Estructura agraria económica en España

Producción agraria española. Sector agrario en el PNB (Producto Nacional Bruto). Regiones agrarias. Latifundio y minifundio

  • Enviado por: Lorena
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 10

ESTRUCTURA ECONÓMICA AGRARIA ESPAÑOLA

El Sector Agrario en el Producto Nacional Bruto

El PIB, como sabemos es igual al PNB menos la producción nacional situada en el extranjero más la producción extranjera situada en el territorio nacional.

Podemos observar, como España se ha ido industrializando e incorporando al desarrollo, ya habíamos dicho una de las caracte­rísticas más destacadas de los países desarrollados era que, porcentualmente hablando, la aportación del Sector Primario al global del PIB era escasa y cada vez menor, ello no quiere decir que en términos absolutos dicha aportación no aumente. Así, en los países de nuestro entorno la aportación del sector agrario al PIB es en ocasiones menor; por ejemplo, en EEUU, Alemania, el Reino Unido o Francia apenas es del 2-3%, mientras que en países tercermundistas puede llegar a ser del 30 ó 40%.

La Producción Final Agraria v su estructura

La Producción Total Agraria (PTA), es el conjunto total de bienes y servicios producidos en el sector agrario en un período de tiempo dado, normalmente 1 año. Los bienes y servicios producidos en los subsectores agrícola, ganadero y forestal, que son nuevamente utilizados en otro proceso productivo, constituyen el Reempleo, que habrá que detraer de la PTA para obtener la Producción Final Agraria (PFA).

La estructura de la PFA comprenderá, por tanto los subsectores agrícola, ganadero y forestal, además de las Mejoras por Cuenta Propia que serán las inversiones financiadas directamente por los agricultores; vamos a ver la evolución que han llevado los tres subsectores, en cuanto a su peso específico relativo en cuanto a la aportación a la PFA .

Las aportaciones han sido casi invariables, las características más acusadas son las siguientes: por un lado la escasa aportación del subsector forestal a todo el conjunto del sector primario, y en segundo lugar que España es el único país de toda la UE donde la aportación del subsector agrícola pesa más en el conjunto de la PFA que la del subsector ganadero.

Idea fisiográfica de España

Todas las economías se asientan sobre una base o medio natural, lo que constituye la Infraestructura en términos de posición geográfica, recursos naturales, clima, etc. pudiéndose considerar como sinónimo de habitat. La diferencia entre los conceptos de Estructura e Infraestructura está en la intervención del hombre; las estructuras son creaciones humanas y como tales el hombre puede intervenir decisivamente en su modificación.

Por contra, la Infraestructura es algo que nos viene dado, donde la intervención del hombre no puede modificarla, al menos a corto plazo; a largo plazo sí puede influir en algunos elementos, pensemos en la fertilidad del suelo y el abonado por ejemplo, pero en otros no influye para nada: orografía, pluviometría, etc.

Así que pasamos a revisar brevemente la Infraestructura de España para intentar comprender con mayor facilidad su estructura agraria.

En contra de la opinión de los Deterministas, lo primero que se puede afirmar es que el medio no determina al hombre, aunque si lo condiciona. Esto es así porque sino, y siguiendo la idea determinista, una colectividad estaría condenada por su medio, más o menos hostil, a ser rica o pobre irremediablemente; ejemplos hay de forma abundante que contradicen esa opinión: Suiza, el país más montañoso de Europa o Japón un país sin petróleo, sin hierro, sin superficie cultivable; Holanda un país con un medio desfavorable que hubo que modificar o Suecia un país extremadamente frío, es decir, todos ellos con una infraestructura desfavorable y sin embargo, a la cabeza del desarrollo económico mundial. En cuanto a la Península Ibérica:

1.- Es una elevación de un terreno antiguo e inclinado hacia el Oeste con la Cordillera Cantabria, que tiene unos 400-500 millones de años y en cuyos bordes está la producción de carbón.

2.- Pegado al anterior se encuentra otro macizo antiguo con suelos ácidos.

3.- Ello se completa o se rellena en una época más moderna con la zona del Valle del Ebro, y se separa del resto por la Cordillera Ibérica.

4.- Después aparece el Valle del Guadalquivir.

5.- En el Terciario se levantan dos cadenas: la Pirenaica y la Penibética, levantándose el Sistema Central debido al movimiento Alpino.

Todo ello va a determinar el clima: los frentes no se forman en el Mediterráneo, y si nos van a afectar los frentes Atlánticos. Los frentes del Norte tropiezan con la cordillera Cantábrica, precipitando allí, lo que a origen o la cubierta herbácea del Norte de España.

Los frentes que entran por Portugal paralelos a las cordilleras podrían llegar al centro de la península y precipitar allí, pero tropiezan con el famoso Anticiclón de las Azores, desplazándose hacia el Norte.

En cuanto a nuestra orografía es montañosa, somos el segundo país más montañoso de Europa tras Suiza, si vamos de Madrid a Francia en tren atravesaremos tres cordilleras y si se viene de Paris a Madrid, no se atraviesa ni un túnel hasta llegar a los Pirineos, la consecuencia más inmediata es que los ferrocarriles franceses son más rápidos.

Siguiendo con la comparación con Francia, por ser un país similar al nuestro en cuanto a extensión (550.000 Km2 Francia por 500.000 Km2 España; Francia sería como España sólo que con dos Extremaduras), se ha hecho un estudio y así mediante mas condiciones climáticas estandarizadas y sin que actuase la mano del hombre Francia tendría 511.000 km2 de tierra cultivable y España apenas 250.000 km2, o lo que es lo mismo una Ha de tierra francesa equivale a 2-2'5 Ha de suelo español cultivable, la consecuencia es que se debe invertir el doble para producir lo mismo.

Todo ello condiciona, que no determina, el que existan zonas con mejor aprovechamiento hacia ciertos productos, que son las regiones agrarias.

Regiones Agrarias: principales orientaciones productivas

Estas regiones no tienen absolutamente nada que ver con las divisiones administrativas en provincias o Comunidades Autónomas que son puramente artificia­les; es más, cualquier división es artificial, tomado el criterio que se tome: Agronómico, Histórico, de Economía General, Lingüístico, etc.; de tal forma que si variamos de criterio las delimitaciones que haríamos serían diferentes.

Así, siguiendo un criterio básicamente climático, podemos distinguir:

1.- España lluviosa con precipitaciones sobre los 1000 mm anuales al Norte y al Oeste, aproximadamente la 1/4 parte de la península. Análogo por tanto a la denominada Europa Verde, con mayor densidad ganadera, sobre todo vacuno por esas actitudes propias.

2.- Las 3/4 partes restantes constituyen la España Seca que constituye de por sí una basta región agraria donde se distinguen:

A.- Las dos Mesetas con subregiones: Cuencas de los ríos Duero, Tajo y Guadiana. Caracterizada por fríos intensos en invierno y calor tórrido en verano (clima continental), con lluvias escasas y concentradas en el tiempo en la primavera y el otoño, esto da lugar a una tierra favorable al cereal, que en estas condiciones precisa acumular agua y Nitrógeno, por ello habrá que practicar el Barbecho, es decir, un sistema agrario en el que sólo la mitad de la tierra está en producción. Para obviar el problema de que la mitad de la tierra está improductiva, al hombre se le ocurre una cosa, meter a la oveja que es capaz de aprovechar en estas tierras improductivas los residuos y la flora espontánea; es decir, el animal es capaz de elevar el producto bruto de la empresa agraria, al tiempo que existen vides y olivos que son producciones que sobreviven en condiciones climáticas muy desfavorables y de falta de agua. Así, cereal, vid, olivo y oveja constituyen en su conjunto el sistema agrario del secano español, sistema que está en crisis, consecuencia lógica de la crisis de sus producciones.

B.- El Valle del Ebro y su zona de influencia. Si los frentes pueden atravesar el famoso Anticiclón de los Azores, se encuentran con una nueva barrera, el Sistema Ibérico, donde descargarán, la conclusión es que ésta es una zona de la España Seca donde todavía llueve menos. Ejemplo: Monegros, Cabo de Gata, Almería. El sistema agrario, en buena lógica, se repite e incluso en aquellas zonas áridas, de serranía y semidesérticas, la cabra constituye, prácticamente, el único aprovechamiento posible.

C.- Zona de elevada luminosidad, donde existe agua procedente de regadíos, es la región Levantina, donde el sistema agrario cambia substancialmente aprovechándo­se el suelo para productos agrícolas con rendimientos más elevados: Hortofrutícolas.

Grado de parcelación del suelo: Latifundio v Minifundio

La tendencia general es a un ligero aumento de las tierras no labradas en detrimento de las labradas que constituyen un 59% del total; dicha tendencia es debida al anteriormente mencionado proceso de industrialización con la consiguiente recalificación de tierras e invasión urbana del terreno rústico, también hay que tener en cuenta que los costes de producción han aumentado, con lo cual las tierras poco rentables y de bajo rendimiento han dejado de ser cultivadas.

Además el censo define la Superficie Agraria Utilizable (SAU) como la suma de tierras labradas más aquéllas dedicadas a prados, praderas y pastizales.

En cuanto al número de explotaciones, el censo habla de 2.300.000, las cuales, por el tamaño de su superficie se pueden clasificar en:

- El 50% son explotaciones de pequeño tamaño, menores de 3 Ha, que en conjunto suponen el 30% de la superficie agraria total.

- El 47% son explotaciones de mediano tamaño, entre 3 y 30 Ha, que en conjunto suponen el 25% de la superficie agraria total.

- El 3% son explotaciones grandes, con más de 30 Ha, pero que en conjunto suponen el 45% de la superficie agraria total.

Así, se observa como la configuración territorial de España se caracteriza por la dualidad minifundio/latifundio (el 75% de las explotaciones son grandes o pequeñas), dicha dualidad tiene su raíz histórica en los siguientes hechos:

- Minifundio: En los albores de la Reconquista cuando los cristianos ocupaban una estrecha franja de terreno al Norte de la cuenca del Duero; la multiplicación de población con el consiguiente aumento de la densidad poblacional hace que la tierra se fragmen La tendencia general es a un ligero aumento de las tierras no labradas en detrimento de las labradas que constituyen un 59% del total; dicha tendencia es debida al anteriormente mencionado proceso de industrialización con la consiguiente recalificación de tierras e invasión urbana del terreno rústico, también hay que tener en cuenta que los costes de producción han aumentado, con lo cual las tierras poco rentables y de bajo rendimiento han dejado de ser cultivadas.

Además el censo define la Superficie Agraria Utilizable (SAU) como la suma de tierras labradas más aquéllas dedicadas a prados, praderas y pastizales.

En cuanto al número de explotaciones, el censo habla de 2.300.000, las cuales, por el tamaño de su superficie se pueden clasificar en:

- El 50% son explotaciones de pequeño tamaño, menores de 3 Ha, que en conjunto suponen el 30% de la superficie agraria total.

- El 47% son explotaciones de mediano tamaño, entre 3 y 30 Ha, que en conjunto suponen el 25% de la superficie agraria total.

- El 3% son explotaciones grandes, con más de 30 Ha, pero que en conjunto suponen el 45% de la superficie agraria total.

Así, se observa como la configuración territorial de España se caracteriza por la dualidad minifundio/latifundio (el 75% de las explotaciones son grandes o pequeñas), dicha dualidad tiene su raíz histórica en los siguientes hechos:

- Minifundio: En los albores de la Reconquista cuando los cristianos ocupaban una estrecha franja de terreno al Norte de la cuenca del Duero; la multiplicación de población con el consiguiente aumento de la densidad poblacional hace que la tierra se fragmente sucesivamente.


- Latifundio: Su origen está en las prebendas de tierras dadas a los legionarios romanos, a la Iglesia y a los nobles; posteriormente el período de desamortización (1812-1868), donde lo más peculiar es la desamortización de Mendizábal (1834-1843), lejos de solucionarlo contribuye a agravar el problema, ya que las tierras propiedad de la Iglesia que se sacan a subasta, son compradas por los nobles.

Esta configuración territorial se constituye como un problema que va a condicionar seriamente la estructura agraria española.

El Minifundio viene caracterizado por la atomización de la producción y la diversificación de la oferta; hemos visto ya como se trata de fincas rústicas que por su pequeña extensión ven seriamente perjudicada su rentabilidad. Entre los inconve­nientes se pueden citar:

1.- Aumento del tiempo de improductividad, que viene dado por el tiempo que tarda el agricultor en cambiar de parcela.

2.- Pérdida de superficie agraria utilizable debido a los muchos linderos existentes.

3.- Impide la mecanización e intensificación de muchos cultivos, con lo cual disminuyen sensiblemente los rendimientos productivos y de la mano de obra.

Las zonas minifundistas se ubican fundamentalmente en el Norte: Cornisa Cantábrica (sobre todo Galicia) y la parte noroeste de Castilla-León.

En 1953 se hizo el primer intento para paliar este problema, poniéndose en marcha el Servicio de Concentración Parcelaria, a través del cual se intentaba concentrar todas las parcelas de los agricultores en una sola de una extensión similar a la suma de todas ellas, ello originó una gran polémica, y a pesar de que en amplias áreas de nuestra geografía se realizó una gran labor, ésta no se llegó a culminar con lo que el problema sigue latente; sin embargo, la tendencia actual es a una reducción del número de parcelas/explotación debido a la intensificación de la compraventa.

El Latifundio consiste justamente en lo contrario, se trata de explotaciones de gran superficie, generalmente concentrada en una única parcela; los problemas que ello acarrea se pueden resumir en los siguientes:

1.- Poca predisposición de los dueños a la realización de reformas.

2.- Los beneficios de las explotaciones raramente son reinvertidas, por los terratenientes, en la zona rural, lo que provoca una progresiva descapitalización del campo.

3.- Las explotaciones suelen dedicarse a monocultivos, que conllevan dan lugar al problema del paro estacional agrario.

4.- Los rendimientos, debido a lo anterior, son mucho menores con relación a lo que cabría esperar.

En conclusión, el número de explotaciones en el último censo agrario ha disminuido y se espera que el próximo (todavía no publicado) de 1992, confirme esta tendencia; a pesar de lo cual se puede hablar de una gran atomización en cuanto a explotaciones y diversificación de la oferta agraria en general. La superficie media/explotación ha aumentado, pasando de 16,5 Ha en el censo de 1962 a 19,2 Ha en el censo de 1982, sin embargo, nos movemos, en general, entre el minifundismo al Norte y el latifundismo al Sur, casi sin términos medios.

Tipos de tenencia de la Tierra

El Régimen de tenencia de la tierra es la forma jurídica bajo la cual actúa el empresario en la explotación agraria, poniendo de manifiesto la naturaleza del derecho subjetivo que el titular de explotación tiene sobre las tierras que la constituyen. Se consideran los siguientes regímenes: propiedad, arrendamiento, aparcería, comunal y otros regímenes. El derecho subjetivo puede ser pleno como en el caso de la propiedad, o bien limitado, como en el arrendamiento, aparcería, enfiteusis, rabassa, etc.

1.- Propiedad. Son aquellas tierras sobre las que el empresario tiene derecho de propiedad, con título escrito o sin él, y las que han sido explotadas pacífica e ininterrumpidamente por el empresario durante 30 ó más años sin pago de renta. También se incluyen aquí los usufructos de la tierra y se excluyen las cedidas a terceros y las comunales entregadas en suertes. Caracterizada porque en este régimen de tenencia se suele dar la unión de las tres personas económicas: propietario fundiario, empresario y obrero agrario.

2.- Arrendamiento. En este caso el empresario disfruta de los aprovechamientos de la misma mediante el pago de un canon o renta, ya sea en metálico, en especie o en ambas cosas a la vez, independientemente de los resultados económicos de la explotación. Este régimen está caracterizado por la escisión entre la propiedad de la tierra y la empresa agraria; las personas económicas propietario fundiario y empresario (y/o obrero agrario) residen en dos personas físicas o jurídicas distintas. Esta escisión tiene la ventaja de que, cuando el propietario del fundo no tiene la voluntad o la ¡dea de hacerse empresario agrario, puede transferir la gestión del mismo a una persona que reúna los requisitos necesarios. Por otro lado, presenta la desventaja en el sentido de que no existirá un gran interés en conservar y mejorar el capital fundiario.

3.- Aparcería. Son aquellas tierras, propiedad de una tercera persona, cedidas temporalmente al aparcero mediante el pago de un tanto por ciento del producto obtenido o su equivalente en efectivo. La cuantía de dicha parte depende de las condiciones locales, del tipo de empresa y de la aportación del propietario, considerándose, a efectos censales, al aparcero como empresario. Es una forma de cogestión empresarial, caracterizada por la participación del agricultor y del propietario en la gestión de la empresa y de sus medios de producción, entre ellos la tierra. Si la división de los productos y de los gastos es en dos partes, se denomina Medianería. Tiene la ventaja sobre el arrendamiento de que, el agricultor ya si se va a preocupar de la mejora y conservación del fundo.

4.- Comunal. En este régimen se incluyen las tierras explotadas por un empresario perteneciente al ente comunal, que le han sido otorgadas esas tierras en suertes, de tal forma que sólo puede utilizarlas él y sin ningún coste, sin embargo, las tierras comunales aprovechadas indiscriminadamente por los vecinos (pastos, leñas, etc.), no se incluyen en este régimen.

5.- Oíros Regímenes: Tierras explotadas gratuitamente. Fideicomiso, que es una disposición testamentaria o un acto Ínter vivos por el cual el testador, o quien desea separarse de la administración de sus bienes confía su patrimonio, o parte de él, a otra persona para que lo administre y lo transmita en su día a terceros.

Foros son contratos por los cuales una persona cede a otra (ordinariamente por tres generaciones) el dominio útil de la tierra mediante el pago de un cierto canon; los foreros, a su vez, pueden ceder parte de la tierra (subforo), generándose así una fuerte atomización de la explotación agraria, fue un tipo de contrato muy normal en Galicia.

Rabassa, es un régimen que hace referencia exclusivamente a las explotaciones de viñedos en Cataluña, que eran explotados por los aparceros que habían plantado las viñas, hasta la muerte de su primera plantación (de ahí su nombre completo: Rabassa Moría).

Enfiteusis; esta institución que fue regulada y definida de modo inconfundible por el Código Justiniano, tiene orígenes diversos y remotos. Estos se encuentran en el mundo greco-oriental, mientras que en el mundo romano se pueden encontrar instituciones afines a ella. Se trataba de un contrato perpetuo o de larguísima duración entre propietario y agricultor, que se refería a terrenos incultos o de escasa producción y que llevaba consigo, por parte del agricultor, la obligación de mejorarlos y pagar un canon anual fijo, generalmente bajo en relación con la naturaleza de la tierra concedida, por otro lado, el enfiteuta tenía derecho al pleno disfrute sobre el fundo; podía disponer de sus propios derechos enajenándolos, transmitiéndolos por sucesión, hipotecándolos, siempre que pagara un canon cada vez que hacía algo similar.

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