Estimulantes

Sistema nervioso central. Depresores. Uso deportivo. Tono cardiovascular. Cafeína. Nicotina. Cocaína. Anfetaminas. Marcas deportivas

  • Enviado por: Denia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas
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ÍNDICE

Educación del consumidor Págs

Estimulantes y depresores del sistema nervioso 2

Alcohol 2

  • El uso del alcohol en el deporte 2

Cafeína 5

Nicotina 6

Cocaína 6

Anfetaminas 7

Las marcas deportivas 7

Fundamentación 7

Contexto 8

Objetivo 9

Interrogantes 9

Desarrollo 9

  • Hipótesis inicial 9

  • Cuestionario 10

  • Respuestas 10

En Resumen 13

Bibliografía 14

Como expliqué en el trabajo del trimestre pasado sobre educación para el consumidor trataré en éste más sobre el tipo de estimulantes y depresores del sistema nervioso que son los más conocidos por todos. Además, al final de este trabajo trato un poco sobre el tema de las marcas deportivas que pasan mucho más desapercibidas pero que influyen inconscientemente en nuestra vida a través de los anuncios publicitarios.

estimulantes y depDresores del sistema nervioso

Si recordamos: Un estimulante es una sustancia que estimula el Sistema Nervioso Central, al producir tensiones en las fibras musculares a través de los tejidos nerviosos, o inhiben algunas de sus funciones como el apetito. Por lo demás, las drogas (excepto los esteroides) sólo estimulan o deprimen la actividad celular por excitación de la membrana protoplasmática; en cuanto no comunican nuevas funciones ni a las células ni a los tejidos. Se usan comúnmente para mantener la estabilidad emocional del individuo y controlar su peso.

Tipos de estimulantes y depresores del sistema nervioso

  • Alcohol

El principal depresor del sistema nervioso central es el alcohol.

El aparente estímulo inicial producido por el alcohol deriva de la limitada actividad de los centros inferiores del cerebro que mediante la depresión se libera de los mecanismos inhibidores del control.

EL USO DEL ALCOHOL EN EL DEPORTE

Basado en una valoración de distintos estudios disponibles en relación con los efectos del alcohol en el rendimiento físico humano, la posición del "American College of Sports Medicine" (ACSM) es:

1. El consumo agudo de alcohol puede ejercer un efecto negativo en una serie de destrezas psicomotoras, tales como el tiempo de reacción, la coordinación de ojos y manos, la precisión, el balance y coordinación compleja.

2. El consumo agudo de alcohol no afecta sustancialmente a las funciones metabólicas o fisiológicas esenciales para el rendimiento físico, tales como: el metabolismo de energía, el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.), la frecuencia cardíaca, el volumen latido, el débito cardíaco, el flujo sanguíneo muscular, la diferencia arterio-venosa de oxígeno o la dinámica respiratoria. El consumo de alcohol puede alterar la regulación de la temperatura del cuerpo durante el ejercicio prolongado en un medio ambiente frío.

3. El consumo agudo de alcohol puede disminuir la fuerza, la potencia, la tolerancia muscular local, la velocidad y la tolerancia cardiovascular.

4. El alcohol es la droga de mayor abuso en los EE.UU. y un factor importante que contribuye los accidentes y sus consecuencias. También existe amplia documentación que señala que el consumo prolongado y excesivo de alcohol puede producir cambios patológicos en el hígado, corazón, cerebro, músculo, que pueden causar incapacidad y la muerte.

5. Se deben efectuar esfuerzos serios y continuos para educar a los deportistas, dirigentes, educadores físicos, médicos, entrenadores, prensa deportiva y público en general en cuanto a los efectos del consumo agudo de alcohol en el rendimiento físico y a los problemas potenciales, agudos y crónicos, que puede producir.

Razones para esta posición

Esta posición tiene que ver principalmente con los efectos del consumo agudo de alcohol en el rendimiento físico y está basada en una revisión de la literatura internacional. Cuando se interpretan estos resultados, se deben tener en cuenta ciertos aspectos: primero, hay reacciones variadas al consumo de alcohol, no sólo entre individuos, sino en una misma persona, dependiendo de las circunstancias; segundo, es virtualmente imposible llevar a cabo una investigación doble ciego con placebo y alcohol, porque los sujetos siempre saben cuándo han consumido alcohol. Sin embargo, los resultados citados a continuación facilitan algunas conclusiones generales válidas, relacionadas con los efectos del consumo de alcohol en el rendimiento físico. En muchos de los estudios de investigación, una dosis pequeña consiste de 45 a 70 ml de alcohol, equivalente a un nivel sanguíneo de alcohol (NSA) DE 0.04-0.05 en un hombre de complexión media. Una dosis moderada equivale a 90-120 ml o un NSA de aproximadamente 0.10. Pocos estudios utilizan una dosis alta, que equivale a un NSA de 0.15.

Es posible que los atletas consuman alcohol para mejorar su función psicológica, pero es su función psicomotora la que más se deteriora. Un hallazgo importante es el deterioro del procesamiento de información. El efecto más adverso se observa en deportes que conllevan reacciones rápidas a estímulos cambiantes. La investigación ha demostrado que cantidades de pequeñas a moderadas de alcohol empeoran el tiempo de reacción, la coordinación ojo-mano precisión, balance y la coordinación compleja o destrezas motoras importantes. Por lo tanto, mientras Coopersmith sugiere que el alcohol puede mejorar la confianza propia, la investigación revela un deterioro del rendimiento psicomotor.

Se han llevado a cabo muchos estudios con relación a los efectos del consumo agudo de alcohol en las funciones metabólicas y fisiológicas que son importantes para el rendimiento físico. El consumo de alcohol no ejerce influencias beneficiosas con relación a las fuentes de energía para el ejercicio. Se ha encontrado que el glucógeno muscular en descanso es significativamente más bajo después de tomar alcohol, comparado con los controles. Sin embargo, durante el ejercicio a un consumo de oxígeno del 50% del máximo (VO2 máx.), la utilización total de glucógeno en la pierna no se afectó por el consumo de alcohol. Por otra parte, Juhlin-Dannfel et al. han demostrado que aunque el alcohol no afecta la lipolisis o la utilización de ácidos grasos libres durante el ejercicio, puede disminuir la producción de glucosa esplácnica, disminuir la contribución potencial de la gluconeogénesis hepática, ocasionar una disminución mayor en los niveles de glucosa en la sangre, produciendo hipoglucemia, y disminuir la utilización de glucógeno en el músculo de la pierna durante la parte final de una carrera de tres horas. Otros estudios apoyan la teoría relacionada con el efecto hipoglucémico del alcohol durante el ejercicio, tanto moderado como prolongado, agotador, en un medio ambiente frío. En estos estudios también se observó una pérdida significativa de calor corporal, con una disminución de la temperatura del cuerpo y sugieren que el alcohol puede afectar la regulación de la misma. Estos cambios pueden alterar la capacidad de tolerancia.

En un estudio se demostró que el alcohol aumenta significativamente el consumo de oxígeno durante el trabajo submáximo, y a la vez disminuye la eficiencia mecánica; pero estos hallazgos no han sido confirmados por otros investigadores . Aparentemente, el alcohol no tiene ningún efecto en el consumo máximo de oxígeno máximo o cerca del máximo

Los efectos del alcohol en los parámetros cardiovasculares y respiratorios asociados con el consumo de oxígeno son variables a intensidades de ejercicios submáximos e insignificantes a niveles máximos. Algunos investigadores han demostrado que durante el ejercicio submáximo el alcohol aumenta la frecuencia cardíaca y el débito cardíaco, pero estos hallazgos en la frecuencia cardíaca no han sido confirmados en otros estudios. El alcohol no afectó el volumen latido, la ventilación pulmonar, o el flujo sanguíneo al músculo a niveles de ejercicio submáximo, pero disminuyó la resistencia vascular periférica. Durante el ejercicio máximo, el consumo de alcohol no produjo un efecto significativo en la frecuencia cardíaca, el volumen latido y el débito cardíaco, la presión arterial promedio y la resistencia vascular periférica, o el pico de lactato, pero redujo significativamente el volumen tidal, de lo que resultó una disminución de la ventilación pulmonar.

En resumen, el alcohol aparenta tener muy poco o ningún efecto benéfico en la respuesta metabólica y fisiológica al ejercicio. Más aún, en aquellos estudios en que se reflejaron efectos significativos, los cambios eran en perjuicio del rendimiento.

Los efectos del alcohol en pruebas para evaluar los componentes de aptitud física son variables. Se ha demostrado que su consumo puede disminuir la fuerza muscular dinámica, la fuerza isométrica de prensión, la fuerza evaluada a través de dinamometría, la potencia y el rendimiento muscular ergográfico. En otros estudios no se describen efectos del alcohol en la fuerza muscular. El consumo de alcohol tampoco afectó a la tolerancia muscular local. Las pequeñas dosis de alcohol no tuvieron efecto en el trabajo en bicicleta ergométrica simulando una carrera corta de 100 m. o una de 1.500 m., pero las dosis mayores tuvieron un efecto negativo. Otras investigaciones han demostrado que el alcohol no tiene efecto significativo en la capacidad de rendimiento físico, el tiempo de ejercicio a niveles máximos, o el tiempo de ejercicio hasta el agotamiento.

Por lo cual el consumo de alcohol no mejora la capacidad de trabajo del músculo y puede reducir sus niveles de rendimiento.

El alcohol es la droga de mayor abuso en EE.UU. Se estima que hay 10 millones de adultos que son bebedores problemáticos, y otros 3,3 millones entre las edades de 14 a 17 años. El uso del alcohol tiene que ver de forma significativa en la mayoría de los accidentes: los de vehículos a motor, hogar, industriales y de ocio. Es más significativo aún el que la mitad de todas las muertes ocurridas durante accidentes de tráfico y un tercio de las lesiones a consecuencia de ellos están relacionadas con el alcohol. Aunque el abuso del alcohol está asociado con condiciones patológicas tales como la miopatía esquelética generalizada, cardiomiopatía, cáncer de laringe y esófago, y daño cerebral, su efecto primordial es el daño hepático.

Como no se ha demostrado que el alcohol ayuda a mejorar la capacidad de rendimiento físico, pero sí puede disminuir la habilidad en ciertas situaciones, es importante para todos aquellos relacionados con la organización del deporte educar a los deportistas en contra de su uso durante competiciones. Además, los otros peligros inherentes al abuso de alcohol nos obligan a educar correctamente a nuestra juventud para que tome decisiones inteligentes en cuanto al consumo de alcohol. El límite o la regla de Ansti se puede utilizar como una guía razonable para la ingesta moderada y segura en los adultos. En resumen: no se deben consumir más de 15 ml de alcohol puro por 23 Kg de peso en un mismo día. Esto es el equivalente a 3 botellas de cerveza de 4,5°, tres vasos de 120 ml de vino de 14°, ó 90 ml de whisky de 50° en una persona de 68 Kg.

  • Cafeína

El más utilizado de todos los estimulantes. La cafeína es una sustancia, al igual que el alcohol y el tabaco, sospechosa de incrementar el riesgo de contraer cáncer o defectos congénitos. La gente que tiene poca experiencia con la cafeína o que la tolera mal sufren al tomarla de ansiedad y nerviosismo; lo que sugiere que interfiere con la coordinación y la concentración. A los que la toleran, la cafeína agudiza los estímulos sensoriales, aumenta las actividades motoras, y disminuye la reacción así como también enmascara la fatiga. Una dosis muy fuerte disminuye la frecuencia del pulso, la presión de la sangre, el volumen cardíaco, la frecuencia respiratoria y la resistencia vascular periférica, mientras que, por el contrario, hay un aumento en el rendimiento cardíaco, en el volumen impulsado por cada latido del corazón, en el trabajo del ventrículo izquierdo, en el ritmo metabólico y en el volumen de la respiración.

En general, diversos estudios demuestran que la cafeína aumenta el nivel de trabajo, pero no afecta la velocidad en las carreras sobre distancias cortas de tipo deportivo. La cafeína produce hábito y hay gente con graves problemas de adicción a ella. No obstante su riesgo, la cafeína ha ganado reputación como ayuda a la resistencia. Durante los primeros 50 min después de ingerida, estimula únicamente el sistema nervioso central y baja la percepción del esfuerzo. Después de ese tiempo parece tener un efecto de expansión del glucógeno, incrementando la velocidad en que se quema la grasa. Esto explica por qué se ha experimentado tanto con la cafeína en atletas de alto rendimiento; quizá debido a que el consumo es tan común y masivo no se ha hablado mucho del peligro de sus excesos.

  • Nicotina

La nicotina inhibe los músculos y los ganglios autónomos aunque produce cambios. Es estimulante momentáneo del sistema nervioso central, y depresor de los ganglios simpáticos y parasimpáticos. Se ha comprobado que los mejores resultados físicos los han obtenido atletas no fumadores. Es un alcaloide tóxico; estrecha las venas, eleva la presión sanguínea e incrementa el ritmo cardíaco, nada de esto ayuda a mejorar el desempeño deportivo.

  • Cocaína

La cocaína tiene un aumento de la capacidad de trabajo debido principalmente a la disminución de la sensación de fatiga. Su acción primaria se traduce a un aumento de la frecuencia respiratoria que disminuye pronto, las pulsaciones del corazón aumentan y se produce también una contracción vascular. No existe acción directa de los músculos del esqueleto de modo que la capacidad para aliviar la fatiga proviene del estímulo central.

La naturaleza de la cocaína es tal que fácilmente conduce a dependencia psicológica y fisiológica y a un deseo de tomar cantidades de droga cada vez más grandes. En términos de entrenamiento sus efectos pueden ser devastadores, ya que incluso en bajas dosis, la cocaína enmascara la fatiga, te garantiza un sobreentrenamiento que destruye el tejido muscular y prolonga el período de recuperación. Adicionalmente incrementa el metabolismo de forma que previene la utilización adecuada de glucógeno durante el entrenamiento. Los efectos psicológicos de la cocaína pueden ser aún peores, ya que pueden acabar con la carrera del deportista. Un exceso de norepinefrina conduce a la fase maníaca y un defecto causa severa depresión. La cocaína potencia la norepinefrina en el cerebro, los científicos creen que causa episodios de paranoia y que en muchos casos, puede llegar a la psicosis. Bajo tales estados el atleta deja de preocuparse por el entrenamiento y por mejorar físicamente y gasta sus energías en procurarse más cocaína. Sus relaciones afectivas y amistosas se deterioran, ya que la droga trastorna las percepciones a ese respecto.

El adicto deja de confiar en los que lo rodean y comienza a analizar la conducta de los demás y a buscar significados ocultos y enemigos hasta que, eventualmente, su único amigo es la droga que lo condujo a dicho estado.

  • Anfetaminas

El efecto secundario más serio derivado de las anfetaminas, descubierto recientemente pero que aún no ha recibido mucha publicidad, es que consumen los minerales del organismo a un ritmo elevadísimo. Cuando no se pueden conseguir suficientes minerales de la corriente sanguínea, como en el caso de adictos crónicos al uso de anfetaminas, la droga actuará movilizando minerales de tendones y otros tejidos conectivos. Es fácil imaginar el resultado de semejante proceso. Estas drogas no incrementan la resistencia puesto que no mejoran la toma de oxígeno y además reducen los pasajes venosos, elevando por tanto, la presión arterial y el ritmo cardíaco. Lo más importante de las anfetaminas es su habilidad para enmascarar la fatiga y circuitos cortos de dolor. A este respecto, lejos de incrementar la alerta mental, se interfieren en el juicio, negando a la persona información esencial para su supervivencia. La sed fuerte es una señal que no hay que ignorar y las anfetaminas logran que uno no haga caso de que ha llegado a un punto de deshidratación tan alto que su temperatura interna es tan elevada que va a desmayarse.

Cuando las anfetaminas se toman durante un tiempo prolongado o en grandes cantidades, la droga produce lo que un médico llama "estado presicótico paranoico". En tales estados, el individuo puede ver a la sociedad como su enemiga, lo que proporciona el potencial para el crimen y la violencia. Cualquier uso de las anfetaminas puede afectar a las relaciones personales.

Las marcas deportivas

Fundamentación

Todos estamos de acuerdo en que la Educación (tanto en la escuela, los padres y madres, como proyectos educativos de educación no formal, etc.) va dirigida y determinada en función de las necesidades sociales del momento, y de las situaciones derivadas de ese propio contexto o tipo de sociedad en el que se viva.

En sociedades como la nuestra, el fenómeno “marcamanía” está tomando cada vez mayor fuerza en las personas adultas y muy especialmente en nuestro alumnado, invitando a un consumo irreflexivo y desmedido, guiado únicamente por la exhibición de marcas deportivas. Su uso ha llegado a convertirse en un verdadero símbolo de prestigio y de identificación con las grandes figuras deportivas, las cuales, en opinión de Hernández y Velázquez (1996:149), además son utilizadas por la publicidad para crear asociaciones entre “los valores deportivos de la persona con los valores de calidad material de los implementos deportivos”. Parece, por tanto, necesario que una parcela de nuestra actuación educativa vaya enfocada a dar una educación del consumidor.

Esta misma necesidad es contemplada por la propia Reforma del sistema educativo español, apareciendo en el Currículo Oficial para Primaria la Educación del Consumidor como uno de los Temas o Ejes Transversales. Refleja con ello que es éste un tema relevante que debería trabajarse desde todas las Áreas de conocimiento y experiencia, y por tanto, desde la Educación Física, y también desde las actividades físico-deportivas extraescolares.

Contexto

La experiencia que a continuación exponemos se ha llevado a cabo en una de las escuelas deportivas de una pequeña asociación: la Agrupación Deportiva Pozo-Entrevías (A.D.P.E).

Se muestra con ello la gran influencia que ejercen en los chavales/as de esta edad las marcas deportivas.

Mostrándonos totalmente de acuerdo con los autores Hernández y Velázquez (1996:150), que consideran que “la compra de material de marca, con independencia de un mínimo análisis de su calidad y adecuación a la propia persona, es una de las situaciones que pueden dar pie a una reflexión sobre las características que debe presentar un determinado material para que su uso incida positivamente sobre la propia salud o sobre la relación calidad/precio y las repercusiones en la economía familiar.” A este respecto, no es raro ver en cualquier tienda de deportes a una madre o padre discutir con sus hijos o hijas sobre el dinero que se puede gastar en el producto a comprar.

El análisis se ha realizado con dos grupos, siendo sólo de uno del que se tomaron los datos, no siendo esto relevante pues los resultados fueron muy similares. El grupo que participó en el análisis es de 10 personas, 6 chicos y 4 chicas. Todos tienen doce años y están en Primaria (6º curso). Este grupo concreto está formado por chavales y chavalas que en principio no necesitan atenciones educativas especiales, es decir que no tienen ningún problema relevante a nivel físico-motor, social, o familiar, y aparentemente tampoco económico (pues todos llevan zapatillas `de marca').

Objetivo

El objetivo propuesto es que el alumnado sea capaz de relacionar la publicidad con su consumo de marcas de material deportivo. Concienciándonos de cómo esta nos influye, y nos puede hacer caer en consumos desmedidos, innecesarios e irracionales.

Interrogantes

Para llegar a ello se plantean varios interrogantes:

  • ¿Preferimos un producto por su marca?

  • ¿Qué marcas preferimos?

  • Y el más importante: ¿Por qué?

Desarrollo

Hipótesis Inicial

  Se les plantea de la siguiente forma: Nos han dado dos bocetos de dos zapatillas deportivas, y tenemos que responder a unas preguntas acerca de ellas. Se les muestran los bocetos de los dos modelos de zapatillas de la Figura 1, y se les va planteando una pregunta del cuestionario.

Estimulantes

Figura 1

Cuestionario:

  • En el caso supuesto de que tuvieses que elegir unas zapatillas para un equipamiento oficial del equipo: ¿Qué modelo preferirías?

  • Con el dinero que tienes puedes comprarte el Modelo 2, o el Modelo 1 y una camiseta: ¿Cuál te comprarías?

  • Nombra rápidamente 5 marcas de zapatillas deportivas.

  • Marcas

    Nike

    Reebok

    Kelme

    Adidas

    Condy

    Avia

    Salomon

    Jhon Smith

    Puma

    Converse

    Fila

    Frecuencia

    10

    9

    9

    9

    1

    1

    2

    1

    1

    1

    1

  • ¿Qué marca de zapatillas prefieres? ¿Por qué?

  • Respuestas:

    Pregunta 1: 9 de 10 prefieren el Modelo 2.

    Pregunta 2: 9 de 10 siguen prefiriendo el Modelo 2. La niña que prefiere el modelo 1 ahora es la que también lo eligió en la pregunta anterior. Sólo un niño ha preguntado acerca de cómo era la camiseta.

    Pregunta 3: (No todos llegaron a decir 5 marcas en el tiempo dado)

    Pregunta 4: Todos y todas, los 10, prefieren la marca Nike.

    Razones:

    “Porque son las mejores.”(Frecuencia: 5)

    “Porque me gustan más”.(4)

    “Porque son bonitas”.(2)

    “Porque se llevan más”.(1)

    “Porque son más cómodas”.(1)

    De las respuestas, observaciones y conclusiones del cuestionario se desprende una primera hipótesis para nuestros interrogantes.

    -¿Preferimos un producto por su marca?

    Claramente, sin ninguna duda, sí. Pues los dos modelos de zapatillas a elegir son exactamente iguales (mismo diseño, misma calidad, etc.). Solamente se diferencian en la marca: uno es de una marca que todos y todas conocen y el otro es de una marca no conocida. En cambio, a pesar de ser idénticos, nadie ha dicho que le diese igual un modelo que otro, pues en principio son de la misma calidad, sino que 9 de 10 han elegido la marca conocida.

    Aquí, además aprovechamos para añadir otra cuestión: Si fuese la marca Mike, en vez de Nike, la que llevara Michael Jordan y otros deportistas famosos, la que saliera en personajes de las series de TV, la que viésemos en anuncios por todas partes... ¿Nos gustaría más Mike o Nike?

    Ante esto se dieron diferentes respuestas y un pequeño debate, con ideas contrapuestas:

    Algunos/as que mantenían la hipótesis inicial:

    • “Seguiríamos prefiriendo Nike, porque son las mejores”. (¿Pero por qué son las mejores?)

    Otros/as fueron más allá dando una nueva hipótesis:

    • “Preferiríamos Mike porque es la que más se anuncia, igual que ahora preferimos Nike”.

    • “Vemos a los famosos que las llevan y por eso nos gustan tanto. Si no, no nos gustarían”.

    Además se añaden opiniones que empiezan a racionalizar el consumo:

    • “Además de que salgan en los periódicos tienen que ser cómodas y durar más”.

    U otras como:

    • “A veces una marca es mucho más cara sólo por la marca”.

    • “Algunas marcas valen mucho y pueden ser un despilfarro”.

    -¿Qué marcas preferimos?

    Las marcas que han sido nombradas con mayor frecuencia han sido: Nike, Adidas, Kelme y Reebok. Con gran diferencia del resto de marcas. Claramente todos y todas prefieren la misma marca, coincidiendo en la marca Nike. Además nadie ha tardado en contestar cuál era su marca preferida. Han contestado sin titubear y con un tono como si estuvieran respondiendo a una pregunta que fuese evidente.

    -¿Por qué?

    Razones: las ya expuestas en la respuesta a la pregunta 4 del cuestionario. Resulta curioso que respondan que porque son las mejores, pero no sepan decir por qué lo son. Sólo ha habido una respuesta un poco más racional, haciendo referencia a la calidad: “porque son más cómodas”.

    En contraposición con las respuestas de la pregunta anterior, en el momento de contestar por qué prefieren esa marca, sí que han dudado. Tardando en contestar, y siendo muy frecuentes primeras respuestas del tipo: “yo que sé... “, “no sé... “, “por que sí...”.

    En resumen, de todo esto obtenemos que:

    Interrogantes