Ética para Amador; Fernando Savater

Filosofía española contemporánea. Filósofos españoles. Género: ensayo filosófico. Ideas morales para adolescentes. Libertad y responsabilidad

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ÉTICA PARA AMADOR DE FERNANDO SAVATER

Prólogo

En el prólogo, el autor nos cuenta la razón por la cual le escribe este libro a su hijo Amador. Savater escribe el libro a su hijo para poder contarle esas cosas que quiso decirle de palabra y no se atrevió, porque a un libro no hay que estar mirándolo a la cara; y te puedes reír o hacer una mueca cuando quieras.

Principalmente, Savater va a hablarle a su hijo en el libro de sus vidas, o de lo que él hace y lo que el hijo está empezando a hacer. El único consejo que le da es el de tener confianza.

Capítulo I - De qué va la ética

A diferencia de otros seres vivos, las personas podemos elegir varios caminos por los que “tirar”, pese a nuestra programación biológica. Los animales, al contrario, están completamente programados y su conducta no tiene alternativas. Pero, esta posibilidad de cambio, tiene sus inconvenientes, pues puede surgir la equivocación; cosa que no les pasa a los animales.

La libertad es, pues, exactamente eso: la posibilidad de elegir varios caminos. Aunque a primera vista, puede parecer que ya podemos escoger absolutamente todo, hay cosas que se nos imponen y otras que no son realizables pese a nuestra predisposición de hacerlo. Por ejemplo, ninguna persona que habite en este planeta ha podido escoger su fecha de nacimiento, el color de sus ojos, su nombre… y muchas más cosas, que se necesitarían varias páginas en escribirlas todas. En cuanto a las cosas que no podemos hacer pese a nuestro interés, citaré alguna. Por ejemplo, yo querría pilotar un coche de Fórmula Uno a más de 300 kilómetros por hora, pero es más que obvio que no puedo; pues no tengo ni la forma física requerida, ni la formación necesaria para hacerlo.

Como conclusión; es necesario tener un cierto saber vivir que nos permita acertar en nuestras elecciones a lo largo de la vida. Dicho saber vivir es la ética.

Capítulo II - Órdenes, costumbres y caprichos

El autor considera tres tipos de motivaciones a la hora de realizar alguna acción. Estas motivaciones son las órdenes, las costumbres y los caprichos. Las órdenes son esas acciones que se realizan porque alguien te las impone o te ha estado convenciendo para que las hagas. Las costumbres son las acciones que una persona realiza mecánicamente y sin pensar mucho en ellas, porque las realiza a diario; como por ejemplo ducharse por las mañanas o desayunar. El tercer tipo de motivaciones a la hora de realizar una acción, los caprichos, son en las que el motivo es la ausencia de motivo, y son improvisadas; como darle patadas a una lata mientras caminas por la calle.

Pero estas motivaciones tienen diferente importancia y origen. Las órdenes y las costumbres vienen de fuera, mientras que los caprichos surgen del interior de uno mismo.

En cuanto a la importancia, las órdenes, sacan su fuerza, de miedo que puedes tener a las represalias de no cumplirla; aunque también lo hacen del afecto y la confianza a la que se llega de pensar que dichas órdenes son por tu bien. Las costumbres, vienen de la comodidad de seguir la rutina y del deseo de no contrariar a otros. Las costumbres también tienen algo así como la obediencia a ciertos tipos de órdenes, como son las modas. Los caprichos surgen espontáneamente sin que nadie te los mande ni creas imitarlos; y son un reflejo de la libertad.

Capítulo III - Haz lo que quieras

El ejercicio de la libertad consiste en poder decir “si” o “no” a las órdenes, costumbres y caprichos. Libertad es decidir, pero también darte cuenta de lo que estás decidiendo. Es lo contrario a dejarse llevar. Para no dejarse llevar es preciso pensar dos veces, incluso más, lo que vamos a hacer; buscando el por qué de esa acción, y de esta manera poder darte cuenta de si nos conviene o no hacer realizar esa acción; ya sea motivada por una orden, una costumbre o un capricho; ya que una acción no es buena simplemente por ser de uno de estos tres tipos.

Tanto “moral” como “ética” son términos que se aplican al “saber vivir”, aunque tienen significados diferentes. La moral es el conjunto de comportamientos y normas que las personas aceptan como válidos. La ética es la reflexión sobre el por qué los consideramos válidos y la comparación con otras morales que tienen personas diferentes.

A raíz de la moral y de la ética, surge el término “bueno”. Este término se puede aplicar muy bien a los objetos; esta moto es muy buena, o este libro es muy bueno; pero para las personas es más complicado. Para unos, ser bueno es ser resignado y paciente, para otros los buenos son los emprendedores y originales. Esta condición también varía entre los países; por ejemplo, en Sudáfrica, unos consideran buenos a quienes no molestan y se conforman con el apartheid" , mientras que otros llamarán buenos a quienes sigan a Nelson Mandela. La razón por la que no resulta sencillo decir cuándo un ser humano es bueno y cuándo no lo es; es que no somos capaces a comprender la “función” del ser humano. Podemos saber la función de un instrumento, de un objeto, de un deportista, etc; pero somos capaces a saber la función general de los seres humanos.

Capítulo IV - Date la buena vida

El “haz lo que quieras” que define al autor significa que debemos escoger lo que hacer en cada momento, buscando lo mejor para nosotros; y lo diferencia de los caprichos que nos puedan surgir en un determinado momento. Es decir, ese “haz lo que quieras” refleja que debemos tomarnos en serio nuestra libertad. El autor nos recomienda pensar verdaderamente en lo que nos conviene, y no en lo que nos apetece en determinado momento. Cita un ejemplo bíblico en el que un hombre le cambia un plato de lentejas a su hermano a cambio de la primogenitura. En un principio, y como tenía hambre, el hermano decide aceptar; pero cuando se encuentra con la barriga llena de comida se da cuenta de que acaba de hacer un pésimo trato.

Para este hombre, lo mejor era conservar su primogenitura, porque le daba grandes beneficios; pero la cambió por lo que en realidad le apetecía en ese momento, que eran las lentejas. Este es un claro ejemplo de “haz lo que quieras”.

En general las personas entienden hacer lo que quieran por darse la buena vida; pero no es tan fácil. La buena vida no está determinada por lujos materiales ni por dinero; sino por tener buenas relaciones con las personas, a través del lenguaje y de la cultura. Por eso la buena vida es tener buenas relaciones humanas, y no lujos materiales.

Capítulo V - ¡Despierta, baby!

El objetivo principal de la ética es averiguar en qué consiste esa buena vida que nos gustaría pegarnos. Para vivir bien, es obvio que necesitamos cosas (comida, ropa, una casa, un coche…) pero es mucho más importante es tener personas con las que convivir, hablar, compartir…Algo muy importante es saber como tratar a las cosas. Los objetos materiales, como la tele, el vídeo, el ordenador tienen una determinada vida útil más o menos larga, y cuando dejan de funcionar ¡ala! a la basura y si te apetece te compras otro nuevo. Pero las personas no son así; no puedes tirar a una persona a la basura cuando te canses de ella, ni pedirle que cumpla siempre una determinada función, porque eso sería tratarla como a un objeto. Para tratar a cada cosa como se merece es muy importante la atención; es decir, reflexionar sobre lo que se hace e intentar precisar el sentido de esa buena vida.

Capítulo VI - Aparece Pepito Grillo

La conciencia es aquello que nos ayuda a no caer en la imbecilidad, según dice el autor. Dicha imbecilidad consiste en que es necesario apoyarse en cosas ajenas, que no tienen nada que ver con la libertad. Pues bien, la conciencia está formada por unos determinados rasgos: a) Saber que no todo da igual porque queremos realmente vivir, y vivir humanamente bien. b) Estar dispuestos a fijarnos en si lo que hacemos corresponde a lo que de veras queremos o no. c) Ir desarrollando en buen gusto moral a base de práctica, para que haya ciertas cosas que nos repugnen espontáneamente. d) Renunciar a buscar coartadas que disimulen que somos libres y por tanto razonablemente responsables de las consecuencias de nuestros actos.

Las personas llamamos “malo” a aquellas cosas que no nos dejan vivir la buena vida que queremos. Para evitar ese mal es necesario una especie de egoísmo. Generalmente, la palabra egoísmo tiene mala prensa; pues se refiere a aquellas personas que sólo piensas en sí mismos y no les importa desfavorecer al resto. Pero el egoísmo necesario para tener una buena vida es el de desear lo mejor para sí mismo; teniendo en cuenta, claro está, a las personas que están a nuestro alrededor.

Los remordimientos surgen del arrepentimiento que tenemos después de hacer alguna acción que nos puede perjudicar. Los remordimientos vienen de nuestra libertad, porque si no fuéramos libres, no podríamos sentirnos culpables, y así evitaríamos los remordimientos.

Por eso, cuando somos conscientes de que hemos hecho algo de lo que nos podemos arrepentir, nos esforzamos en asegurar que no teníamos otra opción, mediante expresiones como “es más fuerte que yo”, ”perdí la cabeza”.

La conciencia trata de que nos tomemos en serio la libertad; es decir, que seamos responsables. Ser responsable es saberse auténticamente libre, tanto para bien como para mal: apechugar con las consecuencias de lo que hemos hecho, enmendar lo enmendable y aprovechar al máximo lo bueno. Una persona responsable siempre está dispuesta a reconocer sus hechos, ya sean buenos o malos, y decir “he sido yo”.

Capítulo VII - Ponte en su lugar

La especialidad de la ética, es la de cómo vivir bien la vida humana, es decir, la vida que transcurre entre humanos. Si alguien no sabe cómo sobrevivir, seguramente perderá su vida; pero si alguien no sabe nada de ética, lo que pierde es si vida humana; que es casi igual que perder la vida.

Las relaciones entre las personas no son para nada sencillas. Las personas tratan a las personas según lo que sean, ya que por muy semejantes que sean no está claro cual es la mejor manera de comportarse con ellos. El autor dice que no hay peor enemigo que un enemigo inteligente, capaz de hacer planes minuciosos y de tender trampas a quienes ellos desean, ante los cuales debemos adelantarnos y ser los primeros en tratarles; aunque esta actitud no es tan prudente como parece.

Marco Aurelio, un emperador romano decía que nos encontraremos muchas veces con mentirosos, asesinos, ladrones…y que debemos ante todo tratarlos como hombre que son, porque son tan humanos como nosotros y nos resultan imprescindibles. Algo a tener en cuenta es cuando un ser humano nos viene bien, que nada puede venirnos mejor; y que muchas personas pretenden comprar con infinitas cantidades de dinero, tan sólo la mitad de lo que recibimos cuando somos amados.

Ponerse en el lugar de otro se humano consiste en tratar de tomar en cuenta sus derechos; y cuando éstos faltan, hay que comprender sus razones. Ponerse en el lugar de otro es tomarle en serio y considerarle tan real como a ti mismo. Pero ponerte en el lugar de alguien no significa que debas darle siempre la razón en lo que hace; ni tampoco que debas comportarte como si fueseis idénticos; pues el primero de los derechos humanos es el de no ser fotocopia de los demás; por lo que cada uno debe ser un poco “raro”. Esos derechos humanos tienen que ver con la justicia, pero no con la de las leyes y los jueces, sino con la virtud de la justicia, es decir, la habilidad y el esfuerzo que debemos hacer cada uno por entender lo que nuestros semejantes pueden esperar de nosotros.

Capítulo VIII - Tanto Gusto

La frase de Montaigne es: “Hay que retener con todas nuestras uñas y dientes el uso de los placeres de la vida, que los años nos quitan de entre las manos unos después de otros”. El autor destaca dos cosas de esta frase. La primera, que no es prudente esperar demasiado para decidirse a pasarlo bien; porque si lo hacemos, terminamos pasando de pasarlo bien. Hay que saber entregarse a los placeres del presente. La segunda, es que lo bueno es usar los placeres, es decir, tener cierto control sobre ellos que no les permita revolverse contra el resto de lo que forma nuestra existencia personal. Si te entregas al placer con demasiada generosidad, es capaz de dejarte sin nada con la disculpa de hacértelo pasar bien.

El límite negativo de el placer no es el dolor, ni la ni la muerte, sino la alegría: Cuando empezamos a perderla, seguramente estamos disfrutando con lo que no nos conviene. Es que la alegría, abarca el placer y el dolor, la muerte y la vida. El arte de poner el placer a l servicio de la alegría, se le llama desde antiguo, la templanza. La templanza es una habilidad fundamental del hombre libre, aunque actualmente se la quiere sustituir por la abstinencia radical o por la prohibición policíaca.

Resumiendo, si a alguien le gusta sentirse culpable y cree que un placer es más auténtico cuando resulta de alguna manera “criminal”, esa persona lo que está buscando es castigo. En el mundo, hay muchos rebeldes que lo único que buscan es castigo por ser libres. En contraste, la templanza es la amistad inteligente que aquello que nos hace disfrutar.

Capítulo IX - Elecciones generales

Ética y política tienen algunas cosas en común, pues ambas están dirigidas a “vivir bien”. La ética es lo que nos ayuda a elegir lo que más nos conviene. El objetivo de la política es el de organizar lo mejor posible la convivencia social de manera que todos podamos escoger lo que nos conviene. Entre la ética y la política también hay algunas diferencias: la ética se ocupa de uno mismo, y la política coordina la libertad de muchas personas. En la ética, lo importante es querer bien, mientras que en la política lo que cuenta son los resultados de las acciones.

En la democracia todos somos políticos, aunque no lo seamos directamente, sino por representación de unos pocos. Es normal que los políticos se parezcan bastante a sus votantes, quizás hasta demasiado. Únicamente los gobernantes que llegan no llegan al poder mediante elecciones, se les tiene por gentes diferentes al resto de las personas; y por eso se creen con derecho a mandar a diestro y siniestro y sin escuchar a sus conciudadanos, aunque aseguran que la gente de la calle está con ellos. Al contrario, los que necesitan tener el apoyo de la gente para llegar al poder se muestran “muy humanos”, es decir, con los mismos deseos, intereses y problemas que las personas cuyo voto le interesa.

La mala fama de los políticos, está determinada por varios factores: Ocupan lugares privilegiados en la sociedad, sus defectos se hacen públicos…El que los políticos sean conocidos por todos e incluso envidiados hace que no sean tratados de igual manera que al resto de las personas.

También es cierto que hacen muchas promesas y reformas, más de las que son capaces de cumplir.

Desde un punto de vista ético, la política debería: Respetar al máximo las facetas públicas de la libertad humana, fomentar la justicia entre los miembros de la sociedad, garantizar la asistencia comunitaria a los que sufren y la ayuda a los que no pueden ayudarse a sí mismos y desear que la comunidad de los hombre se base en la libertad, la justicia y la asistencia.

Epílogo - Tendrás que pensártelo

La pregunta que el lector del libro debe plantearse es: ¿Cómo vivir del mejor modo posible?. El por qué de esta pregunta debe ser buscado personalmente por cada uno; y para eso hay tres razones.

1.- Por la propia incompetencia del autor del libro, quien dice que él no puede enseñar a vivir bien a nadie, pues con saber él mismo a vivir bien ya es más que suficiente.

2.- Porque vivir no es ninguna ciencia exacta, sino un arte. Para enseñar a vivir bien hace falta que la gente tenga unas determinadas condiciones, ya que puede haber gente que el arte de vivir bien le aburre o no le de más.

3.- La buena vida no es algo general; sino que en particular en cada caso. Cada uno tiene que inventársela según su individualidad, única e irrepetible a la vez que frágil. Para vivir bien, los consejos y la sabiduría de los demás puede ayudarnos pero jamás podrá sustituirnos.

La vida la adquirimos “desnuda”, es decir, no viene con instrucciones de uso. Por eso es sumamente difícil, por no decir imposible, escribir un “manual de la vida” que sirva para todas las personas y abarque todos los temas, incluidos los más polémicos, como el sexo, el sida, los preservativos, la violencia…

Debemos procurar elegir las opciones que nos abrirán otras opciones distintas en el futuro, y no “tirar” por un camino que termine en un muro sin salidas. Para eso, el autor termina el libro con el mismo consejo con que lo inicia: Ten confianza.

Interpretación final

Cada capítulo del libro está seguido de unos pequeños textos referidos al tema tratado en cada uno de los mismos. Estos textos, habitualmente cortos, son fragmentos de libros de otros autores , en alguna ocasión son fragmentos bíblicos, que expresan con su lenguaje original el tema en cuestión.

En algunas ocasiones, Savater dice que no quiere nombrar a muchos autores, porque lo que él desea es crear un ambiente de amistad entre él mismo y el lector; por eso pone esos fragmentos al final de los capítulos, para que los leamos en su formato original. En la mayoría de las veces, prácticamente todas, es más difícil comprender estos textos que el contenido del capítulo redactado por Savater, porque a menudo son de autores antiguos que utilizan un lenguaje muy elaborado, y cuesta más. De cualquier modo, creo que están muy bien, porque ayudan mucho a comprender el contenido del capítulo.

El libro de Savater, es una obra ensayística. Un ensayo es una reflexión del autor sobre cualquier tema, ya sea científico o humanístico, en este caso se trata de un texto humanístico. Generalmente, un ensayo es atractivo para cualquier persona medianamente culta, aunque sea lego en la materia.

En “Ética para Amador” se dan varias características del ensayo. Algunas de ellas son:

  • Carácter no exhaustivo, pues el autor procura no decirlo todo acerca del tema tratado.

  • Carácter no técnico: La obra no requiere ninguna especialización en el tema tratado, ni por parte del autor ni por la del lector; eso se refleja en la supresión de los tecnicismos.

  • Subjetividad y carácter “confesional”: El autor nos hace sus contemporáneos y sus amigos, y nos revela sus sentimientos.

  • Carácter dialogal: La obra se presenta como un diálogo entre autor y lector.

  • El ensayo como forma de pensar: El ensayista escribe lo que piensa en cada momento, y hay correcciones sobre la marcha.

  • Carácter digresivo: Hay muchos desvíos respecto a la idea principal, como ejemplos, incisos…

  • Carácter sugestivo: La obra no pretende convencer mediante pruebas, sino por medio de hábiles sugerencias.

  • Utilización frecuente de la primera persona.

  • Numerosas apelaciones al lector.

  • Uso de interrogaciones y exclamaciones retóricas.

  • Abundante uso de citas.

  • Aportación de anécdotas.

El libro de Savater recoge las ideas principales de la ética. A lo largo de nueve capítulo va tratando diferentes temas que van desde una introducción a la ética hasta la relación política - ética.

De todos los capítulos, el que más me ha llamado la atención es el segundo, titulado “Órdenes, costumbre y caprichos”. En él, el autor nos indica las tres motivaciones que tenemos las personas para hacer las cosas que hacemos; y nos indica la importancia de cada una..

Yo nunca me había parado a pensar sobre esto y supongo que esta es la razón por la que este capítulo me ha llamado la atención y gustado más que el resto. Creo que Savater sabe simplificar las cosas de una manera que las personas que leen los libros con cierta desgana por ser obligatorios, se interesan por el tema y comienzan a leer con toda la atención del mundo. En cuanto al contenido del capítulo, creo que es muy cierto lo que manifiesta el autor en cuanto a las órdenes, las costumbres y los caprichos; y si nos paramos a pensar en nuestras acciones, podemos adivinar instantáneamente a qué grupo pertenecen.

Como valoración general, este libro ha sido el que más me ha gustado y entretenido de todos los que hemos leído durante este curso.

" División racial entre la minoría blanca gobernante y la mayoría no blanca.

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