Estratégia de reducción integrada y mejor tecnología disponible evaluación

Evaluación y control de los productos químicas. Comisión europea

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LECCIÓN 11: ESTRATEGIA DE REDUCCIÓN INTEGRADA Y MEJOR TECNOLOGÍA DISPONIBLE. EVALUACIÓN Y CONTROL DE LOS PRODUCTOS QUÍMICOS.

La mejor tecnología disponible es aquella que no entraña excesivo coste, posteriormente, a esta definición se añade la necesidad de reducir en general las emisiones y el impacto en el medio ambiente utilizando la tecnología más eficaz a una escala que permita su aplicación en el sector industrial.

Para ello se tendrán en cuenta la utilización de técnicas que dejen pocos residuos, uso de sustancias menos peligrosas, desarrollo de recuperación y reciclado, procesos que hayan dado resultados positivos, avances técnicos, control de las emisiones, control de las fechas de entrada en funcionamiento de las instalaciones, plazos de instauración de la mejor tecnología disponible, consumo de materias primas, reducción al mínimo del impacto medioambiental, prevención de riesgos e información publicada por organismos internacionales.

En 1989 se creó un Comité para determinar notas técnicas o BAT sobre la mejor tecnología disponible, elaborando notas sobre la producción de ácido sulfúrico, nítrico, amoniaco, benceno, cemento, incineración de residuos tóxicos, refinería industrial, emisiones de metales pesados y producciones de acero y hierro. Las mejoras en este campo las definirán los grupos de trabajo constituidos por expertos nacionales y sólo tienen rango de legislación aquellas BAT que han ido vía directiva, que son las referentes a la producción de amianto, grandes plantas de combustión y plantas de incineración de residuos municipales y tóxicos.

El objetivo de la directiva IPPC (Prevención y control integrados de la contaminación) es evitar o reducir al mínimo las emisiones a la atmósfera, aguas y suelos, así como residuos procedentes de instalaciones industriales y agrícolas con un elevado potencial de contaminación. Establece una serie de obligaciones que incluyen una lista de medidas para luchar contra los vertidos, los residuos y el despilfarro de los recursos naturales. También establece un procedimiento de solicitud y unas exigencias mínimas que deban incluirse en toda autorización.

La directiva debe aplicarse a todas las instalaciones antes del 30 de Octubre de 2007 y los Estados miembros deben comunicar a la Comisión información sobre las emisiones contaminantes. Ha habido dos modificaciones, una referente a los derechos de emisión de gases de efecto invernadero y otra que establece medidas para la participación del público y el acceso a la justicia.

En esta directiva se recogen unas listas de principales sustancias contaminantes de la atmósfera (óxidos de azufre, de nitrógeno, etc) y del agua (compuestos organohalogenados, organofosforados, etc), así como la regulación de las actividades en las instalaciones de combustión, producción y transformación de metales, industrias minerales, químicas, gestión de residuos, industrias del papel y cartón, de fibras textiles, de curtido de cuero y productos alimenticios de origen animal. No están incluidas las instalaciones para la investigación, desarrollo y experimentación de productos nuevos, existiendo unos valores umbral aplicables referidos a capacidades de producción o a rendimientos.

La gestión de residuos peligrosos viene dada por la directiva 91/689/CEE, modificada por la 94/31/CEE. Establece que los residuos peligrosos deberán figurar en una lista, elaborada según categorías, no incluyéndose las basuras domésticas. Estos residuos se deben identificar y registrar, no debiéndose mezclar. Las empresas que los eliminen deberán tener autorización además de llevar registro de sus actividades

La Comisión Europea decidió crear en Julio del 2000 un registro de emisiones contaminantes (EPER) que comenzó a funcionar en el 2003. Esta base de datos es difundida por internet.

Por último, la directiva 67/548/CEE, sobre notificación de sustancias nuevas, incorporó en 1991 la clasificación de peligros para el medio ambiente, modificándose posteriormente para incluir nuevos productos químicos.

El Tratado para el Control y Eliminación de Contaminantes Orgánicos Persistentes acordó en Diciembre del 2000 la eliminación de los doce compuestos químicos más peligrosos: Aldrín, Bifenilos, Clordano, DDT, Dieldrín, Dioxinas, Endrín, Furanos, Heptacloro, Hexaclorobenceno, Mirex y Taxofeno.