Empresa y Sistema económico

Economía de mercado. Consumidores. Economistas

  • Enviado por: Gemma Batet
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
publicidad
cursos destacados
Administración y Gestión de Empresas
Instituto Americano
El curso de Administración y Gestión de Empresas está destinado a capacitar al alumno para el desempeño de...
Solicita InformaciÓn

Máster en Asesoría y Administración Integral de Empresas
CEUPE
Conoce todo lo que necesitas en materia fiscal, laboral y contable para ocupar un puesto de asesoría o responsable...
Solicita InformaciÓn

publicidad

LA EMPRESA Y EL SISTEMA ECONÓMICO

La Empresa

Habitualmente conocemos de la empresa sus aspectos externos, el producto que ofrece, sus resultados económicos, etc..., y pocas veces pensamos en los aspectos internos de la empresa, que hacen posible su vertebración. La empresa es un sistema de coordinación central; una unidad de dirección o planificación, formando pare de un todo que es la economía, ciencia, que se encarga del estudio de la asignaciñon eficiente de recursos escasos y susceptibles de usos alternativos.

La empresa es un sistema basado en un organigrama con personalidad jurídica en el que se coordinan factores de producción (Tierra, Trabajo y Capital), denominados inputs, bajo la dirección y el control del empresario, conocido como el cuarto factor, produciendo bienes y servicios, con la finalidad, en la economía de libre mercado, de obtener el máximo beneficio.

La Empresa Como Realidad Socioeconómica

La empresa existe como consecuencia de la división social del trabajo y, de lo allí expuesto la empresa constituye un elemento importantisimo de la realidad economico-social de nuestros tiempos.

La economía tradicional prestó muy poca atención a la empresa y a su funcionamiento interno porque le preocupaban primordialmente las cuestiones macroeconomicas, por esta razón no es de extrañar que se sintieran tentados a identificar la economía con las ciencias físicas y mecánicas.

Los primeros economistas científicos (A. Smith y sucesores) el cometido de la Economía, como ciencia consistía en explicar los ajustes cuantitativos entre elementos sujetos a la ley de los grandes números. De modo que aislaban los fenómenos económicos del resto de manifestaciones del comportamiento social humano. Esta idea, tiene sus más eminentes representantes en Walras y Pareto. Winiarski llegó a afirmar que el único método científico en la sociología consistía en aplicar leyes de la mecánica racional. Rueff, trata de formular “una teoría de los movimientos económicos, una teoría sobre los fenómenos de los gases.

Las analogías y comparaciones e autores como los indicados se refieren a la empresa o firma “antigua”. Pero los nuevos descubrimientos proporcionan nuevos argumentos para los partidarios de las analogías físicas.

Piensan, los adeptos a estos temas, que al igual que sucede con los corpúsculos elementales, cada hombre disfruta de una apariencia de libertad, de manera que las leyes que rigen tanto el comportamiento del uno como del otro son las expresiones de fenómenos estadísticos, mensurables en términos de probabilidad. Es decir, que puede estudiarse ese tipo designado como “homo comonicus” y considerar a la colectividad como una suma de “homines economicus”. De esta forma, aplicando a la economía, y a las ciencias sociales la ley de los grandes números y otros conceptos piensan que pueden conciliar las exigencias derivadas de la libertad de los seres humanos con las que se derivan del determinismo de las leyes físicas.

Llegados a este punto, podemos formular un par de advertencias:

  • Dichas ciencias se sirven de los llamados modelos, esa simplificación significa que se prescinde de determinados detalles o reacciones, propios de los fenómenos en estudio. Pero puede suceder que esos detalles constituyan aspectos esenciales de la realidad.

  • Los aspectos de los fenómenos sociales pueden ser tan numerosos que éste no dejen de ser una simplificación caricaturizada de la realidad.

  • Estas circunstancias convierten en difícil la generalización y el cumplimiento de la finalidad última de toda ciencia, cual es la de establecer leyes generales que sean útiles para la explicación y la predicción de los hechos de los fenómenos estudiados.

    En contraste con el enfoque mecanicista, al cual acabamos de referirnos, los partidarios del enfoque organicista contemplan los fenómenos económicos desde una óptica global según la cual la actividad económica es el resultado de las diversas funciones que realizan los correspondientes órganos de un organismo social.

    En consecuencia, los conceptos básicos de la economía son de inspiración biológica: ”producción”, “consumo”, circulación”, etc. Las empresas extractivas y transformadoras son órganos de producción, las comerciales, transportistas o de crédito son órganos de circulación, etc.

    La inspiración biológica está presente en J.B.Say, quien afirma que “La parte de mayor importancia de la economía social es la que se refiere a los órganos que sirven a la sociedad para crear, distribuir y consumir los bienes, así como las partes más importantes de la fisiología del hombre son los órganos de nutrición, desarrollo y crecimiento del cuerpo humano”. Exageraciones aparte, lo cierto es que el enfoque organicista sirvió para suavizar o neutralizar la excesiva rapidez del enfoque mecanicista y para demostrar que los seres humanos nunca viven solos y aislados sino formando parte de grupos, y que su comportamiento está influido por las condiciones ambientales.

    Las analogías comprobadas por los adeptos podían conducir a conclusiones equivocadas, mostrando o sugiriendo, lo que menos importancia tenía desde el punto de vista económico. Así, por ejemplo, Schaeffle, disminuyó progresivamente la importancia concedida a las analogías orgánicas y renunció definitivamente al enfoque biológico en su “Manual de Sociología”. A partir de entonces, para Schaeffle, las sociedades pasan a ser consideradas como “organismos voluntarios”, o sea “organizaciones más que organismos”.

    La economía es una ciencia social cuyo objeto de estudio esta influido o condicionado por toda una serie de variables psico-sociológicas y políticas. Sin embargo, esta ignorancia se ha dado con excesiva frecuencia y la ciencia económica se ha nutrido de esquemas irreales.

    Esta falta de realismo, fue debida fundamentalmente, a que- carente de una metodología propia, al igual que sucedía con el resto de ciencias sociales -la Economía distinguiera entre los aspectos estrictamente económicos y los no económicos de la realidad.

    La inevitable separación artificial entre lo “económico”, lo “politico”, lo “social”, etc., en vez de entenderla como una forma natural de acercarse a la comprensión de la realidad, debemos considerarla como un mal necesario, fruto de las limitaciones del economista, como científico, incapaz de poseer una sabiduría universal. Por todo ello, hemos de dar, la bienvenida a la Teoría General de Sistemas, por aportar una metodología que permite no sólo la consideración comprensiva global de la realidad estudiada sino, también, el tratamiento pluridisciplinado de la misma.

    Funciones De La Empresa En Una Economía De Mercado

    Aplicando la siguiente oración: " donde haya hombres habrá sociedad y donde existe sociedad hay actividad económica" siempre y cuando entendamos la actividad económica como un fenómeno social que consiste en la producción y distribución de bienes para la satisfacción de necesidades de los miembros de una sociedad. Pero estas necesidades son ilimitadas mientras que las posibilidades de satisfacerlas resultan relativamente insuficientes, entonces llegamos a la conclusión y fulminante pregunta de cómo orientar o dirigir la actividad económica colectiva. En definitiva nos planteamos:

    1. ¿Qué bienes producir?

    2. ¿Cómo producirlos?

    3. ¿Para quién producirlos?

    En primer lugar, hay que determinar a que clase de necesidades se concederá mayor importancia y, en consecuencia, a la obtención de qué productos serán asignados los escasos factores disponibles.

    Por otra parte es preciso decidir cómo producir aquellos bienes cuya obtención se pretende. A veces podrá existir escasas alternativas en relación a esta cuestión pero en otras la respuesta al cómo pues de hacer relación a la tecnología, a la calidad de los productos...

    Por último es preciso determinar qué ciudadanos o unidades de consumo serán los prioritarios destinatarios de los bienes producidos. La respuesta a esta tercera cuestión condiciona a las formuladas con anterioriad.

    Este triple interrogante puede despejarse según una forma también triple:

    En primer lugar, puede ser que se que estas tres cuestiones fundamentales e imprescindibles se resuelvan de manera consuetudinaria, propia de las sociedades primitivas: es decir, en estas sociedades se obtienen aquel tipo de productos que tradicionalmente se han venido obteniendo, generación tras generación y se distribuyen entre los individuos o familias también según costumbres tradicionales.

    En segundo lugar puede suceder que la triple incógnita sea resuelta por el poder político. Propio de los países llamados de economía planificada o centralizada porque en ellos, existe un organismo, perteneciente a la esfera del poder central del Estado, en el cual se elaboran planes económicos de los que se derivan una serie de decisiones sobre lo que se producirá, quién y cómo lo producirá y a quién se destinará.

    Finalmente puede suceder que la respuesta a estas tres cuestiones venga dada por el mercado. Es decir por todo un complejo de decisiones individuales adoptadas por las unidades de consumo y por las empresas, las cuales conectan con las primeras a través de los diferentes mercados. En este caso, se dice que nos hallamos en presencia de un sistema de Economía de Mercado.

    Una característica de los sistemas de Economía de Mercado es la libertad de actuación de los consumidores y las empresas. Los primeros son libres de adquirir cualquier bien y los segundos son libres de producir cualquier bien.

    ¿Y cómo da el sistema respuesta a las tres cuestiones que nos vienen ocupando? Pues a través del mercado en cuyo funcionamiento desempeñan un papel muy importante los precios. Cuando existe un acuerdo generalizado entre compradores y vendedores sobre el precio de un determinado bien, a ese precio se le califica como "precio de mercado". este acuerdo generalizado es fruto de la llamada ley de la oferta y la demanda se econtrará un equilibrio cuando exista coincidencia entre la cantidad que los demandantes están dispuestos a adquirir y la que los oferentes están dispuestos a adquirir y la que los oferentes están dispuestos a vender a un determinado precio.

    De esta manera indirecta, los consumidores “deciden” lo que debe producirse. Las empresas mantienen entre sí una competencia que sirve para decidir cómo han de producirse los bienes puesto que los procedimientos y factores que resulten más eficientes y adecuados se impondrán sobre los menos eficientes y adecuados.

    Finalmente, lo mismo que sucede con la oferta y la demanda de bienes, acontece con la oferta y la demanda de factores.

    La empresa juega un papel fundamental en el funcinamiento de la Economía de Mercado. El papel desempeñado por la empresa en un sistema de mercado suele explicitarse concretándolo en varias funciones:

    1. Interpreta los deseos de los consumidores respecto a los bienes a producir y se dedica a producirlos. Con ello contribuye a la formación del llamado Producto Nacional.

    2. Pone los bienes producidos a disposición de las unidades de consumo, percibiendo la cantidad de dinero correspondiente al valor de sus ventas.

  • Para desarrollar su actividad productiva, ha tenido que adquirir o contratar los factores productivos precisos, a los cuales retribuye, con dinero. genera así una capacidad de pago que, les sirve a las unidades de consumo para adquirir parte de lo producido entre todas las empresas.

  • Empresa y Sistema económico
    De manera que, en un sistema de libre empresa tiene lugar una doble circulación. Tal como se trata de ilustrar en la siguiente figura.

    Los consumidores ceden a las empresas los factores de los que son propietarios mientras que éstas ceden a los primeros los bienes que constituyen sus productos, es decir, que existe entre consumidores y empresas una corriente material o real de bienes y servicios, de sentido circular. Pero al mismo tiempo, existe una corriente monetaria que circula en sentido inverso.

    En una Economía de Mercado la empresa obtiene unos ingresos que emplea en retribuir a los propietarios o titulares de los factores que utiliza. Podríamos decir que la empresa, al pagar a los titulares de los factores, desempeña un papel de intermediario canalizador porque sirve para hacer llegar hasta los consumidores aquella parte de la Renta Nacional, que les corresponde como "retribución" por haber participado en la obtención de este último.

    Sin embargo, estas retribuciones a los factores han sido determinadas, muchas veces, antes de que se vendiera el producto que dichos factores han contribuido a obtener e independientemente del número de unidades vendidas. En cambio, la retribución que corresponde a la empresa no puede determinarse ni es percibida hasta que no tiene lugar la venta del producto y el cobro de las correspondientes facturas.

    O sea que la empresa "anticipa" a los titulares de los factores la parte de Renta Nacional que les corresponde mientras que ella "corre el riesgo" de no recuperar el dinero anticipado por ejemplo o utilización de los factores. este riesgo es típico de los sistemas de Economía de Mercado.

    entre el valor de lo que haya producido y el coste en que fue preciso incurrir para producirlo.

    De lo contrario se produciría un despilfarro de medios y la empresa incumplirá su misión como célula del organismo social.

    La obtención de un excedente es la señal y la prueba de que la empresa cumple con su finalidad última en el orden macro- económico. Toda empresa debe preocuparse de asegurar su continuidad, consiguiendo excedentes que la saneen financieramente y ofreciendo a los consumidores lo que éstos precisen en cada momento, es decir, procurando que sus productos no queden anticuados.

    Las empresas deben ser eficientes; es decir, que en el desarrollo de sus actividades, deben respetar al principio de economicidad lo cual se concreta, para ellas en la exigencia de ofrecer un producto (“output” ) cuya estimación social supere el valor del esfuerzo (“inputs” ) que haya sido preciso para obtenerlo.

    Si una empresa no cumple con esta exigencia, demuestra su incapacidad para actuar como unidad económica de producción y es sancionada. En un sistema de Economía dirigida la sanción se producirá por la decisión de la autoridad correspondiente, mientras que un sistema de Economía de Mercado la sanción viene aplicada por el propio sistema y de forma automática, mediante los mecanismos de los precios.

    Efectivamente en una Economía de Mercado, el sistema premia a las compañías eficientes permitiéndoles obtener un excedente y castiga a las ineficientes en forma de pérdidas. Y en casos extremos, es decir, si las pérdidas son excesivamente elevadas o frecuentes, la sanción consiste en provocar la desaparición de la empresa.

    Es en interés de la propia colectividad por lo que la empresa debe conseguir un excedente, el cual será la consecuencia y la prueba de su funcionamiento, de que cumple eficientemente con su finalidad social.

    El resultado de una gestión satisfactoria y afortunada se traducirá en un beneficio para la empresa, beneficio que bien pudiera alcanzar, insistimos en mayor o menor medida, según la modalidad de atribución del mismo

    A todas las empresas que aportan los distintos factores productivos. Pero siendo de propiedad privada tales factores, el beneficio también tendrá carácter privado y no trascenderá las fronteras de la propia empresa.

    En un sistema que reconozca la propiedad privada de los factores productivos nada impide que existan unidades económicas de producción cuyos titulares de los factores no persigan un provecho o lucro propio, como ejemplo empresa pública, las instituciones benéficas...

    Destacando el principio de economicidad como característico de la orientación de las unidades económicas de producción, cualquiera que sea su sector de actividad y el sistema político- económico que las enmarque.