Época barroca española

Historia. España. Austrias menores. Felipe III y IV. Validos. Crisis 1640. Política exterior. Economía. Sociedad. Cultura. Literatura. Conceptista. Culteranismo. Arte

  • Enviado por: Anuska
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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7. LA ESPAÑA DEL BARROCO

7.1. La España de los Austrias menores: Los validos

7.2. La España de los Austrias menores: Los conflictos internos

7.3. La crisis de 1640

7.4. La España de los Austrias menores: La política exterior. El ocaso de la hegemonía de los Habsburgo

7.5. Evolución económica y social en el siglo XVII

7.6. Mentalidad y cultura en el Siglo de Oro

7.7. El arte en el Siglo de Oro

7.1. La España de los Austrias menores: Los validos

Durante el siglo XVI los reyes de España se hicieron cargo del gobierno de la nación, no sucederá así en el siglo XVII, donde los monarcas españoles entregarán las labores de gobierno a miembros de la nobleza que gozaban de su confianza y amistad, y que recibirán el título de validos. Estos reyes son los llamados Austrias menores, y son: Felipe III, que reina desde 1598 hasta 1621; Felipe IV, que reina desde 1621 hasta 1665; y Carlos II, que reina desde 1665 hasta 1700. Esta institución de los validos no fue privativa de España, en otros países los reyes también dejaron el poder en manos de otras personas. En el caso de Francia, destaca el cardenal Richelieu y el cardenal Mazarino.

Felipe III tuvo dos validos. El primero fue don Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma. El siguiente fue el hijo del duque de Lerma, el duque de Uceda. Estos validos eran muy corruptos. El duque de Lerma estaba muy preocupado por su bienestar personal y el de su familia, por eso no dudó en tomar medidas desfavorables para España. El duque de Lerma decidió expulsar definitivamente a los moriscos, expulsión muy negativa en un país que vivía de la agricultura, porque los moriscos se dedicaban al cultivo de los campos y, al marcharse, los campos quedaron abandonados. Otra medida descabellada consistió trasladar la capital del Estado a Valladolid por un periodo de cinco años, porque a los cinco años volvió a Madrid.

Los validos de Felipe IV fueron don Gaspar de Guzmán, conde duque de Olivares y el sobrino de éste, el duque de Haro. El conde duque de Olivares también era un hombre muy corrupto, pero éste sí intentó que España recobrase el prestigio que había tenido con los Austrias mayores. Sólo había un problema: España no estaba en la misma situación económica, ahora era mucho peor. El conde duque, en política interna, decidió que todos los reinos girasen en torno a Castilla, aplicando un modelo de centralismo político. Esta medida no trajo más que problemas, se levantaron en Aragón, Andalucía, Vizcaya, Portugal y Cataluña. En política exterior, no quiso renovar la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos. Se enfrentó con Francia, que participaba en la Guerra de los Treinta Años. Tuvo que hacer frente a una sublevación en Nápoles. Provocó un altercado diplomático grave con Inglaterra. La actuación del conde duque fue ampliamente criticada por Quevedo en sus escritos.

La situación que se planteó durante el reinado de Carlos II fue muy diferente, porque Carlos II era una persona disminuida. Debido a esta situación, todo el mundo quiso “reinar”. Mientras fue pequeño, a la muerte de su padre, tuvo la regencia doña Mariana de Austria, que fue una mujer muy intrigante. Cuando el rey fue mayor, la reina nombró valido a don Fernando de Valenzuela. Fue tal la actividad como valido de éste, que era conocido en palacio por el sobrenombre de “El duende de palacio”, que el hermanastro del rey decidió hacerse cargo de la situación, destituirle y enviarle desterrado a las Islas Filipinas. Don Juan José fue el siguiente valido pero murió, entonces la reina mandó al duque de Medinaceli, tras éste nombró al conde de Oropesa. Los dos fueron separados de su cargo cuando intentaron tomar medidas que no gustaron a doña Mariana.

7. 2. La España de los Austrias menores: Los conflictos internos

Durante el reinado de Felipe III, el conflicto grave que se planteó fue la medida que tomó el duque de Lerma de expulsar a los moriscos. Esta medida de 1609 se aplicó primero en Valencia y, de Valencia, se extendió a otros territorios del Estado. La medida no pudo ser más contraproducente. Los moriscos se encargaban fundamentalmente de cultivar las tierras y, al marcharse, las tierras quedaron abandonadas y esto fue nefasto para una economía cuya principal fuente de ingresos era la agricultura.

Mucho peores fueron los problemas internos que se plantearon durante el reinado de Felipe IV. Debido a la política centralista del conde duque, los portugueses, que bajo ningún concepto querían ser castellanizados, se sublevaron y nombraron al duque de Braganza rey de Portugal, con el nombre de Juan VI. España no reconocería la independencia de Portugal hasta 1668, ya fallecido el rey Felipe IV. También se sublevó Cataluña, los acontecimientos más importantes de esta sublevación se centraron en el día del Corpus Christi del año 1640, día conocido como “El Corpus de sangre”, en el que fue asesinado el virrey y se proclamó una república independiente, a la que fue necesario someter a las armas. También se levantó Aragón, los aragoneses pretendieron nombrar rey al duque de Míjar. También se levantó Andalucía. Hubo problemas en Vizcaya, donde la población se opuso a que les implantasen un impuesto sobre la sal y, también se negaron, a que se reclutase a la población para el servicio militar obligatorio.

Durante el reinado de Carlos II, el problema más grave lo planteó la deficiencia del rey, que hizo que hubiese luchas internas por el poder. También lo planteó la sucesión del rey, que igualmente originó luchas y presiones.

7. 3. La crisis de 1640

Esta crisis estalla durante el reinado de Felipe IV. La causa de esta crisis fue la aplicación de la política centralista del conde duque de Olivares. El problema más grave lo plantearon Cataluña y Portugal y, en ambos territorios, la fecha clave fue 1640.

Cataluña, a causa del centralismo, se vio obligada a pagar fuertes tributos a Castilla y, además, a tener en sus tierras presencia de tropas castellanas e italianas. Esto hizo que se produjera un violento levantamiento protagonizado por los campesinos y la pequeña burguesía, contando con la ayuda de Francia que vio que era una buena ocasión para iniciar el desprestigio de España. El día 7 de junio de 1640, el Corpus Christi, en Barcelona se produjeron muchos saqueos y ataques contra la nobleza y la alta burguesía. Estos ataques llegaron a su punto culminante con el asesinato de un virrey, que era el conde de Santa Coloma, a continuación se proclamó la república independiente de Cataluña, para posteriormente reconocer al rey Luis XIII de Francia como conde de Barcelona. Fue necesario recurrir a las armas, al frente de las tropas se puso a don Juan José de Austria y este no pudo hacerse con el control de Barcelona hasta 1652. La paz no se firmó hasta 1659 y es la llamada Paz de los Pirineos. Por esta paz, los catalanes juraron fidelidad al rey Felipe IV, pero este tuvo también que jurar respeto a los fueros y privilegios de Cataluña. Esta paz también se firmó con Francia, por esta paz se fijaron las fronteras entre Francia y España, y se le tuvieron que entregar algunos territorios a los franceses como el Rosellón y la Cerdaña.

También Portugal tuvo en 1640 su fecha clave, cuando el rey de Braganza fue proclamado el rey Juan IV de Portugal, con lo que Portugal se independizó. Una serie de meteduras de pata fueron la causa de este levantamiento y de la independencia portuguesa: El mal gobierno de la regente, el empleo de las riquezas procedentes de las colonias portuguesas para sufragar la política exterior de Castilla, el centralismo que intentaba aplicar el conde duque, el que se llevaron soldados portugueses a Cataluña para sofocar los problemas catalanes. Todo esto hizo que Portugal se independizase.

Como consecuencia del levantamiento catalán, también se levantaron Aragón, Andalucía y Vizcaya.

7. 4. La España de los Austrias menores: La política exterior. El ocaso de la hegemonía de los Habsburgo.

El reinado de Felipe III se caracterizo por una política exterior bastante pacífica. Así por ejemplo, en Francia muere asesinado del rey Enrique IV, entonces en un primer momento se pensó que España estaba detrás de este asesinato pero no se pudo probar nada y , como la situación en Francia era delicada, su esposa, María de Médicis, prefirió buscar la paz con España a través de alianzas matrimoniales. Con Italia la situación fue algo tirante, en especial con la República de Venecia porque allí estalló una conspiración y los venecianos pensaron que estaban detrás los españoles, pero no se pudo probar nada. Con Inglaterra las relaciones fueron buenas porque se firmó con Jacobo I la Paz de Londres, que establecería el libre comercio. Con los Países Bajos fue el único territorio con el que hubo enfrentamientos bélicos, la guerra duró nueve años. Al frente de los españoles se encontraba Ambrosio de Spínola, que consiguió firmar con los holandeses la Tregua de La Haya, también conocida como Tregua de los Doce Años.

Durante el reinado de Felipe IV, la política exterior fue mucho más complicada. Esto se debió a que el Conde Duque de Olivares quería recuperar el prestigio exterior de España sin tener en cuenta que no disponía de medios para ello. Con Francia, las relaciones fueron malas. Algunos de los enfrentamientos fue en ultramar. Francia además entró en la Guerra de los Treinta Años, que enfrentaba a católicos y protestantes y, curiosamente, entró en el bando de los protestantes. Aprovechándose de que España tenía el problema de Cataluña, invade el norte de España. España decide invadir Francia y España es derrotada en la batalla de Rocroi. Cuando termina la Guerra de los Treinta Años, se firma la Paz de Westfalia, con resultado adverso para España que pierde definitivamente Holanda. España, además, firmaría con Francia la Paz de los Pirineos y, por esta paz, tuvimos que entregarle algunos territorios como el Rosellón y la Cerdaña. Y además en esta paz se fijaron las fronteras entre España y Francia. Con Italia hubo problemas en Nápoles. El virrey intentó poner un impuesto sobre la fruta y los napolitanos se sublevaron capitaneados por Tomás Aniello, conocido como Masaniello, contando con ayuda de Francia. Fue necesario enviar al ejército con don Juan de Austria al frente, que se hizo con el control de la situación. Entonces se cambió el virrey, el nuevo virrey consiguió pacificar el reino. Con Inglaterra las relaciones fueron malas, y lo fueron por el comportamiento del Conde Duque hacia el heredero de la corona británica. Se estaban realizando negociaciones para casar al príncipe de Gales, Carlos, con la infanta española María, hija de Felipe III. El inglés decidió venir a España porque quería conocer personalmente a la infanta. Sin embargo, el Conde Duque ponía pegas a las reuniones e incluso llegó a cometer alguna falta de educación con la delegación inglesa, por lo que Carlos decidió dar por rotas las negociaciones y regresar a su país. Cuando fue rey participó en todas las coaliciones que se formaron contra España. Con los Países Bajos terminó la Tregua de los Doce Años, entonces el Conde Duque no la quiso renovar, por o que volvieron a reanudarse los enfrentamientos. En estos enfrentamientos destacó la rendición de la ciudad de Breda, con la presencia de Ambrosio de Spínola al frente de las tropas españolas. Desde España, se fueron enviando distintos gobernadores a los Países Bajos. A la muerte de Isabel Clara Eugenia, entre los gobernadores estuvo el cardenal infante D. Fernando, hermano de Felipe IV. Cuando éste iba hacia los Países Bajos, el imperio alemán solicitó su ayuda para luchar en la Guerra de los Treinta Años, el cardenal consiguió derrotar a los suecos en la Batalla de Nordlinger.

La política exterior del reinado de Carlos II fue diferente porque estuvo marcada por el tema de la sucesión al trono de España. Carlos II heredó los problemas con Francia, cuyo rey era Luis XIV. Luis XIV quiso recuperar para Francia todos los territorios que había poseído cuando Francia era las Galias. Entonces empezó lo que se llamó las Guerras de Devolución, con resultado más bien adverso para los españoles. La primera guerra terminó con la Paz de Aquisgrán, por la cuál los franceses nos devolvieron algunos territorios ocupados, pero se quedaron con otros.

7.5. Evolución económica y social en el siglo XVII

España, en estos momentos, era un país cuya principal fuente de ingresos era la agricultura, los cultivos fundamentales eran la triada mediterránea (cereales, vid y olivos), por eso fue muy negativa la expulsión de los moriscos porque éstos eran los que cultivaban la tierra y, la marcharse, los campos quedaron abandonados. La ganadería tampoco tuvo mucho éxito porque la asociación de la Mesta se vio muy perjudicada por los agricultores, de forma que quedo convertida en una hermandad de ganaderos de carácter voluntario. Descendió el ganado lanar. La industria también sufrió un retroceso porque los productos españoles no podían competir con los de los Países bajos, Inglaterra y Francia, que eran de mucha mejor calidad. El comercio también tenía problemas. En el interior, los problemas eran de tipo administrativo, cambio de monedas, tasas aduaneras… En el exterior, había comercio pero estaba en manos de compañías extranjeras así que no reportaba ningún beneficio para España.

En cuanto a la población, también durante el siglo XVII sufrió un retroceso debido a causas naturales y causas no naturales. Las causas naturales fueron las epidemias, sobre todo la peste, y el hambre. Las zonas más afectadas por las epidemias fueron sobre todo Andalucía y Levante. Otra causa natural fue la altísima mortalidad infantil. También hubo otras causas no naturales como la guerra, que hace que la población disminuya porque hace que aumente la mortalidad y disminuya la natalidad. Muchos castellanos emigraron a América. Otra causa que afectó sobre todo a la corona de Aragón fue la expulsión de los moriscos.

La sociedad estaba dividida en estamentos. Estaba el estamento privilegiado y el estamento no privilegiado. El estamento privilegiado lo formaban la nobleza y el clero. La nobleza continuó con muchos privilegios pero sin demasiados poderes, si bien si tenían influencias en el campo político y en el campo social. El clero aumentó mucho y, al aumentar, perdió en categoría moral e intelectuales estamento no privilegiado lo formaban la burguesía, los trabajadores y los campesinos. Fueron a los que más les afectó la crisis económica y los que intentaron defender sus intereses con los gremios. Mucha burguesía catalana decidió marcharse a América y establecerse allí. Por último, decir que los que tenían menos posibilidades eran los que peor lo pasaron ante la crisis e hizo que creciera el número de mendigos y bandoleros.

7.6. Mentalidad y cultura en el Siglo de Oro

Este es el siglo del barroco. La palabra barroco se empezó a utilizar de forma despectiva y su origen etimológico no está claro. Por un lado, puede ser que esta palabra derive de una palabra portuguesa: Barrueca, definiendo barrueca a las perlas irregulares y deformes. Otro posible origen es que, en filosofía, en concreto en la lógica, hay un silogismo complicado que recibe el nombre de baroco. El barroco implica la extensión, el movimiento, la espectacularidad, el triunfo de la imaginación. Esto se explica por la crisis que atravesó España, la realidad no gustaba y la imaginación permitía refugiarse en “otras realidades”. El barroco es también un movimiento relacionado con la Contrarreforma. El barroco español continuó en la literatura el esplendor del siglo XVI. Así por ejemplo, en la lírica encontramos dos grandes escritores que pertenecían a corrientes distintas: Quevedo y Góngora. Góngora es representante del culteranismo, que concede más importancia a la forma que a los contenidos, por esta razón aparecen numerosas figuras literarias en los textos (hipérbaton, metáfora…) y numerosas alusiones cultas, sobre todo a los dioses del Olimpo. Quevedo es conceptista, esta corriente, al contrario que la anterior, concede más importancia a los contenidos que a la forma, es escritor de una novela picaresca “El Buscón”. Dentro del teatro citar a Pedro Calderón de la Barca, autor de obras sacramentales como “El gran teatro del mundo”.

7.7. El arte en el Siglo de Oro

El barroco en España es eminentemente religioso. Se debe fundamentalmente a que los grandes encargos procedían de la Iglesia y también a la fuerte influencia del Concilio de Trento.

La arquitectura barroca es una arquitectura caracterizada por el movimiento. Las plantas son centralizadas y las fachadas de los edificios tienen muchos entrantes y salientes. Estos entrantes y salientes crean zonas de luz y sombra y crea ritmo y, por lo tanto, movimiento. Además la arquitectura barroca tiene muy en cuenta la zona en la que se va a levantar el edificio porque busca el efecto escenográfico. En el barroco español hay dos etapas: La primera abarca la primera mitad del siglo XVII y la segunda abarca la segunda mitad de este mismo siglo. En la primera mitad todavía el estilo herreriano tiene mucho peso. Se hacen edificios de ladrillo rojo y la piedra decorará las esquinas y portadas. El arquitecto por excelencia es Gómez de Mora, de él es la Plaza Mayor de Madrid y la iglesia de la Encarnación. En la segunda mitad la arquitectura ya es barroca, propiamente dicha. Destaca Pedro Ribera, que hace el Puente de Toledo, el Cuartel de Conde Duque, la fachada del Hospicio, la fachada de la iglesia de Montserrat. También destaca José de Churriguera y el hecho de que él dé nombre a un estilo muy peculiar: El churrigueresco, que tiene su mejor foco en Salamanca. José de Churriguera tiene algunas obras de Madrid: Cerca de Alcalá de Henares hizo un poblado llamado Nuevo Baztán y, en Madrid, hizo el palacio Goyeneche.

La escultura barroca española continúa en la línea de la escultura flamenca, escultura centroeuropea. Es una escultura con preferencia por los temas religiosos y que emplea como materiales la madera policromada y estofada. Es en este momento cuando se empiezan a hacer los pasos de Semana Santa. Estas imágenes de los pasos reciben el nombre de imaginería. Tiene dos escuelas: La castellana y la andaluza. Las dos escuelas tienen unas características extremadamente peculiares: Al carácter sobrio y austero de los castellanos le corresponde una escuela teatralera, gesticulante y exagerada, mientras que al carácter teatralero y gesticulante de los andaluces le corresponde una escuela sobria y austera. De la escuela castellana, destaca Gregorio Fernández o Hernández, una obra suya es el “Cristo yacente” de El Pardo. La escuela andaluza tiene dos focos: El sevillano y el granadino. En el sevillano destacan Juan Martínez Montañés, que es autor de una “Inmaculada” que recibe el nombre cariñoso de “La cieguecita”, y también destaca Juan de Mesa, autor del “Jesús del Gran Poder”. En la escuela granadina destaca Alonso Cano, autor de una “Inmaculada”, también tenemos a Pedro de Mena, que ha hecho la “Magdalena penitente”.

La pintura barroca surge en Italia y se organiza en torno a dos tendencias: Una tendencia era la tenebrista-naturalista y la otra es el barroco decorativo. En España, la pintura barroca se adscribe al tenebrismo-naturalismo. Será una pintura de fuertes contrastes, de claroscuros y también será surrealista. Pero esta pintura irá evolucionando, aclarando la paleta y dando a toda la composición una mayor luminosidad. Es una pintura que buscará plasmar las calidades de los objetos, que pinta con un resultado óptimo. En España, la pintura será sobre todo religiosa pero también habrá retratos y pintura de género (bodegones). Encontramos tres escuelas: La escuela valenciana, la sevillana y la madrileña. En la escuela valenciana destaca Francisco Ribalta, que es tenebrista y es autor de “San Francisco confortado por un ángel músico”, y también José de Ribera, que toda su vida trabajó en Nápoles y recibe el nombre de El Españolito y es autor de los cuadros de las Magdalenas penitentes. En la escuela de Sevilla, en la primera mitad nos encontramos a Zurbarán, que tiene uno de los mejores bodegones que se han pintado jamás (en el Museo del Prado) y también en este museo tiene una Santa Casilda. En la segunda mitad del siglo nos encontramos a Bartolomé Esteban Murillo, que durante unos años ha estado muy desprestigiado pero que ha vuelto a recuperar su prestigio. Era desprestigiado porque se le consideró el pintor de los niños porque en sus cuadros predominan los niños, como en “La Inmaculada `Soult'”. El otro pintor es Valdés Leal, que sólo pinta alegorías que tienen que ver con la muerte y, como la muerte iguala a todo el mundo, reciben el nombre genérico de “Postimetrías” o “Vanitas”. En la escuela madrileña destaca Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, aunque siempre firmó con el apellido materno.

Diego Velázquez nace en Sevilla en el año 1599, en el seno de una familia de ascendencia portuguesa. Su familia enseguida descubre sus enormes dotes para pintar y le buscan un taller para que trabaje de aprendiz, de forma que en el taller de Herrera el Viejo, pero no congenian. Entonces Velázquez abandona el taller de Herrera e ingresa en el taller de Francisco Pacheco. Con este se lleva extraordinariamente bien y se convierte en su suegro porque Velázquez se casa con su hija, Juana Pacheco. Pacheco tenía en su taller una tertulia y, moviéndose, consiguió influencias para que Velázquez viajase a Madrid para hacerle un retrato al rey Felipe IV. Velázquez viene a Madrid pero no consigue retratar al rey. Entonces, regresa a Sevilla. Sin embrago, Pacheco sigue intentándolo y Velázquez vuelve de nuevo a Madrid, en esta ocasión sí consigue retratar al rey y éste queda tan encantado que le nombra Pintor de Cámara y, además, le otorga habitaciones en el Alcázar, para que Velázquez viva en palacio. Velázquez empieza a pintar retratos de la familia real y a copiar cuadros del palacio y, en esto, llega a Madrid un importante pintor flamenco llamado Pedro Pablo Rubens, que venía con una misión diplomática. Éste conoce a Velázquez y le aconseja que viaje a Italia. Velázquez le pide permiso al rey para viajar a Italia. El rey se lo concede y en 1629 parte para Italia. Viaja por toda Italia y admira la pintura de Miguel Ángel, Rafael y de los pintores venecianos Tiziano, Tintoretto… Regresa a España en 1631. Continúa haciendo retratos pero el rey le hace unos encargos: Que pinte una serie de cuadros para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. También le manda que pinte cuadros para un pabellón de caza que se estaba haciendo el rey en el Pardo, se llama Torre de la Parada. El rey nombra a Velázquez aposentador real. Entonces, él quiere volver a Italia y le pide permiso al rey ir a Italia a comprar cuadros y esculturas para los palacios del rey. En 1649 Velázquez partió para Italia y volvió a hacer un recorrido, el rey tuvo que mandarle varias cartas pidiéndole que volviese hasta que, por fin, decide volver en el año 1651. Será entonces cuando pinte sus mejores cuadros. Acude a preparar los aposentos del rey en la Isla de los Faisanes, en el río Bidasoa. Porque se iban a celebrar los esponsales de la infanta María Teresa con el rey Luis XIV de Francia. Al regreso, se sintió mal y falleció a los pocos días, en concreto en el año 1660.

· Etapa sevillana “La adoración de los magos”

· Primera etapa en Madrid “Los borrachos o el triunfo de Baco”

· Primer viaje a Italia “La fragua de Vulcano”

· Segunda etapa en Madrid “Las lanzas o la rendición de Breda”

· Segundo viaje a Italia “La Venus del espejo”

· Última estancia en Madrid “Las meninas” y “Las hilanderas o fábula de Aracne” (su último cuadro)

El estilo de Velázquez evolucionó a lo largo de toda su vida y es al final de ella, a través de las manchas de color, cuando se le puede considerar un precursor del impresonismo.

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