Ética a Nicómaco; Aristóteles

Filosofía griega. Ética a Nicómaco: Libro I. Virtudes. Felicidad. Ética y Política aristotélica

  • Enviado por: Marcos De La Chicori
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
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INTRODUCCIÓN

En esta obra se recogen algunos (los más importantes) planteamientos filosóficos de Aristóteles. Analizare el libro primero de "ETICA A NICOMACO" en el cual aristoteles hace mencion de temas como la politica, la felicidad, los bienes, la virtud.

Estos temas van a ser analizados en forma parcial cada uno por detallado.

LIBRO 1 : "ETICA A NICOMACO"

La ética de Aristóteles establece como punto de partida que el fin último de todo ser humano es la felicidad. Según Aristóteles, para llegar a la felicidad, se debe analizar la naturaleza humana. De esta manera se llega a la conclusión de que cada ser es feliz realizando la actividad que le es propia y natural. Es decir, el hombre es feliz siendo hombre y llevando a cabo actividades propias de los hombres.

La forma más perfecta, y a su vez irrealizable, de alcanzar la felicidad es la actividad contemplativa. Sin embargo, este tipo de felicidad es propia de los dioses. El ser humano, debido a sus necesidades, ha de conformarse con una felicidad limitada, consistente en la posesión de bienes corporales y exteriores y que sin las virtudes morales no se podría conseguir.

Dentro del ser humano, para Aristóteles, existen dos tipos de virtudes fundamentales. Las virtudes intelectuales, dedicadas a perfeccionar el conocimiento, y las virtudes morales que perfeccionan la forma de ser de cada persona. Entre las virtudes intelectuales se encuentra la prudencia, virtud de gran importancia para Aristóteles en la vida práctica.

Por otra parte, las virtudes morales son definidas por Aristóteles como hábitos que nos permiten elegir entre lo más correcto y conveniente dentro de un término medio racionalmente establecido. Por eso es importante la prudencia, ya que nos ayuda a estipular un término medio.

Además de la prudencia, Aristóteles otorga un lugar relevante a otras virtudes como son la justicia y la amistad

Para Aristóteles, la ética depende de la política, puesto que la conducta individual ha de supeditarse a las exigencias comunitarias. El mundo de la historia y de la cultura, y por ende también el de la ética y de la política, no se rige por principios necesarios como las demás ciencias, sino que sus principios generales se extraen de los juicios y de los actos de conducta observados en los ciudadanos de una comunidad y de su historia. Hay que atenerse a la realidad concreta. El grado de certeza que se puede exigir es el que nos permite la movilidad y variedad de las vicisitudes humanas. La ética de Aristóteles tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. Para algunos, la felicidad consiste en los placeres; para otros, en las riquezas; pero el hombre sabio la busca en el ejercicio de la actividad que le es propia al hombre, es decir, en la vida intelectiva. Ello no excluye el goce moderado de los placeres sensibles y de los demás bienes, con tal de que no impida la contemplación de la verdad. Sobre esta base desarrolla Aristóteles el concepto de virtud. La virtud consiste en el justo medio. Pero no se refiere a un medio matemático. Lo que quiere dar a entender es que el actuar del hombre debe estar regido por la prudencia o regla recta. Hay dos modalidades de virtud: Las dianoéticas (que se refieren al ejercicio de la inteligencia) y las éticas (que se refieren a la sensibilidad y los afectos). Todas las virtudes son hábitos que se adquieren por medio de la repetición. La virtud por excelencia es la justicia, la cual consiste en el acatamiento de las leyes, y en el respeto a los demás ciudadanos.

También para la política los criterios deben fundarse en la tradición, la cultura y el sentido común. Para Aristóteles el hombre es un "animal político" por naturaleza. Sólo los animales y los dioses pueden vivir aislados. La fuerza natural hacia la reproducción y la conservación, inclina a los hombre a vivir unidos, primero en la familia, luego en la aldea (unión de varias familias) y por fin en la ciudad-estado (ni muy pocos, ni demasiados habitantes). El buen funcionamiento de una ciudad-estado no se asegura solamente por aunar voluntades hacia un mismo fin; se requiere también de leyes sensatas y apropiadas, que respeten las diferencias, y donde a los ciudadanos se les eduque para la responsabilidad civil dentro de la libertad (Aristóteles, en su mentalidad clasista griega, no concibe el derecho de ciudadanía ni para las mujeres ni para los esclavos).

Aristóteles da a la política una claro contenido ético. Podemos concluir: la ciudad es una comunidad de hombres libres, que se orientan a la finalidad de vivir bien. Esta tarea constituye el bien individual y comunitario.

La auténtica misión y tarea del Estado es crear las condiciones para que se dé una vida buena y perfecta: tiene que satisfacer las necesidades primarias y materiales de los ciudadanos, y tiene que velar para que la ciudad alcance la Felicidad.

La ciudad es una entidad dinámica que tiende a conseguir un fin: la felicidad, que es su plena realización. Sólo en comunidad puede el hombre lograr su perfeccionamiento y su felicidad.

El Estado tiene como fin la felicidad de los ciudadanos. Los hombres se han asociado para vivir bien, esto es una vida conforma a la virtud, una vida regida por la razón.

Es el fin de nuestra actividad. Todo ser tiende a ser feliz. La felicidad arranca de uno mismo, no está en las cosas. Es una cualidad dirigida por la virtud, por lo que como toda acción dirigida por la virtud, tiene que ser agradable. Sentir la alegría de las buenas acciones es signo de bondad, de que estas en el camino cierto. Por tanto, obrar conforme a la virtud es el camino de la felicidad. Cuando estas tranquilo es que estas en el camino del bien. La felicidad es el fin de todo lo humano. La felicidad no es un modo de ser, pues de otra manera podría pertenecer al hombre que pasará la vida durmiendo o viviera como una planta, o al hombre que sufriera las mayores desgracias.

La felicidad se ha de colocar entre las cosas por sí mismas deseables y no por causa de otra cosa, la felicidad se basta a sí misma, y las actividades que se escogen por sí mismas son aquellas de las cuales no se busca nada fuera de la misma actividad. Tales parecen ser las acciones de acuerdo con la virtud.

La actividad más preferible para el hombre será la que está de acuerdo con su propio modo de ser, y para el hombre bueno será la actividad de acuerdo con la virtud.

La felicidad no está en la diversión, pues sería absurdo que el fin del hombre fuera la diversión y que el hombre se afanara y padeciera toda la vida por causa de la diversión.

La vida feliz se considera que es la vida conforme a la virtud y esta vida tiene lugar

LA FELICIDAD:

Para Aristóteles la felicidad es el “bien supremo”, el fin al cual están destinado todas

nuestras acciones, el objetivo de la vida de los seres humanos. El nombre de “bien supre-

mo” ya nos índica que hay otros inferiores a el. En efecto Aristóteles jerarquiza los bie-

nes, pero todos ellos, toda acción, están destinados al superior, son medios que nos llevan

a el, por tanto, esta cadena de medios y fines es limitada, de lo contrario, si no tuviéramos

un objetivo final, la vida carecería de sentido. Este planteamiento podría llevarnos a la

errónea impresión de que Aristóteles era relativista, nada más lejos de la realidad, ya que

aunque un medio sea un mal, tiene como finalidad un bien (el supremo).

Llegamos pues al momento de definir que es el bien supremo, no sólo para Aristóteles,

sino que también a diversas opiniones de su época con las que el estaba de acuerdo o por

el contrario las rebatía. Así tenemos que para casi todo el mundo el bien a alcanzar es la

felicidad, y que por esta entienden el vivir y obrar correctamente. Además cualquier persona entiende por felicidad la salud y la mejoría en situaciones adversas. Pero esta definición de felicidad (la primera) no es acorde a todos; para el vulgo (la plebe), la feli- cidad es igual al placer o la riqueza, estos tienen por tanto una visión materialista que, influye en sus vidas (al igual que el resto de visiones). Otros creen que la felicidad es la presencia de los que ellos carecen. Por el contrario los sabios opinan que es el honor, para finalizar esta la opinión de unos pocos que coincides con Aristóteles en que es el “bien supremo”. Ahora bien ¿qué entiende Aristóteles por felicidad? Pues bien, para Aristóteles es el uso de la razón, vivir conforme a ella durante toda la vida. La felicidad aristotélica es algo perfecto y suficiente, ya que es el fin de sus actos, pero para alcanzarla hemos de comprender que el bien humano es una actividad del alma con-

forme a la virtud, es decir, que las acciones de los hombres son actividades pensadas y

razonadas primorosamente, y que si las virtudes son numerosas estas acciones tienen que

estar conforme a la mejor de todas ellas, y todo ello durante toda la vida. Intentare una

explicación más sencilla. Partamos de la función propia del hombre, que es la razón, esto

es lo que le diferencia de las plantas y los animales, con los que comparte la vida y la sen-

sitividad,de esto tenemos que el bien del hombre es igual a la actividad del alma según la

razón, y que esta actividad esta hecha virtuosamente (con perfección), sintetizándolo lle-

gamos a que el bien humano es una actividad del alma conforme a la mejor virtud que hay

en nosotros en una vida entera.

LA POLÍTICA:

Aristóteles tenia una concepción máxima de la política, es (para el) la más importante de

todas las ciencias, puesto que se sirve de todas las otras y por ello comparte sus fines, lo que aportará al hombre el bien, ya que es la política la que rige y legisla a las ciudades y estados. El hombre es definido por Aristóteles como un animal político, es por todo ello que la mejor definición aristotélica que puede hacerse de “política” es el de ciencia que in-

vestiga como llegar al bien supremo para los hombres.

La diferencia con las otras ciencias viene dada por el carácter práctico de la política, es

una ciencia práctica que se basa en la experimentación, y que debido a ello no es exacta,

no es demostrable. Por ello no es una actividad recomendable para las juventudes, pues

estos son inexpertos y carecen de razón, dejándose llevar por la pasión.

La ciencia con la que más esta relacionada la política es la ética, ambas buscan el bien del

hombre, pero les diferencia, que una lo busca a nivel colectivo (ciudad) que es la política,

mientras que la ética busca el bien a nivel individual.

Además de todo esto cabe resaltar que el político debe tener unos conocimientos refe-

rentes al alma, al residir la razón en ella, para intentar conocer la forma de razonar de sus

conciudadanos y convencerlos de sus ideas, y también porque el objetivo de los políticos

es el de hacer virtuosos a los ciudadanos y para ello deben conocer el alma.

Con esto finalizamos otro apartado más, aunque volveremos a hablar de el cuando lo rela-

cionemos con una de las virtudes dianoréticas, la prudencia.

LA VIRTUD:

La mejor manera para entender el concepto de virtud para Aristóteles es el término medio,

es decir, no pasarse (en nuestras acciones) ni por exceso ni por defecto. Por ejemplo, en un

estado normal, ser virtuoso seria la valentía, el término medio entre osadía y cobardía.

Pero recordemos que la virtud pertenece a las dos partes del alma, la irracional y la racio-

nal. Las virtudes racionales son las dianoéticas, mientras que las irracionales son las éticas.

Aristóteles se refiere a estas últimas cuando habla del término medio, es en el ámbito irra-

cional donde debe ser aplicado, y además este término medio no es estático sino que depen-

de del contexto de la situación. Realmente no es el término medio donde se encuentra la

virtud, sino que esta se halla donde al escoger se obtiene lo mejor para uno mismo.

Las virtudes dianoéticas, por su parte dependen de la razón,(recordemos que la razón es la

fución propia del hombre), y esta razón puede ser a su vez de dos formas: contemplativa,

esto es, teórica, basada en la simple contemplación de la verdad y que por ello no produce nada ni se relaciona con la acción, y que tiene como fin establecer la verdad y la falsedad.

La otra forma de la razón (o entendimiento) es la práctica, esta razón se basa en las ac-

ciones deliberadas por lo que se relaciona con la elección, la deliberación y la acción (lo

que implica futuro y posibilidad). Además ha de coincidir con el deseo, es por ello que su fin es la verdad conforme con el deseo recto.