Ensayo sobre la Relación de Mexico y EEUU (Estados Unidos)

Relación Mexico y EEUU (Estados Unidos). Destino Manifiesto. Acción de Gracias. Invasiones Estado Unidenses. Historia de Mexico. Historia de EEUU (Estados Unidos)

  • Enviado por: Ernesto Pineyro
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 28 páginas
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Conocerás la verdad y la verdad te hará libre.

Me pregunto si esta contundente cita en San Juan, VIII, 32, hará algún sentido en la consciencia de los gringos. Está escrita en el frontispicio del edificio principal de la Universidad de Texas en Austin, y es ineludible verla y leerla cada vez que se pasa frente a ese edificio. Quizás de tanto verla ya no les cause ningún escozor pues el fenómeno de la desensibilización es evidente.

La historia de Texas, su invasión, su fundación, su robo, su independencia y su anexión a los USA, deberían ser vistos a la luz de esta cita. Me imagino que le han de dejar la responsabilidad a la Divina Providencia porque según ellos, fue la inspiradora de sus robos.

El Establishement gringo ha gastado miles de millones de dólares en Hollywood, la televisión, libros de historia, de cocina, conferenciantes, programas y promociones de todo tipo, para borrar el estigma histórico de ladrones de la más baja estofa con que se les conoce.

De lo poco que he estudiado de Filosofía, me han impresionado pocos términos o conceptos, y como es poco de lo poco, pues es poquísimo lo que se de Filosofía. Sin embargo, usaré dos de esos conceptos para explicar el desarrollo de este ensayo. Uno es la Meta idea y el otro es el Pankreston. El primero es la idea principal que subyace en todos los argumentos de éste ensayo, o sea, la conducta de los gringos hacia México. El segundo, Pankreston, es la idea que explica todas las ideas. Es decir, porque los gringos son como son y como han sido respecto a México. ¿Sencillo verdad? Ambas ideas van revueltas como en una macedonia de frutas o verduras

La antigua expresión atribuida a los latinos, pero en especial a los mexicanos de que Mi casa es su Casa, ha perdido vigencia y validez. Creo que ya dejó de ser usada por nosotros como bienvenida, a partir del ingreso de Stephen Austin y su padre en los territorios mexicanos de Texas. La forma en que se apropiaron de esas tierras no tiene aun un calificativo apropiado. Creo que ahora nos asusta y angustia la sola idea de ofrecer nuestra casa a un extraño.

En su pervertido concepto de las relaciones humanas, cuando los gringos escuchan eso de que mi casa es su casa, se sienten soñados, creen que se merecen toda la hospitalidad del mundo y que con su presencia engalanan la casa que los recibe. Creen que esa oferta les da derecho a abusar y exigir lo mejor que haya en la casa anfitriona. No se dan cuenta que estamos cumpliendo con una mandato ancestral tanto Latino como indígena y bíblico, de tratar con lo mejor de nuestros modales y recursos a un extranjero. Los Wampanoags los recibieron igualmente, con una hospitalidad desconocida en sus países y ya ven como les fue. Ojala que los mexicanos dejemos de darles ese tratamiento a quienes no se lo merecen, nos evitaríamos muchas sorpresas y decepciones.

Este es un breve ensayo acerca de la idiosincrasia de los Anglo sajones, o al menos de los que han tomado las decisiones que marcaron el rumbo de los USA y en perjuicio de nuestra querida patria. En particular de los que viven en los USA, que son los que nos afectan. Pretendo describir, mas que juzgar, la relación que hemos tenido con ese país que nunca será nuestro amigo.

Ya lo dijo John Foster Dulles, en los años 50, los Estados Unidos no tienen amigos, tienen intereses, así que sobre aviso, no hay engaño. Un enunciado más brutal, claro y descarado no lo hay. Los que fantasean con la idea de poder ser amigos de los gringos, se equivocan de pe a pa. Ofréceles un negocio en el que puedan ser ganadores y te hacen caso, ofréceles amistad o una relación y te mandan al diablo.

Aunque es muy probable que si el negocio no les va favoreciendo a lo largo de su desarrollo, se retracten y cancelen sus compromisos aunque estén firmados sobre la mismísima Biblia que ellos tanto usan en sus juzgados y en sus películas. Es decir, solo aceptan ganar, ganar, ninguna opción diferente.

Parece que entre nuestros vecinos no existe consciencia histórica de su futuro como el imperio que se consideran y creen que son. Sin ir más lejos, en la historia podemos ver que cayeron Babilonia, Sumeria, Persia y otros más como Grecia y Roma, que eran imperios en los que había verdaderos filósofos, estadistas, legisladores, poetas, dramaturgos, guerreros, inventores, matemáticos, escultores, constructores y en los que en muchas ocasiones, en una misma persona se daban tres o más de estas virtudes. ¡Pobres gringos que se creen eternos!

Mi intención primera es mostrarle a los mexicanos de hoy, como hemos sido víctimas de nuestra ignorancia respecto a los USA y como nos hemos dejado victimizar por su propaganda oficial. No lo haré desde un punto de vista cronológico ordenado, ni siguiendo los eventos, lances o hitos mas importantes que se desarrollaron en ese país. Señalaré cómo muchos de ellos afectaron en menor o mayor grado al nuestro. Lo haré según me vayan llegando a la memoria y enlazados en forma temática.

También, deseo enfatizar el papel tan poderoso que ha jugado Hollywood en la formación de los estereotipos que integran la identidad nacional de ese país y que ellos se la han creído a pie juntillas, imponiéndonosla de pasada a nosotros y al resto del mundo.

Entre esos estereotipos están los del superhéroe gringo, valiente, decente, incorruptible y audaz. Los del mexicano flojo, coyón y traicionero, el de la pretty mexican seniorita que se pela por entregarse sexualmente a un héroe gabacho. La dama gringa, casi matrona romana y el del negro sumiso, y lame suelas por un lado o ladrón, pandillero y drogadicto por el otro.

Los medios, principalmente la televisión, nos inundan todos los días de bazofia proveniente del otro lado de la frontera norte. La publicidad, la mercadotecnia así como las campañas motivacionales televisivas, se conjuran para erosionar la identidad nacional mexicana.

Nosotros, el pueblo y el gobierno, lo permitimos y hasta lo celebramos con júbilo. Y además existe un nutrido grupo de profesionales e idiotas certificados que se dedican a repetir y a enseñar en las universidades lo que dicen los textos de mercadotecnia gringos. Un ejemplo de lo que digo, es el concepto de vida del producto en el anaquel del súper mercado.

Sin que haya necesidad, esto obliga al fabricante, a renovar y rediseñar cada seis o doce meses su producto para seguir compitiendo exitosamente contra otros similares. Pueden ser pastas dentífricas, cepillos dentales, toallas sanitarias, pañales para bebés, cremas maravillosas para las mujeres, que quitan arrugas, blanquean la piel, etc.

Hace un año mas menos, le explicaba a una de mis hijas este fenómeno y le aseguraba que no tardarían en salir al mercado los rastrillos para rasurar de cinco o seis hojas, pues los actuales de dos y tres ya se estaban volviendo obsoletos en las urgencias de los fabricantes y sus compinches los mercadotecnistas y publicistas. ¡Eureka! ¡Acerté! Ya salieron estas novedosas maquinas con cinco hojas para que los caballeros bobos las compren y se rasuren mejor que nunca.

Y sin ningún tipo de prurito o escrúpulo moral, se lo endilgan a sus clientes, con el argumento de que si no le metes mas lana a la publicidad, pos no respondo, ni garantizo resultados, actuando como verdaderos terroristas motivacionales. Estos maestros deberían ser emplumados en la plaza principal de cada pueblo donde haya universidades.

En mi clasificación de la perversidad, los publicistas, los mercadólogos, los genios de la televisión y los motivadores, obtienen los primeros lugares por puntos pues son algunos de los seres mas perversos que existen. Pueden vender a sus madres, hijas, hermanas y hasta la patria, si les pagan por una buena campaña publicitaria en la televisión con un estudio de mercado previo y las técnicas apropiadas de motivación. Son, junto con los políticos, los herederos de todas las mañas de Santa Anna en este lado de la frontera y de Polk, del otro lado.

¿Por que este paréntesis o digresión aparente acerca del tema principal? Pues porque en lo político, en lo económico, en lo religioso y en general en todos los aspectos de la vida, los gringos nos han tocado y dañado profundamente, auxiliados por la quinta columna de los publicistas, los mercadotecnistas, los políticos y según dicen algunos, por la iglesia Católica.

Por ejemplo, el estereotipo ya mencionado del héroe americano y de la heroína que lo acompaña a veces. De la valentía de sus soldados en el campo de batalla, cosa que muchos autores ponen en duda, así como de la cobardía de todos sus enemigos a los cuales, con un solo gesto echan en polvorosa huída. Son algunas de las cosas que nos hemos tragado como ciertas sin siquiera pasarlas por el menor de los analises de validez.

He escuchado comentarios de militares que consignan como los soldados mas valientes a los alemanes, a los franceses, a los rusos, los chinos, vietnamitas y japoneses, pero nunca a los estadounidenses. Como no soy militar, ni lo dudo, ni lo creo, únicamente lo escucho y lo repito.

Lo mismo he leído y escuchado acerca de los aztecas, los incas y todos los indios de América del Norte y del Sur, como soldados de una temeridad y valentía sin paralelo. Sin embargo, fueron derrotados por la viruela, el tifo y otras linduras de enfermedades que nos trajeron del otro lado del Atlántico los españoles, los ingleses y toda suerte de europeos que vinieron a infundirnos el mensaje de la cultura salvadora. Pero no fueron derrotados por la valentía de los soldados invasores. Fue una de tantas guerras bio químicas y bacteriológicas. Hasta Atenas, la gran Atenas, sucumbió a la peste y su paladín Pericles murió victima de ella!!

Por no mencionar las traiciones de que fueron objeto los nativos por parte del hombre blanco, que no se detuvo ante nada, ni nadie para lograr sus fines. Ante el recuento de la historia, el anglo sajón, comparado con el francés y el español, aparece como una raza alevosa, cobarde, rapaz, oportunista, traidora entre ellos mismos, incapaz de cumplir la palabra empeñada. Usuaria y practicante de un cristianismo deslavado y desteñido que manejan de una manera convenenciera y sofista, aplicado en beneficio de Mamón, el símbolo de la riqueza en la Biblia. Amaos los unos a los otros y dale contra los Iraníes, los Afganos, los Palestinos y los Iraquíes! Por no mencionar China, México, Centro América, España, Cuba y otros más.

A lo largo de ésta breve narración descriptiva trataré de enfocarme en los grandes mitos e hitos de esa nación, algunos de los cuales nos tocan centralmente o bien tangen-cialmente. Ya sea como mexicanos mestizos o indígenas.

Algunos de mis conocidos gringos, que no amigos, me han dicho que a ellos les parece que una de las ambiciones de los mexicanos es ser como ellos, parecerse a ellos. ¿Será cierto? Hace poco una de las dos cadenas nacionales mexicanas de televisión publicó los resultados de una encuesta en la que las mexicanas en un 90% se sentían feas. Un porcentaje casi igual manifestó que su ideal de belleza femenina era el de la mujer anglosajona de piel blanca y ojos azules o verdes. Por eso les venden a nuestras pobres viejas prietas, cremas para aclarar la piel, blanquear los dientes, alisar el cabello, volverse de ojos verdes o azules con los lentes de contacto, y cien cosas más. Estas técnicas generan en nuestras féminas insatisfacción con lo que son, angustia y hasta locura. ¿Es eso ético? Por eso la digresión acerca de los medios. Recordemos que uno de los componentes de la enfermedad mental es la no aceptación de la persona de si misma. Si se siente rechazada desde dentro, ¿que puede esperarse del exterior?

Por ejemplo, veamos el caso de los vaqueros que en Ingles llaman cowboys. Ellos los consideran una hechura netamente gringa y como tal lo proclaman a los cuatro vientos en todo el mundo. Veamos un poco de historia acerca de la Génesis del Charro y el Vaquero Mexicano.

Durante el tiempo de la Colonia, en casi todo lo que hacían los indígenas, eran menospreciados, vejados y juzgados con rigidez. En lo que respecta al caballo, habiendo sido este un animal muy útil en la conquista, los españoles lo cuidaron y lo tuvieron en gran estima. Por lo que no fue fácil permitir que los recién conquistados, los manejaran, ni siquiera para amansarlos. Temían que descubrieran los secretos de su uso, que fueron claves en la lucha por la conquista y los vencieran ahora a ellos.

Ya en 1555, segunda mitad del siglo XVI, apenas a 34 años de haberse consumado la Conquista de México, el segundo Virrey de la Nueva España, Don Luís de Velasco, había puesto en uso una montura distinta a la que usaban los españoles. Así surgieron las primeras sillas mexicanas y los primeros frenos de estilo diferente, con características propias para las necesidades vaqueriles de la Nueva España.

También los caciques Otomíes, Nicolás Montañés, Fernando de Tapia y el instructor Fray Pedro Barrientos, contribuyeron mucho a la cimentación de la charrería. Corrían los años de 1531 a 1555. Por ese tiempo el santo varón Sebastián de Aparicio, ahora en proceso de canonización, adquirió la hacienda de Careaga, entre Azcapotzalco y Tlalnepantla, en el Estado de México. Ahí de se dedicó a la agricultura y la ganadería, enseñando los indígenas que no mostraron interés en la agricultura una nueva actividad, la doma de bovinos y más tarde la del ganado caballar. Esto a pesar de estar prohibido hacerlo, pues su uso era reservado sólo a los conquistadores. Surgió así este nuevo oficio que luego se extendió floreciente desde la Mesa Central, a todos los confines del Virreinato con el nombre de Charrería. Este ejemplar y virtuoso varón a los 71 años dejó la actividad civil donando sus propiedades al convento de Santa Clara en el Estado de México. Ingresó en él como hermano Lego, es decir, no sacerdote , con el hábito de San Francisco de Asís. Falleció 27 años más tarde a los 98 años de edad. Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Puebla de los Ángeles.

Una de las primeras autorizaciones formales de que se tiene conocimiento, porque existe testimonio escrito, fue la otorgada por el Marqués de Guadalcazar Don Diego Fernández de Córdova. Él otorgó la autorización por mandato del Virrey Luís de Tovar Godínez al padre jesuita Gabriel de Tapia, procurador de la Compañía de Jesús, para que 22 indios, montarán a caballo. Así podrían cuidar y pastorear más de 100 mil cabezas de ganado menor pertenecientes a la Hacienda de Santa Lucía, filial de la de San Javier en el distrito de Pachuca, ahora Estado de Hidalgo. Esto ocurrió el 16 de noviembre de 1619, en la primera mitad del siglo XVII.

Así nació la charrería en las haciendas de los estados de Hidalgo, cuna de la Charrería, y Puebla y el Estado de México, extendiéndose más tarde por toda la Nueva España y floreciendo en el Virreinato de la Nueva Galicia, actual Estado de Jalisco y sus alrededores.

Como podemos ver, las necesidades de recorrer, controlar y supervisar las grandes extensiones de terreno en la Nueva España se fueron manifestando en diferentes estados, regiones, frentes de trabajo y de batalla a la vez. Se fue adquiriendo consciencia clara de que la mayoría de estas labores no se podían hacer a pie.

Retrocedamos hasta los años 1585 y 1598 en las áridas llanuras del norte de México. Por ese entonces se inició el arreo de ganado desde la periferia septentrional de la Nueva España hacia la ciudad de México y otros centros urbanos, especialmente los del Bajío.

Para no dejar lugar a dudas, me refiero a los territorios que en ese entonces pertenecían a la Corona Española tales como Nuevo Mexico, Arizona, Alta California, Texas y otros más. Vastísimas extensiones que al independizarse México de España se integraron a la nueva nación que es nuestra patria.

Uno de los iniciadores de estas andanzas de arreos, vaquerías y transhumancia, fue un señor Juan de Oñate, hijo del conquistador español Cristóbal del mismo apellido. Aunque nacido en México, se autonombraba el último de los conquistadores españoles en estas tierras, traía pues en la sangre la pasión por los caballos, la aventura y la conquista.

Debemos mencionar que fueron caballos españoles de origen andaluz los primeros en estos menesteres pues los españoles tienen el crédito de haberlos introducido a lo largo y ancho de toda América, las Américas como les dicen los estadounidenses. Igual con los cerdos, las vacas, las ovejas, algunas aves de corral y los famosísimos cuernos largos que ahora llaman Texas Longhorns y que en realidad son españoles y que se convirtieron en animales ferales.

Las distancias eran enormes y los pastores no podían seguir a pie el paso del ganado vacuno que en un solo día recorría distancias inalcanzables para un ser humano, aún para un conquistador español. Se imponía una nueva manera de hacer ese trabajo que consistía en arrear, juntar, guardar, herrar, atender, separar a las vacas paridas de las preñadas y de las que no daban leche, etc. El caballo, el charro y el vaquero se impusieron para esas andanzas.

La mayor parte de las veces deberían pasar por terrenos de una agresividad inesperada a la que no se le podía sacar la vuelta. Cactos de todo tipo, nopales, breñas impenetrables, arbustos de ramas con una elasticidad de látigos que lo mismo herían en la cara que en las piernas a los jinetes y aun a los caballos. Serpientes venenosas que surgían de cualquier mogote o montículo del invisible camino aun sin hollar.

Hasta los jinetes castellanos acostumbrados a sus áridas querencias se azoraban ante estos complejos habitats, nunca vistos por ellos en parte alguna de Europa, a no ser la lunar llanura castellana, tan seca como éstas, pero sin los agravantes de las espinosas plantas, los nativos belicosos y la casi inacabable extensión de nuestras tierras.

Entonces nacieron el Vaquero y el Charro mexicanos y con ellos toda una cultura de control del ganado, que era muy numeroso en las llanuras del norte y el cual estaba disponible para quien deseara echarles un lazo al pescuezo. Fueron animales ferales que se escaparon de sus corrales y se reprodujeron en cantidades enormes. Había cerdos, caballos y ganado vacuno, como en una nueva Tierra Prometida, pero mil veces más extensa y con más miel y leche que la de la Biblia. ¿Quien podría acabárselos? Ya veremos quienes, vayan adivinando.

Los famosos Cuernos Largos, ganado ibérico traído para alimentar a las tropas españolas en sus entradas y salidas a territorios desconocidos, llegaron a los diez millones de cabezas orejanas. Fueron eliminados como basura durante el Siglo XIX, por la avaricia de los ganaderos anglos para dar lugar a razas traídas de Inglaterra. ¡Hasta con el ganado fueron racistas estos bondadosos señores, ahora les llaman los Cuernos Largos de Texas, imagínense! Ese es uno de los muchos robos culturales con los cuales se han apropiado de lo ajeno.

Este ganado y sus crías, se adaptaron de una manera increíble a los nuevos terrenos, desarrollando una resistencia enorme al frío, el calor, a la falta de agua y hasta a las garrapatas, a las cuales se hicieron inmunes. Fue precisamente esta inmunidad lo que acarreó su extinción, pues al llevarlos al este, transportaban los parásitos que mataban a las razas inglesas menos resistentes y menos adaptadas al medio. Los mataron por millones, junto con mas millones de búfalos que eran el sustento de los indios de las praderas de la parte norte del continente. La canción de, América, América God shed his grace on you… parece que no la escucharon estos vándalos cuando destruyeron tantas criaturas del Señor.

Siguiendo con los charros y los vaqueros, les diré que estos diseñaron una silla de montar con una cabeza al frente que permitiera enredar una reata para detener algún animal que se escapaba al galope o tirar de alguna carga pesada que requería un esfuerzo superior al de los seres humanos. Lo mismo para sacar una carreta del lodo o de las aguas de un arroyo y en muchísimas ocasiones, hasta seres humanos en peligro de morir. A esta silla, con pequeñas variaciones superficiales, los gringos le llaman Western Saddle, es decir, Silla del Oeste, pero es más mexicana que los frijoles. Otro robo cultural. Nosotros los mexicanos ignoramos todos estos datos y creemos que fueron los gringos los que inventaron al vaquero pues así nos lo ha presentado Hollywood.

Por lo agreste del terreno que ya hemos descrito, nuestros vaqueros diseñaron las chaparreras, para defender las piernas del jinete de los chaparros y otros arbustos que las golpeaban hiriéndolas dolorosamente y abriendo a veces la carne con el peligro de infectarse. Eran de cuero, algunas iban pegadas en la montura y otras fijas a la cintura del jinete que las podía poner y quitar como unas pantaloneras o calzoneras. Ellos las llaman Chaps.

En otras regiones de México con breñas más agresivas, se desarrollaron las ¨armas¨ que son una especie de pechera para proteger el frente del caballo de espinas, ramas y objetos punzantes. Los jinetes mexicanos cuidaban mucho a sus caballerías y les procuraban atenciones especiales que les garantizaran el transporte y la supervivencia en los desiertos y la efectividad en el trabajo.

Se inventó un sombrero de ala ancha para proteger la cara del sol y de la lluvia, que ahora llaman indebidamente sombrero texano. También unas botas de punta afilada para que entraran en los estribos sin margen de error, cuando se debía montar urgentemente y con tacones altos que se atoraran en los estribos y evitaran que el jinete resbalara y cayera del caballo. Así como las espuelas de estrella que eran menos agresivas que las de punzón, para no lastimar los ijares del animal.

La reata o riata, que los cowboys llaman lariat, se inventó usando fibras vegetales especiales como la pita y el ixtle que se torcían hasta darle la dureza y la forma adecuada para lazar animales. El modo de lazarlos era y es muy diferente al de los cowboys, ellos amarran primero la reata a la cabeza de la silla y después echan el lazo al animal. Esto de debió a que nunca pudieron dominar el estilo mexicano de lazar primero y después enredar la riata a la cabeza hasta que dejara de chorrear y apretara. De ahí el dicho campirano de que donde aprieta no chorrea, refiriéndose por igual a la conducta humana indecisa como al correr de la riata por el cuello de la cabeza.

Muchos cowboys gringos perdieron sus dedos pulgares porque no podían sacarlos a tiempo de la trayectoria de la riata cuando esta corría antes de apretarse. Los vaqueros también usaban guantes para soportar el correr de la riata entre sus manos. Además, diseñaron las alforjas para guardar alimentos y útiles que les harían falta en sus largas travesías que en algunas ocasiones duraron hasta seis meses. Para las noches de frío, llevaban el jorongo, una especie de poncho de lana tejida muy apretada para que no les entrara el agua de lluvia. Para taparse en sus sueños, cargaban con una manta o con un sarape.

En fin, dicen algunos autores, estudiosos e historiadores del fenómeno vaquero, que todo lo que son los cowboys en la actualidad, se lo deben a los vaqueros mexicanos desde aquella época. ¡Hace más de 400 años! (Chavez, D. y Haeber, J.). Hasta Hawai se llevaron vaqueros mexicanos para adiestrar a los nuevos propietarios de ganado en aquellas islas, donde se les decía paniolos porque no podían pronunciar la palabra españoles y todas sus letras.

Por eso causa sorpresa que en el capitolio de Texas, en la ciudad de Austin se haya erigido una estatua en honor de ese supuesto ícono texano, que ellos dicen que es el cowboy. Allá ellos. Pero desde 1533, 1555, 1585 y 1598 a la fecha han pasado muchísimos años, cientos de inviernos y primaveras y miles de cabezas de ganado que dejaron sus huesos en esas tierras, como testimonio de la barbarie gringa.

Parece ser que fue Hollywood, en parte, el que se robó la leyenda de los vaqueros y la hizo estadounidense en especial la época del Siglo XIX, cuando se dio la expansión hacia el oeste que concluyó con la pérdida de la mitad de nuestra patria y sus territorios. Lo demás pues ha sido por inercia y porque los westerns siempre fueron muy taquilleros.

Deseo agregar una cita de plena autoridad que en el año de 1614 elogiaba a los jinetes mexicanos y cordobeses por su habilidad en las artes de la monta ecuestre. Esa cita es nada más y nada menos que de Don Miguel de Cervantes que así lo señala en el capitulo IX de la segunda parte de su inmortal obra Don Quijote de la Mancha. Espero que den crédito a sus palabras, pues no creo que haya quien se atreva a ponerlas en duda. Hasta España había ya llegado la fama de nuestros jinetes, cuando el medio de comunicación más rápido que existía eran las palomas mensajeras y no creo que cruzaran el Atlántico. Como Don Quijote, el vaquero era caballero en su caballo. Y al igual que en Don Quijote, el andar a caballo, a algunos hace caballeros y a otros caballerangos. (Cervantes, M. 1614).

En ese año apenas se estaba fundando el asentamiento de Virginia y a los viajeros del Mayflower les faltaban varios inviernos para llegar a las costas de América a traicionar y matar a los indígenas Wampanoags.

Estos los habían salvado de morir de hambre en el primer invierno que pasaron en América, por ignorar los europeos lo mínimo de las artes de supervivencia en estas tierras, entre ellas, la siembra, cosecha, procesamiento y aprovechamiento del maíz.

Igual los ayudaron en tareas como la identificación y recolección de las frutas silvestres que había en la región en abundancia, y la caza de los guajolotes a los que les quitaron su nombre azteca Huaxolotl y lo llamaron turkey por equivocación.

En agradecimiento, en menos de una generación, los ingleses exterminaron por completo a ésa y otras etnias de la región. Dice Cristo en la parábola de los leprosos que el agradecimiento es una virtud, la cual no anidaba en el corazón de estos invasores. Igual sucedió con los galeotes que Don Quijote liberó quienes lo cosieron a patadas y golpes una vez libres. Homo, hominis lupus. Hombre, lobo del hombre. Terencio.

Bien lo señala el Nuevo Testamento que hay gentes que recogen lo que no sembraron, así fueron estos simpáticos recién llegados. Nomás que a estos se les pasó la mano y se llevaron hasta lo de sus vecinos. Cita…

Creo sin temor a equivocarme, que así como Hollywood promovió el mito del vaquero en las películas, del mismo modo ha sido el gran educador del pueblo estadounidense. Todo lo que los gringos saben de historia mundial, regional o local, se lo deben a las películas y ahora a la televisión. Por eso en infinidad de sus películas el indio americano aparece como malo, traicionero, flojo, alcohólico, cuando en realidad fue su reacción al despojo y el exterminio al cual fue sometido.

Las matanzas de búfalos en las Planicies Centrales de USA tuvieron como único y principal motivo exterminar la fuente de alimentación de los indígenas para así exterminarlos a ellos. Fue un plan urdido por las autoridades gringas desde los escritorios de Washington, D. C.

La idea de que el mejor indio es el indio muerto, llegó ha ser política de estado bajo el simpatiquísimo de Teodoro Roosevelt y fue practicada como una religión por muchos anglo sajones a lo largo de varios siglos de historia estadounidense. Cuando me enteré que le habían otorgado el premio Nóbel de la paz a este mofletudo, rubicundo y carirredondo señor, deje de creer en la seriedad de la fundación para ésos premios. Hasta Washington, Jefferson y aun Lincoln ordenaron ataques de exterminio contra las tribus rebeldes de sus regiones. Ver. Mieder, W., Dep. De Ruso y Alemán, U. de Vermont. Burlington, Vermont, 05405, USA.

Otra cita de la Biblia en el Nuevo Testamento dice...El que falta a la Ley en un punto, falta en todos. Cita…

Hay un documental del año 2009 en PBS que se titula ¨We shall remain¨ y que trata la verdad histórica de los indios norteamericanos, desde su punto de vista, su explotación, su exterminio y desplazamiento de sus tierras por parte de los invasores blancos. Trata de su valentía, de su resistencia, de su sentido del honor, de la buena fe con que actuaban en primera instancia, antes de que los anglos los engañaran y mataran.

De que mataran a sus mujeres, a sus ancianos y a sus niños de todas las edades. De que los sacrificaran quemándolos vivos y después festejaran el olor a carne asada. De que los sacaran de los vientres de sus madres moribundas, de que los clavaran con hachas por la espalda, de que les arrancaran las cabelleras en vivo y a todo color.

De que les quemaran sus casas y sus siembras para que murieran de hambre. De que exterminaran a los diez millones de búfalos que había en las praderas con el razonamiento de que matando al búfalo, se acaba el indio por hambre, pues dependían de ellos para alimentarse. Una vez más, América, América, God shed his grace on you.

¿Creen ustedes que los peregrinos que llegaron en el Mayflower trataron de adaptarse a los usos y costumbres de las razas indígenas que encontraron? ¿O que trataron de aprender sus lenguas? Por más que un señor Elliot tradujo la Biblia a uno de esos idiomas. ¿O que cuando menos intentaron entender sus sistemas legales de la propiedad y la justicia? Es una lástima que el dr. Samuel Huntington ya esté muerto, pues me hubiera gustado hacerle algunas preguntas al respecto, sobre adaptación a la cultura, aprendizaje del idioma y otras variables sociológicas de la conducta de los invasores anglosajones.

En los últimos años se ha tratado de instalar por parte de los indígenas sobrevivientes a las matanzas de los siglos pasados, el Día de Luto Nacional. Lo hacen en memoria de todos los niños, mujeres, enfermos, ancianos y hombres que murieron defendiéndose del asalto de las tropas de los gallardos soldados ingleses. Esto sucedió en 1637 cuando el gobernador de Massachussets, John Winthrop instituyo el primer All Pilgrim Thanks Giving Day, para celebrar la masacre y aniquilación de los indios Pequots.

Esto en lugar de las festividades estadounidenses del tradicional Día de Dar Gracias, porque en realidad los colonos ingleses y holandeses instituyeron esa fiesta para agradecer a la Providencia Divina el que habían podido matar a todos los indios que los atacaban en respuesta a la defensa por el robo de sus tierras. No se trató en realidad de una graciosa respuesta a la bondad de los aborígenes.

Un dato curioso, ¿saben ustedes quienes pusieron la comida para esa primera cena entre indios e invasores? ¡Acertaron, los indígenas! Pero no fue un día de dar gracias. Los indígenas daban gracias varias veces al año, antes de que llegaran los europeos a sus tierras. En Florida, los españoles y los franceses si dieron gracias por haber llegado a América, casi 70 años antes que los anglo sajones, en 1564. Ver. Davis, K. C. 2008.

En San Juan IV, 22 el evangelista dice: Defienden lo que no conocen: y así son los gringos que en su oceánica ignorancia, defienden la historia nacional enseñada por Hollywood, sin importarles ser el hazmerreír mundial. Aún en los medios académicos y universitarios, los supuestamente educados creen estas mentiras.

Éste es otro mito de la historia gringa que vale la pena saber en su verdadero contexto: el de la destrucción masiva de los indígenas americanos por parte de los invasores desde el momento en que pisaron tierra norteamericana, no tierra estadounidense. De la forma en que daban gracias a Dios por su ayuda en el exterminio indígena, el Holocausto de los verdaderos residentes y propietarios de América. Al igual que lo hicieron los españoles, los portugueses y otros tantos aventureros europeos. (Ver 350 zaniversarios de ese día en la actual Massachussets con una lápida conmemorativa.)

Sin pretender entrar en las odiosas comparaciones, deberé hacerlo únicamente con un propósito de conscientización y de justicia histórica. El Holocausto de los judíos, los polacos y los gitanos realizado por los Nazis en la primera parte del Siglo XX, se queda corto junto al Gran Holocausto de los pueblos indígenas americanos por parte de los hombres blancos. Se que habrá quienes objeten la comparación, pero es válida.

Curiosamente, este gran Gran Holocausto Americano nunca ha sido tema de análisis y estudio sociológico sistemático como lo ha sido el de los judíos. No lo hemos llorado lo suficiente y bastante. No se han instituido comisiones de la verdad, ni persecuciones por todo el mundo de los criminales de estas guerras, ni ligas de anti difamación. Se les ha dejado descansar y en algunos estados se les recuerda como héroes de la patria.

Y de África, la pobre África, mejor ni hablamos.

He leído y escuchado a muchos gringos decir que los mexicanos deberíamos de olvidarnos ya de los territorios perdidos, pues fueron comprados, pagados y ganados a la buena y en guerra justa. Ninguna de las cuatro afirmaciones es cierta pues ni fueron comprados, ni pagados y menos ganados a la buena o en guerra justa. Fueron robados por medio de la corrupción de los dirigentes de ambas naciones, Polk y Santa Anna, tan corrupto el uno como el otro.

A estas personas que tal afirman les sugiero que le digan a un judío que se olvide del Holocausto, total ya han pasado muchos años. No deseo estar presente en esa situación, si llegara a darse, pues ya me imagino la reacción de los judíos a tal propuesta. Cuando en 1967, en la Guerra de los Siete Días, Moshe Dayan se apropió de territorios árabes, los gringos le insistían que los regresara, el les respondió que por que no regresaban los territorios robados a México. No hubo respuesta.

Las películas de la serie de Rin Tin Tin, el perro policía, atestiguan este odio y desconfianza hacia los indios americanos. Cuantos niños estadounidenses crecieron con esta ponzoña ideológica en sus cabecitas y la transmitieron a sus propios hijos.

Otra película, Fuerte Apache refleja esa misma realidad y en ella participaron actores mexicanos como Pedro Armendáriz y Ramón Inclan. Ahí mencionan casi las mismas frases del presidente Polk cuando acusó a los mexicanos de haber derramado sangre estadounidense en territorio estado unidense, como pretexto para declarar la guerra a México, ¡estaban en Tamaulipas! El héroe americano en la película, Henry Fonda dice, no permitiremos que estos rebeldes indios se apropien de territorio americano…¨ ¡Imagínense!

Una película que vi de niño sin saber de que o de quién se trataba, fue, ¨¨Y Murieron con las Botas Puestas, con el mariconcito Errol Flynn y narra la muerte del general Custer a manos de los indios que iba persiguiendo. Recuerdo haber llorado por el gringuito y de haber antagonizado y odiado a los indios malos. ¡También los mexicanos somos hijastros de Hollywood!

Cita del lugar, los jefes indios y nombre de la batalla.

Por eso, los mexicanos que se van a los Estados Unidos, no se consideran a ellos mismos como inmigrantes y menos aun ilegales. Ellos se consideran desplazados de las tierras de sus ancestros por medio de tácticas fraudulentas y guerras injustas. Ellos son los retornados, los que regresan, los Returnees, en Inglés.

¿Qué poder tenían Polk y Santa Ana para decidir en sus nombres y en el de sus descendientes? Ojala que lo así hubiera entendido el dr. Samuel Huntington de Harvard en sus críticas a nuestros paisanos, en lugar de amarrar navajas y de echarle leña al fuego del odio racial y anti inmigrante.

¿Cuándo han visto a un mexicano vestido de charro en las calles de USA? A no ser que se trate de un desfile y que se lo ponga como una contribución al mismo. Sin embargo, las hindúes con sus saris, los musulmanes de ambos sexos con sus velos, chales y batas masculinas se pasean por las calles sin miedo alguno a que los clasifiquen como inadaptados, como lo sugiere Huntington para nuestra gente.

Desgraciadamente éste odio ha florecido entre los blancos, por su ignorancia y falta de conocimientos históricos. Se tragan cuanto les dicen sus guías y los manejan en base al temor de una invasión o reconquista mexicana de los territorios robados durante la invasión estadounidense de 1847. No se puede reconquistar lo que nunca se ha perdido sentimentalmente. De nuevo, como lo dice San Juan, Defienden lo que no conocen.

Lo más triste es que millones de mexicanos están convencidos de todas las virtudes de los gringos. Creen a pie juntillas que son buenos, caritativos, trabajadores, honrados, observantes de la Biblia pues en todas sus series policíacas los ven jurando sobre ella.

Que son incapaces de un acto deshonesto, que no se quedan con lo que no les pertenece, (remember Texas), que van a la guerra a salvar al mundo entero de las amenazas de la maldad de otras potencias. Como sucede en Afganistán, Irak y pasó en Irán.

Que respetan los derechos humanos de todas las personas sean blancos, cafés, negros, amarillos o pieles rojas. Que son tan piadosos que hasta los perros reciben medallas por heroísmo, aunque hayan abandonado a su suerte en las calles de Vietnam a más de quince mil canes, una vez que terminó la guerra y les fueron inútiles ya para detectar bombas, franco tiradores y soldados enemigos emboscados.

Que son tan incorruptibles como el mezquite y que antes que cometer un acto de corrupción, preferirían morir como los Macabeos cuando los querían obligar a comer carne de puerco.

Que son incapaces de desear a la mujer de su prójimo, en fin, que son tantas las virtudes de esta raza que ni en un cuento como Las Mil y Una Noches podrían referirse. Ver. Burrows, E. G. The Readers Companion to American History, The Houghton Mifflin Co.

En cambio, nos han convencido que los mexicanos como pueblo y como raza, somos malos, tacaños, flojos, ladrones, catoliqueros, ladrones y que nos robamos hasta entre nosotros mismos. Que somos miedosos porque no nos gusta ir a la guerra, como la de Irak, a matar niños y mujeres inocentes y desarmados. Que nos pasamos por el arco del triunfo los derechos humanos de todo el mundo y que además somos tan corruptos como un racimo de plátanos a la intemperie. Que a las mujeres ajenas las perseguimos para violarlas o al menos seducirlas con amenazas, promesas falsas o dinero. Y nosotros nos lo creemos.

¿Saben por que se van con tanto gusto los gringos a la guerra? Pues porque sus viejas cocinan de la patada y prefieren arriesgar el pellejo, con tal de saborear un buen paltillo de comida en países orientales ya sea Vietnam, Irán o Irak. ¡Cuidado porque la comida china es muy sabrosa! Ver: Reed, J., México Insurgente y Turner, J. K., México Bárbaro.

Los gringos no saben que la corrupción ha sido un modo de vida en su país, desde la época colonial, pasando por la vida independiente y llegando al Siglo XXI. Las encuestas mundiales de transparencia y corrupción, nos ponen a años luz de los EUA, pero no toman en cuenta lo que ha pasado en su país en la segunda mitad del Siglo XX y lo que va del XXI con Enron, Telecoms, Xerox, Quest, Worldcom, Harten Energy, Forex, el escándalo de White Water de los Clinton. Los Bush y su relación con la familia de Osama Bin Laden, Bernie Madoff, el texano, los rabinos de Nueva York, etc. Ver: Mieder, W. Obra citada.

Basándome en estos comentarios y los antecedentes históricos, deseo hacer una reflexión sobre la academia militar estadounidense de West Point en lo que respecta a su código de honor para los cadetes y todos sus miembros en general. Este código reza así… Un cadete no robará, no mentirá y no engañará, ni tolerará que otros lo hagan.

Militares tan destacados como Winfield Scott, Ulises Grant, Alexander Slidell Mackenzie así como los generales Pershing y Custer, se graduaron de esta academia militar y juraron este código de ética, como línea de vida para su honor militar. La pregunta que se me ocurre es, cuando agredieron a México para robarnos la mitad del territorio, cuando mataron miles de inocentes civiles en el bombardeo al puerto de Veracruz, a sabiendas de que estaban desarmados.

Y cuando les robaron sus tierras a los indios de la praderas, a los del este y a los del oeste, cuando los mataron como animales salvajes, cuando los desollaron en vivo, ¿Sabían lo que hacían o no? ¿Se acordaron de sus juramentos a la decencia militar de su academia? Patton y Eisenhower andaban metidos contra Pancho Villa en la famosísima y fallida Expedición Punitiva, invadiendo nuestro país como parte de la Segunda Intervención Norte Americana, de las trece que llevan hasta el momento en nuestra contra.

Mintieron, robaron, engañaron y no solo lo toleraron, sino que lo estimularon en sus soldados. ¿Podrán hacerse acreedores al perdón de Cristo arguyendo que no sabían lo que hacían? Decía Séneca el escritor Latino: Qui non vetat peccare cum possit, iubet: El que no veta el pecado cuando puede, lo estimula. Afortunadamente parece que entre los nuevos cadetes de West Point se ha desarrollado un movimiento que dice no a la guerra, ojala que tengan suerte.

La matanza de niños inocentes, mujeres, hombres desarmados y ancianos enfermos, todos mexicanos, en la Cueva de la Catana, en el estado de Coahuila, poco antes de la famosísima Batalla de la Angostura, ganada por los mexicanos pero en la que Santa Anna tocó a retirada inexplicablemente… ¿quienes creen ustedes que la llevaron a cabo? Los indios malvados… los corruptos católicos mexicanos…o los soldados protestantes invasores enviados por Polk. Escoja, como en un examen de opción múltiple. Lo de católicos corruptos lo pongo así pues los gringos afirman que todos los países católicos son corruptos sin excepción.

Es una lástima que nuestras autoridades educativas hayan borrado de los libros de historia nacional, contra quienes pelearon los Niños Héroes en Chapultepec, pues solo dicen que fueron derrotados por “el enemigo”. Se dice que hubo un acuerdo entre ejecutivos de ambos países para que no se mencionara quien era el enemigo.

Sin embargo, los gringos texanos y me imagino que de otros estados también, se la pasan ensalzando a los mártires del Álamo, victimas de la conducta cobarde y sanguinaria de las tropas mexicanas encabezadas por Santa Ana. Por la televisión se pasan infinidad de documentales en los que se pone a los generales texanos a la altura de Leonidas y sus espartanos, y al Álamo a la altura del Paso de las Termopilas. Nunca aceptaran ni reconocerán que se les trató como invasores de nuestro suelo y que se les dio la oportunidad de rendirse.

¿Será por eso que se acuñó la frase de Pérfida Albión, para referirse a la falta de cumplimiento de la palabra de honor empeñada por un anglosajón o por sus descendientes? Bueno, pero esto pertenece al Siglo XIX y lo trataré sin el orden que le corresponde cronológicamente.

A lo largo de toda su historia, los estadounidenses se declaran ostensiblemente como cristianos, como seguidores del Cristo y a quienes no lo son, los critican severamente.

Una de las citas del Nuevo Testamento que mejor se acomoda a la idiosincrasia de ellos es la que hace San Lucas en su Evangelio. Lucas, VI, 40. cuando el Cristo dice que hay personas que ¨Ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio. Por ejemplo, los gringos se dicen herederos, depositarios y poseedores de las virtudes cristianas de la honradez, la decencia, el respeto a la vida, etc. Y juzgan a los demás países de corruptos, podridos y viciosos. No juzgues, sino quieres ser juzgado. Cita.

¿Creerían ustedes que en pleno Siglo XXI aun hay iglesias protestantes como la United Church of God, que dicen que solo cinco naciones se salvaran por ser descendientes directos del patriarca Jacob? Son Canadá, Inglaterra, USA, Nueva Zelanda y Australia. Lo más curioso es que envían misioneros a Latino América no se con que fines, pues acá no creo que haya suficientes anglos como para justificar la inversión. El que se humilla, se ensalza y el que se ensalza se humilla… cita.

Estos pobres ignorantes rubicundos desconocen qué estudios recientes del ADN de miles de ingleses y habitantes de las Islas Británicas descubrieron que mas del 70% de ellos tienen ¡genes españoles!

Ver: Blood of the Isles, Sykes, B., Oxford University Press.

( De la Ética Protestante de Weber. )

Por eso es bueno hacer aquí una pequeña nota etimológica de la palabra corrupción. Viene del Latín Corrompere, es decir, romper algo entre dos o mas personas. Así, cuando los gringos y ¡los mexicanos también! se refieren a lo corrupto que era el Generalísimo don Antonio López de Santa Anna, ignoran, no se dan cuenta o no desean darse cuenta, que igualmente corrupto fue su presidente Polk, que se puso de acuerdo con nuestro aguerrido general para que éste perdiera todas las batallas contra el ejercito de los USA por la módica suma de treinta millones de monedas de plata, como las treinta de Judas Iscariote. En términos coloquiales, tanto peca el que mata la vaca, como el que le alza la pata.

Con la diferencia de que Santa Anna se mojó en las tormentas, se enfrió en el invierno, se paseó bajo el tibio sol norteño, cabeceó las balas que eran de verdad y no respetan ni a los Generalísimos, pasó hambres, se expuso a las mordidas de las víboras de cascabel y se metió en el lodo de las batallas, aunque fueran de mentiritas.

Mientras tanto, Polk se quedó, como señorita de las de antes, cómodamente en la ciudad de Washington, esperando las noticias que le enviaban sus colaboradores. ¿Cuál de los dos fue más corrupto? O, ¿cuál de los dos le puso mas ganas al negocio de la guerra para que saliera bien? ¿Quien arriesgó mas veces el pellejo? Conste que no defiendo lo que no se puede defender y Santa Anna es indefendible. Hay un viejo dicho que describe muy bien a Polk: El que tira la piedra y esconde la mano.

Hasta donde yo recuerdo, después del Siglo XVI y hasta los inicios del Siglo XIX, la relación entre México y los USA tuvo pocos puntos de contacto que valgan la pena describir o analizar. Eso se debe a que México era una colonia española y los más probable era que los ingleses primero y después los gringos no se sintieran preparados aun para una guerra con los gachupines.

Los territorios franceses de la Lousiana y la presencia de España en la Florida sirvieron por muchísimos años como un muro de contención a sus intereses expansionistas hacia los remotos lugares de Nuevo México, California, Texas y todo el suroeste del continente norte americano.

En la adquisición de estos territorios por parte de los gringos, la suerte jugó una mala pasada a México, España y Francia. Los adquirieron de bobita o por default, como se dice en algunos deportes cuando un lance es ganado por razones diferentes a la habilidad de los contrincantes.

No fue la astucia o la habilidad diplomática de los gringos, tampoco lo fue su valentía en el campo de batalla. Fue por el cansancio, indiferencia y desinterés de los países europeos en tierras que les parecían lejísimas. Eso a pesar de que ya llevaban casi 300 años en la Nueva España y América del Sur. Creo que después los españoles se arrepintieron de haber firmado el Tratado de Adams-Onis, tanto como el zar de Rusia cuando a los pocos años de venderle a USA, Alaska, se encontraron grandes yacimientos de oro en aquel frío y deshabitado territorio.

El más perjudicado en ésta jugada fue México pues al tomar posesión de la Luisiana, por ejemplo, a los gringos se les hizo chiquito el mar para echarse un buche de agua. De repente la Divina Providencia les habló al oído a sus agentes de bienes raíces, pastores y ministros religiosos, iluminándolos con las ideas del Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe, El Manifiesto de Ostende, el acta de Nebraska y otras bellezas más, elaboradas por legisladores celestiales en el empíreo.

El tema de los vaqueros lo usé en éste escrito solamente como una señal de advertencia para enfatizar el saqueo cultural y territorial que han hecho de nuestro país a lo largo de nuestra emproblemada vecindad.

Ellos iniciaron su guerra de independencia de Inglaterra en 1776 y nosotros la de España en 1810. Ambas duraron un período aproximado de 8 ó 10 años. Cuando el presidente Thomas Jefferson envió la expedición de Lewis y Clark en 1804, a reconocer las rutas para llegar al Océano Pacifico, ya se maquinaba en las mentes anglosajonas la idea de despojar a México de sus tierras. Francia y después España les abrieron los ojos a nuevas posibilidades en el negocio de los bienes raíces al venderles o cederles los territorios de la Luisiana, la Florida y Oregón.

Cuando estos niños exploradores regresaron después de pasar tres años buscando la salida al océano Pacifico, fueron recibidos como conquistadores, héroes y descubridores de la ignota América, olvidándoseles que doscientos cincuenta años antes, ¡los españoles ya habían recorrido de arriba a abajo esos territorios! Por eso insisto en que los gringos se han apoderado no solo de las tierras, sino de los hechos heroicos, de la tecnología y de las invenciones de otras naciones. Nada más fácil que haberle pedido prestadas a España las bitácoras de sus barcos por esas latitudes.

Hasta del Chile con Carne que preparaba mi abuela materna, nacida en 1885 y que nos daba de comer como premio, y que he visto en decenas de cocinas domesticas en todo México, se lo apropiaron y dicen que se inventó en una cárcel de San Antonio Texas, como rancho para los presos. ¡Cualquier mexicana lo prepara con los ojos cerrados!

Uno de los robos culturales más escandalosos es el del nombre de la Flor de Noche Buena, originaria y única del altiplano mexicano y que en USA le dicen Poinsettia. Esto debido a que fue el nefasto embajador de los USA en México de apellido Poinssett quien la llevó a su país como una bella curiosidad de las tierras por conquistar y la tradición y el mercado le han dado ese nombre. En latín se llama Euphorbia Pulcherrima, pero en Náhuatl su nombre es Cuetlaxochitl. ¡Apréndanselos!

El Tratado de Adams-Onis firmado con España para obtener territorios del noroeste de América del Norte, fue reconocido por el México independiente, como una señal de seriedad, respeto y adhesión a las reglas de convivencia civilizada entre los pueblos. Esa demostración les importó un pepino a nuestros vecinos, ellos querían aún más. El territorio de Oregón se lo carrancearon a Inglaterra con promesas y amenazas de todo tipo. Entre ellas que no se metieran los ingleses en la bronca de Texas en favor de México, si no, se las verían con ellos.

Muchos mexicanos ignoran por que odian tanto los cubanos a los EUA. No saben que en el Siglo XIX estaba en sus miras anexarla a su territorio. La veían como una extensión geológica sumergida que era parte de la Florida y por lo tanto de los USA y se metieron en una guerra contra España con tal de poseer la isla. Inclusive, hubo quién difundió un mapa en el que aparecía esa extensión sumergida llegando hasta Cuba. Que tal si los cubanos hubieran invertido el sofisma y hubieran dicho que los EUA eran una extensión geológica emergente del mar que formaba parte del territorio de Cuba. ¡Que bellos argumentos!

La gran mayoría de los mexicanos desconocen el hecho de que México ha sido invadido 13 veces por los Estados Unidos desde que iniciamos nuestra vida como país independiente. Por eso Don Porfirio acuñó la expresión de: Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los gringos.

Algunos de los países latinoamericanos que están a cientos y aun a miles de kilómetros de distancia de los USA, no acaban de entender por que los mexicanos abrigamos y anidamos en nuestros corazones tantos resabios, desconfianzas y resentimientos contra los USA. Nos consideran depositarios de un complejo de inferioridad respecto de los gringos. ¡Pues porque no recuerdan que tenemos mas de 3,000 kilómetros de frontera con ellos y no hay para donde hacerse!

Lamentablemente, esta idea del Complejo de Inferioridad de los mexicanos ante los gringos y otras naciones, ha sido una hechura promovida en nuestro propio país por intelectuales mexicanos, entre ellos Samuel Ramos en su libro de “El Perfil del Hombre y la Cultura en Mexico” que en mi opinión es una sarta de estupideces basadas en teorías psicoanalíticas como las de Adler.

Dice un refrán mexicano que: El muerto y el arrimado, al tercer día apestan. Es cierto, pero aquí los arrimados en estas tierras son ellos y también los que apestan.

En ese siglo, el XIX, se desarrollaron las posturas oficiales del Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe, el Manifiesto de Ostende, las actas de Nebraska, la filosofía de All México, que pretendía anexarse todo el territorio mexicano y otras más. Y no se mostraban avergonzados de decirlo en todos los foros internacionales en que participaban, dándose el lujo de amenazar militarmente a los países que osaran oponérseles.

Esto me recuerda el cuentecillo del rey que iba desnudo por la calle y nadie le decía algo, hasta que un niño se lo hizo ver. Así, los USA andan por el mundo encuerados de valores morales y no se dan cuenta, a pesar de que ya se los han dicho cientos de veces.

A raíz de la guerra por la invasión gringa, se firmaron los tratados de Guadalupe-Hidalgo para oficializar la cesión de los territorios robados por Polk y perdidos por Santa Anna. Estos tratados se propusieron porque los Tratados de Velasco, firmados por Santa Anna cuando estaba prisionero de los gringos, ¡ellos mismos los consideraban inválidos! Es importante que los mexicanos nos informemos de la forma en que el congreso de USA, modificó, canceló, agregó y extendió artículos de este tratado, todos en su beneficio y sin el menor escrúpulo o pudor. ¡Vae victis! Como dijo Breno, general de los galos cuando arrojó su espada en la balanza para salvar a Roma de más saqueos de sus tropas.

Debemos dar a conocer a nuestros jóvenes y mencionarles reiteradamente que personas como Abraham Lincoln y hasta Ulises Grant, que participó en la guerra de invasión, la reconocieron como injusta. Pero como dicen los españoles: ¡A toro pasado, la gran estocada! Sin embargo, por que no lo dijeron cuando sus tropas andaban matando mexicanos.

Se intentaron firmar los tratados de Mclane-Ocampo y los de Mon-Almonte, ambos vergonzosos y que hubieran puesto a México en posición de Ala Protégenos, ante los USA eternamente. Todos ellos iban contra México, sus derechos y su libertad, pero algunas consciencias con reservas de índole moral en el congreso gabacho se negaron ha firmarlos. Recordemos la definición de corrupción.

Es increíble la falta de escrúpulos de las autoridades estadounidenses para referirse a su país como el paladín de la democracia, la cuna del respeto a los derechos humanos, el espejo de todas las virtudes ciudadanas, en fin, lo mejor de lo mejor. ¿Los siglos de esclavitud de los Negros fueron acaso simples aventurillas económicas?

Es ésta la tan cacareada Ética Protestante del trabajo duro proclamada por el sociólogo Max Weber y creída por millones de gringos. Recuerdan el cuento del mosquito que se subió en la cabeza del buey que trabajosamente labraba la tierra y cuando le preguntaron que hacía, respondió… ¡andamos arando! Así fueron los duros años de trabajo en las plantaciones, montados sobre los lomos de los esclavos Negros.

EUA es un país de sucedáneos, de reemplazos, etc.

Citas bíblicas; Ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio. San Lucas, VI. 40. The splinter.

Van comprando tierras hasta que no hay más que comprar.

Recogen lo que no sembraron.

Extranjeros en tierra extraña.

Defienden lo que no conocen… San Juan

Conocerás la verdad y la verdad te hará libre…San Juan, VIII, 32.

La Regla de Oro, San Juan VII, 10-19.

Por sus frutos los conoceréis.

Los 10 leprosos y la gratitud.

El que falta a la Ley en un punto, falta en todos.

400 años en América y nada de cultura. Los EUA son un estado fallido culturalmente, por mas que hagan películas, obras teatrales, compongan algo de música, etc. Si los comparamos con Europa y aun con los países de América Latina durante el periodo de la Colonia Española, su producción es pobre.

Holywood, la mercadotecnia y la publicidad, los grandes educadores del pueblo gringo.

La placa de adhesión al esclavismo ene. Capitolio texano.

Por que se van a la guerra los gringos? Porque sus viejas cocinan de la patada!!

Samuel Huntington y sus artículos sobre México; Los Wampanoags, su matanza y exterminio, los ingleses no se asimilaron a sus costumbres y lengua. Mexicanos vestidos como otras minorías, el sari, el shawl, la burka, la ropa masculina de los musulmanes, etc. El idioma Ingles y el alfabeto romano igual que el del Español, las religiones cristianas en ambos países, los ejemplos maiceros que escogió Huntington para describir la idiosincrasia mexicana.

El primer día de dar gracias; la realidad histórica, y los franceses y españoles en Florida, en 1564. El fuerte de San Agustín.

La esclavitud en la Nueva España y su abolición en el México independiente, desde antes por mandato de Carlos I y Felipe II.

El Destino Manifiesto, Ostende y el caso de Cuba como una obsesión gringa de anexión. Nebraska, la Doctrina Monroe, la invasión americana, la pérdida de Texas, California y Nuevo México. la política de All México. México invadido 13 veces por USA, y China como 40 veces.

Su Cristianismo, la Ética Protestante de Weber. Con dinero no hay pendejos. Las tonterías de la Iglesia Unida de Cristo los descendientes del profeta Jacob y las razas que se van a salvar.

Washington, Jefferson, Franklin y Lincoln y sus guerras contra los indios americanos.

Corrupción y su definición; Entre Santa Anna y Polk de los usa.

El establishement y la corrupción en USA desde la colonia y a través de su historia.

El Chile con Carne y mi abuela y otras recetas mexicanas que dicen que son texanas.

América, América, God shed his grace on you… y las matanzas de búfalos y cuernos largos en el Siglo XIX, por razones económicas y de guerra contra los indios.

Las matanzas de indios americanos durante el Siglo XIX, por hambre, por guerra, sus engaños para hacerlos firmar papeles que no entendían, como hicieron los españoles.

El ofrecimiento de darles la ciudadanía a los indígenas si se plegaban a las demandas gringas. ¿Da risa verdad?

El odio mundial hacia EUA, ¿por que? El 911 y el gusto gringo por el catastrofismo en las películas, hecho realidad. Irán, Irak, Panamá, México y Granada.

Santa Anna, los Tratados de Velasco y otros mas. Ocampo y el tratado Mclane Ocampo: Almonte y el tratado Mon Almonte. Juárez y esos tratados.

Los políticos como hijos de Santa Anna.

La Iglesia Católica en la vida de México.

Poinssett, la Decena Trágica y las intromisiones de USA en la vida de México.

Poinssett y la Cuetlaxochitl.

El chile y sus identidades en USA.

El héroe americano y su heroína.

Los soldados mas valientes del mundo y Audrey Murphy.

Los historiadores gringos inconfiables al 100 por ciento.

Lo que dijo Peck; revisar los datos de Tanaka, el príncipe Bernardo de Holanda y otros casos de corrupción en todo el mundo.

Las películas del Álamo, la batalla. Buscar antecedentes del asalto a un convoy mexicano desarmado en el Daily Texan de 1977 a 1978.

Película con Peter Ustinov acerca del Álamo y como se burlan del himno y la bandera mexicana.

Pérfida Albión y la falta de palabra de honor de los Anglos en India, con México, con los indios, el Trail of Tears.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo y como lo modificaron ellos y lo incumplieron y que artículos quitaron y cambiaron.

El alambre de púas y el muro con México: como destruyeron el hábitat natural de muchas especies.

El poder de las compañías petroleras y acereras contra el calentamiento global. América la bella, etc. América la bella…

Olvídense de Texas y los demás territorios, dile a un judío que se olvide del Holocausto! Lo que dijo Moshe Dayan en la Guerra de los 7 días cuando le pidieron los gringos que devolviese los territorios ganados en esas batallas.

La Batalla de la Angostura y la masacre de la Cueva de la Catana en Coahuila, por miembros de las fuerzas invasoras de USA.

Félix U. Gómez y la Batalla del Carrizal, Chihuahua contra las fuerzas de USA y la suspensión de la expedición punitiva de Pershing como consecuencia de ésta derrota gringa.

El mestizaje en México y en Europa: Anglos, Jutes, Visigodos, Ostrogodos, Francos, Normandos, Galos, Alanos, Vándalos, Árabes, Celtas, Scotos, Eslavos, Romanos, etc.

El Latín de Jefferson y el de los curitas mexicanos: Hidalgo, Matamoros, Morelos, etc.

Juárez y Obama, 140 años después. Solo que Juárez era nativo americano totalmente.

La invasión cultural de Mexico por las técnicas y tácticas de la tele gringa, la mercadotecnia y la publicidad. Su copiado e imitación irrestricta por nuestros genios.

Origen espurio de los tratados con USA. Los Usa no tienen amigos, tienen intereses. John Foster Dulles.

Juan Ortiz, Gonzalo Guerrero, Jerónimo de Aguilar y la Malinche, como los fundadores del mestizaje.

Juan Ortiz, Uhlele y la historia de Pocahontas de John Smith derivada de la lectura de Garcilazo de la Vega.

Mestizos famosos de los primeros años de la Colonia en Mexico y América del Sur: Martín Cortés, Fernando De Alva Ixtlixochitl, el Inca Garcilazo de la Vega,

My Lai en Vietnam.

Lo que dijo Grant de la Guerra de Secesión como castigo divino por el robo de los territorios mexicanos.

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