Eneida; Virgilio

Literatura antigua clásica. Lírica y épica latina romana. Mitología y realidad. Eneas

  • Enviado por: Sonia Rubio
  • Idioma: castellano
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INTRODUCCION

Eneas es un príncipe troyano, hijo de Anquises y de Venus, cuando cayó Troya fue él el que logró salvar a los dioses familiares . La Eneida durante sus seis primeros libros, relata el peregrinaje de Eneas a través del Mediterráneo y las dificultades que la enemistad de Juno pone en el camino del héroe. Su viaje le conduce desde Troya a

Tracia, más tarde a Creta pasando por Delos, luego a Accio . En Italia meridonial encuentra diversas colonias griegas, establecidas a en la región. Desde allí se dirige a Sicilia, pero Juno desata una tempestad que le aparta de su camino, y le arroja a la costa africana, donde es recogido por Dido, reina de Cartago.

Dido se enamora de Eneas, y se convierte en su amante, pero los dioses no quieren que se establezca en Cartago, y obedeciendo las órdenes de Júpiter se echa a la mar. Dido desesperada se inmola sobre una pira. Desembarca más tarde en Cumas (Italia) donde descenderá a los infiernos y se encontrará con el alma de su padre , el cual le revelará el futuro glorioso que le aguarda en Roma hasta el reinado de Augusto.

Si los seis primeros libros recuerdan a la Odisea (Homero) los seis siguientes evocan más a la Iliada. Eneas es hospitalariamente acogido por Latino, rey del Lacio, pero debe enfrentarse con Turno, caudillo de los rútulos , cuya hostilidad ha despertado Juno. Turno pretendía la mano de Lavinia, hija de Latino, pero éste se la había ofrecido a Eneas en matrimonio, ya que había visto en Eneas al hombre a quien Destino había llamado para elevar el nombre de los latinos hasta las estrellas. Eneas asegura la alianza de Evandro y su hijo Palante, que habitaban en el Palatino (lugar donde se levantaría Roma.

El momento más peligroso es cuando Turno en un ataque sorpresa incendia las naves troyanas, pero la llegada de Eneas invierte la situación. En el Olimpo se libra una batalla entre Venus y Juno, pero Júpiter se mantiene al margen. Eneas sale vencedor del combate , obtiene una victoria sobre la caballería de la reina Camila, y pone fin a la guerra matando a Turno en un combate singular.

Eneas reinará sobre un pueblo en el que se funden armónicamente las virtudes de los latinos y de los troyanos.

LA GUERRA DE TROYA

En la Guerra de Troya, lucharon los troyanos y los griegos;

GRIEGOS

TROYANOS


AGAMENON, jefe de la expedición.

MENELAO, hermano menor de Agamenon, esposo de Helena , cuyo rapto es el desencadenante del conflicto.

AQUILES, el príncipe más valiente de los reunidos por Menelao, muerto por Paris.

PATROCLO, amigo inseparable de Aquiles, muerto por Héctor.

NEOPTOLEMO, hijo de Aquiles, tomará Troya.

ULISES, concibe el caballo de madera que permitirá tomar Troya.

DIOMEDES, compañero preferido de Ulises.

CALCANTE, adivino de la expedición.

AYAX de Salamina, se suicida.

AYAX Oileo, viola a Casandra .

FILOCTETES, depositario de las armas de Heracles, imprescindibles para la toma de la ciudad.

NESTOR, el más sabio y prudente.

IDOMENEO.

POR PARTE DE LOS DIOSES

ZEUS, actúa como árbitro del conflicto (

ATENEA Y HERA, furiosas por haber sido desdeñadas por Paris.

POSEIDON, a quien Laomedonte, padre de Príamo, se había negado a pagar lo convenido por la construcción de las murallas de Troya.

HEFESTO, que detesta a Ares, el amante de Afrodita.

PRIAMO, rey de Troya, demasiado mayor para combatir, muerto por Neoptólemo.

HECTOR, hijo mayor de Príamo, jefe del ejército troyano, muerto por Aquiles.

PARIS, hermano menor de Héctor, muerto por Filoctetes.

ENEAS, hijo de Anquises, el más valiente después de Héctor.

DEIFOBO, hermano preferido de Héctor, casado con Helena después de Paris, muerto por Menelao.

HELENO, hermano gemelo de Casandra, adivino.

A favor de unos y otros).

AFRODITA, elegida por Paris como la más bella.

APOLO, ayuda a Paris a matar a Aquiles.

ARES, que se enfrenta varias veces con Atenía.

La “Eneida” se inicia con el final de la Guerra de Troya, y su principal protagonista Eneas, es un príncipe troyano y uno de los principales jefes de la guerra. Hay una teoría que dice que Virgilio, lo que intentó con esto fue rebatir la tradición extendida de que Ulises había sido el primero en alcanzar Roma de entre todos los héroes troyanos. El tema de la Guerra de Troya aparece en el Libro II de la siguiente forma: en primer lugar, la introducción del caballo de madera en Troya, en segundo lugar, la lucha en la cuidad y la muerte de Príamo; y en tercer lugar, la misión de Eneas, y la huida de la cuidad.



LA GUERRA EN LA ENEIDA

La guerra es un tema primordial en la “Eneida”, ya que durante toda loa obra se suceden distintos conflictos, que podríamos clasificarlos de la siguiente manera:

a.- La Guerra de Troya : su destrucción, y el viaje emprendido por Eneas. (Libro I), Eneas llega a Cartago y se encuentra con Dido, a la que cuenta la destrucción de Troya y las dificultades de su viaje. (Libros II y III).

b.- La guerra entre los troyanos y sus aliados, contra los rútulos: Lavinia es ofrecida en matrimonio por su padre Latino a Eneas, y Juno despierta la hostilidad de Turno, caudillo de los rútulos. Ambos buscan aliados y comienza la guerra (Libros VII, VIII , IX, X, XI ). El final de la guerra es un combate sigular entre Eneas y Turno, con victoria del primero.

GUERRA ENTRE TROYANOS Y RUTULOS.

Cuando Eneas llega al Lacio, el rey Latino, cree que es el enviado para casarse con su hija, y se la ofrece a Eneas el cual acepta. Por otra parte está Turno, caudillo de los rútulos, el cual pretendía la mano de Lavinia. En esta escena juega un papel muy importante Juno, la cual ha ido persiguiendo a Eneas desde que salió de Troya, poniéndole impedimentos a lo largo de su viaje.

Juno, envía a la furia Alecto, para despertar en Turno la sed de guerra, poniendo como motivo principal la entrega en matrimonio de Lavinia a Eneas (Libro VII, 603-630). En un primer momento, Turno rechaza la proposición y la furia Alecto, tira su tea al pecho de Turno, y éste se despierta buscando ansiosamente armas para llevar a la guerra y alienta a los rútulos a que le sigan, y éstos aceptan (Libro VII, 645-689). En este momento, Alecto abre otro frente contra los troyanos, llamando a los campesinos a las armas, pero su hazaña no queda ahí, sino que pretende abrir otros frentes de combate, llamando a la guerra a ciudades vecinas. Pero su ansia acaba cuando Juno le dice que ya es suficiente (Libro VII, 801-814).

La declaración de guerra ya está hecha, se reúne el Senado, y se acepta tal declaración (Libro VII, 885-903). Empieza la preparación para la guerra, la gente se alista, se empiezan a fabricar armas, escudos, ..., “unos se alistan de infantes; con ardor en sus caballos entre nubes de polvo otros se adiestran; por hallar armas se desviven todos” (Libro VII, 903-928). Los rútulos comienzan su marcha hacia la guerra, y la composición del ejército es la siguiente:

En la cabeza de la marcha va Turno, y luego los distintos caudillos con sus tropas. “desde el Tirreno, al frente de su tropa, el áspero Mecencio” ,“en pos de ellos,... Aventino”, “Catilo y Coras desde Tíbur llegan”, “y no faltó Preneste,en la persona de su rey fundador, Céculo”, “Mesapo,..., los alista y la espada otra vez pone en sus manos”, “al campo sale Clauso, brote ilustre del vetusto solar de los Claudios”, “ de los Dardanios enemigo nato, sangre de Agamemnón, su carro engancha Haleso y trae a Turno ardidas tropas” “y a ti te envía Nersa la montuosa a las batallas, valeroso Ufente”, “vino también, mandado por Arquipo, Umbro, de los Marruvios sacerdote”, “Virbio también, gallardo hijo de Hipólito, vino mandado de su madre Africa” ,“ pero el hijo, otro Virbio, sin recelo sus potros ejercita, y a la guerra vuela en su carro enardecido auriga”, “Camila, prez y honor de los Volscos, que comanda un escuadrón que gallardea en bronce”. Tras este recuento de tropas se disponen para la guerra, con Turno en la primera línea (Libro VII, 1107-1152).

El Libro VIII, comienza con los preparativos para la guerra en el Lacio, y el envío de una embajada al griego Diomedes, para conseguir su ayuda contra los troyanos. Por su parte éstos se afanan en la misma empresa, la búsqueda de aliados griegos. Eneas comienza su búsqueda de aliados “en pos del rey Evandro y sus enseñas vinieron a estas playas unos Arcades que de Palas descienden”, Eneas pide la protección del Tíber, “oh, paterno Tíber, con tu sacro raudal, en sus peligros a Eneas acoged”. Se celebra el culto anual a Hércules, que es explicado en el más mínimo de los detalles(Libro VIII, 251-373) ;y es en ese momento cuando Eneas es presentado ante Evandro, al cual pide la alianza para la guerra, a favor de Eneas en esta alianza está el hecho de que Evandro luchó junto con el padre de Eneas, al que recuerda en sus hazañas y la alianza se consolida, (Libro VIII, 206-250). El episodio de Evandro y Eneas no acaba ahí, sino que Evandro le da consejos sobre las alianzas que debe hacer (Libro VIII, 658-720). Evandro ofrece a Eneas que su hijo Palas, le acompañe, como jefe de las tropas arcadias, como a lo largo de toda la Eneida, se vaticina el final que va a sufrir Palas, el de la muerte a manos de Turno, este episodio es parte fundamental en el desarrollo de la guerra, puesto que Eneas no sólo se va a enfrentar a Turno por su mujer, sino que también para vengar a su amigo muerto. Continua el episodio de Evandro con la despedida de su hijo, que es otra parte típica dentro de la Eneida, el anciano padre que despide a su joven hijo, que va a su primer combate (Libro VIII, 785-830).

Al igual que con el ejército de Turno, se hace una relación del ejército de Eneas: “al frente Eneas con Acates luego los próceres troyanos que le escoltan. Galopa en medio de su hueste Palas”, “allí vecinos tenían sus reales los Tirrenos del rey Tarcón. De lo alto venían sus tropas extendidas seguras en el llano”.

El Libro IX, empieza con la petición de Juno a Turno, de que reclute a otro pueblo (Libro IX, 13-18). Continúa con la posición estratégica del ejército de Turno, y mientras tanto los troyanos se encierran tras los muros por orden expresa de Eneas, antes de partir (Libro IX, 51-62).

El primer ataque de la guerra, es el intento por parte de los rútulos de quemar las naves troyanas, pero la intervención de la diosa Cibeles, lo impide. Los rútulos, pasan la primera noche de la batalla, se encarga a Mesapo que ponga ante las puertas a las tropas, y en la muralla, hogueras; para esto se destinan a catorce rútulos al frente de cada cual hay cien guerreros, que pasan la noche sin dormir, bebiendo y jugando. Tras las murallas, los troyanos pasan su primera noche de batalla asustados, y todo lo coronan con sus armas. Al frente había dejado Eneas a Mnesto y a Seresto; de guardia en la puerta estaba Niso, y a su lado su compañero Euríalo (Libro IX, 232-255), los cuales proponen al Consejo ir en busca de Eneas. Debido a este acto heroico, Alestes, se deshace en elogios para los dos jóvenes (Libro IX, 348-389). Los dos jóvenes, hambrientos de guerra, avanzan a través de los rútulos provocando las primeras víctimas de la guerra, mientras seguían con su matanza pasando inadvertidos, no se dieron cuenta de que el brillo del casco de Euríalo, les había delatado, y cuando se dan cuentan, echan a correr, pero el botín de guerra junto al peso del casco, hace que Euríalo sea capturado y asesinado, Niso, que ha sido más ágil vuelve en busca de su amigo, y comprueba que ha caído a manos de los rútulos, y tal es su sentimiento por su amigo, que se lanza a una muerte gratuita, dejando de lado su misión de ir en busca de Eneas. Los rútulos se disponen en marcha portando las cabezas de Niso y Euríalo, y su propósito es intimidar a los troyanos (Libro IX, 624-640).

Los rútulos se lanzan al combate contra los troyanos, y aquí Turno demuestra su valor, que por una parte anima a los rútulos, y por otra provoca una enérgica reacción troyana. Entra Ascanio en el combate, que reivindicando el valor de los troyanos proporciona ánimos a su gente. Tras este ataque hay un contraataque troyano, que osan abrir las puertas, lo que propiciará la reacción de Turno. Los troyanos luchan, pero sufren una masacre, lo que hace que Pándaro cierre las puertas, pero la confusión que reinaba a la entrada, hizo que Turno pudiera quedarse dentro del campamento troyano. Turno comienza con su batalla particular, y la sed de sangre le anula el pensamiento, ya que no abre las puertas a su ejército, y así poder acabar la guerra; por el contrario sigue con su matanza personal (Libro IX, 1034-1063).

Los rútulos siguen multiplicando bajas en torno al campamento, y los troyanos, por su parte se encuentran encerrados sin saber qué hacer (Libro X, 189-197). Pero Eneas está llegando al lugar de la batalla, y con él más tropas para reforzar su ejército, a la cabeza va su nave, “Másico, ..., a sus órdenes viene un millar de jóvenes que dejan las murallas de Clusio y de las Cosas”, “con él, Abas ceñudo, que ostenta tropas con vistosas armas”, “el tercero es Asilas,..., síguenle en densas filas los lanceros”, “Astur,..., se le suman trescientos”, “ Cíniro, capitán prepotente de los Lígures”, “Cupavo, con tu escasa tropa”, “ de su patria saca también un ejército Ocno”, “ a los quinientos que ofrece el hijo del Benaco, el Mincio”, “avanza Aluestes”, “éstos eran los próceres de Etruria, que en treinta naves a favor de Troya iban surcando el piélago salado”.

Turno, al enterarse de la llegada de Eneas por mar, insta a sus hombres para que no les dejen desembarcar, que no se adueñen de la playa, y así que no puedan juntarse con los que están detrás de las murallas. Con esto lo que hace Turno es abrir dos frentes (Libro X, 421-432). Eneas manda a sus tropas desembarcar, y empieza la matanza de rútulos a manos de Eneas (Libro X, 469-516). En una visión del combate se puede observar un equilibrio. Pero la arena de la playa hace que sea un terreno impracticable para la caballería, lo que provoca la huida de los aliados de Eneas, y Palante reacciona de forma enérgica arengando a sus tropas, que se lanzan a la batalla. Palante va avanzando y dejando un rastro de víctimas a su paso, Turno manda parar a sus tropas para que le dejen combatir a solas con Palante, al que da muerte (Libro X, 658-732), y como ya viene siendo habitual, el bando, que en los duelos pierde, retroceden. Eneas s entera de la muerte de su amigo a manos de Turno, y una ira incontrolable se apodera de él, y sale solo al combate cobrándose una multitud de víctimas (Libro X, 782-837).

Juno se da cuenta de que el final de Turno se acerca, con lo que decide crear un Eneas de viento, darle voz y armas, para que de esa manera Turno lo confunda, vaya tras él, y así pueda salvarse. Mientras tanto, Eneas busca a Turno por todas partes, y al no encontrarlo, a cada uno que le sale al paso degüella (Libro X, 962-965). Al no aparecer Turno es Mecenio el que toma el mando en la lucha, pasando a un primer plano, y la guerra sigue su curso, hasta que llega el encuentro entre Eneas y Mecenio; Eneas vence a Mecenio, y antes de matarle, éste le pide que permita que den sepultura a su cuerpo, para ser enterrado junto a su hijo, Lauso, muerto en combate también a manos de Eneas (Libro X, 1299-1324).

Al comienzo del Libro XI, Eneas se encuentra ante la disyuntiva de continuar con la guerra, o dar sepultura a los muertos en el combate, y esto no es extraño, dado que en la mente de Eneas sólo está la muerte de su amigo Palante, y la pérdida de personas prevalece sobre todos sus pensamientos. La muerte de Palante, hace que Eneas experimente un sentimiento de culpa con respecto a Evandro, ya que el troyano se había comprometido a velar por su hijo; aquí hay un paralelismo con la escena de Mecenio ante el cadáver de su hijo. El cadáver de Palante es preparado, con mucha sencillez, contratándolo, con el atuendo que éste llevaba durante el combate.

Aparece por segunda vez el Consejo, en el cual Latino hace una propuesta de paz, que equivale a una rendición, ofreciendo menos a los troyanos de lo que en un principio de les había prometido (Libro XI, 426-478). En este Consejo se da la clave del desenlace de la Eneida. Uno de los miembros del Consejo, Drances, dice que puesto que la guerra se ha desencadenado por la disputa entre Turno y Eneas por la mano de Lavinia, han de ser ellos dos los que den fin al combate, enfrentándose en un duelo individual (Libro XI, 487-541). El Consejo recibe la noticia de que los troyanos están avanzando, y puesto que Turno sigue deseoso de guerra, este ataque troyano le empuja a continuarla.

El encuentro entre Turno y Camila es muy importante, ya que en él se prepara la estrategia a seguir por rútulos. Camila mandará la caballería y luchará contra los troyanos a campo abierto, mientras Turno, junto a las demás tropas tratará de sorprenderlos mediante una emboscada (Libro XI, 715-759).

Camila, entra en acción dando muerte a doce guerreros. Aparece en escena Arrunte, el cual se encomienda a Apolo para que éste le guíe en la consecución de la muerte de Camila (Libro XI, 1131-1151), y estando presentes los Voscos, observando la acción de Arrunte, se ven en la imposibilidad de avisar a Camila de que su verdugo va hacia ella (Libro XI, 1152-1155); Camila cae muerta a manos de Arrunte, el cual sale huyendo, pero Camila antes de morir ordena que: “vuela, y lleva Turno este encargo postrer: que en la batalla venga a tomar mi puesto, y que a los Teucros lance de la ciudad”. La muerte de Camila supone que la emboscada que Turno había preparado para los troyanos, no llegue a buen fin, y que Diana que era la diosa protectora de Camila, y la muerte de ésta desata su ira y su venganza (Libro XI, 1214-1249).

Al final del Libro XI, se vislumbran los prolegómenos de la batalla final “ve de lejos Eneas entre nubes de polvo las falanges laurentinas, y Turno ve surgir terrible a Eneas con el vivo tropel de sus legiones y el hondo resoplar de sus corceles. Y allí trabaran la batalla y probaran suerte”.

El Libro XII se inicia con la disposición de Turno a combatir (Libro XII, 19-26), pero Latino le hace una última propuesta, que se retire sin luchar y que ceda sus derechos a Lavinia. Pero Turno no lo acepta, y su ira se acrecienta. Turno dice que cuando llegue la mañana los rútulos y los teucros no se enfrenten y den descanso a sus armas, ya que la guerra terminará cuando, enfrentándose él y Eneas en combate singular, uno de los dos muera, y por tanto el otro será el vencedor de la guerra, y se casará con Lavinia. Acto seguido se dispone a prepararse para el combate. Manda que le traigan sus caballos, “ ajústase la espada, la maneja, el escudo también y los crestones de sus rojos penachos,... . Después la lanza agarra ponderosa.” Por su parte Eneas hace lo mismo “se apercibe Eneas al combate, y espanteble en las maternas armas, se embravece con consciente furor”.

Llegada la hora los ejércitos van tomando posiciones para ver cuál de los dos caudillos sale vencedor, y por tanto quiénes ganan la guerra (Libro XII, 172-198). Juno está observando lo que está aconteciendo, y al ver el final de Turno tan cerca, decide decírselo a Juturna, hermana de Turno, la cual, al enterarse se echa a llorar, pero Juno le increpa que “no es hora de llorar, date prisa, y, si puedes, a tu hermano arranca de la muerte... Haz que la guerra vuelva a estallar y que el tratado aborte”.

Turno y Eneas llegan al lugar acordado, lo hacen con gran pompa, junto a ellos hay un sacerdote (Libro XII, 239-256). Los rútulos se empiezan a dar cuenta que el combate va a ser desigual, lo que aprovecha Juturna para animarles a que vuelvan otra vez a las armas, y pidan la nulidad de la paz. Los rútulos comienzan a alistarse, y Tolumnio, se proclama jefe para guiarlos en la batalla, y sin mediar más, lanza un dardo que mata a un eneáda, con lo que el combate vuelve a empezar, y la tregua está rota. Por su parte Eneas intenta que pare el combate y se restablezca la paz, pero es herido. Mientras que Turno se lanza ciegamente a la batalla, y comienza una masacre (Libro XII, 486-560).

Eneas está herido, y pide que se le cure para así volver a la batalla. Yápix, no encuentra un remedio para curar a Eneas, mientras que éste sufre unos dolores impresionantes. Venus conmovida por el dolor de Eneas, coge unas hierbas de Creta, y si ser oída, ni sentida se las da a Eneas, que sana, y Yápix sin buscar explicación pide las armas de Eneas para que éste pueda volver al combate (Libro XII, 582- 628). La llegada de Eneas hace que el bando troyano empiece a reaccionar. Pero Eneas no se detiene a matar a nadie, lo único que hace es perseguir a Turno para enfrentarse co él. Juturna se da cuenta de esto y coge el carro de Turno, ocupando el puesto de Metisco, y no dejándole combatir con nadie, se aleja en escapadas, pero Eneas sigue detrás de ellos, pidiéndole a Turno el enfrentamiento acordado.

No consiguiendo su propósito, da rienda suelta a su ira, y empieza a matar a todo el que le sale al paso. Por su lado Turno hace lo mismo, y ambos se dirigen hacia el mar (Libro XII, 741-814). Venus inspira otro plan a Eneas, “que a los muros vuele, que contra la ciudad lance el ejército y turbe con el súbito desastre a los latinos todos”. Eneas decide asaltar la ciudad para que así se cumpla el pacto, aunque trata de justificarlo porque sabe que no es una acción muy ética, ya que la ciudad estaba ocupada en su gran mayoría por mujeres y ancianos, y echa la culpa del ataque a Latino. En la ciudad hay confusión y opiniones diferentes, unos quieren rendirse y otros no. Mientras tanto Turno se encuentra persiguiendo a unos que habían salido de la ciudad, cuando le llegan las noticias de lo que Eneas va a hacer, y se da cuenta que es por él, y un sentimiento de culpa le asalta. Pero aún se siente peor cuando sabe que sus tropas son conocedoras de su deshonor, por lo que toma la decisión de enfrentarse con Eneas aunque eso suponga la muerte, además le pide a su hermana que no le detenga más, ya que prefiere la muerte al deshonor, y se dirige rápidamente a la ciudad (Libro XII, 995-1019). Al llegar dice “basta ya , Rútulos; basta, quietas las armas, oh, Latinos. Ya cualquiera que sea la Fortuna, es para mí; lo justo es que yo pague la violación del pacto por vosotros, y que zanje la lucha con mi espada”. Y cuando Eneas oye el nombre de Turno, pide que todo se pare, y acude al reto, y todos, dejan las armas.

Así comienza el duelo, se acometen con las lanzas arrojadas en rápida carrera, y se entrechocan los escudos. Ambos se destrozan a heridas, y mientras tanto Júpiter alza su balanza pesando a los hados de los dos, para ver qué platillo marca el sino, y cuál la muerte. Turno da un golpe de espada que la rompe en mil pedazos, y el único recurso que le queda es la huida, y así lo hace, pero no puede salir de la ciudad, ya que por una parte le cierran las murallas de ésta, y por otra los troyanos, con lo que lo único que puede hacer Turno es dar vueltas con su carro. Eneas, que no quiere permitir que Turno escape con vida, corre tras él. Turno se encomienda a Fauno, y esta súplica llega a los dioses que hacen que Eneas suelte su espada, y la diosa Daunia, transformándose en Metisco, entrega a Turno la espada, y Venus indignada, arranca de la raíz de un tronco el asta; y con armas nuevas reanudan el combate (Libro XII, 1049-1166).

Júpiter manda a una Furia, en forma de pájaro, señal de mal agüero, Juturna se da cuenta de que su hermano va a morir y se marcha para no tener que presenciarlo, y Turno también se da cuenta de que Júpiter le ha mandado la señal de la muerte, con lo que en su cabeza abaten dos pensamientos, huir o atacar. Y mientras estaba cavilando, Eneas con todas sus fuerzas desde lejos asesta el tiro, que se le clava en la rodilla, y cae al suelo. Turno le pide a Eneas que vivo o muerto sea devuelto a los rútulos, y que él ya ha vencido. Eneas vacila un instante, pero luego viene a su mente el regodeo de Turno cuando mató a Palante, y Eneas levantando su espada dice “Palas es quien te hiere, quien te inmola y en tu culpable sangre te castiga”, y hunde su espada en el pecho de Turno, que muere.

BIBLIOGRAFIA

VIRGILIO, Eneida, ed. Cátedra 1998.

GUZMAN, Dioses y héroes de la mitología griega, ed. Alianza Cien 1995.

DICCIONARIO DE MITOLOGIA CLASICA, dirigido por René Martin, ed. Espasa.