Entre visillos; Carmen Martín Gaite

Literatura española contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Novela de posguerra. Argumento. Personajes. Juventud. Contexto

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Resumen argumental

Entre visillos es la historia de un grupo de jóvenes de la misma generación, que viven en la misma ciudad. Durante el relato se va viendo la relación que tienen entre si: amistad, amor, odio, envidia, admiración,… El hilo argumental se centra en Pablo Klein, el profesor de alemán que llega nuevo a la ciudad para dar clases en el Instituto. A través de él se va presentando a todos los personajes y se van viendo sus relaciones.

Pablo hace amistad con la familia del Director del Instituto, el cual había muerto una semana antes de llegar él, pero sobre todo con Elvira, la hija del difunto. El nuevo profesor se instala en una pensión, donde conoce a Rosa, la cantante de un cabaret. También hace amistad con Natalia, una alumna del instituto. Ella es distinta a las otras chicas de su edad, tiene inquietudes y le gusta estudiar, y lo que menos le importa es tener novio y casarse, no como piensan las demás muchachas.

Finalmente, Pablo decide marcharse a Madrid tras una crisis. En la estación se encuentra con Natalia, que está despidiendo a su hermana Julia que se marcha a Madrid. Ella le cuenta que ha decidido hacer una carrera después del bachiller, que haría caso a los consejos que él le había dado.

Con este libro se ve muy bien la mentalidad que tenía la población española durante la posguerra, sobre todo en las ciudades pequeñas o en los pueblos. A menudo se compara con la vida que se llevaba en Madrid. Se contrasta la mentalidad conservadora de los mayores con las ganas de modernizarse de los jóvenes, que ya están hartos de la rutina de la pequeña ciudad.

Estudio de los personajes

Natalia (Tali): Es una chica de familia rica bastante extraña por la edad que tiene, dieciséis años. Es una excelente alumna del último curso del instituto, todos los profesores le quieren mucho. Vive con su padre, su tía y sus hermanas, con las cuales ella nunca se ha entendido bien porque han estado durante muchos años separadas. Le gusta la soledad y refugiarse en su diario, donde escribe todos sus sentimientos. El primer mes de clases está enferma pero cuando vuelve no le cuesta nada coger el ritmo, ya que es muy inteligente. Cuando conoce a Pablo, su profesor de alemán, encuentra en él una persona en la que puede tener confianza y que la entiende y le aconseja sobre sus problemas familiares, por eso se enamora de él.

Aunque ella tiene ganas de hacer una carrera, se siente ligada a su familia y sus obligaciones como mujer de aquella época, sin embargo, ella quiere cambiar esta situación.

“Es verdad que en mi casa no se puede vivir, tenía usted razón. La familia le come a uno, yo no sé. Hoy sin falta voy a hablar con mi padre”. (p. 227).

Su mejor amiga, Gertru, ha dejado los estudios para casarse y ahora ya no se ven tanto, por eso Natalia se siente sola. No puede entender la actitud de su amiga, que vive sometida bajo la autoridad machista de la sociedad, y le entristece ver como da toda su vida y sus ilusiones a su hombre.

“Era chiquita, con el pelo negro muy liso y un cuerpo infantil. Me dieron ganas de cogerla del brazo, para sentir el calor de su compañía, pero no me atreví.” (p. 212).

Pablo Klein: Es el nuevo profesor de alemán en el instituto, y un amigo del difunto padre de Elvira. Llega a la ciudad a principios de septiembre y se va a Madrid antes de las vacaciones de Navidad. Es un hombre joven de unos treinta años, sincero, reservado con sus cosas, le gusta pasear, leer y estudiar, transmitir su pasión por los estudios a sus alumnas…es buena persona con todo el mundo, nunca tiene malas intenciones. Aunque el libro no hace ninguna descripción física de él, excepto sus rasgos característicos como alemán que es, se puede imaginar que es un hombre guapo, ya que despierta cierto interés por algunas chicas, como Elvira y Natalia.

Pablo no puede entender la actitud de la sociedad española, una sociedad donde el hombre está por encima de todo, donde la mujer no está valorada y casi no tiene estudios.

“Con aquella Natalia Ruiz Guilarte había hablado un día, al principio de curso, una vez que la acompañé hasta su casa, y algo me había contado de que quería estudiar carrera y no la dejaba su padre.” “Si quiere hacer carrera, la tiene que hacer, convénzase de eso.” (p. 210).

Elvira: Es una muchacha de la misma edad de Pablo. Igual que Natalia, su familia es rica. Vive con su madre y su hermano Teo. Su padre, el director del instituto, muere una semana antes de que llegue Pablo, por eso se siente encerrada en casa, ya que tiene que pasar un año entero de luto, sin poder salir ni hacer nada, aunque ella se lo toma a la ligera y no hace mucho caso de esto.

“Cruzamos la plaza. Le dijo Yoni a Elvira que si la veían acompañada de dos hombres que no eran Emilio, y en pleno luto, que la iban a criticar. -Que digan misa - exclamó ella con voz alegre…” (p. 250).

A Elvira le gusta pintar e igual que Natalia tiene muchas inquietudes, es una chica muy directa, dice todo lo que piensa a la cara, sin embargo es muy insegura, siempre lo cuestiona todo y busca el por qué de todas las cosas. Pablo siempre le dice que no le dé tantas vueltas a las cosas, que sea más simple, y ella se enfada. Es muy orgullosa y no quiere reconocer que se siente atraída por Pablo, por eso decide que quiere casarse con Emilio, un amigo que tiene desde la infancia que está enamorado de ella.

Las otras chicas le tienen envidia porque siempre va con los chicos, ella no se siente como las otras, ella es diferente.

“No puede entender nada. Si le explico por qué no fui a Suiza se reirá, dirá que qué disparate, que eso no puede ser. Creerá que lo ha entendido, pero no habrá entendido nada. Solamente uno que vive aquí metido puede llegar a resignarse con las cosas que pasan aquí, y hasta puede llegar a creer que vive y que respira. ¡Pero yo no! Yo me ahogo, yo no me resigno, yo me desespero.” (p. 55).

Julia: Es la hermana mediana de Natalia. Está saliendo con Miguel, un chico que vive en Madrid y que le exige mucho, y aunque todo el mundo le dice que no le conviene, ella está enamorada y quiere ir a vivir con él. A menudo riñen pero sin consecuencias. No le gusta explicar sus cosas a los demás, por eso hace ver que todo le va bien, para que no le pregunten.

“…se puede estar muriendo de un disgusto que no me lo dice. Fíjate, ahora lo sé yo que está reñida con Miguel, y que seguramente es definitivo. Pues si le pregunto que si ha tenido carta, que sí, siempre que sí. Lo sé yo que hace más de un mes que no la escribe…” (p. 162)

Según los chicos del hotel, Julia y su hermana Mercedes son aburridas y visten mal, para ellos tener algún tipo de relación con ellas quiere decir que tienen que casarse. Julia cree en los valores religiosos, como casi toda la sociedad de aquella época, por eso se siente obligada a confesarse, no quiere tener pensamientos impuros antes del matri­monio, no le parece correcto que su novio le escriba según qué cosas en las cartas que se envían. Pero la boda puede que tarde mucho porque, hasta que Miguel no encuentre un buen trabajo para ella, no se lo pueden permitir. Julia tiene muchas ganas de reunirse con Miguel en Madrid, pero su padre y su tía no le dejan, ya que no les cae bien ese chico. Ella solo confía con su hermana pequeña para contarle todos sus sentimientos y los deseos de marcharse.

Al final de la novela, vemos como Julia se marcha a Madrid sin que su familia sepa que no volverá después de las vacaciones de Navidad, tal y como ellos se piensan; solo Natalia lo sabe y será ella quien tendrá que explicarlo a la familia.

Estudio de espacio y tiempo

La obra transcurre en una capital de provincia, de la cual no se sabe el nombre. La descripción que se hace de ella puede ser la de cualquier ciudad pequeña española: con el río, la catedral, las plazas, el casino, las calles con grandes pendientes y estrechas, etc. Pero la acción pasa sobre todo en espacios interiores: el mirador, la habitación de Natalia, la casa de Elvira, la pensión, el casino, el estudio de Yoni, etc.

La historia dura un trimestre, desde septiembre hasta las vacaciones de Navidad, con este tiempo se puede ver el cambio de estaciones, de verano a invierno. Son los años cincuenta, la posguerra española, los soldados se pasean por las calles de las ciudades y pueblos.

“Iba tan atenta, que me tropecé muy fuerte con unos soldados, y ellos, por broma, me hicieron un corro alrededor y no me sabía salir. Se rieron mucho. «Vaya un despiste que llevas, moza.»” (p. 186).

Hay veces que el tiempo pasa rápidamente, pero a menudo se detiene en espacios de tiempo concretos. Al principio, por ejemplo, durante las ferias de septiembre, el tiempo pasa lentamente y se detiene a explicarnos lo que pasa cada día. Después, una vez acabadas las ferias, se pasa rápidamente al otoño y al principio del curso en el instituto.

Algunos de los ambientes, como puede ser el casino, están descritos por diferentes personajes. Los personajes hacen descripciones subjetivas de los ambientes, por eso tenemos diferentes visiones de los mismos.

El papel de la mujer

El papel de la mujer en la novela Entre visillos, es el de una mujer infeliz, que no es libre de hacer lo que le apetezca. Todas en algún momento se preguntan si lo que hacen está bien o mal, visto desde los ojos de la sociedad. En España, durante los años cincuenta, la religión era una parte importante de las vidas de las personas; una mujer tenía unas obligaciones como esposa o como futura esposa que era. Su papel en la sociedad no era otro que hacer contentos a los hombres, ocuparse de la casa y ser una buena esposa y madre de sus hijos.

Rosa, por ejemplo, no es una mujer que esté muy bien considerada en la ciudad: siempre está con los hombres, viaja continuamente, viste muy extravagante, es cantante (profesión que no estaba demasiado bien aceptada en la época), bebe y sale de noche. Las otras chicas la consideran una mala influencia, una distracción para los hombres, que siempre quieren estar con ella.

Para algunos, no está bien visto que una mujer estudie, Gertru tiene que dejar los estudios porque su futuro marido se niega a que los acabe. Natalia quiere continuar con sus estudios superiores en la Universidad de Madrid después del bachiller, pero tiene miedo de pedírselo a su padre porque cree que él le va a decir que tiene que cumplir con sus obligaciones.

Julia y Mercedes, con casi treinta años que tienen, han de volver a casa antes de las diez de la noche, en cambio los hombres pueden volver cuando les apetezca. Las dos hermanas, van continuamente a la iglesia, para asistir en los sermones, para confesarse,… a las dos les importa mucho el hecho de pensar o hacer cosas prohibidas. Pero Julia, al final, vence el miedo y se va a Madrid, a vivir con su novio. Su padre y su tía no le dejaban ir, porque decían que no le convenía ese chico, pero se va sin su consentimiento.

Miguel, el novio de Julia, y Ángel, el novio de Gertru, son dos ejemplos claros de la influencia que tenían los hombres sobre las mujeres, representan la virilidad, la fuerza física y psicológica que somete a las mujeres.

Rasgos lingüísticos

En la novela Entre visillos, aparecen tres narradores distintos: Pablo Klein, Natalia y un narrador omnisciente.

Pablo hace uso de la primera persona, es lo que se llama narrador protagonista, ya que cuenta sus propios acontecimientos. Parece como si se lo contara a él mismo o a una tercera persona, pero sin hacer referencia a ella. A veces, también cuenta lo que ve, acontecimientos que les ocurren a los otros personajes, aquí es cuando podríamos decir que se trata de un narrador testigo. En ambos casos habla en pasado, y hace uso de los estilos de diálogo directo e indirecto.

“Me preguntó cómo me llamaba yo.” (p. 79).

“- Me gustas tú porque cuentas las cosas sin chunga - dijo -. Parece mentira lo serio que eres. No se lo puede una ni creer” (p. 78).

El caso de Natalia es bastante parecido al de Pablo, pero ella lo cuenta todo en el diario. Igual que Pablo, cuenta lo que le pasa a ella y lo que ve que le pasan a otros personajes de su alrededor, por eso se la puede considerar una narradora protagonista y testigo a la vez. Escribe hechos recientes, en pasado próximo e incluso en presente. También hace uso del diálogo directo e indirecto.

De vez en cuando cuenta recuerdos que tiene, acontecimientos que pasaron antes de los que se cuentan en el tiempo interno de la historia, es decir, antes del septiembre de aquél año.

“yo me acordaba del verano pasado, cuando veníamos a buscar bichos para la colección con nuestros frasquitos de boca ancha llenos de serrín empapado de gasolina.” (p. 11).

El tercer narrador es un narrador omnisciente, ajeno a la historia. Habla en tercera persona, y cuenta lo que hacen o lo que piensan los personajes. Ese narrador tiene conocimiento de hechos pasados sobre los personajes de la obra.

Aunque se trate de un narrador omnisciente, este nunca juzga lo que hacen o lo que piensan los protagonistas, se podría decir que es objetivo.

“Goyita le envidiaba aquella desenvoltura. Ella otros veranos había ido a un pueblo de Ávila, donde tenían familia, y este año, de San Sebastián se traía una impresión pálida y sosa que ahora, al hablar con su amiga del tren, la desazonaba.” (p. 38).

Los tres narradores se van alternando, un capítulo cada uno. En el caso de Pablo y Natalia, hace que esos dos personajes parezcan más importantes que los otros, al final se sabe más de ellos, ya que ellos mismos describen sus propios sentimientos y su punto de vista hacia los hechos.

El narrador omnisciente también habla sobre Pablo y Natalia, aunque ellos ya hablen. A veces se cuenta una misma cosa desde puntos diferentes. Por ejemplo cuando Tali cuenta la primera vez que habló con Pablo sobre el asunto de sus estudios; en otro capítulo, donde habla Pablo, él lo vuelve a mencionar pero más resumido, y para luego seguir contando otra cosa.

“Le dije que de estudiar me gustaría ciencias naturales, todo lo que trata de bichos y flores y cosas de la naturaleza.” (p. 184).

“Con aquella Natalia Ruiz Guilarte había hablado un día, al principio de curso, una vez que la acompañé hasta su casa, y algo me había contado de que quería estudiar carrera y no la dejaba su padre.” (p. 210).

Opinión personal

En general, Entre visillos, me ha gustado bastante. Aunque es una novela escrita en los años cincuenta, te puedes sentir muy identificado/a, ya que el tema que más trata son los sentimientos, las relaciones de personas, etc.

El hecho de que aparezcan tantos personajes, hace que al principio te líes un poco, pero al final te acostumbras y se hace más entretenido el libro. Esto también hace que sea una novela original, y más porque no hay un personaje solo que sea el protagonista, sino que hay varios. Los personajes secundarios también tienen bastante importancia.

Se puede ver perfectamente las diferencias que hay entre las mujeres de la posguerra de las de ahora, los pensamientos son diferentes y la sociedad las acepta y las valora más, aunque podría ser mejor. Sin embargo, no puedes evitar sentirte identificada: sus sentimientos eran los mismos que podemos tener ahora. Actualmente la mujer aún está intentando ganarse un sitio entre esta sociedad de hombres. Y no solo en España, a todo el mundo pasa lo mismo, sobre todo en los países menos desarrollados. Pero no vamos a entrar en estos temas.

Uno de los motivos por los cuales me ha gustado la obra, es la forma que tiene Carmen Martín Gaite de escribir, lo hace con un lenguaje coloquial, simple y fluido, de manera que lo pueda entender cualquier persona. Otro motivo, es que a pesar de que parezca una novela de mujeres, o destinada a las mujeres, pienso que los hombres la pueden entender perfectamente y que incluso pueden llegar a entender mejor a las mujeres, “ese mundo tan misterioso” para ellos.

No es una novela que enganche demasiado, pero tampoco aburre.