Ernesto Che Guevara

Historia de América. Revolución cubana. Guerrilla argentina. Revolucionarios cubanos. Ideología política

  • Enviado por: Romy
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 12 páginas
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“Año de la Reconciliación Nacional”

Título: “El Che Guevara””

Pertenece a:

Grado: 5to

Profesor:

Curso: Geografía

San Borja, 2002

Dedicatoria:

Este trabajo se lo dedico a mi

Mamama Norma, con mucho cariño.

Introducción

Siempre se caracterizó por su carácter fuerte y decidido, amante de las distracciones sanas, la vida al aire libre, la lectura y el deporte. Su calibre se hace patente en todos los aspectos de su existencia. En la batalla contra el asma sale vencedor una y otra vez, por más que la enfermedad se empeñe en reducirlo. Y si otros jóvenes de su extracción social se conforman con un destino mediocre, acomodado o mercantilista, el joven Guevara opta por los caminos menos fáciles y lo hace a plena conciencia. En cada una de ellas encontramos, como es natural, educación, enseñanzas, lecciones para la vida. Hay una cualidad, sin embargo, que queremos destacar, pues ella es la que lo define como un hombre a imitar: su ejemplo personal. Se ganó el cariño y la admiración sin límites de todos sus subordinados durante la guerra y no porque fuera un jefe complaciente y poco exigente. Todo lo contrario. Tuvo el respeto, la confianza e igualmente la admiración ilimitada de quienes compartieron con él las tareas de la edificación económica y no porque fuera un dirigente blandengue, perezoso o indolente. Todo lo contrario. En el combate fue siempre el primero. Cuando pedían voluntarios para las misiones más difíciles y riesgosas, se podía contar con él. Numerosos episodios así lo atestiguan. Como dirigente revolucionario se entregó por completo a organizar y desarrollar la economía socialista, asumió con determinación las diferentes responsabilidades a él confiadas, de manera total, sin descanso. Hombre de voluntad espartana, convirtió la austeridad en norma de vida; del estudio y la superación hizo un culto; la defensa intransigente e inclaudicable de los intereses de la Revolución y el pueblo, la lealtad y confianza en Fidel, fueron para Che el primero de sus principios. Todo eso, y mucho más, lo convirtió en un ejemplo, en un modelo de hombre comunista, en alguien muy cercano y querido, a quien debemos aproximarnos de la única forma posible: esforzándonos en ser como él.

Biografía

El 14 de junio de 1928 nace en Rosario, Argentina, Ernesto Guevara de la Serna, hijo primogénito de Ernesto Guevara Lynch, arquitecto y de Celia de la Serna Llosa. Sin cumplir el primer año residiendo en Buenos Aires, sufre los primeros ataques de asma. Los médicos aconsejan un cambio de clima, y es cuando en 1933 se trasladan al pueblo de Altagracia, en la provincia de Córdoba. Según el padre vivieron allí desde que Ernesto tenía 5 años hasta los 16.

Explica Celia la madre del Che que las primeras letras se las ensenó a su hijo y que él no podía ir a la escuela por el asma. Solo cursaría regularmente segundo y tercero; quinto y sexto grado los hizo yendo como podía. Sus hermanos copiarían las tareas y él estudiaba en casa. Leyó con pasión toda su vida. La biblioteca de su casa cuenta el padre reunía varios miles de volúmenes, libros de autores clásicos de la literatura universal, de historia, de filosofía, psicología, arte, aventuras, algunos en francés, lengua que Celia enseñaba a su hijo. Había obras de Marx, Engels y Lenin, con los que más tarde se familiarizó en su juventud temprana. Le gustó la poesía desde la infancia y fue su compañera durante la vida; junto a su diario en Bolivia, se encontró un cuaderno con sus poesías predilectas. De niño lucha contra el asma que siempre lo perseguía, pero no se dejaba vencer, continuamente trataba de dominarla. No quería ser menos que sus compañeros de juego. Por eso corrían al aire libre, cazaban con escopetas de aire comprimido, hacían largas caminatas y excursiones a caballo, conocían los árboles y los pájaros de la región. Narra el padre que nunca les dio trabajo con los estudios, y que caló hondamente a la gente pobre que vivía por allí; fue un excelente jugador de fútbol, practicaba el rugby, jugaba golf, ajedrez, se dedicó al planerismo y hacía largos viajes en bicicleta, sentía afición por la pintura impresionista y entendía algo de música.

Primeros intereses políticos en el bachillerato

En 1941, la familia Guevara se traslada a la ciudad de Córdoba para que Ernesto pudiera comenzar sus estudios de bachillerato, enseñanza media.

En esta etapa de su vida aprende a dormir al aire libre, a improvisar una tienda de campaña, a resistir el cansancio, la lluvia y el frío. Comienza a interesarse por la política Argentina. En 1942 conoce a Alberto Granado en un partido de fútbol, donde este último jugaba la posición de interior izquierdo del once universitario y el Che actuaba como medio del Club Atlético Atalaya. Por aquellos tiempos Che practicó ciclismo, natación y clavados. Con solo 15 años de edad emprende un viaje por toda la República Argentina. El medio de locomoción que emplea es una bicicleta. Su proeza deportiva no pasa inadvertida para propios y extraños, y una empresa propagandista lo retrata y divulga un afiche donde se ve a un joven atlético que empuña firmemente los manubrios. En 1947, la familia Guevara fija su residencia en Buenos Aires y Ernesto matricula en la Facultad de Medicina, decisión que tomó al morir su abuela.

Cuando estudiaba en la Universidad, hacía prácticas en el Instituto de Investigaciones Alérgicas. Trabajaba como bibliotecario y aunque ganaba poco ayudaba a su familia. Se interesaba por la investigación y curación de la lepra, no le tenía miedo a los leprosos ni sentía repulsión por ellos, el aspecto de esas personas desgraciadas, abandonadas y olvidadas por la sociedad despertaba en él simpatía, y ya iba pensando en consagrar su vida a curarlas.

En la capital bonaerense, mientras continuaba los estudios de medicina y cirugía, practicaba el rugby con el uniforme del equipo Tala. Su entusiasmo por los deportes fue de tal magnitud que, aparte de continuar practicando diversas disciplinas, fundó una revista deportiva llamada Tackle, con lo cual daba sus primeros pasos en el periodismo, donde además de fungir de director, laboraba como redactor y fotógrafo. Las crónicas deportivas las firmaba con el seudónimo de Chancho.

Primer viaje por América Latina

En 1951 viaja por el Atlántico y el Caribe como marinero en un barco petrolero. Desde diciembre de 1951 hasta agosto de 1952, viaja con Alberto Granado por los países latinoamericanos y visita Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Observan, se interesan por todo, analizan la realidad con ojo crítico y pensamiento profundo y ello se aprecia muy en especial en Ernesto, para quien el mundo parece tener ya una dimensión singular. La visita a las minas de cobre de Chuquicamata (Chile) resulta particularmente reveladora, porque en ningún lugar como aquel habían los jóvenes chocado con semejante grado de explotación de los obreros, de discriminación del nativo respecto al yanqui. El dolor de nuestra América va calando hondo en los nervios del estudiante argentino: he ahí la realidad neocolonial descarnada más allá de cualquier libro. En la capital de Perú conocen a un prestigioso sabio, el doctor Salvador Pesce, quien escribió un libro acerca de los indios. A instancias suya los dos argentinos lo leen y cuando le es solicitada su opinión, Granado elige una respuesta que complazca a su interlocutor. Ernesto, por su parte, hace angustiosos esfuerzos por escudarse, tal vez por no lastimar la susceptibilidad del anciano.

Segundo viaje por América Latina

En 1953 se gradúa de médico. Y es en julio de 1953 por coincidencias de la historia cuando inicia su segundo viaje por América Latina. En esta oportunidad visita Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Cuando Ernesto recorre los países del litoral pacífico de América del Sur, al visitar las minas de cobre, los poblados indígenas y los leprosorios, donde da muestras de su profundo humanismo, se va creciendo y agigantando su modo revolucionario de pensar y su firme antimperialismo. A su paso por Costa Rica, describe que tuvo oportunidad de apreciar los dominios de la United Fruit y de constatar una vez más lo terrible que son esos pulpos capitalistas. Conoce a los cubanos Calixto García y Severino Rosell, asaltantes del cuartel Moncada. Al arribar a Guatemala en diciembre de 1953, no obstante la tensión y los momentos convulsos por los que atravesaba el gobierno de Arbenz, Che siente plena adhesión con el programa de gobierno del hermano país, el que contaba entre sus objetivos fundamentales el hacer de la nación un país económicamente independiente y, por consiguiente, elevar el nivel de vida de las grandes masas del pueblo.
Al producirse el derrocamiento del gobierno escribe un conjunto de reflexiones, en las que llega a la conclusión de que
la traición sigue siendo patrimonio del ejército y una vez más se prueba el aforismo que indica la liquidación del ejército como el verdadero principio de la democracia. Arbenz no pensó que un pueblo en armas es un poder invencible[...].

Fue un decidido admirador del gobierno de Jacobo Arbenz y trató de formar un grupo de hombres jóvenes para hacer frente a los invasores. Consideró que era necesario pelear y resistir pero no se logró. Los agentes del FBI detenían y mataban a todos los que significaban un peligro para la United Fruit. No le permitieron ejercer su profesión y para subsistir escribió artículos en la prensa local y vendió libros a domicilio.

En Guatemala conoce a la exiliada peruana Hilda Gadea, de profesión economista. También establece amistad con Ñico López y con un grupo de revolucionarios cubanos, asaltantes del Moncada, quienes le trasmiten los hechos ocurridos el 26 de julio de 1953 en Cuba, y la decisión futura, una vez liberado Fidel Castro y otros compañeros, de continuar la lucha. En septiembre de 1954, el joven Guevara pasó a México, donde se le presentaron nuevas dificultades económicas.

Tuvo que dedicarse a diversas labores, entre ellas, la de fotógrafo ambulante con su amigo guatemalteco Julio Roberto Cáceres, El Patojo; reportero en los II Juegos Deportivos Panamericanos. En 1955 consigue trabajo como médico en la sala de alergia del Hospital General de Ciudad México. Realizó investigaciones sobre alergia y el papel del médico en América Latina.También se dedicó a conocer la acción de la cortisona sobre los anticuerpos; la acción de la hialuronidasa sobre la permeabilidad intestinal; la identificación de la histaminasa de la placenta; pruebas alérgicas en suero y no en piel del paciente, y 17 cetoesteroides. En el Congreso Mexicano de Alergia, presentó un trabajo sobre alimentos semidigeridos, que se leyó y fue publicado en la revista Alergia. Y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), asiste como oyente a las clases de Economía. Contrae matrimonio con Hilda Gadea en el verano de 1955 de cuya unión nace su hija Hilda Guevara Gadea, el 15 de febrero de 1956. En una entrevista que se le realizara, Hildita lo caracteriza de la siguiente forma:

Era un padre muy preocupado por el bienestar de sus hijos, no en el sentido material, sino de que fuéramos niños alegres, contentos, que disfrutáramos de la vida y a la vez nos formáramos como nuevas personas. Por otro lado, muy comprensivo, cariñoso y muy juguetón. Le gustaba mucho sentarse a conversar con nosotros, conversaciones en las que siempre había algo educativo al nivel de cada uno de nosotros cinco, de distintas edades. Tenía muy poco tiempo, pero lo buscaba y aprovechaba al máximo [...], los domingos íbamos al trabajo voluntario. En la casa se tiraba en el piso y nos poníamos a darle masaje en la espalda y cosas de esas, a jugar con él. Existía mucho cariño, comprensión y disciplina férrea, pero no más allá de la que puede tener un niño a determinada edad. Quería fuéramos niños iguales a los demás, con sus ocurrencias, sus travesuras, pero a la vez disciplinados en ciertas cosas de la vida.

Encuentro con Fidel y Raúl, expedición del Granma

En este mismo año de 1955 se produce en México el reencuentro con Ñico López, quien le presenta a Raúl y este a Fidel Castro. [...] En tierra azteca me volví a encontrar con algunos elementos del 26 de Julio que yo había conocido en Guatemala y trabé amistad con Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. El me presentó al jefe del Movimiento cuando ya estaban planeando la invasión a Cuba.[...] Charlé con Fidel toda una noche. Y al amanecer ya era el médico de su futura expedición. En realidad, después de la experiencia vivida a través de mis caminatas por toda Latinoamérica y del remate de Guatemala, no hacía falta mucho para incitarme a entrar en cualquier revolución contra un tirano, pero Fidel me impresionó como un hombre extraordinario. Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía. Tenía una fe excepcional en que una vez que saliese hacia Cuba, iba a llegar. Que una vez llegado iba a pelear. Y que peleando, iba a ganar. Compartí su optimismo. Había que hacer, que luchar, que concretar. Que dejar de llorar, y pelear. Y para demostrarle al pueblo de su patria que podía tener fe en él, porque lo que decía lo hacía, lanzó su famoso: en el 56 seremos libres o seremos mártires y anunció que antes de terminar ese año iba a desembarcar en un lugar de Cuba al frente de su ejército expedicionario. (2)

Al recordar aquellos tiempos Fidel expresó sobre Che: [...] Era estudioso del marxismo-leninismo, autodidacta, muy estudioso, era un convencido. Y la vida lo fue enseñando [...], así que cuando nosotros nos encontramos con el Che, ya era un revolucionario formado; además, un gran talento, una gran inteligencia, una gran capacidad teórica.[...] (3)

En 1956, los revolucionarios cubanos se entrenaban para la guerra de guerrillas, con la ayuda del general de la guerra civil española Alberto Bayo en el rancho Santa Rosa, situado en una localidad cubierta de árboles silvestres, a 35 km de la capital mexicana. El Che recibía siempre la nota de sobresaliente: 10 puntos. Aquí el Che no solo estudiaba, sino también instruía a sus compañeros, les enseñaba a curar las fracturas, vendar heridas y poner inyecciones, incluso hacía de conejillo de Indias, y por eso durante las clases prácticas sus alumnos le aplicaron más de 100 inyecciones. El 22 de junio la policía mexicana de seguridad detuvo a Fidel en una calle capitalina, luego irrumpió en casa de María Antonia; dejó allí una emboscada; y el 24 la policía asaltó el rancho Santa Rosa, donde logró capturar al Che y algunos de sus compañeros. Luego de un mes de cárcel pusieron en libertad a todos los detenidos, excepto a Ernesto Guevara y a Calixto García, imputándoles la entrada ilegal a México. En julio de 1956, explica en una carta su relación con el futuro proceso cubano: "Para toda obra se necesita pasión y audacia en grandes dosis, cosa que tenemos como conjunto humano [...] cuando a uno lo toma la enfermedad que yo tengo parece que se va acercando y no lo suelta sino en la tumba [...] y cuando llegue a un nuevo país no será para recorrer tierras, ver museos y ruinas, sino además (porque aquello siempre me interesa) para unirme a la lucha del pueblo".

El 25 de noviembre a las dos de la madrugada, desde el río Tuxpan, zarpa el yate Granma por orden de Fidel; el Che y Calixto fueron los últimos en poder abordarlo. El Granma con 82 hombres, sobrecargado y las luces apagadas, se alejó con dificultad en una noche tormentosa de navegación prohibida rumbo a Cuba. El 2 de diciembre, después de una penosa travesía, desembarcan los expedicionarios cerca de playa Las Coloradas, en Belic, antigua provincia de Oriente, hoy Granma.

A los 39 años de edad desapareció físicamente Ernesto Che Guevara El Guerrillero Heroico. Lo asesinaron porque era muy peligroso en vida para los que gustan de oprimir a los pueblos. Hoy es un gigante, sus ideas revolucionarias no se olvidarán jamás, ya que como expresara nuestro Comandante en Jefe: [...] Che reunía como revolucionario las virtudes que pueden definirse como la más cabal expresión de las virtudes de un revolucionario: hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha. Constituyó, por sus virtudes, lo que puede llamarse un verdadero modelo de revolucionario.
Nos dejó su pensamiento revolucionario, nos dejó sus virtudes revolucionarias, nos dejó su carácter, su voluntad, su tenacidad, su espíritu de trabajo. En una palabra, nos dejó su ejemplo! Y el ejemplo del Che debe ser un modelo para nuestro pueblo, el ejemplo del Che debe ser el modelo ideal para nuestro pueblo! (10)