En èxtasi; Joan M. Oleaque

Literatura española del siglo XX. Narrativa catalana. Estructura de la obra. Argumento. Música bakalao. Acid house. Drogras. Juventud

  • Enviado por: Inmaculada Saranova
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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ESTRUCTURA DEL LIBRO “EN ÉXTASI”

Este libro de Joan M. Oleaque trata el fenómeno social del tipo de música que se ha venido a denominar como “música máquina” o “Bacalao”. El libro está escrito desde la experiencia del propio autor en lo que se refiere a la denominada “Ruta del Bacalao” y se centra especialmente en lo sucedido en Valencia durante la pasada década.

El libro consta de seis partes bien diferenciadas. Estos apartados son los siguientes:

1: “EN POQUES PARAULES”

En este apartado del libro Oleaque hace una introducción a cerca de lo que es la “música bakalao”.

En primer lugar, el autor define la “música mákina” como “un tipo de música electrónica comercial que ha ayudado a huir de la vida a miles de jóvenes”. Una vez hecha esta definición, Oleaque hace una descripción superficial del contexto en el que surgió este tipo de música, situándolo en Valencia y, posteriormente, en Cataluña y relacionándolo inevitablemente con las drogas “recreativas” y con las masas juveniles populares.

Una vez hecha esta breve contextualización, se pasa a valorar la importancia del fenómeno que, según Oleaque, reside en la capacidad de evasión de fin de semana que esta música otorgó a los proletarios y, gracias a ello, la generación de una capacidad de negocio hasta ahora desconocidas.

2: “MÀKINA O MUERTE”

Este apartado del libro contextualiza a partir de ejemplos concretos el fenómeno del que hablamos cuando nos referimos al “boom” del “bakalao”. Para ello, Oleaque inicia la descripción del tipo de gente amante de esta música desde el caso concreto de “Chencho”, un chico de veinte años de Badalona en cuya camiseta se puede leer la frase “Mákina o muerte”. De este modo, el autor hace una descripción de la música y del ambiente que la rodea a partir del ejemplo particular de este individuo concreto. La descripción arranca mediante un estilo directo que nos acerca a esta persona y transporta al lector, mediante la combinación de estilo directo e indirecto, al mismo ambiente que rodea a Chencho. Así se describe tanto a la música como a la gente que la baila y a los lugares en donde se desarrolla la “fiesta”. La descripción de la que hablamos abarca desde la parafernalia que rodea a esta música hasta su relación con la televisión.

Oleaque considera que las actuales divisiones entre música electrónica alternativa y música “bacalao” son, en realidad, producto del marketing de las empresas encargadas de promocionar esta música, pero que, al fin y al cabo el concepto es el mismo: “diversión basada en incomunicación eufórica colectiva”.

El autor, una vez hecha esta contextualización, explica cual es el argumento de este texto: “Las trasformaciones que la música mákina ha generado en el ocio nocturno, en la economía y en la sociedad juvenil.” Oleaque define “En èxtasi” como “un reportaje sobre la ruta del bakalao, sus antecedentes y sus consecuencias.”

3: ORIGEN

Oleaque centra el origen de la música bakalao en la ciudad de Valencia por lo que comienza este capítulo del libro describiendo la ciudad a partir de la década de los 80. Para ello habla esencialmente de la situación cultural de la ciudad y en su segmentación “tribal” que, según el autor, constaba de “progres”, “fachas”, “peres” y “garrulos”; cada uno de ellos localizados en lugares concretos de la ciudad.

Oleaque sitúa este contexto históricamente en un momento en el que las miradas de Occidente se centraban en España por su situación de transición y a partir de ahí pasa a enumerar las diferencias existentes entre Valencia, Barcelona y Madrid. Valencia, en cierto modo marginada de las tendencias y de los cambios que se experimentaban en las otras ciudades, empezó a mostrar una firme oposición a ser ignorada por lo que, en lo concerniente a las tribus urbanas, comenzó una distinción respecto de las tendencias generales del resto del país en lo referente a la música. Se empezó a mostrar un rechazo generalizado respecto a lo que en esos momentos estaba de moda en Madrid y Barcelona: el rock tradicional.

La consecuencia de este hecho fue la aparición de los “new romantics” en Valencia, caracterizados por el hedonismo como nuevo signo contestatario. Este hedonismo consistía en superar estéticamente a sus propios ídolos

Oleaque, tras centrarse en esta nueva tribu, prosigue explicando cuales eran sus lugares de reunión y cómo esta nueva tribu, aún no muy definida, era considerada por el resto de la población como “una pandilla de payasos”.

Respecto a los lugares de reunión Oleaque primero describe las discotecas tradicionales para luego pasar a describir las nuevas discotecas en las que se originó el “bacalao” a través de la experiencia de Juan Santamaría. A través de la narración en estilo directo de este personaje Oleaque enumera las discotecas que originaron este nuevo tipo de música, describiéndolas y describiendo, también al tipo de gente que allí se reunía. Esta descripción continúa del mismo modo a partir del testimonio de otro personaje: Carlos Simó, discjockey, que, también en estilo directo narra la transición de la música negra que se seguía bailando en las “discotecas garrulas” hacia la “música blanca” para “blancos” que acabó convirtiéndose en mákina. Tras este testimonio, Oleaque recurre a otra fuente distinta, Vicente Pizcuela, uno de los dirigentes de la discoteca “Barraca” que describe el filón de este tipo de música en lo concerniente al aspecto empresarial.

Tras esta descripción de lo que estaba pasando en Valencia, el capítulo continúa con la descripción de lo que pasaba, en lo concerniente a la música, mientras tanto en las dos ciudades a las que el autor ya había hecho referencia: Madrid y Barcelona.

Tras este inciso vuelve a recurrir al testimonio de Simó para introducir la relación entre bakalao y drogas. La conclusión es que las drogas no sólo proporcionaban la suficiente euforia para bailar intensamente sino que, además procuraba más placer individual ante estímulos colectivos. Como consecuencia las grandes discotecas dejaban de tener sentido si no se tenía la opción de consumir drogas.

Tras haber hablado del ascenso de Barraca, Oleaque narra como esta discoteca se vio desbancada por la nueva “Chocolate”. Así hace una descripción exhaustiva de esta discoteca y la compara con las anteriores. Mediante el testimonio de Pizcuela, que también regentó durante una etapa Chocolate, Oleaque nos habla de la estética de esta discoteca, de los carteles promocionales de la misma, y la gente que allí acudía.

Oleaque explica también, muy brevemente el origen de la denominación “bakalao” para este tipo de música. Según Santamaría, un chico de Sagunto que acudía a su tienda de discos, cuando escuchaba la música solía decir “Xé, quin bacalao!” y, a partir de la frase de este chaval, el término se extendió a todo aquello que sonaba en las discotecas modernas.

El capítulo continúa con la llegada de la cocaína a Valencia y con sus consecuencias. Según Oleaque, la introducción en España de la cocaína junto al movimiento del resto de drogas ya se habían establecido en el ambiente discotequero valenciano muy relacionadas ya con la música mákina, hicieron que la palabra “bakalao” se extendiera a las mismas drogas: Bakalao era la droga en sí misma.

La llegada de una droga como la cocaína que imponía el insomnio entre sus consumidores, provocó que la fiesta se extendiera hasta la mañana. Por ello discotecas como Spook comenzaron a extender sus horarios hasta las 12 del medio día.

Oleaque termina este capítulo explicando como, del modo que hemos explicado, Valencia se hizo un hueco en el panorama musical español gracias a un tipo de música que la diferenciaba del resto del país.

4: EXTASI

Este capitulo comienza con los orígenes del “acid house” en 1987, cuando en Chicago dos discjockeys experimentaron por casualidad con este nuevo sonido. La novedad residía en que esta música se podía elaborar en la casa de cualquiera gracias a las nuevas tecnologías. A pesar de que este sonido surgiera en EEUU la realidad es que donde triunfó fue en Europa y, más concretamente, en Ibiza. En Ibiza el ambiente ya era por entonces extravagante y las discotecas eran las más visitadas de toda Europa. Las drogas también eran una parte esencial de la “magia” de la isla.

Oleaque introduce el concepto de “éxtasis” en este capítulo especificando que fueron los traficantes holandeses los que la introdujeron en España. Después describe la propia droga y sus efectos para posteriormente relacionarla con la música “bakalao” a través del testimonio de Matthew Collins: “el éxtasis llevó a los jóvenes consumidores de discoteca a la cima de la experiencia humana”.

La mezcla ibicenca de estilo, música, drogas y discotecas se exportó rápidamente por Europa. Las primeras víctimas conocidas del éxtasis se cobraron en Inglaterra a finales de los 80 pero la noticia no trascendió especialmente. Mientras tanto, según muestra Oleaque, el fenómeno del “acid house” era ajeno a la “fiesta” valenciana. Sin embargo las primeras pastillas de “éxtasis” comenzaron a llegar directamente desde Ibiza en los equipajes de personas que viajaban a Valencia. Así, desde Valencia y Benidorm el éxtasis se extendió al resto del Estado.

El autor, una vez especificada la llegada de esta droga a Valencia, pasa a describir la evolución de si consumo. En un principio era un consumo caro pero cuando la droga dejó de pasar por Ibiza para llegar a Valencia directamente desde Holanda su consumó se abarató por lo que se extendió rápidamente gracias, en parte, a la buena prensa que los medios de comunicación hacían del éxtasis refiriéndose a ella como a la “droga del amor”. Además era más fácil de consumir porque se tragaba y no se tenía que esnifar como la cocaína.

El autor describe después los efectos del éxtasis como “muy femeninos” pero, pese a ello, los hombres también lo consumían habitualmente. De este modo, los consumidores de éxtasis se sentían bien por que esta droga otorgaba el placer de creerse con la capacidad de ligar al que la consumía.

En Valencia de 1992, ya había miles de jóvenes “profesionales de la fiesta” y el hedonismo del que ya habló con anterioridad el autor se hacía cada vez más evidente tanto entre los asiduos al bakalao como entre los empresarios propietarios de las discotecas de moda.

Oleaque alude a un ensayo aparecido en la revista “Dance de lux” de Oriol Rosell para resumir las bases del “fenómeno mákina”: Esta música articula fantasías de dominación que aumentan la autoestima de individuos que se saben inferiores en términos socioeconómicos.

Una vez resumidas las bases del fenómeno mákina, el autor compara lo que ocurría en la noche valenciana con lo que ocurría en Barcelona llegando a la conclusión de que la diferencia entre la “fiesta” de ambas ciudades residía en que mientras en Valencia era interclasista, en Barcelona no lo era.

A medida que el bakalao se popularizaba, las discotecas pasaron de ser clubs de tamaño mediano a ser macrodiscotecas cuyos horarios se prolongaban durante todo el día.

Oleaque finaliza este capítulo señalando el momento en que los medios de comunicación empezaron a hacerse un eco real de lo que ocurría en Valencia y, alrededor de estos, un sistema social que comenzaba a darse cuenta de lo que estaba pasando.

5: CONVULSIÓ

Oleaque comienza este apartado señalando que las instituciones se empezaron a dar cuenta de que algo estaba pasando pero no tenían la capacidad de entender el fenómeno en su conjunto.

La extensión del bakalao gracias al interés de las discográficas en hacer discos recopilatorios y a los nuevos programas musicales supuso una ampliación en el nivel de ventas desorbitante.

Oleaque introduce las declaraciones de Chimo Bayo en las que el showman señala que la labor de marketing que se llevó a cabo a partir del boom de la música mákina no se hizo bien porque el bakalao se convirtió en una “mercadería barata”. Como reacción a la extensión de este sonido algunas discotecas y discográficas crearon la etiqueta “sonido de Valencia” para promocionar la música local y para distinguirse del resto de productos.

Con el final de las olimpiadas y de la Expo Universal de Sevilla 92 el clima de festejo en España se había acabado por lo que la “fiesta” de la ruta del bakalao resultaba casi ofensiva.

La revista de la DGT “Tráfico” hizo en 1993 una llamada de atención a los riesgos que suponía la ruta del Bakalao en cuestión de accidentes de tráfico. Hasta ese momento nadie había reparado en la relación entre el creciente aumento de accidentes de tráfico y la música mákina. A partir de este breve reportaje, cadenas de televisión como Cana plus o TV3 emitieron otros reportajes que mostraban al público en qué consistía la nueva “fiesta” dando una visión del nuevo fenómeno que parecía un retrato de la degradación masiva de los jóvenes. Los medios de comunicación se desplazaban a Valencia para observar de primera mano lo que ocurría y para contarlo al resto de la sociedad pero los efectos beneficiosos que se esperaban de narrar esta realidad se convirtieron en todo lo contrario pues mostraron al público juvenil que aún no conocía el Bakalao la “fiesta” valenciana y todo el atractivo que esta suponía. Los medios actuaron como reclamo para la juventud y como revulsivo para los padres de los chicos que se escandalizaron por el hecho, desconocido hasta entonces, de que los jóvenes consumían drogas para pasarlo bien.

Una serie de accidentes de tráfico dieron pié a que Rafael Vera, Secretario de Estado para la Seguridad, situara a la ruta del bakalao en el punto de mira de los objetivos prioritarios de su departamento. Las acusaciones que profirió Vera a la “Ruta” propiciaron la Ley Corcuera que permitía a las fuerzas de seguridad registrar a cualquier persona, vehículo o domicilio. Las mediadas de seguridad que comenzaron a llevarse a cabo significaron una “cortada de rollo” para los asiduos a la Ruta del bacalao.

Pese a todas las medidas, la gente seguía acudiendo masivamente a las discotecas y la publicidad que dieron los medios a la Ruta del bakalao supuso que la gente que aún no había acudido a ella llegara ahora, provocando que las drogas disminuyeran de calidad, y que se comenzara a experimentar con cualquier droga nueva que llegara al mercado convirtiéndose en la moneda de cambio de todas las discotecas en las que se ponía mákina. Esta masificación supuso que los “garrulos” fueran la tribu predominante en las pistas.

La muerte de una chica inglesa por la acción de una sola pastilla de éxtasis supuso la trasformación mediática del éxtasis en la nueva heroína.

Por todo ello, en la segunda mitad de los noventa, el bakalao comenzó a agonizar.

6:PERVIVENCIA

Con la llegada del Partido Popular al gobierno las políticas contrarias a todo lo que suponía la Ruta del Bakalao se endurecieron por lo que muchas discotecas cerraron. También cerraron muchas de las discográficas valencianas especializadas en música mákina. Como consecuencia de todo ello la ruta se convirtió en el símbolo de todo aquello que la gente no debía hacer.

Hoy la mákina, según Oleaque pervive en las discotecas que no cerraron entonces bajo la misma forma pero con distintos nombres; ya no es mákina ni bacalao, ahora es hardcore, trans, house, etc. También en Internet pervive el espíritu inicial de la mákina mediante foros especializados en este tipo de música.

Oleaque finaliza este capítulo, y con él el libro, con un poema de Paco Pil que resume la filosofía de la mákina. Según el autor, “más allá de esta filosofía está el vacío”.