Eucaristía

Religiones monoteístas. Cristianismo. Sacramentos. Consagración. Hostia Sagrada. Comunión. Misa. Efectos. Perdón de los pecados

  • Enviado por: Anika
  • Idioma: castellano
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Los sacramentos

Los Sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Jesucristo y confiados a la Iglesia, por los cuales no es dispensada la vida divina.

Los sacramentos son siete: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal, y Matrimonio.

La Eucaristía

Eucaristia (eujaristía) es la palabra griega de la que proviene uno de los dos grandes nombres que dan todas las confesiones cristianas, al sacramento, rito y misterio central de la religión sobre la que está asentada la cultura occidental. Es una palabra preexistente al rito que denomina, y por consiguiente carga con su significado original. Para los griegos eucaristía significaba "reconocimiento", "agradecimiento"; de ahí fraguó Diodoro de Sicilia el significado de "Acción de gracias", que forma parte de la terminología religiosa y se entiende por sí mismo. Son numerosos los derivados griegos de esta palabra, y se reafirman en el mismo significado. Su origen es evidente: está compuesta del prefijo eu (eu), que encontramos en euro, eutanasia, Eugenio, eugenesia... que significa "bien", más la palabra cariV (járis) que significa "brillo", resplandor", "encanto de la belleza", "gracia" y un largo etcétera. Fue personificada en la mitología griega en Las Tres Gracias. La extensión del término es, por tanto, inabarcable: es una especie de compendio de todo lo que de positivo pueda expresar un ser humano a otro, o a la divinidad.

El término Eucaristía, junto con su "traducción oficial" Acción de Gracias fue adoptado por el cristianismo para denominar no tanto el propio rito de la misa, como la actitud de los cristianos ante el mismo.

La palabra Eucaristía quiere decir acción de gracias, es uno de los nombres más antiguos y correcto porque en esta celebración damos gracias al Padre, por medio de su hijo, Jesucristo, en el Espíritu y recuerda la bendiciones judias que hacen referencia a la creación, la redencion y la santificación.

Este sacramento contiene verdadera, real y substancialmente el cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, bajo las especies de pan y vino.

En la Eucaristía hay que considerar tres cosas:
- La primera, que en la Eucaristía está real y verdaderamente presente Jesucristo.
- La segunda, que en la Eucaristía, Jesucristo se ofrece por nosotros.
- La tercera, que en la Eucaristía recibimos a Jesucristo cuando tomamos la sagrada Comunión.

A travez del tiempo, generación tras generación, cultura tras cultura, raza tras raza, los creyentes en Cristo hemos comunicado nuestras creencias y fe en El por medio de la enseñanza, del culto y su propio reflejo en nuesras vidas, nuestros corazones. Formulamos nuestra fe, mediante los simbolos de fe, el magisterio y la predicación.

Las enseñanzas y palabra de Jesus se han seguido acogiendo por nosotros los Cristianos, tal como las dió a conocer a los Apóstoles desde su llegada hasta su muerte, sin alteración ni cambio, trtando de seguir transmitiéndolas por medio de la Eucaristía, los sacramentos y las fiestas, manifestación de la vida de todos los pueblos y elemento fundamental de las religiones.

Quien sigue los mandamientos del Señor, escucha su palabra, celebra junto a la Iglesia y recibe su bendición en la Eucaristía, esta siguiendo a Cristo. Pues cumple con lo que El quiere que hagamos para ser mejores en la vida que Dios nos ha regalado.

Todo cristiano, toda comunidad de fe, toda Iglesia, vive su seguimiento al Señor Jesucristo con una actitud de fe en su palabra, caridad con quienes le rodean y esperanza de un mañana mejor y de la llegada de Jesus nuevamente a salvarnos.

Jesucristo instituyó la Eucaristía el día de Jueves Santo, en la última Cena, donde después de este suceso, Jesucristo dio la vida por nosotros.

Jesucristo empieza a estar en la Eucaristía en el momento de la consagración, donde la Hostía, que antes solo era pan de trigo, se convierte en el cuerpo de Cristo.En el cáliz, pasa lo mismo que en la Hostia, que antes de ser consagrado solo es vino de uva, pero al consagrarse por el sacerdote, se convierte en la sangre de Jesús. Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre..."

Nuestros deberes para con Jesús Sacramentado son: Visitarle con frecuencia cuando está oculto en el Sagrario o expuesto en la Custodia; asistir a la Santa Misa y recibirle en la Comunión.
Recibimos a Jesucristo en la Sagrada Comunión para que sea alimento de nuestras almas, nos aumente la gracia y nos dé la vida eterna.
Para recibir bien la Sagrada Comunión son necesarias tres cosas:

Estar en gracia de Dios.

Guardar el ayuno eucarístico y saber a quien recibimos.

Está en gracia de Dios el que está limpio de pecado mortal.El que cometió pecado mortal debe confesarse antes de comulgar, y por mandato de la Iglesia no basta hacer el acto de contrición, a no ser en caso de necesidad urgente si no tiene confesor.

Los frutos de la Sagrada Comunión son:

Aumenta la gracia santificante y las virtudes; nos une más a Jesucristo, es vínculo de caridad entre los cristianos, nos da fuerza para vencer las pasiones y es prenda de la gloria eterna.

Desde el comienzo de la Iglesia, el recibir la comunión está reservado para aquellos que creen en la doctrina de la Iglesia, de que la comunión es la Sangre y el Cuerpo de Cristo y además están en unión con ella y se encuentran en estado de gracia.

San Ignacio de Antioquia escribió cerca de 107 DC a la Iglesia de Esmirnay le dijo:

Ellos ( los que se están en error en estos días ) se abstienen de la Eucaristía y de la oración, porque no confiesan que la Eucaristía es la Carne de nuestro Salvador Jesucristo, Carne que sufrió por nuestros pecados y que el Padre en su bondad, resucitó.....Dondequiera se encuentre el Obispo, permitan que esté el pueblo; de la misma manera que donde esté Jesucristo ahí está la Iglesia Católica.

Con las excepciones que da la Ley de la Iglesia, que se puden leer en el Canon , solamente los católicos pueden recibir la Sagrada Comunión. Los Católicos así mismo, solamente pueden recibir la Comunión en aquellas Iglesias que tienen Sacramentos válidos, como las Iglesias Ortodoxas, la Iglesia Nacional Polaca y algunas otras. No califican ni las Iglesias Anglicanas, Episcopales, Luteranas u otras Protestantes.

Según San Pablo en su carta a los Corintios, se debe recibir la comunión después de hacer un examen de conciencia. Es un requisito para recibir la comunión correctamente, de lo contrario la comunión no logra el efecto deseado de unión con el Señor. Por esto, para nuestro bien y por respeto a nuestro Señor, la Iglesia nos obliga a estar en estado de gracia para recibir la comunión. Se debe observar, que algunos católicos tienen el concepto equivocado de que no pueden comulgar sin haberse confesado. Esto es incorrecto. La Teología de la Iglesia y sus Leyes obligan a confesarse SOLAMENTE cuando se está en pecado mortal. La confesión por devoción, es fuertemente recomendada. Pero dos errores deben de evitarse, el liberalismo y el rigorismo.Por tanto, si alguien come el pan y bebe de la copa del Señor indignamente, peca contra el Cuerpo y la Sangre del Señor. Por eso, que cada uno examine su conciencia antes de comer del pan y beber de la copa. De otra manera, come y bebe su propia condenación, al no reconocer el Cuerpo.

Necesariamente el encuentro con Cristo Eucaristía es una experiencia personal e íntima, y que supone el encuentro pleno de dos que se aman. Es por tanto imposible generalizar acerca de ellos. Porque sólo Dios conoce los corazones de los hombres. Sin embargo sí debemos traslucir en nuestra vida, la trascendencia del encuentro íntimo con el Amor. Resulta lógico pensar que quien recibe esta Gracia, está en mayor capacidad de amar y de servir al hermano y que además alimentado con el Pan de Vida debe estar más fortalecido para enfrentar las pruebas, para encarar el sufrimiento, para contagiar su fe y su esperanza. En fin para llevar a feliz término la misión, la vocación, que el Señor le otorgue.

Los comienzos de la misa

Desde el siglo II, según el testimonio de S. Justino Mártir, tenemos las grandes líneas del desarrollo de la celebración eucarística. Estas han permanecido invariables hasta nuestros días a través de la diversidad de tradiciones rituales litúrgicas. He aquí lo que el santo escribe, hacia el año 155, para explicar al emperador pagano Antonino Pío (138-161) lo que hacen los cristianos:

El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo.
Se leen las memorias de los Apóstoles y los escritos de los profetas, tanto tiempo como es posible.
Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas.
Luego nos levantamos todos juntos y oramos por nosotros...y por todos los demás donde quiera que estén a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar así la salvación eterna.
Cuando termina esta oración nos besamos unos a otros.
Luego se lleva al que preside a los hermanos pan y una copa de agua y de vino mezclados.
El presidente los toma y eleva alabanza y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo y da gracias (en griego: eucharistian) largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones.
Cuando terminan las oraciones y las acciones de gracias todo el pueblo presente pronuncia una aclamación diciendo: Amén.
Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo le ha respondido, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes pan, vino y agua "eucaristizados" y los llevan a los ausentes (S. Justino, apol. 1, 65; 67).

A la Misa se le llama BANQUETE EUCARISTICO. ¿ Porqué se le ha dado este nombre de Banquete Eucarístico?

Jesús cuando hablaba del Reino de los Cielos lo comparaba con un banquete. Y su Ultima Cena que fuera como un banquete, como un festín, una comida entre amigos. Un banquete es una comida alegre. Se colocan los manteles mas bonitos, la mejor cristalería, luces y flores. Hay música y canciones. Los corazones están llenos de alegría. Así es la Misa.

Si hay un banquete es porque se celebra un acontecimiento importante. Por eso cada banquete es la celebración de un acontecimiento, en cada Misa se celebra el acontecimiento de nuestra salvación.

El banquete no lo hacemos solos. Nos encontramos con personas que llegan de otras partes, venidos de distintos sitios y condiciones, y allí nos sentimos unidos por nuestro común amor a Cristo y a su Iglesia. Sentimos comunión de unos para otros.

En un banquete nos alimentamos con manjares escogidos. En la Santa Misa Dios nos alimenta con el Pan bajado del cielo que es el cuerpo de Cristo, del cual dijo el mismo Jesús: "El que coma de este pan vivirá para siempre" (Jn 6).

¿ Es nuestra misa una fiesta? ¿Participamos en ella con alegría? ¿nos sentimos más hermanos en cada celebración? ¿Comemos el Pan Celestial comulgando? Sería muy triste que nos dijeran: "vengan a ver comer a los demás". Eso no sería un verdadero banquete para nosotros. Y si no comulgamos en la Misa nos quedaremos así: viendo comer a los demás mientras que nosotros seguimos desfallecidos de debilidad espiritual. Jesús dijo: "Tomad y comed" y no solamente " Tomad y mirad".

Quiere que nos alimentemos con su cuerpo en la Eucaristía. Nos preparemos lo mejor posible, pero no nos quedaremos sin comulgar.

¿ Qué responder a los que dicen: "yo no comulgo porque soy pecador?

San Francisco de Sales repondía así: Si eres débil debes comulgar para volverte fuerte. Si has pecado mucho te conviene comulgar (después de confesarte bien) para que la presencia de Jesucristo te traiga fuerzas para no seguir pecando tanto. Si te domina el mal genio, al recibir en la comunión al que es "manso y humilde de corazón", El te irá contagiando de su bondad y su buen genio. Si tienes inclinación a la impureza y al vicio, la presencia en tu alma de Cristo el Cordero Inmaculado que jamás tuvo la más mínima mancha de pecado, te irá dando fortaleza hacia todo lo que es impuro, y amor por la virtud. Si te vence el orgullo, Jesús que es humilde te irá haciendo semejante a El. No comulgas por que ya eres santo, sino porque deseas llegar a la santidad. Y sin comulgar no lo lograrías quizá jamás.

El recibir la Eucaristía produce en el alma los siguientes efectos:

  • ·Aumento de la gracia santificante.

  • ·Producción de gracia sacramental.

  • ·Perdón de los pecados veniales.

  • ·Es prenda de vida eterna.

EFECTOS DE LA EUCARISTÍA

Los efectos más importantes de la eucaristía son tres:

  • La eucaristía hace a la Iglesia.

  • La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo.

  • Perdón de los pecados.

ð La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo:

Recibir la eucaristía da como fruto principal la unión intima con Cristo Jesús. Él mismo nos dijo: “Quien come de mi carne y bebe de mi sangre habita en mí y yo en él”. (Jn 6, 57).

Lo que la comida material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado conserva, acreciente y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo.

2. Perdón de los pecados:

El cuerpo de Cristo que recibimos es entregado por nosotros y la Sangre que bebemos es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin perdonarnos al mismo tiempo los pecados cometidos y preservarnos de los futuros pecados.

Como el alimento corporal sirve para restaurar la perdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad que en la vida cotidiana tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales. De la misma manera nos preserva de los futuros pecados mortales.

3. La eucaristía hace a la Iglesia:

La eucaristía no es un sacramento más, sino el sacramento por excelencia. Sin la eucaristía no habría Iglesia. La Iglesia es convocada a la eucaristía por Jesucristo Al celebrarla muestra nuestra unidad y crece como pueblo de Dios y misterio de comunión con El y con todos hombres y mujeres del mundo. La comunión renueva, fortifica y profundiza esta incorporación realizada ya por el Bautismo.

En los evangelios de los apostoles Mateo, Marcos, Lucas y Juan, tambien te hablan sobre el sacramento de la eucaristía.

Por ejemplo en el evangelio de San Mateo podemos leer eso:

Mientras estaban comiendo,tomo Jesús pan y lo bendijo, lo partio y, dandoselo a sus discipulos, dijo: “Tomad, comed, este es mi cuerpo.” Tomo luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: “Bebed de ella todos, porque esta es mi sangre de la Alianza, quw es derramada por muchos para perdon de los pecados. Y os digo que desde ahora no bebere de este producto de la vid hasta el dia aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.”

Dentro de los sacramentos, la eucaristía, existen variedades de cantos para la celebración de este rito como es la eucaristía. Uno de esos cantos es:

La Palabra de Dios

"Yo soy el pan de la vida.
Vuestros padres comieron el maná en el desierto
Y murieron; éste es el pan que baja del cielo,
para que quien lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.
Si uno come de este pan, vivirá para siempre;
y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por 
la vida del mundo…."Si no coméis la carne 
del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros.

"El que come mi carne y bebe mi sangre,
tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el ultimo día.
Porque mi carne es verdadera comida
y mi sangre verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre,
permanece en Mí, Y yo en él".

"Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado
y yo vivo por el Padre, también el que me coma
vivirá por mí". Jn 6, 48-57

 "Mientras estaban comiendo, tomo Jesús pan 
y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos dijo:
"Tomad, comed, éste es mi cuerpo."
Tomo luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo:
"bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza,
que es derramada por muchos para el perdón de los pecados".
Mt 26, 26-28

Conclusión

Para concluir con mi trabajo sobre el sacramento de la eucaristía, me gustaria decir que desde los tiempos de Jesús, las cosa han cambiado mucho con respecto a la eucaristía o la comunión.

Ahora los niños que van a hacer la comunión, solo la hacen por el mero hecho de que después sus familiares y amigos le vyan a regalar presentes con los que se podran divertir.

Cuando un niño hace la comunión y luego, como algo normal, le preguntas que que tal ha ido, lo más seguro que te contesten sera todos los regalos que le han dado.

Si en la comunión no regalaran presentes muchos niños recapacitarian y pensarian dos veces si de verdad quieren hacer este sacramento que significo mucho para Jesús y para todos los cristianos de aquella epoca.

En mi opinión, la comunión se deberia hacer cuando los niños no fueran tan niños, ya que a esa edad(sobre los 8 o 9) los niños no tienen conciencia de lo que estan haciendo, pero lo malo no es eso, sino que los padres les da igual tambien lo que piensen los hijos, sino que ya lo hacen como un rito.

Después de haber hecho este trabajo me ha hecho recapacitar sobre lo que en su dia yo hice, y si lo hice por Dios o lo hice como dite anteriormente, solo por los regalos.

Esto ha sido todo mi trabajo, espero que le haya gustado.

Bibliografía:

En Internet:

www.churchforum.org/info/Doctrina/sacramentos/eucaris2.htm

www.ewtn.com/spanish/prayers/corpus_christi.htm

www.aciprensa.com/Eucaristia/

www.elalmanaque.com/marz/7-3-eti.htm

Tambien en Mateo 26,26