Enfermedades en el Tercer Mundo

Población tercermundista. Tripanosomiasis. Enfermedad del sueño. Leishmaniasis. Malaria. SIDA (Síndrome De Inmunodeficiencia Adquirida). Tuberculosis

  • Enviado por: Cristina
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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Enfermedades en el

Tercer Mundo

La enfermedad del sueño

La Tripanosomiasis Humana Africana o enfermedad del sueño es causada por un parásito transmitido a los humanos por la mosca Tsé-Tsé.

Oficialmente 150.000 personas murieron víctimas de la enfermedad del sueño en 1996. En la actualidad, 60 millones de personas corren el riesgo de contraerla, pero sólo 4 millones (un 7%) tienen acceso a diagnóstico y tratamiento.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que de trescientas a quinientas mil personas pueden hoy en día padecer la enfermedad. Se cree que sólo se conoce un 10% de los nuevos casos.

De los 36 países afectados en el África Subsaharina, 22 se encuentran entre los menos desarrollados del mundo.

La enfermedad se desarrolla en dos fases: en la primera, el parásito se multiplica en la sangre y en el sistema linfático, provocando en algunos casos la inflamación de los ganglios linfáticos y fiebre; en la segunda, pocos meses más tarde, el parásito invade el cerebro y provoca problemas neurológicos. Si no se trata antes de los tres años del contagio, el enfermo inevitablemente muere.

El melarsoprol, medicamento antiparasitario utilizado para tratar la segunda fase, es el causante de la muerte de entre el 3% y el 10% de los pacientes a quienes se les inyecta. Este medicamento en algunas regiones ya no resulta efectivo.

La Tripanosomiasis Humana Africana, conocida popularmente como enfermedad del sueño, se llego a considerar prácticamente erradicada a finales de los años 60. En las décadas siguientes, la disminución de recursos, los grandes desplazamientos de población y la paralización de programas de control debido a los conflictos existentes han posibilitado un resurgimiento de la enfermedad que ha llegado a alcanzar proporciones epidémicas. En los años 90, en algunos poblados del Congo, se detectó que el 70 % de la población estaba infectada. En la actualidad, se estima que hay medio millón de infectados.

Leishmaniasis

En la actualidad aproximadamente 12 millones de personas están afectadas por la leishmaniasis.

Se estima que hay 2 millones de nuevos casos cada año, de los que sólo un 30% se declaran oficialmente.

La forma más grave, la leishmaniasis visceral o Kala Azar, puede ser mortal. De las aproximadamente 500.000 personas afectadas cada año, el 100% morirán si no reciben tratamiento.

El 90% de casos de Kala Azar tienen lugar en los países en vías de desarrollo: Bangladesh, Brasil, India, Nepal y Sudán.

El Kala Azar también se encuentra en Europa. En los países del sur, a más de 1.400 personas seropositivas, de las cuales un 71% eran heroinómanos, se les diagnosticó Kala Azar en 1998.

El tratamiento más común es el SSG comercializado con el nombre de Pentostam. Un curso de tratamiento cuesta 150 dólares americanos, con lo que, en África, donde el SSG genérico no está autorizado, la mayoría de las personas con Kala Azar no tienen acceso a tratamiento.

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria que, aunque desconocida para la mayoría de la población, no es nueva. Tiene una larga historia y ha estado presente en las Américas y África durante varios siglos. En la actualidad, la enfermedad afecta a 12 millones de personas en 88 países. Pero los enfermos se encuentran, principalmente, en los países en vías de desarrollo.

El parásito es transmitido por jejenes (una especie de insectos parecidos a pequeños mosquitos) que viven en regiones tropicales y templadas. Existe en diferentes formas dependiendo del tipo de parásito y de la inmunidad de la persona infectada. Así pues, a veces se manifiesta a través de simples úlceras en la piel, o en una forma que progresivamente acaba por desfigurar a los infectados, o como la leishmaniasis visceral, invadiendo todo el organismo.

La leishmaniasis visceral, también conocida como Kala Azar (expresión que en hindi significa fiebre negra), es la forma más grave de la enfermedad. Cuando el parásito entra en el cuerpo humano a través de la picadura del jején, se multiplica y ataca el sistema inmunológico. Parte de las personas infectadas a los pocos meses desarrollan el Kala Azar que se manifiesta a través de fiebres muy altas, pérdida de peso, esplenomegalia (dilatación del bazo) y oscurecimiento de la piel. Si no se trata, el Kala Azar acaba con la vida de los enfermos que generalmente mueren a causa de infecciones comunes que el sistema inmunológico ya no puede controlar, como por ejemplo neumonía y diarrea. La malnutrición, que también afecta la inmunidad, hace aumentar el peligro de contraer la enfermedad y morir.

La mayoría de los casos se encuentran en cinco países tropicales: Sudán, India, Bangladesh, Nepal y Brasil. Pero, en la actualidad, la enfermedad se ha extendido a nuevas áreas como resultado de cambios medioambientales tanto naturales como provocados por el hombre (e.j. presas) y las migraciones. El número de casos detectados ha sufrido un dramático aumento y cuando aparecen en escena guerras, hambruna y desplazamientos masivos de población, suelen declararse epidemias mortales de leishmaniasis visceral. La situación es particularmente crítica en el Sur de Sudán, debido a la guerra civil que asola el país desde hace años.

Entre los casos de Kala Azar en Etiopía, un 30% también están infectados con el VIH. Está mortal combinación se está convirtiendo en una nueva enfermedad porque cada infección por su parte disminuye la inmunidad de los infectados y refuerza el impacto de la otra. Es muy difícil de diagnosticar y tratar, y más de la mitad de las personas tratadas recaen. Se espera que el número de personas con ambas infecciones aumente, especialmente en África, de nuevo, debido a conflictos y desplazamientos de población.

El tratamiento más frecuente del Kala Azar se conoce como SSG. Este medicamento, descubierto alrededor de 1930, provoca reacciones graves en un 10% de los pacientes tratados, causando la muerte de un pequeño porcentaje de éstos. Su eficacia también está disminuyendo, han aparecido resistencias al SSG en áreas muy pobres sin apenas acceso a la atención sanitaria. Se teme que la resistencia del parásito al medicamento observada durante los últimos 15 años en la India pueda extenderse a África.

Malaria

La malaria humana presenta cuatro formas, cada una de las cuales está producida por una especie de parásito diferente. En todas, los síntomas suelen ser escalofríos, fiebre y sudoración. En los casos no tratados estas crisis recidivan periódicamente. La forma más leve de malaria es la malaria terciana benigna, causada por el Plasmodium vivax, en la que la fiebre brota cada dos días después de la crisis inicial (que aparece dentro de las dos semanas después de la infección). La fiebre de la selva o, malaria terciana maligna, o malaria estivo-otoñal, producida por el P. falciparum, es responsable de la mayoría de los casos mortales de malaria. En esta forma de la enfermedad los microorganismos obstruyen los vasos sanguíneos del cerebro produciendo coma, delirio, y finalmente la muerte. La malaria cuartana, causada por el P. malariae, tiene un periodo de incubación más largo que la malaria terciana o fiebre de la selva. La primera crisis tiene lugar entre los 18 y los 40 días después de la infección. La crisis aparece cada tres días. La cuarta forma de la enfermedad, que es la más rara, causada por P. ovale, es similar a la malaria terciana benigna.

Durante el periodo de incubación los protozoos crecen dentro de las células hepáticas. Unos pocos días antes de la primera crisis, los microorganismos invaden los hematíes, que son destruidos durante el proceso de desarrollo del protozoo, originando las crisis febriles típicas de la enfermedad.

La malaria o paludismo es transmitida por el mosquito Anófeles y se cobra la vida de más de un millón de personas anualmente. Las víctimas son en su mayoría niños de zonas rurales.

Cada año hay entre 300 y 500 millones de nuevos casos, más del 90% de ellos en el África subsahariana.

El coste económico de la malaria es enorme en términos de perdida de ingresos y carga financiera para los sistemas sanitarios.

La malaria puede curarse con medicamentos antipalúdicos como la cloroquina, pero cada vez hay más parásitos resistentes a este medicamento y esta resistencia se está propagando a los países afectados.

La malaria es una enfermedad muy antigua, que no ha sido erradicada. Es responsable de más de dos millones de muertes al año y afecta a más de 100 países, lo que representa el 40% de la población mundial. De los trescientos a quinientos millones de nuevos casos anuales, el 90% se dan en países africanos, sobre todo en comunidades rurales muy pobres, con acceso limitado a la atención sanitaria. La malaria mata a un niño cada 30 segundos, aunque las mujeres embarazadas y los refugiados también son vulnerables a esta enfermedad.

En algunas regiones, la malaria ha tomado proporciones epidémicas debido a conflictos armados, desplazamientos masivos de población, crisis económicas y cambios climáticos. Los países afectados por El Niño han experimentado un dramático aumento del número de casos por esta enfermedad.

Afrontar una enfermedad como la malaria, hace que los países pobres se sumen aún más en la pobreza. En África, un sólo ataque de malaria cuesta el equivalente a diez días de trabajo.

Sida

En todo el mundo, 19 millones de personas han muerto desde que empezó la epidemia del SIDA. En 1999, 2.8 millones de personas fallecieron por causa del SIDA y ahora es la primera causa de muerte en África.

El SIDA es el estado final de la infección crónica producida por el retrovirus VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). El SIDA es una enfermedad que anula la capacidad del sistema inmunológico para defender al organismo de múltiples microorganismos, produciéndose graves infecciones. Se caracteriza por astenia y pérdida de peso importantes, y con frecuencia por complicaciones neurológicas debidas a la lesión de las células cerebrales. También una elevada incidencia de ciertos cánceres, especialmente el sarcoma de Kaposi; uno de sus primeros síntomas consiste en la aparición de lesiones violáceas en la piel. Otros tumores frecuentes son los linfomas de células B.

El SIDA se transmite por la sangre, por contacto homo o heterosexual, a través de la placenta desde la madre infectada al feto y posiblemente a través de la leche de la madre infectada. Las transfusiones sanguíneas fueron una vía de transmisión importante antes de que se desarrollara una prueba fiable para la detección del virus en sangre.

Se estima que 34 millones de personas en todo el mundo están infectadas con el VIH, 26 millones de las cuales viven en el África subsahariana.

Trece millones de niños en el África subsahariana han perdido a sus padres víctimas del SIDA.

Una persona infectada es portadora del virus sin estar enferma de 3 a 10 años.

Existen tratamientos para el SIDA, denominados antiretrovirales, que mejoran la inmunidad del paciente, pero no le curan. El coste de estos medicamentos es muy elevado y un 95% de la población mundial no puede permitírselos.

Los datos son escalofriantes, se estima que en el año 2000 hay 34 millones de enfermos de SIDA en todo el mundo. Esta enfermedad se ha convertido en una amenaza para la existencia en algunos países. Desde que empezó la epidemia 19 millones de personas han muerto y trece millones de niños se han quedado huérfanos a causa de la enfermedad. En el África subsahariana, hay 26 millones de personas infectadas con el VIH. Pero esta situación no se limita sólo a África. En Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, el SIDA ha reducido la esperanza de vida de 61 a 48 años.

Más del noventa por ciento de todas las personas infectadas con el virus del SIDA viven en los países en vías de desarrollo, creando expectativas inalcanzables en unos sistemas de salud que ya estaban sobrecargados antes de la aparición de esta enfermedad. En algunos de los países más pobres de África, cerca de uno de cada cinco adultos están infectados con el VIH contra 1 de cada 500 en los países ricos como el Reino Unido.

Desde 1995, para tratar a las personas con SIDA existen medicamentos antiretrovirales que devuelven la inmunidad. Se trata de tratamientos con un alto coste, ya que el precio con antiretrovirales oscila entre los 600 y los 1.200 dólares americanos al mes. En Europa, Canadá y los Estados Unidos la mayoría de las personas que tienen SIDA reciben esta terapia y los costes están cubiertos por varios programas sanitarios. Sin embargo, debido a su precio, esta medicación se encuentra fuera del alcance de las personas en los países en vías de desarrollo: África, Asia y Latinoamérica.

Tuberculosis

La tuberculosis (TB) es hoy una de las primeras causas de muerte del mundo.

Tuberculosis es una enfermedad infecciosa aguda o crónica producida por el bacilo Mycobacterium tuberculosis, que puede afectar a cualquier tejido del organismo pero que se suele localizar en los pulmones. El nombre de tuberculosis deriva de la formación de unas estructuras celulares características denominadas tuberculomas, donde los bacilos quedan encerrados. La enfermedad no suele aparecer en animales en su hábitat natural pero si puede afectar al ganado vacuno, porcino y avícola.

Los bacilos tuberculosos son transmitidos por el esputo, bien en gotitas suspendidas en el aire o por partículas de polvo y rara vez por excrementos o alimentos. A diferencia de otras enfermedades infecciosas, la tuberculosis no tiene un periodo de incubación específico. Un episodio único no confiere inmunidad duradera. El bacilo puede permanecer latente en el organismo durante un largo periodo, hasta que una disminución de las defensas le da la oportunidad de multiplicarse y producir los síntomas de la enfermedad.

2 millones de personas mueren de tuberculosis cada año. En el mundo cada segundo una persona muere por causa de esta enfermedad.

Un tercio de la población mundial está infectada actualmente con el bacilo de la TB. De ellos entre el 5-10 % llegarán a estar enfermos o serán infecciosos en algún momento de su vida

Cerca de la mitad de las personas que padecen TB y no reciben un tratamiento corren el riesgo de morir en un periodo entre 2 y 5 años después de haber contraído dicha enfermedad

Cerca de 8 millones de personas enferman de TB activa cada año.

Cada año más de 1,5 millones de personas contraen TB en el África Subsahariana. Esta cifra va en aumento debido fundamentalmente a la epidemia de VIH/SIDA.

Un 95% de casos de TB y un 98% de muertes por TB se producen en países pobres.

En el mundo industrializado erróneamente se piensa que la tuberculosis es una enfermedad erradicada. La tuberculosis es, sin embargo, la primera causa de muerte en adultos contagiados de un solo agente infeccioso y se cobra la vida de dos millones de personas al año, el equivalente a lo que serían la víctimas mortales causadas por 24 accidentes aéreos diarios de un Boeing 747 durante todo un año.

En países en vías de desarrollo donde las condiciones de vida por regla general no han mejorado, la TB no ha podido ser detenida. Un 95% de las personas que en la actualidad padecen esta enfermedad viven en el llamado “Tercer Mundo”. En muchos países, las guerras y las crisis económicas han provocado la destrucción del sistema sanitario, imposibilitando la detección y tratamiento de la TB y haciendo a la población todavía más vulnerable a contraer enfermedades. Pero el principal factor que ha contribuido al aumento de la TB es la epidemia global de VIH. Entre las personas infectadas por el bacilo de la TB, los seropositivos son diez veces más propensos a contraer la TB que los VIH negativos.

La TB es la principal causa de muerte entre las personas con SIDA. En Homa Bay, a las orillas del lago Victoria en Kenya, las tres cuartas partes de los pacientes con TB tratados por Médicos Sin Fronteras son VIH positivos.

La enfermedad en la actualidad se está propagando de tal forma que ya ha alcanzado proporciones epidémicas en algunas regiones. En los últimos 20 años el número de nuevos casos en el mundo ha aumentado en un 20% y se espera que el número de casos se incremente aún más, sobre todo en países africanos y en el Sudeste Asiático. Ante este resurgimiento mundial, la Organización Mundial de la salud (OMS) declaró la tuberculosis como una emergencia global en 1993.

El tratamiento DOTS (Terapia de Observación Directa) se basa en una combinación de medicamentos administrada durante un periodo de tiempo que dura entre seis y ocho meses. El seguimiento específico de cada paciente muestra la efectividad del tratamiento, sin embargo éste es largo e intensivo y uno de los principales problemas es que los enfermos no suelen completarlo hasta el final.

Desde principios de los 90, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la estrategia DOTS ya que con este tratamiento, se impide la aparición de resistencias y a largo plazo puede incluso llegar a reducir el número de casos. Desde un punto de vista económico, se considera una de las intervenciones de coste-beneficio más efectivas en el campo de la salud pública.

Tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas


La tripanosomiasis americana, o enfermedad de Chagas, es una enfermedad endémica en 21 países de latino america. Es producida por el protozoo flagelado Tripanosoma cruzi, Se estima que existen unos 16-18 millones de personas infectadas, y que 100 millones viven con riesgo de padecerla. Los esfuerzos en la lucha y control de la enfermedad han conseguidos algunos resultados positivos, como la interrupción de la transmisión en Uruguay en 1997, pero queda aún un largo camino por recorrer. En Centroamérica es un importante problema de salud pública, sobre todo en 4 países: El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde la prevalencia estimada de la infección es del 7% (unos 2 millones de personas). El diagnóstico directo en la fase crónica es difícil y poco rentable, por lo que se recurre a técnicas de diagnostico indirecto.

Conclusión

Tercer Mundo, nombre genérico que se utiliza para definir al conjunto de los países en vías de desarrollo, está habitado por las dos terceras partes de la población mundial y se encuentran en Latinoamérica, África y Asia. Desde un punto de vista político, son, por lo general, países no alineados (no tener alianza formal con ninguno de los dos bloques hegemónicos; comunista o capitalista).

Económicamentemente, son paises muy pobres y esto les obliga a vivir en unas condiciones de salud e higiene pésimas.

Tienen graves problemas nutricionales y de agua potable además de ser las víctimas más numerosas de las enfermedades infecciosas. Estos problemas parecen tener dificil solución ya que son pocos los medios. No hay dinero para mejorar sus servicios higienicos ni sanitarios y los medicamentos para las enfermedades del tercer mundo son demasiado caros, se han dejado de fabricar o bien no existe porque no se ha llevado a cabo la investigación necesaria. Hoy en día, el eje del mercado farmacéutico es el retorno de los beneficios. Allí donde no hay mercado, no hay investigación.

El resultado de todo esto es que el 80% de la población mundial no puede acceder a los medicamentos más caros, es decir, a aquellos que curan las enfermedades.