Estado social y democrático de Derecho

Derecho Constitucional español. Principios y valores constitucionales. Liberalismo y preocupaciones sociales

  • Enviado por: Eva María Toribio
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas

publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

publicidad

EL ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO

DE DERECHO

BREVES DEFINICIONES

En los países anglosajones es tradicional que en los contratos figure un apartado en el que se definen aquellos términos que igualmente, vienen luego en las cláusulas para evitar las interpretativas. A su modo y semejanza se introducen aquí breves, por tanto incompletas, y en general, definiciones sobre lo que entendemos por “Estado”, por “Social”, por “Democracia” y, por “de Derecho”.

Estado

Es la forma de organización política que se otorga una sociedad para permitir su convivencia. Consiste, por tanto, en una estructura.

Social

En este contexto, hay que entender por “social” aquella estructura estatal que no solo ordena la convivencia de una comunidad, sino que busca para todos sus componentes un mínimo bienestar, que considera inclaudicable.

Se trata, por tanto, de favorecer un nivel de igualdad, limitando las diferencias que la libertad, por sí sola, puede generar.

Democracia

Forma de gobierno del Estado en la que participa el pueblo.

De Derecho

Sometimiento de la autoridad del Estado a la jerarquía normativa, que obliga a todos por igual, y que prohibe la arbitrariedad.

ORIGEN DEL LIBERALISMO

En la antigua Grecia. El antiguo régimen se basaba en la estratificación de la sociedad -el pueblo llano, clero y nobleza- en cuya cúspide se encontraba la monarquía.

Las organizaciones gremiales, los bienes comunales y el tributo pagado a la Iglesia otorgaban un sistema de protección social para los más desfavorecidos; la prohibición eclesiástica de cobrar impuestos dejaba el ejercicio de la banca en manos de quienes no estaban afectos por esa prohibición moral -los judíos generalmente- mientras que se despreciaba el trabajo manual y el ejercicio del comercio, que eran incompatibles con la condición de noble. Todo ello creaba una sociedad inmovilista, frente a la que se alzaba la voz de los primeros liberales, que daban valor supremo a la libertad individual, y consideraban que la riqueza de las naciones vendría derivada de la libertad de comercio.

El choque de las dos concepciones, extremosamente definidas, acabó con el antiguo régimen, desarticulando sus principales mecanismos de defensa:

  • los bienes de la Iglesia,

  • los bienes comunales de los pueblos, que fueron desamortizados y vendidos para que pudieran a la circulación de capitales,

  • desaparecieron los gremios y otras articulaciones estamentales, en beneficio de un hombre, un voto, aún cuando inicialmente solo tenía derecho a voto quien estuviera registrado en el censo y, por tanto, tuviera un cierto capital.

FRACASO DEL LIBERALISMO Y PREOCUPACIÓN SOCIAL

La implantación del liberalismo económico, en un régimen de democracia liberal, favoreció el desarrollo del comercio, pero empeoró la situación de los más favorecidos, con inhumanas condiciones de trabajo al comienzo de la Revolución Industrial.

Desde todos los frentes se alzan voces reclamando una mejor situación social de las clases trabajadoras, cobrando auge el marxismo, que pretende la emancipación de quienes no tienen otra cosa que su trabajo a través de un sistema económico, que bautizan como Democracia popular, que consiste en una asunción por el Estado de todos los poderes incluida la titularidad de los bienes de producción, con sensibilidad también social desde otros sectores, como la Iglesia presbítera que publica una encíclica contra todos los abusos del liberalismo.

La preocupación social trata de compaginar la libertad individual, sustrato de la democracia, con la limitación de la desigualdad que su propia libertad produce.

DEMOCRACIAS

Las democracias, por la magia de la palabra, invaden todo, abarcando dentro de su concepto, contenidos muy amplios.

Democracia popular, donde el poder del pueblo está suplantado por la organización del partido único.

Democracia orgánica, donde el poder del pueblo se encauza a través de órganos tradicionales que tratan de revivir las instituciones del antiguo régimen.

Democracia inorgánica, donde el poder del pueblo se ridiculiza a través del sufragio universal.

El reto de la integración y el equilibrio de un sistema democrático, que garantice la libertad individual, con una preocupación social, que imite la desigualdad.

Ello puede hacerse a través de los principios fundamentales:

  • la subsidiariedad, donde el Estado asume aquello que los individuos no alcanzan a realizar por sí mismos,

  • la responsabilidad del Estado, en aquellos sectores que considera de su propia e indelegable incumbencia: sanidad, educación, etc.

EVOLUCIÓN DEL ESTADO DEMOCRÁTICO, SOCIAL Y DE DERECHO

Con las consideraciones antes hechas, la situación actual ha llegado a concebirse, en palabras de algún pensador, como el fin de los tiempos, en la consideración de que no es posible concebir un sistema político que evolucione fuera de los cauces de la Democracia y del Estado de Derecho.

Queda, sin embargo, la determinación del punto de equilibrio entre la integración de las estructuras del Estado en la canalización de la economía, sustrayendo actividades de libre competencia, principio del liberalismo (laissez faire, laissez passer), para garantizar un mínimo de bienestar social a todos los ciudadanos sin distinción.

SIGNIFICADO SOCIO-POLITICO DEL ESTADO DEMOCRATICO

El Estado Democrático, jurídicamente, se representa en:

  • la existencia de tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial,

  • la pirámide jerárquica de las normas, que partiendo de la cúspide de la Constitución, desciende a los regulares múltiples aspectos de la vida y de las relaciones económicas y personales de los ciudadanos, y

la sumisión de todas las actuaciones, de particulares y de los propios poderes del Estado, a la visión de los Tribunales, que deben actuar conforme a las normas adoptadas, por derivación de la voluntad popular, a través de los instrumentos legislativos constitucionalmente previstos.

3