Enfermedades respiratorias en el deporte

Sinusitis. Asma. Prevención. Medicación

  • Enviado por: Fernando Armoza
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 17 páginas

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Trabajo de Educación Física

Enfermedades respiratorias en el deporte

Titulo: Enfermedades Respiratorias

Alumno:

Introducción

El aire está poblado por millones de microorganismos, bacterias, virus y hongos que pueden entrar en los pulmones durante la respiración, y producir enfermedades respiratorias bastante comunes.

Las enfermedades respiratorias afectan desde la nariz, hasta los pulmones. Algunas son breves e intensas. Tal es el caso de la gripe, amigdalitis, bronquitis y neumonía; o bien pueden ser padecimientos de larga duración como asma, bronquitis crónica

Causas

Las infecciones respiratorias agudas se adquieren por entrar en contacto con gotitas de saliva que expulsa un enfermo cuando habla, tose o estornuda; mientras que las afecciones crónicas se dan principalmente por aspirar, de manera constante, sustancias tóxicas como nicotina, alquitrán y monóxido de carbono del cigarrillo, partículas de asbesto, cemento y por el desgaste normal del propio organismo.

Aunque pueden presentarse a cualquier edad, las enfermedades del aparato respiratorio son más frecuentes y graves en los niños y en los ancianos. En el adulto se pueden presentar en forma aguda y durante corto tiempo. A medida que aumenta la edad, las defensas del organismo son menos capaces de responder a la agresión de microbios. Además, los hábitos nocivos como el tabaquismo, pueden aumentar la vulnerabilidad del organismo, ocasionando complicaciones mayores y más severas.

Agudas: Gripe, Sinusitis, Amigdalitis, etc.

Enfermedades

Respiratorias

Crónicas: Asma, Bronquitis, etc

Desarrollo

Sinusitis   

La sinusitis es la inflamación de un seno nasal y puede ser aguda o crónica. Los senos nasales son cavidades dentro de los huesos de la cara y alrededor de la nariz. Los ocho senos nasales se conectan a la nariz a través de aberturas, y secretan una mucosidad que calienta y humedece el aire que uno respira. Sobre su superficie hay pelitos llamados cilios que barren de forma continua la mucosidad superflua hacia la nariz.

Causas: La sinusitis aguda se produce cuando algo bloquea el drenaje de este fluído o impide la función de los cilios. Por lo general, la sinusitis es precedida por un resfriado o una alergia provocada por agentes irritantes como la contaminación o el humo de cigarro. Un clima muy seco también puede causar sinusitis. La mucosidad se acumula e impide la eliminación de bacterias de la cavidad de los senos, aumentando las probabilidades de infección. Hay muchas bacterias en la nariz y la boca. Si el flujo de la mucosidad se interrumpe, es entonces cuando brota la infección.

Síntomas: Los síntomas de la sinusitis son similares a los de las alergias, en que se tapa la nariz. También se siente presión y dolor entre y detrás de los ojos. Pero a diferencia de la sinusitis, las alergias causan estornudos y goteo nasal. Un resfrío que dure más de 10 días o que parezca mejorar solo para empeorarse repentinamente podría ser un síntoma de infección en los senos nasales. Otra señal es un dolor que afecta solo un lado de la cara o que empieza cuando uno se inclina hacia adelante. Otros síntomas incluyen fiebre, secreción nasal verde-amarilla, dolor en los dientes superiores o dolor de cabeza cada vez más severo.

Hay casos de sinusitis que requieren de antibióticos y otros que desaparecen solos. En el primero, si no se aplica ningún tratamiento, esta condición puede ocasionar serias infecciones en los ojos e incluso en el cerebro.

Amigdalitis   

La amigdalitis es una infección en las amígdalas. Las amígdalas son unas masas de tejido que se encuentran a cada lado de la garganta. Las amígdalas son parte del sistema inmunológico, que es el encargado de proteger el cuerpo contra las enfermedades. Su función es combatir las infecciones. La amigdalitis es una infección común en los niños pero, cualquier persona puede contraerla.

Causas: La amigdalitis es causada por un germen llamado bacteria o virus. La bacteria más común como causante de la amigdalitis es el estreptococo. Tanto el virus como la bacteria se contagian de una persona a otra mediante la tos, al estornudar o por contacto.

Síntomas: la garganta irritada es el síntoma más común de la amigdalitis. La irritación en la garganta puede empezar lentamente o muy rápido. Las amígdalas de la persona lucen más rojas que de costumbre y pueden hincharse. Las amígdalas de la persona pueden presentar una capa de color blanco grisáceo o amarillo. El área que rodea las amígdalas tiene un aspecto de carne viva y se encuentra enrojecida e hinchada. Las glándulas a los lados del cuello de la persona se vuelven sensibles y se inflaman.

La persona puede presentar fiebre y sentir como si tuviera un tumor o bulto en la garganta. También puede tener problemas para respirar, para pasar (tragar) o para hablar, debido a la irritación en la garganta. También puede no sentir deseos de comer, beber o de dormir, tener vómito, dolor abdominal (vientre) o dolor de oído.

Faringitis   

La inflamación de la faringe causa anginas, fiebre, dificultad para tragar, dolor de oídos  e hinchazón de los nódulos linfáticos del cuello.

Causas: en la gran mayoría de los casos es un virus quien produce la inflamación de la garganta. En otros casos puede ser de origen bacteriano (estreptococo), por hongos -especialmente en las personas con un sistema inmune (sistema de defensa) debilitado por enfermedades crónicas, o en aquellos pacientes que usan corticoides inhalados y que no hacen gárgaras con agua, después de utilizar el inhalador).

Otra causa de faringitis es aquella que se presenta en las personas que tienen sinusitis, aquí la secreción proveniente de los senos paranasales infectados inflama la garganta.

Síntomas: el enfermo se queja de dolor en la garganta cada vez que traga alimentos, incluso tragar la saliva puede generar dolor. Los ganglios linfáticos de la parte alta del cuello se encuentran inflamados y dolorosos. Aparece fiebre, escalofríos y malestar general. Se observa la faringe (garganta) enrojecida y en los casos en que el causante es una bacteria (estreptococo beta hemolítico del grupo A) aparece una capa blanca amarillenta que genera mal olor del aliento (halitosis).

Laringitis   

Es la inflamación de la laringe, la zona del cuerpo que transporta el aire desde la garganta hasta la tráquea. Debajo de la garganta (faringe) existe una bifurcación: un camino se dirige hacia el estómago y otro camino se dirige a los pulmones. El primer camino es conocido como el esófago y a través de él transitan los alimentos en su viaje al estómago. En el otro camino transita el aire que viaja a los pulmones y ésta ruta es conocida como la laringe. En la laringe están las cuerdas vocales que al paso del aire, proveniente de los pulmones, se mueven y producen la fonación. Cuando se inflama la laringe, generalmente se afectan también las cuerdas vocales.

Causas: la infección de la laringe por un virus es la causa más frecuente de laringitis. Otros factores que producen la inflamación son el uso excesivo de la voz (los cantantes ocasionales la experimentan casi siempre), las alergias y cuando se inhalan sustancias irritantes (humo de tabaco, polvo callejero, etc.) La laringitis generalmente se asocia a bronquitis (inflamación de los bronquios), gripe, neumonía, sarampión o tos ferina.

Síntomas: lo más sobresaliente es el cambio de la voz, ésta puede tornarse ronca (sonido grave), disminuye el brillo o aparece afonía completa (la persona no puede emitir sonidos). El enfermo tiene una sensación de cosquilleo en la garganta y permanentemente está tratando de "aclarar" la voz. Todos lo síntomas dependen de la severidad de la inflamación. Puede presentarse fiebre, malestar general, dolor para tragar alimentos y, en algunos casos graves, la inflamación de la laringe puede obstruir el paso del aire hacia los pulmones que causa dificultad para respirar (disnea).

Neumonía

Los pulmones son dos órganos esponjosos rodeados por una membrana húmeda y delgada llamada pleura. Cada pulmón está compuesto por lóbulos suaves y brillantes en casi todos los casos; el pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquierdo dos. Aproximadamente un 90% del pulmón está lleno de aire; sólo un 10% es tejido sólido. Cuando una persona inhala, el aire es transportado desde la tráquea (tubo respiratorio) al pulmón a través de flexibles vías respiratorias llamadas bronquios. Los bronquios se ramifican y continúan dividiéndose, como un árbol, en más de un millón de vías respiratorias más pequeñas llamadas bronquiolos. Los bronquiolos conducen hasta más de tres millones de sacos microscópicos llamados alvéolos, los cuales están forrados por una membrana delgada a través de la cual pasan el oxígeno y el dióxido de carbono hasta los vasos capilares, los vasos sanguíneos más pequeños.

La neumonía es una inflamación del pulmón causada por infección con bacterias, virus y otros organismos. A veces se define por su distribución lobular (cuando tiene lugar en un lóbulo del pulmón) o bronconeumonía (cuando es más desigual). Los organismos que causan la neumonía son factores aún más importantes. Habitualmente entran en los pulmones después de haber sido inhalados en las vías respiratorias o, a veces, una bacteria normalmente inofensiva que está en la boca puede ser aspirada hasta los pulmones, normalmente si el reflejo de la mordaza se suprime. La neumonía también puede estar causada por infecciones que se extienden por los pulmones a través de la corriente sanguínea de otros órganos.

En circunstancias normales, no obstante, las vías respiratorias y los alvéolos tienen mecanismos muy eficaces que protegen el pulmón de ser infectado por bacterias y otros microbios. Primeramente, grandes partículas se quitan filtrando en el tubo nasal. Cuando las partículas más pequeñas se inhalan, los sensores que están junto a las vías respiratorias provocan reflejos de toses o estornudos, los cuales fuerzan algunas partículas a salir marcha atrás. Las pequeñas que pueden llegar a los bronquiolos quedan atrapadas en un tejido mucoso y después suben y salen de los pulmones por los movimientos de los golpes de los cilios, un mecanismo conocido como escalera mucociliar. Las bacterias o otros agentes infecciosos que evaden el sistema de defensa de las vías respiratorias son atacados en los sacos alveolares por defensores del sistema inmunológico del cuerpo, particularmente macrófagos, células sanguíneas grandes y blancas que comen literalmente partículas extrañas. Estos sistemas de defensa tan fuertes normalmente mantienen el pulmón estéril. Si estas defensas se debilitan o se dañan, no obstante, después bacterias o otros organismos, tales como los virus, los hongos y parásitos pueden instalarse y producir una neumonía.

Causas: la neumonía normalmente se desencadena cuando el sistema de defensa de un paciente se debilita. Más a menudo, una simple infección de las vías respiratorias superiores vírica o un caso de gripe altera el tejido mucoso, de esta manera estimula el crecimiento bacteriano. Otros factores también pueden hacer que ciertas personas sean susceptibles al crecimiento bacteriano y la neumonía. La neumonía se describe casi siempre como adquirida en la comunidad o adquirida en un hospital, que ayuda a predecir qué organismos son probablemente los culpables. Las bacterias son las causas más comunas de la neumonía, pero estas infecciones también pueden estar causadas por otros organismos (microbios especialmente).

Existen casos en donde la neumonía se produce por aspiración. Se produce cuando las bacterias que se encuentran en la boca consiguen llegar hasta el pulmón.

Esto puede pasar durante periodos de conocimiento alterado, a menudo cuando un paciente está afectado por las drogas o el alcohol, o después de una herida en la cabeza o anestesia. Estos organismos son generalmente diferentes de los microbios habituales que entran al pulmón por inhalación; algunos son a menudo anaerobios (que significa que pueden vivir sin oxígeno).

Síntomas: dolor en el pecho, fiebre, temblores, escalofríos, respiración difícil, respiración rápida y palpitaciones. La gente mayor puede tener menos síntomas que la juventud. Una persona mayor que experimenta incluso una tos menor y debilidad durante más de un día debe solicitar ayuda médica. Los síntomas de la neumonía que indican una emergencia médica incluyen fiebre alta, taquicardia, baja presión sanguínea, piel azulada y confusión mental. Escupir saliva que contenga pus o sangre indica la presencia de una infección seria. Un dolor abdominal severo puede acompañar la neumonía que tiene lugar en los lóbulos más bajos del pulmón. En casos avanzados, la piel de la persona puede azularse (cianosis), la respiración puede llegar a ser fatigosa y pesada, y el paciente puede acabar confundido. La gente con neumonía causada por la bacteria de anaerobios, a menudo tienen fiebre prolongada y tos productiva, mostrando frecuentemente sangre la saliva, la cual cosa indica necrosis (muerte del tejido) en el pulmón. Aproximadamente una tercera parte de estos pacientes experimentan pérdida de peso.

Bronquitis

Se conoce con el nombre de bronquitis el proceso de inflamación de la capa mucosa que recubre los bronquios. Por lo general, una bronquitis aguda se desarrolla en un corto período de tiempo y se origina después de sufrir un resfrío o una faringitis. Esto es debido a que los mismos virus causantes de las mencionadas infecciones pueden extenderse hacia los conductos aéreos de los pulmones, es decir, los bronquios y los bronquiolos.

Causas: su aparición es más frecuente durante el invierno, en climas húmedos y fríos, y en ambientes con una elevada contaminación atmosférica. También algunas enfermedades infecciosas típicamente infantiles como el sarampión, la fiebre tifoidea o la gripe, actúan como factores que favorecen la aparición o el desarrollo de la bronquitis.
Los niños, los ancianos y los fumadores constituyen los grupos más afectados.

Síntomas: Los más habituales que indican la aparición de una bronquitis suelen ser: dolor de cabeza, congestión nasal, fiebre, escalofríos, dolores musculares y, ocasionalmente, dolor de espalda. Pueden presentarse también: dificultad respiratoria, estornudos y dolor en la parte superior del pecho, que se agudiza al toser. La manifestación típica de esta enfermedad es una tos persistente, con expulsión de esputos grisáceos o amarillentos.

Bronquitis Crónica

Cuando, a lo largo de los años, la inflamación bronquial persiste o empeora, la bronquitis se transforma en crónica. Puede llegar al extremo de producir la muerte por fallo respiratorio, ya que provoca una carencia importante de oxígeno en la sangre.

Causas: Si bien la bronquitis crónica está provocada principalmente por el consumo de tabaco. Por lo general coinciden tres causas: las infecciones bronquiales repetidas, el tabaquismo y la inhalación de sustancias irritantes.

Síntomas: el primer síntoma consiste en una tos matutina con expectoración o esputos, que aparece la mayoría de los días durante por lo menos tres meses al año, casi siempre en invierno, y por dos años o más consecutivos. En las etapas finales, la tos, el jadeo y la respiración asmática son graves y continuas.

Asma

El asma es una enfermedad crónica, que afecta al aparato respiratorio. En ella se produce una inflamación de los conductos que llevan el aire a los pulmones. Esta inflamación hace que sean más sensibles y respondan con una contracción provocando un mayor estrechamiento Este bloqueo al paso del aire, que puede ser más o menos intenso dependiendo de la sensibilidad del individuo, de la intensidad del estímulo o de como se encuentre antes del "contacto" se manifiesta por ahogo, tos, sensación de presión en el pecho y pitos al respirar.

Causas: Alergénicos: Polvillo de casa, pólenes, hongos del aire y la humedad, alimentos.

Infecciosos: Sinusitis, bronquitis, Bacterias, hongos, virus y parásitos en general, etc.

Mecánicos: Esfuerzos, frio, calor, olores irritantes, cambios de tiempo, etc.

Emocionales: Stress, tensión, agotamiento psíquico, etc

Síntomas: Los síntomas típicos de una crisis de asma son el empeoramiento progresivo de la fatiga respiratoria, tos, sibilancias y opresión torácica, o una combinación de estos síntomas. Algunas personas pueden despertarse también por la noche con estos síntomas. La tos suena fuerte y hueca. También puede estar acompañada con una aceleración de la frecuencia de los latidos cardíacos (taquicardia) y una frecuencia anormalmente rápida de la respiración (taquipnea) que resulta cada vez más difícil, lo que provoca sudoración y mucha ansiedad. El paciente puede tener sibilancias muy ruidosas y llega a ser incapaz de hablar más de unas pocas palabras sin detenerse para respirar.

Los niños, en particular, pueden mostrar signos de retracción, lo que sucede cuando una persona intenta con tanta fuerza conseguir aire que el tórax y el cuello se retraen o son aspirados con cada respiración.

El asma constituye uno de los principales problemas médicos en el mundo entero, con una prevalencia en la población general de 3% a 5%, pero con una proporción mayor entre los niños, alcanzando cifras que, en promedio, son de 5% a 15%. En Estados Unidos ha ocurrido un aumento dramático en el número de pacientes asmáticos entre 1980 y 1990, incremento que alcanza la cifra de 38% a lo largo de la década. La mortalidad causada por asma es un problema que viene en crecimiento sin que hasta el momento se conozca una explicación clara del fenómeno, aunque una mala utilización de los medicamentos disponibles, el retraso en la consulta y un error de apreciación en la severidad del cuadro por parte de los médicos, parecen jugar un papel preponderante.

Tuberculosis

La tuberculosis pulmonar es una enfermedad crónica que evoluciona con reagudizaciones. Las partes del pulmón más afectadas son los segmentos apicales y posteriores de los lóbulos superiores, y los segmentos superiores de los lóbulos inferiores. La infección pulmonar tiene generalmente un comienzo insidioso. Cuando el paciente presenta los primeros síntomas, la enfermedad puede estar ya muy avanzada. Se piensa que la tuberculosis pulmonar puede alcanzar su extensión completa al cabo de pocas semanas. La evolución de los pacientes es variable durante años, con períodos de empeoramiento de la enfermedad que puede seguir un curso muy prolongado sin tratamiento, si bien la mayoría de los pacientes acabarán falleciendo si no se tratan en un período medio de 2 a 3 años.

Causas: es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis que generalmente ataca los pulmones y luego se puede extender hacia otras partes del cuerpo

La incidencia de esta infección y los problemas que causa difieren en distintos países. En España por ejemplo, la forma más frecuente de la enfermedad es la pulmonar,

Síntomas: Con frecuencia, no aparecen síntomas claros de la tuberculosis durante los primeros momentos de la infección, aunque puede presentarse un malestar parecido al de la gripe. En la fase secundaria puede desarrollarse fiebre, pérdida de peso y fatiga, entre otros síntomas, que dependen de la parte que resulte afectada en el organismo. En la enfermedad pulmonar puede producirse tos seca, que más adelante se vuelven productivas, con esputos de sangre y pus contagiosos (muy contagiosos) en ocasiones, también hay dificultad respiratoria y dolor en el pecho. 

Muy raras veces la tuberculosis en los primeros momentos de la infección se extiende con tal rapidez que resulte fatal, aunque puede ocurrir a las personas muy débiles, sobre todo a los niños muy pequeños o al los ancianos, si no se aplica un tratamiento adecuado. 

Factores a tener en cuenta

Tabaquismo

El tabaquismo es un problema de salud pública al que nos enfrentamos en todo el mundo. Actualmente es la causa principal de enfermedades cardiovasculares y pulmonares prevenibles en nuestra sociedad contemporánea. Se estima que en el mundo mueren 8,242 personas y en nuestro país 118 personas mueren todos los días por enfermedades atribuibles al tabaquismo. El humo del cigarro contiene mas de 4,000 sustancias químicas entre ellas destacan por su importancia el monóxido de carbono, alquitrán, hidrocarburos, plomo, cromo, mercurio y la nicotina, entre otras.

Una de las peores consecuencias que se pueden observar es que el cigarrillo (tabaco) provoca una alteración en el flujo de la sangre y aire en los pulmones.

Está comprobado que durante los dos primeros años de vida, los niños de padres que fuman tienen mas probabilidades de ser hospitalizados con bronquitis y pulmonía en comparación con los niños de padres que no fuman.

Contaminación

La contaminación atmosférica tiene su origen en distintas fuentes, tales como vehículos, procesos industriales, residencias y calles, en las que se generan contaminantes primarios o secundarios. Los contaminantes primarios son emitidos directamente a la atmósfera, y su transformación química produce los llamados contaminantes secundarios.

El impacto de la contaminación atmosférica sobre el sistema respiratorio humano se hace evidente cuando la contaminación interfiere con la actividad normal de las personas, produce un daño respiratorio permanente o una disfunción respiratoria progresiva.

Sería importante que las personas se preocuparan de estos “detalles” en nuestra vida cotidiana...

Prevención

Prevención General de las Enfermedades Respiratorias

El pulmón, por estar en contacto íntimo y directo con el medio ambiente, es sin duda alguna, el órgano más expuesto a la influencia nociva de agentes externos, tanto orgánicos como inorgánicos presentes en el medio ambiente que rodea al individuo. En muchos casos, son factores climatológicos los que facilitan la diseminación de enfermedades respiratorias, como es el caso de la gripe.

En muchos casos el sector sanitario debería detectar estas enfermedades comunicándolo a los organismos responsables de poner en marcha las medidas adecuadas para su prevención. Por ejemplo estableciendo campañas de vacunación en sujetos de alto riesgo, incluyendo en este grupo personas mayores de 65 años, niños mayores de 6 meses, personas que padecen enfermedades crónicas pulmonares.

La puesta en marcha de medidas adecuadas para la prevención de las enfermedades respiratorias es responsabilidad de la sociedad en su conjunto e implica a diversos Ministerios con cuotas de responsabilidad tan importantes como las que corresponde al de Sanidad. Es más, en algunos casos los esfuerzos sanitarios en su lucha por la prevención de importantes enfermedades respiratorias no se ven eficazmente apoyados en virtud de otros intereses socio-económicos, cuyo ejemplo más claro es la prevención de la importante patología derivada del consumo de tabaco. Desde que se conocen sus efectos nocivos ha habido tiempo suficiente para abordar eficazmente la comercialización del cigarrillo.
Por otra parte es incomprensible que en nuestro país los medios de difusión, especialmente aquellos que más llegan a la población general (televisión, radio, diarios) apenas dediquen espacios destinados a informar a la población sobre estos aspectos relacionados con la prevención de enfermedades.

Ilustraciones

APARATO RESPIRATORIO

Enfermedades respiratorias en el deporte

Bronquitis

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Bibliografía:

Esperando Al Doctor. Ed. Clarín

Enciclopedia Barsa

Enciclopedia Familiar de la Medicina y la Salud Autor: Morris Fishbein, M. D.

Enciclopedia Encarta 2000

Biología 3 Ed. Plus Ultra Autor: Pedro Zarur

Biología 3 Ed. Santillana Autor: Dutey, Noccetti