Eucaristía

Cristianismo. Iglesia Católica. Sacramentos. Antiguo Testamento. Biblia. Año de la Eucaristía. Rito eucarístico

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LA EUCARISTÍA

Introducción.

En este informe voy a explicar de una forma completa, 4 temas, que son: El años de la Eucaristía, La importancia del pan en el antiguo testamento, La importancia del pan en la vida de Jesús y El pan de la Eucaristía.

Los temas nombrados anteriormente van a ser explicados por separado, sin embargo, todos están relacionados unos con otros. La idea principal de este informe es explicar casa uno de los temas, de modo que sea entendible para usted y que queden claros y profundizados para mí.

Por último, el orden en los que van a ser tratados estos puntos van a ser los siguientes: Año de la Eucaristía, primero. Segundo los temas del pan, y por último una síntesis de todos los temas, que además van a incluir una reflexión personal acerca de ellos.

Esperando que sean de su agrado, lo invito a leer este informe.

El año de la Eucaristía.

Luego del fin del año del Rosario, el Santo Padre lanza una nueva iniciativa, esta es que se celebre el Año de la Eucaristía. Uno de los motivos que dieron paso a esta celebración, son que se nos ha invitado a contemplar a Cristo a través de los ojos y del corazón de María, y también que es una buena e importante ocasión para que toda la comunidad cristiana logre hacer de este sacrificio y sacramento, el corazón de su vida.

Lo bueno es que el Papa ha dejado la iniciativa a las iglesias, de celebrar el año de la forma que les parezca más provechosa, sin embargo, le pidió a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que ofrezca sugerencias y propuestas, para que fueran útiles en la celebración, y sean usadas para ello.

Se dice que la eucaristía es misterio de luz porque la fracción del pan proyecta una luz hacia la Trinidad.

Es por esto que el año de la Eucaristía, propone, ante todo, un período de una preparación más intensa acerca de la Eucaristía creída por la Iglesia.

Uno de los objetivos concretos del año de la Eucaristía es estudiar en cada comunidad parroquial el orden del Misal Romano. Otro objetivo del este Año es que la comunidad entiende varias cosas, entre las cuales hay que tener presente: el lugar de la celebración, que son la iglesia, el altar, el ambón, entre otras; las funciones del sacerdote, es decir, que actúa in persona Christi; la forma de la celebración, o sea, “del pan de la palabra al pan de la eucaristía; los tiempos de celebración eucarística, tales como: domingos, días festivos, años litúrgicos; la relación entre la eucaristía y los demás sacramentos; el canto y la música; la comunión de los enfermos; la adoración al Santísimo Sacramento; las procesiones eucarísticas, entre otras.

«Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María, Madre y modelo de la Iglesia», así dice un capítulo de la carta encíclica, la cual hable también de la relación que María mantiene con la Eucaristía y con la Iglesia, por lo tanto, para vivir profundamente el sentido de la celebración eucarística, la mejor manera de hacerlo es dejarse educar por María, la mujer eucarística.

A continuación, voy a nombrar algunos días, tiempos y formas de oración que hacen referencia a la Eucaristía:

  • El domingo: Esta es la fiesta primordial, puesto que es el día en que Cristo resucitó pero, aunque el domingo es el día de la resurrección, no es sólo el recuerdo de una situación que ya pasó, sino que también se celebra la presencia viva de Jesús en medio de sus hermanos.

  • La vigilia pascual: Este es el centro del año litúrgico, en esta, la eucaristía es el punto máximo, que en el fondo, es “el sacramento pascual por excelencia”.

  • El jueves Santo: En este día, se invita a los presbíteros a celebrar con el obispo, pero además se invita con insistencia a los fieles a participar en esta Misa y a recibir el sacramento de la Eucaristía durante la celebración.

  • Celebración Eucarística y Liturgia de las horas: La liturgia de las horas se refiere a los distintos momentos del día en que está presente la alabanza y la acción de gracias. Sin embargo, también están presentes los recuerdos de los misterios de salvación.

En la celebración eucarística se dan a conocer muy bien las disposiciones que son necesarias para celebrar la Eucaristía, como la fe, la esperanza, la caridad, la devoción, entre otras.

  • Adoración Eucarística: En ella se muestra la unión que existe entre la celebración del Sacrificio del Señor y su presencia en la Hostia consagrada. La adoración eucarística se puede dar de diferentes modos, entre estos están: la simple vista al santísimo Sacramento, el cual se encuentra en el sagrario, la adoración ante el santísimo Sacramento expuesto, en la custodia, de forma prolongada o más corta, la Adoración perpetua y las Cuarenta Horas, entre otras.

La Eucaristía es impulsada, generalmente, por el sacerdote, en las misas ordinarias, sin embargo, obviamente, es impulsada por el obispo, el cardenal, el Papa, entre otros.

La Eucaristía se celebra, por pasos. Estos pasos están descritos en el Misal. El lugar en el que se debe celebrar es en el templo, capilla o iglesia, pero en el caso de no existir, se debe buscar un lugar apropiado para celebrar la Santa misa. También se debe tener en cuenta la estética del lugar, ya sea el color, la vestimenta, el orden en el altar, las imágenes, las flores, etc. No hay que olvidar que en estas celebraciones se debe tomar en cuenta las canciones, estas deben estar a la par con el tiempo litúrgico en que se celebra la misa, el momento en que se encuentre (entrada, comunión, etc.) y si es posible que este relacionado con el mensaje bíblico del día.

También hay que mantener una actitud silenciosa durante los tiempos apropiados y se debe tener mucho cuidado con los gestos y posturas.

El ambón debe estar solo al servicio de los que leen la palabra de Dios: La primera y segunda lectura, el Salmo y el Evangelio. No se debe ocupar para dar avisos u otro motivo que no sea leer la sagrada escritura.

También es necesario tener un grupo de ayudantes (acólitos) al servicio del altar, ya sea para llevar las ofrendas u otra necesidad que se de en la misa.

Entre otras cosas, lo nombrado anteriormente se debe tener en cuenta para celebrar la misa.

Para terminar el tema, voy a describir las partes de la Eucaristía:

  • Procesión de entrada: Se llega al lugar de celebración para celebrar la Santa misa. Los fieles acompañan la llegada del ministro, cantando con alegría.

  • Saludo inicial: Luego de que el sacerdote bese el altar y haga la señal de la cruz, saluda a la comunidad.

  • Acto Penitencial: La asamblea pide perdón con humildad por los pecados cometidos.

  • Gloria: Se alaba a Dios cantando, y reconociendo su santidad.

  • Oración colecta: Es la oración que el sacerdote hace, en nombre de todos los fieles, a Dios. En ella se recogen las intenciones de la asamblea.

  • Primera Lectura: Se rescata del A.T, en ella se habla de la historia del pueblo de Israel y sus profetas.

  • Salmo: Es una meditación que generalmente se hace cantando, pero que también se puede realizar rezando.

  • Segunda Lectura: Se rescata del N.T, y en ella Dios nos habla a través de los apóstoles.

  • Evangelio: Es antecedida por el canto de Aleluya. En el evangelio se proclama el misterio de Cristo. Cuando finaliza se responde: “Gloria a ti, Seños Jesús”.

  • Homilía: El sacerdote nos explica la palabra de Dios.

  • Credo: Luego de la homilía, afirmamos nuestra fe por medio de esta oración.

  • Oración de los fieles: En ella rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos.

  • Presentación de las ofrendas: Se presenta el pan y el vino sobre el altar, luego se realiza la colecta en nombre de toda la iglesia.

  • Prefacio: Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, dice Santo 3 veces.

  • Epíclesis: El sacerdote extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca al espíritu Santo, para que transforme el pan y el vino en cuerpo y sangre de Jesús.

  • Consagración: El sacerdote recuerda la última cena, citando las palabras emitidas por Jesús. En ese momento el pan y el vino se convierten en cuerpo y sangre de Jesús.

  • Aclamación: Se aclama el misterio central de nuestra fe.

  • Intercesión: En ella pedimos por el Papa, por los obispos, por los difuntos y por todos nosotros. Además ofrecemos este sacrificio de Jesús junto con toda la Iglesia.

  • Doxología: El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y sangre de Jesús, por Cristo con él y en él, un la unidad del espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Nosotros respondemos “Amén”.

  • Padre Nuestro: Preparándonos para comulgar rezamos a Dios como Jesús nos enseñó.

  • Comunión: Es el momento en el cual recibimos el cuerpo de Cristo.

  • Oración: Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión.

  • Bendición: Recibimos la bendición del sacerdote.

  • Despedida y envío: Habiendo recibido el pan de la Palabra y de la Eucaristía, nos retiramos de la Iglesia, llevando a Jesús en nuestros corazones.

  • La importancia del Pan en el Antiguo Testamento.

    En la Biblia, el pan está especificado, como toda clase de alimento, también dice que es el símbolo del alimento humano.

    La palabra pan se refiere a toda la realidad, toda la vida humana.

    En la Biblia, el pan pasó a significar todos los acontecimientos cotidianos: el pan de la alegría, el pan de las lágrimas y el pan del sufrimiento.

    El pan el la Biblia simboliza toda la vida, pues expresa todo el amor del Dios creador.

    El éxodo, es un libro que relata la liberación del pueblo de la esclavitud en Egipto. En el capítulo 16 del éxodo, sale explícitamente el proyecto de Dios sobre el pan, este es: “La lección del maná”.

    El maná viene de un arbusto, cuya savia se solidifica y sirve como alimento. Cuando el pueblo encontró el maná mientras caminaban por el desierto, se dieron cuenta de que Dios los protegía y estaba con ellos

    El maná es un alimento capaz de restaurar fuerzas para continuar el camino, con este alimento, Dios garantiza la supervivencia de su pueblo. Sin embargo, luego mejora el alimento y lo cambia por otro más nutritivo: Las codornices.

    Ahora voy a escribir un salmo el cual fue creado siglos después, y que está relacionado con la providencia de Dios:

    Pidieron, y Él les dio codornices:

    De pan el cielo los hartó

    Yahvé hizo llover sobre ellos maná para comer

    Les dio el trigo de los cielos:

    Pan de fuertes comió el pueblo

    Les mandó provisión hasta saciarlos.

    El sentido de este salmo es decir que el alimento que proviene del cielo, es igual que decir que todo el alimento viene de Dios.

    El maná, al ser un alimento inacabable, pues era el alimento de los pobres no debía ser guardado ya que se tomaba como un pensamiento de que Dios podía dejar de proveer al pueblo de este alimento. Todo aquel que intente guardar el pan, lo único que conseguirá es que se pudra y se llene de gusanos.

    Muy por el contrario, cuando una familia recoge solo lo necesario para alimentarse, nunca faltará el alimento.

    Luego de que el pueblo de situó en Canaán, se dedicó a la agricultura. Por esto, se convirtieron en sedentarios, lo que significó un cambio rotundo en cuanto a sus signos, símbolos religiosos y fiestas.

    Durante este cambio, el pueblo de Israel debía ofrecer buena parte de sus cosechas a Dios, para así obtener su bendición. Con esta ofrenda, queda especificado que todos los frutos son un regalo de Dios.

    Esta ofrenda lleva el nombre de “Fiesta de la cosecha” y era una ofrenda santísima que debía realizarse por siempre. El símbolo de esta ofrenda era una bandeja de madera recubierta en oro, sobre la cual se ponían las ofrendas. Tiempo después, se una a la Fiesta de la cosecha, la “Fiesta de los ázimos o del pan sin levadura”, la cual tenía un sentido de renovación total, esto, ya que como la levadura fermentaba era símbolo de pecado, de maldad. Por lo que el sentido de esta fiesta era limpiarse de los pecados y comenzar un nuevo año con nuevas esperanzas, buscando una sociedad igualitaria.

    Tiempo después, estas fiestas serán recordadas como “la pascua liberadora de Yahvé”.

    El pan de los profetas.

    La historia del profeta Elías está expresada en la historia del pueblo de Israel en el desierto.

    Hay una anécdota que habla acerca de una vez, cuando Elías le pide a una viuda que comparta el alimento, pero desgraciadamente, todos los alimentos de la mujer están agotados. Sin embargo, esta mujer, de todos modos, compartió con Elías, lo que trajo como consecuencia un milagro, el cual fue que surgió una harina milagrosa que permitió alimentar a una familia durante mucho tiempo.

    También hubo otra situación en particular: Elías se sentía sin fuerzas para seguir con el proyecto de Yahvé, pero el mismo Dios se encargó de alimentarlo, ofreciéndole pan y agua.

    Para el profeta Oseas, el pueblo de Israel le ha sido infiel a Yahvé ya que mantenían relaciones con los imperios de turno. Por esto, profetiza un tiempo de dolor, que se cumplirá en el exilio. Él dijo: “Su pan será como pan de duelo, y todo los que coman de él quedarán contaminados… y no entrará en la casa del Señor”.

    Para el profeta Amos, Israel sufrirá las consecuencias por el hecho de ser injustos con el pobre. Por esto, dice: “Vendrán días en que el pueblo tendrá hambre del pan en la mesa y del pan de la Palabra de Dios… Dios los castigará con su silencio por quitarle el pan al pobre”.

    Para el profeta Isaías, el real culto a Dios es: “Compartir el pan con el hambriento”. Y mientras están en el exilio, Isaías invita al pueblo a volver al pan de Yahvé.

    Por último, el profeta debe ayudar al pueblo a elegir el pan de Yahvé, al pan de Babilonia, ya que dice que el pan del imperio no es bueno para alimentar al pueblo, y que el pan de Babilonia es veneno.

    La importancia del pan en la vida de Jesús.

    En los tiempos de Galilea en la vida de Jesús, bajo el gobierno de Herodes Antipas, el pueblo estaba obligado a cumplir con una serie de injustas obligaciones, tales como: pagar impuestos al gobierno y al templo, vender sus tierras y buscar empleo, endeudarse, etc.

    Por causa de estas obligaciones, el pueblo se fue encerrando dentro de sus necesidades, como comer, y fueron dejando de lado la ley de Dios, es decir, ayudar a los necesitados. Desgraciadamente, y por causa de esto, cuando había plagas y enfermedades, los pobres se quedaban desamparados.

    La pérdida de estos valores, se expresan en los dichos de Jesús, estas son algunas de las cosas que él dijo: “El dueño de la tierra se apropia de los bienes de sus empleados y los exige más de lo que debe (Mt 25,26)”; “Los trabajadores están desempleados a la espera de un trabajo (Mt 20, 1-7), “La acumulación de la riqueza ofende a los pobres (Lev 19, 19-21)”, entre otras.

    Frente a la desgraciada situación del pueblo, Jesús decidió profesar, como lo hacían los antiguos profetas y anuncio la buena Nueva del Reino, proclamando un “Año Jubilar”.

    En un principio, Jesús fue discípulo de Juan Bautista y recibió su bautismo, pero en el momento en que Juan Bautista cae preso, Jesús decide continuar y al hacerlo se da cuenta de que Dios había terminado con el juicio de violencia y que a cambio de eso, le ofrece al pueblo un Nuevo Reino de paz, gracia y gratitud redentora. Por esto, Jesús anuncia que el Reino de Dios se acerca y además dice, en la sinagoga de Nazaret, que Dios lo envió para anunciar la Buena Noticia a los pobres y proclamar el año de la gracia del Señor.

    El reino que llega con Jesús tiene en cuenta al pobre, al necesitado, no por el hecho de ser pobre, si no porque ellos son tratados injustamente.

    En el discurso que da Jesús, hay unas palabras que vale la pena mencionar: “¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! ¡Felices ustedes, los que tienen hambre, porque serán saciados!”, pero también dijo: “¡Ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque ahora tendrán hambre!”.

    Mientras decía aquellas palabras, los pobres, hambrientos y enfermos, lo presenciaban.

    Cuando Jesús comenzó su misión se encontraba en el desierto, al igual que Elías. En eso el Tentador le sugiere que haga un milagro en beneficio propio, pero Jesús le responde diciendo la Lección del maná, la cual era: “El hombre no vive solo del pan, sino que de toda la palabra que sale de la boca de Dios”. El pan que alimenta la vida de Jesús es el pan de la justicia, el que nos llevará al nuevo Reino de Dios. Por esto, es que rechaza el pan del tentador.

    Jesús realiza su obra por medio de la comunicación, anunciando la palabra de Dios, no por medio de violencia ni opresión. Al ver de cerca esta obra, externamente es muy pequeña, pero interiormente tiene un sentido de renovación total.

    Jesús rechaza a todo aquel que posee riquezas, y que piensa que por el hecho de tenerlas está su vida asegurada. Jesús se dio cuenta de que la única forma de entender el evangelio de Dios, era deshacerse de todo el afán de violencia, es por eso que les advierte de la levadura del mal diciéndoles: “Estén atentos cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes” (Mc 8,15).

    Además dijo que le levadura de poder podría destruir a la comunidad cristiana, por lo que era necesario tener un “conversión” para acabar con la ambición, pues todo aquel que compartía, sería bienvenido en el Reino de Dios, y por el contrario, los que no comparten no serán bienvenidos. Por cierto que esta no es una decisión de Jesús, si no que es una ley que está desde el inicio de los tiempos.

    Jesús, hizo una especie de clasificación del pan, esta consistía en que el pan de la perdición, es decir, el pan de los ricos, que no es compartido y es guardado, y el pan de la bendición, el cual se comparte, incluso, en períodos de escasez.

    El hecho de compartir el pan significa que todos somos hermanos y hermanas, es por esto que Jesús comparte el pan con el hambriento y el enfermo.

    Cuenta una anécdota, en la que Jesús le enseña al pueblo el verdadero sentido de compartir el pan. Esta situación ocurre en el desierto, y el pueblo era visto como un rebaño sin pastor, y Jesús llega y se convierte en el pastor que los guiará por el buen camino.

    Jesús se convierte en el nuevo profeta, el que le da a comer al pueblo con una limitada cantidad de pan. En el momento en que hace esto, lo hace de la misma forma que en la última cena.

    Tiempo después ocurrió una nueva multiplicación, pero esta vez destinada a los paganos, en esta ocasión el número de personas y de canastas recogidas cambiaron, pero, obviamente con un sentido: comieron 4 mil hombres, pues el número 4 simboliza los 4 puntos cardinales, y se recogieron 7 canastas con restos de pan, ya que el 7 es un símbolo de totalidad.

    El anuncio que hace Jesús es acerca del Reino, éste es el mensaje central de Jesús, el cual trae alegría al pueblo. Lo más importante para Jesús es que el pueblo coma el pan del Reino, es que nos llama a un cambio radical.

    El reino de Dios está destinado a los pobres, es por eso que los ojos de Dios ven las ofrendas desde otro punto de vista, es decir, para Dios vale más el hecho de que una mujer done parte de lo que necesita para vivir, a un rico que haga una gran ofrenda, puesto que solo está dando de lo que le sobra.

    El Padrenuestro es una oración que nos invita a compartir el pan, además, esta fue la primera oración que Jesús le enseñó a sus discípulos. Cuando nosotros rezamos, no lo hacemos por una necesidad personal, sino colectiva, ya que ese es el sentido, dejar de lado nuestras propias necesidades para dar paso a las necesidades de todos.

    El evangelio de Juan anunció una nueva noticia, Jesús es el nuevo maná, para el nuevo pueblo. Sin embargo, él es más que el nuevo maná, el es el intermediario entre Dios y los hombres, el comunica al pueblo, los mensajes de Dios.

    Desgraciadamente, el pueblo cree que puede obtener el pan sin trabajar por el Reino, ellos creen que todo esto es gratuito, y que no tienen que dar nada a cambio. Es por esto que Jesús tiene que hacer entender a la comunidad, que solo busca el pan en la mesa, que va mucho más allá de eso, que todo tiene un sentido espiritual y de directa relación con Dios.

    La última cena se diferencia de todas las otras celebraciones, ya que en ésta, se come el cuerpo y se bebe la sangre de Cristo. El motivo de esto es porque “Debemos hacer propios los sentimientos y el proyecto de Jesús”.

    Como la Eucaristía es el encuentro en la mesa con el resucitado, los discípulos de deben mentalizar para darse cuenta de que con ellos está realmente Jesús resucitado. Aunque de todas formas lo reconocerán al momento de partir el pan.

    Para terminar, se debe llevar el sentido de compartir el pan de la vida, de la palabra y de la Eucaristía y todas las comunidades posibles.

    El pan de la Eucaristía.