Estupor y temblores; Amélie Nothomb

Literatura universal contemporánea del siglo XX. Narrativa asiática japonesa. Humor y situación de la mujer en Japón. Argumento

  • Enviado por: Gloria Navarro
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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a) Resumen del contenido

Amélie es una chica belga que trabaja en una de las empresas niponas más grandes del mundo. Amélie vive un infierno, todo el mundo manda sobre ella, pero ella no manda sobre nadie. El señor Haneda es el superior del señor Omochi, que es el superior del señor Saito, que es el superior de la señorita Mori. El señor Haneda es bueno con ella, compasivo. Pero los otros se lo hace pasar muy mal.

Al principio es la encargada de servir los cafés, pero la destituyen por una estupidez: Amélie sirve los cafés siguiendo las costumbres niponas y hablando japonés. Eso ofende a los empresarios, porque no quieren que sepa japonés. El señor Saito le obliga a que olvide el japonés. Ese hecho es la primera de las muchas futesas por las que la infravalorarán. Pero ella no puede despedirse, porque debe mantener una buena relación belga-nipona, además es un deshonor para una persona no acabar el contrato.

Pasan los días y ella no tiene nada que hacer en la empresa, pasa las horas observando a su superiora, la señorita Mori, que le despierta simpatía. Primero, para pasar el tiempo, disfruta al mirar por la ventana y dejándose caer con la imaginación. Después decide ser útil y se atribuye el trabajo de repartir las cartas, pero se lo prohíben. Entonces se dedica a poner al día los calendarios de los despachos, pero también se lo prohíben,“por haber tomado iniciativa”.

El señor Tenshi, un superior de otra sección, se fija en ella y la ve cualificada. Le ofrece un trabajo: hacer un informe. Ella lo hace con mucho esmero y se lo entrega. La empresa queda muy contenta del informe, pero al saber que no lo ha hecho él, los riñen a los dos. En particular, la señorita Mori, envidiosa que Amélie tenga “éxito” (a su entender), le pone a prueba para castigarla: Si consigue hacer unos cálculos complicados, la valorará, pero si no lo hace, será tratada de retrasada.

A pesar de los esfuerzos que hace Amélie para hacerlo, no lo consigue. La señorita Mori la humilla, pero aún la humilla más cuando Amélie tampoco hace bien la tarea de ordenar facturas. Llegado este punto es maltratada psicológicamente, pero ella no puede rebelarse, sería mucho peor. Ha de infravalorarse delante de todos.

Pero un día ocurre algo diferente. El señor Omochi se presenta muy enojado, esta vez con la señorita Mori. La bronca es muy fuerte, cuando acaba, la señorita Mori se va al lavabo a llorar. Amélie siente compasión y va al lavabo a consolarla, pero la señorita Mori se lo toma muy mal, ya que es un deshonor llorar, lo único que le quedaba de honor es que nadie le viera, pero Amélie la ve. La señorita Mori se lo toma como un acto de venganza. No lo puede tolerar, así que su venganza es peor. Le da un nuevo trabajo: Limpiar los lavabos.

El lavabo de las mujeres sólo es usado por ella y por la señorita Mori, pero eso no significa que tenga menos faena: Su superiora frecuenta mucho más el servicio. En cambio en el lavabo de los hombres sienten compasión al verla, pero no pueden hacer nada. El señor Tenshi, al ver lo que le ha pasado, decide hacer algo: Todos sus subordinados e incluido él no van al lavabo que ella limpia, sino que van al de otras plantas.

El favor es notado por Amélie, pero también por la señorita Mori, que se enoja.

Finalmente llega el final del contrato, tan esperado por ella. Lo peor es que no puede irse por su finalización, sino que, como marcan las costumbres, ella debe dimitir, explicándole con razones que la culpabilicen: No puede culpar a la empresa por haberla maltratado, eso sería empeorar las relaciones entre los países. Así que primero va a la señorita Mori, seguidamente al señor Saito, al señor Omochi y al señor Haneda. Alega que “la empresa le ha dado muchas oportunidades, pero ella no las ha podido aprovechar porque no tiene capacidad”; un tanto irónico.

La señorita Mori la humilla hasta no poder más, le hace reconocer que es una retrasada mental, una incapaz. El señor Saito se siente un tanto culpable. El señor Omochi se lo toma a risas. El señor Haneda es el más comprensivo, reconoce que no le han dado oportunidades, le da la razón.

Amélie se va de la empresa y no vuelve nunca más. Al cabo de un año, escribe su primer libro, ella empieza a tener éxito. Extrañamente, recibe una nota de la señorita Mori felicitándola. Lo que más hechizó a Amélie de aquél hecho es que estaba escrito en japonés.

b) Estructura de la obra

INTRODUCCIÓN:

Amélie, una chica belga, entra en una empresa japonesa, como contable.

NUDO:

Debido a errores minúsculos, le van rebajando. Sus superiores (menos el director) la infravaloran. Pasa de ser contable a ser la encargada de los lavabos.

DESENLACE:

El contrato se acaba, ella se va de la empresa, pero antes debe dimitir, humillándose ante todos sus superiores. Sólo el director la trata humanamente.

c) Caracteres de los personajes

Amélie

Es una chica calmada. Al principio adora al país nipón, porque es su país natal, pero después de vivir sus costumbres más puñeteras cambia de opinión. La experiencia le hace ver a la sociedad que tanto adoraba como una sociedad esclava de sí misma, ya que los hombres están esclavizados en el trabajo, y las mujeres esclavizadas a no deshonrarse, cosa bastante compleja; ya que las normas se contradicen.

Tiene un carácter gracioso, irónico. Sabe encontrar el conocimiento más profundo que esconden las situaciones en las que se ve implicada. Es comprensiva, entiende porque la gente se comporta de esta forma, porque sabe cómo son educados.

Tiene mucha paciencia, sabe aguantar las situaciones más humillantes. Es astuta, no se rebela porque piensa en las consecuencias, por lo tanto no es impulsiva, sino que primero piensa, luego actúa. Además le falta genio para rebelarse, eso hace que acabe absorbida por la absurdidad de las situaciones.

El hecho de escribir ésta novela demuestra que Amélie necesitaba explicar su dura experiencia, pero también puede ser que sea pequeña venganza hacia la sociedad nipón. Por este hecho es inteligente, ha esperado a salir del país y esperar al momento adecuado para publicarla.

Fubuki Mori

Físicamente es una belleza de mujer, la belleza oriental que pocas poseen. Amélie admira su aspecto, en algunas ocasiones parece enamorada de ella y todo.

Por dentro esta japonesa no tiene vida, tiene costumbres estúpidas que hay que seguir hasta la muerte. Esconde sus sentimientos a base de mal genio, de picardía. Es desconfiada. Está muy metida en su trabajo, demasiado quizás.

Le gusta humillar a Amélie, puede que para sentirse superior, es cruel. Sólo al principio muestra algo de simpatía al principio, también al final cuando le envía una nota de felicitación. Esa nota, al ser escrita en japonés, demuestra que en aquél momento valora a Amélie, que cree en ella, y que, de alguna manera, se reconcilia y pide perdón.

No es compasiva. El trabajo la ha endurecido aún más de lo que endurece la educación japonesa. Es luchadora, trabaja para conseguir lo que quiere. Es intransigente.

En cuestión de amor, no busca a un hombre para quererlo, sino un hombre que esté a su nivel social y que sea correcto, más bien dicho que siga a la perfección las normas del hombre nipón. Los sentimientos son lo de menos, ya que, como se dice en la novela, una mujer no tiene que dar amor a su marido.

Señor Saito

Es un hombre quisquilloso, enojoso. Cuando Amélie entra en la empresa, le da una lección para que vea como son las cosas en la empresa, una lección de sumisión: le pide que haga fotocopias de mil páginas, una por una, si no lo hace bien, las ha de repetir. Por eso da una impresión de hombre de mala fe. Al final parece arrepentirse del daño causado, da una impresión de arrepentirse, de sentirse culpable.

Tiene un carácter duro, severo. Es intransigente; no se le puede reprochar, como todos los otros. También como todos, el honor es lo primero, después viene el trabajo.

Señor Tenshi

Es un hombre compasivo, que se sale de las normas, ya que da una oportunidad a Amélie. Pero no tiene el suficiente valor de afrontarse a su superior cuando lo están regañando, eso significaría también enfrontarse con una sociedad de valores aún monárquicos. Sabe mantenerse en su puesto.

Señor Omochi

Físicamente es un hombre gordo, debido a la gula que padece. Por dentro tiene mal genio, cuando se enfada, da miedo. Pero en sus ratos de buen humor todo le da igual.

Es un hombre recto, es orgulloso y arrogante. El poder le hace sentir superior. No es nada compasivo, ni comprensivo con los errores que se puedan cometer.

No le da nada de importancia a la marcha de Amélie, porque para él, ella no cuenta nada. ¿Pero es que cuenta alguien? Para él no. Las personas no son lo importante, sino el trabajo que hacen.

Señor Haneda

Es una de las personas más humanas que hay en la empresa, también la más importante. Aún así él también vive siguiendo al pie de la letra las normas cívicas niponas.

Es compasivo, de buen carácter, pero eso no quiere decir que sea ingenuo. Que sea el director de la empresa demuestra que tiene experiencia, es maduro y responsable. Es cordial, no tiene mal genio. Es compasivo.

d) Estilo

Es una obra de crítica social sobre el país nipón. Como tal, usa palabras japonesas.

Es un libro escrito en prosa. Las frases son largas. Predomina la subordinación, en algunas partes predomina más la yuxtaposición. Predominan los verbos, pero los adjetivos tienen un papel dominante en algunas partes.

Es una obra dialogada y narrativa, con previa explicación de la situación antes del diálogo. Tiene un estilo conciso, fluido, profundo. Está escrito en primera persona, eso nos acerca más a la situación a la que vive.

El libro no se divide en capítulos, se divide en estrofas en las que se describen diversas situaciones o pensamientos de la protagonista.

e) Copia textual de un fragmento

No: si se debe admirar a la japonesa -y se debe hacer-, es porque no se suicida. Conspiran contra su ideal des de su más tierna infancia. Le van colando dentro de su cerebro: “Si a los 25 años no estás casada, tendrás buenas razones para pasar vergüenza”, “si ríes, no serás distinguida”, “si comes de gusto, eres una cerda”,“si te gusta dormir, eres una vaca”... [...]

Tendrás que ser intachable. Serlo no te llevará nada más que ser intachable, la cual cosa no es ni un orgullo ni mucho menos una voluptuosidad. [...] Fubuki era intachable. El único defecto era que, a sus veintinueve años, aún no tenía marido. De hecho, si una chica tan bella no habia encontrado esposo era justamente porque había estado intachable. Era porque había aplicado con celo absoluto aquella regla suprema del trabajo. Des de hacia siete años, habia engullido su vida entera en el trabajo. Con mucho fruto, ya que había efectuado una carrera profesional poco corriente para una mujer.

Pero, con un uso del tiempo como ése, había estado absolutamente imposible que se casase. Sin embargo, no se le podía reprochar que hubiese trabajado demasiado, ya que, a los ojos de los japoneses, nunca se trabaja demasiado. Había, pues, una incoherencia en el régimen previsto para las mujeres: ser intachable trabajando aferrisadamente conducía a ultrapasar la edad de veinticinco años sin estar casada y, consecuentemente, a no ser intachable. El colmo del sadismo del sistema se encontraba en su aporía: respectarla conducía a no respectarla.

Estos fragmentos que he escogido me han sorprendido por la sinceridad de la autora, el atrevimiento a enfrentarse a una cultura milenaria. Los primeros fragmentos los he puesto para poder entender la paradoja del último: Es imposible seguir todas las normas, porque se contradicen entre ellas.

Además demuestra que ser una mujer japonesa no consiste sólo en servir bien el té y hacer pasteles de arroz para su família, sino que debe ser perfecta. Y la perfección es imposible.

f) Opinión personal

Es una novela de crítica social que describe a la perfección las normas de educación exageradas de los japoneses. Esta novela generó un debate que estuvo a punto de provocar un conflicto diplomático entre Francia y el Japón. No es de extrañar, porque es una visión profunda de la sociedad nipón más cruel.

Este libro me ha gustado por varias razones. La primera es que trata sobre la cultura nipón, pero que describe la realidad pura y dura del Japón, y no se remonta en el tiempo para describir el paraíso del Japón antiguo. La segunda razón es que los hechos forman parte de la sicología de la obra; Y ésta psicología no es única de un personaje, sino que el personaje japonés es un prototipo de un grupo social. Es decir, con sólo cinco personajes se conoce a toda la sociedad nipón.

Además no es una historia ficticia, sino que es una historia real, la autora habla de su propia experiencia. En la historia parece que ella se esté desahogando por el infierno que pasó, una pequeña venganza.