Esencialismo

Corrientes filosóficas decimonónicas. Filosofía esencialista. Feuerbach. Religiosidad. Alienación

  • Enviado por: Daniel Solana
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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El esencialismo: propugna que la esencia precede a la existencia (opuesto al existencialismo).

Feuerbach se pronunció por el materialismo (prioridad del ser sobre el pensamiento) y critica a Hegel por haber convertido al hombre en puro espíritu, en lugar de considerarlo como un ser real y sensible.

Feuerbach sitúa al hombre real y concreto como punto de partida y único fundamento válido de su sistema filosófico. Huye del idealismo y espiritualismo abstracto que caracterizó a Hegel y a Kant. Intenta estudiar al hombre concreto en su entorno social y cultural. 

Lo que caracteriza al hombre como especie es su conciencia de sí mismo, de ser humano, que le diferencia del resto de los animales. 

El hombre religioso está alienado: se ha convertido en un extraño para sí mismo, y es preciso acabar con la religión para que el hombre se dé a sí mismo la importancia que merece. El hombre será verdaderamente libre cuando reconozca que no hay más Dios que él mismo. 

Para Feuerbach, “el secreto de la teología es la antropología”, es decir, el ser divino no es, sino el resultado del acto de proyectar al infinito la esencia del hombre. Dios, no es sino el conjunto de atributos humanos, pero convertidos en atributos divinos. El resultado es, entonces, que la religión es la alienación del hombre ( el hombre, por lo tanto, no se autentifica), puesto que el hombre religioso renuncia a su esencia, y la contempla en Dios, pero no como su propia esencia, sino como una esencia “extraña”, infinita y divina. El hombre no es consciente de que su conciencia de Dios, es la autoconciencia de su esencia:

“La religión es la autoconciencia primaria e indirecta del hombre (...). El hombre busca su esencia fuera de sí, antes de encontrarla en sí mismo, o, mejor dicho, con su esencia, pero considerada, como esencia extraña. La esencia divina es la esencia humana(...). Todas las determinaciones del ser divino, son las mismas que las de la esencia humana(...). El desarrollo de la religión consiste en que el hombre despoja a Dios cada vez más, para recuperarse a si mismo” (la esencia del Cristianismo, Intr)

"Dios no es más que la esencia del hombre. «Para enriquecer a Dios, debe empobrecerse el hombre; para que Dios sea todo, el hombre debe ser nada... El hombre afirma en Dios lo que niega de sí mismo... La religión es la escisión del hombre consigo mismo... Dios es el ser infinito; el hombre, el ser finito. Dios es perfecto; el hombre, imperfecto. Dios es eterno; el hombre, temporal. Dios es santo; el hombre, pecaminoso. Dios y el hombre son extremos: Dios es lo absolutamente positivo, la suma de todas las realidades; el hombre es lo absolutamente negativo, la suma de todas las negaciones... La religión es la escisión entre el hombre y su propia esencia»". [La esencia del cristianismo. Sígueme, Salamanca, 1975, p. 61 ss.]

Por lo tanto, para que el hombre, tenga una vida auténtica y se reafirme como persona, debe ser consciente, de que su esencia ha sido proyectada en Dios y que debe ver esa esencia, no como algo extraño, sino como algo que es parte de él, que le constituye. El hombre debe emanciparse: “traer a Dios a la tierra”

Para Feuerbach, el hombre, no es sólo un ser corporal y sensorial, sino también un hombre comunitario: “ la esencia del hombre está contenida en la comunidad, en la unidad del hombre con el hombre”. Para Feuerbach el hombre para si mismo es hombre:; el hombre con el hombre (yo y tu) es Dios. ya que la esencia humana se inserta en el hombre comunitario. en su relación con los demás,

Yo creo que lo que Feuerbach quiso decir con esto es que el hombre. sólo se reconocerá como tal al mirar su proyección en otro hombre, y así la verá reflejada y se podrá identificar a si mismo y ser un sujeto auténtico, ya que no lo era al proyectar sus atributos en Dios, porque, así el hombre está perdiendo parte de su esencia..

La fenomenología: es el estudio de las esencias, y todos sus problemas se reducen a definir esencias. Pero la fenomenología es también una filosofía, que restituye las esencias a la existencia, y no cree que se pueda comprender al hombre y al mundo, sino a partir de la” facticidad” ( las cosas que están ahí), pero es una filosofía, para la que el mundo, está siempre “ya ahí”, como algo inalienable, y el esfuerzo está en darle un estatuto filosófico al mundo

Scheler tiene una visión dualista del hombre: el hombre es vida y espíritu. El espíritu, que es pura actualidad, consiste en la libertad y la apertura al mundo; pero de por si, es impotente, y sólo puede sacar su energía del fondo de su vitalidad, por un acto de “reducción” del instinto. La reducción quiere decir la contención y canalización del instinto vital en la dirección de la vida espiritual del hombre.

Dice Scheler, que el hombre objetiva todo lo que existe en el universo, y que lo único que existe incapaz de ser objeto es el espíritu. La captación del espíritu, se verifica en sus acciones más específicas, que es la actividad ideatoria. La ideación confiere a los ejemplos concretos del universo, las formas esenciales, en que esos objetos son comprendidos. Idear el mundo será por lo tanto desrealizarlo, reservar su existencia y otorgarle sentido, según Scheler

El existencialismo surge en Alemania hacia 1930, y de ahí se extiende al resto de Europa. Es una respuesta a la tremenda crisis -crisis de las conciencias, crisis social y cultural- creada por las dos guerras mundiales, por el contrario, la fenomenología husserliana, era una respuesta a la crisis de la ciencia.

Cuando los existencialistas dicen, que el hombre está arrojado al mundo, quieren decir, literalmente eso, los europeos se sienten arrojados a un mundo inhóspito- que ya no es casa del hombre- arrojados de la seguridad de sus creencias, valores e ideales.

En este contexto de crisis, en este mundo al que se ven abocados, e incluso perdidos, es lógico, que los existencialistas, se plantearan, cómo llevar una existencia verdadera y autentica, dentro de las propias posibilidades del hombre, dentro de el mundo, su mundo. Todos los existencialistas, tratan básicamente, los mismos temas, aunque no coinciden en su manera de resolverlos. En existencialismo alemán ( Heidegger, Jaspers ) su tono es profundamente pesimista: angustia, nada, situaciones límite, existencia “caída”. El existencialismo francés ( Sartre) insiste en lo absurdo de la existencia y del mundo, pero también en la creencia de que el hombre puede arrancarse al caos.

En Heidegger su obra clave es ser y tiempo en la que se pregunta por el “sentido del ser”; no se pregunta por los “entes· (las cosas) sino por el “ser de los entes” y encuentra un ente privilegiado al que al que se le puede preguntar por el ser. Tal ente es el hombre, al que Heidegger, llama Dasein ( ser ahí ).

La primera parte de este libro del libro, está consagrada al estudio de: el ser-en-el-mundo ( In-der-welt-sein), en el que analiza el ser.en (in.sen ), es decir, entre las cosas; y el ser-con (mit.sein), es decir, con los otros. En ambos casos la actitud fundamental de Heidegger, es la preocupación (sorge), que conlleva la angustia(angst). Lo más frecuente dice Heidegger, es que el hombre caiga en una existencia inauténtica y despersonalizada, en la que predomina el “se” (se dice, se cuenta), con la que se encuentra como “arrojado en el mundo”, como una cosa más ( por lo tanto, no se siente un ser autentico, no se afirma como persona)

El individuo está, siempre en peligro de ser sumergido en el mundo de los objetos, la rutina y en el comportamiento de las demás personas. El sentimiento de temor del hombre hacia las cosas del mundo y los otros lleva al individuo con una confrontación con la muerte, que no es sino, el último sin sentido de la vida. Pero sólo por este enfrentamiento, según Heidegger, puede adquirirse un autentico sentido de ser ( afirmarse como individuo ) y de la libertad.

Para los existencialistas, sólo el hombre “existe”propiamente, sólo él, es el “existente” de ahí que para los existencialistas, el hombre, no sea del todo autentico, si se sumerge en el mundo de las cosas, dejándose llevar, sin tomar parte en ellas.

Al ser el hombre “el existente” para los existencialistas, hombre y existencia se convierten en sinónimos. La existencia implica libertad y conciencia, ya que el hombre existe, en la medida en la que es origen de si mismo y se hace a si mismo por medio de elecciones libres, igualmente, en la medida en la que se posee a si mismo por la conciencia. De ahí que Sartre identifique el hombre con el para-si, que es ante todo conciencia, conciencia de si mismo, y también es conciencia de otras cosas. De ahí que Sartre afirme, que en el hombre, la existencia precede a la esencia, o, en términos semejantes, que el hombre es libertad. Heidegger, sin embargo, no dice eso, sino que la esencia del hombre, es la existencia. El hombre, es el ser- que mediante- su libertad se hace a sí mismo ( se autentifica )

De esta identificación entre la existencia y el ser humano, se pueden sacar algunas conclusiones:

- Las cosas ( el “en-si” de Sartre ) “son “ simplemente, pero no “existen” en el sentido estricto, el hombre las “hace existir”, ya que las hace presentes a su conciencia.

- El hombre puede llevar, una existencia inauténtica, si renuncia a su libertad ( dejándose llevar, sin tomar decisiones), “ cayendo” entre las cosas como una cosa más. Como dice Sartre “el hecho de que las cosas están ahí simplemente como son, sin necesidad no posibilidad de ser de otro modo y de que yo estoy ahí simplemente entre ellas “

Lo que constituye al hombre es “ ser-en-el-mundo”. Pero no se trata sólo de “estar entre las cosas”, como una más, sino de dirigirse hacia ellas, de tomar decisiones, es decir, salir de la propia conciencia para dirigirse al mundo.

La libertad, se identifica prácticamente con la posibilidad, soy libre porque poseo posibilidades, porque soy posibilidades, y gracias a ello, uno se hace a si mismo. La interpretación de cuales son las verdaderas posibilidades del hombre varía de unos existencialistas a otros.

El hombre se encuentra “ arrojado a la existencia”, esto quiere decir que las posibilidades les son dadas ya, por el hecho de existir; y además está “arrojado al mundo” esto quiere decir que está en situación y eso le limita. Es necesario que el hombre tenga en cuenta esto, a la hora de realizar su proyecto. Para Heidegger, la única posibilidad auténtica es la muerte, por eso si el hombre quiere llevar una existencia auténtica, debe vivir como “ser-para-la-muerte”, es decir, vivir anticipando o teniendo en cuenta su propia aniquilación.

También hay sentimientos básicos, que para los existencialistas, hacen experimentar mejor lo que es la existencia. Es el caso de la angustia sartriana ante lo absurdo de la existencia. La angustia nace ante las posibilidades sin garantía, que ofrece la existencia: “ en lo posible todo es posible “. En Heidegger, surge ante la amenaza de la muerte como “ posible imposibilidad “, pero también es el “estar abierto” del Dasein a su existencia auténtica. En Sartre procede del riesgo de nuestras acciones libres.

Por lo tanto, para los existencialistas, el hombre es libre y se hace libre tomando decisiones y formando parte del mundo, sin dejarse “ caer “ en él, esa es la manera de tener una existencia auténtica. Aunque el éxito no está garantizado, ya que el hombre puede equivocarse en sus decisiones ( Sartre ), o, puede, que la única posibilidad certera del hombre sea la muerte ( Heidegger ).

La diferencia, por tanto más básica entre los existencialistas y Feuerbach y Scheler, es que para los primeros el hombre es básicamente existencia. ya bien para Sartre que cree que la existencia precede a la esencia. o. Heidegger, para el que la esencia del hombre es la existencia, Feuerbach, sin embargo, habla de la esencia del hombre, que es lo que le constituye, y, se da cuenta que el hombre ha perdido parte de su autenticidad, que ha sido transferida en la imagen de Dios.

No es de extrañar, que nos preguntemos por la autenticidad del hombre, ya que si se había llegado a la conclusión de que no se puede decir nada sustantivo del hombre. es normal que los filósofos investigaran sobre la autenticidad del hombre, por lo menos dentro de las corrientes a las que están adscritos, para Feuerbach, que piensa que en el hombre la esencia precede a su esencia, pues su conclusión es que el hombre está alienado por la religión, y que el hombre, solo será del todo autentico cuando restituya su esencia traspasada en Dios, a través de la unión con los demás hombres. Tanto para Sartre, como para Heidegger la autenticidad del hombre dependerá de su modo de llevar a cabo su existencia, en lo que están de acuerdo ambos es en que el hombre, no se autentifica cuando se deja “ caer” en el mundo sin tomar parte en él, pero tampoco aseguran, que el éxito de la existencia autentica esté garantizado de ahí, la angustia vital ante la posible imposibilidad.

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