Escultura griega

Arte griego. Periodo geométrico, arcaico, clásico, helenístico. Estatua. Korai. Xóana. Koúroi. Relieve escultórico. Mirón. Policleto. Fidias. Plaxíteles. Lisipo. Scopas

  • Enviado por: Horacio Caraballo
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 5 páginas
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Teoría del arte

Arte griego: La escultura

1999

La escultura griega

El arte griego se divide normalmente en periodos artísticos, que reflejan sus cambios estilísticos. Las divisiones cronológicas desarrolladas a continuación, son las siguientes: periodos geométrico y orientalizante (100 a.C.-650 a.C.); periodo arcaico (660 a.C.-475 a.C.); periodo clásico (475 a.C.-323 a.C.); periodo helenístico (323 a.C.-31 a.C.)

Periodos geométrico y orientalizante

De la escultura del periodo geométrico se han encontrado únicamente pequeñas piezas en bronce y arcilla. Entre ellas cabe destacar una pequeña estatua de Apolo realizada en bronce. Las esculturas de este periodo no son representaciones realistas, sino obras de naturaleza conceptual.

Periodo arcaico (s.VIII - VI a.c.)

Los griegos empezaron a esculpir en piedra, inspirados en las piezas monumentales de Egipto y Mesopotamia, como también tomaron esquemas compositivos, y el hiratismo de las figuras. Las esculturas de bulto redondo compartieron la solidez y la característica posición frontal de los modelos orientales, pero, como podemos comprobar en la Dama de Auxerre y el Torso de Hera de Samos (periodo arcaico primitivo, c. 660 a.C.-580 a.C.), sus formas fueron más dinámicas que las de la escultura egipcia.

Las obras son confeccionadas en talleres, encargadas por la comunidad y sus órganos institucionales, ya que tienen un destino público.

Los primeros testimonios de escultura monumental comienzan en el siglo VII a.c.

Estas imágenes tenían un sentido religioso, sus detalles físicos eran sumamente

sintetizados ya que poseían una anatomía elemental que las asemejaba casi a

columnas u otras esculturas arquitectónicas, que poseían inmovilidad y monumentalidad:

  • Xóana: Eran estatuas de divinidades, se les atribuía la posesión de poderes mágicos, y se las consideraba caídas del cielo. Eran rígidas y portaban gran solemnidad lo cual hacía ver clara la influencia egipcia (como un ejemplo puede verse la Dama de Auxerre, anteriormente mencionada, o la artemisa de Delos). Usualmente, se confeccionaban en madera.

  • Koúroi: Eran estatuas de atletas masculinos, completamente desnudos; figuras que representaban hombres viriles y jóvenes, los cuales eran ubicados de pie, con su pierna izquierda adelantada, y sus brazos pegados al cuerpo. En cuanto a sus cabezas, presentaban una tendencia cúbica, labios generalmente cerrados o intentando una sonrisa que fue llamada “mecánica” (o sonrisa arcaica). Sus cabellos eran largos. Un ejemplo de Koúroi puede ser el Apolo Strangford o el Anavyssos.

Estas estatuas podían ser : figuras de tipo votivo (representaban a vencedores en los juegos, los vencedores se consideraban favorecido por una deidad); o del tipo funerario, ya que podían aparecer en tumbas. Ya que su carácter era representativo de un cuerpo humano ideal, no podían encontrarse en ellos rasgos psicológicos o personales.

  • Korai: Eran estatuas femeninas, las cuales, en contraposición con las figuras masculinas, Koúroi, se encontraban siempre vestidas, sus atuendos podían ser: el “peplo” (vestidura exterior, propia de Atenas) o el “jitón” (vestido interior que puede ser dórico, corto, o jónico, largo).

Siempre se encontraban haciendo alguna actividad, recogiéndose el vestido con una mano y sosteniendo una ofrenda, vaso o fruto con la otra.

Presentaban una sonrisa arcaica y ojos saltones y almendrados (lo que se reconoce como convencionalismos de origen oriental). Llevaban complicados peinados y adornos refinados.

Eran figuras labradas en mármol en las que se marcaban suavemente las líneas anatómicas. Un ejemplo de Korai es la “Kore del peplo” o la “Hera” de Samos.

Los relieves escultóricos que se esculpieron con posterioridad a la escultura de tipo bulto redondo, representaron a sus figuras en movimiento. Los frisos del Tesoro de los Siphnios, en el templo de Apolo en Delfos, que muestran una de las batallas de la guerra de Troya, son uno de los ejemplos más excepcionales del periodo arcaico medio. Otra importante muestra es el frontón del templo antiguo de Atenea en la Acrópolis de Atenas, el cual se conserva en estado fragmentario, que representa un combate entre dioses y gigantes. Entre los ejemplos del periodo arcaico tardío, pueden destacarse las esculturas de los frontones del templo de Aphaia en Egina.

Periodo Clásico (s. VI - IV a.c.)

El arte del periodo clásico, fue desarrollado desde la época de las Guerras Médicas hasta el final del reinado de Alejandro Magno.

Después de la victoria griega sobre los persas, la necesidad de reparar la devastación de la guerra, generó una gran actividad artística tanto en arquitectura como en escultura. Esto fue especialmente evidente en Atenas, centro del poder político y económico.

Con la llegada del clasicismo se llega al perfeccionamiento de las formas, en especial, en el tratamiento de la figura humana. Este fue un concepto de belleza física al que se arribaba por medio de parámetros como la medida, el equilibrio, la anatomía armoniosa ,etc.

La idea de la escultura era la de imitación de la naturaleza (mímesis) entendida como la “captación formal del exterior y reflejo de una expresividad interior”. Los artistas tenderán a la idealización, buscarán hallar una figura la cual exprese la belleza propia del humano y la naturaleza. Esta belleza ideal se logra a través de la simetría que debe existir entre las distintas partes del cuerpo y el todo; y la proporción entre ellas, la relación numérica que se produce.

La etapa clásica se dividió en tres partes, las que serán desarrolladas a continuación.

La alta época clásica:

La escultura de este periodo no presenta la típica sonrisa o los suaves detalles característicos del periodo arcaico. En su lugar, se expresa una cierta solemnidad determinada por la nueva fuerza y simplicidad de las formas.

Entre los mejores ejemplos se encuentran los frontones escultóricos del templo de Zeus de Olimpia, el Auriga, el joven de pie o Efebo de Kritios, y la cabeza del Efebo rubio, así como el Idolino.

Se destacaron, en esta primera etapa del clasicismo, los siguientes autores:

Mirón:

Trabajó esencialmente en bronce, pero muchas de sus obras son conocidas a través de copias romanas en mármol.

Si mayor esmero lo ponía al representar la figura humana en movimiento, en tensión. Trataba de mostrar, a través de sus esculturas, “el clímax del movimiento”. Los personajes de sus obras parecen haber sido "sorprendidos en un momento fugaz”.

Entre sus obras mas importantes se destacan: el Discóbolo, y el grupo de Atenea y marsias.

El Discóbolo

La versión original de esta estatua fue fundida en bronce. Representa un joven que justo antes de lanzar un disco. Su cuerpo está inclinado hacia adelante. Uno de sus brazos esta alzado en su punto mas alto, el otro, flexionado casi alcanzando su rodilla. El lado izquierdo de la figura describe una curva, mientras que el derecho un ángulo recto. Tiene un increíble movimiento, parece necesitar terminar la acción y erguirse nuevamente.

Policlecto:

Como Mirón, trabajaba en bronce.

Su concepción de belleza, manifestada en sus obras, consiste en el perfecto equilibrio de las proporciones. La exacta medida, es conseguida a través de “las relaciones numéricas que la inteligencia humana cree reconocer en las cosas tras la observación y la comprensión de la naturaleza”.

Algunas de sus obras: Doríforo y Diadumenos

Doriforo:

De casi dos metros de altura; su cuerpo se inclina ligeramente así como su cabeza.

Sus proporciones dejan de manifiesto esa “belleza ideal” que planteaba, así como otros, Policleto. Su cara no describe gran expresión, mientras que sí lo hace su cuerpo.

El periodo clásico medio

Esta etapa del clasicismo se desarrolló durante la segunda mitad del siglo V a.C., en especial bajo el patronazgo de Pericles, el estadista ateniense. La arquitectura y la escultura de Atenas alcanzaron entonces una perfección raramente igualada.

Fidias:

Sus esculturas referían tanto a dioses como a humanos, poseían un aire de majestuosidad como de divinidad.

Sus figuras masculinas desnudas como las femeninas vestidas, muestran un gran “imaginación plástica”, y una gran naturalidad tanto como una figura viva.

Sus obras: Las más numerosas son las pertenecientes a frontones (en especial del Partrenón) como El Nacimiento de Palas Atenea, La Lucha de Palas Atenea con Poseidón, La Procesión de las Panteneas y la decoración en metopas: la Centauromaquia, la Guerra de Troya, la amazonomaquia y la Gigantonomaquia. Algunas de sus grandes estatuas: Atenea Lemnia, Atenea Promacos, Atenea Partenos y Zeus.

El nacimiento de Palas Atenea

Es la representación de un pueblo que le rinde homenaje a la diosa de la ciudad.

Nace Atenea de Zeus ante a presencia de otros dioses; al alba, se ve llegar por la izquierda al sol -helios- y por la derecha se esconde en el océano la luna -Selene-.

El Postclasicismo

Las empresas arquitectónicas disminuyeron cuando Atenas, derrotada en la guerra del Peloponeso, perdió su hegemonía política en el ámbito griego. En las artes plásticas la nueva y detallada caracterización de las figuras reflejó un interés por el individuo, hecho que corroboran los poetas y filósofos de aquel momento.

Praxíteles:

Su temática, como la de Fidias, era olímpica, representaba figuras mitológicas y atletas, sus figuras se veían humanizadas y con mucha gracia. Los cuerpos describían curvas suaves. Representaba doncellas desnudas y jóvenes de formas graciosas; poseían expresiones y expresaban sentimientos.

Se le atribuye a Praxíteles, la invención de la curva en forma de “S” que describen sus figuras.

Entre sus obras se destacan: la Venus de Gnido, Hermes con Dionisisos, Apolo Sauróctono y Fauno.

Lisispo:

Representaba sus obras con gran naturalismo, expresividad y elegancia. Modificó el canon de proporciones (de ocho cabezas) por lo cual sus figuras poseían un cabeza más pequeña y sus cuerpos eran más esbeltos y alargados.

Cuidaba en sus obras hasta el más mínimo detalle, por ejemplo, representaba perfectamente cada cabello en las figuras.

Algunas de sus obras: Apoxiomenos y Ares Ludovisi

Scopas:

Se lo ha denominado “ardiente y atormentado”, representaba, mayormente, temas trágicos sus esculturas mostraban las expresiones de los sentimientos humanos; como la alegría y el dolor.

Muestra que el hombre ya no es la medida de todo. Tal vez sea por eso que incluye en sus obras figuras animales y vegetales.

El Helenismo (s.III - 146 a.c.)

Los griegos fueron receptivos a las nuevas influencias orientales, como se puede observar en las decoraciones lujosas y las religiones místicas. En las ciudades ricas de Asia Menor, así como en

Alejandría (Egipto), se desarrolló un nuevo helenismo, mezcla del espíritu griego y de los estilos orientales.

A diferencia del clasicismo, en este período se desarrollan temas como el niño, el anciano, la mujer, en una forma más real, desprovistos de los atributos paradivinos que anteriormente habían sido dados.

La escultura se dirigió hacia formas abiertas, formas que obligaban al espectador a trasladarse más allá del espacio de las figuras, en un estilo lleno de emotividad. Además, se experimentaron nuevos recursos compositivos. Una de las disposiciones más usadas, llamada posición en aspa, representa la figura humana con el torso retorcido, lo cual significa, la cabeza y los miembros dispuestos en direcciones contrarias. Este recurso se empleó en los grupos escultóricos, como Menelao portando el cuerpo de Patroclo, donde los artistas invitan al espectador a moverse alrededor de la composición.

Entre las obras más importantes de este período se destaacan: Apolo de belvedere, Victoria de Samotracia, Dios del Nilo, Afrodita de Cirene, Venus de Milo, Laconte y sus hijos y Galo herido.

Bibliografía:

  • Historia del arte 2; Figueroba Figueroba, Fernández M.; Ed. Mc Graw Hill

  • El mundo del arte; Ed. Grijalbo

  • Enciclopedia Encarta 99

  • Cómo reconocer el arte griego; Ed. Edunsa

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