de los 30 años, que no habían sido superados en torno a 1660. Las consecuencias socioeconómicas no podrían separarse de la crisis, que desde 1620 se caracterizaba por una adaptación del desarrollo poblacional a las posibilidades económicas limitadas y una caída general de los precios, lo que generó reducciones de importancia en la producción agrícola. Esto también al Imperio Germánico.

Al concluir la guerra la población había disminuido a 1/3 en las cuidades y en un 40% en el campo. En relación con esto aparece una presión fiscal más fuerte a los territorios. Luego de acabada la guerra los príncipes alemanes se ven obligados a invertir recursos para la reconstrucción de sus territorios y crear estímulos para la inmigración..

Para precisar las consecuencias económicas inmediatas de la guerra, se debe considerar la tendencia de la producción de alimentos había quedado atrás de la evolución demográfica, y que constituía 4/5 del producto social. En un primer momento, hubo una ampliación de las disponibilidades alimentarias. Pero también la fuerza de trabajo había disminuido de una manera importante, por lo que se alteró la relación precio-salario, en perjuicio del sector agrario, lo que obligó a la población campesina a endeudarse aún más.

El Estado ante esto podía decretar aplazamiento en los pagos o reducciones de las deudas, también tomar medidas para el endeudamiento de la población. La política de población de los príncipes territoriales alemanes, dirigida hacia ciertos grupos marginales religiosos y sociales, fue en conjunto un verdadero éxito. Los inmigrantes en su mayoría eran hombres jóvenes, los que formaron familias rápidamente, incrementando el crecimiento natural de la población, a partir de 1660 comienza una fase clara de recuperación de las perdidas poblacionales, quedando compensada en 1700. La recuperación también se da en el ámbito económico.

En todos los estados europeos y alemanes creó la necesidad de intervención en la vida económica por medio de la legislación y la otorgación de privilegios y monopolios que estimularan a reestablecer el orden en los caminos e en la economía, y a la correcta satisfacción de bienes y servicios. Esto coincidió con el comienzo del mercantilismo o en Alemania llamada Cameralismo, es decir los esfuerzos estatales por crear condiciones para el comercio y la economía industrial. Esto lo podía hacer de diferentes maneras:

  • Protegiendo un ámbito económico propio por medio de una política aduanera.

  • Fomentando de las empresas industriales por medio de los privilegios o apoyos directos.

  • Captación de trabajadores extranjeros calificados.

  • Mejoras en la infraestructura para facilitas el comercio.

  • Creación de condiciones que impidieran las grandes diferencias entre altos y bajos salarios.

La intervención del estado en la economía era una necesidad básica.. Dentro de este faltaba una burguesía poderosa y emprendedora ,. Cuando esta nació lo hizo de forma excepcional y con carácter de novedad. Las empresas en estos casos se trasladaron al campo, especialmente las textiles, lo que hizo incluso que éstas fuera más abundantes en el campo que en la ciudad. Esto podría interpretarse como una proto-industrialización.

Capitulo 2: Luis XIV y Europa: La relación de fuerzas alemanas e internacional hasta la “crisis de la década de 1680”.

Las décadas siguientes a 1660 se caracterizaron por conflictos bi y multinacionales, y por la superación de las consecuencias de la guerra de los 30 años, y por absolutización del poder de los príncipes.

Buscando la objetividad en la interpretación de los marcos de la Paz de Westfalia. Una de estas decisiones derivó en un conflicto de política exterior con los Otomanos, luego de que estos intentaran establecerse en Transilvania. La ayuda para la guerra la turca del imperio obligó a una nueva dieta en 1663. La Dieta permanente, las amplias competencias en cuestiones internas y externas exigían un control constante sobre el emperador. Ponía en manos de este la recuperación del terreno político, debido al fortalecimiento de las posibilidades de información y de contrapesar los intereses opuestos. Gracias a la dieta siguió la redacción de la Constitución del imperio, y se amoldó a la nueva composición de fuerzas en su interior. En cuestiones de derecho Constitucional la Dieta fue pasiva y manipulada ( coalición Emperador-Electores) y en otras materias muy a la defensiva.

Ya en la década de 1660 se entrevió que la capacidad de la Dieta era sobrepasada en el ámbito de la gran política como el destino político de las cuidades alemanas. La paz de Westfalia había dejado este punto en intencionada ambigüedad ( dependencia y autonomía administrativa al mismo tiempo). Esto evoca una legalización de los conflictos políticos, se remiten a tribunales. Esto corrobora la intencionalidad de la política imperial, condicionada por las políticas garantes.

Los conflictos regionales provocaros que retablissement de las circunscripciones imperiales adquirieron formas concretas, y que los príncipes territoriales alemanes considerar irrenunciable el mantener el ejército permanentemente en armas, para conseguir fines políticos. Para estos últimos significo enfrentamientos con algunos estamentos locales. La exclusión de los estamentos de la esfera militar se favoreció con una cláusula de la Dieta Imperial de 1654, que encomendaba a los estamentos pagar tributo a los señores para la dotación y mantenimiento de las fortalezas y guarniciones. Pero esto no debe entenderse como una decadencia de los estamentos, más bien supieron afianzarse en una posición sólida en el control y participación en el gobierno, sobre el trasfondo de crisis estructurada.

Los ejércitos de los príncipes alemanes fueron puestos a prueba. Los compromisos con el imperio , junto con otras políticas, condujeron a un primer conflicto internacional, debido a la cuestión de sucesión en España, el futuro de del imperio de los Austrias que abarcaba el mundo entero. Su final ya era previsible con el ascenso de Carlos II al trono. El rey de Francia había sido excluido por su suegro Felipe IV de ascender al trono español, pero este negoció con los países bajos del sur, atractivos para Francia. Peor estos intentos fracasaron. Las condiciones estructurales eran favorables para este golpe de fuerza. El aumento de la fuerza y el prestigio de Francia permitió que en 1667 casi la totalidad de los países bajos de España quedaran en sus manos.

Esta violación directa al derecho internacional, provocó que la irritación creciera bruscamente, incluso entre los partidarios de una alianza con Francia. Pero en la corte de Viena aún quedaban sectores pro-Francia, que impidieron la intervención del emperador en los países bajos. La liquidación del conflicto se logró con la paz en Aquisgran en 1668, que tenía una tendencia pro-Francesa.

Desde 1669 hay una confianza creciente en el emperador. La corte imperial adquirió un nuevo peso político, aunque en ocasiones fomentara la autonomía territorial.

Había esperanza que la triple alianza de 1668 fuera un instrumento para el mantenimiento de la paz. Pero pronto se disolvió con el tratado secreto de Dover en 1670. El sentimiento de falta de protección generó debates políticos sobre sistemas de asociaciones de defensa. Se propuso una “alianza duradera”, abierta a todos los delegados estamentales del imperio, independiente de su confesión y de su orientación política, con un ejército propio y una autoridad política cuyo elemento dominante sería el Arzobispo de ................ Las metas políticas apuntaban a privar a Francia de las garantías de éxito y mover a Luis XIV a dirigir sus ambiciones políticas hacia otras regiones. Pero todos estos esfuerzos fracasaron. Esto se debió a que la corte Vienesa fue siempre vacilante y reservada, y Francia ganó mucho terreno en la diplomacia en los comienzos de la década de 1670, por lo que al estallar la guerra están unidos por tratados con Francia.

El ataque Francés a los países bajos en la primavera de 1672, fue muy bien preparado políticamente, y además tenía perspectivas de provocación de una intervención militar de España.: la posibilidad de poner en manos de Francia el imperio colonial de Indonesia, se enmarcaba en la política mercantilista. Se buscaba aumentar los propios dominios y disminuir los de los competidores. Luis XIV intentaba llenar el vacío producido por el declive de España, y el hecho de que la influencia Holandesa dentro de Francia era cada vez más grande. Aunque en la primera ofensiva militar Francia sitúo a Holanda casi al borde de la catástrofe. Esta no quedó absolutamente derrotada. La “república de los tenderos” logró buscar aliados y ganar la corte imperial. Los argumentos políticos utilizados reflejaban un horror a una monarquía universal francesa y la inconveniencia del debilitamiento de Centro-Europa. Todos los agravantes hicieron que esta guerra fuera una pesada carga para Luis XIV. La paz se logró en el segundo congreso de Nimega en 1678 y 1679. España fue una de las naciones más dañadas, aparte de la corte imperial, ya que se vio burlada y aislada por la diplomacia francesa, como mucho había logrado mantener la representación del imperio. Pero luego esta caería en manos del emperador. Pero a pesar que esta paz fue considerada un triunfo, los objetivos planteados en 1672 no fueron logrados. La crisis solo pudo controlarse mediante una insólita tensión social, económica y financiera, que tuvo consecuencias sustanciales, provocó disturbios y sublevaciones regionales y no pudo mantenerse perpetuamente.

Por otro lado Francia logró unificar una desmembrada Alsacia, integrándola a sus dominios.

Los nuevos actos de violencia y de lesión del derecho internacional, provocaron una oleada de irritación y la conclusión de la constitución de una guerra imperial. Se vio afectada por grandes carencias, pero aún hasta el fin del imperio fue su fundamento en los asuntos de guerra. Pero de todas maneras Viena sometió vías de alianzas separadas con los distintos estamentos del imperio, para protegerse de la amenaza francesa. La política francesa comienza a perder terreno. Mientras la política imperial lo va ganando. Con esto logró detener el avance de los turcos hacia centro-Europa.

En la guerra contra los turcos de 1683, por última vez se produjo un sentimiento pan-europeo de solidaridad con eficacia política, que superó ampliamente el círculo de las potencias inmediatamente comprometidas y fue lo suficientemente fuerte como para refrenar a Luis XIV, en su deseo de sacar partido de la situación. La consolidación de la soberanía Austriaca en Hungría y los balcanes, fue el tema dominante del siguiente siglo, pero no hay duda de que los Balcanes aún era parte del circulo de las grandes potencias.

Viena aprovecho su prestigio alcanzado en 1683, pero la guerra contra los turco, traslado el interés hacia el este. Esto se reflejo en que no intervino de la nueva guerra de Luis XIV contra España. Francia no había abandonado su objetivo de robustecer su influencia en el Imperio, lo que habría generado “la crisis de la década de 1680.

La revisión del Edicto de Nantes, en perjuicio de los hugonotes franceses, trajo como consigo las ganancias que Luis XIV esperaba. Con esto la economía francesa sufrió grandes daños. Se esparció un espíritu de indignación por esta recaída en los tiempos de las luchas de religión. La acogida de los hugonotes por los príncipes alemanes contribuyó a la política de población de estos, y significó una ruptura, pues introdujeron nuevos sistemas de producción y accedieron rápidamente a puestos directivos.

Desde el punto de vista confesional era grave la situación en Inglaterra , debido a la política de recatolización de Jacobo. Los partidos ofrecieron la sucesión del trono a su yerno Guillermo, con lo que se desato una guerra civil, que se convirtió luego en una guerra europea.

Con todo esto se puede hablar de una crisis general en Europa. En la década de 168... se comienza a gestar nuevos procesos, concepciones políticas. Pero la relación de fuerza ya no era predominante como en 1660 y en 11670, Francia debido a que su sistema de alianzas estaba muy deteriorado. En 1688 la corte francesa estaba casi excluida de la política exterior, lo que fue agravado por los errores de Luis XIV en esta materia. Así la Austria de los Habsburgo inició su ascenso hacia el rango Gran Potencia.

Capitulo 3:El Absolutismo Europeo

El absolutismo europeo presentó desarrollos diversos, y nunca se realizó de forma pura, por lo que resulta difícil describirlo. El primer lugar de intento es la soberanía absoluta del príncipe, ampliando las competencias económicas y de poder al interior de lo estados. La crisis desde el derecho público parecen no tener salida, por lo que nace la necesidad de ponerlos en las manos de un príncipe resuelto, que es capaz de reducir el poder de los estamentos. Visto así, el absolutismo es una respuesta al proceso de confesionalización de Europa y a la competencia entre estados. El dualismo se supera a favor de la potestas absoluta del príncipe, que se estiliza en la encarnación del Estado, dirigiendo la administración, la burocracia y el ejercito hacia un punto central del mismo, al racionalizarlo y modernizarlo, dando así al proceso de estatalización un impulso duradero , relegando así la autonomía de la nobleza y apoyando su soberanía en la burguesía. (capital y disponibilidad personal). La socialización del gobernante contradice esta racionalización, pero en el proceso de la confirmación ideológica del absolutismo por parte de los teóricos, fue formulada con especial energía. Una vez destruido el ordenamiento de la historia de la salvación, el príncipe debió situarse en la serie de los reyes del antiguo testamento y las divinidades del pasado.

Antes del siglo XVII no se concibieron ni publicaron teorías generales del absolutismo como forma de gobierno. Luego hubo numerosos tratados en los que se desarrollaron elementos esenciales del absolutismo monárquico, y se expuso también la concepción francesa de la “soberanía”. Entre las características del príncipe están: es dependiente solo de Dios, derecho exclusivo de legislación, indivisibilidad de su soberanía, prohibición estricta de oponerle resistencia y sometimiento del pueblo clerical a su omnipotencia. E l monarca debía combatir cualquier partidismo y factor de agitación, la eliminación de los privilegios de los grupos confesionales y la idea de recomposición de la unidad religiosa del Estado. Todo esto tuvo un efecto notable hasta en los más altos dirigentes del estado. Solo se llegó a una definición del absolutismo en la obra Polotique tirèe des propes paroles de l´ecriture sainte, publicada en 1709, cimentando el absolutismo en las sagradas escrituras, elevando el cargo de soberano por encima del estado, construido racionalmente, y derivando del carácter sacro de la realeza una prohibición acentuada, basada ahora en motivos religiosos, de cualquier tipo de resistencia.

Thomas Hobbes en el Leviatán (1651) parte de un profundo escepticismo hacia la naturaleza del hombre, y llega a la tesis de que los hombres se ven obligados a someterse voluntariamente a un soberano, basándose en un contrato, cuya misión consiste en mantener la paz y la seguridad en el marco de un ordenamiento coercitivo racional. Así los hombres renuncian a todos sus derechos y libertades que pudieran amenazar la paz interior y admiten que el príncipe gobierna con poder ilimitado. En sus manos quedan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, absoluta e irreversiblemente. Hay esperanza de que procurará a sus súbditos de un ámbito de libertad personal y el sentimiento de seguridad, de modo que no piensen siquiera en irritarse, pero se les concede cierto derecho de resistencia en caso de que el soberano no atienda sus quehaceres.

Un interés mayor merece la realización práctica del sistema. Su objetivo tendía a la extensión del Estado a costa de antiguos privilegios y de los individuos que ostentaran alguna soberanía, a la concentración y monopolio de la autoridad y el poder del Estado en la persona del monarca, capaz de despertar e instrumentalizar nuevas fuerzas dirigidas a la modernización del estado, y al aumento de su prestigio. Se presenta como ejemplo la Francia de Luis XIV, aunque nunca fue del todo absoluta.

Luis XIV tomó el gobierno en un momento especialmente favorable para el fortalecimiento de la autoridad monárquica. Las tensiones parecieron reducirse al mínimo, la oposición habías ido acallada después de la Fronda, el fortalecimiento institucional del Estado había progresado notablemente por obra de Richelieu y Mazarino. Todo abogaba por el establecimiento institucional de un gobierno personal. Para impedir la amenaza constante de la desintegración territorial y social, garantizar la seguridad interior y exterior era necesario:

  • Excluir y reducir las autoridades intermedias autónomas y semi-autónomas

  • Construir una infraestructura estatal dependiente de la corona

  • Fortalecer el ejército permanente y el monopolio del ejercicio del poder por parte del estado

  • Incrementar la capacidad contributiva de los súbditos y erigir un aparato fiscal y administrativo modernizado para su financiación.

Luis XIV practicó con toda lógica la política de atraer a su corte al menos a la parte más influyente de la nobleza, con la doble intención de incrementar el esplendor de su reinado y poder así controlar y domesticar a los potenciales nuevos frondistas. La nobleza, debido a sus altos costos de vida, dependía financiera y políticamente del rey, pues tenían prohibido dedicarse a actividades comerciales (solo representativas y militares). Es lo que se llamo Absolutismo cortesano.

Las iglesias en el fondo eran para Luis XIV un residuo feudal, factores autónomos y semiautónomos que aparecían como obstáculos que impedían en el interior el pleno despegue de la soberanía real (“El desarrollo de las formas tempranas del Estado moderno solo pudieron llevarse a efecto partiendo de la base de un consenso fundamental sobre religión, Iglesia y cultura, que abarcara a los poderes y a los súbditos). La pugna por el fortalecimiento de las tendencias encaminadas a una iglesia nacional fue en un primer momento la de mayor éxito. El intento de aflojar los vínculos con Roma y dirigir el clero francés provocaron un enfrentamiento con el papado que conmocionó la política interna de Francia por 3 décadas.

Más fatal resultó ser la política contraria al edicto de Nantes y de la gracia de Alès para obligar a volver a la antigua Iglesia a la minoría de los hugonotes, importante en la vida económica e intelectual francesa. En la política las limitaciones del absolutismo fueron pronto perceptibles.

La decisión de Luis XIV de gobernar por sí mismo no significaba que pudiera renunciar completamente a sus consejeros. Aparecen varios ministros provenientes de la burguesía. Con ellos procuró una continuidad política mediante su política personal. Pertenecían al gremio de decisión más importante del rey.

La necesidad de una mayor efectividad y eficiencia fue también lo que aceleró lo que aceleró la formación de un aparato administrativo dependiente de manera exclusiva de la corona, con funcionarios que acataban determinadas instrucciones y claras líneas de mando verticales. Fue mérito de Luis XIV y de Colbert el haber impulsado de forma decisiva la unificación del derecho, privando de poderes a los parlamentos y activando conscientemente la legislación y la codificación.

El ejército estaba en muchos estados permanentemente en armas. Era un instrumento de poder dispuesto a intervenir en política interna y externa. En Francia también se agrega una modernización a fondo. Pero por otro lado había una constitución dualista del ejército, lo que no armonizó mucho con absolutismo francés.

El mejoramiento de la eficacia ofensiva del ejército se debió a que se evitó que fuera un potencial factor de perturbaciones internas, principalmente también por la vigilancia de una administración civil, suprimiendo la autonomía de los oficiales, privando a los jefes del ejército de decisiones de campaña. . Esto comprometía financieramente a la corona.

El incremento de las tareas militares, las crecientes necesidades financieras de la administración y la costosa política exterior obligaron a la creación de una administración fiscal de estado. Los 33 intendentes ejercían principalmente la inspección de la liquidación de los impuestos directos. Luego se hicieron también con el control de toda la administración, la construcción de caminos, la policía, el ejército y las comunidades religiosas en provincia. Pero esto no solucionaba el problema de financiamiento de la monarquía absoluta.

El mercantilismo postula que el aumento del poder estatal tiene que producirse por la expansión de la economía, y se convirtió en la glorificación del Absolutismo. Fue el sistema que impulsó la economía del estado. Tiene como objetivo el aumento de las exportaciones y la disminución de las importaciones, con el fin de disponer de una reserva lo mayor posible de dinero y metales nobles. Hubo un rápido auge en la producción de bienes de lujo, y el desarrollo interno del país estimuló el comercio. El estado ocupaba el papel de empresario. La política económica de Colbert fracasó, entre otras cosas, por no aclarar la cuestión del “Estado de privilegios”, y por los constantes gastos el déficit de hacienda creció rápidamente, y para la muerte de Luis XIV Francia se encontraba en la bancarrota.

El modelo francés del absolutismo se vio elevado en Europa como un modelo “luminoso”. El dominio del Estado estaba por sobre los súbditos, y propulsaba la modernización de la sociedad y las instituciones. El ejército es símbolo de despegue del Estado y un factor de integración social, de la economía pública y de la modernización del Estado. Esto último exigió la instauración de planes de estudios para los funcionarios. Los estados intervinieron también fuera de Europa para aumentar el bienestar público. Le prestaron una menor atención a la agricultura. Pero el Cameralismo no se aventuró tanto, pues encontró sus propios límites sobre todo en la ausencia de una unidad económica, característica de los estados territoriales. Pero en términos políticos, en todos lados fue lo mismo. Pero las fuerzas retardatarias y la poca decisión de los príncipes, sobre todo en el imperio germánico, hizo que el absolutismo se diera solo de manera fragmentaria. La decisión de adherirse al ejemplo francés , por otro lado, no suponía una garantía de éxito. España ,por ejemplo, disponía en su imperio de recursos propios y de metales nobles, y zonas de venta gigantescas a las que exportar productos manufacturados. Pero el reino se había debilitado demasiado como para llevar adelante una política mercantilista enérgica.

Lo fascinante del modelo francés era la perfecta incardinación de sus elementos particulares, su rigurosa voluntad de racionalización para dar al Estado el carácter de una máquina, un “sistema perfecto”. La corona se presentaba como un poder político indiscutible y podía sentar los fundamentos de la identidad del estado libremente. Para aumentar la capacidad tributaria fue necesaria un apolítica financiera que creara condiciones económicas favorables, lo que requería un aparato funcional eficiente que se ajustara a la voluntad de la corona. Solo en Francia el absolutismo logro su objetivo último: la penetración, homogenización y disciplina de las asociaciones de los súbditos, desde un punto de vista político, jurídico, religioso y cultural,. Pero sin embargo el Estado del Rey Sol no fue un estado central perfecto y absolutamente moderno.

Pero también se imita a los franceses en el vestir, las costumbres y las formas de vida. El francés era el idioma más utilizado en Europa, desplazando al latín. El estilo francés de la representación de la soberanía fue admirado por los europeos. También fueron imitados en la arquitectura, la pintura, el teatro, la música, las inscripciones, lo que ponía de manifiesto una política cultural sistemática. El clasicismo francés constituyó un verdadero estilo.

La corte evolucionó hasta ser una institución del Estado. Sus gastos eran muy elevados. Era la expresión del poder y las ambiciones políticas. Las construcciones del gobernante podrían considerarse como un barómetro de su poder político razón que justifica los altos gastos. El Versalles de Luis XIV representa la consolidación de la monarquía francesa. La función del gasto cortesano podía constituir también en dar expresión y fuerza a determinadas expectativas y pretensiones. El control, la domesticación de la corte se logró se logro sobre todo después de las guerras, cuando la nobleza estaba más debilitada económicamente y más incontrolable políticamente. A consecuencia del tabú impuesto sobre las actividades burguesas, la nobleza apenas contaba con alternativas profesionales al margen de la agricultura. Por eso atendió de buen grado al la llamada de su príncipe “competente” para cumplir funciones en su corte. Esto permitió el mantenimiento de su estilo de vida. Este proceso fue posible gracias a la corte barroca, por su atractivo y fascinación.

El príncipe también necesitaba a la nobleza para su culto al soberano, tendiente al distanciamiento de sus súbditos. El nuevo palacio residencial se desplaza a un terreno rural, abierto. La persona del gobernante debe quedar relegada a los ojos de la población a una esfera secreta y sacral, necesaria para la conservación y refuerzo de su carisma., por lo que la corte se mantenía cerrada a sus súbditos, lo que también generó un “impulso civilizador general” (Elías). Para N. Elías la sociedad cortesana habría sido una figuración social, lo que aplicable a casi toda Europa.

La concentración del poder en manos del príncipe absoluto se consiguió generalmente sin alterar los fundamentos legales formales de la soberanía. El absolutismo no s pervirtió por un consenso general sobre principios irrevocables e irrenunciables, en los que no podía entrometerse el soberano.

A partir de la mitad del siglo se hicieron realidad casi por todo el continente los principios básicos del absolutismo, de manera parcial y en la práctica política. Se establecieron reglamentaciones fijas de primogenitura, y se renunció con ello al principio de división del territorio.

Capitulo 4: Alternativas del absolutismo

Algunos estados europeos se desligaron intencionalmente de la evolución hacia el absolutismo. Se destaca entre ellos Gran Bretaña y su “vía singular”. Su evolución difiere mucho de los estados europeos. Tenía una oposición de principio al absolutismo. Faltaba el apremio para salvar la unidad del Estado con su gobierno absoluto, pues no se vio afectada por guerras civiles.

La “vía singular” se inicia con una crisis constitucional, por políticas que iban en perjuicio del gremio parlamentario. Jacobo I comenzó por expresar en forma teórica, un principio de absolutismo dinástico, pero había que ver si era capaz de llevarlo a la práctica. En un primer momento pareció que así era, pues la superioridad política de la corona era notoria. Pero la renuncia del parlamento a participar en el gobierno supuso una inhibición de Inglaterra en política exterior, lo que se mantuvo por casi un siglo.

El conflicto constitucional se agudizó por el descontento frente a los gastos de la corte, pero estalló definitivamente cuando los escoceses hicieron fracasar el intento de la corona por imponer la uniformidad religiosa en la corte. Por primera vez se encontraba en una guerra de religión. El parlamento encontró formas de frenar el aumento del poder de la corona. Luego del quebrantamiento constitucional, se da paso a una guerra civil. Ambas partes intentaban el restablecimiento de un estado derecho anterior: pero no fue un conflicto ni social ni popular, pero alentó la discusión sobre teoría política y del Estado. Esto dejó en claro las peculiaridades de la constitución social inglesa: un estable entramado de dominio que por ello dejaba de posibilitar al individuo una considerable movilidad y coexistencia de diferentes orientaciones religiosas en el seno de una nación

La victoria del parlamento generó cambios innovadores en la administración y la organización militar, pero no implicó una vuelta a la estabilidad política; es más culminó en el cambio revolucionario de todo sistema político. La corona no desapareció y supo esperar. Los conflictos entre el parlamento y el ejército iban en aumento, lo que generó una segunda guerra civil, con la que se liquidó al rey y al sistema político.

El nuevo orden del Estado es Republicano, e impulsó el debate constitucional. Se debía dar al Estado un nuevo fundamento ideológico por el recurso de la soberanía popular, lo que implicaba una revalorización del parlamento, que incluso cumplió funciones administrativas en el debate constitucional. Se dio por primera vez en Occidente el tema del individuo libre dotado de libertad de conciencia e igualdad ante el derecho en toda organización estatal (fue el modelo de una nueva época). El debate tuvo un éxito práctico limitado.

Luego de la disolución del Parlamento comienza una nueva guerra civil, entre las fuerza radicales del ejército y la gentry que luchaban por un orden social tradicional. A pesar de estar de acuerdo con la República ( en el marco del régimen militar de Cronwell). Triunfaron las fuerzas antimilitares y se hizo posible la restauración de la antigua dinastía, pero desde el punto de vista constitucional de forma sospechosa.

Las dos décadas de conflicto (1640-1660) dejaron profundas huellas en Inglaterra. Se mantuvieron los cambios en la administración del Estado y la organización Eclesiástica. No se debía esperar una restauración condicional unilateralmente favorable a la monarquía. “Restauración” quería decir también reinstauración del Parlamento. Lo particular de Inglaterra es que el triunfador finalmente no fue la monarquía, a diferencia de los demás países Europeos.

Carlos II intentó encontrar elementos favorables en la restauración, favorable en un principio al parlamento. Luego de la restitución de la uniformidad religiosa se dio inicio a un nuevo enfrentamiento entre el parlamento y el Rey. El distanciamiento entre los dos pilares constitucionales de Inglaterra fue aumentando lo que desemboco finalmente en la aparición de una oposición política. En esta nueva lucha por el poder se encontraba el intento de excluir de la sucesión a Jacobo, hermano católico de Carlos II, lo que suponía una intervención grave en la constitución. El rey disolvió varias veces el Parlamento.

La capacidad de la monarquía para imponerse sobre el parlamento coincidió con un aumento del partido realista, y se mostraba leal al nuevo trono católico ascendido en 1685. La formación de un ejército permanente fue rechazada por el Parlamento. Cuando el rey proclamó la libertad general de cultos y le nació descendencia, se formó una oposición nacional, que no contaba con el foro Parlamentario , pero sí con Guillermo de orange, yerno de Jacobo II.

La consecuencia más importante de la revolución Glorious, fue un no reparto del poder entre Corona y Parlamento en una nueva correlación mutua. Se sentaron los fundamentos de la Monarquía Constitucional inglesa, auténtica alternativa al Absolutismo Continental, y que habría de ser a continuación un modelo admirado por los ilustrados europeos. Las medidas de 1689-1701 confirmaron el Parlamento en el armazón constitucional, se redactaron los derechos de libertad de los súbditos y una regulación sucesoria vínculante. En esto último el parlamento demostró expresamente su supremacía política, su función de órgano político de control. En el nuevo reparto de competencias entre Parlamento y la Corona, el Rey renunció a la prerrogativa de dispensar e incluso derogar las leyes. Por ejemplo, en tiempos de guerra para poder mantener un ejército necesitaba la aprobación del Parlamento. En 1689 hubo un “paquete de reformas”, en las que se refleja como Inglaterra se había asegurado un puesto privilegiado desde el punto de vista constitucional con su Glorious revolution , por una disminución de la autoridad del Rey, una revaloración del genio estamental en el Parlamento, y un mayor campo de acción y protección del ámbito del individuo. Todo esto facilitó el ascenso a la categoría de potencia de Inglaterra en el siglo XVIII. Otro motivo de admiración fueron las condiciones estructurales para el auge económico y la prosperidad financiera de Inglaterra ( más favorables en los Estados Parlamentarios estamentales ). Se fomentó el comercio exterior inglés con las leyes de navegación (1651), para competir en mejores condiciones con Holanda, la Corona casi no intervino en el comercio transatlántico, y confiaba mucho más en el dinamismo de los empresarios y sus libres sociedades por acciones.

En Inglaterra no se dio el mercantilismo como en el continente. No era reglamentado. Los paralelismos más llamativos se dan en el ámbito de los monopolios. Con la Commercial revolution se trata de superar la dependencia interna de la producción interna lanera, y hacer de Inglaterra la potencia Nº 1 en el comercio exterior.

El modelo Ingles se salía de la marco de lo habitual en la época. Surge la primera academia científica al constituirse la Royal Society, que se dedicó a investigaciones científico-naturalistas y de conocimiento técnico. Gozó de plena libertad en sus proyectos. En ella se formó la personalidad de Newton, quién luego ascendió al, puesto de primer científico naturalista europeo.

Inglaterra contribuyó con una teoría constitucional que sería el gran credo de los ilustrados europeos. Locke escribió la obra Two Treatises of Government en 1690. partía de la necesidad de un contrato social ( al igual que Hobbes), que sería lo que impide el abuso de poder en el sentido absolutista, y también garantizará que las personas no eludieran sus deberes y la obediencia debida. Adjudicaba la autoridad suprema al Legislador y no al Monarca. Todo esto fue una guía hacia el futuro: el rechazo del Absolutismo y la pretensión del Monarca absoluto de no estar sometido a la coerción del derecho positivo supuso un ataque frontal en el momento cumbre del absolutismo continental.

El ejemplo de Inglaterra muestra que el ordenamiento dualista de fines de la Edad Media, no lleva necesariamente a un absolutismo, la monarquía absoluta no dispone de la eliminación de los estamentos, sino solo su paralización y limitación.

Los países bajos eran una confederación sin monarca. Prevalecía el principio de unanimidad, lo que alargo muchas veces las decisiones. Pero luego Holanda sería la que dirigiera a la confederación por su superioridad económica. Los Orange encarnaron una especie de Monarquía embrionaria. Nada de esto aparece en la Confederación Suiza. El gran Consejo tenía la autoridad suprema, y tenía un entramado federal, que se compendiaba en la Dieta, pero nunca pudo evolucionar hasta convertirse en un órgano de Estado eficaz. Es un ejemplo demostrativo de uniones estatales que conservaron elementos medievales.

Capítulo 5 : Luis XIV y Europa : la lucha contra la Monarquía universal Borbónica

El segundo cuarto de siglo del período de Luis XIV, tuvo que enfrentar la nueva formación de un sistema de alianzas europeas, los conflictos tuvieron una extensión global, y llegaron al borde de lo soportable en lo que respecta a la falta de miramientos con el enemigo y los propios súbditos. Fueron el resultado de imperativos derivados del desarrollo real o teñido del sistema Europeo de Estados.

La guerra de 1688 tuvo como origen forzar al Emperador y al Imperio a convertir en paz definitiva el armisticio de Ratisbona, debilitar el poder Imperial y debilitar la alianza al interior del Imperio, Todo cambió de carácter cuando Guillermo de Orange, Inglaterra y los Estados generales estrecharon relaciones con los enemigos de Francia. Luego se formó una gran alianza de enemigos de Francia. El enfrentamiento no acabaría en una guerra corta, pues la teoría de la guerra de la época no se orientaba hacia el principio de la guerra relámpago, sino al empleo cauto de regimientos caros y costosos. Tanto más notable fue que Francia hiciera frente a esta gran Alianza numéricamente muy superior. Versalles supo utilizar con habilidad ciertos conflictos internos de los Estados enemigos. Dado que la guerra en el antiguo régimen se apoyaba en intereses egoístas, las alianzas se venían rápidamente al suelo. Lo que Francia aprovecho para suplir su posición militar precaria. La cláusula de Rijswijk, provocó problemas en perjuicio de los protestantes.

En torno al comienzo de siglo los príncipes alemanes, lucharon por conseguir encumbramientos y coronas extranjeras. Pero en todo caso, la Paz de Rijswijk, no fue un triunfo para Luis XIV, pues no consiguió ningún logro territorial, sino todo lo contrario, No pudo contribuir de forma duradera a la paz , pues paso por sobre el problema más candente, la sucesión Española. Realizando un gran esfuerzo Francia logro ampliar su flota y conseguir importantes logros comerciales, que implicaban incluso la perspectiva de un Imperio extra-europeo. Pero la cuestión no resuelta de la sucesión de España hizo que la paz fuera de muy corta duración.

El problema de Sucesión Española, fue motivo diplomático principal de le época. El que tenía posibilidades de ascender al trono era Leopoldo I, pero luego Luis XIV expreso sus pretensiones. Las potencias marítimas solicitaban un derecho de intervención en una cuestión que suponía una alteración grave del paisaje político de Europa, ya que se trataba de heredar una potencia mundial. No hay que olvidar que España era un mercado capital de consumo, lo que despertaba el interés de ingleses y holandeses.

La muerte del hijo de Max Emmanuel y María Antonia, Fernando, heredero provisional al trono, generó la necesidad de nuevas decisiones políticas. Generó nuevos conflictos. Francia consiguió que se nombrara heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, ante lo que Leopoldo I y las potencias marítimas no se quedaron pasivos, pues era un incremento del poder de los Borbones demasiado grande. La guerra duró 12 años en Europa central. Fue un conflicto especialmente característico de la época, pues fue el resultado de una crisis dinástica que creció hasta convertirse casi necesariamente en un enfrentamiento de potencias europeas. La guerra desde un punto de vista militar se caracterizó por los esfuerzos vanos de los pretendientes de imponerse decisivamente en España, pero también por la lentitud den la conducción de la guerra. La falta de astucia de los aliados al presentar a la corte francesa exigencias exageradas obligó a Luis XIV a proseguir con la guerra, aunque ya se encontraba muy debilitado en todo aspecto. Las potencias marítimas concordaban en evitar la acumulación de poder en manos de alguna de ellas.

En teoría política equilibrio de fuerzas pasó a ser el principio dominante recogido del texto del tratado de Utrecht. Se dio vida por primera vez al concepto de Europa. Introdujo en las relaciones interestatales reglas morales y de derecho internacional fundadas en la integridad territorial básica de los estados particulares. La doctrina del balance of power fue la respuesta de Europa a Luis XIV y se convirtió casi en el fundamento de las relaciones internacionales en el siglo XVIII.

En el tratado de Utrecht se proponía la proclamación de Felipe de Anjou como rey de España. Su mayor éxito político correspondió a Gran Bretaña, ya que le había puesto su sello de manera muy evidente. El mantenimiento de este orden de paz y su protección frente a los intentos de revisión de los Habsburgos y Borbones fue la gran tarea de Inglaterra, en su calidad de potencia a la que se consideraba satisfecha. Inglaterra obtuvo en la práctica el papel de importancia hegemónica, pero de forma indirecta, para mantener la paz y el equilibrio de fuerzas, y por otro lado continuar con sus propios objetivos comerciales y coloniales con descaro. Las “últimas instrucciones” del rey sol intentaron crear una alianza de potencias católicas en oposición al nuevo dominio protestante.

Se introdujo en Francia la inseguridad, unida al derrumbe de la autoridad. Había un endeudamiento, lo que restringió las posibilidades de acción de la corona, y significó una vuelta del financiamiento de la corona por parte de empresarios privados.

Cáp. 6: orden, cientificismo y religiosidad: el mundo barroco

La construcción del Estado absolutista, racional, jerárquica y dirigida hacia la persona del príncipe tenía su contrapartida en una tendencia del barroco hacía el orden y la simetría. Las matemáticas y la Física prestaron conceptos fundamentales a la vida del Estado: la imagen de éste en cuanto máquina, la idea de un equilibrio de fuerzas y la figura mental de un sistema de estados que aceptara determinadas reglas y regularidades en el ámbito de las relaciones interestatales, resultado de la mutua atracción y repulsión de fuerzas. Se crearon conscientemente modelos de conducta geométricos que exigieron una realidad externa también geométrica. Se impuso este concepto en la instrucción militar. La música “vivió” de una estructura compositiva extraordinariamente precisa. En las artes plásticas la composición era dominada a menudo por un punto fijo evidente. La imposición de orden y simetría se manifestó de la manera más evidente en la arquitectura: columnas y pilares sometidos a regularidad geométrica. Las irregularidades de la naturaleza representaban para el planificador un desafío, y debían ser eliminadas. En los edificios representativos concebidos para el culto del soberano adquiere una importancia adicional el elemento de la perspectiva central. La geometría también influye en el jardín barroco palaciego.

El orden y la unicidad basadas en la geometría corresponden cabalmente a la voluntad del Estado y al aplomo del absolutismo. Ase logró demostrar la integridad del Estado y el ideal político de la unión compacta de los súbditos, con su simetría en la persona del soberano. Los mismos soportes del Estado estaban en condiciones de detectar la vinculación entre racionalidad técnica y tecnológica, y aparato de dominio, fundado en el orden, la simetría y la jerarquía.

También aparece un increíble cientificismo, que benefició mucho a los súbditos en particular. El barroco intentó introducir la racionalidad en el mundo. Las primeras academias aparecieron el los primeros años de la década de 1660 en Inglaterra y Holanda. Luego en todos los países eran una institución casi obligada. Su fin era el estudio de las ciencias naturales, en parte libre y en parte dirigida por el Estado. Asumió la función de incrementar la reputación nacional. El empirismo racional de finales del siglo XVII desarrollo un inaudito optimismo sobre la posibilidad de develar por deducción matemática y científica los grandes misterios de la naturaleza.

La contribución de Alemania a este impulso fue mas bien escasa, ya que faltaban estímulos externos y condiciones sociales. Los estudios científicos son de carácter excepcional.

También el barroco tuvo un avance en las ciencias humanas en el plano de las ciencias críticas de la historia, del derecho público, del derecho internacional y la historia contemporánea.

La religión y la política no eran cuestiones separadas. El estado moderno requería un acuerdo sobre Iglesia y religión y solo podría desarrollarse en fundamentos confesionales. La confesionalidad fue un elemento esencial del Estado.

Por más correcta que sea la afirmación de que el barroco tendía hacia un Estado donde el príncipe carecía de trabas en cuestiones confesionales, se debe insistir en que también hubo reacciones contra el intento de estabilizar el clero y las comunidades de fieles. Tales reacciones se representaron en los movimientos piadosos de fieles, que no se sentían protegidos en la Iglesia Estatal. Entre ellos se destacan el Jansenismo y el Pietismo. Fue un rasgo característico del barroco.

Mientras en el Imperio Germánico había un notable impulso hacia la tolerancia religiosa. Los esfuerzos por la unión de las iglesias recorren con abundancia e intensidad la época de Luis XIV, y contribuyeron a la formación de un estado de ánimo general, que hizo posible la coexistencia paritaria y pacífica. También contribuyo a que la política de enfrentamiento del Imperio quedara cubierta por una soberanía más libre de emociones. Lo que iba acompañado de una tolerancia práctica. Las conversiones de los príncipes o las diferencias confesionales entre príncipes y territorio, en el siglo XVIII, no eran ya motivo de historia. La generación que vivió en torno al 1700, estuvo marcada por la idea de tolerancia, lo que acerca este período a la Ilustración. No era síntoma de una indeferencia religiosa. La religiosidad se intensificó por todas partes. En el lado católico, fueron típicas las oleadas de piedad, como la cofradía de ánimas. Esto, habría las necesidades de los católicos del barroco, por conseguir el mayor número de indulgencias posibles. La cuestión de la salvación eterna fue para los católicos del barroco, un un punto candente de su vida y su conducta en este mundo.

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