En busca de algo

Psicología de Jung. Psicología. Sociología Subjetividad e intersubjetividad. Narcisismo. Terapias

  • Enviado por: Carla Nunez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
publicidad
publicidad

'En busca de algo'

En busca de algo

“Un concepto central de la sicología de Jung es el de la individuación, proceso mediante el cual una persona descubre y se desarrolla a mismo (self), en oposición a su ego. El ego es un personaje, una máscara creada y exigida por la interacción cotidiana y como tal, construye el centro de nuestra vida consciente, nuestra comprensión de nosotros mismos a través de los ojos de otros”. (1)

En si mismo es nuestro verdadero centro, nuestro darnos cuenta de nosotros mismos sin interferencia externa armonizando las partes, pero en los tiempos actuales se está al parecer gestando una individualidad que va mucho más allá de conocerse, es más bien una individualización mucho más profunda como compleja que está creando narcisos. “Sin embargo, no es el áspero individualismo el que se experimenta actualmente; en cambio, es la ansiedad sobre el sentimiento individual la que experimentan los individuos en función del camino que sigue el mundo. El origen de esta ansiedad se encuentra en los grandes cambios sufridos por el capitalismo y la creencia religiosa. Estos fenómenos no son estrechamente nacionales en sus fronteras” (2). En el fragmento citado se considera la ansiedad como función de peligro, se considera también como la expansión y vulgarización de la búsqueda del “yo”. Sin embargo, esta búsqueda nos dirige al vacío social que se convierte en el tumor ramificado de la modernidad, o mejor dicho de la post - modernidad.

Ante lo anterior quisiéramos decir algunas cosas en torno a esta época que estamos viviendo, una época difícil. Cambios que ocurren en la subjetividad, (bien sabemos que la intersubjetividad es previa a la subjetividad), pero la que erosiona la estructura social como un perdida de la sociabilidad que nos está llevando a una a-social sociabilidad. Algunas cosas que podemos decir con respecto a las transformaciones en la subjetividad que se ve enfrentada a profundísimas crisis que abarcan desde el ámbito tecnológico, medio ambientales, todo el movimiento económico (el libre mercado, en que se mantiene una doble moral en la cual el libertinaje económico es horrendo, tratan con sus poderes fácticos imponernos una moral regida por fundamentos valóricos y nos parecen estúpidos por decirlo menos), crisis de las ideologías, políticas y culturales de la sociedad. En este punto son los seres humanos los que viven esta crisis, los ven y los piensan como procesos que debemos considerar una historia catastrófica de sujetos que se articulan y desarticulan en medio de profundas crisis en la cual surge y e sostiene el sujeto moderno de la actualidad el cual pasa a ser no solo un concepto sino más bien un individuo, hombre, adulto, productos escépticos y desconfiados, totalmente individualistas.

(1) “El reencantamiento del mundo” de Morris Berman.

Editorial Cuatro Vientos 1990

(2) “El declive del hombre público” de Richard Sennett, edición 1978

La sociedad clásica ya no es una sociedad formada por familias, sino por individuos individualistas.

“En el orden de los afectos esta creencia en la individualidad es crucial. Los afectos no serán sino sus afectos. La idea de que estén determinados de manera externa o colectiva le parecerá extraña. Pero, además, tenderá a concebir, la vida afectiva como relación entre individualidades, como despliegue de corporalidades tangibles. Esto se puede decir de una forma algo más erudita, hay una conexión muy profunda en el sujeto moderno entre su individualismo y su hedonismo” (3). La individualidad actual se ha encargado de desencantar el mundo, todo es el placer inmediato.

Es cierto que la sociedad es un espacio en el que se encuentran y confrontan individualidades. Pero estos individuos habitan espacios difíciles, el retraimiento del espacio público; no hay lugares donde comparten, lugares de encuentro, lugares de debate; cada vez más nos encerramos y nos encierran.

Es cierto ya está instaurado el declive del hombre público y la aparición del hombre sicológico. Sin lugar a dudas el individuo de la era del consumo con la emergencia de un modo de socialización y de individualización que quiebra con la historia.

Al parecer, a la par con la informática revolucionaria, la sociedad actual conoce otro tipo de revolución, la del interior, a interiorización, esto lo demuestra la proliferación de técnicas de expresión, comunicación, meditaciones, etc. A todo lo anterior se le puede llamar la fecundación de las expresiones terapéuticas.

“En una sociedad donde el sentimiento íntimo constituye un modelo total de la realidad, la experiencia se organizan dos sentidos que conducen hacia esta destructividad involuntaria. En una sociedad semejante, las energías humanas básicas de narcisismo se movilizan de tal modo que acceden a las relaciones humanas en forma sistemática y perversa”(4). En esta cita aparece un concepto que a nuestro juicio es fundamental para lo que queda de la posibilidad de ensayo; es lo del narcisismo, pero no es ese narcisismo el que propulsa y se interpreta como el amor a la propia belleza, no son como el dominio del yo, autoabsorvido en el cual les permite verse. Sino más, verlo como obsesión, como obsesión narcisista, es una interiorización desigual que impide la gratificación de las necesidades del yo.

(3) De notas sobre la subjetividad moderna. Escuela de Psicología Diego portales.

Carlos Pérez Soto 1993

(4) “El declive del hombre público” R. Sennet 1978

Por lo tanto, “el narcisismo posee la doble cualidad del configurar una absorción voraz en las necesidades del yo y un obstáculo para la satisfacción” (5). Sin lugar a dudas esto va aparecido debido y adquirido su forma social, una forma social bastante perturbadora; la falta de compromiso, la exagerada búsqueda de ser un hiper yo desde si mismo. Nosotros nos permitimos decir que el narcisismo o mejor dicho los procesos narcisistas podrían causar su propia autodestrucción como que puede ser seguida por otros. Fuerzas autodescriptivas; el narcisimo es más bien víctima del sistema imperante que produce aislamiento en una estructura urbana excesivamente sobrepoblada donde los sujetos son inhibidos por sentir cualquier relación con el medio en el cual se emplaza. Otro factor del aislamiento es que en cuanto uno puede alejarse para disponer de libertad. Quizás un sentido de aislamiento más frustrante y brutal es la pérdida de los espacios públicos que produce un aislamiento más frustrante o brutal es la pérdida de los espacios públicos que produce un aislamiento gestado por la visión y pensamiento que los demás tienen de uno. “Cuando cada uno tiene al otro bajo vigilancia la sociabilidad decrece y el silencio constituye la única forma de protección” (6). Es cierto, como simples seres humanos necesitamos ciertos lugares públicos que sean solo para reunirnos; ojalá lo pudiéramos exigir, pero sería cansador y quizás no lo conseguiríamos. Bien sabemos que si se acrecienta el contacto íntimo se disminuye la sociabilidad. “El aislamiento en medio de la visibilidad pública y la enfatización de las transacciones sicológicas se complementan mutuamente” (7), sin más ni menos que las transformaciones de las relaciones sociales. Ya esta impuesta y el repliegue es hacia la familia la cual poco a poco sirve de refugio frente a los terrores de la sociedad.

El reclutamiento propuesto anteriormente a dado pie a las nuevas terapias dirigidas hacia la demanda individual. “Las nuevas terapias pueden atenuar esta corroboración tanto en el plano del desequilibrio entre la existencia de demandas personales y la posibilidad de responder a ellas como en el de las más amplias aplicaciones sociales de las tecnologías sicológicas” (8). Las nuevas terapias hacen estallar la necesidad de tomar lo normal como síntoma”. Sin lugar a duda estos tienen un inicio en la crítica social en donde se asume la problemática de la felicidad (la expansión) como la desdicha (lo patológico). Como dice Castel “Las nuevas terapias son testimonio de que se pueden instrumentalizar la subjetividad y la intersubjetividad mediante intervenciones exteriores. Promueven una visión del hombre por la que concibe a si mismo como poseedor de una especie de capital (su potencial), que gestiona para obtener de él una plusvalía de placer y de capacidades relacionales” (9).

(5) “El declive del hombre público” R. Sennet 1978

(6) Ap cita

(7) Ap cita

(8) “La gestión de los riesgos” Robert Castel de la anti siquiatría al post análisis.

Edit. Anagrana 1984

(9) “La gestión de los riesgos” Robert Castel 1984

Con esto se pede posibilitar la vida privada, la intimidad, la estructura fragmentaria, los fragmentos, este yo inflacionario. No estamos en contra de la diversidad de terapias, todo puede ser un aporte, pero será una terapia distinta por persona. Bueno, la siempre discusión de especialización versus lo integral u holístico. “Aprender a cambiar uno mismo es el imperativo que empuja esta ideología de la renovación perpetua, es decir la exigencia de trabajar la propia disponibilidad y la propia agilidad relacional al menos tanto como los propios conocimientos” (10). El hombre quiere experimentar, descubre cualidades en las terapias o técnicas que se multiplican cada vez más, como dice Theodere Coethke... “en una época oscura, el ojo empieza a ver”.

Lo mismo pasa con los individuos que encuentran goce inmediato en las nuevas técnicas terapéuticas.

Antes de referirnos a las nuevas terapias y al surgimiento como lo llamaremos nosotros los nuevos narcisistas; quisiéramos hablar de un tema que esta relacionado con estos procesos que es la soledad que forma parte de la condición humana. Unos la buscan, otros la soportan y los más frescos la convierten en negocio. Pero en esta sociedad tan individualista, puede llegar a enfermarnos. Sin lugar a duda el aislamiento social y la soledad duplican el surgimiento de narcisistas extremos. Varias son las causas que producen la soledad como la falta de afecto, por cosas del mercado, porque el pesimismo se va instalando; pero como no se va a instalar con esta estructura social que nos arremete y nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos lo que da pie a la proliferación excesiva de técnicas de autoplacer terapéutico con y sin respaldo científico. Para Richard Sennett; “la sociedad moderna ha ido perdiendo progresivamente ese sentido de la vida pública, esa capacidad de compartir una vida personal, con sus intereses y motivaciones privadas y una existencia social, espacio abierto a los encuentros, contactos, comercios que permiten la comunicación con los demás desde la base delas funciones sociales que asume. El interés más preponderante por los problemas de la personalidad, la búsqueda de una autenticidad que exige que un individuo sea idéntico y como transparente a través de todos sus actos, han polarizado todos los intereses en la esfera del yo” (11). Actualmente esto se mide en la realidad con las técnicas terapéuticas. Ya expuesto esto “las exigencias de esta “personalidad narcisista de nuestro tiempo”, están en el origen de una recomposición fundamental de las relaciones que el individuo mantiene con su propio cuerpo, con los demás y con la sociedad.

(10) “La gestión de los riesgos” Robert Castel 1984

(11) Ap cita

También aquí domina el yo, un yo a la vez plitórico e insatisfactorio, veleidoso y exigente. Una inmersión así en la subjetividad es tiránica. Dirige “una guerra de todos contra todos” que hace del nuevo estado de sociedad el equivalente del estado natural de Hobbes” (12).

“Al poner el acento sobre el narcisismo podemos reducir la cultura psicológica a la cultura de la interioridad” (13). Se ha dicho que al cerrar el círculo de la subjetividad esto haría surgir la cultura psicológica y esta cultura esta imbrincada y sobrepuesta por la subjetividad y la intimidad. En los tiempos actuales este fenómeno social, este repliegue es una reacción, ahí también se produce la eterna discusión sociedad e individuo. Una pregunta que a nuestro juicio planteada por Robert Castel esencial. ¿cómo puede el aislamiento individual convertirse en fenómeno masivo?.

El plantea dos hipótesis como posibles respuestas, una es la del narcisismo (hipótesis sicológica) que el define como la inflación de los esquemas sicológicos en lo social es el resultado de la enfermedad exagerada de la propulsión de la estructura de la personalidad. La otra hipótesis planteada es más bien sociológica donde se sostiene que el egoísmo del repliegue nos es tanto una estructura de la personalidad como una posición - refugio determinada por ciertas transformaciones sociales de síntesis social y político, la sobrevaloración de lo sicológico.

“El análisis de la cultura sicológica desembarca así en una tierra de nadie en la que las fronteras entre lo sicológico y lo social se confunden porque una sociabilidad programada por técnicas sicológicas y relacionales juega el papel de sustituta de un contexto social en crisis” (14). Esta programación de la sociabilidad desarrollada de técnicas de intensificación sicológica más allá de la separación entre lo normal y lo patológico, técnicas como la gestalterapia, los masajes, el tai-chi, el hipnotismo, la acupuntura, las meditaciones y tantas que no conocemos, pero sabemos que están ose inventarán; sin duda al parecer se está transformando en un buen negocio. Que lástima para estudiantes de sicología, ojalá no llegáramos a crear una técnica terapéutica por cada ser humano, bueno pero ese es otro problema.

El vaciamiento social de los significados profundos a permitido el surgimiento de las técnicas psicológicas, convirtiéndose estas en nuevos fundamentos éticos. Es el valor consumista, materialista de las sociedades de la abundancia, lo que contradictoriamente ha hecho posible la eclosión de una cultura centrada en la expansión subjetiva, por aislamiento. Aquí el narcisismo surge del cruce de una lógica social individualista hedonista impuesta por los objetos y los signos de una lógica terapéutica.

(12) “La gestión de los riesgos” Robert Castel 1984

(13) Ap cita

(14) “El declive del hombre público” Robert Castel 1984

“Narciso obsesionado por él mismo no sueña, no está afectado de narcosis, trabaja asiduamente para la liberación del yo” (15). El inconsciente y la represión son los operadores cruciales del neonarcisismo, parece ser el cebo del deseo y la barrera dela represión que desencadena una conquista del yo.

El yo que precipita a un trabajo de liberación. Podemos afirmar que la autoconciencia ha sustituido a la conciencia, la conciencia narcisista sustituye la conciencia política. “El narcisismo realiza una extraña humanización ahondando en la fragmentación social, solución económica a la dispersión generalizada, el narcisismo es una circularidad perfecta, adopta el yo al mundo en el que nace. El amaestramiento social ya no se realiza por imposición disciplinaria ni tan solo por sublimación, se efectúa por autoseducción. El narcisismo, nueva tecnología de control flexible y autogestionado, socializa desocializando, pone a los individuos de acuerdo con un sistema social pulverizado, mientras glorifica el reino de la expansión del ego puro “(16).

Allí el yo se transforma en un espejo vacío a fuerza donde reclama más terapia. Podemos agregar que el neonarcisismo no solo se conforma con causar empates en el mundo social al vaciar los estamentos, las instituciones de sus procesos emocionales. Donde el yo pierde sus referencias, su unidad por sobre exceso de autoadmiración que conforma una nueva ética permisiva y hedonista, se viene el culto al deseo y la realización inmediata.

Podemos afirmar que el neonarcisismo no se ha contentado solo con neutralizar el universo social al vaciar las instituciones de sus inversiones emocionales, también es el Yo el que se ha vaciado de su identidad. Tenemos que afirmar que el espacio público también está sufriendo un vaciamiento producido por los problemas en la subjetividad; el exceso de información, de reclamos donde el yo pierde sus referencias, su unidad. La disolución del yo apunta a una ética permisiva y hedonista; el esfuerzo ya no vale, todo es el culto al deseo y a la realización instantánea.

El Yo es pulverizado, esto ha hecho detonar la sociabilidad en un conglomerado de moléculas, individuos personalizados. Esta desintegración del yo; obsesionados solo por si mismo al acecho de su realización personal y de su equilibrio. El narciso obstruye la movilización social. Todo se personaliza. El yo se convierte en un espacio que flota. Una isla. No tiene referencia, es una combinación acelerada, esa es la función del narcisismo.

(15) “La era del vacío” Gilles Lipovetsky

Editorial Anagrama 1986

(16) “La era del vacío” Gilles Lipovetsky

“La desustancialización del yo procede ante todo del proceso de personalización. Si el movimiento democrático disuelve las referencias tradicionales del otro, el vacío de toda diferencia esencial al implantar una identidad entre los individuos, sean cuales fueron por lo demás sus diferencias aparentes, el proceso de personalización narcisista las diferencias del yo, se vacía de cualquier contenido definitivo” (17).

Cuando la realización con uno mismo suplanta la relación con el otro. Pero con la desaparición de la función social de la figura del otro, aquí es donde se divide el consciente. Pero para que el proceso de socialización pueda seguir el yo es otro; de uno con uno mismo donde el yo duda de su identidad, dividiéndose, interiorizándose pero cuando se entra en conflicto ahí parece integrarse socialmente, aspirar por ser mas auténticos. También allí es donde se representa socialmente el cuerpo donde ha sufrido una transformación, al imaginarse al otro donde se le imagina, la estructura social donde se produce el narcisismo. El cuerpo ya no designa nuestra identidad. Actualmente da miedo envejecer y morir otra cosa que constituye el neonarcisismo. “Es el proceso de personalización el que, al evacuar sistemáticamente cualquier posición trascendente, engendra una existencia puramente actual, una subjetividad total sin finalidad ni sentido, abandonada al vértigo de su auto seducción” (18). Aquí se nos impone la condición que hace existir el cuerpo por si mismo, la función principal del narcisismo es reconquistar la interioridad del cuerpo. Como ley parece ser que el cuerpo debe exagerar su amor a si mismo, nos convertimos en sordos autorreferentes, solo nos escuchamos nosotros mismos, pero hay que contemplar además. El cuerpo desde dentro, claro no es malo escucharse y quererse, pero exagerar no lo creemos. Quizás, tal vez, el cuerpo se transforma en instrumento para conquistar la subjetividad del cuerpo por todas las técnicas de autorreferencia de expresión, relajación que se prolifera cada vez más y se perfeccionan para darnos autoplacer. “No debe omitirse que simultáneamente a una función de personalización, el narcisismo cumple una misión de normalización del cuerpo” (19). “El narcisismo toca todas las teclas funcionando a la vez como operador de desestandarización y como operador de estandarización, aunque esta no se muestra jamás como tal sino que se doblega a las exigencias mínimas de la personalización: la normalización post-moderna se presenta siempre como el único medio de ser verdaderamente uno mismo” (20). Parece ser que paralelamente con a desustancialización del cuerpo. El narcisimo con su dedicación del cuerpo le queda tratar de vaciar, limpiar, descampar; el artificio, la costumbre en la que habita el narciso.

Haciendo una evaluación de lo expuesto anteriormente podemos decir que parece que hemos llegado a una sociedad intimista, que parece ser que evalúa todo con un criterio sicológico. Ya al establecerse esta ebullición por lo

(17) “”La era del vacío” Gilles Lipovetsky

(18) Ap cita

(19) Ap cita

sicológico el narcisista debilita la capacidad de jugar con la vida social, en la cual es imposible establecer diferencia entre lo que se siente y lo que se expresa. Se busca la liberación, la verdad personal. La sociabilidad pone barreras donde se está profundizando de la intimidación; es aquí donde la comunidad se hace pedazos y parece ser que las relaciones humanas se vuelven destructoras. “La disolución de los espacios públicos y la compulsión de autenticidad han engendrado una forma de incivismo que se manifiesta, por una parte, en el rechazo de las relaciones homónimas con los desconocidos en la ciudad, el confortable repliegue en nuestro gueto íntimo y por otra, en la disminución del sentimiento de pertenencia a un grupo, correlativamente la acentuación de los fenómenos de exclusión” (20).

La fragmentación y las divisiones internas son el producto de la fraternidad moderna. Es cierto, la propia vida privada ya no es un refugio y reproduce ese estado de guerra de todos contra todos ya señalado. Las relaciones humanas, públicas y privadas, se han convertido en relaciones de dominio, relaciones conflictivas basadas en la seducción, la intimidación. La estructura de la personalidad se vuelven más sociables detrás del hedonismo, cada uno explota los sentimientos de los otros y busca su propio interés. Es esta transformación de la intersubjetividad sumamente visible tanto en el espacio público como privado. La decadencia de la intersubjetividad pública no lleva solo a una relación de si mismo a si mismo. El deber de reconocimiento, el culto a lo relacional personaliza sicológica la formas de sociabilidad opera la disolución de las distancias sociales.

“El conflicto de las conciencias se personaliza, está más en juego el deseo de complacer, seducir durante el mayor tiempo posible que el de clasificación social; también el deseo de ser escuchado, aceptados, tranquilizados, amados”(21). El espacio privado se sicologiza, pierde sus amarras convencionales y se convierte en una dependencia narcisista. La sociedad narcisista favorece la denigración de uno mismo. “Todo nuestro entorno urbano y tecnológico (parking subterráneos, galerías comerciales, autopistas, rascacielos, desaparición de las plazas públicas en la ciudad, aviones, autos, computadoras, etc) está dispuesto para acelerar la circulación de los individuos, impedir el enraizamiento y en consecuencia pulverizar la sociabilidad: El espacio público se ha convertido en un derivado del movimiento” (22).

(20) del Filósofo Callejero un diario de poca circulación de 1996 #17

(21) del Filósofo Callejero un diario de poca circulación de 1996 #17

(22) del libro “La era del vacío” Gilles Lipovetsky

.

Bibliografía

La era del vacío

Gilles Lipovetsky

Diario El filósofo callejero

#17

El reencantamiento del mundo

Morris Berman

Editorial Cuatro Vientos

1990

El declive del hombre público

Richard Sennett

1978

Subjetividad Moderna

Escuela de Sicología Diego Portales

Carlos Pérez Soto

1993

La gestión de los riesgos

Robert Castel

Editorial Anagrama

1984

'En busca de algo'

Ensayo de Sociología

“En busca de algo”