Estructura de la piel

Dermatología. Dermis. Epidermis. Estratos. Folículos pilosos. Glándulas sebáceas. Glándulas sudoríparas. Pelos. Queratina. Uñas

  • Enviado por: Ivanvan
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 34 páginas
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TÉRMINOS CLAVE:

Capa subcutánea

Dermis

Epidermis

Estrato

Folículo piloso

Glándula sebácea

Glándula sudorípara

Integumento

Pelo

Queratina

Uña

Vital, distinta, compleja, extensas: estos adjetivos describen el órgano más grande, más fino y uno de los más importantes del cuerpo: la piel. Forma una separación auto reparadora y protectora entre el medio interno del cuerpo y el mundo exterior, muchas veces hostil. La superficie cutánea es tan grande como el propio cuerpo, una superficie aproximada en un adulto de tamaña medio de 1,6 a 1,9 m2. Su espesor varía desde ligeramente menos de 0.05 cm hasta ligeramente más de 0.3 cm.

Como usted sabe, el cuerpo se caracteriza por un tipo de organización “escalonada” o jerárquica. La complejidad avanza desde las células a los tejidos y luego a los órganos y sistemas. En este capítulo se trata sobre la piel y sus anejos, el pelo, las uñas y las glándulas cutáneas, como un sistema. Estudiando la piel y sus anejos antes de pasar a sistemas más complejos en los capítulos siguientes, mejorará sus conocimientos sobre la forma en que se relacionan la estructura y la función. Integumento es otro nombre para la piel. Sistema intergumentario es un término utilizado para referirse a la piel y sus anejos.

ESTRUCTURA DE LA PIEL

La piel es un órgano delgado, relativamente plano, clasificado como una membrana, la membrana cutánea. Está compuesta por dos capas principales: una exterior, más fina, llamada epidermis, y otra interna, más gruesa, denominada dermis (fig. 6-1). La epidermis celular es una capa epitelial, derivada de la capa germinal epidémica del embrión (v. Fig 5-1 ). Hacia la decimoséptima semana de gestación, la epidermis del niño en desarrollo tiene todas las características esenciales de la del adulto. La dermis más profunda es una capa de tejido conjuntivo relativamente denso y vascular que puede tener más de 4mm de espesor en algunas zonas del cuerpo. La zona especializada donde las células de la epidermis se unen con las células del tejido conjuntivo de la dermis se denomina unión dermoepidérmica (fig. 6-2). Debajo de la dermis se encuentra una capa subcutánea, laxa, rica en grasa y en tejido areolar a la que a veces se denomina hipodermis o aponeurosis superficial. Al contenido graso de la hipodermis varía según el estado de las células grasas y de las fibras de colágeno en esta zona determinan la relativa movilidad de la piel. Cuando se despelleja a un animal por disección roma, la separación se produce en el “plano de despegamiento” que existe entre la aponeurosis superficial y los tejido subyacentes.

PIEL FINA Y PIEL GRUESA

La mayoría de la superficie corporal está recubierta de piel fina. Por su parte, la piel que recubre las palmas de las manos (y los pulpejos de los dedos), las plantas de los pies y otras áreas corporales expuestas a la fricción se considera gras. Estos términos sólo hacen referencia a la capa epidérmica y no al espesor global o total de la piel, que incluye epidermis y dermis. El espesor cutáneo total oscila entre 0,5 mm en áreas como los párpados y más de 5mm en la espalda, de manera que la mayor parte de esa diferencia radica en la profundidad de la dermis.

En la piel gruesa, están presentes cada una de las cinco capas o estratos de la epidermis que se describen más adelante, y cada estrato presenta generalmente un espesor de varias capas celulares. El estrato más externo, el estrato corneo, es particularmente llamativo en la piel gruesa y se compone, por lo general, de numerosas capas celulares. Además en la piel gruesa, las papilas dérmicas subyacentes están elevadas en crestas paralelas curvadas que forman las huellas dactilares en manos y pies, visibles sobre la epidermis suprayacentes. En la piel gruesa no hay pelo.

En la piel fina, el número de capas celulares en cada estrato epidérmico es menor que en la piel gruesa e incluso pueden estar ausentes por completo uno o más estrato. En la dermis de este tipo de piel no existen crestas paralelas elevadas. En su lugar, las papilas dérmicas se proyectan en sentido ascendente de forma individual y, por tanto, no se forman “huellas dactilares” sobre la epidermis más superficial.

TEMAS SANITARIOS

Inyección subcutánea

Aunque la capa subcutánea no forma parte de la piel propiamente dicha, por ella van los principales vasos y nervios a la piel suprayacente. El rico aporte sanguíneo y la textura laxa y esponjosa de esta zona hacen de ella un sitio ideal para la absorción rápida y relativamente indolora de las sustancias inyectadas. La administración de medicamento líquidos, como la insulina y la implantación de pastillas suele realizarse por inyección subcutánea en esta capa espinosa y porosa.

EPIDERMIS

Tipos de células

La epidermis está formada por varios tipos de células epiteliales. Los queratinocitos están llenos de una proteína dura, fibrosa, denominada queratina. Estas células, distribuidas en distintos estratos o capas, son con mucho las más importantes de la epidermis. Constituyen más del 90% de las células epidérmicas y forman el principal elemento estructural de la piel externa.

Los melanocitos aportan color a la piel y sirven para filtrar la luz ultravioleta. Aunque pueden ser más del 5% de las células epidérmicas, en determinadas cuadros no letales pueden faltar por completo de la piel. Se cree que otro tipo de células, las células de Langerhans, desempeñan un papel limitado en las reacciones inmunológicas que afectan la piel y pueden servir como mecanismo de defensa. Estas células se originan en la médula ósea, pero emigran a las capas celulares profundas de la epidermis en las primeras etapas de la vida. Actúan junto con leucocitos (glóbulos blancos) altamente especializados, denominados células T cooperadoras, de manera que desencadenas reacciones inmunitarias en determinadas situaciones patológicas.

Capas de células

Las células de la epidermis se distribuyen hasta en cinco etapas o estratos distintos. Cada estrato (que significa “capa”) se denomina según sus características estructurales o funcionales.

  • Capa córnea. La capa córnea es la más superficial de la epidermis. Está formada por células escamosas (planas) muy finas que, en la superficie de la piel, están muertas y siempre están desprendiéndose y siendo sustituidas. El citoplasma de estas células ha sido sustituido por un proteína repelente del agua, denominada queratina. Además, las membranas se hacen gruesas y químicamente resistentes. Las uniones especializadas (desmosomas) que mantienes juntos a los queratinocitos refuerzan más todavía esta capa y permiten que soporte un considerable desgaste. El proceso por el que se forman las células de esta capa, de células de capas más profundas de la epidermis y luego se llenan de queratina y se desplazan a la superficie, se denomina queratinización. La capa córnea se llama a veces zona de barrera de la piel porque actúa como una barrera para la pérdida de agua y para muchos otros peligros ambientales, que van desde los gérmenes y las sustancias químicas nocivas hasta el traumatismo físico. Cuando esta capa de barrera se ha alterado, la eficacia de la piel como cubierta protectora disminuye considerablemente y la mayoría de los contaminantes pueden atravesar con facilidad las capas inferiores de la epidermis celular. Ciertas enfermedades de la piel hacen que la capa córnea de la epidermis aumente su espesor bastante más allá de los límites normales, un cuadro denominado hiperqueratosis. El resultado es un piel gruesa, seca, escamosa, no elástica y con dolorosas fisuras.

  • Estrato lúcido (capa clara). Los queratinocitos del estrato lúcido están íntimamente agrupados y son diáfanos. Típicamente, faltan los núcleos y el perfil de las células no está claro. Estas células están llenas de una sustancia, tipo gel blando, denominada eleidina, que finalmente se transformará en queratina. La eleidina es rica en lípidos unidos a las proteínas y sirve para bloquear la penetración o la pérdida de agua. Esta capa flota en la piel fina, pero es muy evidente en cortes de la piel gruesa de las plantas de los pies o de las palmas de las manos.

  • Estrato granuloso (capa granulosa). El proceso de queratinización comienza en el estrato granuloso de la piel. Las células están distribuidas en una lámina de dos a cuatro capas de profundidad y están llenas de unos gránulos que se tiñen intensamente, denominadas queratohialina, necesaria para la formación de queratina. Las células de la capa granulosa han empezado a degenerar. En consecuencias, se observan en el citoplasma altas concentraciones de enzimas lisosómicas y los núcleos faltan o degeneran. Como sucede con el estrato lúcido, esta capa de la epidermis puede faltar en algunas zonas de la piel.

  • Estrato de células espinosa (capa espinosa). El estrato de células espinosas de la epidermis está formado por ocho a diez capas de células de forma irregulas, con puentes intercelulares o desmosomas muy destacados. Vistos al microscopio, los desmosomas que unen células adyacentes dan a la capa un aspecto espinoso lleno de púas (en latín spinosus, “como una espina”). Las células de esta capa epidérmica son ricas en ácido ribonucleico (ARN), por lo que están bien equipadas para iniciar la síntesis proteica necesaria para la producción de queratina.

  • Estrato basal. (capa basal). El estrato basal es una capa única de células cilíndricas. Sólo las células de este estrato, el más profundo del epitelio, sufren mitosis. Como consecuencias de esta actividad regeneradora, las células se trasladan o emigran desde la capa basal a través de las otras capas hasta que se desprenden de la superficie cutánea.

  • En ocasiones, para describir juntos el estrato espinoso y el estrato basal, se utiliza el término estrato germinativo (capa de crecimiento).

    CRECIMIENTO Y REPARACIÓN DE LA EPIDERMIS

    La función más importante del intergumento, la protección, depende en gran medida de las características estructurales especiales de la epidermis y de su capacidad para crearse y auto repararse tras la lesión o enfermedad. Tiempo de recambio y de regeneración son términos utilizados para describir el período de tiempo necesario para que madure y se reproduzca una población de células. Evidentemente, a medida que se pierden las células de la superficie del estrato corneo, ha de producirse la sustitución de los queratinocitos por actividad mitótica. Para mantener constante el espesor de la epidermis, deben formarse nuevas células al mismo ritmo que se descaman las viejas células queratinizadas del estrato córneo. Las células empujan hacia arriba desde el estrato basal a cada capa sucesiva, mueren, son queratinizadas y finalmente se descaman (se desprenden), como hicieron sus predecesoras. Este hecho ilustra, exactamente un principio fisiológico: el trabajo del cuerpo nunca termina mientras la vida continúa. Incluso en reposo, está produciendo millones de nuevas células para sustituir a las viejas.

    La investigación actual indica que el tiempo de regeneración necesario para completar la mitosis, diferenciación y movimiento de nuevos queratinocitos desde el estrato basal hasta la superficie de la epidermis, es de unos 35 días. El proceso se puede acelerar por abrasión de la superficie cutánea, que tiende a eliminar algunas de las capas celulares del estrato córneo. El resultado es una intensa estimulación de la actividad mitótica del estrato basal y un acortamiento del período de recambio. Si la abrasión continúa durante un período de tiempo prolongado, el aumento de la actividad mitótica y el menor tiempo de recambio producirán un estrato córneo anormalmente grueso y la aparición de callos en el punto de fricción o irritación. Aunque la formación de callos es una respuesta normal y protectora de la piel frente a la fricción, diversas enfermedades cutáneas se caracterizan también por una actividad mitótica anormalmente intensa en la epidermis. El espesor del estrato córneo en esas afecciones se ha incrementado espectacularmente. En consecuencia, las escamas se acumulan y es frecuente la aparición de lesiones cutáneas.

    Por lo general, el 10-20% de todas las células del estrato basal entran en mitosis cada día. Las células que emigran a la superficie ascienden en columnas verticales desde grupos independientes de ocho a diez de las células basales que están sufriendo la mitosis. A cada grupo de células basales activas, junto con sus columnas verticales de queratinocitos en emigración, se le conoce como unidad prolifertita epidérmica o UPE. La queratinización avanza a medida que las células emigran hacia el estrato córneo. Como la mitosis continúa y nuevas células basales entran en la columna y emigran hacia arriba, las células “muertas”, plenamente cornificadas, se desprenden de la superficie cutánea. Muchas enfermedades de la piel se caracterizan por una tasa de queratinización anormalmente elevada.

    TEMAS SANITARIOS

    Vesículas

    Las vesículas (ver fig.), pueden ser consecuencia de la lesión de las células de la epidermis o de la separación de la unión dermoepidérmica. Independientemente de su causa, representan una reacción básica de la piel a la lesión. Cualquier irritante que lesione las uniones físicas o químicas que mantienen juntas las células o las capas de la piel adyacentes iniciará la formación de una vesícula. Las uniones especializadas (desmosomas) que mantienen juntas las células adyacentes de la epidermis son fundamentales para la integridad de la piel. Si estos puentes intercelulares, denominados a veces “soldaduras por puntos” entre las células adyacentes, se debilitan o destruyen, la piel se separa literalmente del cuerpo. La lesión de la unión dermoepidérmica producirá resultados similares. La formación de vesículas sigue a las quemaduras, a las lesiones por fricción, a la exposición a irritantes fuertes o a la acumulación de productos tóxicos de desdoblamientos tras la lesión o la muerte celular en las capas cutáneas. Típicamente, las sustancias químicas que rompen las uniones de disulfuro o hidrógeno provocan vesículas. Dado que los dos tipos de estas uniones químicas constituyen los lazos funcionales de conexión en los puentes intercelulares (o desmosomas), su participación en la formación de vesículas sirve como un buen ejemplo de la relación que existe entre estructura y función a nivel de organización química.

    UNIÓN EPIDÉRMICA

    La microscopia electrónica y los estudios histoquímicos han demostrado la existencia de una clara membrana basal, de elementos fibrosos especializados y de un gel polisacárido único, todos ellos útiles para unir la epidermis superficial a la dermis subyacente. La zona de contacto entre ambas capas cutáneas forma una unión especializada. Actúa “pegando” juntas las dos capas y proporcionando apoyo mecánico a la epidermis, que está unida a su cara superior. Sirve además como barrera parcial para el paso de algunas células y grandes moléculas. Por ejemplo, si se inyectan ciertos colorantes en la dermis, no pueden difundirse pasivamente hacia arriba a la epidermis, a menos que la barrera de unión esté alterada por el calor, las enzimas u otras sustancias químicas que modifiquen sus características de permeabilidad. Aunque la unión es notablemente eficaz para evitar la separación de las dos capas cutáneas, incluso cuando estén sometidas a fuerzas de deslizamiento relativamente intensas, se considera que esta barrera sólo desempeña un papel limitado en la prevención del paso a través de la piel de sustancias químicas nocivas o de gérmenes causantes de enfermedad procedentes del medio externo. Cualquier desprendimiento generalizado de un área grande de epidermis de la dermis supone una situación extremadamente grave que puede desencadenar una infección fulminante e incluso la muerte.

    DERMIS

    A la dermis o corpiño se le denomina a veces la “piel verdadera”. Está formada por una capa papilar fina y una capa reticular más gruesa. La dermis es mucho más gruesa que la epidermis y puede superar los 4mm en las plantas de los pies y en las palmas de las manos. Su finura es máxima en los párpados y en el pene, donde rara vez supera los 0,5mm. Con carácter general, la dermis de la superficie ventral del cuerpo y de los anejos suele ser más fina que la de la superficie dorsal. La resistencia mecánica de la piel está en la dermis. Además de desempeñar una función protectora frente a la lesión mecánica y la compresión, esta capa de la piel constituye una zona de almacenamiento de agua e importantes electrolitos. Una red especializada de nervios y terminaciones nerviosas actúa también procesando informaciones sensitivas, como el dolor, la presión, el tacto y la temperatura. Estos receptores especializados se describen de forma más detallada en el capítulo 15. A diversos niveles de la dermis, existen fibras musculares, folículos pilosos, glándulas sudoríparas y sebáceas y numerosos vasos. El rico riego sanguíneo de la dermis desempeña un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal, función que trataremos más adelante en este mismo capítulo.

    CAPA PAPILAR

    En la figura 6-1 se muestra cómo la fina capa superficial de la dermis forma protuberancias denominadas papilas dérmicas que se proyectan en la epidermis. La capa papilar toma su nombre de estas papilas, dispuestas en filas sobre su superficie. Entre la superficie esculpida de la capa papilar y el estrato basal está situada la importante unión dermoepidérmica. La capa papilar y sus papilas están formadas esencialmente por elementos de tejido conjuntivo laxo y una fina red de delicadas fibras colágenas y elásticas. La fina capa epidérmica de la piel se adapta estrechamente a las crestas de las papilas dérmicas. En consecuencia, la epidermis tiene también en su superficie unas crestas características, especialmente bien definidas en la punta de los dedos de manos y pies. Su patrón es único para cada uno de nosotros, una característica anatómica que se ha hecho famosa por el arte de la dactiloscopia. Estas crestas desempeñan una función muy importante para la supervivencia humana: nos permites asirnos a las superficies con la suficiente firmeza como para caminar erectos en las superficies resbaladizas y agarrar y utilizar las herramientas.

    CAPA RETICULAR

    La gruesa capa reticular de la dermis consta de una retícula o red de fibras mucho más densa que se observa en la capa papilar sobre ella. Se trata de una densa capa de fibras colágenas blancas, fuertes y entrelazadas que, elaboradas comercialmente a partir de la piel del animal, produce el cuerpo. Aunque la mayoría de sus fibras son de tipo colágeno, lo que confiere resistencia a la piel, también hay fibras elásticas que hacen a la piel distensible y elástica (capaz de rebotar).

    La dermis contiene fibras musculares esqueléticas (voluntarias) y lisas (involuntarias). En la piel de la cara y del cuero cabelludo, hay una serie de músculos esqueléticos que permiten una amplia variedad de expresiones faciales y que también son responsables de los movimientos voluntarios del cuero cabelludo. La distribución de las fibras musculares lisas en la dermis es mucho más amplia que la de la variedad esquelética. Cada folículo piloso cuenta con un pequeño haz de músculos involuntarios unidos a él. Son los músculos erectores del pelo. Su contracción hace que este “Se ponga de punta”, por ejemplo ante el temor extremo o a causa del frió. Cuando el pelo está en situación erecta, levanta la piel a su alrededor, formando lo que llamamos “carne de gallina”. El músculo liso forma una laca red en la piel del escroto y en la piel pigmentada, denominada areola, que rodea los pezones. La contracción de estas células musculares lisas fruncirá la piel, dando lugar a la elevación de los testículos o a la erección de los pezones.

    Localizadas en la dermis de todas las zonas cutáneas existen millones de terminaciones nerviosas denominadas receptores (fig. 6-3). Permiten que la piel actúe como un órgano de los sentidos, transmitiendo al cerebro sensaciones de dolor, presión, tacto y temperatura.

    CRECIMIENTO Y REPARACIÓN DE LA DERMIS.

    A diferencia de la epidermis, la dermis no se descama y se regenera a sí misma de una forma continuada. Se mantiene a sí misma, pero la regeneración rápida del tejido conjuntivo dérmico sólo se produce en circunstancias no habituales, por ejemplo la cicatrización de las heridas (v. Fig 5-30). En la cicatrización de una herida, como puede ser una incisión quirúrgica, los fibroblastos de la dermis se reproducen con rapidez y empiezan a formar una masa extraordinariamente densa de nuevas fibras de tejido conjuntivo. Si esta masa no es sustituida por tejido normal, queda una cicatriz. Los densos haces de fibras colágenas blancas que caracterizan la capa reticular de la dermis tienden a orientarse en patrones cuyo aspecto difiere entre una zona del cuerpo y otra. El resultado es la formación de las llamadas líneas de Langer o líneas de división (fig 6-4). Si las incisiones quirúrgicas se realizan en paralelo a las líneas de división o de Langer, la herida resultante tendrá menor tendencia a abrirse y la cicatriz será fina y menos visible.

    Si las fibras elásticas de la dermis se distienden en exceso, por ejemplo por el rápido aumento del volumen del vientre durante el embarazo o como consecuencia de una gran obesidad, estas fibras se debilitarán y romperán. El resultado inicial es la formación de surcos deprimidos, rosados o ligeramente azulados, con bordes dentados. Estas finas marcas (marcas de estiramiento) son, en realidad, diminutos desgarros. Cuando cicatrizan y pierden el color, las estrías (en latín “surcos”) que quedan parecen cicatrices lineares y brillantes, de color blanco plata.

    Figura 6-3. Receptores de la piel. Los receptores son terminaciones nerviosas especializadas que hacen que la piel actúe como órgano sensorial. Este corpúsculo de Meissner puede detectar un toque ligero (presión leve). (v. También fig. 6-1). En la figura 6-1 se muestra otro receptor cutáneo, denominado corpúsculo de pacini, que detecta sensaciones de presión profunda.

    Figura 6-4. Líneas de despegamiento de Langer. A, si una incisión “atraviesa” las líneas de despegamiento, la tensión tiende a separar los bordes de la incisión y puede retrasar la cicatrización. B, las incisiones quirúrgicas paralelas a las líneas de despegamiento están sometidas a menor tensión y tienden a cicatrizar con más rapidez.

    TEMAS SANITARIOS

    Cáncer cutáneo

    En EE.UU. se diagnostican anualmente más de 800.000 nuevos casos de cáncer cutáneo. Estas neoplasias, o crecimientos anómalos, son consecuencia de cambios celulares que se producen en la epidermis y son la forma más frecuente de cáncer en el ser humano. Suponen prácticamente el 25% de todos los cánceres que aparecen en el hombre y el 14% de los que se comunican en la mujer. Dos formas de la enfermedad, denominadas carcinoma de células basales y carcinoma de células escamosas, suponen más del 95% de todos los caso comunicados de cáncer cutáneo. Ambos tipos son muy sensibles a l tratamiento y en raras ocasiones metastatizan o se diseminas a otras áreas corporales. No obstante, si se dejan sin tratamiento, estos cánceres pueden lesionar de forma notable los tejidos adyacentes, originando desfiguración y pérdida de función. Un tercer tipo de cáncer cutáneo denominado melanoma maligno presenta tendencia a extenderse a otras zonas del organismo y es una forma mucho más grave de la enfermedad que las variedades de células basales o escamosas. Se comunican cada año alrededor de 35.000 nuevos casos de melanoma maligno, de los cuales fallecerán más de 7.000 a causa de la enfermedad.

    1.- Carcinoma de células basales. Este es el tipo más frecuente de cáncer cutáneo. La neoplasia comienza en las células de la base de la epidermis (estrato basal) y suelen aparecer en la nariz y la cara (figura A) . Si bien las lesiones pueden surgir a cualquier edad, su incidencia se incrementa después de los 40 años. Los tumores de células basales raramente metastarizan, pero pueden ocasionar destrucción extensa del tejido normal si se dejan sin tratamiento.

    2.- Carcinoma de células escamosas. Como el carcinoma de células basales, este cáncer cutáneo es de crecimiento lento y se origina en la epidermis. Aparece con mayor frecuencia en individuos de edad media y ancianos y se halla típicamente en áreas expuestas al sol, como el cuero cabelludo, la frente, el dorso de las manos y la parte superior de las orejas (figura B). Algunas formas de carcinoma de células escamosas pueden metastatizar pero, en conjunto, es muco menos probable que se extienda a otras áreas corporales que las lesiones malignas que se describen a continuación.

    3.- Melanoma maligno. El melanoma maligno es la forma más grave de cáncer de piel. Durante los pasado 20 años, su incidencia ha mostrado un incremento constante de casi un 4% anual. La mayor incidencia ocurre en individuos ancianos ( la edad mediana en el momento del diagnóstico es de 53 años) con piel, ojos y pelo claro y quienes poseen poca capacidad para broncearse y quemaduras solares graves previas.

    Este tipo de cáncer se desarrolla a veces a partir de un nuevo (lunar) pigmentado, transformándose en una lesión oscura y difusa (figura C). Los lunares benignos deben ser observados con regularidad en busca de signos de alarma de melanoma, ya que la detección y la extirpación precoces son fundamentales para tratar este cáncer de diseminación rápida. SE resume aquí la regla “ABCD” de la auto exploración de los lunares:

    • Asimetría

    Los lunares benignos son simétricos; sus dos mitades son imágenes en espejo una de la otra. Las lesiones del melanoma son asimétricas o ladeadas.

    • Borde

    Los lunares benignos están rodeados por un borde nítido, pero el melanoma maligno suele ser irregular o poco claro.

    • Color

    Los lunares benignos pueden presentar cualquier tono de marrón, pero su color es relativamente uniforme. Los melanomas tienden a estar coloreados de forma irregular, presentando una mezcla de matices o colores.

    • Diámetro

    Cuando un melanoma presenta las características A, B y C, es también probable que sea mayor de 6mm.

    Aunque la predisposición genética desempeña también algún papel, muchos fisiopatólogos creen que la exposición a la radiación ultravioleta (UV) del sol es el factor más importante en la aparición de los cánceres habituales de la piel. La radiación UV lesiona el ADN de las Células cutáneas, originando los errores en la mitosis que provocan el cáncer.

    Uno de los cánceres cutáneos más raros, el sarcoma de Kaosi, se observa ahora en muchos caso de SIDA y otras deficiencias inmunitarias. El sarcoma de Kaposi, que se manifiesta al principio en forma de pápulas de color púrpura (fig. D), se disemina con rapidez a los ganglios linfáticos y a los órganos internos. Algunos investigadores piensan que una causa posible de este cáncer es un virus u otro agente, quizá transmitido junto con el VIH.

    COLOR DE LA PIEL

    Como todo el mundo sabe, al piel humana presenta una amplia variedad de colores. La causa determinante del color de la piel es la cantidad de melanina depositad en las células de la epidermis en muchas zonas del cuerpo es aproximadamente el mismo en todas las razas. Lo que explica la mayoría de las variaciones del color cutáneo es la cantidad de melanina que producen realmente esas células. Los melanocitos están altamente especializados y son únicos es su género. De todas las células del cuero, sólo los melanocitos son capaces de transformar rutinariamente el aminoácido Tirosina en el pigmento melanina, de color marrón oscuro. Los gránulos de pigmentos son transportados luego a las otras células epidérmicas. El proceso de producción del pigmento está regulado por la enzima Tirocinasa, proceso que depende de varios factores (fig. 6-5). El primero de todos es la herencia. Los genetistas afirman que el control principal sobre la cantidad de melanina producida por los melanocitos lo ejercen cuatro a seis pares de genes. Si la enzima tirosinasa falta desde el nacimiento a causa de un defecto congénito, los melanocitos no pueden formar melanina, apareciendo un cuadro denominado albinismo. Los sujetos albinos presentan una característica falta de pigmento en el pelo, la piel y los ojos. Así pues, la herencia determina hasta qué punto será claro u oscuro el color de la piel (v. Fig. 34). Otros factores pueden modificar el efecto genético. La luz solar es un ejemplo evidente. La exposición prolongada al sol hace que los melanocitos aumenten la producción de melanina, oscureciendo el color de la piel. Lo mismo sucede con la excesiva secreción de hormona adrenocorticotropa (ACTH) o de hormona estimulante de los melanocitos (MSH) por la hipófisis anterior. El paso del tiempo también puede alterar la actividad de los metanocitos. En muchos sujetos, la disminución de la actividad de la tirosinasa se manifiesta por el blanquear el pelo. Además de la melanina, otros pigmento, como el amarillo caroter, también contribuyen al color de la piel.

    Como acabamos de indicar, el color básico de la piel de un sujeto varía siempre que su contenido en melanina se modifique apreciablemente, aunque también puede cambiar sin que esta cambie. En este caso, el cambio suele ser temporal y depende casi siempre de una modificación en el volumen de sangre que fluye por los capilares cutáneos. Por ejemplo, si los vasos cutáneos se contraen, el volumen de sangre disminuye y la piel palidece. Sin embargo, si los vaso se dilatan, como sucede al enrojecer, la piel aparece más rosada.

    Por lo general, cuanto más dispersos están los pigmentos en la epidermis, más transparente es la piel y, por tanto, más vivo será el cambio de su color tras un cambio del volumen cutáneo de sangre. Por el contrario, cuanto más rica sea la pigmentación y más opaca la piel, menores serán las variaciones de su color tras los cambios del volumen de perfusión cutánea.

    En algunas situaciones anormales, los cambios de color de la piel se deben a la presencia de excesivas cantidades de hemoglobina no oxigenada. Por lo general, cuanto más oscura sea la piel, mayor será la cantidad de hemoglobina no oxigenada que debe existir antes de que se haga visible al cianosis (“aparición del azul”).

    TEMAS SANITARIOS

    Virtíligo

    Una afección adquirida, denominada vitílgio, ocasiona la pérdida del pigmento de ciertas zonas de la piel. Los parches de piel blanca y sin pigmentos, características de este cuadro, contienen melanocitos, pero por razones desconocidas ya no producen pigmento

    FUNCIONES DE LA PIEL

    Las funciones de la piel son fundamentales para mantener la homeostasia y, en consecuencia, para la propia supervivencia. También son variadas. Comprenden procesos tan distintos como la protección, la sensibilidad, el crecimiento, la síntesis de importantes sustancias químicas y hormonas (como la vitamina D), la excreción, la regulación de la temperatura y la inmunidad. Debido a su flexibilidad estructural, la piel permite que el crecimiento y el movimiento corporal tenga lugar sin lesiones. También sabemos ahora que ciertas sustancias pueden absorberse a través de la piel, por ejemplo las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), los estrógenos y otras hormonas sexuales, las hormonas corticoideas y cierto fármacos, como la nicotina y la nitroglicerina.

    La piel también produce melanina, un pigmento que actúa como una pantalla extraordinariamente eficaz frente a la luz ultravioleta, potencialmente nociva, y queratina, una de las proteínas protectoras más flexibles y duraderas de la naturaleza. Acuda a la tabla 6-1 a medida que lea sobre las siete funciones de la piel que se describen en los párrafos siguientes.

    PROTECCIÓN

    Las células epiteliales escamosas estratificadas y queratinizadas que recubren la epidermis, convierten a la piel en una barrera formidable. Protege a los tejidos subyacentes de la invasión por innumerables tipos de microorganismos, impide la entrada de la mayoría de las sustancias químicas nocivas y disminuye la lesión mecánica de las estructuras subyacentes que, por otro lado, podrían dañarse por los traumatismos relativamente menores que se sufren de forma regular.

    Además de la protección frente a la entrada microbiológica, las amenazas químicas y los traumatismos mecánicos. La piel también nos protege de la deshidratación producida por la pérdida de los líquidos corporales internos y de la entrada no deseada de líquidos procedentes del medio externo. La capacidad del pigmento melanina para defendernos de los efectos nocivos de la exposición excesiva a la luz ultravioleta es otra función protectora de la piel.

    PELÍCULA SUPERFICIAL

    La capacidad de la piel para actuar como barrera protectora frente a una amplia serie de posibles ataques medioambientales comienza con el correcto funcionamiento de una fina película de material emulsionado que se extiende sobre su superficie. Esa película superficial está producida por la mezcla de restos y secreciones de las glándulas sudoríparas y sebáceas con las células epiteliales que constantemente se desprenden de la epidermis. El desprendimiento de elementos epiteliales de la superficie cutánea se denomina descamación. Las funciones de la película superficial son:

    • Acción antibacteriana y antifúngica.

    • Lubricar.

    • Hidratar la superficie cutánea.

    • Neutralizar los irritantes cáusticos.

    • Neutralizar numerosos tóxicos.

    La composición química de la película superficial comprende: 1) aminoácidos, esteroles y fosfolípidos complejos precedentes de la descomposición de las células epiteliales descamadas, 2) ácidos grasos, triglicéridos y ceras del sebo, 3) agua, amoníaco, ácido láctico, urea y ácido úrico, procedentes del sudor.

    La composición química específica de la película superficial es muy variable y las muestras tomadas de la piel que cubre una parte del cuerpo tendrán por lo general una mezcla de componentes químicos distinta de la de otra zona cutánea. Esta diferencia permite explicar los tipos únicos y localizados de distribución de ciertas afecciones cutáneas y por qué la piel que cubre una zona determinada del cuerpo es a veces más susceptible al ataque de ciertas bacterias u hongos.

    SENSIBILIDAD

    La colocación difusa de los millones de diferentes receptores sensoriales somáticos que se hallan en la piel permite que ésta actúe como un sofisticado órgano sensorial, que recubre por completo la superficie corporal. Los receptores sirven como antenas que detectan estímulos que, finalmente, originan las sensaciones generales o somáticas, incluidas, entre otras, la presión, el tacto, la temperatura, el dolor y la vibración. Cuando estos receptores son activados por sus estímulos respectivos, posibilitan que el organismo responda a los cambios que ocurren tanto en el ambiente externo como en el interno.

    MOVIMIENTO SIN LESION

    La contracción de los músculos provoca movimientos determinados que constituyen una de las características de la vida más fácilmente observables. Para que el movimiento corporal se realice sin lesión, la piel debe ser flexible y elástica. Crece a medida que los hacemos nosotros y muestra elasticidad y capacidad de retroceso, lo cual permite que los cambios en los contornos corporales se lleven a cabo sin desgarros ni laceraciones.

    EXCRECIÓN

    El organismo, a través de la función de la piel, y mediante la regulación del volumen y el contenido químico del sudor, puede modificar su volumen líquido total y la cantidad de determinados productos de desecho que se excretan, como ácido úrico, amoníaco y urea. En la mayoría de las situaciones, la piel sólo desempeña un papel menor en la excreción global de los desechos corporales. No obstante, puede convertirse en una función más importante en ciertos estados patológicos o enfermedades.

    SÍNTESIS DE VITAMINA D (FUNCION ENDOCRINA)

    El primer paso de la síntesis de vitamina D tiene lugar cuando la piel se expone a la luz ultravioleta. Cuando esto ocurre, las moléculas de una sustancia química denominada “deshidrocolesterol”, que se halla normalmente en las células de la piel, se convierten en una sustancia precursora llamada “colecalciferol”. Este producto se transporta a continuación por la sangre hasta el hígado y los riñones, donde se transforma en vitamina D, un compuesto que actúa en diversas reacciones químicas importantes del organismo. En este aspecto, la vitamina D cumple los requisitos que necesita una sustancia para ser considerada una hormona. En general, se denomina hormona a cualquier sustancia química que se produce en un área corporal y se transporta posteriormente por la sangre hasta otra localización donde tiene lugar su efecto. Las hormonas son reguladores esenciales de la homeostasia.

    INMUNIDAD

    En la piel se hallan células especializadas que se fijan y destruyen microorganismos patógenos y desempeñan un papel destacado en la inmunidad. Además, las células de Langehans actúan junto con las células T cooperadoras para desencadenar reacciones inmunitarias útiles en determinadas enfermedades.

    HOMEOSTASIA DE LA TEMPERATURA CORPORAL

    Los animales de sangre caliente, como el hombre, mantienen una temperatura notablemente constante, a pesar de las considerables variaciones de la temperatura ambiental.

    Lo habitual es que la temperatura corporal aumente y descienda muy poco durante el día. Oscila alrededor de un punto, situándose alrededor de los 37º C, aumentando tal vez a 37'6º C al finalizar la tarde y disminuyendo a 36'2º C por la mañana temprano. Esta homeostasia de la temperatura corporal tiene gran importancia porque la supervivencia en estado de salud depende de las reacciones bioquímicas que tienen lugar con ciertos ritmos, y estos ritmos dependen a su vez de un normal funcionamiento enzimático, que está en función de que la temperatura cutánea se mantenga en los estrechos límites de la normalidad.

    Como es lógico, para mantener una temperatura constante, el cuerpo tiene que equilibrar la cantidad de calor que produce con la que pierde. Ello significa que si se produce calor extra en el cuerpo, debe perder esta misma cantidad. Evidentemente, si esto no ocurre, si la mayor producción de calor no va seguida muy de cerca por una mayor pérdida, la temperatura corporal aumentará constantemente. Si, por cualquier razón, supera el límite de la normalidad, la piel desarrolla un papel fundamental en la pérdida de calor, gracias a fenómenos físicos de la evaporación, la radiación, la conducción y la convección.

    PRODUCCIÓN DE CALOR

    El calor se produce por un mecanismo, el metabolismo de los alimentos. Dado que los músculos y las glándulas (sobre todo el hígado) son los tejidos más activos, metabolizan más y en consecuencia producen más calor que cualquier otro tejido. Por tanto, el principal determinante de la cantidad de calor que produce el cuerpo es la cantidad de trabajo muscular que realiza. Por ejemplo, durante el ejercicio y el temblor, el metabolismo y la producción de calor aumentan considerablemente; sin embargo, durante el sueño, cuando se desarrolla muy poco trabajo muscular, el metabolismo y la producción de calor disminuyen

    PERDIDA DE CALOR

    Un mecanismo que utiliza el cuerpo para mantener la temperatura interna relativamente constante es regular la cantidad de calor perdido. Aproximadamente el 80% o más de esta transferencia de calor se produce a través de la piel, el resto tiene lugar en las mucosas. La pérdida de calor se puede regular modificando la perfusión de la piel. Si hay que conservar calor para mantener una temperatura corporal constante, los vasos dérmicos se contraen (vasoconstricción), conservando la mayor parte de la sangre caliente circulante más en el interior del cuerpo. Si hay que aumentar la pérdida de calor para mantener una temperatura constante, los vasos dérmicos se ensanchan (vasodilatación), aumentando el aporte de sangre caliente de los tejidos profundos a la piel. El calor transmitido desde la sangre caliente a la epidermis puede eliminarse al exterior a través de los procesos físicos de evaporación, radiación, conducción y convección.

    EVAPORACIÓN.

    La evaporación de cualquier líquido requiere el consumo de energía calórica. La evaporación del agua es un sistema por el que el cuerpo pierde calor, especialmente de la piel. La evaporación es muy importante a temperaturas ambientas altas cuando es el único medio por el que la piel puede perder calor. Una atmósfera húmeda retrasa necesariamente la evaporación y disminuye el efecto de enfriamiento derivado de ella, lo que explica el hecho de que una misma temperatura parezca más cálida en los climas húmedos que en los secos. A temperaturas moderadas, la evaporación justifica la pérdida de aproximadamente el 50% del calor que se pierde por radiación.

    RADIACIÓN.

    La radiación es la transmisión de calor desde la superficie de un objeto a la de otro sin contacto real entre ambos. El calor irradia de la superficie corporal a los objetos próximos que están más fríos que la piel e irradia a la piel de los que están más calientes que ella. Éste es, naturalmente, el principio de los sistemas de calentamiento y enfriamiento. Con una temperatura ambiental fría, la radiación justifica un mayor porcentaje de pérdida de calor de la piel que la conducción y la evaporación combinadas. Sin embargo, en los ambientes calientes no se pierde calor por radiación, sino que, al contrario, puede recibirse por radiación de las superficies más calientes que la piel.

    CONDUCCIÓN

    Conducción significa el traspaso de calor a cualquier sustancia en contacto real con el cuerpo, como la ropa o las joyas, o incluso a los alimentos o líquidos fríos ingeridos. Este proceso justifica una pérdida de calor relativamente pequeña.

    CONVECCIÓN.

    La convección es la transmisión de calor desde una superficie por el movimiento del aire o de partículas líquidas calentadas. Por lo general, la convección provoca una pérdida muy pequeña de calor desde la superficie corporal. No obstante, hay ciertas condiciones en las que puede provocar pérdidas considerables, como puede ser el caso de que se salga del baño con una corriente incluso ligera procedente de una ventana abierta.

    REGULACIÓN HOMEOSTÁTICA DE LA PÉRDIDA DE CALOR

    La función de los vasos cutáneos y de las glándulas sudoríparas tiene que estar cuidadosamente coordinada y debe tener en cuenta, momento a momento, las fluctuaciones de la temperatura corporal. Como muchos mecanismos homeostáticos, la pérdida de calor por la piel está controlada por un asa de retroalimentación negativa. Los receptores de temperatura de una parte del cerebro, denominada hipotálamo, detectan variaciones de la temperatura interna del cuerpo. Si alguna alteración, por ejemplo el ejercicio, aumenta la temperatura corporal por encima del valor establecido de 37º C, el hipotálamo actúa de integrador y envía una señal nerviosa a las glándulas sudoríparas y a los vasos sanguíneos. Éstos (los efectores) responden a la señal y actúan estimulando la pérdida de calor. Es decir, que las glándulas sudoríparas aumentan la excreción de sudor (aumentando la pérdida de calor por evaporación) y los vasos incrementan su diámetro (aumentando la pérdida de calor por radiación y otros medios). Esta situación continúa hasta que se alcanza el punto establecido.

    FUNCIONES DE LA PIEL

    Función

    Ejemplo

    Mecanismo

    Protección

    De los microorganismos

    De la deshidratación

    De la radiación ultravioleta

    De los traumatismos mecánicos

    Película superficial/barrera mecánica

    Queratina

    Melanina

    Tensión hística

    Receptores de sensibilidad somática

    Sensibilidad

    Dolor

    Calor y frío

    Presión

    Tacto

    Receptores de sensibilidad somática

    Permite el movimiento y el crecimiento sin lesiones

    Crecimiento corporal y cambio en los contornos corporales durante el movimiento

    Propiedades elásticas y de retroceso de la piel y el tejido subcutáneo

    Activación del compuesto precursor en las células cutáneas por la luz ultravioleta

    Excreción

    Agua

    Urea

    Amoníaco

    Ácido úrico

    Regulación del volumen y el contenido del sudor

    Inmunidad

    Destrucción de microorganismos e interacción con las células del sistema inmunitario (células T cooperadoras)

    Células fagocíticas y células de Langerhans

    Regulación de la temperatura

    Pérdida o retención de calor

    Regulación del flujo sanguíneo a la piel y evaporación del sudor

    TEMAS SANITARIOS

    Vacuna contra el cáncer

    Las personas que padecen una recidiva de un melanoma maligno después del tratamiento inicial suelen presentar un peor pronóstico en su supervivencia a largo plazo. En estos individuos persisten algunas células malignas tras la cirugía inicial que, posteriormente, se diseminan a otras áreas corporales. A menos que el sistema inmunitario las detecte y destruya, se convierten en nuevos tumores mortales que resultan muy difíciles de tratar.

    En la actualidad se sabe que sólo el 5% de los pacientes con melanoma pueden organizar con eficacia el tipo de respuesta inmunitaria que se requiere para encontrar y eliminar esas células de melanoma en migración que eludieron el tratamiento inicial. Por fortuna, se encuentran en marcha ensayos clínicos muy prometedores de dos nuevas vacunas que estimulan la respuesta del sistema inmunitario con el fin de destruir las células de melanoma. Una de estas vacunas experimentales y todavía sin nombre está constituida a partir del antígeno gm2 que se halla en la superficie de la célula de melanoma. Esta vacuna tiene como objetivo evitar la recidiva de la enfermedad después del tratamiento inicial. La otra vacuna denominada Melacine, deriva de preparaciones celulares completas de células cancerosas que han crecido en el laboratorio y se está ensayando para prevenir las recidivas de la enfermedad y como una alternativa menos tóxica a la quimioterapia en el tratamiento del melanoma avanzado.

    El ejercicio y la piel

    El exceso de calor producido por los músculos esqueléticos durante el ejercicio aumenta la temperatura central del cuerpo bastante por encima de los límites normales. Dado que la sangre de los vasos próximos a la superficie cutánea disipa bien el calor, los centros de control del cuero ajustan la perfusión sanguínea de modo que se envíe más sangre caliente del centro del cuerpo a la piel para que se enfríe. Durante el ejercicio, la circulación sanguínea en la piel puede ser tan intensa que ésta toma un color más rojo.

    Para ayudar a disipar aún más calor, la producción de sudor aumenta hasta 3 litros por hora durante el ejercicio. Aunque cada glándula sudorípara produce una parte muy pequeña de este total, existen en la piel más de 3 millones de ellas. La evaporación del sudor es fundamental para mantener en equilibrio la temperatura del cuerpo, pero la sudoración excesiva puede producir una peligrosa pérdida de líquidos. El beber con normalidad puede no sustituir el agua perdida durante la sudoración, de forma que para evitar la deshidratación es importante aumentar el consumo de líquidos durante cada tipo de ejercicio y después del mismo.

    QUEMADURAS

    Pensamos en una quemadura como una lesión térmica o una lesión producida por el contacto de la piel con algún objeto caliente o con el fuego. Además, la hiperexposición a la luz ultravioleta (quemadura solar) o el contacto con una corriente eléctrica o con sustancias químicas corrosivas producirá también la lesión o la muerte de las células cutáneas. Todas las lesiones resultantes pueden ser consideradas como quemaduras.

    CÁLCULO DE LA SUPERFICIE CORPORAL

    Cuando las quemaduras afectan grandes superficies de la piel, su tratamiento y pronóstico de recuperación dependen en gran parte de la superficie total afectada y de la importancia de la quemadura. La gravedad de una quemadura se determina por la profundidad de la lesión y por su extensión (porcentaje de superficie corporal quemada). Hay diferentes formas de calcular la extensión de la superficie corporal quemada. Uno de los métodos se denomina “regla de las palmas” y se basa en la suposición de que el tamaño de la palma del quemado es aproximadamente el 1% de la superficie total de su cuerpo. Por tanto, calculando el número de palmas quemadas, obtendremos el porcentaje aproximado de la superficie afectada.

    La “regla de los nueves” es otro método, más exacto, para establecer la amplitud de una quemadura. Utilizando esta técnica, el cuerpo se dividen en 11 zonas del 9%, con el área que rodea los genitales, denominada perineo, que representa el 1% adicional. El 9% de la piel cubre la cabeza y cada una de las extremidades superiores, incluidas las caras anterior y posterior. El doble, es decir, el 18% de la superficie cutánea total cubre la cara anterior y posterior. La regla de los nueves funciona bien con los adultos, pero no refleja las diferencias de superficie corporal en los niños pequeños. Para calcular los porcentajes quemados en los niños, los médicos emplean unas tablas especiales, conocidas como tablas de Lund-Browder, que tienen en cuenta la gran superficie de algunas partes del cuerpo (como la cabeza) de los niños en crecimiento.

    La profundidad de una quemadura depende de las capas de tejido de la piel afectada. La quemadura de primer grado (la típica quemadura solar) producirá escasas molestias y un cierto enrojecimiento de la piel. Aunque las capas superficiales de la zona quemada pueden desprenderse al cabo de 1 o 2 días, no se producen ampollas y la destrucción real de tejido es mínima. Las quemaduras de primero y segundo grado se denominan de espesor parcial.

    Las quemaduras de segundo grado afectan las capas epidérmicas profundas y siempre lesionan las capas superiores de la dermis. En estas quemaduras se puede producir la lesión de las glándulas sudoríparas, de los folículos pilosos y de las glándulas sebáceas, pero la muerte hística no es completa. Se caracterizan por ampollas, dolor intenso e inflamación y edema generalizados. Las cicatrices son frecuentes.

    Las quemaduras de tercer grado o de espesor total se caracterizan por la destrucción de la epidermis y la dermis. La muerte hística llega hasta debajo de los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas. La lesión puede afectar los músculos, aponeurosis e incluso huesos subyacentes. Una forma de distinguir entre quemaduras de segundo y tercer grado es el hecho de que las lesiones de tercer grado son insensibles al dolor inmediatamente después de producirse, debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas. Las cicatrices suponen un grave problema.

    TEMAS SANITARIOS

    Quemaduras solares y lesiones cutáneas

    Las quemaduras producidas por la exposición a la radiación UV nociva suelen denominarse quemaduras solares. Como cualesquiera otras, las quemaduras solares graves pueden lesionar los tejidos y dar lugar a infecciones secundarias y pérdida de líquidos. Los investigadores del cáncer han establecido recientemente la teoría de que las quemaduras solares con ampollas (segundo grado) durante la infancia pueden poner en marcha el desarrollo del melanoma maligno más adelante. Algunos estudios epidemiológicos demuestran que los que han padecido mas de dos quemaduras solares con ampollas antes de los 20 años tienen un mayor riesgo de padecer un melanoma que otros que no las han sufrido. Si esta teoría es cierta, explicaría el espectacular incremento de los índices de cáncer de piel en Estados Unidos durante los últimos años. Los que crecieron tomando baños de sol e hicieron popular el “bronceado” en los años cincuenta y sesenta, presentan ahora melanomas con mucha mayor frecuencia que las generaciones anteriores.

    ANEJOS DE LA PIEL

    Los anejos de la piel son el pelo, las uñas y las glándulas cutáneas.

    PELO

    Sólo algunas zonas de la piel carecen de pelo, en especial las palmas de las manos y las plantas de los pies. Tampoco hay pelo en los labios, los pezones y algunas zonas genitales.

    Muchos meses antes del nacimiento, los folículos pilosos comienzan a desarrollarse por casi toda la piel. Hacia el sexto mes de embarazo, el feto en desarrollo está cubierto casi por completo por una capa de pelo suave y extremadamente fino, denominada lanugo. La mayoría se pierde antes del nacimiento. Cualquier resto de lanugo que quede después del parto se pierde y es sustituido por pelo nuevo, más pigmentado y fuerte. El crecimiento del pelo de sustitución se produce en primer lugar en cuero cabelludo, párpados y cejas. El pelo axilar y púbico, áspero, que se desarrolla en la pubertad, se denomina pelo terminal. En el varón adulto, el pelo terminal reemplaza el 80-90% del vello del tórax y las extremidades y forma la barba. En la mujer se reemplaza mucho menos vello con la variedad terminal más gruesa, excepto en las zonas axilares y púbica.

    El crecimiento del pelo comienza cuando las células de la epidermis se esparcen por la dermis, formando un pequeño tubo, el folículo. La pared del folículo consta de dos capas principales: 1) una vaina dérmica externa de la raíz y 2) una vaina epitelial de la raíz, que se subdivide en capas externas e internas. El estrato germinal se desarrolla en la capa más interna del folículo, formando en el fondo de éste un racimo de células en forma de gorro denominado matriz germinal. Haciendo protrusión en ella, se encuentra una pequeña prominencia dérmica, denominada papila pilosa, una estructura muy importante porque contiene los capilares que nutrirán a la matriz germinal. Las células de la matriz germinal son responsables de la formación del pelo. Sufren repetidas mitosis, crecen hacia arriba en el folículo y se queratinizan para formar el pelo. Mientras que las células de la matriz germinal permanezcan vivas, el pelo se regenerará, aunque se corte, depile o elimine de cualquier otra forma.

    Una parte del pelo, concretamente la raíz, está escondida en el folículo. La parte visible se llama tallo. El núcleo interior es conocido como médula, la parte exterior que la rodea se denomina corteza y la capa que la cubre se llama cutícula. La corteza está formada por capas de células queratinizadas. Depositadas entre estas células, hay distintas cantidades de melanina, el pigmento responsable de que el pelo sea castaño o negro. Un único tipo de melanina que contiene hierro es el que produce el cabello rojo: el cabello gris o blanco es la consecuencia de la disminución del contenido de melanina, que suele ocurrir en edades avanzadas. Además de dar color al pelo, la melanina también le proporciona fuerza. Que el pelo sea liso o rizado depende sobre todo de la forma del tallo. El tallo del pelo liso es redondo, cilíndrico. Por el contrario, el del pelo rizado es plano y no tan fuerte. En consecuencia, se rompe o lesiona con más facilidad que el liso. Dos o más pequeñas glándulas sebáceas segregan sebo, una sustancia oleosa, en cada folículo. Las secreciones de las glándulas sebáceas lubrican el pelo e impiden que se quede seco, frágil y que se dañe fácilmente.

    En el pelo alternan períodos de crecimiento y de reposo. Por término medio, el pelo de la cabeza crece algo menos de 12 mm al mes, o unos 11 cm al año. El pelo del cuerpo crece más lentamente. Se ha informado que el pelo de la cabeza vive entre dos y seis años y luego muere y se desprende. Sin embargo, lo habitual es que nuevos pelos sustituyan a los perdidos. No obstante, se puede producir la calvicie, un hecho que todos conocemos. El tipo habitual de calvicie sólo aparece cuando se cumplen dos requisitos: hay que heredar genes de la alopecia y la hormona sexual masculina, testosterona, tiene que estar presente. Cuando existe una combinación correcta de factores causales, inevitablemente se produce la calvicie común a alopecia masculina. El único tratamiento conocido que invierte realmente la alopecia masculina, mejor que cubrirla simplemente o trasplantar folículos, es el medicamento Rogina (monoxidilo). Por desgracia, se trata de un tratamiento sumamente costos, que hay que mantener durante toda la vida para asegurar el nuevo pelo y que no siempre consigue resultados tan espectaculares como se esperaba.

    Contrariamente a lo que muchas personas piensan, el crecimiento del pelo no se estimula cortándolo o afeitándolo con frecuencia. Además, las historias sobre el crecimiento del pelo o de la barba después de la muerte también son falsas. Lo que puede dar la sensación de que la barba continúa creciendo después de la muerte se debe en realidad a la deshidratación y retracción de la piel de la cara. Como consecuencia, puede aparecer una “sombra de las cinco de la tarde” o bien la barba puede hacerse más visible dos o tres días después de la muerte, incluso si la cara se afeitó cuidadosamente cuando se preparó el cuerpo para su vela. En estos caso, lo que parece una continuación del crecimiento del pelo sólo es en realidad una barba más visible en una superficie cutánea deshidratada por las condiciones ambientales del proceso de embalsamamiento.

    UÑAS

    Las uñas de las manos y de los pies están formadas por células epidérmicas muy queratinizadas. La parte visible de la uña se denomina cuerpo ungueal. El resto, es decir, la raíz, está en un surco escondido bajo un pliegue de piel denominado cutícula. El cuerpo de la uña más próximo a la raíz presenta una zona blanca en forma de media luna, conocida con el nombre de lúnula o “pequeña luna”. Bajo la uña se encuentra una capa de epitelio denominada lecho ungueal. Dado que contiene abundantes vasos, su aspecto es de color rosado a través del cuerpo ungueal translúcido. Las uñas crecen por mitosis celular del estrato germinal bajo la lúnula. Crecen por término medio alrededor de 0'5 mm por semana. Sin embargo, las uñas de las manos crecen más deprisa que las de los pies, y tanto unas como otras lo hacen más rápidamente en verano que en invierno. Incluso traumatismos mínimos en uñas largas pueden originar, en ocasiones, el desprendimiento de la uña del lecho ungueal con una separación resultante que comienza en el borde distal o libre de la uña afectada. Este proceso, denominado onicólisis, es bastante habitual.

    GLANDULAS CUTÁNEAS

    Las glándulas cutáneas son tres tipos de glándulas microscópicas: sudoríparas, sebáceas y ceruminosas.

    GLÁNDULAS SUDORÍPARAS

    Las glándulas sudoríparas son las más numerosas de las glándulas cutáneas. Pueden dividirse en dos grupos, ecrinas y apocrinas, según el tipo de secreción, localización y conexiones con el sistema nervioso.

    Las glándulas sudoríparas ecrinas son con mucho las más numerosas, importantes y diseminadas en el cuerpo. Son muy pequeñas, con una porción secretora de menos de 0'4 mm de diámetro y están distribuidas por toda la superficie corporal, con excepción de los labios, el conducto auditivo, el glande del pene y los lechos ungueales. Funcionan durante toda la vida, produciendo un líquido acuoso, transparente (transpiración o sudor) y rico en sales, amoníaco, ácido úrico, urea y otros desechos. Además de eliminar los desechos, el sudor desempeña un papel fundamental al ayudar al cuerpo a mantener una temperatura central constante. Los histólogos calculan que una simple pulgada cuadrada de la piel (6'45 cm2) de la palma de las manos contiene aproximadamente 3.000 glándulas sudoríparas. Estas glándulas también son muy numerosas en las plantas de los pies, frente y parte superior del torso. Con una buena lupa, es posible localizar la abertura de los conductos de las glándulas sudoríparas en los pliegues cutáneos de las palmas y en la piel de la superficie palmar de los dedos. Si bien los conductos de las glándulas ecrinas atraviesan la dermis y la epidermis hasta abrirse en la superficie cutánea, la verdadera porción secretora se localiza en el tejido subcutáneo.

    Las glándulas sudoríparas apocrinas están profundamente situadas en la capa subcutánea de la piel del sobaco (axila), la areola de las mamas y la piel pigmentada que rodea el ano. Son mucho más grandes que las glándulas ecrinas y suelen tener unidades secretoras que alcanzan los 5 mm de diámetro o más. Están conectadas con los folículos pilosos y se clasifican como glándulas tubulares, ramificadas, simples. Las glándulas apocrinas crecen y empiezan a funcionar en la pubertad, produciendo una secreción más viscosa y coloreada que las ecrinas. En la mujer, las secreciones de las glándulas apocrinas presentan cambios típicos relacionados con el ciclo menstrual. El olor que suele acompañar a la secreción de las glándulas apocrinas no se debe a la propia secreción, sino a la contaminación y descomposición de la secreción por las bacterias cutáneas.

    GLÁNDULAS SEBÁCEAS

    Las glándulas sebáceas segregan grasa para el pelo y la piel. Hay glándulas sebáceas allí donde crece el pelo en la piel, la menos dos para cada pelo. La grasa o sebo mantiene el pelo flexible y la piel suave y dúctil. Actúa como una crema protectora cutánea facilitada por la naturaleza, evitando la excesiva pérdida de agua de la epidermis. Dado que el sebo es rico en sustancias químicas, como triglicéridos, cera, ácidos grasos y colesterol, que tienen efecto antifúngico, también contribuye a disminuir la actividad fúngica en la superficie cutánea. Esta propiedad del sebo ayuda a proteger a la piel frente a numerosos tipos de infecciones por hongos. Las glándulas sebáceas son glándulas ramificadas simples de tamaño variable y se encuentran en la dermis, excepto en la piel de las palmas de las manos y plantas de los pies. Aunque casi siempres se asocian con los folículos pilosos, algunas glándulas sebáceas especializadas se abren directamente en la superficie cutánea en zonas como el glande del pene, los labios y los párpados. La secreción sebácea aumenta durante la adolescencia, estimulada por las mayores concentraciones de hormonas sexuales en la sangre. Es habitual que el sebo se acumule y agrande algunos de los conductos de las glándulas sebáceas, formando granillos blancos. Con la oxidación, este sebo acumulado se oscurece y forma un comedón.

    GLÁNDULAS CERUMINOSAS

    Las glándulas ceruminosas son una variedad o modificación especial de las glándulas sudoríparas apocrinas. Histológicamente, aparecen como glándulas tubulares, arrolladas, simples, con conductos excretores que se abren en la superficie libre de la piel en el conducto auditivo externo o con glándulas sebáceas en el cuello de los folículos pilosos de esta zona. Las secreciones mezcladas de las glándulas sebáceas y ceruminosas forman una sustancia cérea, oscura, denominada cerumen. Aunque cumple una útil finalidad al proteger la piel del conducto auditivo frente a la deshidratación, el exceso de cerumen puede endurecerse y obstruir el oído, provocando pérdida de audición.

    TEMAS SANITARIOS

    Acné

    El acné común o acné vulgar es muy frecuente en los años de la adolescencia debido a la secreción hiperactiva de las glándulas sebáceas, con obstrucción e inflamación de sus conductos. Entre los 10 y los 19 años de edad, se produce un aumento de más del quíntuplo en el ritmo de secreción sebácea. En consecuencia, los conductos de las glándulas sebáceas pueden quedar obstruidos por células cutáneas descamadas y sebo contaminado con bacterias. El tapón inflamado se denomina comedón y es el signo más característico del acné. Los granos o pústulas llenos de pus son consecuencia de las infecciones secundarias en la epidermis o debajo de ella. Por lo general en un polículo piloso o en un poro sudoríparo

    CICLO VITAL: LA PIEL

    Todo el mundo es consciente de los llamativos cambios que cada persona experimenta en la piel desde que nace y durante los años de la madurez. La piel de los lactantes es relativamente lisa y sin arrugas, caracterizándose por la elasticidad y flexibilidad propias de la extrema juventud. Como los tejidos cutáneos están en una fase activa de nuevo crecimiento, la cicatrización de las lesiones de la piel suele ser rápida y eficaz. Los niños pequeños tienen menos glándulas sudoríparas que los adultos, de forma que, para mantener una temperatura normal, sus cuerpos confían más en el aumento de la perfusión sanguínea. Ello explica por qué los preescolares “enrojecen” con frecuencia cuando juegan al aire libre durante un día caluroso.

    Cuando comienza la edad adulta, en la pubertad, las hormonas estimulan el desarrollo y evolución de las glándulas sebáceas y sudoríparas. Una vez que las glándulas sebáceas han empezado a funcionar, sobre todo durante los primeros años, producen muchas veces un exceso de sebo, dando así a la piel un aspecto extraordinariamente grasiento. Los conductos sebáceos pueden quedar obstruidos o infectados, originando pústulas de acné u otras alteraciones de la piel. La evolución de las glándulas sudoríparas apocrinas durante la pubertad aumenta la producción de sudor, algo necesario para mantener adecuadamente un cuerpo adulto, así como la posibilidad de un aumento del “olor corporal”. Este olor se debe a los desechos producidos por las bacterias que se alimentan de los compuestos orgánicos presentes en el sudor apocrino y en la superficie de la piel.

    A medida que nos alejamos del principio de la edad adulta, las glándulas sebáceas y sudoríparas disminuyen su actividad. Aunque ello puede suponer un deseado alivio para los que padecen acné u otros problemas relacionados con la hiperactividad de estas glándulas, puede afectar la función normal del organismo. Por ejemplo, la menor producción de sebo puede hacer que la piel y el pelo sean menos flexibles, con más probabilidades por tanto de arrugarse o romperse. Las arrugas también pueden deberse a una disminución general de la capacidad de la piel para conservarse tan eficazmente como lo hizo durante los primeros años del desarrollo. La pérdida de función de las glándulas sudoríparas a medida que avanza la edad adulta afecta negativamente la capacidad del cuerpo para enfriarse durante el ejercicio o cuando la temperatura exterior es alta. Así pues, los ancianos tienen más posibilidades que los adultos jóvenes de padecer problemas graves durante el tiempo caluroso.

    ENFOQUE GLOBAL: La piel el cuerpo como un todo

    La piel es uno de los principales elementos del armazón estructural. Se continúa con los tejidos conjuntivos que mantienen unido al cuerpo, incluidos los de la aponeurosis, huesos, tendones y ligamentos. Los sistemas integumentario, esquelético y muscular actúan juntos para proteger y sostener todo el cuerpo.

    Como hemos afirmado en repetidas ocasiones en este capítulo, la piel es una barrera que separa el medio interno del externo. Dicho de otro modo, la piel define el medio interno del cuerpo. No hay duda de que la barrera formada por la piel es formidable, con innumerables mecanismos para proteger las estructuras internas del duro medio externo. Sin estos mecanismos protectores, el medio interno no podría mantener una constancia relativa, independiente del medio externo.

    En primer lugar, la dermis y la epidermis actúan juntas para formar una resistente envoltura impermeable que nos protege de la desecación y de los riesgos de la contaminación química o microbiana. Las secreciones sebáceas de la piel, junto con otros componentes de la película cutánea superficial, mejoran la capacidad de la piel para proteger el medio interno. La protección frente a las lesiones mecánicas la proporcionan el pelo, los callos y las capas de la piel propiamente dicha. La pigmentación cutánea y nuestra capacidad para regular su concentración nos protegen frente a los efectos nocivos de las radiaciones solares.

    Aunque sus principales funciones son el soporte y la protección, la piel tienen otros importantes papeles en el mantenimiento de la homeostasia. Por ejemplo, es también un elemento importante para regular la temperatura corporal, actuando como una especie de “radiador” que puede ser conectado o desconectado según necesidades. Ayuda a mantener un nivel constante de calcio en el cuerpo mediante la producción de vitamina D, necesaria para la absorción normal del calcio en el tubo digestivo. Las crestas de las palmas y los dedos de las manos nos permiten hacer y utilizar herramientas para conseguir alimento, construir refugios y llevar a cabo otras tareas de cara a la supervivencia. La flexibilidad y elasticidad de la piel permiten la libertad de movimientos necesaria para realizar estas tareas. Los receptores nerviosos sensitivos de la dermis permiten que la piel sea una “ventana al mundo”. La información acerca del medio externo es remitida por los receptores a los centros de control nervioso (integración), donde es utilizada para coordinar la función de otros órganos.

    Al continuar su estudio sobre los diversos órganos del cuerpo, tenga presente que ninguno podría actuar adecuadamente sin la ayuda estructural y funcional del sistema integumentario.

    MECANISMOS PATOLÓGICOS

    TRASTORNOS DE LA PIEL

    Toda enfermedad de la piel puede denominarse dermatosis, que significa simplemente “afección cutánea”. Muchas dermatosis implican una inflamación de la piel o dermatitis.

    INFECCIONES DE LA PIEL

    La piel es la primera línea de defensa frente a los microbios que podrían invadir el medio interno del cuerpo. No es extraño que sea un lugar de infecciones frecuentes. En los adultos, las características antimicrobianas del sebo de la película superficial de la piel inhiben con frecuencia las infecciones cutáneas. En los niños, la falta de sebo en dicha película hace que la piel resulte menos resistente a la infección.

    Muchos virus, bacterias y hongos diferentes producen afecciones cutáneas. He aquí algunos ejemplos, producidos por distintas clases de gérmenes patógenos (causantes de enfermedad).

  • Impétigo. Esta afección bacteriana, muy contagiosa, es consecuencia de la infección por Staphylococcus o Streptococcus y se observa casi siempre en niños pequeños. El impétigo empieza como un enrojecimiento o eritema, pero pronto evoluciona a vesículas (ampollas) y costras amarillentas. En ocasiones, la infección se hace sistémica (de todo el cuerpo), resultando peligrosa para la vida.

  • Tiñas. Tiña es el nombre general de muchas micosis (infecciones por hongos) de la piel. La dermatofitosis, la tiña crural y el pie de atleta son tiñas. Los signos de tiña son el eritema, la descamación y la formación de costras. En ocasiones, aparecen fisuras o grietas en los surcos epidérmicos. La dermatoficosis es una infección por tiña que forma típicamente un exantema redondo que se cura por el centro, formando un anillo. Los antifúngicos suelen detener la infección aguda, pero son incapaces de destruir por completo el hongo. La recurrencia de la tiña puede evitarse manteniendo la piel seca, ya que los hongos necesitan humedad para crecer.

  • Verrugas. Causadas por los papilomavirus, las verrugas son neoplasias cutáneas en forma de pezón. Aunque suelen ser benignas, algunas evolucionan, malignizándose. Su transmisión se suele producir por contacto directo con las verrugas de la piel de una persona infectada. Pueden eliminarse por congelación, desecación, tratamiento con láser o aplicación de sustancias químicas.

  • Forúnculos. Llamados en general granos, son infecciones locales de los folículos pilosos por Staphylococcus y se caracterizan por lesiones grandes, inflamadas, llenas de pus. Un grupo de forúnculos no tratados se puede reunir, formando lesiones aún mayores que se denominan ántrax.

  • AFECCIONES CUTÁNEAS VASCULARES E INFLAMATORIAS

    Todo el que haya sido llamado alguna vez para asistir a una persona encamada o inmovilizada de cualquier otro modo debe ser consciente de las causas y naturaleza de las úlceras por presión o úlceras de decúbito. Decúbito significa estar echado, nombre que alude a una causa común de las úlceras por presión, permanecer en una posición durante largos períodos de tiempo. También denominadas llagas, estas lesiones aparecen cuando el riego sanguíneo de una zona local se hace más lento debido a la presión sobre la piel que cubre prominencias óseas, como los tobillos. Las úlceras se forman y aparece una infección porque la falta de riego provoca la lesión del tejido. Los cambios frecuentes de la posición del cuerpo y el apoyo sobre almohadones blandos ayudan a evitar las úlceras de decúbito.

    Un tipo frecuente de afección cutánea que implica los vasos sanguíneos es la urticaria. Este cuadro se caracteriza por lesiones rojas, elevadas, denominadas ronchas, causadas por la salida de líquido de los vasos cutáneos de la piel. La urticaria se acompaña con frecuencia de un intenso picor. Causas habituales son la hipersensibilidad o las reacciones alérgicas, los irritantes físicos y las enfermedades sistémicas.

    La esclerodermia es una enfermedad autoinmunitaria que afecta los vasos y el tejido conjuntivo de la piel. El nombre de esclerodermia viene de las partes de la palabra esclera -que significa duro y derma, que quiere decir piel. Piel dura es una buena descripción de las lesiones características de la esclerodermia. La esclerodermia empieza por una leve inflamación que más tarde evoluciona a un parche de piel endurecida y amarillenta. Es habitual que se mantenga como una afección leve, localizada. La esclerodermia localizada rara vez evoluciona hacia una forma sistémica que afecte grandes zonas de piel o a otros órganos. Las personas con esclerodermia sistémica avanzada parecen llevar una máscara, ya que el endurecimiento de la piel les impide mover libremente la boca. Ambas formas de esclerodermia son más frecuentes en la mujer que en el hombre.

    La psoriasis es un trastorno inflamatorio crónico de la piel que se cree tiene una base genética. Este frecuente problema cutáneo se caracteriza por una inflamación cutánea, acompañada de lesiones escamosas que se desarrollan por un excesivo ritmo de crecimiento de las células epiteliales.

    El eccema es el trastorno inflamatorio más frecuente de la piel. Este cuadro se caracteriza por una inflamación, acompañada muchas veces de pápulas (abultamientos), vesículas (ampollas) y costras. El eccema no es una enfermedad concreta, sino más bien el signo o síntoma de una afección subyacente. Por ejemplo, una reacción alérgica, llamada dermatitis por contacto, puede evolucionar y hacerse eccematosa. El zumaque venenoso es una forma de dermatitis por contacto que se produce al entrar en contacto con la sustancia químicas que produce esta planta.

    TEMPERATURA ANORMAL DEL CUERPO

    El mantenimiento de una temperatura corporal dentro de unos estrechos límites es necesario par el normal funcionamiento del cuerpo. Desviarse excesivamente de los límites normales de la temperatura corporal puede tener consecuencias fisiológicas muy graves. A continuación, siguen algunos cuadros importantes relacionados con la temperatura corporal:

  • Fiebre. La fiebre o estado febril es una elevación extraordinariamente alta de la temperatura corporal, asociada con una respuesta inflamatoria. En el caso de las infecciones, unas sustancias químicas llamadas pirógenos (literalmente productores de fuego) hacen que los centros de control termostático del hipotálamo produzcan fiebre. Como el termostato del cuerpo es regulado en un punto más alto. La persona siente la necesidad de calentarse a esta nueva temperatura y sufre con frecuencia escalofríos cuando comienza el estado febril. Se cree que la elevada temperatura del cuerpo asociada con una fiebre infecciosa estimula las respuestas inmunitarias del organismo, eliminando el germen. Las acciones dirigidas a reducir la temperatura de una persona febril suelen ser contrarrestadas por los mecanismos productores de calor del cuerpo y tienen el efecto de debilitar aún más a la persona infectada. En circunstancias normales, lo mejor es permitir que la fiebre quiebre por sí misma, una vez destruido el germen patológico.

  • Hipertermia maligna (HM). Se trata de una afección hereditaria caracterizada por un aumento anormal de la temperatura del cuerpo (hipertermia) y rigidez muscular tras la exposición a ciertos anestésicos o relajantes musculares que inhibe las contracciones musculares productoras de calor, se ha utilizado para evitar o aliviar los efectos de este cuadro.

  • Agotamiento por el calor. Ocurre cuando el cuerpo pierde una gran cantidad de líquido por los mecanismos de pérdida de calor. Se produce habitualmente cuando las temperaturas ambientales son altas. Aunque se mantiene la temperatura normal del cuerpo, la pérdida de agua y electrólitos puede provocar debilidad, vértigo (mareos), náuseas y posible pérdida de la consciencia. El agotamiento por el calor también puede acompañarse de calambres de los músculos esqueléticos que muchas veces se denominan calambres de calor. Este cuadro se trata con reposo (en un ambiente fresco) y reposición de líquidos.

  • Golpe de calor o insolación. Se trata de un estado grave, en ocasiones fatales, que se debe a la incapacidad del cuerpo para mantener la temperatura normal en un ambiente extremadamente cálido. Este fallo de la termorregulación puede ser consecuencia de factores como la edad avanzada, la enfermedad, fármacos que alteran la termorregulación o simplemente temperaturas ambientales abrumadoramente elevadas. El golpe de calor se caracteriza por temperaturas corporales de 41ºC (105ºF) o superiores, taquicardia (ritmo cardíaco rápido), cefaleas y piel caliente y seca. Puede haber confusión, convulsiones o pérdida de la consciencia. A menos que se enfríe el cuerpo y se sustituyan los líquidos orgánicos de inmediato, puede producirse la muerte.

  • Hipotermia. Incapacidad para mantener la temperatura normal del cuerpo en ambientes extremadamente fríos. La hipotermia se caracteriza por temperaturas del cuerpo inferiores a 35ºC (95ºF), respiración superficial y lenta, y pulso débil y lento. Suele tratarse calentando lentamente el cuerpo de la persona afectada.

  • Perniosis. Lesión local de los tejidos producida por temperaturas extremadamente bajas. La lesión de los tejidos es el resultado de la formación de cristales de hielo, acompañada por una reducción del riego local. Como consecuencia de la perniosis, se puede producir necrosis (muerte de los tejidos) e incluso gangrena (desprendimiento de los tejidos muertos).

  • PREGUNTAS DE ASIMILACIÓN


    1) Define los siguientes Términos clave:

    • Capa subcutánea: Debajo de la dermis se encuentra una capa subcutánea, laxa, rica en grasa y en tejido areolar a la que a veces se denomina hipodermis o aponeurosis superficial

    • Dermis: es una capa de tejido conjuntivo relativamente denso y vascular que puede tener más de 4mm de espesor en algunas zonas del cuerpo.

    • Epidermis: La epidermis celular es una capa epitelial, derivada de la capa germinal epidémica del embrión

    • Estrato: capa

    • Folículo piloso:

    • Glándula sebácea

    • Glándula sudorípara

    • Integumento: es otro nombre para la piel.

    • Melanina: La causa determinante del color de la piel es la cantidad de melanina depositad en las células de la epidermis

    • Pelo

    • Queratina: Los queratinocitos están llenos de una proteína dura, fibrosa, denominada queratina.

    • Uña

    DEFINICIONES


    2)Definiciones:

    • Capa córnea

    • x

    • x

    • P

    • x

    RESPUESTAS CORTAS


    3) Numera los diferentes estratos de la epidermis: capa cornea, estrato lúcido, estrato granuloso, estrato de células espinosas, estrato basal

    4) ¿Cómo se sintetiza la Vitamina D? El primer paso es la exposición a la luz ultravioleta. Cuando esto ocurre, las moléculas de una sustancia química denominada “deshidrocolesterol”, que se halla normalmente en las células de la piel, se convierten en una sustancia precursora llamada “colecalciferol”. Este producto se transporta a continuación por la sangre hasta el hígado y los riñones, donde se transforma en vitamina D, un compuesto que actúa en diversas reacciones químicas importantes del organismo.


    5) Numera las funciones de la piel. Protección, sensibilidad, movimiento sin lesión, excreción, síntesis de Vitamina D, Inmunidad, homeostasia de la temperatura corporal.


    6) Características de las quemaduras de Primer, Segundo y Tercer grado.

    La quemadura de primer grado (la típica quemadura solar) producirá escasas molestias y un cierto enrojecimiento de la piel Las quemaduras de segundo grado afectan las capas epidérmicas profundas y siempre lesionan las capas superiores de la dermis. Las quemaduras de tercer grado o de espesor total se caracterizan por la destrucción de la epidermis y la dermis.

    7) Di las diferentes zonas de la uña. Cuerpo ungueal, raiz, lúnula, lecho ungueal.


    OPCIONES MÚLTIPLES

    8) Las células que más abundan en la piel son:

    a.- Los melanocitos

    b.- Los queratinocitos

    c.- Las células de Langerhans

    d.- Las células T cooperadoras


    9) La dermis está formado por las capas:

    a.- Cornea y Clara

    b.- Dérmica externa y Vaina epitelial

    c.- Papilar y Reticular

    d.- Espinosa y Basal


    10) Con la “Regla de los nueve” podemos calcular:

    a.- La profundidad de una quemadura

    b.- La Temperatura del cuerpo

    c.- La velocidad de cicatrización de una quemadura

    d.- La superficie corporal dañada por quemadura


    11) La función más importante de la piel es:

    a.- La protección

    b.- La regulación de la temperatura

    c.- La sensibilidad

    d.- La excreción


    12) Las quemaduras más graves son las de:

    a.- Primer grado

    b.- Segundo grado

    c.- Tercer grado

    d.- Las que no presentan ampollas

    VERDADERO / FALSO


    13) Contesta Verdadero o Falso:

    • Los queratinocitos son las células que aportan color a la piel. Falso. Son los melanocitos

    • Entre la epidermis superficial y la dermis subyacente existe una membrana basal. Verdadero

    • La pérdida de calor por la piel se produce a través de las glándulas sebáceas. Falso. Es a través de las glándulas sudoríparas

    • Las quemaduras de tercer grado son insensibles al dolor después de producirse. Verdadero

    • Conforme nos alejamos de la pubertad las glándulas sebáceas y sudoríparas aumentan su actividad. Falso. Disminuyen su actividad

    CORRESPONDENCIA

    14) ¿Cuál es un sitio ideal para la absorción más rápida e indolora de las sustancias inyectadas. La capa subcutánea. Por ella van los principales vasos y nervios a la piel suprayacente. El rico aporte sanguíneo y la textura laxa y esponjosa de esta zona hacen de ella un sitio ideal para la absorción rápida y relativamente indolora de las sustancias inyectadas. La administración de medicamento líquidos, como la insulina y la implantación de pastillas suele realizarse por inyección subcutánea en esta capa espinosa y porosa.

    15) Completa:

    • La Membrana cutánea está compuesta por dos capas: una exterior llamada epidermis y otra interna llamada dermis.

    16) ¿Cuál es la zona de la piel donde se localizan las huellas dactilares?

    El estrato más externo, el estrato corneo, es particularmente llamativo en la piel gruesa y se compone, por lo general, de numerosas capas celulares. Además en la piel gruesa, las papilas dérmicas subyacentes están elevadas en crestas paralelas curvadas que forman las huellas dactilares en manos y pies, visibles sobre la epidermis suprayacentes.

    17) Completa:

    • A la dermis o corion se le denomina a veces la “piel verdadera”. Está formada por una capa papilar fina y una capa reticular más gruesa.

    18) Nombra las zonas de la piel donde no existe pelo. Sólo algunas zonas de la piel carecen de pelo, en especial las palmas de las manos y las plantas de los pies. Tampoco hay pelo en los labios, los pezones y algunas zonas genitales.

    CORRESPONDENCIA

    19) Une con flechas:

    * Epidermis Células Queratinizadas

    * Dermis Folículos pilosos

    * Color de la piel Melanocitos

    * Pelo Capa Papilar y Capa reticular

    * Uñas Capa cornea y Estrato Lúcido

    20) Une con flechas:

    * Protección Receptores

    * Sensibilidad Glándulas sudorípara

    * Movimiento sin lesión T-debidrocolesterol

    * Excreción Película superficial

    * Síntesis de Vitamina D Células T cooperadoras

    * Inmunidad Elasticidad y flexibilidad

    21) Une con flechas:

    * Evaporación Traspaso de calor por contacto

    * Radiación Traspaso de calor por el aire

    * Conducción Transmisión de calor sin contacto

    * Convección Consumo de energía calórica

    22) Pon los nombres de las flechas

    cuerpo de la uña Cutícula

    'Estructura de la piel'

    Estrato germinativo

    Raíz

    Estrato granuloso

    Estrato córneo

    Lecho ungueal Matriz ungueal

    23) Une con flechas:

    * Quemadura de primer grado Lesión de epidermis y dermis

    * Quemadura de segundo grado Lesión del tejido profundo

    * Quemaduras de tercer grado Lesión de epidermis y edema

    DESARROLLO

    24) Explica el crecimiento y reparación de la epidermis.

    Las células empujan hacia arriba desde el estrato basal a cada capa sucesiva, mueren, son queratinizadas y finalmente se descaman (se desprenden), como hicieron sus predecesoras. La investigación actual indica que el tiempo de regeneración necesario para completar la mitosis, diferenciación y movimiento de nuevos queratinocitos desde el estrato basal hasta la superficie de la epidermis, es de unos 35 días. El proceso se puede acelerar por abrasión de la superficie cutánea, que tiende a eliminar algunas de las capas celulares del estrato córneo. Por lo general, el 10-20% de todas las células del estrato basal entran en mitosis cada día. Las células que emigran a la superficie ascienden en columnas verticales desde grupos independientes de ocho a diez de las células basales que están sufriendo la mitosis. A cada grupo de células basales activas, junto con sus columnas verticales de queratinocitos en emigración, se le conoce como unidad prolifertita epidérmica o UPE. La queratinización avanza a medida que las células emigran hacia el estrato córneo. Como la mitosis continúa y nuevas células basales entran en la columna y emigran hacia arriba, las células “muertas”, plenamente cornificadas, se desprenden de la superficie cutánea. Muchas enfermedades de la piel se caracterizan por una tasa de queratinización anormalmente elevada.

    25) Explica el crecimiento y reparación de la dermis.

    A diferencia de la epidermis, la dermis no se descama y se regenera a sí misma de una forma continuada. Se mantiene a sí misma, pero la regeneración rápida del tejido conjuntivo dérmico sólo se produce en circunstancias no habituales, por ejemplo la cicatrización de las heridas (v. Fig 5-30). En la cicatrización de una herida, como puede ser una incisión quirúrgica, los fibroblastos de la dermis se reproducen con rapidez y empiezan a formar una masa extraordinariamente densa de nuevas fibras de tejido conjuntivo. Si esta masa no es sustituida por tejido normal, queda una cicatriz. Los densos haces de fibras colágenas blancas que caracterizan la capa reticular de la dermis tienden a orientarse en patrones cuyo aspecto difiere entre una zona del cuerpo y otra. El resultado es la formación de las llamadas líneas de Langer o líneas de división (fig 6-4). Si las incisiones quirúrgicas se realizan en paralelo a las líneas de división o de Langer, la herida resultante tendrá menor tendencia a abrirse y la cicatriz será fina y menos visible.

    26) Explica la regulación homeostática de la pérdida de calor.

    La función de los vasos cutáneos y de las glándulas sudoríparas tiene que estar cuidadosamente coordinada y debe tener en cuenta, momento a momento, las fluctuaciones de la temperatura corporal. Como muchos mecanismos homeostáticos, la pérdida de calor por la piel está controlada por un asa de retroalimentación negativa. Los receptores de temperatura de una parte del cerebro, denominada hipotálamo, detectan variaciones de la temperatura interna del cuerpo. Si alguna alteración, por ejemplo el ejercicio, aumenta la temperatura corporal por encima del valor establecido de 37º C, el hipotálamo actúa de integrador y envía una señal nerviosa a las glándulas sudoríparas y a los vasos sanguíneos. Éstos (los efectores) responden a la señal y actúan estimulando la pérdida de calor. Es decir, que las glándulas sudoríparas aumentan la excreción de sudor (aumentando la pérdida de calor por evaporación) y los vasos incrementan su diámetro (aumentando la pérdida de calor por radiación y otros medios). Esta situación continúa hasta que se alcanza el punto establecido.

    27) En qué consiste la Unión dermoepidémica.

    La microscopia electrónica y los estudios histoquímicos han demostrado la existencia de una clara membrana basal, de elementos fibrosos especializados y de un gel polisacárido único, todos ellos útiles para unir la epidermis superficial a la dermis subyacente. La zona de contacto entre ambas capas cutáneas forma una unión especializada. Actúa “pegando” juntas las dos capas y proporcionando apoyo mecánico a la epidermis, que está unida a su cara superior. Sirve además como barrera parcial para el paso de algunas células y grandes moléculas. Por ejemplo, si se inyectan ciertos colorantes en la dermis, no pueden difundirse pasivamente hacia arriba a la epidermis, a menos que la barrera de unión esté alterada por el calor, las enzimas u otras sustancias químicas que modifiquen sus características de permeabilidad. Aunque la unión es notablemente eficaz para evitar la separación de las dos capas cutáneas, incluso cuando estén sometidas a fuerzas de deslizamiento relativamente intensas, se considera que esta barrera sólo desempeña un papel limitado en la prevención del paso a través de la piel de sustancias químicas nocivas o de gérmenes causantes de enfermedad procedentes del medio externo. Cualquier desprendimiento generalizado de un área grande de epidermis de la dermis supone una situación extremadamente grave que puede desencadenar una infección fulminante e incluso la muerte.

    28) Funciones de las glándulas cutáneas.

    GLANDULAS CUTÁNEAS

    Las glándulas cutáneas son tres tipos de glándulas microscópicas: sudoríparas, sebáceas y ceruminosas.

    GLÁNDULAS SUDORÍPARAS

    Las glándulas sudoríparas son las más numerosas de las glándulas cutáneas. Pueden dividirse en dos grupos, ecrinas y apocrinas, según el tipo de secreción, localización y conexiones con el sistema nervioso. Funcionan durante toda la vida, produciendo un líquido acuoso, transparente (transpiración o sudor) y rico en sales, amoníaco, ácido úrico, urea y otros desechos. Además de eliminar los desechos, el sudor desempeña un papel fundamental al ayudar al cuerpo a mantener una temperatura central constante.

    GLÁNDULAS SEBÁCEAS

    Las glándulas sebáceas segregan grasa para el pelo y la piel. Las glándulas sebáceas segregan grasa para el pelo y la piel. Hay glándulas sebáceas allí donde crece el pelo en la piel, la menos dos para cada pelo. La grasa o sebo mantiene el pelo flexible y la piel suave y dúctil. Actúa como una crema protectora cutánea facilitada por la naturaleza, evitando la excesiva pérdida de agua de la epidermis. Dado que el sebo es rico en sustancias químicas, como triglicéridos, cera, ácidos grasos y colesterol, que tienen efecto antifúngico, también contribuye a disminuir la actividad fúngica en la superficie cutánea.

    GLÁNDULAS CERUMINOSAS

    Las glándulas ceruminosas son una variedad o modificación especial de las glándulas sudoríparas apocrinas. Histológicamente, aparecen como glándulas tubulares, arrolladas, simples, con conductos excretores que se abren en la superficie libre de la piel en el conducto auditivo externo o con glándulas sebáceas en el cuello de los folículos pilosos de esta zona. Las secreciones mezcladas de las glándulas sebáceas y ceruminosas forman una sustancia cérea, oscura, denominada cerumen. Aunque cumple una útil finalidad al proteger la piel del conducto auditivo frente a la deshidratación, el exceso de cerumen puede endurecerse y obstruir el oído, provocando pérdida de audición.

    ANÁLISIS

    29) ¿Por qué en la pubertad se suele sufrir de acné? El acné común o acné vulgar es muy frecuente en los años de la adolescencia debido a la secreción hiperactiva de las glándulas sebáceas, con obstrucción e inflamación de sus conductos. Entre los 10 y los 19 años de edad, se produce un aumento de más del quíntuplo en el ritmo de secreción sebácea. En consecuencia, los conductos de las glándulas sebáceas pueden quedar obstruidos por células cutáneas descamadas y sebo contaminado con bacterias. El tapón inflamado se denomina comedón y es el signo más característico del acné. Los granos o pústulas llenos de pus son consecuencia de las infecciones secundarias en la epidermis o debajo de ella. Por lo general en un polículo piloso o en un poro sudoríparo

    30) ¿Por qué se suele realizar la inyección de sustancias en la capa subcutánea? Por ella van los principales vasos y nervios a la piel suprayacente. El rico aporte sanguíneo y la textura laxa y esponjosa de esta zona hacen de ella un sitio ideal para la absorción rápida y relativamente indolora de las sustancias inyectadas. La administración de medicamento líquidos, como la insulina y la implantación de pastillas suele realizarse por inyección subcutánea en esta capa espinosa y porosa.

    31) ¿Por qué no se debe realizar una corte en cualquier dirección? Los densos haces de fibras colágenas blancas que caracterizan la capa reticular de la dermis tienden a orientarse en patrones cuyo aspecto difiere entre una zona del cuerpo y otra. El resultado es la formación de las llamadas líneas de Langer o líneas de división (fig 6-4). Si las incisiones quirúrgicas se realizan en paralelo a las líneas de división o de Langer, la herida resultante tendrá menor tendencia a abrirse y la cicatriz será fina y menos visible.

    32) ¿Por qué los albinos carecen de pigmentos en la piel, el pelo y los ojos? Si la enzima tirosinasa falta desde el nacimiento a causa de un defecto congénito, los melanocitos no pueden formar melanina, apareciendo un cuadro denominado albinismo.

    33) ¿Por qué es importante la homestasia de la temperatura corporal? La homeostasia de la temperatura corporal tiene gran importancia porque la supervivencia en estado de salud depende de las reacciones bioquímicas que tienen lugar con ciertos ritmos, y estos ritmos dependen a su vez de un normal funcionamiento enzimático, que está en función de que la temperatura cutánea se mantenga en los estrechos límites de la normalidad.

    REFLEXIÓN Y APLICACIÓN

    34) Tu padre no es calvo y ninguno de tus abuelos tampoco lo es. ¿Puede surgir la posibilidad de que tú sufras de alopecia?

    El tipo habitual de calvicie sólo aparece cuando se cumplen dos requisitos: hay que heredar genes de la alopecia y la hormona sexual masculina, testosterona, tiene que estar presente. Cuando existe una combinación correcta de factores causales, inevitablemente se produce la calvicie común a alopecia masculina.

  • Después de un incendio una persona ha perdido la sensibilidad en su pierna izquierda pero no en la derecha. Ambas piernas han sufrido los efectos del fuego. ¿A qué puede deberse la insensibilidad de su pierna izquierda?

  • Las quemaduras de tercer grado o de espesor total se caracterizan por la destrucción de la epidermis y la dermis. La muerte hística llega hasta debajo de los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas. La lesión puede afectar los músculos, aponeurosis e incluso huesos subyacentes. Una forma de distinguir entre quemaduras de segundo y tercer grado es el hecho de que las lesiones de tercer grado son insensibles al dolor inmediatamente después de producirse, debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas.

  • Un niño jugando se ha caído y se ha hecho varios cortes en la palma de la mano. Al cabo del tiempo observa que unos le han cicatrizado, pero otros se le suele volver a abrir con facilidad. ¿a qué puede ser debido esto?

  • Los densos haces de fibras colágenas blancas que caracterizan la capa reticular de la dermis tienden a orientarse en patrones cuyo aspecto difiere entre una zona del cuerpo y otra. El resultado es la formación de las llamadas líneas de Langer o líneas de división (fig 6-4). Si las incisiones quirúrgicas se realizan en paralelo a las líneas de división o de Langer, la herida resultante tendrá menor tendencia a abrirse y la cicatriz será fina y menos visible.

  • En un día de verano dos hermanos gemelos están en su casa y uno de ellos decide ir a la playa y el otro se queda en casa. ¿Puede haber alguna diferencia física entre ellos al cabo del día?¿A qué puede ser debida?

  • La exposición prolongada al sol hace que los melanocitos aumenten la producción de melanina, oscureciendo el color de la piel.


    'Estructura de la piel'

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    'Estructura de la piel'