Esquí de Montaña

Deportes de nieve. Saltos. Slalom. Descenso. Trampolín. Juegos Olímpicos de Invierno

  • Enviado por: Ignacio Otero Jiménez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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ESQUÍ DE MONTAÑA: SALTOS, SLALOM Y DESCENSO.

El esquí es muy antiguo; nació de la necesidad del hombre de trasladarse sobre la nieve en los países dónde ésta cubre la tierra durante gran parte del año, o bien permanentemente. En los países del norte de Europa, Escandinavia, se han encontrado vestigios de su utilización que datan de más de 2.500 años. Estos primitivos y rudimentarios esquís eran generalmente huesos de animales de considerable longitud, sujetos mediante cuerdas o correas a los pies. Los esquís se fabrican de madera, metales ligeros y fibras de vidrio. Los de madera se constituyen superponiendo hojas de diferentes tipos de la misma, pues de acuerdo con su flexibilidad y dureza hay maderas apropiadas para formar el centro del cuerpo del esquí y maderas adecuadas para constituir las partes externas. Asimismo, las ligaduras o fijaciones han experimentado en los últimos años un espectacular avance, llegando a los avanzados sistemas automáticos que hacen que el esquí se desprenda de la bota cuando se produzca una caída, evitando así tanto la rotura de los esquís cómo la fractura de las extremidades del esquiador.

También el esquí como deporte procede de los países escandinavos, concretamente de Noruega, donde en la segunda mitad del siglo XIX se crearon los primeros clubs y se celebraron las primeras competiciones. Las modalidades practicadas entonces fueron aquellas que directamente derivan de la utilización del esquí como medio de locomoción. Así se crearon las pruebas de fondo (carreras en circuitos donde se alternan descensos, subidos y zonas llanas) y las de salto de trampolín. Estas modalidades son las que constituyen el llamado esquí nórdico, y fueron las únicas practicadas en los Juegos Olímpicos hasta 1.936, en que se incluyeron las pruebas de esquí alpino, las cuales consisten esencialmente en carreras de velocidad sobre pistas de continua bajada: slalom y descenso. Modalidades éstas últimas que se han impuesto en las estaciones de esquí de todo el mundo, salvo en los países escandinavos, que continúan mirando con cierto desdén éstas variedades, considerándolas como ajenas al verdadero esquí.

SALTOS

La especialidad de salto, incluida en el esquí nórdico, es quizá la especialidad más espectacular y bella de todos los deportes invernales. Se utiliza una pista de lanzamiento preparada para este fin y que consta de un trampolín, de una rampa inferior y de una zona llana o de frenado. El trampolín es una pendiente montada sobre un armazón artificial por donde el saltador se desliza a gran velocidad, y que en la parte inferior adquiere una ligera inclinación contraria a la de descenso, hacia arriba. El trampolín finaliza bruscamente en el llamado precipicio, lugar donde el saltador pierde el contacto con el suelo e inicia el vuelo. Éste finaliza en una zona de rampa inferior, a partir del cual se desliza hasta la zona de frenado, donde se detiene.

Para los saltos se utilizan unos esquís de gran longitud (de 2,30 a 2,50 m) y mucho peso (7 u 8 Kg); las fijaciones son de un tipo tal que deben permitir gobernar los esquís durante el vuelo. El saltador, que no utiliza bastones, se lanza por el trampolín con el cuerpo agachado sobre los esquís. El trampolín tiene marcado unos surcos que ayudan a controlar la dirección del rápido descenso. Al llegar al precipicio endereza el cuerpo, aprovecha así mejor el impulso y le permite mantener el equilibrio, inicia el vuelo. Durante el mismo se adopta una posición característica: el cuerpo inclinado hacia delante casi paralelo a los esquís, cuyas puntas se levantan.

Actualmente ha caído en desuso el estilo pájaro, que consistía en volar con los brazos extendidos hacia delante; ahora se ha impuesto el estilo pez, adoptando una posición de firmes, con los brazos hacia atrás y paralelos al cuerpo, aunque ligeramente separados de él. Así se logra una posición aerodinámica que ofrece la menor resistencia posible al aire y permite gobernar mejor el vuelo, evitando desequilibrios. Los esquís deben permanecer perfectamente paralelos y unidos, pues, aparte de que también puntúa el estilo del saltador, es la posición más adecuada para alcanzar mayores distancias y lograr una buena toma de tierra. Ésta, el aterrizaje, se realiza en una zona de rampa inferior lo más cercana posible al llamado punto crítico, que señala el lugar que matemáticamente ha sido calculado como el más adecuado. A mayor distancia de dicho punto, más posibilidades existen de caer al aterrizar.

El esquiador llega a alcanzar, en el momento de iniciar el vuelo en el precipicio, velocidades de hasta 115 km./h. que incluso serán superadas en el momento de tomar de nuevo contacto con la nieve. Los saltos se puntúan según la distancia alcanzada, según el estilo de vuelo y de acuerdo con la perfección del aterrizaje. Este se realiza flexionando las piernas y extendiendo los brazos en cruz para mantener el equilibrio, luego se endereza el cuerpo iniciando el frenado. La parte más difícil es lógicamente el aterrizaje, donde un fallo o una mala posición pueden provocar aparatosas caídas. Según los datos anteriormente citados, los jueces dan una puntuación determinada a cada salto.

Existen tres clases de pistas, clasificadas según las distancias que permiten alcanzar: las normales, donde se pueden realizar saltos de alrededor de 70 metros; las grandes, para saltos de unos 90 metros, y las de vuelo, para unos 120 metros. Reglamentariamente se han limitado las medidas de los trampolines para que los saltos no excedan nunca de los 132 metros aunque extraordinariamente, en pistas especiales se han llegado hasta los 150.

En los Juegos de Sapporo (1.972), los japoneses dieron la gran sorpresa, logrando las tres medallas en los saltos de trampolín de 70 metros. El vencedor Yukio Kasaya, alcanzó los 84 metros y obtuvo 244,2 puntos. En el trampolín de 90 metros se impuso W. Fortuna, de Polonia. En los Juegos Olímpicos no se compite en trampolines de vuelo.

DESCENSO

Esta modalidad consiste en realizar un recorrido en continua bajada, que el esquiador debe cubrir lo más rápidamente posible. A velocidades vertiginosas (se han llegado a alcanzar medias de hasta 100 Km por hora) los corredores se deslizan por una pista cuidadosamente preparada de una longitud de 3 ó 4 Km y con pronunciado desnivel. Las pistas para las pruebas femeninas son algo más cortas y con pendientes más suaves. Decimos que el recorrido debe ser preparado con cuidado porque a tan altas velocidades es necesario tomar cierto tipo de precauciones. Las rocas y los árboles cercanos a la pista y, sobre todo, situados en curvas muy pronunciadas, se protegen con nieve blanda o con balas de paja para amortiguar los golpes en caso de caída ño de salida de la pista. La nieve del recorrido es previamente apisonada para que adquiera dureza y se eviten los peligrososw hoyos y otras irregularidades. Asimismo, se vigila que no existan en la pista zonas muy iluminadas y zonas en sombra, ya que esto podría provocar deslumbramientos y dificultades de visión por los contrastes de luz. Como se puede ver las precauciones son muchas, y esto precisamente porque los riesgos son también abundantes.

A intervalos de un minuto, los esquiadores se lanzan por las pronunciadas pendientes a latas velocidades, en una arriesgada carrera contra reloj. Bajando a “tumba abierta”, han de sortear los obstáculos naturales de la pista (no se utilizan puertas como en el slalom), saltando desniveles y tomando peligrosas curvas, lo que requiere un alto grado de seguridad y un gran dominio de los esquís. Como se celebra una sola manga, los participantes no pueden permitirse ningún tipo de reserva o vacilación (debiendo ir al máximo, a la mayor velocidad posible), pues desconoce los tiempos que podrán realizar los corredores que tomen tras él la salida, e incluso los alcanzados por sus más inmediatos predecesores. Cuando en laspistas existen tramos muy difíciles y peligrosos, se colocan puertas señalizadas con banderines de colores parecidas a las de slalom, que guían al corredor en aquellas zonas, obligándole a pasar por las mismas. Esto, naturalmente, limita la velocidad, pero garantiza un mínimo de seguridad.

El esquiador va equipado con casco, gafas antideslumbrantes, bastones y la vestimenta propia de este deporte. Los esquís de descenso son algo más cortos y menos pesados que los de saltos; también las fijaciones difieren un tanto, sujetando más firmemente la bota.

En los ya citados Juegos de Invierno de 1972, el suizo Bernhard Russi ganó la medalla de oro de descenso, al invertir un tiempo de 1 minuto 51 segundos 43 centésimas. La medalla de plata fue para su compatriota Roland Collomoin, con 1-52-07.Con estas victorias Suiza recuperaba su primacía en esta modalidad, dominio que había perdido frente a Austria y Francia en los últimos años. También Suiza fue la vencedora del descenso femenino, Maria Teresa Nadig, que conquistó la medalla de oro con un tiempo de 1 minuto 36 segundos 68 centésimas. Tras ella lograron las restantes medallas la austríaca Proell y la norteamericana Corrock.

SLALOM

Slalom es una palabra noruega que significa carrera de ese. En efecto, esta especialidad consiste en descender en el menor tiempo posible por una pista cuyo recorrido está jalonado por puertas que el esquiador debe traspasar y que le obliga a realizar frecuentes giros. Lógicamente la velocidad alcanzada es mucho menor que en el descenso, pero su práctica requiere una gran habilidad. Existen dos modalidades de slalom: el especial y el gigante. En el primero de ellos el recorrido tiene una longitud aproximada de medio kilómetro, y el número de puertas oscila entre las 50 y las 70, según la longitud de la pista. En las pruebas femeninas el número es sensiblemente menor. Las puertas están formadas por dos banderines del mismo color clavados en la nieve a una distancia de 3 a 4 metros; la distancia entre las puertas oscila entre menos de un metro y más de 15. Se celebran dos mangas y la clasificación final se obtiene sumando los tiempos invertidos en ambos descensos.

El corredor, que tiene que pasar por cada una de las puertas (algunas de ellas a escasa distancia entre sí), se ve obligado a realizar frecuentes virajes a base de un continuo juego de rodillas y caderas. Con los esquís paralelos y juntos yel cuerpo inclinado hacia delante, presiona con el peso de su cuerpo sobre uno y otro de los esquís, mientras tuerce las rodillas y las caderas. Combinando las presiones y el sentido del giro que se imprime al cuerpo se logran los virajes precisos al tiempo que se dominan los esquís. Los bastones son unos imprescindibles auxiliares en estas maniobras, que en un prolongado y continuo zig-zag le llevarán hasta la lmeta. Huelga decir que, tanto en ésta como en otras modalidades de esquí, una caída imposibilita al corredor para alzarse con la victoria, pues las diferencias de tiempo son mínimas, y aunque el caído logre reemprender rápidamente la carrera es prácticamente imposible recuperar los segundos perdidos. Las vueltas que realiza un campeón son cortas y rápidas, evitando tomar las curvas con demasiada abertura, lo que le haría perder un tiempo precioso, y como no constituye falta todar los postes de los banderines al pasar, los corredores se ajustan al máximo, levantando nuves de nieve al efectuar los constantes y bruscos giros. El esquí de slalom es el más corto de los utilizados en este tipo de competiciones. Estrecho y duro, dispone de unas aristas de acero que se lavan en la nieve al realizar los giros y evitan que derrrapen excesivamente, mientras que la superficie de deslizamiento es cuidadosamente encerada para aumentar su finura y alcanzar así mayores velocidades.

El slalom gigante se corre en pistas de 1.000 a 1.500 metros de longitud. Se combina aquí la técnica del descenso con la del slalom especial (velocidad y habilidad respectivamente), pues al ser menor el número de puertas (unas 50 para mujeres y unas 60 para hombres) y mayor la distancia a recorrer, el esquiador puede alcanzar velocidades bastante elevadas (unos 65 Km/h), pero limitadas por las puertas que obligatoriamente debe pasar. Las puertas del gigante son mayores que la del slalom especial, también son mayores las distancias que separan unas de otras; un mínimo de 5 metros. Para hacerlas más ñvisibles están formadas por dos banderines de gran tamaño, cada uno de los cuales está aguantado por dos postes, uno a cada extremo del banderín. Se corre una sola manga en la prueba femenina y dos mangas en la masculina.

En Sapporo (1972) el español Fernández Ochoa conquistó la primera medalla de oro individual en la historia del deporte olímpico español. Con un tiempo total de 1 minuto 44 segundos 27 centésimas logró imponerse en el slalom especial masculino, derrotando a los favoritos, los hermanos Gustavo y Rolando Thoeni, de Italia, que en este orden se clasificaron en el segundo y tercer lugar. La medalla de oro del slalom especial femenino fue para la norteamericana Bárbara Cochran, con tiempo de 1-31-24.

El slalom gigante femenino (una sola manga) se alzó con la victoria de la suiza María Teresa Nadig (1-29-90), y en el masculino (dos mangas) la medalla de oro fue para el italiano Gustavo Thoeni, con 3-09-62.