Escuela de Padres

Participación familiar en la enseñanza infantil. APA (Asociación de Padres de Alumnos). Formación educadora en la familia

  • Enviado por: Ángela Francés
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 32 páginas
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ESCUELAS DE FAMILIAS

1. Características del estilo educativo inductivo y de apoyo

La inducción se define como el intento de los pades de obtener de sus hijos una coomplacencia voluntaria ante sus requerimeintos, evitanto la confrontaciónde deseos. Este estilo educativo se relaciona con el desarrollo moral del hijo y con una mayor internalizacion de las normas.

Son elementos conostitutivos de la disciplina inductiva y de apoyo los siguientes

  • Utilización del razonamiento y de recompensas materiales

  • Hacer hincapie en los efectos que tiene la conducta propia sobre los demás

  • Adaptar el momento y la naturaleza de las demandas al estado emocional del hijo, lo cual supone un reconocimiento implicito de la legitimidad de sus necesidades

  • Manifestaciones de afecto y de apoyo emocional, aceptando al hijo tal como es, y presentando comportamientos que denoten protección y cariño, especialmente en situaciones de estres

  • Asistencia instrumental mediante la facilitación de información consejo y orientación ayudando al hijo en tareas de rutina y mostrándose disponible para ayudarle ante sus requerimientos

  • Ofrecer y compartir expectativas sociales de forma que sirva de orientación sobre que conductas son apropiadas y adecuadas socialmente y cuales no

  • Mostrar interés por lo que sucede y preocupa a los hijos

2.- Contenidos de los programas de entrenamiento de padres a través de Escuelas de Familias

  • Características del estilo educativo inductivo y de apoyo

  • Desarrollo evolutivo con especial atención a la etapa adolescente

  • de manejo de la conducta de los hijos

  • Habilidades de comunicación y de interación con los hijos

  • Planificación de actividades de ocio compartidas

  • Solución de problemas y técnicas de negociación y de formalización de acuerdos

  • Técnicas de autocoontrol de estados emocionales negativos en los padres (irritación, ansiedad, etc)

1. Introducción

“5 y Más” realiza un

Cuestionario sobre evaluación de seminarios

Bloque

Les presentamos este cuestionario, para que en base a la información que del mismo obtengamos, sea posible mejorar los futuros seminarios que impartamos. Por este motivo, le rogamos lo cumplimente con la mayor exactitud e interés posible.

Este cuestionario es estrictamente confidencial, y su información será utilizada exclusivamente para analizar el programa.

1. Su asistencia a la actividad formativa se debe a la información dada por:

APA * CEAS * Publicidad en prensa, radio, etc * Otros *

2. Ha encontrado dificultades para asistir a esta actividad: SI * No *

Las dificultades para asistir han sido por:

Desplazamiento * Horario * Cargas familiares *

Otros............................................................................

3. La organización de la actividad ha sido:

Buena * Mala * Regular *

Continue contestando al cuestionario de acuerdo a la siguiente escala:

1. Totalmente en Desacuerdo

2. Desacuerdo

3. Indiferente

4. De Acuerdo

5. Completamente de Acuerdo

Contenidos

Los temas desarrollados han sido interesantes 1 2 3 4 5

Los conceptos tratados han sido expllicados con claridad 1 2 3 4 5

El contenido del curso me será útil para el futuro 1 2 3 4 5

Metodología

La exposición ha dido adecuada 1 2 3 4 5

Las sesiones han sido activas 1 2 3 4 5

Se ha fomentado la participación activa a lo largo de las sesiones 1 2 3 4 5

Formadores

Los formadores se han interesado por los participantes 1 2 3 4 5

Los formadores conocían el tema a desarrollar 1 2 3 4 5

Los formadores favorecían la participación 1 2 3 4 5

Duración y Desarrollo

La duración de las sesiones ha sido correcta 1 2 3 4 5

La distribución del tiempo en función de los temas ha sido adecuada 1 2 3 4 5

Material y Ambiente

La documentación entregada es útil 1 2 3 4 5

El equipo (apoyo visual, etc...) ha sido bueno 1 2 3 4 5

El ambiente ha sido agradable 1 2 3 4 5

Los ejercicios y planteamientos prácticos han estado bien planteados 1 2 3 4 5

Resultados

Utilizaré los conocimientos adquiridos 1 2 3 4 5

Recomendaría estas sesiones 1 2 3 4 5

El curso en general me ha resultado útil 1 2 3 4 5

Comentarios generales

Indique otros temas que podrían tratarse

......................................................................................................................................................................................................................................................................................................

Indique los temas que se podrían suprimir

......................................................................................................................................................................................................................................................................................................

Sugerencias

............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

- - -- entendemos la necesidad de la forma­

-ción y siendo conocedores de que esta conciencia es aún mayor en el contexto de las APAs, creemos importante exponer una serie de criterios, basados en la reflexión colectiva y la experiencia acumulada, para profundizar en el sentido y las formas de las Escuelas de pl madres. Para ello presentamos los siguientes objetivos:

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1. Definir la utilidad y el significado de las Escuelas de pimadres, tanto por sus consecuen­cias en la vida familiar como en su caracter potenciador de la participación y como un ins­trumento para mejorar las condiciones de la in­fancia y su educación.

2. Subrayar el triple campo de interés de las Escuelas de plmadres, donde ~ Familia, la Es­cuela y el Marco Social son aspectos comple­mentarios de la realidad de la infancia y la ado­lescencia que hay que abordar.

3. Profundizaren las estrechas relaciones que existen entre las APAs y las Escuelas de pima­dres.

4. Ofrecer y justificar un modelo de forma­ción de padres y madres en consonancia con el contexto de las APAs y la Escuela Pública, participativo y vinculado a la acción individual y comunitaria.

5. Ab ordar con claridad quela responsabili­dad, gestión y dirección de una Escuela de ~/ madres debe recaer inexcusablemente en los padres y debe desarrollarse en el seno de la APA.

6. Ex poner criterios organizativos que per­mitan el desarrollo de un modelo de Escuelas de plmadres coherente con el contexto de las APA s.

7. Profundizar en la definición de una rela­ción productiva entre padres/madres y expertos, así como en las distintas colaboraciones que desde una Escuela de pimadres se pueden esta­blecer con distintas entidades.

8. De finir una serie mínima de indicaciones para poner en marcha una Escuela de pimadres desde el seno de una APA.

Por un modelo formatí­vo desde los padres y para los padres

Introducción: Antes sólo los niños iban a la escuela (y no todos)

contraste con otras épocas, podemos

H~;afirmar que una de las características de ~ nuestra realidad es la del cambio y la re-novación constante de valores y conocimientos. Vivimos en un mundo cambiante, sin referentes -estables ni absolutos que coloca a los padres y madres actuales a años luz de la posición de inmutabilidad y poder casi absoluto en la que se encontraban hace no muchas décadas, donde la palabra del pater familias tenía todos los visos de sentencia inapelable. Los padres y madres de hoy nos encontramos continuamente toman-do decisiones y enfrentándonos a situaciones completamente nuevas. Muchas de las cosas que nos ocurren con nuestros hijos no habrían pasa­do por la cabeza de nuestros padres por más que poseyeran una portentosa imaginación. De esta manera resulta imposible apoyarse en la memoria de la Comunidad. Nuestros padres y mucho más nuestros abuelos, a la hora de to­mar una decisión recuperaban la experiencia de sus padres y de los padres de sus padres. De manera opuesta, una cualidad esencial para so­brevivir como padre y madre hoy en día es la de ser capaz de flexibilizar y adaptar nuestras po­siciones y planteamientos de forma ajustada con los cambios sociales más o menos inmediatos y realizar una actualización constante de nuestro papel.

De la misma manera que estas nuevas rea­lidades generan ansiedades ante situaciones des­conocidas, la nueva realidad social nos permite decidir con un mayor margen de libertad que en épocas anteriores qué deseamos de la educación de nuestros hijos e hijas y para su futuro.

Tenemos mayor capacidad que las

generaciones anteriores para iii cidir positivamente en el desarrollo de la

infancia y la adolescencia.

Otra circunstancia social relevante que enmarca el contexto donde se produce la apari­ción de las Escuelas de pimadres, a principios de este siglo, es el valor y el rango que la infan­cia y la educación ocupan durante el siglo XX en las sociedades industriales avanzadas. Si bien éste es un fenómeno progresivo que comienza a desencadenarse mucho antes, es a lo largo del presente siglo cuando la sociedad en su conjun­to comienza a valorar como algo esencial la aten­ción y la protección a la infancia y en un plano muy especial el valor formativo de la Educación. En nuestras sociedades postindustriales la exten­sión de la Enseñanza Básica y Obligatoria es un hecho reí ati vamente reciente. Afortunadamen­te, en nuestro entorno es escaso el número dc padres y madres que se despreocupan de la aten­ción educativa hacia sus hijos, por lo menos en sus aspectos más básicos, siendo entendidos como problema por la sociedad en su conjunto.

Bajo estas coordenadas, las Escuelas de plmadres surgen a principios de este siglo en EE. UU. y Francia como una respuesta más a un cli­ma social de preocupación por las condiciones de la infancia, que cree fundamental la educa­ción como un elemento formativo esencial para los niños y niñas y que considera indispensable, para el buen hacer de la labor educativa, que familia y escuela estén en íntima comunicación.

En 1929 Madame Vérine crea la Escuela de Padres en París. Bajo el lema «Unirse. ms­truirse. Servir» aparece un organismo que prentende facilitar la comunicación y el inter­cambio de experiencias entre todas aquellas per­sonas que están interesadas en la educación y el crecimiento de los niños y niñas. Esta primera Escuela de Padres francesa tenía como partici­pantes a padres y madres, educadores y otros especialistas en infancia y educación. Partía del principio de que todos los asistentes poseían una

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serie de conocimientos valiosos para los demás. De esta manera la participación en las sesiones resultaba tan interesante a padres como a edu­cadores o a expertos pues todos salianenriqueci­dos con las experiencias y puntos de vista de los otros.

Desde estos primeros desarrollos de las Escuelas de Padres las actividades formativas dirigidas a padres y madres han proliferado en numerosos lugares y han adoptado formas muy variadas. Hoy en día conviven concepciones de Escuelas de Padres muy diversas y en algunos aspectos contrapuestas.

Cada Escuela de Padres se puede

definir en función de sus objetivos, las personas que la componen, la metodo­logia de trabajo que utiliza o el contex­to donde se desarrolla.

Existen Escuelas de padres terapéuti­cas, dirigidas a personas cuyos hijos poseen al­gún problema especifico como el Síndrome de Down, el autismo o algún tipo de drogodepen­dencia. Con presupuestos parecidos funcionan otras Escuelas de Padres destinadas a solucio­nar cuestiones puntuales que aparecen como alteraciones en el transcurso del crecimiento de los hijos. Abordan cuestiones como el control de esfínteres, miedos nocturnos y otros proble­mas de conducta. Estos modelos de Escuelas de Padres y Madres tienen como elementos co­munes el estar dirigidos a solucionar focalmente una serie de problemas y entienden que los ex­pertos son quienes tienen capacidad para gene­rar los cambios demandados. De la misma ma­nera son los especialistas quienes ostentan el co­nocimiento y el dominio de las técnicas necesa­rias para producir el cambio.

Por otro lado existen un número de Es­cuelas de Padres que podemos caracterizar por su adscripción ideológica. Desde este marco son numerosas las actividades formativas pro­movidas desde organizaciones religiosas.

Sin más intención que dar un repaso al panorama que nos encontramos, vinculado a la fomación de padres, y sin la pretensión de resul­tar exahustivos en la clasificación, podemos de­cir que existe un tercer grupo de Escuelas de padres y madres, dirigidas a promover un cam­bio social y la mejora de las condiciones de la infancia a través de la participación de los pa­dres y madres como tales y como ciudadanos en los organismos y entidades de nuestra es­tructura social democrática Se trata de un modelo que, comprendiendo la fomación como un elemento instrumental, entiende que la atcn­ción de los padres y madres hacia la infancia debe hacerse inexcusablemente en un doble sentido:

actuando en el seno de la familia y actuando colectivamente. Si, como padres y madres, es­tamos preocupados por cómo utilizan nuestros hijos su tiempo libre, podremos incentivar un ocio creativo y estimulante en nuestros hogares

-ésta sería una finalidad «privada» de una Es­cuela de pimadres-, pero también deberemos preocuparnos de que en nuestro entorno existan alternativas culturales y de ocio a su disposición. Sólo de forma colectiva podremos conseguir tener cerca o mejorar el funcionamiento de una biblioteca, una casa de cultura, un parque o un polideportivo -aquí, evidentemente, hablamos de la acción reivindicativa y comunitaria que debe acompañar a toda escuela de padres según este modelo.

Desde CEAPA asumimos enteramente este tercer modelo ya que consideramos que a través de las acciones participati vas y colectivas no sólo podremos conseguir las mejores condi­ciones de desarrollo para nuestros propios hi­jos, complementarias a nuestro hacer familiar individual, sino que también podemos realizar una función social y solidaria, posibilidad que se abre desde la actuación asociativa y colegia­da. Consecuentemente con el planteamiento ex­puesto, vamos a desarrollar los fundamentos de esta perspectiva de la formación de padres. ~--

Algunos elementos para una definición comprensi­va de Escuela de P/Madres

~~omo punto de partida para poder enmar­car conceptualmente nuestro modelo de

~ formación de padres y madres, conside­ramos preciso aclarar que entendemos por Es­cuela de plmadres cualquier tipo de activi­dad formativa dirigida a padres que les pro­porcione a los asistentes conocimientos, des­trezas u otros recursos para su desarrollo como padresimadres.

Si bien planteamos la exposición de un modelo razonado, de ninguna manera preten­demos defender el modelo propuesto como úni­co o exclusivo. Por el contrario creemos que la mejor Escuela de padres y madres no existe. Sólo existen buenas Escuelas de padres y ma­dres cuando se aju~tan a las necesidades de sus integrantes y realizan aportaciones úti­les y positivas.

Sí queremos hacer en este sentido una in­dicación. Estamos en contra de toda aquella ac­tividad que disfrazándose de formativa respon­da a intereses obscuros y no explicitados y que convierta la educación en una excusa para otros fines poco claros.

A continuación nos proponemos desarro­llar una serie de ideas que, estamos convenci­dos, tienden a unir de una forma coherente a las Escuelas de padres y madres con el ámbito co­lectivo de participación de los padres en la es­cuela: las APAs.

Podemos comenzar diciendo que una Es­cuela de plmadres es un lugar de encuentro.

En ella distintas personas coinciden para formar­se y mejorar así todos aquellos aspectos que con­dicionan el desarrollo de sus hijos e hijas y, de una forma más amplia, de la infancia y la ado­lescencia.

individualidades da un resultado mayor y distin­to a la suma de padres y madres, o a la mera suma de hijos. Todos en nuestro ámbito priva­do, familiar, nos preocupamos por mil cuestio­nes que tienen que ver con el crecimiento de nuestros hijos y constante y diariamente apren­demos. En una Escuela de pímadres además abordamos colectivamente aquellas cuestiones que nos preocupan.

Habitualmente, como padres y madres aprendemos de nuestros hijos, de sus ensayos y errores y de los nuestros, de lo que hablamos con nuestra pareja, de lo que leemos en algún libro o revista. En una Escuela de pimadres po­demos poner en común todas estas experiencias acumuladas, aprendiendo básicamente de la ex­periencia y las observaciones de otros padres y madres, de las aportaciones de los distintos pro­fesionales que se dedican a trabajar por la infan­cia y la adolescencia, aprendiendo también cuan­do invitamos a participar a algún profesor o a algún alumno.

Las Escuelas de pimadres son un foco de reflexión y de intercambio, de análi­sis de nuestras realidades y de las de

nuestros hijos.

Las opiniones, visiones y experiencias de otros padres nos ayudan a completar y enrique­cer las propias y a la vez cada participante se convierte en fuente de información y en recep­tor de aportaciones de los otros padres y madres.

Otra de las características de esta concep­ción de las Escuelas de pimadres es su CARAC­TER INSTRUMENTAL. La formación de pa­dres es un medio para conseguir mejorar las con­diciones de crecimiento de nuestros hijos. Las Escuelas de pimadres no pueden ser lugares don­de la elucubración se convierta en un fin en si misma y donde padres, monitores y expertos erijan una muralla ante su realidad y se dedi­quen a estudiar cucstioncs abstractas y desco­nectadas de su medio.

En este sentido podemos destacar su CA­

RACTER COLECTIVO. La suma de las Para que una Escuela de pimadres sea ver-

daderamente un instrumento de cambio ha de cumplir cuando menos dos requisitos: que par­ta de la realidad y que vuelva a ella. Esto es, que ten~a un CAIA~IER CONTEXTUALIZADO.

La formación de padres debe basarse en aquellas circunstancias, realidades y condicio­nes quc actúan sobre el desarrollo de los niños y las niñas. El análisis del contexto donde los alumnos de un centro crecen y se educan la rea­lidad del barrio o pueblo donde se encuentran son elementos que deben establecer el marco de partida desde el que llevar a cabo la forma­ción. Se trata dc algo fundamental si realmente consideramos que el objetivo último es mejorar las condiciones de la infancia y la adolescencia.

Es importante que a la hora deperfi­lar el proc eso formativo tengamos en cuenta las características de nuestro entorno, sus posiblliaades y deficiencias.

A partir del análisis de esta realidad con­seguiremos llegar a poder entenderla y aumen­taremos nuestras posibilidades para mejorarla.

Toda Escuela de pimadres debe tener siempre presente que su función y su finali­dad están más allá de las paredes donde se llevan a cabo sus sesiones, están en todas y cada una de las cuestiones que condicionan a la in­fancia y la adolescencia y en todos aquellos pro­blemas que les acechan. Existen tres ámbitos complementarios desde los que se debe partir y hacia los que debemos dirigir nuestra atención:

el Familiar, el Educativo y el Comunitario.

Si una Escuela de pimadres es un instru­mento para mejorar situaciones que preocupan a los padres y las madres, la selección de los contenidos, los objetivos de una Escuela de ~/ madres y su metodología han de ser intenciona­damente dirigidas a mejorar las condiciones de la infancia.

Retomamos aquí una cuestión ya expuesta

en la introducción a este capítulo: la necesidad de que entendamos que nuestros hijos e hijas van a estar mejor sólo si conseguimos que otros niños y niñas lo estén. Si, por ejemplo, la preocupación que nos guía es la de la de preve­nir las drogodependencias, como padres de nues­tros hijos podremos realizar una serie de accio­nes en nucstro ámbito familiar, sin duda impor­tantes, que podemos aprender en una Escuela de pimadres. Pero de la misma manera será ne­cesario, para una prevcnción eficaz del consu­mo de drogas por parte de niños y jóvenes, que seamos capaces de realizar actuaciones que van más allá de las paredes de nuestros hogares y seamos conscientes de que es preciso que con­sigamos para nuestros hijos e hijas espacios para el ocio, alternativos al bar y la cultura del alco­hol; fomentemos su asociación y la participa­ción social; promovamos la educación para la salud en la escuela primaria y acometamos otra seric de acciones que afectan por necesidad a muchos otros niños y niñas de nuestro pueblo o barrio.

Otra característica de las Escuelas de ~/ madres que proponemos para su realización des­de las APAs es que tengan un CARACTER

ABIERTO. La formación debe enriquecerse con la colaboración de personas próximas a sus problemas y que puedan aportar experien­cias, conocimientos y opiniones útiles para los padres y madres.

En absoluto debe pretenderse cons­tituir un cfrculo cerrado deparroquia­nos y consentir que el aislamiento de otras opiniones domine la dinámica

formativa.

Si partimos de que es conveniente para ganantizar la continuidad de una Escuela de pl madres que exista un núcleo básico relativamente estable, que asegure el trabajo grupal, a partir de ahí podemos imaginar muchas combinacio­nes posibles de nuevos asistentes e invitados. Desde padres y madres que, motivados por un

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daderamente un instrumento de cambio ha de cumplir cuando menos dos requisitos que pal­ta de la realidad y que vuelva a ella Esto es, que tenga un CARACTER CONT~TUALIZAI)o

La formación de padres debe basarse en aquellas circunstancias, realidades y condicio­nes que actúan sobre el desarrollo de los niños y las niñas. El análisis del contexto donde los alumnos de un centro crecen y se educan, la rea­lidad del barrio o pueblo donde se encuentran son elementos que deben establecer el marco de partida desde el que llevar a cabo la forma­ción~ Se trata de algo fundamental si realmente consideramos que el objetivo último es mejorar las condiciones de la infancia y la adolescencia.

Es importante que a la hora deperfi­lar el proceso formativo tengamos en cuenta las características de nuestro entorno, sus posibilidudes y deficiencias.

A partir del análisis de esta realidad con­seguiremos llegar a poder entenderla y aumen­tare mos nuestras posibilidades para mejorarla.

Toda Escuela de pimadres debe tener siempre presente que su función y su finali­dad están más allá de las paredes donde se llevan a cabo sus sesiones, están en todas y cada una de las cuestiones que condicionan a la in­fancia y la adolescencia y en todos aquellos pro­blemas que les acechan. Existen tres ámbitos complementarios desde los que se debe partir y hacia los que debemos dirigir nuestra atención:

el Familiar, el Educativo y el Comunitario.

Si una Escuela de pimadres es un instru­mento para mejorar situaciones que preocupan a los padres y las madres, la selección de los contenidos, los objetivos de una Escuela de ~/ madres y su metodología han de ser intenciona­damente dirigidas a mejorar las condiciones de la infancia.

Retomamos aquí una cuestión ya expuesta

en la introducción a este capítulo: la necesidad de que entendamos que nuestros hijos e hijas van a estar mejor sólo si conseguimos que otros niños y niñas lo estén. Si, por ejemplo, la preocupación que nos guía es la de la de preve­nir las drogodependencias, como padres de nues­tros hijos podremos realizar una serie de accio­nes en nuestro ámbito familiar, sin duda impor­tantes, que podemos aprender en una Escuela de pimadres. Pero de la misma manera será ne­cesario, para una prevención eñeaz del consu­mo de drogas por parte de niños y jóvenes, que seamos capaces de realizar actuaciones que van mas allá de las paredes de nuestros hogares y seamos Conscientes de que es preciso que con­sigamos para nuestros hijos e hijas espacios para el ocio, alternativos al bar y la cultura del alco­hol; fomentemos su asociación y la participa­ción social; promovamos la educación para la salud en la escuela primaria y acometamos otra serie de acciones que afectan por necesidad a muchos otros niños y niñas de nuestro pueblo o barrio.

Otra característica de las Escuelas de ~/ madres que proponemos para su realización des­de las APAs es que tengan un CARACTER

ABIERTO. La formación debe enriquecerse con la colaboración de personas próximas a sus problemas y que puedan aportar experien­cias, Conocimientos y opiniones útiles para los padres y madres.

En absoluto debe pretenderse cons­titufr un cfrculo cerrado deparroquia­nos y consentir que el aislamiento de otras opiniones domine la dinámica

formativa.

Si partimos de que es Conveniente para ganantizar la continuidad de una Escuela de ~/ madres que exista un núcleo básico relativamente estable, que asegure el trabajo grupal, a partir de ahí podemos imaginar muchas combinacio­nes posibles de nuevos asistentes e invitados. Desde padres y madres que, motivados por un

tema atractivo para ellos, acuden una vez co­menzadas las sesiones formativas a niños o ado­lescentes interesados en las cuestiones a tratar; desde los profesores del centro a profesionales de la salud, los servicios sociales o cualquier otra área especializada en la infancia. Toda aquella participación que enriquezca a los padres y ma­dres es útil por sí misma y en ocasiones es bue­no no dejar estas ocasiones al azar. Es aconse­jable programar a lo largo de estas sesiones algunos intercambios y experiencias que nos resulten interesantes.

Un ejemplo de la riqueza que poseen este tipo de intercambios lo Constituye una actividad que se desarrollaba hace unos años en algunos centros de Secundaria. A lo largo de una Escue­la de pimadres sobre Educación Sexual, reali­zada paralelamente a un programa sobre el mis­mo tema, dirigido a los alumnos, se desarrolla­ron de forma periódica unos encuentros entre padres y madres de un grupo escolar con alum­nos y alumnas de otro grupo. Poder hablar en un clima empático de las diversas preocupado­

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nes, dudas y ansiedades que provocaba abordar la sexualidad con los respectivos hijos y padres facilitó eno~emente, entre los partiCipantes, que pudieran entender las dificultades y los pudores de los otros. La experiencia fue valorada por los padres y alumnos como altamente positiva.

Como la anterior, existen diversas activi­dades basadas en la participación de otras per­sonas que resultan altamente educativas y enri­quecedoras. Y no es en absoluto razonable que rechacemos a priori experiencias formativas que puedan sernos de utilidad en nuestra Escuela de pimadres.

Sobre esta cuestión sólo una nota más que será retomad~ más adelante y versa sobre la res­ponsabilidad del desarrollo de la formación de padres y madres. Si bien defendemos que las Es­cuelas de p/madres estén abiertas a todas aque­lías personas interesadas a participar en ellas, no estamos en absoluto de acuerdo con posicio­nes que propugnan que la Escuela de pfma-dres deba ser promovida, guiada y dirigida

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por terceros, ya se trate de especialistas, ex­pertos o profesores. En muchos centros existe la costumbre de constituir escuelas de plinadres a partir de la iniciativa de un grupo de profeso­res interesados que se incorporan a la experien­cia bien como monitores bien como participan­tes habituales.

Dejando bien claro que uno de los objeti­vos de las Escuelas de pimadres es la colabora­ción y el trabajo conjunto con miembros de otros sectores de la Comunidad Educativa, debemos tener también presente que se trata de un objeti­vo finalista de la formación que no debe entre­mezcíarse entre sus medios. Cuando ésto no es así es fácil encontrar conflictos y disfunciones en el desarrollo de las actividades formativas de padres. Cada sector de la Comunidad Edu­cativa debemos tener nuestra propia forma­ción y nuestros propios recursos para ser capaces de trabajar cooperativamente en las

mejores condiciones y con los mejores resulta­dos.

De la misma manera que nos cuesta

imaginarnos a un padre o madre

compartiendo el aula diariamente con sus hijos o sentado entre profesores participando asiduamente en las acti­vidades deformación que promueve para ellos los Centros de Profesores, pensamos que la formación de padres

debe realizarse entre padres.

Como una última cualidad del modelo for­mativo que proponemos, las Escuelas de plma­dres deben de tener un CARACTER DINÁ­MICO. Deben ser flexibles y adaptarse conti­nuamente a las características y necesidades de su APA, su centro y su entorno.

En todo proyecto es necesario contar con una serie de ajustes impuestos en ocasiones por factores tanto externos como internos y en ese sentido es preciso que las personas que colabo­

remos en su consecución podamos favorecer la adaptación antes que la crisis.

Una Escuela de pimadres debe ser capaz de avanzar sobre las primeras sesiones, en las que se define y se consensua un modo dc traba­jo; debe ser suficientemente flexible como para variar su rumbo cuando las circustancias, las nuevas realidades o los problemas alteren los presupuestos. Debe también, por último asumir sus crisis y conflictos. En este sentido también tiene que ser capaz de abordar y enfrentar nuevos retos y nuevas tareas que la realidad cambiante puede colocar ante ella. De la mis­ma forma es necesario que se sepa adaptar a las necesidades y demandas cambiantes de sus in­tegrantes.

Escuelas de PlMadres y APA '5. un amor a primera vista

ya hemos expuesto anteriormente que entendemos la formación como un ins­trumento para mejorar la capacidad de

acción y que una forma de acción fundamental en manos de los padres y madres es la posibili­dad de actuar colectivamente a través de su APA, estas dos premisas nos llevan rápidamente a la conclusión de que la formación es un instru­mento básico del que toda APA dispone para generar acción colectiva y solidaria.

Si revisamos las atribuciones que otorga la legislación vigente a las APAs, resulta más fácil entender que cualquiera de las funciones de una APA pueden verse recogidas y poten­ciadas a través de una Escuela de pimadres.

Para hacer más gráfica la reflexión recogemos en un cuadro las finalidades asignadas a las APAs.

Un ejemplo de ello es cómo a través de una Escuela de pimad res los padres pertenecien­tes al Consejo Escolar pueden profundizar en las características de su tarea. Revisar

grupalmente y en compañía de otros padres y madres interesados la normativa que regula los Consejos Escolares, valorar las distintas formas de comunicar todo lo que acontece en el Conse­jo Escolar a los padres y madres a quienes los Consejeros rcprescntan reflexionar sobre la im­portancia y la viabilidad de establecer canales de colaboración y cooperación con los otros sec­tores de la Comunidad Educativa representados en el Consejo, pueden ser ejemplos de contenidos formativos dirigidos a padres y madres Consejeros

Desde la APA la posibilidad de ac­tuar sobre los distintos aspectos que

configuran la vida de un centro

educativo se multiplica.

Si bien surge como primera posibilidad vincular APA y Consejeros Escolares a la for­mación a través de una Escuela de p~adres específicamente diseñada sobre sus competen­cias, no queda ahí en absoluto la posibilidad de intervención comunitaria de las Escuelas de ~/ madres promovidas por las APAs. En las Es-cuelas de pimad res pu estas en marcha por las APAs podemos desarrollar actividades

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ART. 5 DEL REAL DECRETO 1533(1986 DE 11 DE JULIO POR EL QUE SE REGULAN LAS ASOCIACIONES DE PADRES DE ALUMNOS

Las asociaciones de padres de alumnos asumirán las siguientes finalidades:

a) Asistir a los padres o tutores en todo aquello que concierne a la educación de sus hijos o pupilos.

b)Colaborar en las actividades educativas de los centros.

c) Promover la participación de los padres de alumnos en la gestión del Centro.

d)Asistir a los padres de alumnos en el ejercicio de su derecho a intervenir en el control y gestión de los Centros sostenidos con fondos públicos.

e) Facilitar la representación y la participación de los padres de alumnos en los consejos escolares de los centros públicos y concertados y en otros órganos colegiados.

1) Cualesquiera otras que le asignen sus respectivos estatutos.

formativas en paralelo y complementarias a otras realizadas por los alumnos y/o el profe­sorado- La idea es sencilla e importante pese a que desgraciadamente resulta infrecuente verla reflejada en la práctica: La Comunidad Educa­tiva decide proponerse una tarea común y -ha­bitualmente recogiendo su intención en el Pro­yecto Educativo de Centro y definiendo las ac­tividades a realizar en la Prograni ación General Anual- plantea actividades dirigidas a todos sus componentes, unas veces dirigidas a un sector de la Comunidad Educativa, como los cursos para profesores o las Escuelas de pimadres, y en otras ocasiones creando espacios comunes como talleres, semanas o días monográficos, etc., donde participan conjuntamente padres y madres, alumnado y profesorado.

Como es fácil imaginar, el procedimiento de trabajo expuesto es independiente de los con­tenidos específicos que cada Comunidad Edu­cativa pueda proponerse abordar. Así, una Co­munidad Educativa, a través de su valoración positiva por el Consejo Escolar y con el apoyo de los distintos sectores que la componen, pue­de trabajar la Educación para el Ocio, para el Desarrollo, para la Paz o para la Salud. Tam­bién puede proponerse mejorar la calidad y uti­lidad de su sistema de tutorías o proftindizar en el sentido y las consecuencias de haberse con­vertido en un Centro de Integración. En todos estos supuestos la APA puede colaborar con el resto de la Comunidad realizando diversas ac­tuaciones. La formación de padres probable­mente sea aquella actividad que, de manera complementaria a las demás, permita un mayor grado de profundización sobre la ta­rea a realizar y a la vez refuerce y dé conti­nuidad y sentido a las restantes.

Más allá de los contenidos concretos de una Escuela de pimadres y vista la importancia de vincularla con el resto de las actividades del Centro, el desarrollo de una Escuela de pladres en un Centro Educativo y realizada a través de la APA, tiene una serie de efectos positivos en su APA, en el colectivo de plmadres que la con-forma y en la Comunidad Educativa sobre la que se asienta:

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• Favorece la difusión del sentimiento de co­lectivo, transmite a los padres y madres del Cen­tro que éstos poseen necesidades y capacidades especificas que deben ser satisfechas específi­camente y pueden serlo a través dc la APA.

• La Escuela de pimadres puede convertirse en un foro donde se revisen y analicen distintos as­pectos dc la realidad educativa que afectan al Centro y a la APA. Es un canal de comunicación importante que permite a la APA recoger infor­mación, problemas y necesidades así como re­cibir propuestas y sugerencias.

• Es un órgano de cohesión del colectivo de padres y madres, donde pueden surgir innume­rables iniciativas destinadas a los padres y ma­dres del Centro, siendo de este modo el benefi­cio general, trascendiendo a los padres y madres asistentes.

• Ofrece un mensaje de interés sobre el proce­so educativo al resto de la Comunidad. Otros padres, el profesorado y los alumnos percibirán que los padres y madres se preocupan por en­tender más lo que les pasa y mejorar

• Sirve de referente teórico y práctico a la APA y a los padres y madres Consejeros. Tanto los miembros de la Junta Directiva como los repre­sentantes de los padres al Consejo Escolar tie­nen en la Escuela de pimadres una fuente de conocimiento y una referencia constante.

• Multiplica la posibilidad de realizar acciones colectivas y comunitarias. Incrementa la capaci­dad del colectivo de padres de promover accio­nes que competan tanto a los padres y madres del centro como a la comunidad en general.

• En si misma tiene una función educadora con­sonante con las competencias de la APA. A tra­vés de una Escuela de plmadres podemos llevar a cabo buena parte de los cometidos que la le­gislación otorga a las APAs.

Las ventajas de realizar las actividades formativas desde la APA no aparecen en una sola dirección. Al mismo tiempo que nuestra APA se puede ver beneficiada por la existencia de una

Escuela de pimadres, ésta también se ve optimizada cuando se organiza en el seno de una Asociacion.

Resulta evidente que tener a la APA como organizadora de una Escuela de pimadres la dota a ésta de mayor autonomía en su gestión y una mayor capacidad para preservar los intereses de los padres y madres. Por otro lado, la acumula­ción de experiencias formativas y el conocimien­to del contexto permitirán a los promotores de la Escuela de p~adres salvar numerosos obs­táculos inherentes a la puesta en funcionamien­to de estas actividades.

Añadido a lo anterior la dirección de una Escuela de pimadres por los miembros de una APA tiene como consecuencia una mayor capa­cidad de trasladar inquietudes a otras instancias del Centro. La APA posee una cntid~d y un cuer­PO propio en cualquier Centro Educativo y po­see un campo de intervención en el Centro defi­nido por la ley. Por esta razón~ una Escuela de pimadres enmarcada en la APA va a permitir también que existan vías dc comunic~cion mas fluidas con el resto de la Comunidad Educativa, pudiéndose incrementar las acciones conjuntas y las colaboraciones con alumnos y profesores~~

La formación de padres potencia la capacidad de la APA para conseguir beneficios para los niños y las niñas en tres planos complementarios: elfami-liar, el educativo y el sociaL Cada uno de estos tres campos resultafundamen­tal para el desarrollo de cualquier persona y son objetivos naturales de todo padre y por consiguiente de cada

APA.

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1,1

¿Cómo lo hacemos?

Algunas reflexiones so­bre la organización de Escuelas de PIMadres

~¿Quién debe organizar y gestionar una Escuela de plinadres?

Por todo lo expuesto anteriormente resul­tará evidente que la respuesta es los pa­dres y madres desde la APA. Ya hemos

analizado suficientes razones a favor de esta te­sis. A continuación vamos a señalar algunos de los riesgos que conlíeva el desarrollar una Es­cuela de pimadres desde otros presupuestos.

Una dc las premisas que debe salvaguar­dar el posible éxito de una Escuela de pimadres es su independencia y su distanciamiento de in­fluencias externas. Como espacio de encuentro, reflexión, aprendizaje y acción de padres y ma­dres, una Escuela de plmadres es un espacio de poder. A través de ella es posible promover ac­ciones que van más allá de sus componentes y que en muchas ocasiones atañen a todos los in­tegrantes de la Comunidad en la que está inser­ta. Es lógico también que de forma complemen­taria al poder y a la capacidad de cambio que pueda generarse en una Escuela de pimadres, debamos salvaguardaría de desviaciones y po­sibles manipulaciones.

Esto ocurre con más frecuencia cuando delegamos en personas o instituciones externas a nuestra APA la función de organizar y dirigir la Escuela de pimadres. Así, en ocasiones, la dirección de un Centro o algunos profesores, con la intención de dinamizar la APA y la Comuni­dad Educativa, son los que ponen en marcha una Escuela de plmadres. Ante estas condicio­

nes, si bien en un principio la propuesta de for­mación es acogida favorablemente por los pa­dres y madres, es fácil adivinar que en un gran número de ocasiones la experiencia fracase o los objetivos de los padres y madres se vean poco satisfechos. Es fácil que cualquier conflicto en el Centro repercuta negativamente en la Escuela de pimadres, las demandas de los participantes no sean escuchadas atentamente o satisfechas adecuadamente por los profesores organizado­res y en alguna ocasión es posible encontrar al­gún interés escondido como el de tratar de tener contentos al colectivo de padres y madres y al mismo tiempo controlar sus movimientos.

Una situación similar puede darse cuando la organización y dirección de una Escuela de pl madres son asumidos por una institución u or­ganismo ajeno al Centro, como pueden ser un gabinete municipal o un equipo de formación de nuestra Comunidad Autónoma. Puestos en manos de organizaciones debemos ser capaces de mantener nuestra autonomía en la delimita­ción y seguimiento de nuestros objetivos. Nadie mejor que nosotros para saber lo que quere­mos y cómo lo queremos hacer.

No queremos proponer con esto que se rechacen un buen número de formas de colabo­ración que pueden resultar interesantes, Es más, la colaboración con el Claustro, diversas institu­ciones públicas u otras asociaciones de nuestro entorno puede ser un objetivo declarado como organizadores de nuestra Escuela de pimadres si queremos que realmente sea un espacio abier­to. Sólo deseamos subrayar que existe una diferencia entre la colaboración y la delega­ción y que cuando no somos conscientes de que estamos delegando o sucumbimos a las facilida­des que promete (que los problemas nos los re­suelvan otros) podemos estar pagando un pre­cio que desconocemos y que con frecuencia con­siste en no satisfacer nuestras propias necesida­des mientras cubrimos las de quienes nos pres­tan ayuda

19

~¿ Cuál es el papel y laftin­ción del experto en una Escuela áeplni«<ires?

1 experto o especialista es una figura im­~ portante dentro del organigrama de una ~ Escuela de pimadres. En un contexto donde el aprendizaje y el conocimiento son ob­jetivos prioritarios, son de gran utilidad todas aquellas personas que por sus experiencias y co­nocimientos puedan enriquecer nuestra visión de la infancia y puedan ofrecernos pautas de actuación e instrumentos de cambio para con los niños y los jóvenes.

Podemos definir en tres categorías las aportaciones que un experto puede realizar a una Escuela de pimadres. En primer lugar, el técni­co posee una gran cantidad de información de interés para los padres, por ello su función más evidente es la comunicativa. Debe informar a los padres y madres de aspectos relacionados con la infancia y la adolescencia que sean de su interés y que resulten útiles para mejorar las con­diciones de su desarrollo.

Si bien la función anterior la comunicativa, resulta la más habitual y conoci­da de las atribuciones de los expertos, en las Escuelas de pimadres que proponemos existe una función complementaria a la meramente in­formativa y que es la de dinamizar la forma­ción y promover la comunicación y el inter­cambio entre los padres y madres asistentes. El experto ha de ser un dinamizador del tra­bajo grupal que favorezca la implicación y la creatividad de los asistentes.

Por último el experto tiene una función ideológica que hay que considerar. Dicen que la ciencia nunca es neutra y es que resulta im­posible hablar de temas científicos y obviar los planteamientos sociales e ideológicos que los sustentan. En otras palabras, de nada nos vale un especialista, conocedor insigne de la psico­logía educativa o de los desarrollos de la LOGSE, que a través de sus palabras destila

ideas como que los padres deben de quedarse en sus casas y no «entrometerse en la escuela» o que la única función de la escuela es la de dar conocimientos para obtener un empleo.

Huelga decir que cuando hablamos o pen­samos en un experto podemos hablar de uno, dos o varios. Puestos a pensar en lo más desea­ble -otra cosa es que los recursos disponibles den para ello- una Escuela de pimadres precisa­ría la colaboración de varios expertos distintos con experiencias y conocimientos variados y complementarios. Un psicólogo, un pedagogo, un asistente social, un médico o un abogado son profesionales que fácilmente podrían ocupar cada uno una o dos sesiones de nuestra Escuela de pimadres.

Una forma de conseguir técnicos para nuestra Escuela de pimadres es la de proponer a padres y madres de nuestro Centro que posean esa preparación profesional específica que co­laboren con nosotros. Esto tendrá dos benefi­cios importantes: los especialistas serán padres y madres que podrán entender mejor la posición y las dudas de los otros participante; y ,cuando nuestros recursos y posibilidades son limitados, esta posibilidad, contando con su actuación vo­luntaria, nos permitirá reducir costes. Siguien­do la exposición de las funciones que los exper­tos tienen en una Escuela de pimadres podemos sintetizar sus características básicas en el siguien­te cuadro.

Posee una serie de conocimientos es­pecijk~os (psicología evolutiva, sistema edu­cativo, dinámica de grupos, atribuciones y funciones de las APAs, etc.)

Posee una metodologia dinamizadora

(maneja técnicas y recursos motivadores)

Posee un compromiso ético y social

(comparte el marco ideológico de las APAs

y de la Escuela Pública)

1

Una de las tareas que puede desarrollar un experto en la organización de una Escuela de pimadres, como perfectamente desarrolla Patricia Tschorne en su libro PADRES Y MA­DRES EN LA ESCUELA, es la de formar monitores entre padres y madres de los Centros educativos.

Patricia Tschorne señala cómo partiendo de un grupo de padres que recibieron informa­ción como animadores y dinamizadores de otros padres, se programaron charlas, jornadas, etc. que se extendieron a todas los Centros Públicos de la ciudad donde se llevó a cabo la experien­cia. Este modelo de trabajo ha sido aplicado con éxito en distintos lugares de nuestra geograñ~

Una cuestión a destacar, a modo de ad­vertencia, sobre la relación con los expertos es la tendencia a delegar la organización y direc­ción de una Escuela de pimadres sobre los téc­nicos. En muchas ocasiones aparece como una tentación la actitud de, una vez contactado con cl profesional correspondiente, poner en sus manos todas las decisiones que haya que tomar desde la Escuela de pimadres. Nos ponemos en esta situación, que conecta con el epígrafe ante­rior, en las mismas condiciones que exponía­mos con respecto al profesorado y las institu­

ciones ajenas a la APA. Siempre implica un ries­go probable de que nuestros objetivos se con­viertan en los suyos.

Una última aclaración relevante con res­pecto a los expertos es que éstos no son en abso­luto indispensables. En muchas ocasiones una Escuela de pladres puede funcionar perfec­tamente desarrollada de principio a fin por los mismos padres y madres. Para ello es im­portante contar con una buena motivación, co­nocimientos por parte de los dinamizadores ba­sados en experiencias previas y materiales de tra­bajo adecuados. Al igual que desde CEAPA, son muchas las Federaciones y Confedcracioncs dc APAs que han elaborado y editado materiales para Escuela de p/madres.~

~-,

¿Es importante la

forma de trabajo en las Escuelas de pimadres?

Debemos retomar operativamente el carácter colectivo y participativo de las

Escuelas de pimadres convirtiendo

odemos afirmar que la metodología em­P pleada en las sesiones de formación es una

cuestión fundamental para el sentido que cobre una Escuela de pimadres, para sus objeti­vos y su grado de utilidad.

Una Escuela de pimadres que pre­tenda propiciar la formación de sus padres y madres teniéndolos como algo más que meros receptores de información tiene que optar clara-mente por metodologías activas y

participativas.

En el apartado anterior hablábamos de cómo el experto es una figura importante en la Escuela de pimadres por su papel de transmi­Sión de conocimientos. Esto no debe de ningún modo hacernos entender que en una Escuela de pimadres el único que sabe algo importante es el experto. Los padres y madres participantes poseen todos y cada uno una serie de conoci­mientos y experiencias que son de gran relevan­cia para los otros padres y madres.

Si sólo deseáramos que algún experto nos contase cosas sólo tendríamos que leer un libro o comprar alguno de los videos elaborados para tal fin.

La única manera de recoger y traba­jar las necesidades, dudas y problemas de los padres y madres es convirtiéndolos en los pro­tagonistas de su propio aprendizaje, facilitan­do, a través de la metodología empleada, que puedan expresarse estas cuestiones y convertir-se con toda intención en un foco de conocimiento y aprendizaje.

4

aquí la participación tanto en un fin de laformación como en uno de sus

instrumentos más útiles.

El elemento que detine básicamente un modelo metodológico participativo es el de dar un rango de especial importancia a la produc­ción y el trabajo grupal de los asistentes. Fsto debe ser tanto una voluntad explícita por parte de los organizadores de una Escuela de pima­dres como una manifestación constante en la distribución de objetivos y técnicas en las sesio­nes de formación de p/madres.

En este sentido el manejo de técnicas grupales activas y participativas se convierte en un recurso imprescindible para la dinamización de las Escuelas de pimadres. Queremos aquí re­cordar que cuando hablamos de técnicas activas y participativas no tomamos los dos términos como sinónimos, no toda técnica activa es participativa. Son activas aquellas técnicas que son movilizantes desde una perspectiva física, cognitiva o afectiva. Las participativas son, ade­más de activas, coherentes con esa implicación de los asistentes y permiten que exista una ela­boración colectiva de las aportaciones individua­les y grupales. Aquello que se produce a través de una técnica participativa transforma en dis­tinto grado las experiencias y conocimientos de los asistentes en un proceso en el que ellos par­ticipan activamente.

Una técnica activa es una actividad esti­mulante, puede poner en movimiento a todos los participantes de una sesión de Escuela de ~/ madres haciéndolos saltar hablar rápidamente o simplemente levantándolos de sus asientos. Con las técnicas participativas implicamos y mo­vilizamos a los asistentes para que ellos, con sus aportaciones, sus análisis y sus reflexiones enri­quezcan la percepción de el tema propuesto o

abran nuevas vías para trabajar el día a día con nuestros hijos.

Las técnicas grupales, activas y participativas son herramientas de gran utilidad para alcanzar un alto grado de aprendizaje. Los modelos de formación participativos promue­ven en el grupo de padres y madres la comuni­cación horizontal. Junto a otro tipo de informa­ciones que pueden provenir de expertos o de '3' materialesescritosoaudiovisualesutilizadosen

el proceso formativo, facilitan que los padres y madres comnozcan y compartan experiencias, conocimientos y opiniones de otros padres y ma­dres que pueden resultar de gran utilidad para ~todos los asistentes.

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1

1

Otra ventaja que acompaña la utilización de este tipo de técnicas es que resultan altamen­te motivadoras para los asistentes. La implica­ción, la proximidad, el enriquecimiento perso­nal y el sentimiento de pertenencia a un colecti­vo, son aspectos fundamentales para considerar exitosa la tarea formativa realizada en una Es-cuela de pimadres. Los cuatro atributos son alcanzables a través de una utilización correcta de las técnicas activas y participativas.

La motivación es un elemento importan-

$

de pimadres si tenemos en cuenta que sus com­ponentes son personas con numerosas respon­sabilidades que frecuentemente tienen que ha­cer un esfuerzo importante para asistir a estas actividades.

Junto a todas las actividades de difusión y publicidad que podemos realizar para propiciar la participación de los padres y madres en nues­tra Escuela de pimadres, una vez puesta en mar­cha, un aspecto básico para su buen desarrollo es que resulte motivadora para los asistentes. Ésto dependerá de una serie de factores entre los que podemos destacar que los temas abor­dados sean interesantes para los participantes, que correspondan a sus necesidades y expectati­vas; que la información transmitida lo sea en un nivel y un código adecuado para ellos, sin que sc decoren las cuestiones abordadas con excesi­vos tecnicismos ni se traten de forma superfi­cial; y que la participación activa de los asisten­tes permita percibir cómo el trabajo grupal y el intercambio de experiencias los convierte en uno de los ejes básicos de su Escuela de pimadres.

La mejor publicidad que podemos hacer de una Escuela de pimadres es escuchar cómo los padres asistentes comentan a otros compa­ñeros de su centro, pueblo o barrio lo interesan-

te para el buen funcionamiento de una Escuela te de la experiencia.

23

~Cómo vulorureldesarro­lloy la uti~kui de nuestras actividades fonnatievas?

todo el proceso que conlíeva proyectar ~ y realizar una Escuela de pimadres debe­£:~mos considerar la evaluación como un ins­trumento que nos ha de acompañar permanen­temente.

Evaluar no es otra cosa que poder cono­cer qué ocurre donde fijamos nuestra atención y cuales son las consecuencias de nuestra ac­ción. Se dice que evaluar no es otra cosa que dar argumentos para la toma de decisiones.

Cuando sondeamos a los padres y madres de un centro sobre sus necesidades formativas, sus inquietudes y sus problemas ya estamos «midiendo» esa parte de nuestra realidad sobre la que deseamos intervenir. Esta evaluación pre­via al desarrollo de una acción y que pretende conocer la realidad para poder actuar sobre ella, se denominada Evaluación Inicial.

A lo largo de las sesiones de una Escuela de pimadres dcbcmos emplear coordinadamente diversos recursos para evaluar. Tener conoci­miento continuo de como se desarrolla en sus distintos aspectos nuestras sesiones de forma­ción es un requisito indispensable para que nues­tra Escuela de pimadres cumpla correctamente sus objetivos. Se trata de la llamada Evaluación de Proceso.

La evaluación del día a día de nuestro tra­bajo formativo podemos realizarlo por diversos medios. Por un lado, de forma sistematizada y periódica, debemos preguntar a los asistentes por distintos aspectos de la Escuela de pimadres, uti­lizando cuestionarios breves que sinteticen y permitan cuantificar variables significativas de la formación que van desde el interés por el tema, el grado de cumplimiento de expectativas per­sonales de los asistentes, cuestiones temáticas, organizativas o metodológicas.

Junto a la aplicación de cuestionarios de evaluación, el papel del monitor observador es

importante para obtener información de la mar­cha de las sesiones. Cuando la dinamización de una Escuela de pimadres se realiza por parejas de monitores, uno de ellos, puede desempeñar tareas de observador, recogiendo comentarios y pautas de actuación de los asistentes que permi­tan reconocer cuestiones como el clima grupal, el interés aparecido ante diversos temas, la utili­dad de proponer diversas técnicas, o la apari­ción de tensiones debidas a cualquier circuns­tancia.

Siempre que realicemos correctamente esta evaluación continuada, siempre que aparez­ca cualquier dificultad en nuestro trabajo forma-ti vo podremos detectarlo y rectificarlo con rapidez.

En la medida de lo posible debemos ob­servar devolver la información a sus destinata­rios. Todos los plmadres participantes tienen el derecho a conocer los resultados de una encues­ta, cómo valoran los otros las actividades reali­zadas o cuál es la opinión de los monitores so­bre la forma en la que el grupo ha resuelto un conflicto. Por ello, en la temporalización de las sesiones ha de concederse un pequeño margen de tiempo para hablar de la evaluación.

El último tipo de evaluación aplicable a una tarea es la Evaluación de Producto o Eva­luación Final. Ésta se realiza una vez finalizadas las sesiones de Escuela de pImadres y permite conocer como se ha desarrollado la totalidad del proyecto, así como cuales han sido sus resulta­dos. Para ello hemos de recabar una serie im­portante de datos que nos permitan, cuando menos, tener información suficiente para volver a poner en marcha la siguiente Escuela de ~/ madres mejorando en todos los aspcctos posi­bles la recién acabada.

Asumiendo que todo aquello que hacemos puede mejorarse, la evaluación es un instrumento que nos ayuda a decidir que aspectos de nues­tras Escuelas de pimadres podemos variar. Re­flexionando sobre la evaluación y su finalidad, se ha dicho que la evaluación es una técnica que da información para tomar decisiones. En este sentido hemos de utilizarla para mejorar progre­sivamente nuestro trabajo formativo. ~

Cinco propuestas para poner en marcha una Escuela de PiMadres

Un primer paso es el de organizar un equipo Escuela de pimadres. Entre dos y cinco per

asuman el compromiso de establecer una comisi<

dentro del APA. También puede ser la APA la que

socios a aquellos que pudieran embarcarse en esta a~

Este grupo de personas son el núcleo inicial de

marcha. Deberán en primer lugar, partiendo de unos objeti

de la búsqueda de recursos, realizar convocatorias y difusio] proceso, dinamizar, si ha lugar, algunas o todas las sesiones y re cuando finalice la Escuela de pimadres.

En muchas ocasiones el éxito de una Escuela de pimadres e~tá de enzos. Éste depende en un alto grado de que los temas propuestos para ser aborda~u~ i~~pondan a las inquietudes y necesidades de los padres y madres participantes. Por ello es fundamental que a través de un sondeo más o menos estructurado pero suficientemente representativo, los organiza­dores de la Escuela de pimadres conozcamos cuáles son los temas de interés para los padres de nuestro Centro.

Si a lo largo de todo este documento estamos insistiendo en la necesidad dc que la Escuela de p~adres sea realmente de sus integrantes, que ésto sea así desde el comienzo es una garantía de éxito futuro.

Una forma de conocer las inquietudes y expectativas de los posibles participantes es elaborar un cuestionario que permita recoger información útil para nosotros, los organizadores, y a la vez tenga una función sensibilizadora entre los padres y madres de un Centro. Se trata de elaborar una carta de presentación y un cuestionario que una vez rellenado puede depositarse en la sede o en el buzón de nuestra APA. El cuestionario puede recoger datos sobre distintos aspectos de interés para los organizadores de una Escuela de pimadres: datos sociodemogra'ficos de los respondientes (sexo, edad, n0 de hijos, edades correspondientes>; temáticas de interés (funcionamiento del sistema edu­cativo, técnicas de estudio; sexualidad; drogodependencias; etc.); y cuestiones organizativas im­portantes (frecuencia de las sesiones, hora y día preferidos, etc.)

3 a Comunicar con la Federación o Confederación de APAs

Contactando con vuestra Federación o Confederación es posible que encontréis respuestas a muchas de vuestras dudas y soluciones a algunos de los problemas que se os presenten.

En muchas ocasiones las FAPAs poseen una serie de recursos para la formación al servicio de sus APAs asociadas. Las ayudas que desde una Federación se puede prestar a una Escuela de ~/ madres nueva son múltiples, desde el envío de materiales de formación elaborados o recopilados por la FAPA, asesoramiento en cuestiones organizativas, aproximación a entidades que pudieran financiar la actividad en todo o en parte, participación de miembros de su Junta Directiva como

~ - -

-- - - - - ---

1a Establecer un equipo de

2a Conocer las demandas de losp~

rección y gestión de la grupo de padres y madres

de apoyo - de formación

~tre sus

ponentes o monitores en algunas sesiones de formación, etc.

Si bien esta amplia oferta varía en función de cada FAPA y 105 recursos que en cada momen­to tenga a su disposición, lo que está fuera de dudas es que una visita por nuestra Federación para explicar nuestro proyecto y pedir asesoramiento es una buena forma de empezar a asentar las bases de un sólido proyecto de formación.

4~ Seleccionar asesores y monitores

Esta cuestión está enormemente condicionada por los temas que deseemos abordar y por 105 recursos de los que podamos disponer.

En las páginas anteriores ya apuntábamos cómo es posible que entre los pirnadres de nuestro Centro encontremos a los mejores monitores de nuestra Escuela de plmadres. Las personas que tienen la cualificación profesional necesaria y comparten además la experiencia y las dificultades de los otros padres y madres del Centro poseen un buen curriculum para la dinamización de una Escuela de pimadres.

En nuestro entorno próximo es posible que también podamos encontrar a muchas personas con un perfil adecuado tanto para orientarnos en la organización de la Escuela de pimadres como para participar como ponente o monitor de alguna de sus sesiones. Hablamos de aquellos técnicos de la salud, la atención a la familia y a la infancia que desde el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma y otras instituciones tienen entre sus funciones colaborar con los movimientos asociativos. Cuanto mayor sea la inserción de nuestros colaboradores en el entorno físico y social de nuestra Escuela, con mayor probabilidad podrán satisfacer nuestras demandas y atender nuestras dudas.

5~ Buscar entidades financiadoras

Aunque de ninguna manera la realización de una Escuela de pimadres significa realizar unos gastos muy elevados, es cierto que para cubrir determinados costes materiales hace falta contar con ciertos recursos económicos.

La localización de una Escuela de plmadres en un centro público permite tener próximos recursos de utilidad sin tener que abonar nada por utilizarlos. Hablamos de materiales como una pizarra, un retroproyector o una televisión, una cámara o un reproductor de video.

Es importante valorar anticipadamente todos los costes de la realización de una Escuela de pimadres y buscar diversos tipos de financiación al proyecto. En algunas ocasiones los Ayunta­mientos, Diputaciones Provinciales y Comunidades Autónomas, disponen de partidas económicas para la subvención de estas actividades. Otras veces es preciso que los padres debamos dirigirnos directamente al responsable de los servicios educativos o al concejal correspondiente para que financie, a través de un convenio específico, nuestra actividad.

Junto a la financiación directa es posible conseguir diversos apoyos que permitan llevar a delante nuestro proyecto. Éstas colaboraciones van desde el patrocinio de la actividad por parte de una papelería de la zona que nos realiza gratis las fotocopias a la colaboración de otras Asociacio­nes de nuestro entorno aportando materiales, monitores, etc.

- >- -

Síntesis de mensajes

e forma breve queremos destacar una serie

~4)or su importancia, deseamos subrayar. ~~~cuelas de pimadres, los siguientes pl rencia, como un guión de trabajo.

1 Una Escuela de pimadres es un instrument~

Potencia la participación y transmite a toda la C

pación por mejorar las condiciones de la infancia ~

2 El marco más adecuado para llevar a cabo actividades tormativas de padres y ma APA. En este marco queda asegurada la acción colectiva que debe acompañar a toda

3 Los padres y madres debemos ser quienes organicemos, dii mación. Debemos asumir tanto su puesta en marcha como su da. De esta manera podremos cumplir de forma adecuada nuestros

4 Los padres y madres tenemos que aprender mucho los unos de los otros. Por esta razón una característica de las Escuelas de pimadres es la utilización de metodologías activas y participativas que permitan el intercambio de conocimientos, opiniones y experiencias.

5 La formación de padres y madres es un instrumento para conseguir mejorar las condiciones de la infancia a través de sus actuaciones en la familia, la escuela y el medio social. En este sentido es importante que promueva acciones en el ámbito familiar y en el colectivo

6 Las Escuelas de pimadres deben ser focos de aprendizaje abiertos que cuenten con las aporta­ciones de todas aquellas personas (niños/as, profesores, técnicos, responsables sociales, etc) inte­resadas en mejorar las condiciones de la infancia y la adolescencia.

7 Las Escuelas de pimadres deben desarrollarse desde las demandas concretas de los padres y madres de un Centro, las necesidades de su alumnado y las características de su entorno. Deben partir de su realidad inmediata para poder mejorarla.

8 Un paso importante para poner en marcha una Escuela de pimadres es el de organizar una Comisión que desde el APA agrupe a los padres y madres interesados en poner en marcha activida­des de formación y desde la que los padres y madres puedan proyectar y dirigir sus actividades formativas .~

27

go del texto que,

zar aig~ Lctividad sobre las Es-utilizados, proyectados en una transpa­

1

Directrices para la utiliza­ción de estos materiales

hemos apuntado insistentemente a lo lar­S go de este documento que la formación

es un instrumento para la acción, este criterio debe aplicarse en un sentido doble. Os proponernos sus contenidos y actividades con una serie de opciones complementarias que pue­den articularse en función de los lugares donde se desarrollen y las finalidades que se persigan.

De su texto podemos obtener una serie de criterios que podemos exponer a los padres y madres interesados en asistir a una Escuela de pimadres de manera que podamos aclarar, jun­to a una ~en.e de contenidos que deseemos tra­tar, el modelo de trabajo del que partimos y las premisas básicas de actuación que sustentan nucstras Escuelas de pimadres.

En otro contexto, el material puede utilizarse como un elemento más para realizar un curso de formación de monitores o dinamizadores de Escuelas de pimadres. En este sentido puede acompañarse de otros contenidos como Diná­mica de Grupos y metodologías participativas, Programación y evaluación de actividades, Téc­nicas de comunicación, etc.. Este sería un pro­grama de formación importante para dotar de recursos a las personas que dinamicen Escuelas dep/madres y en él un documento como el pre­sente tendría un valor importante. De hecho és­tos enunciados son parte de los títulos que secueneialmente~ vamos a ir publicando en

TEMAS DE ESCUELA DE PADRES Y MADRES.

Otro mareo donde podemos utilizar los mate­riales es en el seno de una Comisión de Forma­ción de una APA, bien para impulsar los prime­ras actividades, bien para revisar, a modo de evaluación cualitativa, su actual modo de fun­cionamiento. El documento podría servir para discutir sus contenidos y realizar sus activida­des. Para ello os proponemos la siguiente se­cuenda.

SESIÓN l.Discusión de nuestro modelo

de Escuela de pimadres.

Lectura y valoración del documento. Pue­de realizarse una lectura individual pero sin duda resultará más interesante que alguno de los com­ponentes de la comisión elabore un guión y rea­lice un resumen de lo expuesto.

Revisión de las experiencias y conocimien­tos previos de lo~ componentes de la Comisión. Junto a la valoración informal podemos utilizar la ACTIVIDAD. 1.

SESION 2. Prospección,

Una vez exploradas y consensuadas las distintas visiones de las Escuelas de pimadres que tienen los integrantes de la Comisión se hace necesaria una exploración de necesidades, de­mandas y posibilidades de la acción formativa. Para ello proponemos la utilización de la ACTI­VIDAD.2.

SESIÓN 3. Valoración de los posibles ám­hitos de actuación.

Una vez definido el modelo de trabajo y observadas las posibilidades de llevar a cabo una Escuela de p/madres, debemos valorar el marco más adecuado para llevar a cabo la experiencia, midiendo si el Centro es el contexto adecuado o por el contrario debemos abordarlo desde una óptica más amplia como nuestro barrio, nuestro pueblo o nuestra agrupación comarcal. La ACTI­VIDAD.3 puede ayudar a definir esta cuestion.

SESIÓN 4. Recogida de información so-

bre los participantes.

Cuando hemos definido mínimamente lo que podemos y queremos hacer, ha llegado el momento de difundir nuestra propuesta y reco­ger aportaciones de los padres y madres intere­sados. Entre otras formas complementarias de hacerlo -ya hemos mencionado la oportunidad de enviar cuestionarios a los padres y madres-podemos convocar una reunión infor'mativa Junto a la simple información que demos los organizadores, podemos utilizar la ACTIVIDAD.5 para r'eeoger las prioridades temáficas de los futuros asistenies7~

I --,- -

AC~TIV1DAD~~

Actividad]. Cuestionario

Vamos a comenzar este apartado práctico del documento proponiendo la recogida de infor­mación útil para los padres y madres de una Comisión de Formación. El presente cuestionario podría ser el punto de partida de la Comisión, recogicndo las opiniones y experiencias de sus cornponentes recién convocados. Puede también utilizarse parcialmente para acotar las caracterís­ticas de la formación en las primeras sesiones de una Escuela de pirnadres. Igualmente puede ser utilizado en programas de formación de formadores organizados por Federaciones de APAs o Agrupaciones locales.

Sc trata de un cuestionario que tiene una clara dimensión grupal. Por ello os proponernos una lectura individual y una discusión en grupos de seis u ocho personas. Estas son las preguntas:

¿Qué es para vosotros una Escuela de pimadres? ¿Cuál es la finalidad de una actividad de este tipo?¿Para qué sirven?

¿Has tomado parte anteriormente en alguna experiencia de formación de padres'? En caso afirmativo descríbela brevemente, aportando su valoración.

~ En estos momentos, ¿Creéis que es viable llevar a cabo una Escuela de pirnadres? Dada la

situación actual de nuestro Centro educativo, ¿Cuales serían sus principales objetivos?

¿Cuáles son las ventajas de que la organización de una Escuela de pimadres sea realizada por los propios padres y madres? ¿Qué inconvenientes encontráis a esta propuesta? ¿Cómo repercute que sea la APA la promotora y la organizadora de actividades formativas?

>~ ¿Podrías enumerar rápidamente aquellas personas, profesionales o no, c instituciones pú blicas y privadas que podrían colaborar en su realización? Junto a sus nombres indica cual sería su cometido o su colaboración.

Presentación de la actividad: 5 minutos Trabajo en pequeños grupos: 25 minutos

Puesta en común: 15 minutos

~Actividad 2. Manos a la obra

Vamos a situarnos, con esta actividad, en el momento cero de una Escuela de pl madres, cuando a un padre o una madre se le ocurre pensar en la posibilidad de poner en marcha una Escuela de pimadres.

ia Fase

Siguiendo con el supuesto, consideraremos cada grupo de trabajo corno la Junta Di­rectiva de una APA que recoge la idea y desea poner en funcionamiento una Comisión dc Formación en el Centro. Para ello os proponemos que, en grupos pequeños de seis a ocho personas, elaboréis una circular dirigida a los padres y madres del Centro donde les propon­gáis colaborar en dicha comisión. Esta carta debe ser sugerente en la propuesta de trabajo y al mismo tiempo debe contener los puntos del orden del día de dicha reunión.

2~ Fase

Considerando que ya sc ha constituido la Comisión, vamos a realizar una primera aproximación a los posibles recursos de los que podemos disponer, las condiciones del Cen­tro y su entorno y las peticiones de los padres y madres. Estos tres aspectos deben ser consi­derados cuidadosamente en la elaboración del proyecto de Escuela de pimadres. Os sugeri­mos que realicéis una primera aproximación respondiendo en pequeños grupos a las si­guientes cuestiones:

1. Enumerad brevemente los recursos que podríamos utilizar fácilmente o con una pequeña gestión para la realización de una Escuela de pimadres. El tipo de recursos ha de ser muy variado, desde un local, personas colaboradoras -padres y expertos-, fotocopias, reproductores de video, obsequios o atenciones para los colaboradores, difusión en los me­dios de comunicación local, etc.

2. A vuestro juicio, qué circunstancias o problemas caracterizan en estos momentos la vida de vuestra Comunidad Educativa. ¿Existe alguna circunstancia que sugiriera centrar la Escuela de pimadres sobre algún tema concreto relacionado con estas características del Centro?

3. Podríais hacer una primera aproximación a las demandas y los ternas de interés de los padres y madres del Centro a quien va dirigida la Escuela dc pimadres.

Presentación de la actividad 5 minutos

Pi,lmem fase

T~ab~o en pequeños grupos 20 minutos

Puesta en común 15 minutos

Segundafase

Trabajo en pequeños grupos 20 minutos

Puesta en común 15 minutos

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~Activi~kid 3. Deh~mitanc~> flinciones y asumiendo responsabilid£tdes en el movimiento de l£is APAS

Las APAs nos organizamos territorialmente de diversas maneras pero parece que habitualmente tendemos a, siguiendo las proposiciones de nuestra legislación, agruparnos y federamos en entida­des de mayor extensión territorial. Y es que los elementos que justifican el asociacionismo funcio­nan a lo largo de nuestro esquema organizativo.

En muchas ocasiones puede ser difícil desarrollar una Escuela de padres en un Centro por la falta de convocatoria o bien por la inexistencia de recursos o experiencia formativos.

Vamos a proponeros revisar que posibilidades de asociacion se nos ofrecen dentro de nues­tro movimiento y de que manera podemos organizar mejor nuestros recursos. Para ello vanios a utilizar la técnica de Phillips 6/6, esto es, grupos de seis personas que trabajan estrictamente duran-te seis minutos sobre cada cuestión apuntada.

Divididos en grupos pequeños vais a responder a las siguientes cuestiones:

1. Ventajas de organizar Escuelas de pimadres desde una Agrupación local o una Federación.

2. Inconvenientes de realizar Escuelas de pimadres desde una Agrupación local o una Federación.

3. Enumera los recursos de los que debería disponer una Federación de AFAs para facilitar la realización de actividades de formación entre sus APAs.

4. Elaborad una lista de temas que serían mejor tratados, de forma general, desde una FAPA que desde una APA.

5. Realizad un listado de temas de Escuela de padres, que desde una óptica general, deberían tratarse prioritariamente desde una APA que desde una Federación.

Preseutacio'n de la actividad 5 minutos

Trab~o en pequeños grupos 30 minutos

Puesta en comú~ 25 minutos

Activick~d 4. Vurnos a establecer pn~ondade~s te~ná ficas

A lo largo de estas páginas hemos mencionado repetidamente la importancia deque el protagonismo de los padres en su formación debe constituirse desde la misma programación de las actividades,

Es fundamental para el diseño del proyecto formativo contar con las opiniones, valoraciones y prioridades de los padres y rnadres a quienes dirigirnos la formación.

Vamos a proponeros una técnica que permitiría recoger información sobre temas de interés para Escuelas de pimadres además de ofrecer un botón de muestra de la metodología que podemos utilizar en su desarrollo.

La situación ideal para la realización de ésta técnica es la de una reunión a la que se han convocado a todos aquellos padres y madres de un Centro que estarían interesados en participar en una Escuela de pimadres. La técnica que vamos a utilizar se denomina La Pirámide, con ella vamos a sondear a los asistentes sobre sus preferencias temáticas para poner en marcha nuestra Escuela de plmadres.

Proponiendo la cuestión: ¿Qué temas os gustaría tratar en nuestra próxima Escuela dep/madres?, los asistentes se organizarán en grupos de 16 personas y trabajarán del siguiente modo:

1! Fase: En parejas

~ Fase: Gruposde4

3-a Fase:Gruposde8

4 a Fase: Grupos de 16 Conclusiones

Distribución de tiempos:

5 minutos de discusión

2 minutos de puesta en común

5 minutos de trabajo en grupo

3 minutos de puesta en común

5 minutos de trabajo en grupo

GRUPO DE 16:4 minutos de puesta en común

5 minutos de trabajo en grupo

GRAN GRUPO.' a) Puesta en común de los temas propuestos por los grupos,

b) Aportaciones de los observadores,

c) Análisis de los dinarnizadores.

GRUPO DE 2

GRUPODE4

GRUPO DE 8

Fm"d~~' 40 minutos

Plenario 15 minutos

Presentación de la actividad 10 minutos