Etapas de la Infancia

Desarrollo biológico y psicomotor. Conocimiento experiencial. Desarrollo lingüiístico, cognitivo y social

  • Enviado por: Luis Eduardo Alvarez García
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 20 páginas
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PSICOLOGÍA

Etapas de la Infancia

LA INFANCIA

  • Desarrollo biológico

  • Las cuatro primeras semanas de vida marcan el período neonatal, un momento de transición de la vida intrauterina cuando el feto depende totalmente de la madre a una existencia independiente.

    El bebé al nacer tiene características distintivas, cabeza grande, ojos grandes adormilados, nariz pequeña y mentón hendido (lo que hace más fácil amamantar) y mejillas gordas.

    La cabeza del neonato es un cuarto de la longitud del cuerpo y puede ser larga y deformada debido al amoldamiento que ha facilitado su paso a través de la pelvis de su madre. Este amoldamiento temporal es posible debido a que los huesos del cráneo del bebé no se han fusionado aún; no estarán completamente unidos durante los 18 meses. Los lugares de la cabeza en donde los huesos no han crecido juntos- puntos suaves o fontanela- están cubiertos por una membrana fuerte. Debido a que el cartílago de la nariz del bebé es moldeable, el viaje a través del canal deja la nariz luciendo aplastada por unos pocos días.

  • Crecimiento del cuerpo

  • El crecimiento físico es más rápido durante los 3 primeros años que durante el resto de la vida. A medida que los niños pequeños crecen en tamaño, la forma del cuerpo también cambia. El tamaño del resto del cuerpo se proporciona con el de la cabeza, la que sigue el proceso en curso hasta alcanzar el tamaño de la de un adulto. La mayoría de los niños se adelgazan durante los 3 primeros años; el niño de 3 años es más delgado si se compara con el regordete y barrigón de un año.

    En la mayoría de los bebés el primer diente aparece entre los 5 y 9 meses, y al año tiene 6 u 8 dientes y a los 2 años y medio tiene 20.

  • Crecimiento del cerebro

  • El cerebro humano crece más rápido mientras el bebé está todavía en el vientre y en los primeros meses de vida. En el feto en desarrollo, se forman un promedio de 250.000 células cerebrales por minuto, a través de la división celular (mitosis); así la mayoría de los cien mil millones de células en el cerebro humano ya están presentes en el nacimiento.

    El cerebro, la columna vertebral y una red de nervios que llega a todas las partes del cuerpo constituye el sistema nervioso. Este complejo sistema de comunicación envía mensajes sensoriales desde todas las partes del cuerpo al cerebro y regresa órdenes motrices de éste.

    Inmediatamente después del nacimiento hay un incremento en el crecimiento de las células cerebrales. Las células formadas recientemente se clasifican por funciones, y se dirigen a sus posiciones apropiadas bien sea en la capa superior del cerebro, o en la capa inferior, o niveles subcorticales. En un recién nacido, las estructuras subcorticales que regulan funciones biológicas como la respiración y la digestión son las que estñan desarrolladas de manera más completa; las células en ek córtex cerebral, que es donde se origina el pensamiento y la solución de problemas, todavía no están bien conectadas. Las conexiones entre las células en el córtex aumentan marcadamente a medida que el bebé madura y hacen posible el funcionamiento motor e intelectual en niveles más altos.

  • Conductas reflejas

  • Los seres humanos tienen un arsenal de reflejos, algunos de los cuales parecen ofrecer protección e inclusive abarcan hasta la supervivencia misma.

    Los llamados reflejos primitivos, o reflejos de los recién nacidos, se encuentran presentes en el momento del nacimiento o un poco después, y algunos se pueden producir aun antes del nacimiento. En un bebé neurológicamente saludable, estos reflejos desaparecen en diferentes épocas durante el primer año. La breve aparición de estos reflejos primitivos indica el control subcortical del sistema nervioso de un infante, ya que la maduración de la corteza cerebral inhibe sus manifestaciones.

    Los reflejos primitivos son normales en los recién nacidos pero después de los primeros meses es normal que se desvanezcan como señal de desarrollo neurológico. Los reflejos primitivos se hallan controlados por la subcorteza; su desaparición es prueba de que la corteza se está desarrollando

    y da como resultado el cambio de conducta refleja a conducta voluntaria. Ya que hay un tiempo preestablecido para el desarrollo y la desaparición de los reflejos primitivos, el desarrollo neurológico de un bebé, se puede evaluar al observar qué reflejos se hallan presentes o ausentes.

  • Desarrollo psicomotor

  • Hay un orden definido para la adquisición de destrezas motrices y la habilidad de moverse deliberada y acertadamente es progresiva. Las habilidades van de lo simple a lo complejo. Primero, el niño alza objetos relativamente grandes con toda su mano. Luego, gradúa el uso de pequeños movimientos como de pinza con su pulgar y su índice para alzar objetos muy pequeños. Después de que ha logrado control sobre movimientos separados de los brazos, manos, piernas y pies, será capaz de coordinar todos estos movimientos para poder caminar.

    La habilidad para caminar y la precisión para agarrar son dos de las habilidades motrices más distintivas de los humanos, ninguna de las cuales está presente en el momento de nacer.

  • control de la cabeza

  • Al nacer, el bebé puede voltear la cabeza de lado a lado cuando está acostado hacia arriba y, cuando está boca abajo, puede levantar la cabeza lo suficiente como para voltearla. Primero domina el elevar la cabeza mientras que está boca abajo; luego mantiene su cabeza derecha cuando se le sostiene, y después levanta la cabeza cuando está boca arriba. Durante sus primeros 2 ó 3 meses continúa elevando la cabeza más alto y, alrededor de los 4 meses, puede mantenerla derecha cuando se le ayuda ocuando se lo mantiene sentado.

  • Control de las manos

  • Aproximadamente a los 3 meses y medio, el bebé puede agarrar un objeto de tamaño no muy grande, aunque todavía tiene dificultad para agarrar cualquier cosa que sea mucho más pequeña. Alrededor de los 7 meses, las manos están lo suficientemente coordinadas como para poder alzar un guisante de la bandeja de su silla de comer, haciendo uso solamente de un movimiento como de pinza . A los 14 meses puede construir una torre de dos cubos; alrededor de los dos años pude agarrar una taza y beber de ella, y su lateralidad ya se halla bien establecida; aproximadamente 3 meses antes de su tercer cumpleaños, puede copiar un círculo, bastante bien.

  • Locomoción

  • A los 3 meses, después de un cuarto de año como prisionero de la gravedad, el bebé empieza a rodar sobre sí mismo a propósito, primero de su estómago a la espalda y más tarde de la espalda al estómago. Los bebés aprenden a sentarse ya sea levantándose por sí mismos, ya sea cuando están acostados o dejándose caer cuando están de pie.

    El bebé promedio puede sentarse sin apoyo entre los 5 y 6 meses y puede adoptar una posición de sentado sin ninguna ayuda, dos meses más tarde. Alrededor de los 6 meses aproximadamente, empiezan a moverse por todas partes en forma muy variada y bajo su propia cuenta y riesgo. Se mueven sobre el estómago, empujan el cuerpo con los brazos y arrastran con dificultad los pies detrás de ellos. A veces, sentados, corren rápidamente, empujándose hacia delante con los pies y las manos. La mayoría de los bebés ya se desenvuelven por todas partes con bastante propiedad alrededor de los 9 ó10 meses.

    Alrededor de los 10 meses, después de unos 4 meses de práctica parándose con el apoyo de cualquier objeto, puede soltarse y pararse solo. Alrededor de dos semanas antes del primer cumpleaños, se pone de pie correctamente, por sí mismo.

  • Desarrollo del conocimiento experiencial del mundo

  • Cuando el niño recién nacido agarra algo, esta acción es un acto reflejo. Es una respuesta ante un estímulo. Las manos del bebé se desarrollan durante los 2 primeros años de vida, a los 3 meses de edad, el niño ya empieza a adquirir hábitos o habituación a agarrar instrumentos, utensilios...

    Se establecen conexiones en el cerebro para poder realizar movimientos con las manos, este es el primer paso.

    El segundo paso, es establecer una relación con el medio. El niño puede percibir un objeto, pero no puede alcanzarlo. Cuando logra alcanzar algún objeto que quería, se da cuenta que todos sus esfuerzos no son en vano, y repite la acción continuadamente.

    Cuando consiga coordinar el alargamiento del brazo y la mano, conseguirá agarrar aquellos objetos que quiera, con más precisión. La boca, las manos, son las primeras acciones que se desarrollan en la corteza cerebral ( conexiones cerebrales).

    El bebé es capaz de reconocer un objeto que haya tenido en la boca sin haberlo visto antes. Un bebé sabe que su madre está en casa aunque no se encuentre en la habitación Permanencia de los objetos.

    El niño puede agarrar un objeto en movimiento, pero se encuentra con un problema, el niño no puede soltar el objeto, tiene que esperar a que se suelte por sí solo. Al cabo de un tiempo, el niño es capaz de agarrar y soltar los objetos.

    A los dos años de edad, el niño ya puede tener la habilidad de abrir y cerrar las puertas. Lo más dificultoso es vestirse y desvestirse, limpieza de dientes.

    La percepción de la profundidad es innata o aprendida muy temprano. Sin embargo, la habilidad para percibir la profundidad no indica un temor a las alturas. El sentido del peligro no se desarrolla sino más tarde y está relacionado con la habilidad de los niños para moverse por sí solos.

  • Desarrollo lingüístico

  • La primera actividad vocal del bebé es llorar. Uno o dos meses después, balbucea, utilizando su lengua de diferentes formas para moldear los sonidos; alrededor del primer cumpleaños. El niño dice algunas palabras cortas formadas por sonidos simples; puede producirlas bien y muestra un control sutil y voluntario de su cuerpo.

    El manejo del habla no es únicamente una cuestión de aprendizaje. Es también una función de maduración. La importancia de la maduración, el desdoblamiento de los patrones de conducta en una secuencia determinada biológicamente y relacionada con la edad. Estos cambios son programados por los genes; es decir, antes que el niño pueda tener control completo de todas las habilidades debe estar biológicamente listo.

  • Discurso prelingüístico

  • A las 6 semanas del nacimiento, los bebés se arrullan cuando están felices produciendo chillidos, gorgoteos y sonidos vocálicos. Entre los 4 y los 6 meses empiezan a balbucear, repitiendo una serie de sonidos simples.

    De los 7 a los 12 meses imitan accidentalmente sonidos que han escuchado y luego se imitan a sí mismos al producir estos sonidos. Cerca de los 9 a 10 meses imitan sonidos deliberadamente. Aun cuando no los entiendan.

    Al principio del segundo mes, cuando de arrullan para expresar satisfacción, los bebés empiezan a aumentar en forma continua la gama de entonaciones emocionales.

  • Discurso lingüístico

  • Cuando la primera palabra no es mamá o papá, puede ser una sola sílaba que tiene gran variedad de significados, de acuerdo con lo que está sucediendo en ese momento. Una palabra sola que parece expresar un pensamiento completo se llama holofrase.

    Normalmente, alrededor de los 15 meses un niño de cualquier sexo ha dicho diez nombres o palabras diferentes, y el vocabulario continúa creciendo a través de la etapa de las palabras simples. También hay seguridad creciente en las palabras, más y más ocasiones inspiran al bebé para decir una palabra o un nombre.

    La edad en que los niños comienzan a combinar palabras varían. Generalmente, lo hacen después de su segundo cumpleaños. Aunque el discurso prelingüístico está clara e íntimamente ligado a la edad cronológica, el discurso lingüístico no.

    Algunas de las características del habla temprana:

    • Los niños simplifican y dicen solamente lo suficiente para que se les entienda.

    • Generalización de reglas: las aplican rígidamente sin usar excepciones.

    • Entienden las relaciones gramaticales que no pueden expresar.

  • Desarrollo cognitivo

  • A las doce semanas el niño entiende la relación causa-efecto. Han aprendido que llorando puede conseguir que ocurran cosas, ha aprendido también a saber a escuchar. El cerebro de un bebé empieza a desarrollarse los primeros meses de vida, el córtex permite al bebé controlar su comportamiento. El córtex humano se desarrolla más lentamente, y hasta los 3 años no se aprecia la diferencia en cuanto a la creatividad.

    A los 6 meses, se es sensible a las diferencias matemáticas, ej: saben diferenciar entre un juguete y dos juguetes. Para los bebés “más de tres“ es más. Saben diferenciar que un juguete no es igual que dos juguetes.

    Aprenden mediante la acción y no sólo mediante la observación. Desarrollan la capacidad de categorización. A los 15 meses, ya comienzan a experimentar. Descubren que el agua no tiene las mismas propiedades que el aire. La habitación de los juguetes, es donde el niño monta y desmonta las cosas, rara vez pasa de un juguete a otro sin manipularlo. Con 1 año más de edad, el niño tiende al orden, ha aprendido que los objetos se pueden clasificar.

    El pensamiento no sólo es científico, sino también creador. Los bebés 1º aprenden a copiar, después improvisar y más tarde a crear.

  • Desarrollo social

  • Desarrollo emocional

  • El desarrollo emocional depende de muchos factores, algunos de los cuales son innatos y visibles en el nacimiento y otros sólo aparecen después de un tiempo. Este proceso puede provenir de un reloj ”biológico” en maduración, gobernado por el cerebro, el cual dispara sentimientos específicos en diferentes etapas. Esta cronología puede tener valor para la subsistencia: expresiones de dolor de niños indefensos de dos meses pueden hacer que se les proporcione la ayuda que necesitan, mientras que la ira expresada por los mismos bebés en la misma situación, pero siete meses más tarde, puede ocasionar que alguien haga algo para ayudarles, por ejemplo a alejar a una persona que le molesta.

    Poco después de nacer, los bebés muestran interés, angustia y disgusto. En los meses siguientes van más allá de estas expresiones primarias para expresar alegría, cólera, sorpresa, timidez, miedo. Pero emociones más complejas que dependen del sentido de sí mismo llegan más tarde, alguna de ellas el segundo año, que es cuando la mayoría de los niños desarrollan la autoconciencia: capacidad para reconocer sus propias acciones, intenciones, estados y competencia y para entender que están separados de otras personas y cosas. Al darse cuenta de esto, pueden pensar sobre sus acciones y juzgarlas.

    Alrededor de los ocho meses, la mayoría de los bebés desarrollan miedo a los extraños, sin embargo no muestran miedo si el extraño es otro niño.

    El logro de la autoconciencia representa un gran salto de los niños en la comprensión y en la relación con otra gente; pueden colocarse en el lugar de otras personas y así desarrollan el sentimiento de empatía; además pueden pensar sobre sus propios sentimientos. Cuando se dan cuenta de que nadie más puede conocer sus pensamientos, desarrollan la habilidad de mentir.

  • Expresión de las emociones

  • Durante el primer mes, el bebé se aquieta al sonido de una voz humana o cuando la alzan, y sonríe cuando le mueven las manos y se las ponen juntas para jugar a dar palmaditas. Cada día que pasa, responde más a la gente- sonriendo, arrullándose, agarrando objetos...

    Al nacer, su grito indica incomodidad física; más tarde, posiblemente expresa angustia psicológica. Sus primeras sonrisas con frecuencia son espontáneas como una expresión de bienestar interno. Después de unos meses, las sonrisas son, con más frecuencia, señales sociales en las cuales el bebé muestra su agrado por otras personas.

  • El llanto

  • Como la forma más poderosa - y a veces única - como los bebés pueden señalar al mundo externo cuando necesitan algo, el llanto es un medio vital de comunicación. Desde la primera semana de vida, los infantes lloran cuando sienten hambre, frío y cuando están desnudos o despiertos. Durante las siguientes semanas, también lloran cuando se les interrumpe la comida, cuando se los estimula estando incómodos y cuando se los deja solos en un cuarto.

    Patrones de llanto: Hay cuatro patrones de llanto:

  • Llanto de hambre básico: llanto rítmico que no siempre está asociado con hambre.

  • Llanto de ira: variación del llanto rítmico en cual un bebé expele el exceso de aire a través de las cuerdas vocales.

  • Llanto de dolor: ataque súbito de llanto en voz de alta sin quejidos preliminares, o grito inicial prolongado seguido de un período largo de retención de la respiración.

  • Llanto de frustación: empieza con dos o tres gritos largos sin períodos largos de retención de la respiración.

  • La sonrisa

  • Su sonrisa pone en movimiento un ciclo de confianza y afecto. La sonrisa se desarrolla por etapas. La primera sonrisa tímida aparece muy pronto después del nacimiento y en alguna ocasión se explicó que se debía a gases; pero se sabe que ocurre en forma espontánea como resultado de la actividad del sistema nervioso central y, frecuentemente, aparece cuando el niño se está quedando dormido.

    Durante la segunda semana después del nacimiento, el bebé sonríe con frecuencia de manera somnolienta después de comer, posiblemente como respuesta a los sonidos de su madre. Después de la segunda semana, es probable que sonría más cuando está despierta pero inactiva y, alrededor del mes, sus sonrisas llegarán a ser más frecuentes y sociales. Las primeras sonrisas sociales son breves en tanto que la primera sonrisa refleja hace uso de los músculos faciales inferiores únicamente y la sonrisa social, también, incluye los músculos de los ojos. A esta edad los bebés sonríen cuando se los hace palmotear y cuando oyen una voz familiar; durante el segundo mes, pueden reconocer a distintas personas y les sonríen más a aquellas que conocen; alrededor de los tres meses, sus sonrisas son más amplias y duran más.

  • La risa

  • Durante su cuarto mes, el bebé empieza a reír fuerte cuando lo besan en el estómago, cuando oye determinados sonidos. A medida que el bebé va creciendo, ríe con más frecuencia y ante más cosas. De los cuatro a los seis meses se ríe en forma nerviosa como respuesta a los sonidos y al contacto, pero de los siete a nueve meses lanza la cabeza hacia atrás y ríe en igual proporción ante situaciones más complejas. El cambio refleja su desarrollo cognoscitivo creciente: al reír ante lo inesperado, muestra que sabe qué esperar; la risa también le ayuda a descargarla tensión.

  • La rabieta

  • Las rabietas es uno de los signos que delatan que se están haciendo humanos conocen su mente y están intentando tomar sus propias decisiones.

    A los 2 años, es capaz de fabricar emociones con las que sabe que conseguirá lo que quiera. Es capaz de reaccionar ante los sentimientos, pueden imaginarse lo que sienten los demás. Comienzan a aprender el mundo adulto, de los premios y los castigos. A los 3 años dominan todas las técnicas para entablar una amistad.