Enfermedades y tumores derivados del SIDA (Síndrome De Inmunodeficiencia Adquirida)

Virus. Retrovirus. Sistema inmunológico. Infección. Tumores. Transmisión. Tratamiento

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  • Idioma: castellano
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SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA

SIDA

 

DEFINICION: El SIDA es el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o enfermedad en la cual el organismo infectado por ella queda sin defensa alguna para afrontar los agentes infecciosos externos.

El VIH es el virus causante del SIDA. Este está clasificado dentro de la familia de los retrovirus; el VIH es un virus esférico con varias capas protéicas. Su material genético se compone principalmente de RNA (ácido ribonucleico) y permite al virus multiplicarse dentro de las células infectadas. Los antígenos (proteínas) de la envoltura exterior permiten al virus adherirse e infectar los linfocitos T4.

 

 

RETROVIRUS:

 

Como otros grupos virales, los retrovirus contienen un núcleo constituído por ácido nucleico ARN, en lugar de contener ADN. Pero a diferencia de otros virus con ARN, cuando los retrovirus se replican en el interior de las células, lo hacen como genomas de ADN. Esto es posible gracias a que poseen la enzima llamada transcriptasa inversa. Los retrovirus causan infecciones diversas en aves y mamíferos, incluídos los seres humanos. Las investigaciones realizadas a partir de 1985 encontraron que algunos retrovirus causan cáncer en seres humanos.

 

DATOS HISTORICOS DEL SIDA

 

La historia del SIDA no tiene una fecha precisa de comienzo, carecemos al presente de información que nos pueda permitir pronosticar su extención.

Al principio de la década de 1980 se detectaron diversos fallecimientos debidos a infecciones oportunistas que tambien se habian observado en pacientes trasplantados que recibían una terapia inmunosupresora para evitar el rechazo al órgano trasplantado. Al parecer un gran número de éstos fallecimientos se producían en varones homosexuales.

En 1981 se publicó el primer reportaje sobre un tipo raro de neumonía en cinco hombres homosexuales de Los Angeles. Ya para el 1982 en EEUU acuñan el término de sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) para la nueva enfermedad a la vista del número creciente de casos.

En 1983, un especialista francés en cáncer, llamado Luc Montaner, del Instituto Pasteur de París, consiguió aislar un “retrovirus” humano en un nódulo linfático de un hombre que padecía un síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Por esas mismas fechas científicos americanos consiguieron también aislar un retrovirus en enfermos de SIDA, así como en personas que habían mantenido relaciones con pacientes con SIDA. Este virus conocido como HIV, en Francia en un principio lo denominaron LAV (Virus Asociado a la Linfadenopatía); mientras que en los EEUU se le llamó el HTLV-III (Virus Linfotrópico III). Al comparar los dos tipos se dieron cuenta de que se trataba del mismo virus causante del SIDA.

 

Ciertos fluídos corporales de una persona infectada pueden transmitir el virus (VIH):

 

Sangre

Semen

Secreciones vaginales

Leche materna

 

Es importante considerar que el contraer una infección por VIH no iplica necesariamente que la persona vaya a desarrollar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, aunque a aquellos pacientes a los que se le detecta la infección por VIH envíricamente, como enfermos del SIDA.

Se tiene constancia de que algunas personas han sufrido una infección por VIH durante más de diez años sin que, durante ese tiempo, hayan desarrollado ninguna de las manifestaciones clínicas que definen el síndrome del SIDA.

La Organización Mundial de la Salud estima que desde 1981, cuando los primeros casos de SIDA fueron detectedos, hasta finales de 1998, más de 12,9 millones de adultos y niños han desarollado las manifestaciones clínicas que definen el sida. En ese mismo período se produjo 11.7 millones de fallecimientos por esta causa.

 

 

EL SIDA

 

El SIDA es una condición que resulta de la infección por el VIH. Por lo general, para el momento en que una persona con el VIH desarrolla el SIDA, el virus ha dañado su sistema inmunológico. Por lo tanto, las personas con el SIDA desarrollan enfermedades que la mayoría de las personas sanas pueden normalmente resistir o controlar como la neumonía parasitaria, el afta o reccurrencias de infecciones de la niñez.

También pueden sufrir de tipos de cáncer que rara vez tienen las personas cuyas defensas estan bien.

 

Como el virus puede entrar al cerebro y a otros organos del cuerpo, mucha gente con el SIDA tiene problemas en sus movimientos, memoria y funciones naturales.

 

Actualmente las personas con el SIDA suelen morir en pocos años no solo porque tienen el VIH sino tambien porque su sistemas inmunológicos estan debilitados y no pueden sobrevenir a las infecciones que desarrollan.

 

 

SISTEMA INMUNOLOGICO

 

 

Es el conjunto de células y sustancias que actúa como la defensa del cuerpo contra cualquier organismo extraño; cuando el sistema funciona bien los glóbulos blancos en la sangre recubren el cuerpo y atacan cualquier organismo que no debería estar allí.

Algunos de estos glóbulos atacan directamente a los agentes patógenos absorviéndolos; otros glóbulos forman anticuerpos en respuesta a los agentes invasores. Por lo general, los anticuerpos defienden contra las enfermedades e infecciones, aunque éste no es el caso de los anticuerpos contra el VIH.

Cuando el sistema inmunológico esta dañado protege al cuerpo en forma menos eficiente contra las enfermedades e infecciones.

 

 

DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

 

 

Desde que una persona se infecta con el VIH hasta que desarrolla el SIDA suelen trascurrir entre 6 y 10 años.

El estudio de la evolución de la enfermedad puede realizarse a través de distintos marcadores de laboratorio o por las manifestaciones clínicas que van apareciendo. Dentro de los marcadores bioquímicos podemos considerar el descenso de la cifra de linfocitos T CD4 que, hasta hace relativamente poco tiempo, ha sido la principal referencia para catalogar el estudio de evolución de la enfermedad.

Desde 1996, la determinación de la cantidad de virus circulante en la sangre de la persona infectada, que recibe el nombre de carga viral, se ha convertido en el principal marcador de la evolución de la enfermedad.

 

La mayoría de los pacientes experimentan, al cabo de unas tres semanas de haberse infectado con el virus VIH, una serie de síntomas pseudogripales como fiebre, cefalea, eritema, linfoadenopatías y sensación de malestar. Estos síntomas desaparecen al cabo de una o dos semanas. Durante esta fase, llamada de infección aguda, el VIH se multiplica a una gran velocidad, sufriendo diversas mutaciones genéticas. En su primer momento, se produce un descenso de la cifra de linfocitos T CD4 pero, al poco tiempo, alcanzan unas cifras normales en respuesta a una activación del sistema inmunológico. Los individuos son altamente contagiosos durante esta fase.

 

A continuación se pasa a una fase, llamada fase asintomática, que puede durar diez años o más. Durante este período, el virus continúa replicándose causando una destrucción progresiva del sistema inmune. El recuento de linfocitos T CD4 suele ser normal.

 

En la fase siguiente, denominada fase asintomática precoz, se suele iniciar el desarrollo de síntomas de enfermedad clínica y suelen aparecer infecciones oportunistas leves.

 

Se llega, por último, a la fase denominada SIDA o fase de enfermedad avanzada por VIH en la que aparecen las infecciones y tumores definitorios del síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

 

 

INFECCIONES OPORTUNISTAS Y TUMORES

 

Los fallecimientos de los enfermos con SIDA no suelen deberse a la infección por el propio virus, sino a la aparición de infecciones oportunistas o al desarrollo de ciertos tumores. Las infecciones se desarrollan cuando el sistema inmune no puede proteger al organismo frente a diversos agentes infecciosos que habitualmente se encuentran en el medio ambiente y no provocan enfermedad. El desarrollo de alguna de las diferentes infecciones oportunistas, llamadas enfermedades definitorias del SIDA, junto con el descenso de la cifra de linfocitos T CD4 es lo que determina el dianóstico clínico de la enfermedad.

 

La infección oportunista más frecuente en pacientes con SIDA es la neumonía debida a Pneumocystis carinii, que es un protozoo que suele encontrar en las vías respiratorias de la mayoría de las personas. Distintas neumonías bacterianas están, junto con la tuberculosis, frecuentemente asociadas con el SIDA. En la última fase sintomática de la enfermedad la infección por Mycobacterium avium puede causar fiebre, pérdida de peso, anemia y diarrea. Ciertas infecciones provocadas por bacterias del tracto gastrointestinal también pueden causar diarrea, pérdida de peso, anorexia y fiebre. También son comunes, durante las fases avanzadas, enfermedades causadas por distintos protozoos, especialmente toxoplasmosis del sistema nervioso central.

 

Las infecciones por hongos también son frecuentes en pacientes con SIDA. La infección mucocutánea por Candida albicans suele ocurrir en fases tempranas y anuncia el inicio de la inmunodeficiencia clínica. El Cryptococcus es la causa principal de las meningitis que desarrollan los enfermos de SIDA.

 

Las infecciones virales oportunistas, especialmente las debidas a herpesvirus, son muy frecuentes en pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Los citomegalovirus, miembros de esta familia de virus, infectan la retina y puede provocar ceguera. Otro herpesvirus es el virus de Epstein-Barr, que se ha relacionado con la aparición de linfomas (tumor de las células sanguíneas). La infección por el virus del herpes simple, tanto tipo 1 como 2, también es frecuencia, provocando lesiones perianales y alrededor de la boca muy dolorosas.

 

Muchos pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida desarrollan, además, tumores, siendo los más frecuentes los linfomas de células B y el sarcoma de Kaposi. El linfoma es una manifestación tardía de la infección por VIH y se desarrolla cuando existe una gran depresión del sistema inmune. Puede afectar a cualquier órgano y principalmente al sistema nervioso central. El sarcoma de Kaposi es una neoplasia multifocal que se manifiesta por el desarrolla de nódulos vasculares en piel, mucosas y vísceras. Es una manifestación precoz de la infección por VIH y puede aparecer con recuentos normales de linfocitos T CD4. Es la neoplasia más frecuente en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana y se carcteriza por la aparición de lesiones cutáneas de color rojo o púrpura.

 

 

MODO DE TRANSMISION

 

 

El VIH se trasmite por contacto directo a través de sangre contaminada, por secreciones sexuales y por la leche materna. El virus presente en los flujos sexuales de hombres y mujeres infectados puede pasar a la corriente sanguínea de una persona sana a través de pequeñas heridas o abraciones que pueden originarse en el transcurso de las relaciones homo o heterosexuales.

Uno de los principales mecanismos de trasmisión y contagio de la enfermedad es el uso compartido de agujas o jeringuillas contaminadas con sangre infectada. Este modo de transmisión afecta principalmente a los drogadictos adictos a drogas intravenosas.

 

La infección por VIH debida a transfusiones de sangre es muy improbable, gracias a las pruebas que se han desarrollado para la detección del virus en la sangre.

 

El virus de la inmunodeficiencia humana puede también transmitirse desde la madre infectada al feto por la placenta y al recién nacido a través de la leche de la madre. Aunque sólo un 25-35% de los niños que nacen de madres con SIDA presentan infección por VIH, este modo de transmisión es responsable del 90% de todos los casos de SIDA infantil.

 

DIAGNOSTICO

 

Aunque el síndrome de inmunodeficiencia adquirida se detecto en 1981, la identificación del virus del VIH como agente causal de la enfermedad no se produjo hasta 1983. En 1985, la primera prueba de laboratorio para detectar el VIH, desarrollada por el grupo de investigación de Roberto Gallo, empezó a utilizarse en los bancos de sangre. Este test permitía detectar si la sangre contenía anticuerpos frente al VIH. Durante las 4 a 8 semanas siguientes a la exposición al VIH, la prueba es negativa porque el sistema inmunológico aún no ha desarrollado anticuerpos frente al virus.

 

Los centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta han establecido la siguiente definición para el diagnóstico del SIDA: en un individuo VIH positivo el recuento de células T CD4 debe ser menor a 200 células por milímetro cúbico de sangre, o el individuo debe presentar alguna manifestación clínica definitoria de SIDA como infecciones oportunistas por Pneumocystis carinii, candidiasis oral, tuberculosis pulmonar o carcinoma invasivo de cérvix en la mujer, entre otros.

 

Algunas de las pruebas de laboratorio que se realizan para detectar el VIH, están:

 

-         Prueba de Elisa mejorada

-         Prueba de aglutinación

-         Prueba de Wester Blot

-         Prueba de Inmuno Fluorescencia (IFA)

-         Pruebas basadas en el uso de antígenos péptidos sintéticos y recombinados.

-         Pruebas de orina y de saliva

 

 

 

 

 

TRATAMIENTO

 

 

Existen distintos medicamentos antirretrovirales que actúan en distintas fases del ciclo de replicación viral. En el ciclo vital del virus hay un proceso fundamental, denominado transcripción inversa, que consiste en la conversión del ácido ribonucleico viral en ácido desoxirribonucleico. Esta actividad es llevada a cabo por la enzima trascriptasa inversa. Un grupo de medicamentos antirretrovirales, denominados nucleósidos, inhiben la acción de esta enzima; entre éstos se encuentran la Zidovudina o AZT, la Didanosina o DDI, la Zalcitabina o DDC, la Estaduvina o d4T y la Lamiduvina o 3TC.

 

Aunque los nucleósidos interaccionan con la enzima de conversión del retrovirus, también pueden reaccionar con las enzimas responsables de la síntesis del ADN de las células del organismo, lo que puede hacer que resulten tóxicos y ocacuionen distintos efectos secundarios.

 

Estos medicamentos que inhiben la acción de la transcriptasa inversa nunca han sido considerados como curativos, pueden frenar la evolución de la enfermedad. Los beneficios de estos medicamentos se hacen más potentes cuando se usan en combinación con otra clase de medicamentos retrovirales llamados inhibidores de las proteasas. El primer medicamento de este tipo fue el Saquinavir, al que siguieron otros como el Ritronavir, el Indinavir y el Nelfinavir.

 

Hoy en día el tratamiento mas efectivo para luchar contra el VIH es la combinación de tres medicamentos tomados conjuntamente, dos nucleósidos inhibidores de la transcriptasa inversa y un inhibidor de la proteasa. Con estos tratamientos se consigue mejorar tanto la calidad de vida como la supervivencia de los enfermos.