Estructura de la personalidad

Psicosociología. Factores: innatos, cognitivos, ambientales y comportamentales. Hábito: propiedades. Cinestesia y talante. Inteligencia e ideas

  • Enviado por: Miguel Reina Sevillano
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
publicidad
cursos destacados
Técnico para la Mediación
Divulgación Dinámica
El curso de Técnico para la Mediación sintetiza los diversos contenidos y experiencias sobre mediación que en estos...
Solicita InformaciÓn

Técnico Superior en Mediación Intercultural en el Ámbito Social
Cavida Formación
La interculturalidad se ha convertido, debido a la creciente inmigración, en una disciplina en auge. Con los...
Solicita InformaciÓn

publicidad

1.- ESTRUCTURA DE LA PERSONALIDAD.

Los factores que intervienen en la personalidad son los siguientes:

  • Factores innatos o hereditarios (sistemas, humores, glándulas, etc.). La personalidad es aquello que resulta de su acción en el organismo al condicionar el modo de ser del individuo y desencadenar un determinado estilo de comportamiento que es distinto en unos individuos respecto a los otros.

  • Facultades humanas cognitivas (sentidos, imaginación, memoria e inteligencia) y tendenciales (apetito y voluntad). La personalidad es aquello que resulta de su acción sobre la vida psíquica del individuo generando en él un modo de ser distinto.

  • Estímulos medioambientales, sobre todo la educación, contribuyen a la formación de la personalidad impulsando la acción del sujeto y desarrollo de sus facultades.

  • Comportamiento del individuo. La personalidad psíquica es un hábito general que determina la forma de ser y la forma de conducirse en la vida.

  • La personalidad es un hábito complejo adquirido por la acción reiterada de las facultades del propio sujeto siendo estimuladas desde el interior y el exterior.

    El hábito es una cualidad no específica, que afecta al individuo determinando su modo de ser (hábito enactivo), y su comportamiento, de forma que éste resulte bueno o malo (hábito operativo correcto o incorrecto, constructivo o destructivo, conveniente o inconveniente, ...). Tanto el hábito enactivo como el operativo son importantes para la formación de la personalidad, el primero condiciona su manera de ser, y el segundo, su manera de obrar.

    Las propiedades del hábito son:

    • La dinamicidad (concentración de energías puestas a punto).

    • El automatismo en mayor o menor grado (dejando libre las facultades para otras operaciones).

    • El encadenamiento o sincronización de los movimientos.

    • La compatibilidad con la conciencia y con la libertad.

    • La ayuda o refuerzo para las facultades y sus órganos.

    • Ahorro de energías al permitir que la facultad se libere de concentrar la atención en su trabajo.

    Menos los hábitos innatos, todos los demás se producen por virtud de la repetición de actos de la misma especie, pero han de ocurrir ciertas condiciones:

  • Esto acontece, sólo cuando la acción se encuentra indeterminada por la naturaleza.

  • Esto acontece también cuando la acción mediante la cual se genera el hábito es reforzada de alguna manera.

  • 1.1. -ESTADOS CENESTÉSICOS Y EL TALANTE.

    *CENESTESIA: Conjunto de sensaciones subjetivas indefinibles que tienen su origen en el tono funcional de los órganos, músculos, vísceras, ... Es el exponente fiel del “estado general” de la vida vegetativa. Es el referente o el efecto psíquico producido por la acción o el funcionamiento correcto o incorrecto de los factores biológicos.

    Hay un estado de cenestesia sano y uno enfermo o “cenesteopatía”. Las formas de este estado de cenestesia patológica son muchas, y dependen del nivel de gravedad y de la especie o dirección del estado patológico.

    *TALANTE: Son los derivados modos de ser y de comportarse de la cenestesia. Es una cualidad psíquica que deriva de ese estado de bienestar o malestar psíquicos. Se diferencia de la cenestesia en el sentido de que es una cualidad activa del sujeto, frente a la pasividad de la cenestesia. Suele referirse al “estado de ánimo” bueno o malo en el que se encuentra un individuo en relación con la “disposición de ánimo”.

    1.2. - USO DE LA INTELIGENCIA Y DE LAS IDEAS.

    Las ideas determinan el modo de ser psíquico accidental de cada uno y también el modo de comportarse; además no son la inteligencia, sino el resultado de su uso.

    En este caso hablamos de inteligencia como un modo o hábito de ser permanente del que la posee o la usa (inteligencia adquirida).

    La personalidad psicológica (1º de los hábitos) es el hábito o modo de ser y de comportarse que deriva de la posesión y uso que cada uno hace de su inteligencia. Este uso es la producción de ideas y la utilización de las mismas para el conocimiento y la transformación de la realidad o de su propio ser. Tanto las ideas como el uso que se hace de ellas es distinto en cada uno: por eso es distinta también la personalidad del que las posee.

    La inteligencia implica varias cosas:

    • La conciencia de sí es lo que hace que el sujeto se conozca a sí mismo y que es distinto a los demás seres.

    • El juicio de la realidad le permite situarse en el mundo.

    • El razonamiento le permite construir pensamientos coherentes de los cuales pueden derivarse conductas razonables o consecuentes.

    Para cada una de estas tres cosas son su “modo peculiar de ser inteligente”.

    La voluntad es la tendencia hacia el bien conocido como tal por inteligencia, pero los psicólogos actuales relegan a un 2º plano el factor ”inteligencia” y el factor “voluntad” a favor de los estados afectivos y la interacción medioambiental a la hora de analizar la estructura de la personalidad.

    La ideología no es el conjunto de ideas que tiene un individuo, sino el modo de ser peculiar que surge en virtud de la posesión y el ejercicio de unas ideas determinadas. La ideología siempre tiene una connotación social, pero no impide que afecten al individuo generando en él un modo de ser personal o privado cuando son asimiladas.

    1.3. - LA LIBERTAD.

    Cada individuo es libre, ya que depende de sus decisiones, es decir, de su autodeterminación. La posesión de la libertad genera un modo de ser distinto y el ejercicio que deriva de la misma acentúa ese modo de ser particular de cada uno. La libertad no nos hace distintos, pero el modo de poseerla y ejercerla sí.

    Los actos esenciales de la voluntad son “esencialmente libres”. Son libres por sí mismos, por naturaleza, pues la naturaleza de la voluntad es libre:

  • Mediante los actos de la inteligencia obtenemos conocimientos nuevos a partir de la realidad, poniendo en juego una función esencial; la ”abstracción”.

  • Mediante los actos de la razón obtenemos conocimientos nuevos acerca de nosotros mismos a partir de los conocimientos que ya poseemos; lo hacemos poniendo en juego el “raciocinio”.

  • Mediante la abstracción formamos ideas o conceptos, y mediante el raciocinio, construimos razonamientos.