Entrenamiento autógeno

Psicoterapia. Psicohigiene. Tratamiento psicológico. Prevención y terapia de alteraciones de conducta. Autotranquilización. Ejercicios de relajación. Superación de estrés

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ENTRENAMIENTO AUTOGENO

    Es un método de relajación descrito por el Neurólogo J.H. Schultz en el primer tercio del

siglo XX, que ha sido avalado por numerosos estudios científicos, que confirman su eficacia

en el terreno de la psicohigiene, pedagogía, prevención y terapia de numerosas alteraciones

conductuales y orgánicas.

    A lo largo de la historia de la humanidad, las personas hemos intentado buscar una

fórmula que nos permita encontrar el secreto de la felicidad y un mejor conocimiento de

nuestras potencialidades para que sean más eficaces para ayudarnos a comprender la

importancia de las cosas.

Definición de entrenamiento autógeno

    Ejercitar la mente por si mismo, de forma voluntaria, para influir en el comportamiento

del resto del organismo. Los cambios fisiológicos provocados ponen de relieve que el

método queda lejos de ser una simple persuasión.

Contraindicaciones

    Aquellas personas con problemas psíquicos no deberían realizarlo, y los que tienen arritmias cardíacas, sólo se recomienda efectuar los dos primeros ejercicios.

Fundamentos

  • El cuerpo y los procesos mentales constituyen una unidad; es decir, no estamos formados por 2 partes separadas, sinó por una sola.

  • 2. El aprendizaje mental es capaz de influir sobre el resto del organismo, y a la inversa.

  • Tiene su origen en la hipnosis clínica que es un estado parecido al sueño que se

  • consigue por influencia psíquica siempre en las personas normales. La hipnosis

    superficial proporciona una agradable tranquilidad, en el cual se mantiene despierta y

    viva la vida interior.

    El ensimismamiento por propia iniciativa (autohipnosis),

    provoca cambios en la fisiología corporal (relajación muscular, relajación de la

    musculatura lisa vascular, modificación del ritmo cardíaco y respiratorio)

    proporcionándole un valor intrínseco reparador de determinadas enfermedades.

  • No recurre a la voluntad consciente, activa; sino que se sirve de una entrega interior

  • a determinadas representaciones preestablecidas; al igual que cuando nos "entregamos"

    al sueño de forma natural (sin esa voluntad activa de dormir).

  • Evitar caer en una autopersuasión de reposo, sin que lleve acompañado cambios

  • fisiológicos reales.

  • Una idea representada con suficiente intensidad, en estado de concentración

  • determina un manifiesto cambio involuntario

         Así por ejemplo, si se quiere relajar la musculatura del brazo mediante concentración,

    sólo hay que representar interiormente el estado de relajación. La relajación

    muscular es una sensación de peso. Así pues, en el entrenamiento autógeno

    sólo tenemos que concentrarnos en la fórmula "mi brazo pesa mucho".

    Objetivos que se alcanzan a través del entrenamiento autógeno

  • Autotranquilización conseguida por relajación interna y no por propia imposición.

  • 2. Restablecimiento corporal y psicohigiene.

    3. Autorregulación de funciones orgánicas.

    4. Aumento de rendimiento (memoria, etc.)

  • Supresión del dolor.

  • Autodeterminación mediante la formulación de propósitos concretos, consiguiendo

  • afrontar mejor muchas situaciones vitales estresantes o dolores musculares.

  • Capacidad de autocrítica y autodominio, al mejorar nuestra visión interior de

  • nosotros mismos.

  • Formulación de propósitos (posibilita la obtención de metas humanas dentro de la

  • ética)

    Tiempo de aprendizaje

        En condiciones normales, si se practica el método regularmente 2-3 veces al día durante

    unos 3 minutos, cada ejercicio se aprende en 10 a 15 días. Cada avance en el

    entrenamiento ha de adquirirse mediante ejercitación sistemática y tiene como premisa el

    haber efectuado y dominado las etapas anteriores. Por lo tanto, el aprendizaje de la técnica

    general precisa un tiempo de tres ó cuatro meses.

        Asimismo, si se abandona el método (aunque sea temporalmente) se debe iniciar todos

    los pasos desde el principio, si bien el aprendizaje es más rápido.

    Preparación

        Punto de partida imprescindible. Estos ejercicios sólo resultan eficaces cuando quién lo

    realiza se concentra, siendo más fácil en las siguientes condiciones:

  • Habitación tranquila, luz escasa o ninguna, sin sonidos perturbadores, temperatura

  • agradable, con ropa cómoda, con ó sin música agradable propia para la relajación

    (clásica ó similar), sentado o tumbado en un sitio cómodo, etc.

  • Postura cómoda, sentado en un sillón ó bien acostado con los brazos extendidos a lo

  • largo del cuerpo.

  • Ojos cerrados. Importante para no distraerse en otras cosas que vemos.

  • Ahora hay que decirse a sí mismo "estoy completamente tranquilo".

  • 5. No hay que preocuparse si durante la realización de los ejercicios acuden a su

    Mente pensamientos ajenos al mismo. Es habitual al inicio del tratamiento.

    No luche contra ellos, con la práctica van desapareciendo.

  • En ningún caso cambie el orden de los ejercicios.


  • Ejercicios

    Ejercicio 1: El peso (relajando los músculos)

        Los músculos voluntarios son los más conocidos por nosotros mismos, y por tanto,

    Son los que mejor controlamos. El mundo actual somete al hombre a situaciones

    difíciles que, en la mayoría de casos, conllevan tensiones musculares asociadas a una cierta

    angustia vital. Ambas cosas proporcionan un círculo y una tensión que no es fácil romper.

    Precisamente este ejercicio, puede conseguirlo.

    ¿Cómo se hace el ejercicio?

    Hay que decirse a sí mismo la siguiente frase, con la máxima concentración y visualizando

    interiormente la parte del cuerpo que vamos a trabajar:

    "mi mano (ó mi brazo) derecha (izquierda, si es zurdo) pesa mucho", 6 veces.


    "estoy completamente tranquilo", 1 vez.

    Muy importante: permanezca sólo alrededor de 3 minutos en este estado de concentración.

    No es preciso mantenerse durante más tiempo; si lo hace pueden producirse molestias

    innecesarias y sensaciones desagradables.

    Para salir de la relajación se deben seguir unas pautas

        Tras la práctica de todos los ejercicios que componen el método, el sistema de retroceso

    ó salida de la relajación es siempre el mismo.

        Se ha de efectuar el retroceso, siempre de la misma forma y con el mismo orden prefijado.

    Se han de seguir los pasos que se indican (recuerdan a la forma de despertarnos cada

    mañana), para conseguir que la relajación sea gratificante, evitando sensaciones

    incómodas:

  • Flexionar y extender los brazos y piernas varias veces, vigorosamente

  • Realizar varias respiraciones profundas

  • Por último, abrir los ojos

  •     Si se decide practicar la relajación en la cama, antes de dormir; no es necesario revertir

    dicho estado. Mejor dejarse llevar al sueño. Generalmente, éste será muy placentero.

    Tiempo de práctica

        Como todo aprendizaje, requiere tiempo, perseverancia, y el deseo firme de llevarlo a

    cabo; en caso contrario es preferible buscar otro camino.

        Se recomienda realizar el ejercicio dos ó tres veces al día, durante dos ó tres minutos.

    Durante quince días, sólo realizará este ejercicio. Este es el tiempo medio de aprendizaje del

    mismo.

        Es posible que, tras la primera semana, comience a notar peso en otras zonas de su

    cuerpo. Se trata del fenómeno de "generalización". No se alarme; es frecuente y normal que

    suceda, y significa que otros grupos musculares de su cuerpo participan de la relajación.

    Excelente.

    Ejercicio 2: El calor (relajando los vasos sanguíneos)

        Se ha demostrado que, en condiciones normales, podemos aprender a dominar el

    sistema vascular a través del entrenamiento autógeno. La mayor ó menor apertura de los

    vasos sanguíneos está regulada por el sistema nervioso, y por tanto, siguiendo las bases del

    método de Schultz podemos conseguir dicho objetivo.

    REALIZACIÓN DEL EJERCICIO

    Una vez aprendido el ejercicio anterior, seguir la siguiente

    secuencia:

    "mi mano (ó mi brazo) derecha (izquierda, si es zurdo) pesa mucho", 6 veces


    "estoy completamente tranquilo", 1 vez "mi mano (ó mi brazo) derecha

    (izquierda, si es zurdo) está caliente", 6 veces.

    Se ha de salir del estado de relajación siguiendo los pasos indicados anteriormente.

    Permanecer sólo alrededor de 3 minutos en este estado de concentración.

    No es preciso mantenerse durante más tiempo.

    Ejercicio 3: Regulación del corazón

        El corazón es el órgano más adecuado para el entrenamiento autógeno, dado la gran

    influencia que ejercen los factores psíquicos sobre éste, y viceversa.

     Es muy importante entender, que este ejercicio no consiste en disminuir la frecuencia de

    los latidos del sino de aprender a sentirlo.

    REALIZACIÓN DEL EJERCICIO

    Una vez aprendidos los ejercicios anteriores, seguir la

    siguiente secuencia:

    "mi mano (ó mi brazo) derecha (izquierda, si es zurdo) pesa mucho", 6 veces


    "estoy completamente tranquilo", 1 vez "mi mano (ó mi brazo) derecha (izquierda

    , si es zurdo) está caliente", 6 veces "estoy completamente tranquilo",

    1 vez "el corazón late tranquilo y normal", 6 veces

    Salir del estado de relajación siguiendo los pasos indicados anteriormente.

    Permanecer sólo alrededor de 3 minutos en este estado de concentración.

    No es preciso mantenerse durante más tiempo.

    Ejercicio 4: Regulación de la respiración

        En ocasiones la relajación interna elaborada a través de una relajación muscular, vascular

    y cardiaca se extiende de manera natural a la respiración. En este ejercicio, hay que dejar

    que la respiración se desarrolle de forma automática, sin el deseo expreso de la voluntad.

    Evitaremos efectuar ejercicios respiratorios voluntarios, pues la respiración tranquila y

    serena debe surgir automáticamente.

    REALIZACIÓN DEL EJERCICIO

    Una vez aprendidos los ejercicios anteriores, seguir la siguiente secuencia:

    "mi mano (ó mi brazo) derecha (izquierda, si es zurdo) pesa mucho", 6 veces "estoy

    completamente tranquilo", 1 vez "mi mano (ó mi brazo) derecha (izquierda, si es zurdo)

    está caliente", 6 veces "estoy completamente tranquilo", 1 vez "el corazón late tranquilo y

    normal", 6 veces "la respiración es tranquila y automática" ó "algo respira en mí"

    Salir del estado de relajación siguiendo los pasos indicados anteriormente.

    Permanecer sólo alrededor de 3 minutos.

    Ejercicio 5: Regulación abdominal

        En este caso se pretende que la persona sienta en toda la región abdominal una

    sensación de calor agradable, similar al que se siente en el ejercicio número dos sobre la

    mano. Para conseguirlo, es preciso concentrarse a unos 5-7 centímetros por encima del

    ombligo.

    Ejercicio 6: Enfriamiento de la frente

    Se ha conseguido una sensación similar a la de un baño sedante; es decir,

    todo el cuerpo descansa tranquilo, con sensación de peso, calor, y una actividad

    cardirrespiratoria agradable. En estas condiciones, y ante la posibilidad de que se agolpe la

    sangre en la cabeza; vamos a excluir la región de la frente donde se localiza la vivencia del

    Yo.


    Resumen

        Una vez aprendido los 6 ejercicios descritos, y conseguida la generalización de las

    distintas sensaciones en todo el organismo, podemos resumir el método en la siguiente

    fórmula:

    "tranquilo-pesado-caliente-corazón late tranquilo-algo respira en mí-abdomen

    caliente-frente agradablemente fresca".

    A continuación, retroceso: "mover los brazos-respirar profundo-abrir los ojos".

        Y ante cualquier situación imprevista, que nos ocasione desasosiego é inquietud ¿Qué

    podemos hacer? podemos practicar una relajación parcial; mediante la fórmula: "los

    hombros pesan. Estoy tranquilo".


    Bibliografía

    • Schultz, J. H. (1959). El entrenamiento autógeno. Ed. Científico Médica.

    • Martínez, J. E. (1986). Técnicas mentales para los deportes de competición:

    • Paniagua, J.L. (1981). El equilibrio cuerpo mente. Miraguano ediciones.