España durante el Franquismo

Historia de España. Guerra Civil. Dictadura militar. Franco. Familias del Franquismo. Falange. Estado totalitario. Nacional-Catolicismo. Desarrollismo. Tecnócratas. Autarquía. Oposición al régimen

  • Enviado por: Mario López Francés
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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ESPAÑA DURANTE EL FRANQUISMO:

Evolución política y contexto internacional:

El régimen de Franco fue una dictadura de carácter militar que agrupaba los ideales de los vencedores de la Guerra Civil. Franco retuvo en sus manos todos los poderes del estado, bajo el título de Caudillo de España: Jefe del Estado y del Gobierno, Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Partido Único.

El régimen de Franco se caracterizaba a su vez por un rechazo profundo hacia el comunismo, la democracia liberal, así como por una concepción unitaria de España y el predominio de un catolicismo ultraconservador (nacional-catolicismo).

A pesar de la unión en torno a estas ideas básicas, dentro del franquismo existían diferentes corrientes denominadas comúnmente como “las familias del franquismo”. Franco supo cómo jugar con ellas, otorgándoles más o menos poder en función de la coyuntura política, social y económica de cada momento.

Así, en primer lugar se encontraba el Ejército, que constituyó el apoyo más fiel de Franco y estuvo presente durante toda la dictadura. En él se encontraban los franquistas más puros.

Otra familia era la Falange, la cual contribuyó a formar todo el bagaje ideológico del Franquismo e impuso también la parafernalia estética (saludos, himnos, uniformes…). Tuvo una gran representación hasta 1945 y ocupó por lo general los “ministerios sociales” como vivienda o trabajo.

Por último, se encuentran las asociaciones católicas, que se pueden dividir en dos familias diferenciadas: por un lado los monárquicos católicos, que obtienen gran representación entre 1945 y 1959, y que conseguirán durante este periodo que se establezca la monarquía como forma de gobierno tras la muerte de Franco. Por otro lado, se encuentran los denominados tecnócratas, que son técnicos especialistas (generalmente en economía), vinculados en su mayoría a Carrero Blanco y algunos de éstos al Opus Dei. Creerán en el desarrollo económico y en el aumento del bienestar como forma de asegurar la continuidad del régimen.

Durante el régimen franquista se suceden diversas etapas en función de la familia predominante en los distintos ministerios, así se pueden distinguir cuatro etapas:

  • Falange y Estado Totalitario (1939-1945): Durante la Segunda Guerra Mundial, Franco no escondió sus simpatías hacia las Potencias del Eje (entrevistas con Mussolini y Hitler en Bordighera y Hendaya). Cambió el estatus de “neutral” por “no beligerante” y envió apoyos militares como la División Azul (tropas voluntarias). Sin embargo, cuando estos países comenzaron a tener problemas, Franco intentó acercarse a los aliados, volviendo a declarar a España estado neutral.

En estos años la Falange controla casi todos los ministerios y se caracterizan por una dura represión política y por la autarquía como política económica. Durante este periodo se redactan las primeras Leyes Fundamentales como el Fuero del Trabajo o la Ley de Cortes.

  • Nacional-catolicismo (1945-1959): Durante esta época el régimen franquista se ve sometido a un aislamiento político y económico prácticamente total. Así, la Conferencia de Postdam lo considera como “el último reducto del fascismo”. No se le permite entrar en la ONU, lo cual es interpretado por Franco como “una conjura internacional de los enemigos de España”. Sin embargo, a pesar de esta calificación el régimen intenta mejorar su visión exterior. Por un lado, se redactan tres nuevas Leyes Fundamentales como son: el Fuero de los Españoles (una declaración de derechos muy limitada), la Ley de Referéndum (que establecía la posibilidad de realizar una consulta popular en situaciones determinadas) y la Ley de Sucesión (por la que se establecía la monarquía como forma de gobierno y se exponía de una forma indefinida que tras la muerte de Franco se restauraría la monarquía). Por otro lado, Franco comenzó a integrar a políticos de la familia católica en su gobierno, con el fin de acercarse a la política predominante en Europa, en la que triunfaba la Democracia Cristiana (Adenauer, Schuman…)

Sin embargo, tras el comienzo de la Guerra Fría, los Estados Unidos comenzaron a valorar cada vez más la posición anticomunista de España, así como su posición geoestratégica. Este hecho permitió a España salir del aislamiento, ya que el gobierno estadounidense le ofreció ayuda económica a cambio del uso de bases militares. Poco después España fue admitida en la ONU, y en organismos económicos internacionales como el FMI, la OCDE y el Banco Mundial. Sin embargo, no fue admitida en la Comunidad Económica Europea debido al carácter antidemocrático del régimen.

A pesar de que se puso fin a gran parte del aislamiento, la Falange seguía controlando los ministerios económicos, por lo que se siguió aplicando la autarquía como doctrina económica.

  • El Desarrollismo y los Tecnócratas (1959-1973): La inclusión de estos técnicos de ideología conservadora, ligados a Carrero Blanco y en muchos casos al Opus Dei, trajo consigo consecuencias económicas positivas. Se aprobaron diversas leyes como el Plan de Estabilización, por el que se pasaba de la autarquía a las doctrinas de libre mercado o los Planes de Desarrollo, con los que se pretendía estimular la creación de un tejido industrial sólido en España. Esta mejora de las condiciones económicas se tradujo en unas profundas transformaciones sociales, aunque no era lo que el gobierno deseaba.

A pesar de estas mejoras económicas y los mencionados cambios sociales, la política franquista no varió demasiado. Se concedieron tímidas concesiones como la Ley de Prensa o la Ley de Libertad Religiosa, y se redactó la octava Ley Fundamental, que tuvo importantes consecuencias durante el periodo de la Transición a la democracia. Se denominó la Ley Orgánica del Estado, en la que se estipulaba qué ocurriría tras la muerte de Franco. El militar se comprometía a designar a un sucesor, que ocuparía su lugar, pero cuyos poderes estarían mucho más limitados. Así, el sucesor estaría controlado por las Cortes Franquistas (que adquirirían un verdadero poder), así como por un nuevo organismo denominado el Consejo del Reino. Por otro lado se reestablecía la figura del Presidente del Gobierno, que también tendría competencias sobre las decisiones tomadas por el sucesor.

Poco después, Franco designo a Juan Carlos de Borbón como su sucesor y a Carrero Blanco como Presidente del Gobierno

  • El ocaso del régimen (1973-1975): Durante esta etapa, comienza a hacerse visible la profunda grieta que se estaba abriendo entre un régimen militar anclado en el pasado y una sociedad moderna cada vez más cercana a la europea. Comenzaron a surgir movimientos contrarios al régimen en sindicatos y universidades, y España comenzó a recibir duras críticas internacionales. Por otro lado, Franco perdió uno de sus mayores apoyos, la Iglesia Católica, tras el Concilio Vaticano II.

Ante estas numerosas críticas el régimen cayó en la parálisis, agravada tras el asesinato de Carrero Blanco a manos de ETA y el comienzo de una grave crisis económica conocida como la Primera Crisis del Petróleo.

El nuevo gobierno presidido por Arias Navarro creó una parálisis mayor al no saber hacer frente a las diferentes cuestiones citadas anteriormente, unidas a la cada vez más evidente división interna del franquismo entre inmovilistas (aquellos que se decantaban por una continuidad del franquismo tal y como era hasta ese momento), aperturistas (los que optaban por una serie de modificaciones pero sin poner en duda los principios básicos del franquismo) y reformistas (preferían una reforma legal e institucional que permitiera arribar a una democracia, pero siempre a través de la legalidad).

Finalmente la muerte de Franco en 1975 abrió una etapa de incertidumbre y dio lugar al proceso conocido como la Transición, que llevaría a España a convertirse en una democracia.

La economía durante el franquismo: de la autarquía al desarrollismo:

La evolución económica durante el franquismo se puede dividir en dos etapas diferenciadas: por un lado la autarquía (1939-1959) y por otro lado el desarrollismo (1959-1973).

La autarquía se caracteriza por ser un periodo de estancamiento económico causado por la influencia de la Guerra Civil (destrucción de industrias y transportes…), los efectos de la II Guerra Mundial y la política autárquica adoptada por el gobierno en esta época. Las principales características de esta etapa se refieren a la búsqueda de un autoabastecimiento (nacionalismo económico), por el que se rechaza la entrada de capitales extranjeros y se limitan las importaciones. A su vez, el Estado interviene en gran medida en la economía en aspectos como la fijación del precio de determinados productos, la fijación del cambio monetario o incluso, en la distribución de los bienes. Además, durante esta época se intenta potenciar la industria. Se crea el INI, un organismo estatal que buscaba cubrir la demanda que no cubría le empresa privada y del que dependían empresas siderúrgicas, mineras, energéticas, aeronáuticas o automovilísticas.

La autarquía fue un fracaso. Se produjo una mala distribución de los bienes mediante los denominados Cupos del Estado, lo que produjo la creación de un mercado negro (el estraperlo) en el que se vendían bienes de primera necesidad a precios muy inferiores a los propios del mercado.

En 1959, ante la grave situación económica en la que se encontraba España, y la negativa del Fondo Monetario Internacional de conceder más créditos, Franco se ve obligado a integrar dentro del gobierno a los denominados tecnócratas, que impulsaron el Plan de Estabilización y Liberalización por el que se pasaba de una economía autárquica a una economía de libre mercado. Así pues, se permitían las inversiones con capital extranjero, se flexibilizaban las importaciones y exportaciones y se devaluó la peseta hasta hacerla llegar a los niveles propios del mercado de divisas.

Se crearon también Planes de Desarrollo, que eran estrategias con las que se pretendía estimular la inversión privada en determinadas regiones (polos de desarrollo) mediante subvenciones directas, ventajas fiscales y por medio del desarrollo de infraestructuras (autovías del Ebro y del Mediterráneo). Estos planes de desarrollo supusieron la creación de nuevos focos industriales (Pamplona, Valladolid, Zaragoza…), de nuevas industrias centradas en los vienes de consumo (electrodomésticos, automóviles, astilleros). A pesar de esto, la inversión pública siguió siendo muy importante, con una gran implicación del INI.

A todo este desarrollo industrial debe sumarse el “boom” del turismo, que junto con el envío de capitales de los emigrantes y las inversiones extranjeras supusieron un espectacular crecimiento económico, que duraría hasta 1973 (crisis del petróleo, surgimiento de Nuevos Países Industrializados).

Aún así, este desarrollo tenía sus limitaciones, ya que estaba basado en importantes ayudas fiscales estatales, una mano de obra barata y una dependencia de tecnología extranjera.

Finalmente, se produjo de manera paralela la mecanización agraria, que propició la oferta de mano de obra en los nuevos focos industriales (éxodo rural).

La oposición al régimen:

La oposición durante los primeros veinte años del franquismo estuvo muy vinculada a los vencidos de la Guerra Civil. El franquismo ejerció una dura política represiva, a lo que se sumaba la división interna heredada de la guerra. La represión iba especialmente dirigida hacia los comunitas y los nacionalistas (Ley de Responsabilidades Políticas y Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo).

En estos primeros años surge el maquis, una guerrilla antifranquista en ciertas zonas de montaña. Organizaron incursiones a través de la frontera francesa, que acabaron fraca-sando ante la represión militar y la falta de apoyo de la población.

Por otro lado, algunos monárquicos expresaron su oposición al régimen (envío de una carta colectiva en la que se pedía la restauración de la monarquía o Manifiesto de Lausana de Juan de Borbón).

La represión, las dificultades del exilio y la desaparición de líderes históricos hizo que la oposición fuera cada vez más débil, a excepción del PCE.

Sin embargo, esta situación cambió a finales de los cincuenta. Se incorporó a ésta una nueva generación de españoles que no habían vivido la guerra y que veían al franquismo como algo anacrónico. Se concentraron en el mundo universitario (FLP) y en las organizaciones sindicales (CC.OO., que consiguió infiltrarse en el sindicato franquista).

La primera manifestación pública de la nueva oposición fue en el congreso de Munich (1962) el cual supuso la unión entre la oposición histórica y los nuevos líderes, que solicitaron conjuntamente el fin del franquismo y el paso a la democracia.

En los años posteriores la oposición se fue organizando (PSOE, PNV, CDC…). También es destacable la actividad de grupos radicales de inspiración maoísta o trotskista.

La principal dificultad de la oposición fue la falta de unidad, a la cual se llegaría sólo en la última etapa del franquismo.

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