Ernesto Che Guevara

Historia de América. Revolución cubana. Muerte. Cronología

  • Enviado por: Juan Carlos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 33 páginas
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ÍNDICE

  • Cronología. .............................................................................................................2-3

  • Revolución Cubana......................................................................................................4

  • ¿Quién era el Che hace 30 años?..............................................................................5-7

    • “Todo lo que traté de escribir...”Ítalo Calvino

    • “Héroe de América”Alejo Carpentier

    • “Comandante Che Guevara”Manuel Rojas

  • ¿Quién es el Che en la actualidad?.........................................................................8-10

    • “El Che que conozco”Juan Almeida

    • “Breve meditación sobre un retrato de Che Guevara”José Saramago

    • “En defensa del romanticismo”Manuel Vázquez Montalban

  • ¿Cómo pensaba el Che?....................................................................................... 11-22

    • Contra el burocratismo

    • Cuba ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?

    • Mensaje a los pueblos del mundo a través de la tricontinental

  • La historia no contada del Che............................................................................. 23-27

  • Cartas de despedida.............................................................................................. 28-31

    • Fidel

    • Hijos

    • Hilda

    • Padres

  • Entrevista con el Sub-Comandante Marcos......................................................... 32-33

  • CRONOLOGÍA

    1928 Nace el 14 de Junio, Ernesto Guevara de la Serna en la ciudad de Rosario (Argentina). Sus padres: Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna.

    1930 Debido a su enfermedad por el asma, la familia se traslada a Buenos Aires.

    1932 Nuevo traslado, esta vez a la ciudad de Córdoba, y luego a Alta Gracia, en la misma provincia. Realiza sus estudios primarios en dos escuelas públicas: el "José de San Martín" y el "Manuel Belgrano".

    1938 Realiza sus estudios secundarios en la ciudad de Córdoba.

    1943 Realiza sus estudios de Bachillerato en el Nacional Dean Funes. Allí conoce a Alberto Granado.

    1946 La familia se traslada nuevamente a Buenos Aires. Se matricula en la Facultad de Medicina. Durante esos años de estudios realiza viajes hacia el norte y el oeste del país, interesado en las enfermedades tropicales, especialmente la lepra.

    1951 - 1952 El 29 de diciembre inicia un recorrido en moto por toda América Latina, acompañado de Alberto Granado. Dicho recorrido abarcó Chile, Perú, Brasil y Colombia. Allí fueron deportados a Venezuela, donde se separaron. Viaja a Miami y luego a Buenos Aires.

    1953 En marzo culmina sus estudios de Medicina. Hacia octubre, aunque planea regresar a Caracas a trabajar con Granado en el leprosorio de Cabo Blanco, en Bolivia se encuentra con Ricardo Rojo y Eduardo García, decidiendo viajar a Guatemala entusiasmados por conocer la revolución guatemalteca. En diciembre, ya en Guatemala, conoce a Hilda Gadea, aprista peruana exiliada por la dictadura de Odría.

    1954 Participa en la Alianza de la Juventud Democrática. Conoce a Antonio López Fernández, quién había participado en el movimiento revolucionario cubano del 26 de Julio del año anterior. El 19 de Junio el Presidente Jacobo Arbenz es derrocado por militares apoyados por los Estados Unidos. Se asila en la Embajada de Argentina, de donde parte a México. En agosto, ya en México, se reencuentra con Antonio López. Allí conoce a Raúl Castro. A su vez, éste le presenta a su hermano Fidel.

    1955 El 18 de agosto se casa con Hilda Gadea con la cual tendría una hija, Hilda. En ese mes se organiza la expedición para iniciar la revolución en Cuba. El Che se integra como el médico del grupo. Los expedicionarios se entrenan militarmente al mando del Coronel español, veterano de la Guerra Civil Española, Alberto Bayo, en su Hacienda La Rosa, en Popocatépetl.

    1956 El 25 de noviembre zarpa del puerto de Tuxpan el yate "Granma", rumbo a Cuba, con 82 expedicionarios. El yate había sido comprado por 12 mil dólares al millonario sueco Werner Green. El 2 de diciembre la expedición desembarca en la playa Las Coloradas, en la provincia de Oriente. El día 5 la expedición es abatida por las fuerzas de Batista en Alegría del Pío. Sólo se salvan 12 expedicionarios. Los sobrevivientes instalan su base de operaciones en la Sierra Maestra, en la provincia de El Libaro.

    1957 En un documento de apoyo del Ejército guerrillero dirigido a Frank País, principal líder opositor en La Habana, el Che recibe el título de Comandante, a cargo de la Segunda Columna.

    1958 El 21 de agosto recibe la misión de abrir un Segundo Frente, como Jefe de la Columna "Ciro Redondo", conformada por 150 hombres. Entre noviembre y diciembre realiza operaciones para cerrar las carreteras a la capital.

    1959 El 2 de enero las columnas del Che y de Camilo Cienfuegos entran en La Habana. El 9 de febrero el Che es declarado ciudadano cubano por nacimiento. El 2 de junio se casa con Aleida March, con la cual tendría cuatro hijos: Aleida, Camilo, Celia y Ernesto. El 13 de junio inicia su recorrido por los países Afroasiáticos. El 7 de octubre es nombrado Jefe del Departamento de Industrias del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). El 26 de Noviembre es nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

    1960 El 21 de octubre preside la delegación comercial cubana a los países socialistas. Recorre Checoslovaquia, la Unión Soviética, China y Corea.

    1961 El 23 de febrero es nombrado Ministro de Industrias. En abril participa de las acciones contra la invasión de Bahía Cochinos. En agosto preside la delegación cubana a la conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social en Punta del Este (Uruguay).

    1963 En junio se inicia la polémica acerca de los problemas de la planificación en Cuba. En ella participaron el Che, entonces ministro de Industrias; Alberto Mora, ministro de Comercio Exterior; Luis Alvarez Rom, ministro de Finanzas; Marcelo Fernández Font, presidente del Banco Central de Cuba; Charles Bettelheim, economista de l´ Ecole d'Hautes Etudes de París; y Ernest Mandel, que en ese entonces colaboraba en el Ministerio de Industrias.

    1964 En marzo preside la delegación cubana a la Conferencia Mundial sobre Comercio y Desarrollo en Ginebra (Suiza). Durante el primer semestre del año, el Che realiza 240 horas de trabajo voluntario. El 12 de diciembre, como Presidente de la delegación cubana, interviene ante el pleno de la Asamblea General de la ONU durante el XIX período de sesiones. El 17 de diciembre inicia un viaje de cuatro meses por Africa. Este incluyó Argel, Congo, Guinea, Ghana y Dahomey. Regresa a Argel.

    1965 En febrero, el Che participa en el Segundo Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática de Argel. El 14 de marzo regresa a La Habana. El 1 de abril redacta sus cartas de despedida. Viaja clandestinamente al Congo encabezando a un grupo de cubanos para apoyar al Movimiento de Liberación del Congo. En diciembre, luego del fracaso del movimiento congolés, viaja a Europa del Este.

    1966 En julio regresa a La Habana. Se traslada a la provincia de Pinar del Río para iniciar los preparativos de la guerrilla de Bolivia. A fines de septiembre parte de Cuba. El 3 de octubre Fidel Castro lee la carta de despedida del Che en la presentación del Comité Central del Partido Comunista Cubano. El 4 de noviembre llega a La Paz, vía Madrid y San Pablo, con pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena Gonzáles. El 7 de noviembre llega a una hacienda en Ñancahuasú donde se preparaba la guerrilla. Inicia las anotaciones de su famoso diario.

    1967 El 8 de Octubre la columna del Che es diezmada en la cañada del Yuro, siendo capturado. El 9 de octubre es ultimado en la escuela de La Higuera. Su cuerpo fue enterrado en Valle Grande, Bolivia.

    Revolución Cubana

    Revolución Cubana proceso revolucionario que convirtió a Cuba en un país socialista liderado por Fidel Castro.

    El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, que derribó a Carlos Prío Socarrás (1948-1952) e impuso la dictadura de Fulgencio Batista, fue el germen de la revolución cubana. A partir de estos acontecimientos, el descontento del pueblo cubano fue en aumentó y no concluyó hasta el triunfo definitivo de la revolución.

    El 26 de julio de 1953, con el asalto al cuartel de Moncada, comenzó la insurrección contra la dictadura de Batista. El asalto, dirigido por Fidel Castro al mando de unos 200 hombres fracasó y su jefe fue condenado a 15 años de prisión en la isla de Pinos. Amnistiado al año siguiente, Castro se exilió en México, creó el Movimiento 26 de Julio, reorganizó a los insurgentes y entró en contacto con el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara.

    En noviembre de 1956, a bordo del yate Gramma, Castro desembarcó en Turquino y se adentró en Sierra Maestra. Allí recibió el apoyo de buena parte del campesinado y comenzó una guerra contra el gobierno que duró dos años. La isla estaba, en este periodo, completamente entregada al capitalismo estadounidense, que controlaba el 90% de las minas y de las haciendas, el 40% de la industria azucarera, el 80% de los servicios públicos y el 50% de los ferrocarriles y de la industria petrolera.

    A fines de 1958, la guerrilla de Sierra Maestra y el Segundo Frente Oriental habían acabado prácticamente con la resistencia del Ejército de Batista. El 1 de enero de 1959, Castro entró en La Habana. Batista huyó a Santo Domingo y se designó como presidente a Manuel Urrutia Lleó, aunque el poder efectivo estaba en manos de Castro, que se convirtió en primer ministro. En julio de 1959 Urrutia, descontento por la negativa de Castro a celebrar elecciones, fue sustituido por Osvaldo Dorticós. El nuevo gobierno adoptó medidas radicales: Ley de Reforma Agraria, que entregaba la tierra a los campesinos, creación de un Ejército nacional y alfabetización de la población.

    En 1961 fracasó el desembarco de bahía de Cochinos, un intento de invasión de Cuba organizado por la agencia estadounidense CIA, y Cuba pasó a convertirse en una república socialista. En 1962, los soviéticos instalaron rampas de misiles en la isla, que ante el bloqueo dictado por el presidente John F. Kennedy, fueron finalmente desmanteladas, resolviéndose de este modo la gravísima crisis internacional planteada entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1965 se constituyó el Partido Comunista de Cuba, de carácter marxista-leninista.

    Como cabeza de la revolución comunista en el Tercer Mundo, Cuba intervino militarmente en diferentes conflictos : Angola, Congo, Guinea-Bissau, Somalia, Etiopía, Mozambique, Yemen del Norte y Zaire.

    ¿Quién era el Che hace 30 años?

    "Todo lo que traté de escribir..." Ítalo Calvino

     

    Todo lo que traté de escribir para expresar mi admiración por Ernesto Che Guevara, por el modo en que vivió y murió, me parece fuera de tono. Oigo su risa que me responde, llena de ironía y conmiseración. Yo estoy aquí, sentado en mi estudio, entre mis libros, en la falsa paz y en la falsa prosperidad de Europa; dedico un breve intervalo de mi tranquilo trabajo a escribir, sin ningún riesgo, sobre un hombre que quiso asumirlos todos, que no acepto una paz ilusoria y provisional, un hombre que pedía de sí mismo y a los otros el máximo espíritu de sacrificio, convencido de que todo el sacrificio que se evite hoy se pagara mañana con una suma de sacrificios todavía mayor. Guevara es para nosotros este llamado a la gravedad absoluta de todo lo que se refiere a la revolución y al futuro del mundo, esta critica radical de todo gesto que sirva solamente para tranquilizar nuestras conciencias.

    En ese sentido continúa siendo el centro de nuestras discusiones y de nuestros pensamientos, tanto ayer, vivo, como hoy, muerto. La suya es una presencia que no pide asentimientos superficiales ni actos oficiales de homenaje que equivaldrían a desconocer, a minimizar el extremo rigor de su lección. La "línea del Che" exige mucho de los hombres; exige mucho, sea como método de lucha, sea como perspectiva de la sociedad que habrá de nacer de la lucha. Frente a tanta coherencia y coraje en el llevar una idea y una vida a sus ultimas consecuencias, mostrémonos ante todo modestos y sinceros, conscientes de lo que significa la "línea del Che" - una transformación radical no solo de la sociedad sino también de la "naturaleza del hombre", comenzando por nosotros mismos- y conscientes de lo que nos separa de su ejecución.

    La discusión de Guevara con todos los que se le acercaron, la larga discusión que fue su no larga vida (discusión - acción, discusión sin abandonar nunca el fusil), no se interrumpe con la muerte, y se extenderá cada vez más. Incluso para un interlocutor ocasional y desconocido (como podía serlo yo, con un grupo de invitados, una tarde de febrero de 1964, en su despacho del Ministerio de Industrias), el hecho de haber hablado con él no podía quedar como un episodio marginal. Las discusiones que cuentan son las que continúan después cuando estamos solos. Desde lejos y en silencio yo he seguido discutiendo con el Che durante todos estos años y, mientras más pasaba el tiempo, más razón tenia él. Su vida y su muerte ponen en marcha una lucha que nadie podrá detener.

    "Héroe de América". Alejo Carpentier

    ...Uno de los ejemplos más extraordinarios

    de lealtad a los principios revolucionarios

    de integridad, de valor, de desprendimiento,

    de desinterés, que la historia haya conocido.

    Fidel Castro

    Hablamos de América. Hablamos de Nuestra América. Cobramos conciencia de la realidad que, por vez primera, nada restringida, hacía de América una realidad en que debía pensarse en términos ecuménicos. América. Nuestra América. La de Martí. La del "amasijo de pueblos". Aquella que conoce "el desdén del vecino formidable que no la conoce", la de la masa que quiere que la gobierne bien y gobierna ella misma, sacudiéndose el mal gobierno si ese gobierno de turno la lastima. Hablamos de América. Amamos esa América. Y esperábamos al hombre que, animado de una vasta y noble conciencia bolivariana, trabajara por esta América - por la América toda, no temiendo, para ello, acometer las empresas más difíciles y más peligrosas -. Y hubo un hombre que, en esta segunda mitad del siglo XX, hubo de acometer la tarea que tanto esperábamos - que esperaban tantos, y tantos miles y millones de desposeídos en esta América. Ese hombre, de dimensión universal, de mente precisa, de pensamiento tan claro como la mirada, se hizo carne y habitó entre nosotros. Habitó entre nosotros, en Cuba, habitó después en algún lugar de América para nuestra América entera, pero, más aún, para una Revolución que rebasara nuestros limites geográficos para trascender a proyecciones mayores.

      De ese hombre, tan querido y admirado en nuestra patria, habría de decir Fidel Castro: "No solo lo temían viviente, pero, muerto, inspira un temor mayor... Si los imperialistas saben que un hombre puede ser eliminado físicamente, nada ni nadie puede eliminar un ejemplo semejante".

    Ejemplo indestructible y que, aun destruido en la persona, en nada habrá de menguar la lucha que se lleva adelante para la liberación de la América nuestra - la autentica, la que verdaderamente podemos llamar nuestra en tiempo presente. El mito, la leyenda, la conseja, la tradición trasmitida de boca en boca, lleva, a lo ancho de las tierras, en el lomo de las cordilleras, a lo largo de los ríos, el nombre del Che. Nombre de un hombre por siempre inscrito en el gran martirologio de América, que se hizo uno con la idea misma de la Revolución- y, caído, habrá de levantar nuevas energías revolucionarias en el camino donde, según ultimas paginas de su diario, el paso de sus hombres había dejado huellas. Huellas que no se borran. Que jamas habrán de borrarse. Que quedan marcadas en el suelo del Continente entero.

    "Comandante Che Guevara" Manuel Rojas

     

    Suena, resuena en nuestros oídos la tensa voz de Fernández Retamar. En el avión que desde México nos llevó a La Habana en marzo de este año 1967, cantaba:

    Aquí se queda la clara,

    la entrañable transparencia

    de tu querida presencia,

    comandante Che Guevara

    No supimos de quien eran esos versos ni de quien la música, aunque unos y otra denotaran por su gracia y su amor, su origen cubano. En ningún otro país podía haberse escrito ni cantado esa cuarteta más que en Cuba, en donde aquella presencia de entrañable transparencia, vive con mucha fuerza.

    Eso era en marzo. Estamos en octubre. Y ya no sólo en Cuba. Esa presencia, esa claridad y esa transparencia que alababa el poeta cubano se han extendido a toda América. La impura mano militar que mató, asesinó a ese hombre en Vallegrande, no supo hasta que punto hacía crecer esa presencia, esa claridad y esa transparencia. Los gorilas de América, los superdesarrollados y los subdesarrollados, desaparecerán oscuramente, hundidos en sus propias deyecciones o en las de sus amos, se irán como opacas y hediondas sombras.

    Ernesto Che Guevara, "aguerrido y guerrillero", como lo llamo su hermano Fidel, permanecerá cada día mas claro, más transparente y más entrañable, en nuestros corazones y en la tierra de América.

    Para todos y para siempre, gloriosa y dolorosamente, yo ahora quisiera cantar, con mi mala voz y en su memoria, la canción que oí a Fernández Retamar, pero no puedo. Nadie puede cantar con llanto por mucha claridad que haya. Y no sé si alguna vez podré hacerlo.

    ¿Quién es el Che en la actualidad?

    "El Che que conozco" Juan Almeida

     

    Luego de mi arribo a México D.F., en febrero de 1956, mi primer encuentro con el Che fue en el gimnasio en Bucareli No. 118 entre General Prim y Lucerna, donde asistíamos como parte de nuestro entretenimiento y preparación para la expedición del Granma. Él, médico argentino, exiliado también, venía de Guatemala. Asmático fuerte, con su inhalador en el bolsillo. Siempre vestido de traje color carmelita, afable, compartía con nosotros los ejercicios y los juegos. Después se marchaba para el hospital donde trabajaba.

    Posteriormente lo encuentro en el rancho Santa Rosa, en Chalco, donde pasamos un entrenamiento más riguroso en contacto directo con un territorio agreste, donde él tenía las funciones de jefe de personal, sin que por ello fuera excluido de sus deberes de entrenamiento, las marchas, las guardias y la atención a los enfermos. Volvemos a compartir, presos, en la cárcel Miguel Schultz No. 27, acusados de violar las leyes migratorias de México y él amenazado con ser deportado a Argentina.

    Hacemos juntos la travesía rumbo a Cuba en el yate Granma, donde lo veo atender a los afectados por el mareo cuando se lo permite el asma que lo ha atacado con fuerza.

    A partir del desembarco en Las Coloradas, el 2 de diciembre, nuestra vida en común de guerrillero queda marcada por tres hechos trascendentales: cuando nos sorprenden en Alegría de Pío lo encuentro herido en el cuello y lo llevo conmigo hasta el reencuentro con Fidel en Cinco Palmas; en la emboscada a los soldados de la tiranía en Llanos del Infierno, el 22 de enero de 1957, dio prueba de arrojo, valor y osadía al salir de la trinchera para ocupar el fusil y la canana de un soldado enemigo derribado, arma que después, previa consulta a Fidel, me entrega en gesto de delicadeza que a todos nos emocionó. Finalmente cuando, como médico, queda a cargo del cuidado de los que resultamos heridos en el combate de Uvero, el 28 de mayo de ese mismo año.

    A estas vivencias pudiéramos añadir la emoción que sentimos cuando lo hicieron Jefe de la Columna 4 y Fidel lo nombro Comandante, los graves e importantes momentos compartidos en el enfrentamiento a la ofensiva de la tiranía en julio y agosto de 1958 y la alegría al encontrarnos en Camagüey, el 5 de enero de 1959, derrotada ya la tiranía, cuando vengo con Fidel hacia La Habana.

    Vinieron después los días, semanas y meses convulsos de la Revolución, organizando el nuevo Estado Socialista, donde el Che desempeñó importantes misiones, hasta su salida definitiva hacia otras tierras del mundo, primero a África y después a Bolivia.

    Junto a la admiración que siento ante sus cualidades como revolucionario, guerrero, dirigente y como persona, se gano también mi más profundo sentimiento de amistad, compañerismo, hermandad, cariño más sincero y respeto.

    Este es el Che que conozco, porque, como dijera Fidel, de Ernesto Guevara nunca se podrá hablar en pasado.

     

    28 de octubre de 1996

    "Breve meditación sobre un retrato de Che Guevara"

    José Saramago

    No importa que retrato. Uno cualquiera: serio, sonriendo, arma en mano, con Fidel o sin Fidel, diciendo un discurso en las Naciones Unidas, o muerto, con el torso desnudo y ojos entreabiertos, como si del otro lado de la vida todavía quisiera acompañar el rastro del mundo que tuvo que dejar, como si no se resignase a ignorar para siempre los caminos de las infinitas criaturas que estaban por nacer. Sobre cada una de estas imágenes se podría reflexionar profusamente, de un modo lírico o de un modo dramático, con la objetividad prosaica del historiador o simplemente coma quien se dispone a hablar del amigo que descubre haber perdido porque no lo llegó a conocer...

    Al Portugal infeliz y amordazado de Salazar y de Caetano llegó un día el retrato clandestino de Ernesto Che Guevara, el más célebre de todos, aquel hecho con manchas fuertes de negro y rojo, que se convirtió en la imagen universal de los sueños revolucionarios del mundo, promesa de victorias a tal punto fértiles que nunca habrían de degenerar en rutinas ni en escepticismos, antes darían lugar a otros muchos triunfos, el del bien sobre el mal, el de lo justo sobre lo inicuo, el de la libertad sobre la necesidad. Enmarcado o fijo a la pared por medios precarios, ese retrato estuvo presente en debates políticos apasionados en la tierra portuguesa, exalto argumentos, atenuó desánimos, arrullo esperanzas. Fue visto como un Cristo que hubiese descendido de la cruz para descrucificar a la humanidad, como un ser dotado de poderes absolutos que fuera capaz de extraer de una piedra con que se mataría toda la sed, y de transformar esa misma agua en el vino con que se bebería el esplendor de la vida. Y todo esto era cierto porque el retrato de Che Guevara fue, a los ojos de millones de personas, el retrato de la dignidad suprema del ser humano.

    Pero fue también usado como adorno incongruente en muchas casas de la pequeña y de la media burguesía intelectual portuguesa, para cuyos integrantes las ideologías políticas de afirmación socialista no pasaban de un mero capricho coyuntural, forma supuestamente arriesgada de ocupar ocios mentales, frivolidad mundana que no pudo resistir al primer choque de la realidad, cuando los hechos vinieron a exigir el cumplimiento de las palabras. Entonces, el retrato del Che Guevara, testimonio, primero, de tantos inflamados anuncios de compromiso y de acci6n futura, juez, ahora, del miedo encubierto, de la renuncia cobarde o de la traición abierta, fue retirado de las paredes, escondido, en a mejor hipótesis, en el fondo de un armario, o radicalmente destruido, como se quisiera hacer con algo que hubiese sido motivo de vergüenza.

    Una de las lecciones políticas más instructivas, en los tiempos de hoy, seria saber lo que piensan de sí mismos esos millares y millares de hombres y mujeres que en todo el mundo tuvieron algún día el retrato de Che Guevara a la cabecera de la cama, o en &ente de la mesa de trabajo, o en la sala donde recibían a los amigos, y que ahora sonríen por haber creído o fingido creer. Algunos dirían que la vida cambió, que Che Guevara, al perder su guerra, nos hizo perder la nuestra, y por tanto era inútil echarse a llorar, como un niño a quien se le ha derramado la leche. Otros confesarían que se dejaron envolver por una moda del tiempo, la misma que hizo crecer barbas y alargar las melenas, como si la revolución fuera una cuestión de peluqueros. Los más honestos reconocerían que el corazón les duele, que sienten en el movimiento perpetuo de un remordimiento, como si su verdadera vida hubiese suspendido el curso y ahora les preguntase, obsesivamente, adonde piensan ir sin ideales ni esperanza, sin una idea de futuro que de algún sentido al presente.

    Che Guevara, si tal se puede decir, ya existía antes de haber nacido, Che Guevara, si tal se puede afirmar, continúa existiendo después de haber muerto. Porque Che Guevara es sólo el otro nombre de lo que hay de mas justo y digno en el espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocemos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos.

    "En defensa del romanticismo" Manuel Vázquez Montalbán

      Setiembre de 1996, una manifestaci6n de estudiantes argentinos rememoraba por las calles de buenos Aires la oprobiosa noche de los lápices, el asesinato en 1976 de nueve escolares de enseñanza media perpetrado por la Junta Militar. En la esquina de Callao con Comentes asistí a una concentración de masas que parecía venir del túnel del tiempo anterior al diluvio, anterior al holocausto de las izquierdas latinoamericanas perpetrado fríamente en el espacio de tiempo que media entre la caída de Goulart y los diferentes genocidios del Cono Sur. Miles de estudiantes bajo el lema ¡Venceremos! y los iconos del Che sobre sus cabezas, revestido Guevara de nuevo de su condición de referente romántico para una generación. Empleo la palabra romántico con el inmenso respeto que me merece el compromiso romántico de los luchadores sociales de los dos últimos siglos, algunos motivados por su conciencia de clase y otros llamados por hechos de conciencia tal como los asimiló el Che: las quiebras en la realidad que demuestran el desorden oculto por el orden establecido.

    Como una pesadilla para el pensamiento único, para el mercado único, para la verdad única, para el gendarme único, el Che como sistema de señales de la insumisión, una provocación para los semiólogos y para la Santa Inquisición del integrismo neoliberal. No como un profeta de revoluciones inútiles sino como una desalienadora proclama del derecho a rechazar que entre lo viejo y lo nuevo solo se puede escoger lo inevitable y no lo necesario, la libertad fundamental de reivindicar lo necesario. Más allá de la metáfora, ante un milenio que quiere consagrar el papel del yo frente al nosotros como legitimación del derecho a la victoria y a la pernada del más fuerte, el ejemplo del Che apuesta por toda finalidad emancipatoria mas allí incluso de la retórica revolucionaria convertida en el código obsoleto de lo que pudo haber sido y no fue. El Che es válido porque anticipó una actitud moral ante el conservadurismo de las derechas y las izquierdas y ante la evidencia de que hay que volver a aprehender que mundo nos preparan y de que hay que volver a aprender a hablar para liberarnos de las palabras demasiado totales y absolutas demonizadas por el fracaso de la confusión. La gestualidad vivencial de Guevara recupera el derecho del yo a ser solidario sin pedir perdón por haber nacido.

    La manifestación de estudiantes que presencie en Buenos Aires se celebraba pocos días después de que Sanguinetti hubiera reunido en Montevideo a un puñado de estadistas y sociólogos para intercomunicarse la perplejidad ante el fracaso de la revolución economicista basada en la alianza entre los militares locales y los masters de Chicago: los militares destruyen a los antagonistas y los economistas reconstruyen una sociedad hegemonizada por un millón de nuevos ricos y amalgamada por los actos reflejos de los terrores heredados. Ni siquiera por ese camino el sistema puede prometer no ya la felicidad, sino el crecimiento continuo según su propia lógica. Lo que fue evidencia a puerta cerrada, es evidencia en la geografía de todo el sistema. Cada vez que el imaginario del Che se alza por encima del skyline de las multitudes, se rompen las conspiraciones del partido único, de la verdad única, del mercado único, del gendarme único y a los palanganeros del sistema se les escapa la risa. La risa histérica.

    ¿Cómo pensaba el che?

    1-Contra el burocratismo

    Ernesto Che Guevara

    Nuestra Revolución fue, en esencia, el producto de un movimiento guerrillero que inició la lucha armada contra la tiranía y la cristalizó en la toma del poder. Los primeros pasos como Estado Revolucionario, así como toda la primitiva época de nuestra gestión en el gobierno, estaban fuertemente teñidos de los elementos fundamentales de la táctica guerrillera como forma de administración estatal. El "guerrillerismo" repetía la experiencia de la lucha armada de las sierras y los campos de Cuba en las distintas organizaciones administrativas y de masas, y se traducía en que solamente las grandes consignas revolucionarias eran seguidas (y muchas veces interpretadas en distintas maneras) por los organismos de la administración y de la sociedad en general. La forma de resolver los problemas concretos estaba sujeta al libre arbitrio de cada uno de los dirigentes.

    Por ocupar todo el complejo aparato de la sociedad, los campos de acción de las "guerrillas administrativas" chocaban entre sí, produciéndose continuos roces, órdenes y contraórdenes, distintas interpretaciones de las leyes, que llegaban, en algunos casos, a la réplica contra las mismas por parte de organismos que establecían sus propios dictados en forma de decretos, haciendo caso omiso del aparato central de dirección. Después de un año de dolorosas experiencias llegamos a la conclusión de que era imprescindible modificar totalmente nuestro estilo de trabajo y volver a organizar el aparato estatal de un modo racional, utilizando las técnicas de la planificación conocidas en los hermanos países socialistas.

    Como contra medida, se empezaron a organizar los fuertes aparatos burocráticos que caracterizan esta primera época de construcción de nuestro Estado socialista, pero el bandazo fue demasiado grande y toda una serie de organismos, entre los que se incluye el Ministerio de Industrias, iniciaron una política de centralización operativa, frenando exageradamente la iniciativa de los administradores. Este concepto centralizador se explica por la escasez de cuadros medios y el espíritu anárquico anterior, lo que obligaba a un celo enorme en las exigencias de cumplimiento de las directivas. Paralelamente, la falta de aparatos de control adecuados hacía difícil la correcta localización a tiempo de las fallas administrativas, lo que amparaba el uso de la "libreta". De esta manera, los cuadros más conscientes y los más tímidos frenaban sus impulsos para atemperarlos a la marcha del lento engranaje de la administración, mientras otros campeaban todavía por sus respetos, sin sentirse obligados a acatar autoridad alguna, obligando a nuevas medidas de control que paralizaran su actividad. Así comienza a padecer nuestra Revolución el mal llamado burocratismo.

    El burocratismo, evidentemente, no nace con la sociedad socialista ni es un componente obligado de ella. La burocracia estatal existía en la época de los regímenes burgueses con su cortejo de prebendas y de lacayismo, ya que a la sombra del presupuesto medraba un gran número de aprovechados que constituían la "corte" del político de turno. En una sociedad capitalista, donde todo el aparato del Estado está puesto al servicio de la burguesía, su importancia como órgano dirigente es muy pequeña y lo fundamental resulta hacerlo lo suficientemente permeable como para permitir el tránsito de los aprovechados y lo suficientemente hermético como para apresar en sus mallas al pueblo.

    Dado el peso de los "pecados originales" yacentes en los antiguos aparatos administrativos y las situaciones creadas con posterioridad al triunfo de la Revolución, el mal del burocratismo comenzó a desarrollarse con fuerza. Si fuéramos a buscar sus raíces en el momento actual, agregaríamos a causas viejas nuevas motivaciones, encontrando tres razones fundamentales.

    Una de ellas es la falta de motor interno. Con esto queremos decir, la falta de interés del individuo por rendir su servicio al Estado y por superar una situación dada. Se basa en una falta de conciencia revolucionaria o, en todo caso, en el conformismo frente a lo que anda mal.

    Se puede establecer una relación directa y obvia entre la falta de motor interno y la falta de interés por resolver los problemas. En este caso, ya sea que esta falla del motor ideológico se produzca por una carencia absoluta de convicción o por cierta dosis de desesperación frente a problemas repetidos que no se pueden resolver, el individuo, o grupo de individuos, se refugian en el burocratismo, llenan papeles, salvan su responsabilidad y establecen la defensa escrita para seguir vegetando o para defenderse de la irresponsabilidad de otros.

    Otra causa es la falta de organización. Al pretender destruir el "guerrillerismo" sin tener la suficiente experiencia administrativa, se producen disloques, cuellos de botellas, que frenan innecesariamente el flujo de las informaciones de las bases y de las instrucciones u órdenes emanadas de los aparatos centrales. A veces éstas, o aquellas, toman rumbos extraviados y, otras, se traducen en indicaciones mal vertidas, disparatadas, que contribuyen más a la distorsión.

    La falta de organización tiene como característica fundamental la falla en los métodos para encarar una situación dada. Ejemplos podemos ver en los Ministerios, cuando se quiere resolver problemas a otros niveles que el adecuado o cuando éstos se tratan por vías falsas y se pierden en el laberinto de los papeles. El burocratismo es la cadena del tipo de funcionario que quiere resolver de cualquier manera sus problemas, chocando una y otra vez contra el orden establecido, sin dar con la solución. Es frecuente observar cómo la única salida encontrada por un buen número de funcionarios es el solicitar más personal para realizar una tarea cuya fácil solución sólo exige un poco de lógica, creando nuevas causas para el papeleo innecesario.

    No debemos nunca olvidar, para hacer una sana autocrítica, que la dirección económica de la Revolución es la responsable de la mayoría de los males burocráticos: los aparatos estatales no se desarrollaron mediante un plan único y con sus relaciones bien estudiadas, dejando amplio margen a la especulación sobre los métodos administrativos. El aparato central de la economía, la Junta Central de Planificación, no cumplió su tarea de conducción y no la podía cumplir, pues no tenía la autoridad suficiente sobre los organismos, estaba incapacitada para dar órdenes precisas basándose en un sistema único y con el adecuado control y le faltaba imprescindible auxilio de un plan perspectivo. La centralización excesiva sin una organización perfecta frenó la acción espontánea sin el sustituto de la orden correcta y a tiempo. Un cúmulo de decisiones menores limitó la visión de los grandes problemas y la solución de todos ellos se estancó, sin orden ni concierto. Las decisiones de última hora, a la carrera y sin análisis, fueron la característica de nuestro trabajo.

    La tercera causa, muy importante, es la falta de conocimientos técnicos suficientemente desarrollados como para poder tomar decisiones justas y en poco tiempo. Al no poder hacerlo, deben reunirse muchas experiencias de pequeño valor y tratar de extraer de allí una conclusión. Las discusiones suelen volverse interminables, sin que ninguno de los expositores tenga la autoridad suficiente como para imponer su criterio. Después de una, dos, unas cuantas reuniones, el problema sigue vigente hasta que se resuelva por sí solo o hay que tomar una resolución cualquiera, por mala que sea.

    La falta casi total de conocimientos, suplida como dijimos antes por una larga serie de reuniones, configura el "reunionismo", que se traduce fundamentalmente en falta de perspectiva para resolver los problemas. En estos casos, el burocratismo, es decir, el freno de los papeles y de las indecisiones al desarrollo de la sociedad, es el destino de los organismos afectados.

    Estas tres causas fundamentales influyen, una a una o en distintas conjugaciones, en menor o mayor proporción, en toda la vida institucional del país, y ha llegado el momento de romper con sus malignas influencias. Hay que tomar medidas concretas para agilizar los aparatos estatales, de tal manera que se establezca un rígido control central que permita tener en las manos de la dirección las claves de la economía y libere al máximo la iniciativa, desarrollando sobre bases lógicas las relaciones de las fuerzas productivas.

    Si conocemos las causas y los efectos del burocratismo, podemos analizar exactamente las posibilidades de corregir el mal. De todas las causas fundamentales, podemos considerar a la organización como nuestro problema central y encararla con todo el rigor necesario. Para ello debemos modificar nuestro estilo de trabajo; jerarquizar los problemas adjudicando a cada organismo y cada nivel de decisión su tarea; establecer las relaciones concretas entre cada uno de ellos y los demás, desde el centro de decisión económica hasta la última unidad administrativa y las relaciones entre sus distintos componentes, horizontalmente, hasta formar el conjunto de las relaciones de la economía. Esa es la tarea más asequible a nuestras fuerzas actualmente, y nos permitirá, como ventaja adicional encaminar hacia otros frentes a una gran cantidad de empleados innecesarios, que no trabajan, realizan funciones mínimas o duplican las de otros sin resultado alguno.

    Simultáneamente, debemos desarrollar con empeño un trabajo político para liquidar las faltas de motivaciones internas, es decir, la falta de claridad política, que se traduce en una falta de ejecutividad. Los caminos son: la educación continuada mediante la explicación concreta de las tareas, mediante la inculcación del interés a los empleados administrativos por su trabajo concreto, mediante el ejemplo de los trabajadores de vanguardia, por una parte, y las medidas drásticas de eliminar al parásito, ya sea el que esconde en su actitud una enemistad profunda hacia la sociedad socialista o al que está irremediablemente reñido con el trabajo.

    Por último, debemos corregir la inferioridad que significa la falta de conocimientos. Hemos iniciado la gigantesca tarea de transformar la sociedad de una punta a la otra en medio de la agresión imperialista, de un bloqueo cada vez más fuerte, de un cambio completo en nuestra tecnología, de agudas escaseces de materias primas y artículos alimenticios y de una fuga en masa de los pocos técnicos calificados que tenemos. En esas condiciones debemos plantearnos un trabajo muy serio y muy perseverante con las masas, para suplir los vacíos que dejan los traidores y las necesidades de fuerza de trabajo calificada que se producen por el ritmo veloz impuesto a nuestro desarrollo. De allí que la capacitación ocupe un lugar preferente en todos los planes del Gobierno Revolucionario.

    La capacitación de los trabajadores activos se inicia en los centros de trabajo al primer nivel educacional: la eliminación de algunos restos de analfabetismo que quedan en los lugares más apartados, los cursos de seguimiento, después, los de superación obrera para aquellos que hayan alcanzado tercer grado, los cursos de Mínimo Técnico para los obreros de más alto nivel, los de extensión para ser subingenieros a los obreros calificados, los cursos universitarios para todo tipo de profesional y, también, los administrativos. La intención del Gobierno Revolucionario es convertir nuestro país en una gran escuela, donde el estudio y el éxito de los estudios sean uno de los factores fundamentales para el mejoramiento de la condición del individuo, tanto económicamente como en su ubicación moral dentro de la sociedad, de acuerdo con sus calidades.

    Si nosotros logramos desentrañar, bajo la maraña de los papeles, las intrincada relaciones entre los organismos y entre secciones de organismos, la duplicación de funciones y los frecuentes "baches" en que caen nuestras instituciones, encontramos las raíces del problema y elaboramos normas de organización, primero elementales, más completas luego, damos la batalla frontal a los displicentes, a los confusos y a los vagos, reeducamos y educamos a esta masa, la incorporamos a la Revolución y eliminamos lo desechable y al mismo tiempo, continuamos sin desmayar, cualesquiera que sean los inconvenientes confrontados, una gran tarea de educación a todos los niveles, estaremos en condiciones de liquidar en poco tiempo el burocratismo.

    La experiencia de la última movilización es la que nos ha motivado a tener discusiones en el Ministerio de Industrias para analizar el fenómeno de que, en medio de ella, cuando todo el país ponía en tensión sus fuerzas para resistir el embate enemigo, la producción industrial no caía, el ausentismo desaparecía, los problemas se resolvían con una insospechada velocidad. Analizando esto, llegamos a la conclusión de que convergieron varios factores que destruyeron las causas fundamentales del burocratismo; había un gran impulso patriótico y nacional de resistir al imperialismo que abarcó a la inmensa mayoría del pueblo de Cuba, y cada trabajador, a su nivel, se convirtió en un soldado de la economía dispuesto a resolver cualquier problema.

    El motor ideológico se lograba de esta manera por el estímulo de la agresión extranjera. Las normas organizativas se reducían a señalar estrictamente lo que no se podía hacer y el problema fundamental que debiera resolverse; mantener la producción por sobre todas las cosas, mantener determinadas producciones con mayor énfasis aún, y desligar a las empresas, fábricas y organismos de todo el resto de las funciones aleatorias, pero necesarias en un proceso social normal.

    La responsabilidad especial que tenía cada individuo lo obligaba a tomar decisiones rápidas; estábamos frente a una situación de emergencia nacional, y había que tomarlas fueran acertadas o equivocadas; había que tomarlas, y rápido; así se hizo en muchos casos.

    No hemos efectuado el balance de la movilización todavía, y, evidentemente, ese balance en términos financieros no puede ser positivo, pero sí lo fue en términos de movilización ideológica, en la profundización de la conciencia de las masas. ¿Cuál es la enseñanza? Que debemos hacer carne en nuestros trabajos. Ernesto

    2-Cuba: ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?

    Ernesto Che Guevara

    La clase obrera es la clase fecunda y creadora, la clase obrera es la que produce cuanta riqueza material existe en un país. Y mientras el poder no esté en sus manos, mientras la clase obrera permita que el poder en manos de los patronos que la explotan, en manos de los especuladores, en manos de los terratenientes, en manos de los monopolios, en manos de los intereses extranjeros o nacionales, mientras las armas estén en manos al servicio de esos intereses y no en sus propias manos, la clase obrera estará obligada a una existencia miserable por muchas que sean las migajas que les lancen esos intereses desde la mesa del festín.

    Fidel Castro

    Nunca en América se había producido un hecho de tan extraordinarias características, tan profundas raíces y tan trascendentales consecuencias para el destino de los movimientos progresistas del continente como nuestra guerra revolucionaria. A tal extremo, que ha sido calificada por algunos como el acontecimiento cardinal de América y el que sigue en importancia a la trilogía que constituyen la Revolución rusa, el triunfo sobre las armas hitlerianas con las transformaciones sociales siguientes, y la victoria de la Revolución china.

    Este movimiento, grandemente heterodoxo en sus formas y manifestaciones, ha seguido, sin embargo - no podía ser de otra manera -, las líneas generales de todos los grandes acontecimientos históricos del siglo, caracterizados por las luchas anticoloniales y el tránsito al socialismo.

    Sin embargo, algunos sectores, interesadamente o de buena fe, han pretendido ver en ella una serie de raíces y características excepcionales, cuya importancia relativa frente al profundo fenómeno histórico-social elevan artificialmente, hasta constituirlas en determinantes. Se habla del excepcionalismo de la Revolución cubana al compararla con las líneas de otros partidos progresistas de América y se establece, en consecuencia, que la forma y caminos de la Revolución cubana son el producto único de la revolución y que en los demás países de América será diferente el tránsito histórico de los pueblos.

    Aceptamos que hubo excepciones que le dan sus características peculiares a la Revolución cubana, es un hecho claramente establecido que cada revolución cuenta con este tipo de factores específicos, pero no está menos establecido que todas ellas seguirán leyes cuya violación no está al alcance de las posibilidades de la sociedad. Analicemos, pues, los factores de este pretendido excepcionalismo.

    El primero, quizás, el más importante, el más original, es esa fuerza telúrica llamada Fidel Castro Ruz, nombre que en pocos años ha alcanzado proyecciones históricas. El futuro colocará en su lugar exacto los méritos de nuestro primer ministro, pero a nosotros se nos antoja comparable con los de las más altas figuras históricas de toda Latinoamérica. Y, ¿cuáles son las circunstancias excepcionales que rodean la personalidad de Fidel Castro? Hay varias características en su vida y en su carácter que lo hacen sobresalir ampliamente por sobre todos sus compañeros y seguidores; Fidel es un hombre de tan enorme personalidad que, en cualquier movimiento donde participe, debe llevar la conducción y así lo ha hecho en el curso de su carrera desde la vida estudiantil hasta el premierato de nuestra patria y de los pueblos oprimidos de América. Tiene las características de gran conductor, que sumadas a sus dotes personales de audacia, fuerza y valor, y a su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han llevado al lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa. Pero tiene otras cualidades importantes, como son su capacidad para asimilar los conocimientos y las experiencias, para comprender todo el conjunto de una situación dada sin perder de vista los detalles, su fe inmensa en el futuro, y su amplitud de visión para prevenir los acontecimientos y anticiparse a los hechos, viendo siempre más lejos y mejor que su compañeros. Con estas grandes cualidades cardinales, con su capacidad de aglutinar, de unir, oponiéndose a la división que debilita; su capacidad de dirigir a la cabeza de todos la acción del pueblo; su amor infinito por él, su fe en el futuro y su capacidad de preverlo, Fidel Castro hizo más que nadie en Cuba para construir de la nada el aparato hoy formidable de la Revolución cubana.

    Sin embargo, nadie podría afirmar que en Cuba había condiciones político-sociales totalmente diferentes a las de otros países de América y que, precisamente por esa diferencia se hizo la Revolución. Tampoco se podría afirmar por el contrario, que, a pesar de esa diferencia Fidel Castro hizo la Revolución. Fidel, grande y hábil conductor, dirigió la Revolución en Cuba, en el momento y en la forma en que lo hizo, interpretando las profundas conmociones políticas que preparaban al pueblo para el gran salto hacia los caminos revolucionarios. También existieron ciertas condiciones, que no eran tampoco específicas de Cuba, pero que difícilmente serán aprovechables de nuevo por otros pueblos, porque el imperialismo, al contrario de algunos grupos progresistas, sí aprende con sus errores.

    La condición que pudiéramos calificar de excepción, es que el imperialismo norteamericano estaba desorientado y nunca pudo aquilatar los alcances verdaderos de la Revolución cubana. Hay algo en esto que explica muchas de las aparentes contradicciones del llamado cuarto poder norteamericano. Los monopolios, como es habitual en estos casos comenzaban a pensar en un sucesor de Batista precisamente porque sabían que el pueblo no estaba conforme y que también lo buscaba, pero por caminos revolucionarios. ¿Qué golpe más inteligente y más hábil que quitar al dictadorzuelo inservible y poner en su lugar a los nuevos "muchachos" que podrían, en su día, servir altamente a los intereses del imperialismo? Jugó algún tiempo el imperio sobre esta carta su baraja continental y perdió lastimosamente. Antes del triunfo, sospechaban de nosotros, pero no nos temían; más bien apostaban a dos barajas, con la experiencia que tienen para este juego donde habitualmente no se pierde. Emisarios del Departamento de Estado, fueron varias veces, disfrazados de periodistas, a calar la revolución montuna, pero no pudieron extraer de ella el síntoma del peligro inminente. Cuando quiso reaccionar el imperialismo, cuando se dio cuanta que el grupo de jóvenes inexpertos que paseaban en triunfo por las calles de La Habana, tenían una amplia conciencia de su deber político y una férrea decisión de cumplir con ese deber, ya era tarde. Y así, amanecía, en enero de 1959, la primera revolución social de toda esta zona caribeña y la más profunda de las revoluciones americanas.

    No creemos que se pueda considerar excepcional el hecho de que la burguesía o, por lo menos, una buena parte de ella, se mostrara favorable a la guerra revolucionaria contra la tiranía, al mismo tiempo que apoyaba y promovía los movimientos tendientes a buscar soluciones negociadas que les permitieran sustituir el gobierno de Batista por elementos dispuestos a frenar la Revolución.

    Teniendo en cuenta las condiciones en que se libró la guerra revolucionaria y la complejidad de las tendencias políticas que se oponían a la tiranía, tampoco resulta excepcional el hecho de que algunos elementos latifundistas adoptaran una actitud neutral o, al menos, no beligerante hacia las fuerzas insurreccionales.

    Es comprensible que la burguesía nacional, acogotada por el imperialismo y por la tiranía, cuyas tropas caían a saco sobre la pequeña propiedad y hacían del cohecho un medio diario de vida, viera con cierta simpatía que estos jóvenes rebeldes de las montañas castigaran al brazo armado del imperialismo que era el ejército mercenario.

    Así, fuerzas no revolucionarias ayudaron de hecho a facilitar el camino del advenimiento del poder revolucionario.

    Extremando las cosas podemos agregar un nuevo factor de excepcionalidad, y es que, en la mayoría de los lugares de Cuba, el campesino se había proletarizado por las exigencias del gran cultivo capitalista semimecanizado y había entrado en una etapa organizativa que le daba una mayor conciencia de clase. Podemos admitirlo. Pero debemos apuntar, en honor a la verdad, que sobre el territorio primario de nuestro Ejército Rebelde, constituido por los sobrevivientes de la derrotada columna que hace el viaje del Granma, se asienta precisamente un campesinado de raíces sociales y culturales diferentes a las que pueden encontrarse en los parajes del gran cultivo semimecanizado cubano. En efecto, la Sierra Maestra, escenario de la primera columna revolucionaria, es un lugar donde se refugian todos los campesinos que, luchando a brazo partido contra el latifundio, van allí a buscar un nuevo pedazo de tierra que arrebatan al Estado o a algún voraz propietario latifundista para crear su pequeña riqueza. Deben estar en continua lucha contra las exacciones de los soldados, aliados siempre del poder latifundista, y su horizonte se cierra en el título de propiedad. Concretamente, el soldado que integraba nuestro primer ejército guerrillero de tipo campesino, sale de la parte de esta clase social que demuestra más agresivamente su amor por la tierra y su posesión, es decir, que demuestra más perfectamente lo que puede catalogarse como espíritu pequeño-burgués; el campesino lucha porque quiere tierra; para él, para sus hijos, para manejarla, para venderla y enriquecerse a través de su trabajo.

    A pesar de su espíritu pequeñoburgués, el campesino aprende pronto que no puede satisfacer su afán de posesión de la tierra, sin romper el sistema de la propiedad latifundista. La reforma agraria radical, que es la única que puede dar la tierra al campesino, choca con los intereses directos de los imperialistas, latifundistas y de los magnates azucareros y ganaderos. La burguesía teme chocar con esos intereses. El proletariado no teme chocar con ellos. De este modo, la marcha misma de la Revolución une a los obreros y a los campesinos. Los obreros sostienen la reivindicación contra el latifundio. El campesino pobre, beneficiado con la propiedad de la tierra, sostiene lealmente al poder revolucionario y lo defiende frente a los enemigos imperialistas y contrarrevolucionarios.

    Creemos que no se pueden alegar más factores de excepcionalismo. Hemos sido generosos en extremarlos, veremos ahora, cuáles son las raíces permanentes de todos los fenómenos sociales de América.

    Ernesto

    3-Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental

    Ernesto Che Guevara

    Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna.

    Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.

    Ya se han cumplido veintiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide.

    Veintiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.

    No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer un recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz.

    Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Vietnam.

    En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada de bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes.

    En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad u el uso, como carne de cañón, de la población surcoreana enrolada.

    En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Vietnam, se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera de aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.

    Hubo confrontaciones limitadas en todos los continentes, aun cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la Revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.

    Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.

    Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momentos, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Vietnam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar.

    En Vietnam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.

    En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividían al país en dos zonas y estipulaban la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quienes debían gobernar a Vietnam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo Din Diem, cuyo trágico fin es conocido de todos.

    En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podía ocurrir, aun utilizando todos los métodos de fraude conocidos.

    Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.

    Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Vietnam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada.

    Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1,700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.

    Hay una penosa realidad: Vietnam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo. La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.

    Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.

    El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartido por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, así, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.

    Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Vietnam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna?

    Y ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.

    Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Vietnam.

    El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor a su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Vietnam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los "cuatro puntos" del norte y "los cinco" del sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.

    Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos.

    Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.

    El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden seguir ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esa ruta. Ahí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a las de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.

    El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.

    América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantenerlo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.

    Bajo el eslogan, "no permitiremos otra Cuba", se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.

    Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola.

    No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.

    Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones proimperialistas.

    Dado el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.

    Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Vietnam del Sur y Tailandia, por lo menos.

    Esa doble situación: un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.

    Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda prever hasta dónde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.

    El África ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere. Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que África constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.

    No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas. Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.

    Si analizamos el África veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han "pacificado" en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.

    En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente antioficial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del África Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.

    En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizaran los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos sus problemas se ventilan en organismos tan inicuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.

    Sin embargo, la evolución política y social del África no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.

    Cuando las masa negras de Sudáfrica o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el África.

    Ernesto

    La historia no contada del Che Guevara

    Los últimos días del Che: desde su llegada a Bolivia para dirigir la guerrilla,

    hasta su entrada a la inmortalidad, después de su fusilamiento por

    ilitares bolivianos

    Por Mario Castro Arenas:

    Cuando el presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez de Losada ordenó la búsqueda de los restos de Erneto Guevara no sólo empezó a removerse la pista de aterrizaje debajo de la cual yace la fosa común en la que podría estar sepultado, sino que también se removió la leyenda de la trágica aventura del guerrillero argentino cubano desaparecido alrededor del nueve de octubre de 1966.Panamá fue involucrada en la resurrección de los acontecimientos al comentarse que su cabeza habría sido enviada a la inteligencia militar del Comando Sur, aunque no se sabe con qué objeto si se habían remitido a Washington las manos para verificar la autenticidad de sus huellas digitales. Pero no solamente se ignora hasta ahora dónde están los restos del Che.

    Se desconocen muchos episodios claves de la organización y desarrollo de la guerrilla. Consultando fuentes de investigadores cubanos y las investigaciones personales que realicé en el escenario boliviano de la guerrilla como reportero de La Prensa de Lima en 1966, cuando Guevara aún estaba combatiendo, reconstruido aspectos importantes de tipo humano y político que datan de antes de su llegada a Bolivia, durante su permanencia en Santa Cruz. Me baso en la edición anotada del Diario del Che en Bolivia, de Editora Política de La Habana, a cargo de los investigadores cubanos Adys Cupull y Froilán González; en las entrevistas periodísticas que hice al escritor francés Regis Debray; al pintor y dirigente del Partido Comunista de Argentina Ciro Bustos; y al hacendado boliviano Ciro Algarañaz en la cárcel de Camiri, Bolivia, en septiembre de 1966; y también a las entrevistas en La Paz al presidente de Bolivia, general René Barrientos, al ministro de Defensa, general Alfredo Ovando Candia y al coronel Luis Reque Terán y otros oficiales con los que dialogué en Camiri en la misma época, cuando el Che Guevara estaba vivo.

    Cómo empezó

    La aventura política del Che empezó en la década de los cuarenta como el viaje de aventuras de un médico interesado en enfermedades tropicales que decidió recorrer el territorio latinoamericano, tirando dedo, como se dice ahora. Se comentó en el local principal del Partido Aprista en Lima que la compañera Hilda Gadea se había casado con un hippie argentino. Hilda pertenecía al ala radical del Apra, que rompió con el partido para ingresar al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), de inspiración trosquista. Guevara había tenido, se dice, una vaga simpatía por la izquierda, pero nunca había militado en partidos políticos en su país. De acuerdo a contemporáneos de la señora Gadea, quien tuvo una hija con el Che y falleció en La Habana, ya divorciada del guerrillero, ella fue quien inició a Guevara en la lectura sistemática de teoría política y lo orientó a posiciones radicales. Cuando algunos apristas partieron al destierro a Guatemala tras el golpe de Estado del general Manuel Odría en 1948, encontraron allá a Hilda Gadea con el Che. Residieron en la tierra del quetzal durante parte del gobierno de Jacobo Arbenz. Andrés Townsend Ezcurra, después secretario fundador del Parlamento Latinoamericano, me refirió que la Gadea se había distanciado del Apra como consecuencia del cisma provocado por el enfrentamiento de Haya de la Torre con

    el grupo de jóvenes apristas que más tarde derivó a posturas marxistas. Más adelante el matrimonio Guevara- Gadea viajó a México, donde conoció a Fidel Castro, en la casa de la cubana María Antonia, en la calle Emparán. El destino del médico argentino quedó sellado al unirse hasta su muerte en el movimiento revolucionario cubano. La organización del viaje en el Granma a costas cubanas; la acción guerrillera en la Sierra Maestra hasta la caída del régimen de Fulgencio Batista; y la participación en el régimen fidelista como número dos en la jerarquía política, ministro de Industria y comandante del Ejército Revolucionario marcaron la primera etapa del desenvolvimiento del Che en Cuba. Después vino su participación en la lucha de liberación del Congo y Mozambique y la reafirmación de su vocación internacionalista. El trabajo sedentario, de oficina, no iba con su temperamento. La revolución marchaba en Cuba por su propio carril. Por otro lado, la ruptura entre la Unión Soviética y China propició el desmembramiento de los marxistas cubanos y latinoamericanos. El Che fue prosoviético dogmático en la Sierra Maestra, al igual que Raúl Castro. Pero cambió de posición después de sus viajes a Moscú. Él fue un romántico, un místico de la revolución. Los rusos detestaban el idealismo y no estaban convencidos de exportar la revolución. El 24 de febrero de 1965 criticó fuertemente a la Unión Soviética en un seminario en Argelia, en solidaridad con los pueblos de Asia y África. Fidel montó en cólera porque el Che habló como delegado de Cuba y los soviéticos se enfurecieron por el discurso. A partir de entonces cayó en desgracia. El Che se quedó solo, sin cargo oficial. Fracasó como ministro de Industria, según se dijo, porque Fidel bloqueó su proyecto de aumentar la producción de níquel. Así contempló la posibilidad de salir a pelear al exterior. En su mensaje de despedida a Fidel Castro, él escribió: "Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano... otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos".

    Bolivia

    La tierra elegida fue Bolivia. Pero no fue una elección estrictamente personal. Manuel Piñeiro, Barbarroja, jefe del G-2 cubano, también manejó el Departamento de América del Comité Central del Partido Comunista, llamado el Ministerio de la Revolución. Pero por lo que ahora se sabe, la "operación Bolivia" fue manejada en una instancia política más alta, presumiblemente con intervención directa de Fidel Castro y asesores de nivel continental. ¿Por qué se eligió Bolivia? Antes pensó en Venezuela, pero Douglas Bravo no aceptó cederle el mando a un cubano- argentino. Encima de ello, la guerrilla se estaba derrumbando, como lo reconoció Teodoro Petkoff a Carlos Franqui. (Vida, aventuras y desastres de un hombre llamado Castro). Los cubanos Adys Cupull y Froilán González escriben en el prólogo al Diario del Che que éste "no concebía la lucha en Bolivia como un hecho aislado sino como parte de un movimiento revolucionario de liberación que no tardaría en extenderse a otros países de América del Sur". En la entrevista que sostuve con el comunista argentino Ciro Bustos, alias Carlos o Pelao, en la cárcel de Camiri, reveló que se eligió el territorio del departamento de Santa Cruz, colindante con las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay, porque se buscaba "incendiar" la región, alimentando condiciones subversivas entre el campesinado para formar el ejército latinoamericano de la revolución. Bustos pertenecía a la facción Centro de la guerrilla con el francés Debray y el peruano Juan Chang Navarro. Bustos discrepó de la estrategia de Guevara y abandonó el grupo, siendo capturado con Debray en las proximidades de Camiri. Con el sueño utópico de desencadenar la revolución armada en el centro de Sudamérica, el Che llegó a La Paz con un falso pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena González. Se había rapado el cráneo en el centro como si fuera semicalvo, con dos porciones de pelo a ambos lados. Cuando visité en su despacho al general Ovando Candia, ministro de Guerra, para obtener salvoconducto que me permitiera viajar como periodista a través de la zona guerrillera, sólo habían versiones no confirmadas sobre la presencia del Che en Bolivia. Pero el militar boliviano, arqueando las cejas con gesto de Mefistófeles teatral, me confió: "Ya sabemos que el Che está en Santa Cruz y tenemos la prueba del pasaporte falso que utilizó para entrar". Entonces no conocía el general Ovando que el Che, República de Bolivia, había obtenido una credencial que le presentaba como enviado especial de la OEA para realizar estudios económicos. También la red urbana de infiltrados consiguió otra credencial presentándolo ante el Instituto de Colonización y Desarrollo de Comunidades Rurales, que justificaba su presencia en los parajes campesinos de Santa Cruz. Otros comunistas de nacionalidades variadas se unieron al Che mientras viajaba, disfrazado, desde La Paz hasta Lagunilla, el último pueblo próximo a Ñancahuazú, escenario abierto de la guerrilla. Probablemente ingresaron disfrazados como él o viajaron desde poblados fronterizos de Brasil, Argentina y Paraguay. La integración multinacional de la guerrilla había sido acordada sin duda en La Habana, y algunos elementos salieron de la capital cubana. Lo deduzco por el caso que conozco personalmente: el médico peruano José Cabrera Flores, mi amigo de la infancia en Lima, residía en Buenos Aires y se graduó y casó allá. Según relato de sus familiares, Cabrera Flores viajó de Argentina a Cuba becado para estudios de posgrado sobre medicina tropical. Dramática sorpresa de la familia de Cabrera cuando conoció que había fallecido, y combatiendo en Bolivia. La guerrilla, formada por cubanos y sudamericanos entrenados en las montañas de San Andrés, Pinar del Río, Cuba, se componía de vanguardia, centro y retaguardia. En la vanguardia iban tres cubanos veteranos de guerrilla, a saber, Manuel Hernández Osorio, nacido en el barrio de Santa Clara. Se incorporó como jefe de la vanguardia y murió en la quebrada de Batán, cerca de La Higuera. también militaban en la vanguardia Dariel Alarcón Ramírez y Alberto Fernández Montes de Oca. Fernández llegó con el Che el 3 de noviembre de 1966 a La Paz y cayó en la quebrada del Yuro. Su nivel se mide porque formaba parte de la guardia personal de Guevara. Alarcón Ramírez fue el único sobreviviente y regresó a Cuba, nadie sabe cómo. El resto de la vanguardia era formado por bolivianos. Destacaba de ellos Roberto Peredo Leigue, hermano del Inti Peredo, ambos notorios comunistas en su país. Fungió como propietario de la finca donde se levantó el primer campamento guerrillero y fue aniquilado en la quebrada del Batán. En el centro la figura era el Che. En las discusiones preliminares a la entrada en acción la jefatura del Che fue objetada por Mario Monje, secretario general del Partido Comunista de Bolivia. En realidad el comunismo boliviano ortodoxo impugnó por impráctica e inmadura la estrategia de Guevara. Monje personificó esa resistencia de tipo estratégico de movilizar un movimiento desde el campo a la ciudad, porque aseveraban que el campesinado boliviano era escéptico a la revolución, después de la fracasada Reforma Agraria impulsada por el MNR de Paz Estenssoro. Monje, además, insistía que la guerrilla debía ser dirigida por un boliviano. En su Diario, el Che critica las pretensiones de Monje y desliza acusaciones de sabotaje y traición. Acompañaban a Guevara, enfermo de asma todo el tiempo, dos médicos, el peruano Cabrera Flores y el cubano Octavio Concepción de la Pedraja, quien demoró la retirada del Che por su mal estado físico. Hombres de probada confianza como políticos y combatientes estaban a su lado: los cubanos Eliseo Reyes Rodríguez, Gustavo Machín Hoed de Beche, Carlos Coello, Leonardo Tamayo Núñez. La élite combatiente boliviana era representada por Guido Peredo, Julio Luis Méndez Korne, que murieron peleando a su lado. Correo con Cuba fue el peruano Juan Pablo Chang Navarro de origen trosquista y relacionado a la guerrilla de su país. La figura más enigmática del Centro fue la argentino-alemana Haydee Tamara Bunke Bider. Después de la muerte del Che se comentó en Cuba que ella era una infiltrada de los soviéticos y que informaba directamente a Moscú a espaldas de su jefe y paisano. En el viaje de Santa Cruz a Camiri, en una de las frecuentes detenciones a la que fui sometido en la carretera, junto con colegas de México, Argentina, Brasil y España, un soldado nos contó que en la emboscada del vado de Puerto Mauricio, en el río Grande, ella quedó herida y pidió clemencia a grandes voces, pero fue rematada. Tania era hija de una rusa. Aparentemente llegó de visita a la guerrilla y allí se quedó en su doble función de combate e inteligencia. El líder de la retaguardia fue hombre de confianza del Che, el cubano Juan Vitalio Acuña Núñez, a quien menciona a cada paso en el Diario. Además, había tres cubanos y nueve bolivianos. En total, hubo 29 bolivianos, 16 cubanos, 3 peruanos y dos argentinos. Y varios desertores. Otros se alejaron voluntariamente por discrepancias estratégicas. La figura del francés Regis Debray surge entre sombras en el Diario del Che. Se advierte que Guevara no le tuvo confianza y prefirió que se alejara de la guerrilla. Al Che le indignó que Debray llevara al campamento a un inglés llamado George Andrew Roth que decía ser periodista interesado en escribir sobre la guerrilla, pero cuyo pasaporte mostraba borrones sospechosos sobre su Debray, temiendo que delatara su presencia. Yo entrevisté a Debray en la cárcel de Camiri, donde no tenía las comodidades del hotel Ritz de París, pero tampoco estaba en una mazmorra. Sus padres habían volado desde París al frente de una comitiva de abogados y defensores de los derechos humanos. Recorrían las calles polvorientas de Camiri bajo un sol calcinante. Los papás de Regis, sobre todo su mamá, no toleraban que unos pequeños indios hubieran encarcelado a su mimado bebé. Movieron cielo y tierra hasta que el autor de Revolución en la Revolución y asesor de Francois Mitterrand recibió una leve condena. Regis alegó que él no era guerrillero y que viajaba por la región buscando información para un libro sobre Bolivia. Se negó a corroborar que el Che estaba en Ñancahuazú en las entrevistas periodísticas, porque habría aceptado su involucramiento en la guerrilla y hubiera agravado su situación jurídica en el proceso. Le temblaban la mandíbula y el bigote cuando lo señalaban como miembro de la guerrilla. Quiso ser el André Malraux de la guerrilla boliviana. Concluyó como hijo de papito.

    Cómo murió

    ¿Cuál fue el desarrollo de la guerrilla? ¿En qué circunstancias murió el Che? El 7 de octubre escribió el Che sus últimas líneas. Al día siguiente, a las trece horas, en una estrecha quebrada donde se proponía esperar la noche para romper el cerco, una numerosa tropa enemiga hizo contacto con ellos. El reducido grupo de hombres que combatían en esa fecha el destacamento combatió heroicamente hasta el anochecer desde posiciones individuales ubicadas en el lecho de la quebrada y en los bordes superiores de la misma contra masas de soldados que los rodeaban y atacaban". Esta descripción de Fidel Castro retrata la situación patética del final del guerrillero argentino. ("Una introducción necesaria" en la edición cubana del Diario). Ya habían sido diezmadas la vanguardia y la retaguardia y el Centro se batía en retirada encajonado en los farallones del río Ñancahuazú. En el resumen del mes de septiembre, una semana antes de su muerte, el Che expresa la desesperación y el desaliento de la empresa guerrillera en el Diario: "ahora sí el Ejército está mostrando más efectividad en su acción y la masa campesina no nos ayuda en nada y se convierten en delatores... la tarea más importante es zafar y buscar zonas más propicias". Falló la concepción general de la estrategia guerrillera rural. Era utópico "incendiar" la región con participación de campesinos de Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay, y fundar un ejército revolucionario sudamericano. Un puñado de cubanos y sudamericanos no era suficiente, bajo ningún punto de vista, para organizar un ejército revolucionario, a pesar de la explotación económica y de los regímenes militaristas de facto. Convocar a los campesinos bajo lemas agrarias resultaba como un reestreno de las promesas incumplidas de la reforma agraria. Nulo fue el trabajo de proselitismo en la misma zona de operaciones, porque el Che desconocía la sicología del indígena boliviano y las limitaciones de comprensión del discurso revolucionario marxista. En Bolivia no hubo, como en Cuba, el apoyo de la población y de grupos clandestinos afines como el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario, que abrieron frentes de combate. Los errores tácticos fueron peores, según análisis de expertos militares e ideológicos. Resultó desastrosa la selección del escenario de la revuelta. Una selva seca de cardos, pobreza de recursos alimenticios naturales, ríos intransitables como el Grande, murallas rocallosas cerrando la salida al fondo del cañón del Ñancahuazú, dificultades enormes para transportar ayuda de parque o vituallas. La guerrilla terminó autoacorralándose en su retirada por el Ñancahuazú, acosada por una tropa de valerosos indígenas y mestizos que no pasaron por una academia militar pero conocedores del terreno, palmo a palmo. Nunca llegó la ayuda militar y médica de La Paz y La Habana que el Che ansiosamente aguardaba. La guerrilla se desarticuló rápidamente y el Che perdió contacto con la vanguardia y la retaguardia.

    ¿Fue sólo un mito?

    ¿Tuvo auténtica experiencia militar o sólo fue un gran agitador político? En Cuba se creó su aureola guerrillera. Pero en 1956 fue gravemente herido en Alegría del Río y salvado a rastras por Almejeiras y en Pinar del Río se le cayó la pistola y un balazo le entró por la boca y le salió por un oído. Su desprolijidad militar en la Sierra Maestra se arregla con la toma de Santa Clara, que dividió Cuba. Fidel le entregó el mando de la toma del cuartel Columbia, básico para entrar a La Habana, a Camilo Cienfuegos, y no a Guevara, que capturó La Cabaña, posición menor. En África no tuvo mando militar importante. En Bolivia comprendió que no es lo mismo enfrentar un ejército profesional que una fuerza en desintegración moral como la de Batista. Se habló de la existencia de asesores militares norteamericanos en la lucha antiguerrillera. Pero las acciones fueron planeadas y ejecutadas por oficiales y soldados bolivianos con pertrechos nada sofisticados. Fue un ejército humilde y sin grandes pedestales el que derrotó a la guerrilla liderada por un mito político.

    El Che quedó solo en una quebrada, herido con ráfagas de metralla en las piernas. El cañón de su fusil M-2 fue destrozado por un disparo y la pistola no tenía magazine, según observa el propio Fidel. Fue capturado vivo y llevado al pueblo de Higueras, donde permaneció 24 horas en el local de una escuela. El gobierno y las fuerzas armadas deliberaron sobre su suerte. Enjuiciarlo en proceso público representaba una conmoción internacional para un régimen militar criticado por intelectuales europeos por el juicio a Regis Debray. Entregarlo a Estados Unidos suponía pérdida de soberanía y Barrientos, según se dijo, rechazó la posibilidad. Se decidió entonces ejecutarlo y guardar el secreto sobre el entierro de sus restos para no levantar más el mito Guevara. La orden de la ejecución y el hecho mismo fueron consumados con frialdad militar que en Bolivia y en Cuba no conoce sentimentalismos. Se tejieron historias de oficiales embriagados para poder cumplir la orden. Por lo que he escuchado no hubo borracheras ni debilidades a la hora de ejecutar la orden. Guevara no fue torturado, ni vejado, ni sometido a interrogatorios afrentosos. Los bolivianos respetaron el valor de un combatiente abandonado en la selva cuyo coraje se sobrepuso a la pobreza de medios materiales. Cumplieron órdenes como soldados, como él se ciñó a su deber como revolucionario. En su mensaje de despedida, Ernesto Guevara habló de su sacrificio inminente: "Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor". Murió en su ley. La aventura política del Che empezó en la década de los '40 como el viaje de un médico que decide recorrer Latinoamérica tirando dedo. Ernesto Guevara conoció a Hilda Gadea, su mujer, en Lima. Con ella viajó a Guatemala y México.

    Cartas de despedida

    Habana
    "Año de la Agricultura"

    Fidel:

    Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (sí es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.

    Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo, que ya es mío.

    Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

    Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios. Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que té está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.

    Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como su hijo: eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.

    Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento, será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo y que trataré de ser fiel hasta la últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena; me alegro que así sea. Que no pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

    Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas. Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!

    Te abraza con todo fervor revolucionario

    Che

     

     

    Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:

    Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no este entre Uds.

    Casi no se acordaran de mí y los más chiquitos no recordarán nada.

    Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones.

    Crezcan como buenos revolucionarlos. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.

    Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad mas linda de un revolucionario.

    Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de

    Papá

     

     

    Febrero 15 de l966

    HiIdita querida:

    Hoy te escribo, aunque la carta te llegara bastante después; pero quiero que sepas que me acuerdo de ti y espero que estés pasando tu cumpleaños muy feliz. Ya eres casi una mujer, y no se te puede escribir como a los niños, contándoles boberías o mentiritas.

    Has de saber que sigo lejos y estaré mucho tiempo alejado de ti, haciendo lo que pueda para luchar contra nuestros enemigos. No es que sea gran cosa pero algo hago, y creo que podrás estar siempre orgullosa de tu padre, como yo lo estoy de ti.

    Acuérdate que todavía faltan muchos anos de lucha, y aun cuando seas mujer tendrás que hacer tu parte en la lucha. Mientras, hay que prepararse, ser muy revolucionaria, que a tu edad quiere decir aprender mucho, lo más posible, y estar siempre lista a apoyar las causas justas. Además, obedece a tu mamá y no creerte de todo antes de tiempo. Ya llegara eso.

    Debes luchar por ser de las mejores en la escuela. Mejor en todo sentido, ya sabes lo que quiere decir: estudio y actitud revolucionaria, vale decir: buena conducta, seriedad, amor a la Revolución, compañerismo, etc. Yo no era así cuando tenia tu edad, pero estaba en una sociedad distinta, donde el hombre era el enemigo del hombre. Ahora tu tienes el privilegio de vivir otra época y hay que ser digno de ella.

    No te olvides de dar una vuelta por la casa para vigilar a los otros críos y aconsejarles que estudien y se porten bien. Sobre todo Aleidita, que te hace mucho caso como hermana mayor.

    Bueno, vieja, otra vez, que lo pases muy feliz en tu cumpleaños. Dale un abrazo a tu mama y a Gina, y recibe tu uno grandote y fortísimo que valga por todo el tiempo que no nos veremos, de tu

    Papi

    Queridos viejos:

    Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.

    Hace de esto, casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor medico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo. Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consciente, mi marxismo esta enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.

    Puede ser que esta sea la definitiva. No lo busco pero esta dentro del calculo lógico de probabilidades. Si es así, va un ultimo abrazo.

    Los he querido mucho, solo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy.

    Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas flácidas y unos pulmones cansados. Lo haré.

    Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.

    Ernesto

     

     

    Entrevista al Sub-Comandante Marcos

    La Realidad Chiapas. El legendario comandante guerrillero Che Guevara “sigue vivo a 30 años de muerto, está con nosotros y está con Muchos más” afirmo el subcomandante Marcos jefe militar del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional(EZLN), Guerrilla indígena de Chiapas, estado sureño de México. ”El Che está más cerca de nosotros de lo que piensan muchos”, agregó.

    "El Che vuelve a caminar no sólo - o no preferentemente- con el uniforme de la guerrilla, con el uniforme de las armas, pero siempre con el espíritu de la rebeldía, con una propuesta ética de ser mejor" dijo Marcos en entrevista exclusiva concedida a Reuter.

    "En el 30 aniversario de su muerte el Che va a seguir sobreviviendo" comentó un Marcos reflexivo durante el encuentro efectuado en un lugar de la selva distante a media hora de La Realidad, lugar donde hizo su última aparición pública a principios del año.

    Empedernido fumador de pipa como el viejo guerrillero argentino, Marcos - refugiado en las montañas de la selva Lacandona como hiciera el mismo Che en su última aventura en Bolivia donde fue asesinado por el ejército de ese país el 8 de octubre de 1967- negó que aspire a heredar el hueco que dejó el Che.

    "No aspiramos a su herencia. Pero evidentemente la camisa y el peso de la herencia política, moral, ética del Che es demasiado grande para cualquiera. Pero de alguna u otra forma todos los movimientos rebeldes de América Latina son herederos de la rebeldía del Che, de su aspiración a un mundo mejor, de la aspiración a un ser humano mejor y de la necesidad de luchar por construir ese mundo y por convertirse en ese hombre mejor", aseguró a Reuter.

    Sentado sobre los restos de un árbol caído, el subcomandante señaló que "son herederos del Che no sólo los movimientos armados o guerrilleros que hay en América Latina. También todos los movimientos sociales, todos las organizaciones políticas de izquierda, de esta otra gran mayoría de la sociedad latinoamericana que es la sociedad civil: jóvenes, mujeres, niños - no pocos -, homosexuales y lesbianas, todos los sectores marginales, son herederos del Che".

    "Esta es una herencia muy grande, algo que cualquiera puede hacer. Esto no significa dejar todo, irse a la montaña, tomar un fusil y desafiar al poder mundial sino que es esa posibilidad de rebeldía y de que esa rebeldía se traduzca en un mundo mejor para otros. Nosotros decimos que nuestra consigna de `Para todos todo, nada para nosotros' es una consigna que tomamos del reconocimiento y la ascendencia ética que tomamos del Che", agregó Marcos.

    Según el líder Zapatista, en Ernesto Guevara ésta historia "en él alcanzó una corporeidad muy definida pero que tiene que ver con toda esta rebeldía que subyace en América Latina desde su nacimiento", dijo a Reuter.

    En 30 años muchas cosas han pasado dijo Marcos mientras se tomaba la vicera de su vieja gorra café llena de remiendos en la que sobresalen tres estrellas rojas deslavadas por el sol. "El hecho de que se celebren 30 años y de que el Che haya podido sobrevivir no sólo a su muerte sino a los intentos de banalización, de convertirlo en un objeto de consumo o de moda.

    Que 30 años después, por un fecha o por la aparición de su osamenta, vuelva a plantearse su vigencia, muestra esta tozudez o esta necedad de América Latina y de todo el mundo de reiterar la rebeldía y la posibilidad de que esa rebeldía se traduzca en la construcción de mejores caminos para todos" comentó el vocero de la guerrilla integrada por indígenas mayas de Chiapas.

    Balanceando el AR-15 entre sus botas cafés visiblemente desgastadas, Marcos recordó que "el Che vuelve a sobrevivir al ataque del tiempo, como también sobrevivió al ataque del mercado, como sobrevivió a pesar de todo al ataque de las boinas verdes en Bolivia, como sobrevivió a los intentos de sacralizarlo y santificarlo, sobre todo por ciertos sectores de la izquierda latinoamericana".

    "Vuelve a aparecer con nosotros, aparece con otros grupos armados, con grupos pacíficos, con grupos civiles, con organizaciones no gubernamentales", puntualizó.

    "La gran aportación del Che, su gran herencia, es el valor ético de una propuesta que le valió el reconocimiento no solo de los sectores de izquierda sino también de la derecha y de sus enemigos. Esta consecuencia con una forma de pensar y de vivir hasta las últimas consecuencias con esa forma de pensar" señaló el estratega militar del EZLN, un movimiento armado que ha sido calificada como la primera guerrilla "posmoderna" del mundo.

    "El problema ahora es que la figura del Che está un poco envuelta en la bruma, en el tiempo transcurrido desde de su caída en la quebrada del Yuro, en — acahuazú (Bolivia). Hay discusiones sobre si el Che era bueno, era malo, si era muy militarista si era muy intolerante, si era un santo, si era un gran hombre o no. Finalmente, lo que sobrevive a todas esas polémicas más o menos serias y profundas, más o menos irrelevantes, es la posibilidad de poder construir un mundo mejor para todos y que ese mundo pueda ser habitado, vivido y llevado adelante por un ser humano mejor al que ahora somos", dijo el jefe guerrillero mexicano.

    Con humildad, Marcos comentó que al Che los zapatistas "tratamos de conocerlo mejor, tratamos de tomar lo mejor de él, como tratamos de tomar lo mejor de otros héroes sobre todo nacionales, de Hidalgo, Morelos, de Vicente Guerrero, de Villa y de Zapata. Para traerlos a nuestra historia y poder construir desde atrás, porque a partir del pasado se puede construir un mundo mejor para todos".

    "La figura del Che es una ayuda, simplemente porque estos ideales son posibles de que empiecen a hacerse realidad en seres humanos y que no se conviertan en un sueño, en algo que está acorralado o arrinconado en lo que muchos llaman la utopía irrealizable, que no se puede lograr", subrayó.

    En el papel de visionario y de intelectual, Marcos : "La izquierda no está liquidada sino tiene mucho que decir todavía y esta especie de silencio mundial que parece haber ahorita, será muy semejante al silencio que tuvimos nosotros, un periodo de reflexión interna de reconstitución y una nueva aparición, una nueva irrupción en el escenario mundial con una propuesta más novedosa y más creativa y mejor. Esa izquierda va a poder asimilar los triunfos y las derrotas que ha tenido a lo largo de su historia".

    "Vemos muy lejana la muerte de la izquierda a escala mundial, al revés, pensamos que va a volver a aparecer y a resurgir y que va a convertirse realmente en una alternativa mundial, que va a poder rivalizar con éxito frente al modelo neoliberal que trata de aplicar la derecha y que ahora puede estarle favoreciendo pero no será por mucho tiempo. Las señales de la crisis de los modelos neoliberal son cada vez más agudas y más alarmantes" dijo el Subcomadante rebelde clavando la mirada en el horizonte.

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